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Como La Espuma (gingoo75)(bso75)

Descripción: maca y esther

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Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Como la Espuma Parte I En el mismo instante en el que cruzó la puerta de entrada de urgencias, sintió que la noticia había corrido a esas horas como la espuma, después de todo un fin de semana sin aparecer por el hospital, intuyó que durante el mismo, había sido la comidilla de todo el personal, pero no se arrepentía, por que iba a hacerlo, por que iba a esconder esa parte de su personalidad que tanto le había costado asimilar y de la que en el fondo se sentía orgullosa aunque no fuera pregonándolo por los pasillos. Y qué si se habían enterado o si la habían pillado aquella fatídica noche de viernes en aquel pub al que no solía acudir, ella lo había intuido y no le había importado, pero claro, esa no era la cuestión, en ese instante al observar la cara de Teresita, sintió que a partir de ese momento se enfrentaría a la cruda realidad y por ello tendría que contárselo a la única persona a la que consideraba su amiga dentro de ese hospital, Cruz. Durante los meses que llevaba allí, con la única persona que de momento había conectado había sido con Cruz, a pesar de ser la directora de urgencias, le caía muy bien esa chica, no había sido totalmente sincera con ella ocultándole que en realidad le gustaban las mujeres, pero había sentido que podía volver a confiar en alguien y decidió que la buscaría cuanto antes, esperando que no se hubiera enterado por terceras personas. - Buenas días Teresa – acercándose lentamente hacia el mostrador - ¿hay algo para mí? - de momento quería que todo ese ritual de cada mañana siguiera igual, para nada quería darle conversación, pero tenía que pasar por ello. - Ah, buenos días Maca, no te había visto – Teresa intentaba hacerse un poco la tonta, de momento no quería tensión con la pediatra – No de momento no hay nada, yo te 1 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) aviso vale. - Gracias Teresa – si claro que no me había visto, si me ha seguido con la mirada desde que he aparecido por la puerta – Bueno, voy a cambiarme y estoy en la sala de médicos, vale?. - Si claro hija, tranquila. En el fondo odiaba tener que hacer cada día ese ritual, pero desde que había llegado al hospital se había propuesto no tener que dar explicaciones de su vida a nadie y aunque casi prácticamente desde el principio había sentido que sus compañeros trataban de acercase a ella, conocerla más, se había limitado a entablar con ellos alguna que otra conversación sobre algún que otro paciente y alguna que otras risas en la cafetería sobre temas sin importancia, aunque de vez en cuando también asistiera a alguna que otra fiesta, pero eso si, siempre sin acompañantes para intentar divertirse sin dar mucho el cante, cosa que siempre acababa consiguiendo. Llevaba ya prácticamente un año en el hospital y a la única que le había contado lo de su no boda había sido a Cruz, aunque omitiendo pequeños datos de su vida. En ese momento, llegar a hasta la sala de médicos se le estaba haciendo un mundo, sentía que todo el mundo la estaba mirando, la estaba juzgando, pero asumió que esas eran las consecuencias de sus actos, si no hubiera sido tan descuidada, si no hubiera bebido aquella noche, si no se hubiera dejado llevar por la ansias de esa chica por tener contacto físico con ella en plena calle, o lo que es peor, por qué se le ocurrió invitar a aquella enfermera a tomar algo cuando se la encontró en aquel pub, cerró los ojos por un momento antes de entrar, y se dijo a si misma, que por lo menos ya no tendría que darle explicaciones a nadie, que en el fondo había sido lo mejor, que ya no tendría que ocultar su vida a nadie, ni hablar de ella por supuesto, en eso nada había cambiado, y sintió alivio, un alivio en su alma, pero también sintió que debía contárselo a Cruz, tal y como había decidido hacerlo desde que había puesto el primer pie en ese hospital aquella mañana, se cambió rápidamente y salió en busca de la jefa, se enfrentaría a las cosas como siempre había hecho con todo. Al salir, la vio y aunque tenía claro que eso podría pasar, esperaba que eso no ocurriera por lo menos tan pronto, que apuro sintió en ese momento, por un momento sintió que quería desaparecer del hospital o más aún, del mundo, como iba a enfrentarse a esa chica después de haber desaparecido de su casa al amanecer sin ninguna nota, sin ninguna explicación, como le iba a explicar que no quería complicaciones en su vida, que en el fondo lo que sintió aquella noche fue simplemente una atracción sexual que no iba a conducirle a nada. Pero simplemente se limitó a devolverle la sonrisa que le había brindado aquella chica cuando la había visto salir de la sala, tendría que hablar con ella, darle alguna explicación, pero más adelante, quizás la invitara a tomarse un café a lo largo de la mañana, pero en ese momento su intención era ir a ver a Cruz y tener esa conversación, así que le hizo un gesto con la mano a la enfermera de que se verían después para tomar un café y se marchó a buscar a su amiga. Por el pasillo, se encontró con Esther, la jefa de enfermeras, le parecía una buena chica, era muy agradable, pero no habían tenido mucho contacto durante ese tiempo, sólo de 2 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) vez en cuando con algún paciente. - Ah, Esther, un momento, ¿has visto a Cruz? – la enfermera como siempre iba pensando en sus cosas, y se la quedó mirando - ¿Qué si has visto a Cruz?. - Ah si Maca, perdona, es que estaba pensando en mis cosas y no me había enterado – se quedó pensando antes de contestar – si creo que esta en su despacho, porque ha salido ya de una operación que tenía esta mañana y eso. - Gracias, si te pregunta alguien por mi, que estoy con ella vale – sintió que Esther también estaba muy rara, a lo mejor su amiga Blanca le había contado lo que había pasado y por eso en un principio no la había escuchado – Si vas a ver a Teresa se lo dices, vale. - Si, si claro, ahora mismo iba para allá. - Gracias otra vez – le dedicó una sonrisa, más que nada para agradecerle aquel gesto. En menos de 10 segundos estaba plantada en la puerta del despacho de Cruz, había ido con toda la intención de entrar y confirmarle los rumores, pero cuando por fin lo había hecho, se había quedado paralizada delante de la puerta sin saber que hacer y cuando por fin se decidió a llamar, notó como esta se abría y Cruz se asomaba a través de ella, se quedaron las dos mirándose sin saber que decir en aquel momento, hasta que Cruz rompió ese silencio. - A ti te estaba yo buscando, prenda – consiguió decir para quitarle hierro al asunto – venga vamos a charlar tu y yo. - Veo que te han llegado las noticias – bueno, por lo menos no tendría que contárselo todo. - Parece mentira que lleves prácticamente un año aquí y no sepas que las noticias vuelan por este hospital y más las de ese tipo – le dijo suspirando. - Lo se, lo se, sólo que pensaba que … bueno mejor que necesitaba contártelo a ti en persona y no que te dejaras llevar por esos cotilleos – Cruz le cogió la cara para que la mirara a los ojos, ya que la pediatra hasta ese momento no hacía otra cosa que desviar la mirada centrándola en la habitación. - Eh!, que a mi me puedes contar las cosas, que yo no te voy a reprochar nada, que tu vida es tu vida y me la cuentas si tu quieres – le dijo sonriéndole – para mi sigues siendo la misma persona. - Lo se, lo se, pero yo quiero contártela, ¿vale? … esta vez tal y como pasó, ¿de acuerdo?. – espero que Cruz le confirmara que quería oírla y comenzó con su historia – Verás Cruz, te conté que había dejado a mi novio una semana antes de la boda – Cruz asintió – pues en realidad fue por una mujer, la conocí seis meses antes y aunque yo sabía que me gustaban las mujeres, siempre me había mantenido al margen, simplemente porque no era lo que se esperaba de mi – lo dijo con una tristeza que de un momento a otro iba a hacer que se le saltaran las lágrimas – pero con ella aprendí que no tengo que hacer lo que la gente espera de mi, que la felicidad me la tengo que buscar yo y que quien tiene que ser feliz soy yo, no los demás – Cruz no dejaba de mirarla en todo momento muy atentamente – así que lo dejé, aunque bueno, lo de esa chica no duró mucho, pero por lo menos consiguió abrirme los ojos, por eso me vine a Madrid a encontrarme a mi misma, el resto de esa historia ya la sabes de sobra. 3 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Me alegro por ti – sabía que se lo decía de corazón - pero… - No, déjame que termine – en ese momento suspiró para coger fuerzas y contarle el resto de la historia – Cuando llegué a aquí quise mantenerme al margen de la gente, lo sabes – Cruz asentía – no es que me haya prodigado en hacer muchas amistades, pero siempre he pensado que si las personas tenían la suficiente curiosidad en conocerme, las dejaría acercarse, como hiciste tú en su momento … – le sonrío a Cruz cuando le dijo todo eso – sabes que con el resto, bien, pero no tengo tanta confianza con ellos … perdona me voy dando rodeos a las cosas como siempre – Cruz se empezó a reír - … eh no te rías que es verdad … bueno a lo que iba, que no tenemos todo el día para estar de cháchara – siempre hacía lo mismo, le quitaba hierro a las cosas importantes para aparentar que no le estaban afectando, pero eso a Cruz no le importaba y le hizo una señal para que siguiera – en fin …, el viernes cuando salí de aquí, me fui con unos amigos a un pub y estando allí, apareció Blanca, esa enfermera tan guapa amiga de Esther. - Se quien es Blanca, Maca… - Ah si, perdona, … bueno pues eso apareció Blanca, nos vimos, empezamos a charlar, bebimos un poquito de más y pasó lo que tenía que pasar. - Supongo Maca, es lo más normal del mundo – le dijo Cruz en plan broma – le pasa a cualquiera…, hasta a ti – Maca la miró alucinada, Cruz la conocía mejor de lo que pensaba después de todo. - Lo se, la cosa es que terminamos en su casa – se rió al ver como Cruz intentaba sonsacarle lo que había pasado - … no te voy a contar los detalles aunque te pongas de rodillas – Cruz hizo el gesto de que iba a ponerse de rodillas, pero Maca la medio fulminó con la mirada -, no puedo contigo eh, … bueno, pues el caso es que antes de que ella despertara me fui de su casa sin dejarle ni una nota, ni nada – entonces Cruz le puso la mano sobre su brazo para que parara de hablar, se había quedado alucinada, nunca había pensado que Maca pudiera hacer eso. - ¿Qué hiciste qué? … ¿Qué te fuiste sin decirle nada?... – al fin le dijo incrédula. - Si … - viendo la cara Cruz, intentó buscar una excusa que contarle a la cirujana – bueno, tuve miedo, no supe que hacer, me asuste, me acordé de que probablemente nos habrían visto en la calle y me asusté, nada más. - ¿Y no piensas hablar con ella? – la mirada de Cruz era de asesina en serie. - Si, si, antes de venir a verte, me la encontré por el pasillo y le hice una señal de que la buscaría para tomar un café. - Bueno menos mal, pero vamos que hiciste muy mal Maca – Maca se ponía las manos en el rostro avergonzada – esa chica a lo mejor estaba muy ilusionada contigo y vas tu y te vas sin decirle nada. - Mira ya me siento demasiado culpable para que vengas ahora tu también a echarme la bronca – se mosqueó un poquito – porque para que lo sepas, me he pasado el resto del fin de semana reprochándome a mi misma mi actitud – estaba notando como se le saltaban las lágrimas, así que miró para otro lado para que Cruz no la viera llorar - … pensando en como iba a afectar todo esto en mi vida, a mi trabajo, a mi relación con el resto de mis compañeros, he pensado en ella, en lo que pensaría sobre lo que había pasado, en sus sentimientos, deseando que para ella sólo hubiera sido un juego y nada más – su cabreo era mayúsculo ya y Cruz la paró en seco. - Eso lo se, cariño – en el fondo sentía que Maca estaba muy mal y que lo que 4 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) necesitaba era su apoyo, no que la bronqueara – lo siento, no quería ponerme así – le levantó la cara a Maca y vio como comenzaba a llorar – ven aquí – y la abrazó. Se llevaron así un buen rato, hasta que llamaron a Cruz por una urgencia, así que ambas salieron del despacho corriendo hasta el box. Al llegar hasta allí se encontraron con un niño que había tenido un accidente de tráfico, por lo que Cruz en un gesto hacia Maca le preguntó si podía hacerse cargo de ese niño, que ella cogería a la madre que entraba en ese mismo momento por la puerta de urgencias. A Maca no le gustaba demostrar sus sentimientos, consideraba que dejar que la vieran llorar era un acto de vulnerabilidad y a la larga eso significaba que podrían herirte más de lo que normalmente lo hacían y no quería que nadie la hiriese más, había tenido bastante ya con su familia y algunos de sus amigos de Jerez que no le habían perdonado que suspendiera la boda, pero si antes tenía claro que podía considerar a Cruz como una amiga, en ese momento sintió que podría contar con ella siempre y que ya no estaría sola. A lo largo de la mañana no tuvo mucho tiempo para pensar y ni mucho menos para saber si la gente del hospital cuchicheaba a su costa, tan sólo se limitó a hacer su trabajo y nada más, tampoco se había reencontrado con Blanca después de lo del pasillo de esa mañana, pensaba que era lo mejor, por lo menos de momento, ya que quería tener un poco preparado el discurso que le soltaría a la enfermera para explicarle en que situación se encontraban en ese momento, si es que realmente había algo que explicar, porque desde luego que no tenía claro que pensaba Blanca de todo aquello. Al principio no se percató de su presencia, pero una vez se fue acercando al mostrador de urgencias, notó como las dos personas que tenía a su lado dejaron de hablar cuando ella llegó allí, dejó los informes encima del mostrador y cuando decidió volver a su trabajo, se dio cuenta de que esas dos personas que estaba a su lado eran Blanca y Esther que permanecían mudas ante el comportamiento de la pediatra, sabían que Maca siempre iba pensando en sus cosas cuando andaba por el hospital, que incluso en ocasiones no se había dado cuenta de que le estaban incluso hablando hasta que le habían tocado un brazo para avisarla. Pero Maca se había quedado muda, tan sólo dirigía su mirada de una hacía la otra sin saber que hacer, sin saber que decir, que absurdo le parecía todo aquello y aunque sólo fueron realmente unos segundos, le estaban pareciendo eternos, así que decidió cortar por lo sano y zanjar de una vez esa conversación pendiente. - Hola Blanca, hola Esther – pensó que para romper un poco el hielo no estaba mal empezar de esa manera. - Hola Maca, ¿que tal estas? – le preguntó Blanca, a la misma vez que Esther asentía para devolverle el saludo. - Bien, bien, gracias … - se hizo de nuevo el silencio, pero esta vez duró muy poco – ¿Blanca, te viene bien ahora ese café?. - Claro, como no, de momento no tengo nada que hacer, ¿verdad Esther? – intentaba 5 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) que su amiga aprobara su encuentro con la pediatra. - Si, si, tranquila que si hay algo yo misma te aviso – le dijo Esther con una sonrisa de aprobación en su rostro. - Vale, entonces estupendo aunque bueno, para tomar café es un poquito tarde ya, mejor nos vamos a la sala de médicos, ¿vale?. - Como quieras – Esther ya se iba a ir, pero le cogió el brazo y con una mirada, Maca sintió que se lo estaban diciendo todo entre ellas. Como habréis visto de momento Esther no tiene mucho protagonismo en esta historia porque a parte de que de momento ella y Maca no se conocen mucho, la protagonista total de este fic es Maca, pero ya se conocerán. En un momento llegaron a la sala de médicos, dentro se encontraron con Javi y con Laura teniendo una de sus tantas conversaciones, Maca se disculpo y cuando se disponía a salir para irse a otro sitio, Javi le dijo que ellos ya se iban que tenían que ver a un paciente y que entonces les dejaban la sala para ellas solas, así que ambas entraron totalmente en la sala y se sentaron una enfrente de la otra para hablar de una vez por todas. - Bueno ya estamos aquí – Maca quiso ir directa al grano, porque tampoco sabía si iban a contar con el tiempo suficiente para aclararlo todo – Lo que tengo que decirte es que … mira lo de la otra noche, bueno, me gustó, no te lo voy a negar – seguía con su discurso sin mirar a la enfermera a la cara – la verdad es que bueno, me gustas y todo eso, pero ahora mismo no estoy en mi mejor momento … y la verdad no se lo que piensas tu de todo esto – Blanca quiso interrumpirla, pero Maca no dejo que hablara – a lo mejor piensas que soy una mala persona, que no soy consecuente con mis actos y bueno, que en realidad puedes pensar lo que quieras de mi, pero yo de momento estoy bien como estoy y no quiero tener nada serio, además demasiado tengo ya con que lo sepa prácticamente todo el hospital. - ¿Piensas que yo se lo he contado a la gente? – le preguntó Blanca molesta. - No, no pienso eso, más bien pienso que alguien del hospital nos vio y se lo ha ido contando al resto, se que tu no tienes nada que ver en ello – quería que Blanca supiera que no le echaba la culpa de nada. - Bueno, por lo menos algo es algo y ahora déjame hablar a mi ¿vale? – Maca le hizo una señal de que tenía vía libre, así que prosiguió con su discurso – A mi también me gustó lo de la otra noche, lo pasé muy bien contigo, lo que me gustó menos es que al despertar ni tan siquiera tuviera una nota tuya de despedida – Maca en ese momento intentó disculparse pero la enfermera no la dejó – déjame terminar, creo que ese es el mínimo detalle que se puede tener con la persona con la que has pasado la noche, digo yo. - Ya – a Maca se le caía la cara de vergüenza y se acordó de la medio bronca de Cruz de aquella misma mañana e intentó al fin disculparse – Vale, lo reconozco – un poco a la defensiva – no actúe de la mejor forma, reconozco que me he equivocado, que lo he hecho mal, lo siento, no fue mi intención, nunca había hecho eso sabes, joder … - Por lo menos se que en eso seré distinta a las demás, digo yo, al menos se que no he significado nada para ti. 6 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Yo no lo vería de esa manera, pero eres libre de pensar lo que quieras, sólo quiero que sepas para terminar que si necesitas algo, que ya sabes donde encontrarme – y diciendo esto se levantó y se dirigió hacia la puerta puesto que para ella la conversación ya estaba zanjada. - Maca – la voz de Blanca sonaba un poco triste, así que decidió volverse – no quiero complicarte la vida, sabes, pero me gustaría volver a verte – Maca puso una cara un poco incrédula – solo si tu quieres, no quiero obligarte. - Blanca, no quiero hacerte daño – quería que lo entendiera bien y entonces cedió – no te digo que no, pero tampoco te digo que si, así que lo que tenga que pasar, pasará, ¿vale? – se había dado cuenta de que quizás finalmente le haría daño a Blanca, pero tampoco quería dejarla ahí tirada. - Esta bien, ya nos volveremos a ver – le respondió la enfermera dedicándole una sonrisa. Quizás se arrepentiría de aquello toda la vida o quizás no, a lo mejor sería un problemas para ella o a lo mejor conseguiría con calma llegar a encontrar el equilibrio que hacía tanto tiempo que había perdido, no lo sabía, tampoco quería adelantarse al futuro, pero al menos, después de ese fin de semana de angustia había conseguido terminar la jornada laboral con ese sentimiento de paz que tanto la reconfortaba. Con una sonrisa en el rostro intentó encontrar a Cruz para contarle lo sucedido, pero la cirujana estaba operando, así que se despidió de Teresa al salir, como hacía cada día y cogió su moto para dirigirse a su casa a descansar un poco. Al despertarse de una merecida siesta, se acordó que su amiga Ana no la había llamado en todo el fin de semana, conociéndola sabía que quizás ella pensaba que Maca había estado pasando un fin de semana romántico con aquella chica con la que la dejó en aquel pub y no quería molestarla, así que la llamó por teléfono para invitarla a cenar y charla de todo aquello, hablar con Ana siempre le había venido muy bien, sobre todo por que tenía la virtud de saber escuchar sin juzgarla, aunque también supiera echarle la bronca cuando hacía las cosas mal, pero era la única persona que en realidad dejaba que le dijera las cosas a la cara sin defenderse a capa y espada, Ana era por así decirlo, su conciencia, sobre todo cuando por alguna causa la razón y los sentimientos de Maca chocaban entre si y se encontraba pérdida, tal como lo había estado esa mañana. Antes de que llegara su amiga, recogió toda la casa y preparó algunas cosillas para cenar, esperaba que Ana le aclarara un poquito más todas sus dudas al respecto, aunque ya estaba más tranquila, le gustaba siempre contar con la opinión de su amiga por si se le escapaban detalles que ella no lograba captar. Pensando y pensando se le pasaron esas tres horas volando, ya que el sonido del timbre de la puerta la devolvió a la realidad, así que de un salto abrió la puerta de su casa y ahí estaba Ana, tan guapa como siempre, Maca pensaba que esa mujer se pusiera lo que se pusiera siempre parecía que iba a alguna fiesta de la jet set. - Ana, que nos vamos a quedar en casa mujer – logró decirle sin que esta ni tan siquiera hubiera atravesado el umbral de la puerta – que hoy como no quieras ligar conmigo, no 7 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) se con quien lo vas a hacer. - Maca chica, tu como siempre, ni un saludo, ni un beso, ni un na de na, ¿tú donde te has criado? – siempre sabía como sacarle una sonrisa a Maca – ¡que educación!, voy a tener que hablar con tu madre. - A mi madre déjala tranquila que está muy bien donde esta – en ese momento Ana le dio un abrazo y unos cuantos besos en las mejillas – Ana por dios, que nos vimos el otro día, no me babees. - Ay chica que arisca – le dijo riéndose – así no te sale a ti una novia ni queriendo, las espantas a todas… además este es el impuesto revolucionario por escucharte y si no te gusta, allá tu porque yo pienso seguir haciéndolo, he dicho. - Y para que quiero yo una novia, dime tu, eh … - siempre estaban con lo mismo, cada vez que se veían la liaban, estuviera quien estuviera y donde estuvieran, al final siempre daban el cante. Primero se sentaron en el sofá del salón, donde ya estaba todo lo que iban a cenar debidamente colocado en la mesa, hablaron un poquito del trabajo de Ana como relaciones públicas, del trabajo de Maca en el hospital y del tema central de la noche, del fin de semana de Maca y de su experiencia esa mañana en el hospital, le contó su conversación con Cruz y como esta le había echado un poco la bronca por dejar a Blanca como la dejó y para terminar su conversación con Blanca la sala de médicos y como ésta le había pedido que si podían verse en otra ocasión. - Es que Ana, no lo se – las dudas seguían en la mente de Maca, siempre le daba mil vueltas a todo. - El que no sabes Maca, esa chica quiere volver a verte, que tiene de malo – Maca la miró extrañada – ah si, en realidad si que tiene algo de malo – por un momento paró de hablar para mirar fijamente a Maca, que le hacía una señal de que le soltara lo que tenía que soltarle de una vez por todas, mientras llenaba otra vez las copas de vino – mira, te lo voy a decir ya porque no quiero que me sigas mirando así, a esa chica por lo que me has contado le gustas y creo que mucho, por eso te da pánico volver a verla a pesar de que tu primera intención era no volver a tener contacto con ella como con el resto, pero amiga, no contabas con que la ibas a ver prácticamente todos los días en el hospital, ¿me equivoco?. - No, no – ambas sabían que no se equivocaba Ana al pensar así – nunca lo haces, por eso me gusta hablar contigo, me conoces muy bien, tanto que a veces me asustas – le dijo sonriendo para quitarle tensión a la conversación y dándole un sorbo a su copa. - Pues mira, como te conozco tanto, vas a hacer lo siguiente, deja que sea ella la que te busque, la que quiera dar otro paso, tu mantente ahí, no le des esperanzas, pero tampoco se la quites, vale … quien sabe, a lo mejor es la mujer de tu vida y tu no te has dado cuenta todavía. - No Ana, eso lo tengo claro, no es la mujer de vida – esta la miró atentamente – y lo se porque la mujer de mi vida todavía no ha llegado, se que va a llegar pronto - en ese momento suspiró - lo peor de todo es que no me daré cuenta hasta que me tenga totalmente atrapada y sienta como se me desgarra el alma. - Maca hija tu como siempre tan profunda para tus cosas – a Ana esos pensamientos de su amiga la alucinaban, tanta seguridad para una cosas y tanta inseguridad para 8 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) otras la descolocaban todavía a pesar de los años que hacía que se conocían – vive la vida, haz como hago yo, sácale partido a las cosas que te vayan pasando, disfruta de la vida y que pase lo que tenga que pasar. - Pero es que eso es lo que he hecho desde que vine a Madrid y tú lo sabes, ¿a cuantas chicas he conocido? – Ana no sabía decirle un número – a demasiadas para mi gusto y con ninguna he estado bien, ninguna me ha llenado lo suficiente como para pensar en algo más – hizo una pausa - he disfrutado, claro que lo he hecho, mentiría si dijera lo contrario, el momento es el momento, pero después siempre me he sentido muy vacía Ana y yo no nunca he querido hacerle daño a nadie y lo sabes. - Pero eso no se puede evitar cariño, seguro que sin querer le has hecho daño a muchas de esas chicas que quizás si hubieran querido tener algo serio contigo, pero tu siempre te encierras, no dejas que la gente entre en tu vida – suspiró en ese momento – todavía no se como me dejaste entrar a mi – entonces Maca sonrió. - Yo tampoco – Ana la miró extrañada – no es broma, pero la verdad es que supongo que fue porque de todas las personas a las que conocí en Jerez, tu fuiste la única que siempre me dijo las cosas a la cara, fueran buenas o malas y siempre supe que estabas a mi lado porque me apreciabas como persona no por mi dinero y ni mucho menos por mi aspecto físico – le hizo una señal a Ana por si quería más vino. - No cariño, ya es muy tarde y mañana ambas trabajamos – Maca encogió los brazos en señal de asentimiento, así que se levantaron del sillón – lo se cariño, por eso me gusta estar contigo, porque eres más que una puñetera fallada, demasiado tengo yo ya con lo que tengo que bregar a diario – ambas rieron mientras se acercaban a la puerta para despedirse. - Gracias por venir, Anita. - A ti por aguantarme todos estos años – se dieron un fuerte abrazo y cuando se soltaron Ana le dijo al oído – mantenme informada de lo que pase con esa chica, vale – Maca asintió y cerró la puerta cuando esta se acercó a la puerta del ascensor, como siempre le había venido estupendamente esa charla con ella. A la mañana siguiente, Maca se dirigió en su moto hacia el hospital, su mente seguía inundada de todos los acontecimientos de esos días, pero por lo menos ya no le causaban intranquilidad, sólo tenía que estar atenta y dejar que las cosas pasaran como tuvieran que pasar, sin forzar nada, sin hacer nada, sólo dejarse fluir y ya esta, tal y como le había aconsejado su amiga Ana. Como todos los días, se acercó al mostrador donde estaba Teresa, le dio los buenos días y se dirigió a la sala de médicos para cambiarse e ir a tomarse el primer café de la mañana en la cafetería. Al llegar allí se dio cuenta de que Blanca le hacía una señal para que se sentara con ella y con Esther, no es que le apeteciera mucho, pero si algún defecto tenía Maca, era no saber decir que no e intentar contentar siempre a los demás. Saludó a ambas en cuanto llegó con su café e intentó introducirse en la conversación que mantenían las dos amigas, aunque sin mucho interés, ya que se encontraba, como siempre, en su mundo, hasta que Blanca llamó su atención preguntándole su opinión sobre el tema que estaban tratando ella y Esther. - Maca, ¿qué opinas de lo que le pasó a Esther ayer? – Blanca se la quedó mirando, ya 9 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) que ésta había puesto una cara de no saber a que se refería. - ¿Qué le pasó a Esther ayer? – se atrevió al fin a preguntar, más por apuro que por otra cosa. - Maca, no estas en este mundo mujer – le recriminó Blanca, colocando su mano en uno de sus brazos suavemente – pues resulta que un paciente le dijo que era muy fea – entonces Maca fijó su vista en Esther durante un instante – y yo le digo que para nada es fea, que ese paciente estaba loco, ¿no es cierto?. - Si claro – Maca decidió no meterse más en la conversación y no dar su opinión, pero sin saber por qué volvió a fijar su vista en Esther y se encontró con la sonrisa más maravillosa que había visto en su vida, así que se decidió a continuar – Bueno, no te conozco mucho Esther, pero te puedo decir que ese paciente no sabía lo que decía – le dijo devolviéndole la sonrisa que le había enviado Esther un instante antes y centrándose en su café. - Bueno yo me voy a trabajar ya, que las enfermeras se me revolucionan y no es plan – dijo Esther levantándose ya de la silla que hasta ese momento había estado ocupando y poniéndole una mano en el hombro a Blanca, vio como Maca se reía al fin, así que pensó que después de todo tendría que darle una oportunidad a Maca para que se conocieran mejor – Luego nos vemos Blanca, hasta otra Maca – ambas se despidieron con un gesto de Esther. - Pues nosotras vamos a tener que irnos ya a currar un poquito, ¿no? – por nada del mundo Maca quería quedarse a solas con Blanca por lo que pudiera pasar, por lo menos de momento. - Si, esto tendremos que hacer, que aquí mi jefa ya va a poner a todo el mundo firme – Maca volvió a reír, hoy tenía un buen día se sentía bien y después de todo, Blanca no estaba nada mal y era muy agradable – Venga nos vemos en otro ratito – Maca asintió. Maca salió de la cafetería con la intención de preguntarle a Teresa si tenía a algún paciente esperándola. Al llegar se encontró con al susodicha cotilleando con Esther, por lo que se acercó lentamente para intentar descubrir si estaban hablando de ella o no, y comenzó a mirar unos informes. - Teresa no lo se – Esther ya estaba un poco desesperada – Blanca esta ilusionada con ella, pero de momento no muestra ningún tipo de interés, es más a veces dice que siente como si no existiera. - Ya te dije yo que las pijas son muy suyas, que no les importa la gente y esta no iba a ser menos – a Teresa en ese momento no había quien la parara – es más, te diría que esa seguro que las deja a todas a las primeras de cambio, te lo digo yo que se de esto. - Que vas a saber tú – le dijo Esther con rostro extrañado – si te enteraste ayer que le gustaban las mujeres, lo que pasa es que desde que entró en el hospital has estado intentado averiguar cosas de ella y como no suelta prenda, pues para ti lo que le ha pasado con Blanca es lo que vale, pero te voy a decir una cosa Teresa – le dijo toda seria Esther – que ni tu, ni yo y dudo mucho que alguien de este hospital, la conozca de algo más que de su trabajo aquí – diciendo esto, Esther cogió el camino y se fue, dejando a Teresa con la palabra en la boca. Maca se quedó con la boca abierta, al final iba a resultar que no le caía mal a Esther, 10 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) sino que simplemente no se conocían de nada y le pareció muy noble de su parte defenderla de esa manera delante de Teresa, sobre todo cuando le había hecho daño a su amiga, así que dejó los informes en su sitio y con calma, fue a decirle a Teresa que si no la necesitaban en urgencias, estaría en pediatría a dándole una vuelta a los niños, que si la necesitaban pues que la llamara. No sabía la razón, pero esa mañana estaba eufórica, después de tantos meses, se sentía bien consigo misma, no había reproches, no había dudas, no había contradicciones, simplemente estaba feliz, seguía notando como la gente del hospital la miraba, pero ella en todo momento no quitó esa sonrisa tan bonita que siempre mostraba cuando no había nada que le preocupara. Durante un buen tiempo, estuvo dando vueltas por pediatría, siempre le sentaba bien una charla sobre todo con los niños, quizás era de las pocas ocasiones en las que se dejaba llevar, los niños, esas personas inocentes, siempre optimistas, siempre pendientes de sacarte una sonrisa, con Maca siempre lo conseguían y también sentía como los niños le tenían mucho cariño, le gustaba su trabajo y eso se notaba, por eso no era extraño verla rodeada de ellos en la sala de juegos contándoles algún cuento o haciendo alguna representación teatral, tenía mucha imaginación y qué mejor que ponerla en práctica con ellos. Al final estuvo casi toda la mañana con ellos, ya hasta última hora no la avisaron que tenía un niño en urgencias con una herida un tanto profunda en la rodilla y quizás alguna fractura. Bajó corriendo y Teresa le dijo que el niño se encontraba en el box número dos, al llegar allí se encontró que Blanca estaba ya limpiándole la herida. - Bueno ¿qué tenemos por aquí? – lo dijo suspirando y poniéndose un poco seria. - Pues el chico se ha caído de un árbol y a parte de las heridas en las piernas y en los brazos, dice que le duele muchísimo la pierna izquierda –le contó Blanca con mucha dulzura. - Esta bien, Blanca, vamos a limpiarle bien las heridas y me pides unas placas, ¿de acuerdo? – por fin la miró a la cara y le sonrió, gesto que Blanca le agradeció devolviéndole la sonrisa. - Vale voy a pedirla ahora mismo. - Bueno ¿cómo te llamas? – le preguntó al chico mientras seguía limpiándole las heridas muy lentamente para no hacerle daño. - Me llamo Marcos y tengo 8 años – le dijo el niño todo orgulloso. - Muy bien Marcos, verás como todo va a ir bien y como vas a estar corriendo dentro de poquito. - ¿Y que me va a pasar?. - Pues, bueno – quería explicarle mejor al niño lo que iban a hacerle en el hospital – dentro de un momento, la enfermera tan amable que ha estado aquí antes te va a llevar a hacerte una radiografía para ver si tienes una fractura en la pierna. - ¿Y me va a doler?. – le preguntó el niño todo preocupado. - No tranquilo, no te va a doler, porque te vamos a inmovilizar la pierna para que no te duela, pero eso si, cuando salgas de aquí tendrás que estar unos días sin jugar, ¿vale?. – 11 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) el niño asentía en todo momento muy atento a las palabras de Maca – y tienes que portarte bien, porque hay que tener cuidado con los árboles, ¿entendido?. Durante su conversación con el niño, Maca había sentido como alguien se asomaba a la cortina y se quedaba allí escuchando su conversación con Marcos, pero no le dio la mayor importancia, pensó que quizás al verla tan concentrada y hablando con el niño no habían querido interrumpirla, pero al girarse para ver quien era, no encontró a nadie. Cuando finalmente le dio el alta a Marcos, se dirigió a la sala de médicos para intentar terminar con un montón de informes que la estaban esperando desde la semana anterior. Al llegar allí se encontró con Javier, se saludaron y ambos siguieron con sus respectivos trabajos, pero Maca se fijó en que de vez en cuando Javier no le quitaba ojo de encima y decidió que era mejor hablarlo ahora que no dejarlo para otro momento, en realidad lo único que pasaba es que ninguno tenía ganas de seguir con los informes. - Javi, que me gasto – le dijo un poco borde. - ¿Qué? – Javier no sabía donde meterse en ese momento. -Que no me mires tanto que me gasto – al ver la cara de este decidió coger por otro camino – bueno anda, que te preocupa que no paras de mirarme. - Pues … - no sabía si preguntarle o no, pero se decidió por fin a preguntárselo a Maca ¿es cierto lo que cuentan en el hospital?. - ¿Te refieres a que me gustan las mujeres? – esperó a que Javier le confirmara sus sospechas – pues si, no son bulos, es lo que hay. - Ah! – Javi no sabía si seguir con el tema o no, porque aunque su curiosidad había aumentado, por otro lado no quería incomodar a Maca con sus dudas. - No te preocupes Javi, yo te cuento y así no te quedas con las dudas – Javi en ese momento se puso rojo como un tomate. Estuvieron un buen rato hablando de ello, de su niñez, de los rumores que habían corrido por Jerez de las razones por las que había suspendido su boda, de sus hasta entonces supuestos amigos y cuando ya parecía que se le habían ido las dudas a Javi, Maca intentó cambiar de tema. - Javi, ¿hace mucho que conoces a Esther? – no sabía la razón pero desde el día anterior había sentido una extraña curiosidad por la enfermera. - Si desde hace años, ¿por? – Javi le pasó la bola a ella. - No, por nada en particular, sólo que de un tiempo a esta parte tengo curiosidad por conocerla. - No estarás intentando ligártela – Maca le echo una mirada asesina – no … lo digo, porque no te va a servir de nada, Esther tiene novio desde hace un par de meses, además no creo que le intereses en ese aspecto. - ¿Quién te ha dicho que intento ligármela? – En ese momento le estaba pareciendo una locura el haberle preguntado a Javi por Esther – a mi que más me da que tenga novio, yo te he preguntado como persona. 12 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - No yo sólo te aviso, como amigo eh – Javi en ese momento se rió – bueno como persona es muy agradable, aunque cuando esta de malas es mejor no acercarse a ella, es algo así como tú – Javi intentó escapar del bulto, pero no lo consiguió, pensaba que Maca se enfadaría. - Ya, como yo – con una sonrisa prefirió terminar la conversación con Javi – Javi no se que concepto tienes de mi, pero desde luego no me voy a quedar aquí para averiguarlo – y diciendo esto cogió el camino y salió de sala de médicos con una sonrisa en el rostro. Aquella semana para Maca fue un tanto loca, al final no sólo se lo había tenido que explicar a Javier, en realidad desde que se había conocido su condición en el hospital, se sentía más cómoda dentro del mismo, en realidad ya no tenía que temer las reacciones de sus compañeros, ni tan siquiera tenía que quitarse de encima a algún que otro moscardón que había estado intentando ligársela durante ese año sin conseguirlo, bueno, quizás alguna moscardona, aunque parecía que Blanca había dejado claro en más de una ocasión sus intenciones respeto a ella y parecía que la respetaban. Pero lo mejor de todo es que había mejorado muchísimo su relación con sus compañeros de urgencia, parecía que la tenían más en cuenta y aunque Maca pensaba que quizás fuera porque era la novedad dentro del hospital, en realidad quería pensar que lo único que había pasado es que la veían un poquito más accesible, más humana después de todo y no sólo una persona seria y algo borde que trabajaba con ellos. Era viernes noche y aunque Maca pensaba en quedarse en casa y descansar, sus compañeros consiguieron convencerla de que fuera esa noche a casa de Eva a celebrar su cumpleaños y a salir por ahí, a veces no sabía que pintaba ella en todo esto, pero al menos agradecía que contaran con ella cuando organizaban cosas juntos, así que se fue para casa a descansar y estar a punto para esa fiesta en cierto aspecto para ella especial. Llegó temprano, quizás demasiado temprano, por un lado era lo que siempre le gustaba hacer, pero por otro lado, como siempre le había dicho su madre, no hay que llegar demasiado temprano a las fiestas para que la gente no se crea que estas ansiosa porque te inviten a ellas, su madre, tan correcta y atenta cuando se trataba de relacionarse con la gente y tan distante con su propia familia, sobre todo con sus hijos. Decidió entonces dar una pequeña vuelta por el barrio intentando hacer tiempo, aparcó la moto en un hueco que encontró en la calle y se fue andando sin rumbo fijo, la verdad es que no conocía mucho esa parte de Madrid y aunque siempre llevaba la moto a todos sitios, en realidad se entretenía mucho paseando por los sitios, se aprendía mucho de la gente observando como se comportaban en la rutina diaria, a veces había pensado hasta en hacerse psicóloga, socióloga o algo por el estilo, siempre le había gustado observar a la gente aunque su madre le recriminara su actitud. No sabía el tiempo que llevaba ya dando vueltas, así que se acercó de nuevo al portal de la casa de Eva y Laura, justo en ese momento entraban Héctor, Cruz y Vilches en el portal, se acercó lentamente y le puso una mano a Cruz en la cadera para que se 13 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) volviese, pero Cruz se exaltó un poco y pegó un respingo. - Maca, por dios, que susto – Maca se quedó entonces un poco parada, no era la primera vez que se había acercado a alguien con tanto sigilo que al final había terminado por asustarla. - Perdona Cruz – la miró con una sonrisita un tanto de niña buena. - No tiene importancia cariño – Cruz cambió de tema en seguida - ¿hace mucho que estás aquí? – tanto Héctor como Vilches ya las estaban esperando con la puerta del ascensor abierta. - Un ratito – le dijo sin darle mucha importancia a eso - he aprovechado para dar una vuelta por el barrio, dar un paseo y esas cosas que se hacen para hacer tiempo – se rieron todos, mientras se subían ya en el ascensor. - Chicas esta noche vamos a pasárnoslo muy bien, ¿verdad Héctor? – el chico estaba totalmente callado, no había dicho ni una palabra hasta que Vilches le preguntó directamente. - Si claro si, tengo ganas de pasar una buena noche si – parecía que estaba embobado con Maca y esta se dio cuenta de todo, por lo que desvió la mirada. Por fin llegaron hasta la puerta del piso, Laura se encargó de abrirles la puerta y darles la bienvenida, de una manera muy divertida, puesto que les hizo una reverencia al entrar, parecía que llevaban ya con la fiesta desde hace tiempo. Al entrar en el salón después de dejar los abrigos, echó un vistazo para saber quien estaba en la sala, al lado de la ventana vio a Blanca, a Esther y a un chico que supuso que sería el novio de esta última, en el sofá se encontraban Rusti y Javier y al otro lado de la habitación se encontraban Eva con un grupo de chicos y chicas que no conocía de nada, pensó que serían sus amigos. La verdad es que no sabía que hacer, saludó de lejos a Blanca y a Esther, a Rusti y a Javi y se dirigió a felicitar a Eva de forma rápida, se acercó a ella, le plantó dos besos y le indicó se que iba a buscar algo de beber, de esa manera no tendría que darle conversación, total tampoco la conocía tanto. Cuando se acercó a la mesa de las bebidas se encontró a Cruz y a Vilches poniéndose una copa, al principio no hablaron mucho, pero pronto Vilches se dio cuenta de que podría estar estorbando y decidió irse de allí. - Bueno, yo me voy con los chicos al sofá que se esta muy agustito – esa noche estaba Vilches un poco gracioso, porque le puso a Maca una mano en el hombro y le dijo – Ah Maca, no se te vaya a ocurrir ligarte a mi chica, ¿vale? – y acto seguido se fue con una amplia sonrisa en su rostro. - ¿Qué te ha dicho ese cafre para que hayas puesto esa cara? – intentó interesarse Cruz. - No nada, no me ha dicho nada – no se fue una respuesta muy convincente así que decidió decírselo cuanto antes – Bueno, me ha dicho que no intente ligar contigo – Cruz puso una cara de póquer impresionante. - Tendrá cara el tío – Cruz mostraba su cabreo – cuando lo pille se va a enterar, espera aquí. - Déjalo no pasa nada, él es así, no lo vamos a cambiar ahora – Cruz no se creía lo que Maca estaba diciendo – además quien se va a la cama todas las noches con él eres tú, 14 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) no yo. - En eso te doy toda la razón – Cruzo quiso entonces cambiar de tema – Bueno y a ti como te va que últimamente no hablamos. - La verdad es que bien, parece que las cosas se ha calmado y que todo vuelve a la normalidad … además no me gusta ser el centro de atención de la gente. - Me alegro por ti … y con Blanca que tal te va – en ese momento Maca suspiró. - Bien también, tenemos un trato cordial en el trabajo y nada más. Entonces le contó la conversación de días atrás en la cafetería con Blanca y con Esther, como había pillado a Esther defendiéndola de Teresa y bueno, alguna que otra conversación que había tenido con algún compañero acerca de los rumores que corrían por el hospital. Poco a poco la noche fue pasando, cada vez que miraba hacia la ventana del salón veía como Blanca no le quitaba los ojos de encima, pero no quería que la chica pensara que la intimidaba, así que intentó mantener alguna que otra conversación con Cruz, Vilches y alguno de los chicos para distraerse. En cuanto a Esther, llegó a preguntarse si de verdad el chico que iba con ella era su novio, no le pegaba en nada, además no le estaba haciendo ni caso, estaba todo el rato hablando con Blanca, por lo que pensó que el chaval tendría que estar más que aburrido de escucharlas, siguió observándola hasta que se dio cuenta de que a lo mejor se estaba obsesionando con alguien a la que ni tan siquiera conocía, así que intentó sumergirse de nuevo en la conversación del grupito en el que estaba e intentó olvidarse de todas esas ideas. Ya las tres de la mañana y después de que algún vecino les llamara la atención, decidieron irse de marcha a algún pub cercano, no querían andar mucho y además había quien había traído coche y no pensaban estar toda la noche buscando aparcamiento. Tanto Eva como Laura se acordaron de un pub al que iban cuando sabían que no iban a estar mucho tiempo de marcha y que estaba cerca de la casa, así que bajaron todos a la calle y comenzaron a andar lentamente hasta el pub, entre unas cosa y otras tardaron cerca de media hora en entrar en aquel garito que tanto parecía que les gustaba a Eva y a Laura, ya que rápidamente entraron y se pusieron a bailar como una locas en la pista. El resto de los integrantes de esta grupito tan particular se dirigieron a la barra a pedirse una copa más de las tantas que se pedirían ese noche y por supuesto Maca no fue la excepción a todo aquello, se acercó a la barra, pidió su cubata y se quedó observando todo el decorado del pub atentamente y entonces se metió de lleno en su mundo interior lleno de sentimientos, de encuentros y desencuentros, de alegrías y tristezas. A veces no se explicaba la razón por la que le pasaba eso, a veces tenía la sensación de estar sola en el mundo aunque estuviera rodeada de gente por todos lados y lo único que se le ocurría era desconectar de todo, de todas maneras, pensó que en ese momento todo el mundo estaría bailando o charlando animadamente en el pub y que eso en realidad no le importaba. Cuando volvió un poco al mundo real, decidió ir al cuarto de baño para despejarse un poquito, además pensó que de todas maneras de momento nadie la echaría de menos, bueno al menos eso pensaba ella, ya que esperando a entrar en el servicio se dio 15 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) cuenta de que alguien le estaba hablando. -Hola Maca, ¿qué tal te lo estas pasando?. -Ah hola, bien y ¿tu?. -También bien, llevo toda la noche hablando con Esther y con Eloy pero se acaban de poner a bailar y he decidido venir al servicio. -¿Quién es Eloy? – Maca ya sabes que es el chico que esta con Esther pero tu haz como que te interesa. -El novio de Esther, el pobre habrá acabado de mí hasta la coronilla, llevo toda la noche quitándole a la novia. -Ya – en ese momento salió la chica que hasta entonces había estado ocupando el servicio, así que Maca le hizo una señal a Blanca para que supiera que iba a entrar. No sabía el tiempo que iba a estar en el servicio, pensó que en ese momento no iba a tener escapatoria, se había prometido no darle esperanzas a Blanca esa noche y si podía nunca, pero algo le decía que tenía que dejarse llevar, que si la chica quería podría pasárselo bien, no le hacía mal a nadie y como siempre le decía su amiga Ana, vive la vida que ya habrá tiempo de arrepentirse de las cosas, así que salió decidida a no hacer nada, pero tampoco a impedirlo. -Bueno, te toca a ti – dejó que pasara sujetándole la puerta para que pasara. -Gracias Maca – se metió dentro, no sin antes apoyarse en la cintura de Maca que dio un respingo al sentir su mano – no te voy a comer, lo sabes, espérame aquí ¿vale? – Maca entonces asintió, la esperaría y ya esta. A los pocos minutos salieron las dos del cuarto de baño para reunirse con el resto del grupo, pero cada uno iba a lo suyo, así que decidieron irse a una un hueco al lado de la pared a hablar, Maca estaba ya que no le importaba nada, lo que tuviera que pasar pasaría de todas maneras, quisiera ella o no, pero no hablaron mucho, porque no llevaban ni un segundo Maca apoyada en la pared cuando Blanca se le abalanzó y comenzó a besarla con mucha intensidad y Maca no se quedó atrás, estaba ocurriendo lo mismo que el fin de semana anterior, la única diferencia es que en esta ocasión Maca era totalmente consciente de lo que estaba haciendo, se estaba dejando querer, no era su estilo, pero de momento se dejó querer. Esa mañana al despertar se sintió rara, como si se ahogara, intentó incorporarse, pero algo se lo impedía, miró a su lado y se encontró con una mujer que estaba durmiendo encima suya con la cabeza apoyada en su abdomen, entonces suspiró y decidió no moverse de momento y una sonrisa apareció en su rostro, al menos pensó que ese día quisiera o no, tendría que esperar a que se despertarse Blanca, parecía como si la enfermera quisiera evitar la espantada de la última vez reteniéndola en su cama y se sintió un poco ridícula en esa situación, pero decidió que tampoco tenía nada mejor que hacer y se volvió a dormir. Cuando finalmente despertó, de nuevo miró a su alrededor pero esta vez no había nadie a su lado, después de unos minutos pensando en como afrontar la situación, 16 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) decidió levantarse y por lo menos ponerse algo de ropa, ya pensaría que hacer dependiendo de cómo viera las cosas. Salió de la habitación y se dirigió a lo que pensaba ella que era la cocina, allí estaba Blanca preparando café y algo de comer, se quedó mirándola durante un momento, y ésta no tardó en darse la vuelta para encontrársela medio apoyada en la pared. - Puedes entrar hasta dentro que no te voy a hacer nada. - Lo se, lo se – Maca se río - pero no sabía donde ponerme y no quería asustarte. - Tranquila, contigo no me asustaría en la vida – en ese momento la cara de Maca fue un autentico poema, que quería esa mujer de ella, pensaba que todo había quedado claro en la conversación del hospital, pero parecía que otra vez tendría que poner las cosas en su sitio – Perdona, no quería incomodarte. - No lo has hecho, pero creo que quedó muy claro todo el otro día, me parece - Maca por nada del mundo quería alterarse en sus palabras así que soltó su discurso con toda la tranquilidad del mundo – a lo mejor me equivoco y con mi contestación te hice ver algo que no es pero.. - No, no, todo quedó muy claro, sólo quería romper un poquito el hielo, nada más – sintió que Blanca se encontraba en ese momento bastante avergonzada por su reacción. - Esta bien, ¿puedo ponerme un poco de café? –le dijo finalmente sentándose en una silla, quedarse de pie en esa misma posición no la iba a ayudar en nada. - Claro como no. Durante un tiempo ambas se quedaron calladas, Maca no sabía que decir y Blanca no quería decir nada que pudiera incomodar a la pediatra, si algo había aprendido hasta ahora era que por mucho que lograra que la jerezana acabara en su cama, no conseguiría que le abriera su corazón, podría tener el mejor sexo que había tenido en su vida, pero una vez que sus cuerpos se separaban, para Maca ella era una persona más, al menos así lo sentía. Terminaron de desayunar y con un gesto Maca le indicó a Blanca que iba hacia la habitación a vestirse, la enfermera supuso que no querría estar más allí con ella y permaneció sentada en su asiento. Maca terminó de vestirse y salió buscando su bolso y el casco de su moto, ya no tenía mucho más que hacer allí, pero sintió que antes que nada tendría que despedirse de Blanca. Se acercó otra vez a la cocina y la vio como estaba recogiendo las cosas del desayuno. - Bueno, yo ya me voy, no… - Tranquila Maca, no pasa nada, un acuerdo es un acuerdo y de momento dejemos las cosas como están – parecía que Blanca estaba más conforme con todo lo sucedido, pero la notaba muy triste. - Vale … pues entonces me voy. Maca se dio la vuelta para dirigirse hacia la puerta del piso pero antes decidió que 17 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) había una manera mejor de despedirse de Blanca, así que se acercó a ella, le cogió la cara para que la mirara y la abrazó, era lo mínimo que podía hacer por esa mujer que sabía que se le había entregado esa noche con todo su corazón, le dio un breve beso en sus labios como señal de amistad, abrió la puerta del piso y se marchó. Las semanas fueron pasando en la vida de la pediatra, acudía como todos los días a su trabajo, hablaba con sus compañeros, incluso sin saber la razón, notó como Esther empezaba a sentir una cierta curiosidad por ella, esperaba que sintiera odio por como estaba tratando a Blanca, pero por el contrario, la enfermera se mostraba muy atenta cada vez que le tocaba atender algún paciente en común, incluso Esther la trataba con mucha amabilidad, cosa que a Maca le estaba empezando a impacientar, conocía la reputación de Esther de oídas, una chica un tanto loca, a la que no le duraba un novio más de lo estrictamente indispensable, sabía que lo que Esther buscaba en una relación era algo que en realidad duraba muy poco tiempo, los hombres deseaban estar con ella y las mujeres la odiaban por quitarles a sus parejas. Para Maca esto no era ningún problema, no le gustaba juzgar a nadie y mucho menos cuando prácticamente no se conocían, pero ambas sentían curiosidad la una por la otra y eso nadie, por muchos chismes que le llegaran a Maca sobre Esther, nadie podría evitarlo. En cuanto a su relación con Blanca, en realidad no existía como tal, se limitaban a encontrarse de vez en cuando, sobre todo cuando la enfermera la buscaba para pasar la noche con ella. Una noche después de estar la mayor parte de ella haciendo el amor, Maca se quedó pensativa, Blanca la observaba, mientras esta le acariciaba el pelo con mucha suavidad. La enfermera en ese preciso momento hubiera dado cualquier cosa por introducirse en la mente de la pediatra, pero también sabía que eso nunca pasaría y que tendría que conformarse con tenerla de esa manera. En ese momento, en cierto modo agradecía que Maca, en los últimos encuentros hubiera decidido no irse y dormir a su lado, era algo no pactado, pero que en cierto modo le hacía mucha ilusión, por eso y en cierto aspecto por un impulso, se incorporó un poco y la besó. Maca no dijo nada, nunca decía nada más allá de lo estrictamente indispensable, simplemente miró a Blanca que se encontraba en ese instante encima de ella y le sonrío. Durante un rato, las caricias sucedieron a algún que otro beso, muy suave, tranquilo, sin prisas, ambas se sentían bien, sin ataduras, sin compromisos, sin obligaciones, al menos Maca lo veía de esa manera y de momento se sentía bien, y se dejó llevar, hasta que ambas por el cansancio se quedaron dormidas abrazadas la una a la otra. Al despertar, Maca sintió como algo le estaba haciendo cosquillas, así que abrió los ojos y se encontró con que Blanca le estaba acariciando mientras la observaba atentamente, en sus ojos vio tristeza y Maca se sintió obligada a preguntar. - ¿Estas bien? – se incorporó un poco con una sonrisa en la cara para mirarla directamente a los ojos. - Si, estoy bien … sólo es que me gusta mirarte – Blanca sintió que estaba a punto de meter la pata una vez más. - Ya – Maca se quedó sin saber que decir, no quería herirla y cuando le pasaba eso, 18 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) siempre prefería no hablar, así que desvió la mirada hacía ningún punto concreto de la habitación y se hizo durante unos segundos el silencio entre las dos hasta que Blanca nuevamente decidió romperlo. - ¿Maca? – llamó su atención con dulzura. - Dime – en ese momento la volvió a mirar y le sonrió. - ¿Qué es lo que te pasa?, ¿no te gusto?, ¿no te sientes bien conmigo?, ¿por qué no me dejas conocerte? – las dudas que tenía Blanca sobre Maca explotaron en ese preciso momento. - No, no me pasa nada contigo – quería parecer ante todo serena y aunque se quedó en silencio unos segundos, intentó contestarle a Blanca de manera que no le hiciera mucho daño – Me siento bien cuando estoy contigo, pero desde el principio quedamos que no nos haríamos preguntas y que no intentarías tener nada serio conmigo – entonces Blanca la interrumpió. - Eso lo se Maca – entonces estalló, con algo de reproche para darle a entender que tenía la lección aprendida, pero que necesitaba hablar con ella – pero es que yo quiero algo serio contigo, quiero que me abras tu corazón, quiero que compartas tus cosas conmigo, quiero sentirte cerca y no como siempre, tenerte y pederte en cada encuentro, ¿cómo crees que me siento yo? – tras escuchar todo esto Maca no hizo otra cosa que suspirar para soltarle su discurso ya preparado, ese que usaba siempre para alejar a la gente de su lado, ese que había utilizado con más de una mujer durante ese año y que en ese preciso momento decidió usar con Blanca, se levantó de la cama, se puso lentamente algo de ropa y se acercó a la ventana, la enfermera la miraba atentamente, no sabía como iba a reaccionar la pediatra, si le hablaría o como en otras ocasiones cogería sus cosas y se marcharía finalmente en silencio. - Blanca – las palabras comenzaron a fluir lentamente, mientras que no dejaba de mover las manos, quería que la enfermera las asimilara muy bien – yo me siento bien contigo, pero esto no va a funcionar, te mereces una persona mejor que yo … – Blanca intentaba interrumpirla pero Maca no la dejó - ahora me ves así, que estoy contigo, que incluso paso la noche contigo, pero no es real, quiero que sepas que no es real – la enfermera la miraba alucinada – que yo no soy la persona que tu piensas – Blanca en ese preciso momento se echo a llorar – y por nada del mundo quiero que te hagas ilusiones y pienses que vas a poder cambiarme, no quiero hacerte daño, tu no puedes entrar en mi mundo, porque nadie ha entrado en él – en ese preciso momento y mientras terminaba su discurso, se acercó de nuevo a la cama, se sentó y abrazó a la enfermera que no paraba de llorar – no quiero que te culpes, eres una gran mujer y no quiero que pienses que tu tienes la culpa, sólo es que, en este momento de mi vida, no puedo dejar que nadie entre en ella, eso es todo. - Eso lo entiendo Maca – le dijo a la pediatra levantando la cabeza en ese momento – se que eres una persona muy especial, que tienes tus cosas, que no te abres fácilmente a la gente – la pediatra en ese momento intentó interrumpirla pero Blanca no la dejo – déjame hablarte – entonces Maca asintió, estaba preparada para escuchar lo que tuviera que decirle la enfermera y se separaron un poco – Se que tus razones tendrás para no dejar que nadie entre en tu mundo y no es que yo me sienta como esa persona especial que tendrá el privilegio de llegar hasta ella, esa persona quiera o no quiera yo está por llegar, pero al menos podrías haberlo intentado conmigo, no te he pedido nada, ni mucho menos exigido nada, pero sinceramente, esperaba algo más de ti que 19 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) simple sexo – se lo dijo con rabia. - Lo se y lo siento – Blanca había dejado ya de llorar, cosa que a Maca la calmó algo más – es lo único que se me ocurre decirte en este momento – suspiró profundamente y decidió que era el momento de poner fin a la conversación – te lo digo de corazón, no se si me odiaras o no, eso no lo podré saber, pero sí te digo una cosa, gracias por querer estar conmigo y aguantarme a pesar de todo – entonces le dio a Blanca un beso muy suave, sin profundizar en absoluto, pero lleno de ternura al que la enfermera respondió. Después de toda esa conversación, Maca cogió sus cosas y se marchó de casa de la enfermera, necesitaba pensar, estar a solas consigo misma, necesitaba saber en que punto se encontraba en ese momento y en el fondo preguntarse por qué era de esa manera, por qué le había vuelto a hacerle daño a alguien con sus tonterías y paranoias, con su manera de ser. A veces deseaba que en el fondo le diera todo igual, tal y como le pasaba a su amiga Ana, pero no era cierto, detrás de esa fallada de mujer independiente, serena, incluso algo borde y distante, se escondía una niña a la que a base de palos le habían enseñado que no existe el amor, que nadie está contigo sin pedir nada a cambio, que las cosas hay que ganárselas a base de esfuerzo y sacrificio y mientras paseaba con su moto sin rumbo fijo, lloró, vaya si lloró. Las siguientes semanas para Maca pasaron sin pena ni gloria, en el hospital intentaba evitar a Blanca por todos los medios, no quería incomodarla con su presencia, ni que pensara que podría haber cambiado de opinión, tan sólo quería que supieran que estaba en el hospital para trabajar, ya que se negaba incluso a hablar con Cruz y con su amiga Ana, no quería ver a nadie, sólo respondía y entablaba alguna conversación cuando se trataba de trabajo, en ese momento no necesitaba a nadie, sólo quería un poco de tranquilidad en su vida y evadirse del resto del mundo, era la única manera de sentirse a salvo. Un sábado al mediodía, el toque del teléfono la despertó, en un principio no tenía ganas de cogerlo, sabía que podía ser muy desagradable cuando estaba en esa situación por eso no quería ver a nadie, no necesitaba que la hundieran más de lo que estaba, abrió lo ojos y al ver que se trataba de su amiga Ana, decidió contestar a pesar de saber que le echaría la bronca por su desaparición. -Hola Anita, ¿cómo lo llevas? – le preguntó sin mucho ánimo. -Maca, Maca, Maca, ¿qué voy a hacer contigo? – sabía que por mucho que le bronqueara a su amiga, esta al final haría siempre lo que le diera la gana. -Por mi no hagas nada. -Maca tu estas muy mal, venga, que voy a pasarme por tu casa y nos vamos a ir a comer por ahí. - No, no Ana, de verdad que no, no me apetece – sabía que por mucho que le dijera a Ana que la dejara tranquila, esta se plantaría en su casa y hasta que no hablaran no la dejaría en paz. - Macarena, a mi no me digas que no te apetece salir, no me lo creo, así que ya voy para allá y no intentes persuadirme porque no te va a servir de nada. 20 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Vale mamá, a veces no si ni para que me molesto en llevarte la contraria – dijo muy bajito. - ¿Qué has dicho? – sólo se escuchó silencio - bueno no me lo repitas que no lo quiero saber, en quince minutos estoy allí, así que ya puedes ir duchándote y vistiéndote para irnos a comer. - Si mami, haré lo es usted ordene, ahora nos vemos. Pero Maca simplemente colgó el teléfono, por un lado no le apetecía irse a comer con Ana, pero por otro también necesitaba salir de ese piso que por momentos comenzaba a ahogarla. Se tumbó de nuevo en la cama y esperó a que su amiga llegara, en ese momento no le apetecía ducharse y ni mucho menos moverse de aquella cama, estaba llegando a un momento de tal dejadez que incluso comenzó a asustarse, suspiró y se dio cuenta de que estaba en la misma situación en la que había estado tantas veces y que sólo era una mala racha y volvería a remontar el vuelo como siempre. Al escuchar el timbre, se preguntó como es que había pasado tan rápido el tiempo si acababa de colgarle a su amiga Ana el teléfono, se levantó perezosamente, parecía que le pesaba hasta el alma, se acercó a la puerta, la abrió, dejándola entornada, para dirigirse acto seguido a sentarse en el sofá sin mucho ánimo. Cuando Ana apareció por fin, al entrar y mirar hacía el sofá se puso las manos en la cabeza, cerró la puerta del piso y empezó a dar vueltas por toda la estancia, no podía creer que Maca estuviera así otra vez, pero después se paró en seco y pensó que allí estaba ella para sacarla de ese mundo que a veces la envolvía tanto que la ahogaba. - Venga cariño dúchate, te espero y nos vamos por ahí – le dijo al fin sentándose al lado de Maca y acariciándole el brazo en señal de cariño, Maca al fin asintió y se fue directa hacia el baño – Cielo – la pediatra se volvió y la miró atentamente esperando a que le preguntara - ¿quieres que te arregle un poquito el piso?. - Claro Ana – le respondió sonriéndole aunque sin muchas ganas – gracias por venir. - Eso no tienes porque decírmelo, somos amigas y para eso estamos. Al final no tardaron mucho en salir, Maca cogió algo cómodo del armario y aunque al principio no le prestó mucha atención a Ana, se dejó llevar hasta un pequeño restaurante cercano a su casa. Al sentarse en una de las mesas de la terraza, Maca comenzó a mirar a su alrededor, como si fuera la primera vez que iba a ese restaurante, comenzó a observar a la gente que pasaba por su lado, cómo los niños jugaban en el pequeño parque que se encontraba en la acera de enfrente, sintió como el aire le llegaba de nuevo a los pulmones y se sintió en paz. Mientras tanto Ana la observaba atentamente, sabía que no era el momento de hacer preguntas, Maca necesitaba su tiempo y sabía que mientras estuviera ausente no le sacaría nada, así que pidió algo de comer para ambas y se quedó observando como el rostro de su amiga mostraba una leve sonrisa y como sus ojos reflejaban en ese momento que se estaba sintiendo en paz. Ambas siguieron en lo suyo hasta que pasaron unos interminables minutos para Ana, pero tan sólo unos segundos para Maca y la pediatra decidió que era hora de prestarle un poco de atención a su amiga. 21 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Hola Anita, ¿que te trae por aquí? – a pesar de los años que llevaban siendo amigas, seguía alucinando cada vez que Maca después de una crisis la trataba como si no hubiera pasado absolutamente nada - ¿qué tal con tus ligues?. - Con mis ligues bien, pero sabes que no hemos venido a eso – ese era el momento preciso en el que podía hacer que su amiga se sincerara con ella y tenía que aprovecharlo. - Vale, vale, ¿qué quieres saber? – Ana se mostraba muy seria en ese momento - me rindo, no me mates, no me mates – haciendo un gesto como si tuviera una espada a punto de penetrarle en el pecho – confesaré mis pecados más oscuros. - Deja ya de hacer payasadas y cuéntame que te ha pasado estos días – ya con tono serio pero ya con una leve sonrisa en el rostro, Maca siempre había sabido como hacerle reír. - Pues que me va pasar Anita, que siempre la cago, que no se disfrutar de las cosas, eso es todo – su cara pasó de tener una sonrisa cautivadora a la más estricta seriedad en un segundo – y lo peor de todo es que no aprendo – esto último lo dijo con mucha rabia. - Es por Blanca. - No, no es por Blanca, ella no tiene la culpa nada, es una buena persona, sólo que como siempre, pues esperaba cosas de mi que no se las puedo dar. - Esta conversación la hemos tenido muchas veces Maca, parece mentira que no te apliques el cuento. - Lo se, lo se, pero una vez más no me vendrá mal, por lo menos cuando me echas la bronca me doy cuenta de que no soy tan mala persona y me animas – le dijo cogiéndole la mano a su amiga. - Tu no necesitas que yo te diga que eres una buena persona Maca, – la pediatra la miró a los ojos – más quisiera más de uno y una tener el corazón de oro que tienes tú. No se que pasa por tu cabecita, ni siquiera se que esperas de la vida, pero desde luego te digo una cosa – cuando Ana le decía esas cosas se sentía un poco avergonzada – la persona que consiga por fin atraparte va a ser la más afortunada del mundo - a Maca se le subieron los colores cuando escuchó eso por boca de su amiga. - No me digas esas cosas, que una no está acostumbrada a que se las digan y después puedo llegar a creérmelas y tu no querrás que yo me las crea. - Pues no será por mi parte, porque yo te echo cada piropo que no te quejaras – por lo menos ya estaban las dos riéndose como siempre y eso le venía muy bien a la pediatra – además tonta, me encanta cuando consigo subirte los colores. - Vete a la mierda Ana – terminó por decirle a su amiga a la misma vez que le pegaba una pequeña torta en su brazo. Después de esa charla, siguieron comiendo y hablando de sus respectivos trabajos, de sus supuestos amigos, de sus conquistas, el caso es que las dos pasaron una tarde de lo más entretenida, primero comiendo en ese restaurante y más tarde tomando café en casa de Maca. Ya en la cama aquella noche, la pediatra pensó en todo lo ocurrido aquel día y se alegró muchísimo de tener una amiga como Ana. Ese lunes cuando entró de tarde en el hospital parecía la nueva Macarena Fernández Wilson, una chica jovial, risueña, decidida y con ganas de comerse el mundo, el efecto 22 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Ana siempre daba sus frutos, siempre conseguía devolverla al mundo y que se mostrara como era realmente. Se acercó al mostrador, le preguntó a Teresa si tenía algún paciente y se dirigió a la sala médicos a cambiarse, al entrar no se encontró a nadie y se puso su bata para irse a la cafetería a tomarse el primer café de la tarde, desde luego que ese era un vicio del que nunca se querría desprenderse. Al entrar en la cafetería buscó alguna mesa vacía, pero no encontró ninguna, pensó que el personal de ese hospital pasaba más tiempo en la cafetería que trabajando y ser río un poco de su ocurrencia, entonces decidió que lo mejor sería volver a la sala de médicos y tomárselo allí, pero una mano le indico que si quería podía sentarse con ellos que tenían un hueco. Al llegar a la mesa, se encontró que en ella estaban ya sentados, Blanca, Esther, Javi, Laura y Eva, así que los saludó a todos y se sentó a disfrutar de su café como lo hacía siempre. - Maca – alguien llamó su atención – Javi me ha dicho que tienes una casita en la sierra, es ¿verdad? - era Laura la que se lo preguntaba, pensó que era normal ya que Javi era su novio. - Claro que tengo una casita – le afirmó a Laura – de algo me tiene que servir ser pija, digo yo – en ese momento todos se rieron, excepto Blanca que sólo se limitó a sonreír – además me extrañaba ya mucho que Javier no os hubiera puesto en conocimiento de todo lo que tengo o dejo de tener, es muy propio de él – Javi se quedó un poco cortado, pero viendo que Maca sonreía, hizo propio él también, entonces Laura en ese instante se atrevió a hacerle la pregunta del millón a Maca. - Entonces ¿te parece si hacemos allí una fiesta este fin de semana? – Maca se quedó con la boca abierta – bueno sólo si tú quieres, tiene que ser un sitio estupendo. - Claro, por qué no iba a querer, ya lo preparamos todo y el sábado fiesta en mi casa, bueno no, mejor, vamos a pasar el fin de semana allí, me apetece mucho, además así tendremos la ocasión de conocernos mejor que ya estaréis pensando que soy una descastada – todos se rieron del comentario de la pediatra, desde luego pensaron todos que ese día Maca estaba feliz y eso desde luego no le paso desapercibido a cierta persona que en todo momento no hizo otra cosa que observarla desde que se había sentado en la mesa con su café aquella mañana. El resto de la tarde pasó bastante rápida, algún que otro niño con algún catarro, pero nada grave, a decir verdad se pasó casi todo el turno en la cafetería, tenía el día simpático y sociable y quería disfrutar de aquello. En una de aquellas ocasiones, sintió como alguien le pedía permiso para sentarse a su lado, al mirar más atentamente para ver de quien se trataba, se encontró con Esther y pensó en cuál sería la razón por la cuál la jefa de enfermeras había decidido sentarse con ella en la misma mesa. - Una tarde muy tranquila ¿no? – comenzó Esther a hablar. - La verdad es que si, demasiada tranquila para mi gusto, pero bueno, hoy dejemos que las cosas sigan así – desde que se había sentado Esther en la mesa no había dejado de sonreír. - Ya, ya ojalá tuviera yo una tarde de estas de vez en cuando, después dicen de las enfermeras, pues anda que los médicos, estáis más tiempo aquí que atendiendo a los pacientes – ambas se rieron ante ese comentario – 23 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Eso es lo bueno que tenemos los médicos, sobre todo los pediatras – por unos segundos se quedaron las dos calladas hasta que Esther se atrevió a preguntarle directamente a Maca. - Bueno, a lo mejor crees que no me incumbe, pero sentía curiosidad por saber que fue lo que pasó con Blanca, está muy rara desde que lo dejó contigo. - Lo siento, yo no quería que lo pasara mal, de verdad – Esther entonces le tocó el brazo en señal de que la comprendía totalmente. - No te preocupes, son cosas que pasan y ya está, a veces cuando dos personas se encuentran simplemente no es el momento para que las cosas cuajen, eso es todo – parecía que Esther tenía mucha experiencia en aquello y sintió que podrían llegar a entenderse muy bien. - Míralo de esa manera, pero Blanca es una buena chica y seguro que encuentra a alguien que sepa darle lo que se merece. - Bueno, disculpa, tengo que terminar de hacer unas cosas – en ese momento Esther se levantó para irse – me ha encantado hablar contigo – cuando ya casi estaba en la puerta de la cafetería se volvió hacía la mesa de nuevo – Perdona, ¿tienes algo que hacer esta noche? – Maca se quedó mirándola fijamente antes de contestar. - No, la verdad es que no tengo nada que hacer. - Pues no quedes y te vienes conmigo a tomar algo, ¿te apetece? – al principio Maca sintió que podría ser un encerrona para que volviera a ver a Blanca, pero Esther rápidamente y sin dejarla hablar le dijo – no te preocupes, vamos a ir las dos solas – y acto seguido sin ni siquiera esperar a la confirmación por parte de Maca, salió de la cafetería para terminar de hacer su trabajo. Maca pensó, y sola en la cafetería, que no estaba mal quedar con Esther así tendría la oportunidad de conocer a la chica más popular del hospital. El resto de la tarde la pasó toda nerviosa, intentaba por todos los medios entretenerse con lo que fuera, incluso se había metido en la sala de médicos para terminar unos cuantos de esos informes que tan poco le gustaban, parecía una adolescente ante su primera cita y se sintió tonta al pensar cómo una chica como Esther quisiera conocerla a ella, supuso que esa noche saldría un poquito de dudas, al menos eso esperaba. Por otro lado, esperaba que a Blanca no le importase todo aquello, al fin y al cabo había sido la propia Esther la que la había invitado a ella y no al revés. Cinco minutos antes de que terminara su turno, se cambió en la sala de médicos y se dirigió hacía el muelle de urgencias, se paró unos instantes para entretenerse un poquito con Teresa, pero al ver que estaba ocupada, se fue hacía la puerta a esperar a Esther. Sin saber como se le fue el santo al cielo como en tantas ocasiones y por eso no se dio cuenta de que Esther se le acercaba por la espalda y le cogía por la cintura para llamar su atención. - Ya estoy aquí – Maca pegó un respingo, pero a Esther no le dio mucha importancia, ella siguió con lo suyo - ¿no habrás quedado con nadie?, ¿no? – la pediatra negó con la cabeza, todavía no había sido capaz de abrir la boca para nada – bien, pues entonces ¿a qué estamos esperando?. 24 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Pues la verdad es que no lo se – Maca intentó llevar la conversación hacía su terreno – me estaba preguntando si te apetecería venir conmigo en la moto o si habías traído coche, porque a mi desde luego me da igual. - No tranquila, siempre vengo en metro, así que un paseito en la moto no vendrá nada mal, al menos se me despejarán las ideas – parecía que nadie la iba a hacer parar de hablar – además así me llevas tu a alguno de los sitios pijos esos que seguro que conoces en Madrid. De momento Maca se quedó un tanto alucinada con la aparición de la enfermera, no sabía lo que le depararía esa noche, pero desde luego sabía que se lo pasaría bien con ella, así que ambas se dirigieron hacía la moto de la pediatra, que en seguida le dio un casco para que se lo pusiera, ayudó a Esther para que se subiera y le indicó que se sujetara bien para no caerse. No sabía donde la iba a llevar de momento pero ya se le ocurriría algo por el camino. Cuando finalmente llegaron al sitio que había elegido Maca, Esther se quedó un poco parada, era un pequeño restaurante italiano que se encontraba en un pequeño callejón un poco alejado del bullicio propio de una ciudad como Madrid. A Maca le gustaba mucho ese sitio, además conocía al dueño del local y sabía que llegara a la hora que llegará en seguida le haría un sitio para que estuviera tranquila pasando una velada de lo más tranquila. - Eh Maca, cuanto tiempo sin verte – se le acercó el dueño del restaurante para saludarla y darle un abrazo como hacía siempre. - Hola Gio, ya ves, esta noche he decidido visitarte que hacía mucho tiempo que no me pasaba por aquí – el dueño en ese momento se quedó mirando a Esther un tanto cortado. - Bienvenida bella dama y disculpe el no haberme dado cuenta antes de su presencia – Maca se río ya que Gio nunca cambiaría y se dio cuenta de que Esther en ese momento no sabía que decir. - Gio, es Esther, una compañera del hospital en el que trabajo – en ese momento se dieron dos besos y les indicó a ambas que ya tenían una mesa preparada ya para ellas. Se sentaron en silencio, ninguna de las dos supo que decir en ese momento, Maca observó como Esther no paraba de mirar a su alrededor intentando captar toda la esencia de ese pequeño restaurante que tenía pinta de cualquier cosa, menos de un lugar pijo como los que creía todo el mundo que frecuentaba la pediatra. Maca podía ser muchas cosas pero cuando se la conocía, cualquier persona podía apreciar que se trataba de una chica sencilla a la que por nada del mundo se le había subido sus orígenes a la cabeza. Durante ese tiempo, Gio ya le había puesto una botella de vino en la mesa y comenzó a servirles los platos que solía Maca pedir. - ¿Te gusta el sitio? – la pediatra intentó al fin romper ese silencio, que aunque para nada le resultaba incómodo, había decidido que ya era hora de empezar a conocer un poquito mejor a la enfermera. - Claro que si … lo único es que pensé que me llevarías a alguno de esos sitios pijos de 25 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) los que siempre habla Javier, pero ya veo que no. - Ah, ¿entonces te has decido a quedar esta noche conmigo para que te llevara a un sitio pijo? – Maca empezaba ya a estar un poquito en su salsa, porque por primera vez desde que Esther le insinuó que quedaran esa noche, supo que en el fondo había sorprendido a la enfermera y eso le encantaba. - No, no, me gusta mucho el sitio, es muy acogedor – Esther empezaba a relajarse por fin - ¿hace mucho que vienes por aquí?. - La verdad es que desde que me vine a Madrid … dio la casualidad que una chica me trajo una noche y bueno, era amiga del dueño y así lo conocí. - ¿Entonces traes aquí a todos tus ligues? – desde luego Esther se había propuesto esa noche saberlo todo sobre la pediatra y esta no iba a poner ningún impedimento. - Bueno, alguna que otra chica ha venido conmigo, como tu esta noche. - Ya pero yo no soy tu ligue – esta chica le estaba gustando mucho a Maca. - Ni yo pretendo que lo seas – le estaba pagando a Esther con su misma moneda - te he traído aquí como a una nueva amiga, nada más, tu querías conocerme y yo te he traído a un sitio en el que puedes llegar a conocerme, yo no me como a nadie Esther, aunque no sea tan directa como tu. - Bueno cambiemos de tema – Esther se sentía un tanto confundida pero no quería que la pediatra lo notara. - Como quieras … tu eres quien siente curiosidad … tu llevas la conversación … simplemente estoy a tu disposición … soy toda tuya – abrió los brazos para que Esther supiera que realmente podría hacerle cualquier pregunta. - Esta bien … ¿por qué dejaste plantada a 500 invitados en tu boda? – sabía que Esther comenzaría por ahí – Maca se río, la enfermera no era muy original, tal y como había supuesto, sabía que estaba pendiente de todos los chismes del hospital, su mayor confidente era Teresa, así que era normal que le preguntara por esas cosas. - Vale yo te lo cuento tranquilamente … resulta que me di cuenta de que yo no servía para eso y que por supuesto no estaba enamorada de mi ex y para tu información, suspendí la boda una semana antes, si has escuchado otra cosa, es totalmente mentira – como dándole a entender que sus fuentes estaban un tanto equivocadas. - ¿Le dejaste por una mujer?. - No, realmente no – Esther se quedó extrañada y Maca lo notó - ella lo único que hizo fue que me diera cuenta de que tenía que vivir mi vida, que no podía hacer lo que se esperaba de mí y que me merecía encontrar la felicidad. - Entonces, ¿crees en la felicidad? – Esther la miraba en ese momento con cara de niña traviesa y Maca se rindió, como lo haría a partir de ese momento mil veces más, aquello sólo trataba del principio. - Supongo que como todo el mundo, unos logran encontrarla y otros se pasan la vida buscándola, lo importante es seguir viviendo y teniendo la esperanza de que algún día se podrá llegar a conocer … ¿en que parte estas tú Esther?. - Pues creo que me encuentro entre el segundo grupo, no he tenido mucha suerte en mis relaciones. - Yo tampoco, pero yo espero encontrarla alguna vez en la vida, desde luego no voy a renunciar a ello, lo único es que todavía no ha aparecido la persona que me haga pensar que pueda llegar a saborearla – en ese momento, Maca pensó que podría tratarse de la enfermera, pero en ese momento le pareció una locura y prefirió 26 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) preguntarle por su relación con Eloy – Por cierto, Esther, ¿qué tal te va con Eloy?. - ¿Con Eloy? – la enfermera le pilló un poco de sorpresa que Maca supiera el nombre de tu chico de turno – Bueno, ahí estamos. - Disculpa es que Blanca me dijo la noche del cumpleaños de Eva como se llamaba el chico que iba contigo, supuse que era tu novio. - Yo no lo llamaría así, la verdad es que no suelo estar con la misma persona mucho tiempo y ¿tu?. - Para que te voy a engañar … yo tampoco, bueno exceptuando con mi ex novio con el que estuve tres años … pero vamos, como si no… todavía no he conocido a nadie que me aguante lo suficiente – las dos comenzaron a reírse. - Anda que estamos las dos buenas, vaya dos que nos hemos juntado aquí. - No Esther, si buenas si que estamos, lo que pasa es que no todo es fachada y eso ellas y en tu caso, ellos no lo saben, por eso no nos soportan. - ¿No has vuelto a estar con un hombre?. - No, en cuanto asumí lo que realmente me hacía estar bien conmigo misma no volví a tener contacto con ningún tío. - Pues sabes lo que te digo… que no te pierdes nada, son más sosos en la cama. - Lo se, por eso me tiran las mujeres, no he disfrutado más en mi vida que estando con una bonita mujer en la cama – a Maca le faltó decir, como tú, pero no quiso incomodar a la enfermera. - Supongo que por eso te liaste con Blanca, ¿me equivoco?. – esta mujer la estaba ya mareando con tanta pregunta, pero se estaba sintiendo como drogada, tanto es así que se sintió salvada cuando Gio se acercó a ellas para decirles que lo perdonaran pero que ya iba a cerrar. Ambas se levantaron de su mesa, prometieron y prometieron que volverían pronto a hacerle una visita, aunque Gio sabía que Maca podría pasarse meses sin pisar su restaurante, le hizo prometer a Esther que trajera a Maca de la oreja si era preciso. Salieron del callejón en silencio, Maca no recordaba haber tenido una conversación tan intensa desde hacía mucho tiempo, le recordaba a aquellas que había tenido con Ana tiempo atrás, cuando ambas se veían prácticamente a diario, pero que por sus respectivos trabajos habían tenido que posponer en más de una ocasión y se sintió feliz, de haber encontrado por fin a alguien que la obligaba a tener los cinco sentidos alerta. Al subirse en la moto, ambas decidieron que por esa noche habían tenido bastante pero que esperaban repetir más a menudo, así que Maca llevó a Esther hasta su casa, se despidieron amistosamente y cuando llegó a la suya, no tuvo más remedio que suspirar, no sabía que tenía esa niña, pero sentía como poco a poco en una sola noche, había conseguido adueñarse de más partes de su corazón, que el resto de las mujeres con las que había estado. Cuando esa mañana Maca se despertó un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, se sentía muy feliz y al recordar la noche anterior, no pudo parar de sonreír, Esther era una persona muy peculiar con una rapidez mental que más quisiera más de uno poder 27 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) disfrutar, hasta había habido momentos a lo largo de la noche que la pediatra se había sentido como la intimidada un poco, pero le gustaban las personas directas, esas que no tenían un pelo en la lengua. Se vistió rápidamente para hacer la compra de la semana, ya que ese día entraba también por la tarde, bajó lo más rápido que pudo al supermercado de la esquina para comprar lo suficiente para tener para comer, subió para dejar las bolsas y recoger un poquito la casa que la tenía de pena y decidió una vez dejado todo medio ordenado irse a dar un vuelta con la moto. Le encantaba esa moto, le encantaba sentir la velocidad, la transportaban a un mundo que le parecía libre, donde no había preocupaciones, donde nadie intentaba darle problemas, donde podía pensar con claridad, por eso le gustaba, el día que su padre se la regaló, fue la persona más feliz del mundo y aunque su madre nunca le gustó ese regalo, para ella desde el principio significó tener un vehículo con el que escaparse del lugar en el que más se sintió atrapada. Como siempre, acababa en el mismo sitio, un pequeño parquecito de una pequeña localidad cercana a Madrid que descubrió un día por casualidad, eso de no tener una playa cerca para perderse en ella, al principio le resultó extraño, pero se acostumbró pronto a ello. Le gustaba ir sola, sentarse en la hierba a la sombra de un árbol y observar el estanque de los patos y pensar y pensar, parecía que era lo único que hacía en su vida, darle vueltas a todas las cosas, pero en su momento esos momentos de soledad buscada para pensar la habían ayudado mucho, sobre todo para dar el paso que cambiaría totalmente su vida, la anulación de su boda, el alejarse de su familia, el irse a Madrid, pero no se arrepentía de nada, era lo mejor que había hecho en su vida, ahora se sentía por fin libre y en ese momento se acordó otra vez de Esther y pensó que de momento se mantendría al margen, sabía de sobra que la enfermera era hetero y que de momento lo único que podría llegar a tener con ella era una relación de amistad y de momento, eso le bastaba. Esa tarde al entrar en el hospital la primera visión que tuvo, fue a una Esther tan risueña hablando con Teresa, le encantaba la sonrisa que tenía la enfermera cuando estaba feliz, Maca sabía por compañeros que la enfermera podía pasar de tener un momento de alegría y euforia extrema, ser divertida, amable, cariñosa a ser la persona más borde que te pudieras encontraren tu vida, esos cambios de humor le sonaban mucho, al fin y al cabo ella era igual. Se acercó despacio hasta el mostrador, se apoyó en él y se quedó mirándola disimuladamente. - Buenas tardes Teresa, ¿qué tal va la tarde? – por fin se decidió Maca a abrir la boca, ya que parecía que ninguna de las dos se había percatado de su presencia. - Eh, preciosa, ¿cómo estas? – Esther estaba eufórica, preciosa, la había llamado preciosa, incluso estuvo a punto de que se le cayera el casco, menos mal que ninguna de las dos se percataron. - Yo estoy muy bien … te veo feliz – intentó que no se le notara. - Bueno, una hace lo que puede …. y la verdad es que tengo motivos para ello, ¿verdad Teresa?. - Claro hija, siempre estas igual, que si ahora con uno, que si ahora con otro – Teresa y 28 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) sus cotilleos – ya he perdido la cuenta. - Es que he conocido esta mañana un chico más guapo, me ha invitado a salir esta noche – lo soltó toda ilusionada. - ¿Y qué pasa con Eloy? – en ese momento sintió que había metido la pata al preguntarle por él. - Con Eloy nada – la expresión de su cara se volvió seria - lo que pasa es que es un pesado que no me deja tranquila y lo he mandado a tomar viento – lo dijo como a quien no le importa nada. - Ah!, yo creía que te gustaba Esther. - Bueno, el principio no estuvo mal, pero joder Maca que yo soy libre de entrar y salir con quien quiera y ese tío se creía ya que tenía la exclusiva conmigo y que no le aguanto – todo eso lo estaba diciendo con un convencimiento total. - Pues mujer, a lo mejor este es tu príncipe azul – Maca que es totalmente hetero, que sólo es una amiga y ya esta. - Que príncipe azul, ni príncipe azul, esas cosas no existen – y antes de que Maca o Teresa pudieran decirle algo más, cogió el camino y se fue. Desde el mostrador vio como se alejaba por el pasillo, se alejaba de todo, se alejaba de ella, por un lado pensó que la actitud de Esther no era para nada reprochable, lo único es que en una mujer, por mucho que hubiéramos evolucionado, nos resultaba todavía chocante que llevara una vida hasta no hace mucho reservada a algunos hombres a lo que se les tachaban simplemente de mujeriegos y cuando eso mismo, lo hacía una mujer, faltaban voces para denominarla de todas las maneras habidas y por haber, pero era la vida de Esther y ella siempre había respetado la vida de sus amigas, tal y como pedía que respetaran la suya propia. Poco a poco se iba acercando el fin de semana, durante esos días no se vieron mucho, cada vez que intentaba invitarla a tomar un café, la enfermera le decía que estaba muy ocupada, así que entre eso y que a Esther todas las noches la iba a buscar, Carlos, ese chico tan guapo que había conocido a principios de semana, no habían hablado a penas, así que Maca no tuvo más remedio que esperarse a verla durante el fin de semana en su casita de la sierra, tal y como habían quedado días atrás, lo único es que finalmente, Esther, Laura, Eva, Cruz y Maca, pasarían allí la noche del viernes y el resto, Javi, Rusti, Vilches, Héctor y los chicos del Samur, llegarían a la mañana siguiente para celebrar allí la barbacoa que tenían prevista. Ese viernes, para no demorarse mucho, ya que salían tarde del hospital, decidieron que se llevarían todas las cosas para salir directamente con el coche de Maca hacía la sierra. Durante el camino la pediatra iba totalmente concentrada en la carretera, a su lado iba Esther y en el asiento de atrás el resto de las chicas que no paraban de hablar y aunque no tenía ni idea de lo que estaban hablando el resto, incluida Esther, la verdad es que el trayecto se le pasó volando. Cuando llegaron, las chicas se quedaron quietas contemplando la famosa casita de Maca. Era de piedra, con un porche en la parte delantera y dos plantas, alrededor tenía una piscina, totalmente acondicionada y otra casita más pequeña a apenas cinco 29 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) metros de la casa principal. A las chicas les encantó y eso que habían llegado de noche y no se podía apreciar las vistas desde la casa, para eso tendrían que esperarse al día siguiente. Al entrar se encontraron con un salón bastante acogedor, decorado con mucho gusto, sencillo, sin chismes sin sentido, al fondo se encontraba una cocina totalmente equipada y un aseo pequeñito; ya en la planta de arriba, había tres dormitorios, uno de matrimonio con su cuarto de baño incluido y dos de invitados totalmente montados, junto con otro cuarto de baño más. Maca pensaba que en realidad era mucha casa para ella, pero le encantaba meterse algún que otro fin de semana para descansar y tomarse las cosas con tranquilidad. - Bueno, podéis dejar las cosas en los cuartos de arriba y así dejamos el salón sin chismes – les dijo a las chicas, que todavía seguían sin hablar por el impacto que les había causado la llegada a la casa. - Joder, Maca ¿cómo has conseguido tener esto? – le preguntó Esther, sin cortarse un pelo – eres un poco pija tú – en ese momento la enfermera le dio un pequeño empujón. - Eso dicen … pero es de herencia…. - Pues más quisiera yo tener a alguien que me dejara en herencia esto – soltó Eva de repente. - Ya claro … yo a veces preferiría no tenerlo - en ese instante se hizo el silencio, nadie había esperado que Maca hubiera contestado de esa manera. Así que sin más se fueron a dejar las cosas en los cuartos, Eva y Laura dormirían en uno de ellos, Cruz y Esther en el otro y como no, Maca en el de matrimonio. Ya en su dormitorio, la pediatra comenzó a colocar un poco sus cosas, escuchaba mucho ruido en las otras habitaciones, en cierta medida, se alegraba de que a las chicas les hubiera gustado la casa, en el fondo a ella también le gustaba mucho y la disfrutaba mucho, se sentía bien así. - El otro día no me contaste por qué te liaste con Blanca – en ese momento Maca no sabía como iba a responder a eso, pero se volvió lentamente y vio que Esther estaba apoyada en el marco de la puerta, no sabía el tiempo que podría llevar observándola, pero en ese momento le dio igual. - Pues, no se …. esa noche nos encontramos, nos conocíamos un poco del hospital y ella … - Se te insinúo… y vas tú y te lías con ella … porque me vas a decir ahora que ella no te atraía ya de antes… - No es eso … yo para esas cosas no sirvo… me gusta hablar, conocer a la gente … - Vamos que me parece a mí que al final va a resultar que tú no te has llevado a nadie a la cama, sino que ellas te han llevado a ti y es una pena. - Yo también he puesto un poquito de mi parte no creas … pero quizás si te refieres a que no voy llevando a mi cama a la primera mujer que conozco … la verdad es que tienes razón, no soy así. - ¿Insinúas que yo me acuesto con el primero que pillo? – la conversación se iba caldeando un poquito - Eh!, que yo no he dicho nada de eso … eso lo dices tu solita, puedes hacer con tu vida 30 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) lo que te de la gana, al igual que yo hago con la mía lo que yo quiera … además porque has dicho que es una pena … - Porque cariño, podrías tener a quien a ti te diera la gana … nada más – entonces la enfermera cogió el camino y se fue. Por un momento, se quedó totalmente pensativa, la conversación que acababa de tener con Esther le había chocado un poco, a que se refería cuando le había soltado que podría tener a quien a ella le diera la gana, hacía poco que se conocían pero realmente esta mujer era capaz de volverle loca. Cuando bajó por fin de su cuarto hasta el salón, se encontró con que sus cuatro amigas estaban sentadas en los sofás, con unos aperitivos sobre la mesa y unas cuantas cervecitas fresquitas a puntito de ser disfrutadas. Se acercó a uno de los sofás donde había un sitio libre y se sentó al lado de Cruz, Esther, Laura y Eva, se encontraban en el del su derecha, que por otro lado era más amplio que el suyo. Al principio intentó introducirse en la conversación, las chicas hablaban sobre sus respetivos novios, a Maca eso le importaba bien poco, una lesbiana soltera, escuchando las aventuras y desventuras de aquí sus amigas heteros y con parejas masculinas más o menos estables, pero pensó que ella estaba en minoría y que por lo tanto tendría por lo menos que limitarse a escuchar lo que tuvieran que decir. La noche transcurría entrelazando temas de lo más variopinto, hablaron de sus vidas sexuales, de sus líos en la universidad, de algunas anécdotas del hospital, cotillearon sobre sus compañeros, ya habían pasado a las copas desde hacía un buen rato, así que estaban todas de lo más animadas, hasta que Laura se atrevió a preguntarle a Maca sobre el tema estrella del hospital de las últimas semanas. - ¡Maca!, ¿puedo hacerte una pregunta?. - Claro, pregunta lo que quieras – la pediatra ya sabía a lo que iba, pero quería que Laura se lo preguntara directamente. - Bueno, no creas que es cosa mía, que aquí el personal también tiene mucha curiosidad por saber cómo te diste cuenta de que te gustaban las mujeres, no se es que de estar a punto de casarte a eso pues no se, ¿verdad chicas? – con mayor o menor intensidad afirmaron que querían saberlo, incluso Cruz quería saberlo, había hablado un poco de aquello, pero seguía teniendo curiosidad sobre la vida de la pediatra. - No todo fue tan radical… todo tiene un proceso… pero os lo contaré, si queréis estar escuchando una historia muy normal, no tiene nada de particular. - Claro que queremos – le dijo Eva al fin. - Acababa de llegar a la facultad… allí conocí a un grupo de gente con la que me llevaba muy bien… y una noche … después de una fiesta, una amiga y yo íbamos un poco, ya sabéis – todas se rieron – total que acabamos en su cama y bueno, el resto no lo cuento, os quedáis con las ganas. - ¿Y tuviste algo serio con ella? – le preguntó Cruz. - No que va … pero al menos me di cuenta de que podría estar encontrándole una explicación a ciertos temores que tenía desde hacía tiempo … después de esa chica vinieron otras … hasta que volví a mi casa … - la pediatra contaba las cosas con un 31 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) cierto aire de tristeza en la mirada, que a Esther no le pasó desapercibido - mis padres me presentaron a Fernando y bueno, creía que todo lo anterior había sido una tontería por mi parte … y sin darme cuenta, estaba ya preparando una boda con un montón de invitados. - ¿Y que te hizo darte cuenta de que no tenías que seguir con la boda? – Esther por fin habló, Maca, sabía que tenía curiosidad por saber la historia, pero que por otro lado no quería que la pediatra supiera que estaba realmente interesada en saberla. - Conocí a una mujer … esto ya lo sabes tu no Cruz – la cirujana asentía – pues empezamos a vernos cada vez más a menudo, hasta que no pude seguir viviendo una doble vida, así que a una semana de la boda le dije a todo el mundo que no me casaba y que me venía a Madrid – la pediatra abrió los brazos para indicarles que ya había terminado de contar la historia. - ¿Y tus padres como se lo tomaron? – le preguntó Laura. - Pues, no muy bien … por eso más que nada estoy aquí … durantes esos días manché el buen nombre de la familia … así que ellos están allí y yo aquí y todos tan contentos – no quería darle mucha más importancia al tema de la familia, a esas alturas se había acostumbrado a no tener que contar con ellos para nada, le seguía doliendo, pero eso era algo por mucho tiempo que pasara no iba a dejar de sentir. Cruz al ver la cara de Maca, pensó que ya era hora de que se fueran a la cama, eran las tres de la mañana y al día siguiente tenían un barbacoa. Se levantaron todas a recoger un poco aquello y subieron cada una a sus respectivos cuartos, menos Maca, que prefirió quedarse un poquito más en la planta de abajo. Cuando sintió que todo el mundo estaba ya acostado, cogió una chaqueta y salió de la casa, tenía un sitio mejor en el que podría estar tranquila pensando y asimilando la cantidad de gente que tendría al día siguiente en su casa, ese tipo de eventos la seguían poniendo nerviosa y eso que se trataban de sus amigos y no de esas fiestas rodeada de desconocidos que se celebraban a menudo en casa de sus padres y que había llenado de recuerdo no demasiado agradables su infancia. En el exterior de la casa se estaba bien, corría un ligera brisa bastante agradable, primero le echó un vistazo a su alrededor, todo estaba tranquilo, las luces de la casa principal estaban apagadas, todo esta en calma. Decidió entonces dirigirse hacía la casita más pequeña, también de su propiedad, entró en ella y se tumbó en la camita que había al fondo de la estancia. Era un lugar muy acogedor, pequeñito, con lo justo para pasar nos días, a Maca le gustaba más que la casa principal, le traía más recuerdos, porque era donde ella se quedaba de pequeña cuando iba a pasar unos días de vacaciones con sus abuelos, la casa grande le resultaba demasiado para ella, quizás algún día pudiera llenarla de gente o por lo menos compartirla con alguien, pero de momento con esa pequeña estancia ella tenía bastante. Llevaba allí un buen rato, cuando de repente escuchó un ruido, como si alguien se acercara a la casa y decidió levantarse a ver lo que pasaba, primero miró por la ventana de la casita, pero no vio a nadie, así que abrió la puerta que daba al porche y se encontró con Esther, venía muerta de frío, quizás había estado buscándola por los alrededores de la casa y al ver luz allí se había acercado. 32 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Menos mal que te encuentro… no podía dormir y te he estado buscando por todas partes - Pues ya me has encontrado… venga pasa que te doy una manta o algo para que entres en calor. Al entrar las dos en la casa, Maca se dirigió al armario para darle a Esther una manta para que no tuviera frío y le indicó a la enfermera que se sentara en la cama, como así hizo. Por otro lado, la pediatra fue a sentarse en el suelo de madera que la habitación, pero Esther le hizo una señal de que se sentara con ella en la cama y la obedeció. - Siento lo que te dije antes en la casa cuando estuvimos a solas. - No te preocupes, estoy acostumbrada a que me digan esas cosas… al menos no me insultaste… cosas peores me han dicho – le contestó la enfermera. - Por mi parte puedes estar con quien quieras… te voy a considerar mi amiga igual, me caes muy bien Esther… y me siento bien contigo – demasiado bien diría yo, pero no Maca es tu amiga, sólo eso. - Yo también estoy muy bien contigo Maca… se que me entiendes… que puedo contar contigo para las cosas… parece como si lleváramos años conociéndonos y realmente sólo llevamos algunas semanas. - A mi me ocurre lo mismo… pero creo que hay cosas que no se pueden explicar, que pasan y ya esta… y bueno, por medio de otra persona, tú y yo nos hemos encontrado eso es todo… por cierto, siendo amiga de Blanca, porque has querido conocerme ahora y no cuando llegué al hospital. - No lo se, pero hace mucho tiempo que te observo… incluso antes de saber lo tuyo con Blanca – en ese momento ambas se miraron a los ojos y durante un tiempo no pudieron dejar de mirarse. - Por cierto cómo está – le dijo Maca desviando la mirada – hace tiempo que no se nada de ella. - Está bien… ha conocido a otra chica y parece que las cosas van como ella quiere. - Me alegro mucho… aunque poquito le ha durado su perra conmigo – en ese momento ambas se rieron. - Sabes, Maca. - Eres exactamente como me contó Blanca que eras. - Ah si – la pediatra se llevó en ese momento una grata sorpresa, así que Esther había sentido curiosidad por conocerla porque Blanca le había hablado de ella. - Eres más cercana de lo que la gente piensa, eres amable, inteligente, graciosa, nada pija y por supuesto – Maca estaba ya colorada – una persona increíble, me encanta como tratas a los niños… que sepas que te he observado en más de una ocasión. - Gracias, por la parte que me toca – no sabía ya donde meterse – pero no se que más decir… – Esther le puso la mano en la boca para que dejara de hablar - Ah y se me olvidaba… y físicamente estas de miedo, ahora que lo he podido comprobar mejor – la pediatra sonrió como hacía siglos que lo hacía y pensó que la enfermera estaba tratando de ligar con ella. - Anda no digas tonterías y vamonos a la casa grande a dormir, que cuando se despierten estas no van a saber encontrarnos – era la mejor manera que sabía de 33 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) quitarle tensión al asunto. - ¿Tienes miedo de mí? - pensó en por que la enfermera no había dejado de provocarla desde que habían llegado a la casa esa noche. - No, no tengo miedo, pero no comiences algo que no vas a terminar – se lo dijo ya levantándose y acercándose a la puerta de la casita para irse. En silencio se acercaron a la casa grande, Maca no quería seguir hablando con la enfermera, no es que le hubiese molestado su actitud, es que no quería complicarse más la vida, sobre todo sabiendo que no iba a llegar a nada entrando en el juego de ésta. No sabía que intenciones tenía, pero pensaba que en el fondo se comportaba con todo el mundo de la misma manera, sobre todo con los hombres, quizás los provocaba para que le dieran lo que ella andaba buscando y cuando por fin lo lograba, les daba el pasaporte, lo que no lograba a comprender es que por qué estaba siguiendo el mismo sistema con ella, se suponía que no le gustaban las mujeres o a lo mejor al saber que a ella si le gustaban, quería demostrarse así misma que era deseable por todo el mundo, tanto por unos como por otros, no lo sabía, necesitaría sacar a la luz sus pequeños conocimientos de psicología barata, pero la enfermera era una persona compleja y de momento la estaba volviendo loca. En cuanto que entró en la casa, intentó no hacer ruido, por eso en principio no encendió la luz, pero no se acordó que detrás de ella venía Esther y que no conocía la casa, así que cuando se quiso dar cuenta, la enfermera ya había tropezado con todo lo que se encontró a su paso, sin saber por qué les entró a las dos un ataque de risa que se tuvieron que tirar encima del sofá, una encima de la otra y sin saber por qué, en un momento se quedaron las dos mirándose fijamente, Maca se encontraba encima de Esther, quizás la enfermera hubiese querido en ese momento que la pediatra la besara, pero Maca se levantó rápidamente y se fue decidida hacía su cuarto. Sintió que Esther se quedaba un rato más en el salón, así que ella se metió rápidamente en la cama, necesitaba dormir, eso no le estaba pasando a ella, no a ella no. No habían pasado ni diez minutos desde que Maca se había acostado cuando notó que Esther abría la puerta de su habitación y lentamente se metía en su cama, no dijeron nada, no necesitaban decir nada, Maca se dio la vuelta, miró a los ojos a Esther y le permitió que se durmiera junto a ella y como si hubiesen hecho un pacto, no hablaron de lo que estuvo a punto de suceder en ese salón aquella noche de mes de mayo, ni lo hablarían nunca. El sonido de los pájaros inundó toda la habitación, le encantaba despertarse de esa manera, hubiera dado lo que fuera por hacerlo todos los días que le quedaran de vida. Abrió los ojos y una luz algo intensa le indicó que era bien entrada la mañana, intentó moverse, pero enseguida recordó todo lo sucedido la noche anterior, Esther se encontraba durmiendo placidamente apoyada en su abdomen, parecía un ángel, cualquiera diría que esa mujer en su vida había roto un plato, en ese momento sintió que tenía la necesidad de protegerla, de hacerle sentir como lo que realmente era, la persona más especial que Maca se había encontrado en la vida, que su relación podría o no evolucionar, que de momento cultivaría su amistad con la enfermera, pero de lo 34 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) que estaba totalmente segura es de que nunca le fallaría, pasara lo que pasara, ver a la enfermera dormir a su lado, abrazada a ella sería desde esa mañana su pasatiempo favorito. Se hubiera quedado así eternamente, Esther seguía durmiendo y ella no quería despertarla, pero escuchó ruidos en la parte de abajo de la casa y recordó que en poco tiempo llegaría el resto del personal. Lentamente, comenzó a acariciar la espalda de la enfermera para que se despertara, le gustaba ver las caras que ponía protestando para no despertarse, pero por fin lo consiguió, cuando la enfermera abrió los ojos, lo primero que vio fue a una Maca con una sonrisa en el rostro, pero no se dijeron nada, se quedaron un momento mirándose las dos a los ojos y Maca sintió que no podría aguantar más la mirada de la enfermera sin besarla, por eso rompió ella ese silencio. - ¿Has dormido bien? - Mejor que en mi vida… estas muy blandita Maca – le dijo sonriendo. - Pues venga, vamos a vestirnos que la tropa estará a punto de llegar. - No seas mala, déjame un poquito en la cama… se esta tan bien aquí… me quedaría aquí toda la vida… - Ya… pues nadie te lo impide Esther… sólo tienes que pedirlo…estaré encantada de dejarte la casa para ti. - ¿Estas intentando comprarme para que esté contigo?. - No Esther… yo no te estoy comprando para que estés conmigo… sólo te ofrezco mi casa como se la ofrecería a cualquier amiga. Maca se levantó de la cama y se vistió mientras Esther la observaba todavía acostada, de momento no tenía ganas de hablar con ella, esa chica la descolocaba y tendría que aprender a tratarla si quería sobrevivir a sus impulsos. En ese momento, abrió la puerta de su habitación y se fue a ayudar al resto de las chicas. Bajó las escaleras despacio, pensó que había estado a punto de volver a besar a Esther, pero no podía hacerlo, le había encantado que la enfermera hubiera dormido con ella, verla despertarse, pero hacía mucho tiempo que se había prometido que no volvería a tener nada con una amiga, no iba a pasar por lo mismo que le ocurrió con su compañera de habitación de la residencia universitaria, pero por otro lado ya empezaba a sentir que necesitaba tener a la enfermera en su vida, verla cada día, sentirla cada día, tener esas conversaciones de todo y nada. Al bajar el último escalón que daba al salón, respiró hondo y se dirigió a la cocina, donde estaban las chicas empezando a prepararlo todo, observó que por un lado estaban Laura y Eva, teniendo una de la tantas peleas que supuso que Maca que tendrían en su propia casa y por el otro estaba Cruz, tomándose una taza de café. - Bueno días, chicas… tan temprano y ya os estáis peleando – les dijo a Laura y a Eva. - Que va mujer, es una de nuestras tontería de siempre – le contestó Eva – es que siempre estamos igual, así se nos hace más llevadera la convivencia. - Ah, me alegro… Umm!, café recién hecho… Gracias chicas. - Dáselas a Cruz… que ha sido la artista – respondió Laura. 35 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¿Qué tal has dormido Maca? – intentó interesarse Cruz. - Pues la verdad es que muy bien…no me puedo quejar – dijo suspirando, al acordarse de todo lo que había pasado. - Ya, ya… y supongo que Esther también habrá dormido bien – le dijo Cruz. - Si, yo también he dormido muy bien… ¿verdad Maca? – se quedaron todas en silencio, mientras la enfermera se acercaba a Maca por su espalda, se abrazaba a ella y le daba un beso en la mejilla - ¡uy! café que bueno. - Bueno chicas será mejor que vayamos preparando un poco las cosas que el resto del personal estará a punto de llegar – Cruz dijo esto haciéndole una señal tanto a Laura como a Eva para que la ayudaran a limpiar las sillas y la mesa del porche para la comida. Mientras se tomaban el café permanecieron en silencio, de vez en cuando ambas se miraban pero se rehuían cuando se daban cuenta de que la otra la estaba mirando. Maca se había tocado la mejilla donde le había besado Esther en unas cuantas ocasiones, intentando que esta no se diera cuenta. De esa manera se terminó su café y la pediatra decidió que era momento de ayudar al resto a preparar las cosas. - ¡Esther!... me voy a ayudar a las chicas… ¿te vienes?. - Claro – ya habían dejado las tazas en el fregadero y se disponían a salir de la cocina, pero la enfermera le cogió del brazo a Maca e hizo que la mirara a los ojos – Maca, yo… bueno quería que supieras que me gusta mucho estar contigo – la pediatra intentó que no siguiera hablando, no quería escuchar nada más de Esther, pero la enfermera la cogió de la cintura y entonces la besó. Fue un beso dulce, sin profundizar, pero intenso, a Maca en ese instante estuvo a punto de salírsele el corazón y comenzó a temblar, comenzó a sentirse desprotegida, vulnerable, la enfermera hacía que se sintiera así. Duró poco, tan sólo un instante, pero para ambas parecía como si el tiempo se hubiese parado y logrado que el resto del mundo desapareciese, sólo había sido un único beso, pero para Maca ese beso significó lo que durante esos días había temido y deseado a la vez, sentir que su corazón por fin tenia dueña y esa dueña se llamaba Esther. Los chicos fueron llegando poco a poco, como en oleadas, aparcaron los coches en la entrada y después de echarle un vistazo a la casa y al resto de la parcela, a eso de las dos y pico de la tarde, comenzaron a hacer de comer. Vilches, se autoproclamó dueño y señor de la barbacoa, porque según dijo, él era el que mejor estaba preparado para asar la carne, así que lo dejaron a su bola, de vez en cuando Rusti iba a observar como iba todo con más ganas de intentar robarle algo de carne, que con la intención de colaborar con él, lo que hacía que se montara alguna que otra bronca entre ellos, lo que animó mucho la espera. Mientras tanto, las chicas se habían sentado alrededor de la mesa del porche, intentando hacer tiempo para engañar a sus hambrientos estómagos, se levantaban y sentaban como si algo les estuviera quemando el trasero, pero se lo estaban pasando bien. De vez en cuando Maca observaba como sus compañeros y amigos, iban 36 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) haciendo grupitos y charlaban animadamente, se alegraba de que por lo menos estuvieran disfrutando. A ella en principio le estaba costando un poco, no le gustaban mucho las reuniones numerosas, a veces tenía la sensación de que se perdía un poco, pero poco a poco se estaba también animando, aunque no dejara de observar como Esther iba de grupito en grupito intentando animar al personal, le parecía tan alegre, divertida, un tanto loca, le transmitía mucha ternura, cariño, era tan abierta, que ahora se explicaba como sus compañeros le había cogido tanto cariño. Al lado de Maca se encontraba Cruz, sentada tranquilamente bebiendo una cerveza, no le quitaba ojo a Maca, intentaba averiguar que le estaba pasando a su amiga, la veía algo triste y decidió que lo mejor que podía hacer era intentar sonsacarle que era lo que le estaba ocurriendo. - ¿Maca?... ¿por qué no me enseñas que hay en la casita esa de al lado de la entrada?. - Claro como no. Se levantaron sin mediar palabra y se dirigieron hacía la casita, que tanto cariño le tenía Maca. Durante el camino, Cruz intentó buscar las mejores palabras para hablar con la pediatra, pero decidió que lo mejor era preguntarle directamente. - ¿Qué te ha pasado con Esther? – en ese momento habían entrado ya en la casita. - La verdad es que no lo se, Cruz – no quería contarle nada a la cirujana. - Yo si lo se Maca… esta mañana cuando ha bajado y te ha dado ese beso en la mejilla… te has puesto a temblar – le puso una mano en un brazo. - Ya… - no quería hablar de eso, pero tampoco quería soltarle alguna bordería a Cruz, era su amiga ante todo. - Después cuando nos hemos ido las tres… - no sabía como soltárselo, pero lo hizo lo más directamente posible – me vas a perdonar pero… - Maca la miró directamente a los ojos – vi como te besaba en la cocina. - Bueno eso no es malo… ¿no?. - No si malo no es… pero no quiero que te haga daño… ni siquiera sabes si le gustan también las mujeres Maca… - Tranquila Cruz… - le dijo sonriéndole – no va a pasar nada no te preocupes. - No si yo no me preocupo… pero cuidado donde te metes – qué había querido decirle Cruz, porque le decía aquello, quizás no conocía a Esther como creía hacerlo, sabía que la enfermera en la vida dejaría de sorprenderla, pero qué podía hacer ella, en ese momento, sólo podía esperar. En ese momento, Vilches empezó a gritar como un loco que estaban ya los chuletones y el resto de la carne preparada. Así que salieron de la casita sin hablar, sin mirarse durante todo el trayecto y como si no hubiera pasado nada, se integraron de nuevo en el grupo. Poco a poco la tarde fue dejando paso a la noche, se lo habían pasado muy bien, las anécdotas se sucedían unas a otras pero en breve tendrían de decidir irse ya para Madrid, les quedaba todavía hora y pico de camino y aunque Maca les dijo que ella se 37 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) quedaba hasta el día siguiente en la casa y que por lo tanto podían quedarse a dormir, que tenía sitio suficiente entre las dos casas, pero decidieron todos que mejor sería irse y que no se les hiciera demasiado tarde por la carretera.. Se despidieron y quedaron en verse todos el lunes en el hospital, los coches ya iban arrancando y Maca se metió en la casa, por lo menos la dejarían sola el resto del fin de semana. Aunque estaba tranquila no dejaba de darle vueltas a toda la conversación con Cruz, qué habría querido decir con que tuviera cuidado con Esther, vale que era una chica un tanto loca, vale lo podía comprender, pero cuidado por qué y echó un gran suspiro. - ¿Por qué suspiras? – en ese momento se tapó la cara, sabía perfectamente de quien se trataba, pero no quería volverse. - Creía que te habías ido con el resto – logró decir la pediatra, todavía de espaldas, durante un segundo se hizo el silencio. - ¿Querías que hiciese eso?... Maca mírame… te estoy hablando. - Vale ya te miro… ¿contenta? – la enfermera afirmó. - ¿Querías que me fuera para Madrid con el resto?... – Maca seguía con la misma expresión en la cara - contéstame, por favor – le dijo ya acercándose a ella, con un hilillo de voz. - Pensé que como no me habías hecho ni caso durante todo el día, te irías con ellos… no es extraño pensar eso – se alejó de Esther no quería que pasara nada más. - ¿Estás celosa, Maca?. - No, no lo estoy… además no creo en los celos… me parecen una forma infantil de querer acaparar a una persona. - Ah, si es verdad… me olvidé de que estaba hablando con doña perfecta… con doña independencia…eso es muy maduro por tu parte Maca. - Joder Esther… déjame tranquila… me voy a la cama, estoy cansada… ya sabes donde esta todo… estás como en tu casa. Subió lentamente las escaleras, procurando escuchar lo que estaría haciendo Esther en ese momento, pero el silencio se apoderó de la casa nuevamente. Se metió en la cama, sin sueño, le había mentido a la enfermera, simplemente no había tenido ganas de pelarse con ella, no quería escucharla, no quería saber que era lo que pensaba de todo eso, en el fondo tenía miedo de que como le había insinuado Cruz, para Esther ella solamente fuese un juego y necesitaba pensar, necesitaba saber que era lo que realmente quería de todo esto y con la enfermera a su lado, eso simplemente era imposible. Llevaba ya un buen rato en la habitación, mirando por la ventana de su dormitorio, cuando escuchó que la puerta de ésta se abría, intentó hacerse la dormida, aunque sabía que eso no le iba a servir de nada, lo sentimientos son los sentimientos y nadie puede luchar contra ellos. Notó como la enfermera destapaba la cama, se metía en silencio en ella y poco a poco se iba acercando lentamente hasta colocarse muy pegada a ella. Maca la sentía a su espalda, sentía como Esther se aferraba a su cuerpo y metía su cabeza en el cuello de esta buscando cobijo. La enfermera con ese gesto quería demostrarle que lo sentía, que sentía todo lo que había pasado durante la jornada, pero que al igual que Maca, ella comenzaba también a necesitar de su presencia, que 38 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) en el fondo, necesitaba su cariño y entonces se durmió. Maca siguió un momento despierta, intentaba grabar en su mente cada respiración de la enfermera, sentir sus manos apoyadas en sus caderas, pero poco a poco el sueño la fue venciendo y descansó. Durante el resto de la noche, se mantuvo en la misma postura con la que Esther la había encontrado desde un principio, no quería moverse, no quería despertar a la enfermera, pero al amanecer, sintió como la luz le daba en la cara y lentamente, intentó volverse para evitarlo. Le costó un poco, ya que cada vez que hacía el más mínimo movimiento, la enfermera protestaba, pero con un poquito de paciencia, llegó a colocarse boca arriba y con la cabeza ladeada hacía ella, cosa que Esther aprovechó para acomodarse de nuevo en su cuello y colocar una de sus manos por dentro de la camiseta de la pediatra, que sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo y sonrió, estaba feliz, muy feliz de tenerla ahí. En principio, no hizo nada, se quedó inmóvil sin saber que hacer, pero se dio cuenta de que la enfermera seguiría con su mano dentro de su camiseta, rozando su piel, haciendo que perdiera la razón, y por un instante la perdió, porque sin saber muy bien cómo, se encontró besando con pequeños besos la frente de la enfermera, para pasar a sus mejillas. En ese momento, Esther abrió los ojos y le sonrió e incorporándose poco a poco le atrapó su boca. En ese momento, Maca se dejó llevar, simplemente como nunca lo había hecho, sintiendo como nunca antes había sentido el cuerpo de otra persona, lentamente fue poniéndose encima de la enfermera, besándole el cuello, los labios, las mejillas, dejando que sus manos se fueran haciendo dueñas de ese cuerpo que la estaba volviendo loca. Hacía mucha calor y con un gesto de rabia, con un gesto de desesperación, tiró toda la ropa de la cama al suelo, le estaba estorbando todo, le había estorbado la ropa de la cama y ahora le estorbaba su propia ropa y por supuesto la ropa de la enfermera, por eso se incorporó un poco y comenzó a desnudarla, quería ver su cuerpo, necesitaba ver su cuerpo desnudo, recorrerlo complemente, besarlo como nunca nadie lo había besado antes, aferrarse tanto a él que la enfermera sintiera como nunca había sentido en su vida, quería ante todo llevarla al cielo y regalarle las estrellas, se concentró en cada rincón de su cuerpo, pero en ese momento una voz llamó su atención. - Maca, Maca… espera, espera, espera - ¿Ocurre algo?... he hecho algo mal. - No, que va… sólo que quiero verte – Maca se quedó extrañada, no sabía a qué se refería – quiero verte sin ropa – en ese momento la pediatra sonrió y apoyó su cabeza en el pecho de Esther – ¿qué creías que me iba a arrepentir? – le preguntó levantándole la cabeza y viendo que se había puesto colorada. - No lo se… contigo nunca se por donde me vas salir – le dijo ya con una medio risa nerviosa. - Venga, déjame desnudarte – pero Maca le hizo un gesto, de que ella se quitaría la ropa sola. Entonces se levantó de la cama y lentamente fue quitándose primero la camiseta, después el pantalón del pijama y por último las braguitas, dejándolo todo tirado en el 39 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) suelo junto a la ropa de Esther. Esta en todo momento había estado muy pendiente de cómo la pediatra se iba quitando la ropa lentamente, disfrutando del momento, sintió que la quería volver loca, que necesitaba más de lo que nunca hubiera imaginado el contacto de su piel, de sus labios, de todos sus sentidos, la necesitaba en ese momento, la deseaba en ese momento, por lo que se incorporó un poco en la cama, le cogió por una de sus manos y la atrajo hacía si. - Ven aquí y fóllame como tu sabes… - Maca pensó que es mujer no tenía pelos en la lengua – llevo esperando esto desde que te conocí. - Eso no es nada preciosa… - Maca se puso colorada – yo llevo esperando esto desde que nací, así que tengo más necesidad que tú – le soltó la pediatra colocándose de nuevo encima de ella. Y riéndose las dos, comenzaron a besarse, comenzaron a explorarse, a acariciarse, como probablemente ninguna de las dos había sentido en la vida, tenían todo el día para descubrirse y ninguna de las dos iba a desaprovecharlo. Se despertaron finalmente casi a media tarde y aunque Maca como siempre llevaba algún tiempo despierta, quiso seguir sintiendo la piel de Esther rozando la suya, poco a poco esta comenzó a abrir los ojos, muy lentamente fue levantando su cabeza para mirar a la pediatra a los ojos, ver su sonrisa iluminar la estancia, oler su pelo y sentir como sus manos le seguían acariciando el vientre. - Buenos días dormilona – le dijo dándole un beso en la frente – ¿qué tal has dormido?. - ¿Maca has pensado alguna vez ejercer de almohada? – las ocurrencias de la enfermera eran muy graciosas y Maca ya se estaba acostumbrando a ellas. - No lo había pensado nunca… pero por qué lo dices. - Porque no se que es lo que tienes que duermo contigo como una niña. - Eso es porque no tendrás cargos de conciencia y por eso duermes tranquila, no soy yo – la pediatra seguía acariciándole la espalda. - ¿Por qué te valoras tan poco?. - No se… quizás sea mi forma de ser… nunca me he creído las cosas buenas que pudieran decir de mi. - Pues créetelas porque vales mucho – Maca en ese momento quiso cambiar de tema. - Gracias… Esther, ¿puedo hacerte una pregunta? – la enfermera con un gesto le dijo que se la hiciera - ¿no es la primera vez que has estado con una mujer, verdad?. - No, la verdad es que no ... – Esther sonreía en ese momento, pensó en no decir nada más, pero le vio la cara a Maca y entonces decidió explicarle más sobre ella – hace tiempo estuve con una mujer, pero no funcionó, eso es todo. - ¿Con Blanca, verdad? - ¿Cómo lo has sabido?... ¿te lo contó ella? – le preguntó incorporándose en ese instante de la cama. - No, ella no me dijo nada… sólo que me lo he imaginé… quizás por miradas, por gestos, por la confianza que os teníais una con la otra, no se – Maca también se incorporó de la cama y se colocó a su lado. 40 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Si Maca soy bisexual, pero eso no lo sabe casi nadie… de momento sólo Blanca y tú lo sabéis y espero que no lo vayas diciendo por ahí. - No te preocupes… que no diré nada – lo dijo un poco molesta, pero decidió que iba a hacer ningún otro comentario. Maca se levantó de la cama y empezó a recoger todas las cosas de la habitación, se vistió y se fue para la planta baja de la casa, preparó algo de comer y en cuanto terminaron pusieron rumbo a Madrid. No volvieron a hablar del tema, si Esther no quería hablar más del tema, desde luego que ella no lo haría, le había dolido que pensara que ella iba a ir soltando por el hospital que la enfermera no sólo se acostaba con todos los tíos que ella quisiera, sino que además le gustaban las mujeres, de momento le daba exactamente igual, de momento lo único que quería era irse a su casa y alejarse de todo aquello por unas horas. Al llegar a Madrid, dejó a la enfermera en su casa, se despidieron y se fue para la suya. Durante semanas no hablaron de lo sucedido, se limitaron a perseguirse con la mirada, a buscarse por los pasillos, en el fondo se intuían la una a la otra, pero ninguna daba su brazo a torcer, intentaban coincidir lo máximo posible cuando trataban algún caso, pero todo lo que hablaban eran de temas estrictamente profesionales. Cuando llegaba el final de sus respectivos turnos, cada una tiraba para un sitio, a Esther todos los días la venía a recoger Carlos, su novio en ese momento y Maca se limitaba o bien a irse a su casa o bien a quedar con alguna de sus amigas para tomar algo, con alguna que otra cena y algún que otro café. Ese día al salir del hospital se encontró con que Ana ya la estaba esperando para irse las dos a tomar algo, la conversación que habían tenido por teléfono le hicieron pensar que Ana necesitaba a su amiga para hablar, parecía que le iba bien con su actual marido. Se saludaron cuando se encontraron en la entrada del hospital y se dirigieron hacía la moto de Maca. No había hecho ni dos segundos desde que se habían acercado a esta cuando Maca escuchó como alguien la llamaba a lo lejos, al principio no quiso mirar, había conocido la voz de quien se trataba, pero Ana le insistió en que si que lo hiciera, ya que una chica se acercaba hasta ella con paso firme. Se dio la vuelta y se encontró con que Esther estaba ya prácticamente a su lado y detrás venía un chaval que resultó ser Carlos. - Eh! Maca… qué pasa ya te ibas sin despedirte de mí – la pediatra pensó que a qué venía eso si desde hacía semanas ni tan siquiera se habían visto fuera del hospital. - No te había visto y tenemos prisa… tenemos mesa reservada para dentro de media hora – Ana se quedó mirando a aquella chica que tan escandalosamente se había acercado a su amiga. - Ah! ¿y no me vas a presentar a tu nueva novia? – Maca no iba ni a contestarle, pensó que no merecía la pena, lo único es que esa pregunta por un momento le hizo pensar que la enfermera pudiera tener celos. - ¿Estas celosas Esther? – Ana esta alucinando y en ese momento se dio cuenta de que iba la película, entonces miró al chico que iba con Esther poniendo cara de Póquer. 41 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Yo, que dices… yo no creo en los celos Maca – y acto seguido cogió el camino y se fue por donde había venido, colgada del brazo de Carlos. Ana se había quedado alucinada, pensó en ese momento preguntarle a Maca sobre lo sucedido pero decidió que ya hablarían en la cena, se subió en la moto y se fueron las dos hacía el restaurante en el que había reservado mesa. Ana seguía con la intriga por lo que había pasado en el aparcamiento del hospital con Esther, después de hablar largo y tendido sobre su matrimonio con Maca, cuando ya estaban a punto de pedir el postre, Ana no se resistió y le preguntó a Maca sobre lo que había pasado. - Me vas a contar que es lo que ha pasado antes en el aparcamiento del hospital – a Maca no le gustaba para nada cuando Ana la miraba con esa cara. - Pues nada… simplemente lo que has visto – se quería librar porque sabría lo que le vendría encima por parte de su amiga, pero se rindió – está bien… te contaré a qué ha venido todo ese numerito. Poco a poco y mientras se tomaban el postre le fue contando toda su aventura con Esther, desde que se habían conocido por mediación de Blanca, pasando por el fin de semana en la casita de la sierra y todo lo que había sucedido hasta entonces. Ana estaba flipando, por primera vez no sabía que decirle a Maca. - Joder Maca… no se que decirte. - No pasa nada… yo estoy como alucinada… ¿cómo se puede comportar así?... que pasa que yo si le tengo que dar explicaciones sobre con quien salgo o dejo de salir y ella sigue con ese… como se llama – estaba sintiendo mucha pero que mucha rabia y Ana lo sabía – Carlos… eso Carlos… joder Ana, lo lleva al hospital… cada vez que sabe que yo estoy cerca y está él… joder se besan y yo… y yo. - Y tú te mueres por dentro. - Exacto… - en ese momento se paró por lo que le había dicho a Ana, se puso las manos en la cara porque se sintió pillada y muy bajito lo repitió – si Ana, me muero por dentro – y diciendo esto se le saltaron algunas lágrimas. - Tranquila Maca cariño – Ana le cogió sus manos para acariciárselas, sabía que su amiga en ese instante estaba rota y lo peor de todo, es que se había tragado todo eso ella sola durante todas esas semanas, su cabezonería terminaría matándola por dentro. - No pasa nada… estoy bien – ya había dejado de llorar – vamonos de aquí anda, demasiado espectáculo habré dado ya – levantó su brazo para indicarle al camarero que le trajera la cuenta e irse de allí. Hacía una noche muy bonita, las calles de Madrid estaba a tope a pesar de ser un día entre semana, pero la gente tenía mucha ganas de que llegara el buen tiempo y poder estar en la calle tranquilamente antes de que llegara el caluroso verano y por lo tanto hacía una noche estupenda para ir en moto. Llegaron pronto al portal de la casa de 42 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Ana, se despidieron y Maca decidió que por ese día había tenido ya bastantes emociones asimiladas y que lo único que le apetecía era dormir y dormir. Esa mañana el hospital era todo un revuelo, la noticia que todos estaban esperando por fin llegaba y el ambiente estaba todavía más relajado que como lo estaba habitualmente. Desde que Maca había entrado por el muelle, se había dado cuenta de que en el mostrador de recepción se había formado un corillo en el que estaban Teresa, Rusti, Esther, Blanca y alguna que otra enfermera. Intentó llamar la atención de Teresa para que le dijera si tenía y algún niño que atender, darle los buenos días y realizar todo el ritual de cada jornada, pero viendo que no le hacía caso, decidió llamar su atención. - Buenos días Teresa, buenos días a todos – hizo un gesto con la mano en señal de saludo general, si una cosa no le gustaba a Maca es tener que ir dándole besos a todo el mundo, y menos con Esther y con Blanca en el mismo grupo. - Ah!, buenos días hija – le dijo Teresa al fin - estábamos aquí hablando de la noticia del día – Maca en ese momento puso cara de que no sabían de qué le estaban hablando – ay hija, que no te habrás enterado todavía – toda preocupada. - Déjalo Teresa…- Esther habló en ese momento - si no se entera nunca de nada – en ese momento se cruzaron las miradas y si por Maca hubiera sido, Esther hubiera caído fulminada en ese preciso momento, pero no dijo nada. - Ay! no te preocupes que yo te lo cuento – le dijo con toda la ilusión Teresa, poniéndole su mano encima para que la atendiera – es que Javi y Laura por fin se casan, por fin – demostrando las ganas que tenía la mujer de ir a una boda como la del médico y la residente. - Ah! es eso… yo creía que os había tocado la lotería – les soltó la pediatra con la cabeza agachada mirando el mostrador. - Como se nota donde está el dinero… Teresa no le hagas caso… que es una pija… parecía que Esther desde que la había visto no quería otra cosa que encontrar pelea con ella, el resto estaban como alucinado. - No pienso contestar a eso – la pediatra cambió pronto de tema – Teresa, ¿tengo algún niño o no? – lo dijo con tono de prisa y un poco borde. - Si, hay uno esperando en la sala de espera con un catarro muy grande, ¿qué le digo a la madre?. - Que en unos minutos lo atenderé – y con una sonrisa desapareció de allí lo más rápido que pudo. Iba por el pasillo como si hubiera visto al diablo, pensó que cómo podía hacerle esas cosas en público, al fin y al cabo ella no le había hecho nada a la enfermera y encima con Blanca delante, se dijo así misma si Blanca sabría ya lo que había pasado entre ellas o no. Se cambió lo más rápidamente que pudo y en seguida fue a atender al niño que se tenía el resfriado. El resto de la mañana hizo todo lo posible por desaparecer, no quería encontrarse con 43 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Esther por nada del mundo. Al tener la mañana relativamente tranquila, le dijo a Teresa que se iba a pediatría con los niños y que si había alguna urgencia que ya la avisaran. Para ella los niños eran su entretenimiento y su alegría, cuando estaba con ellos no pensaba, se limitaba a jugar y a atenderlos lo mejor que sabía, conocía muy bien lo que se siente al estar en un hospital cuando eres pequeño ingresado y aunque en su caso estuviera muy poco tiempo, para alguno de esos niños el hospital se había convertido en su segunda casa y desde el principio se prometió así misma que mientras ella estuviera en el servicio de pediatría del hospital, esos niños esos niños estarían siempre entretenidos, alegres, haciendo todas las actividades que se le pudieran pasar por la imaginación. Llevaba ya un rato con ellos en la sala de juegos haciéndolos disfrutar con sus tonterías, cuando al levantar por un momento la mirada hacía algo que le había llamado la atención, sintió una punzada en el corazón al darse cuenta de que quien la estaba observando desde la puerta de la sala era Esther. En un principio cerró los ojos por un instante, no sabía que querría de ella, que le reprocharía en esa ocasión, al principio se dijo así misma que simplemente le sonreiría y la saludaría con un gesto, pero vio como la enfermera se acercaba a ella y le preguntaba si podrían hablar un momento. Maca se disculpó con los niños, le indicó a una enfermera que se quedara con ellos y salieron en dirección al despacho de la pediatra para estar tranquila, no sabía por qué pero tenía la sensación de que aquella conversación en el fondo sería dura. Cuando ya tenían la puerta cerrada del despacho, se apoyó en la mesa, sentándose encima de ella, mientras Esther comenzaba a dar vueltas para ver todo lo que tenía en su despacho la pediatra, parecía como si se hubiera arrepentido de tener esa conversación, la observaba y la observaba y su corazón le decía una y otra vez que tenía delante a su dueña, y que no luchara contra eso. Estuvieron así unos minutos, hasta que Maca se cansó de esperar a que la enfermera comenzara a hablarle así que llamó su atención. - ¿Qué quieres Esther? – no le gustaba tener que ser tan rotunda, pero en ese momento tenía que ser así. - La verdad es que mirarte – seguía tan directa como siempre. - No me vengas con tonterías… que no tengo todo el día para esto… ¿sabes? – cada vez se sentía más molesta. - Ya habló la madura, la seria, la que lo lleva todo bajo control… - por un segundo dejó de hablar para mirar directamente a los ojos de la pediatra, y ya que esta no le replicaba a lo que había soltado un segundo antes, siguió ella hablando – Me haces mucha gracia Maca… - la pediatra no se lo podía creer, a qué estaba jugando la enfermera - Blanca me lo había dicho en más de una ocasión, pero yo no quise creérmelo. - El qué Esther – su paciencia estaba llegando a un límite. - Que no muestras tus sentimientos… que eres fría, que no te gusta que te controlen… que ante eres una persona muy reservada con tus cosas… muy independiente... – la enfermera que hasta ese momento había permanecido inmóvil cerca de la puerta del despacho, se fue acercando hacía la pediatra lentamente que seguía sentada en la 44 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) mesa, mirando al suelo. - ¿Qué buscas en mí Esther? – en ese instante la enfermera ya había llegado a colocarse a un centímetro del cuerpo de la pediatra que desvió la mirada. - ¿Qué pasa no puedes ni mirarme a la cara?, eh! – parecía que en ese momento la enfermera iba a sacar todo su genio – ya decía yo que me parecías distinta a los demás, pero me has juzgado como todos… - Eso no es cierto Esther – la pediatra la interrumpió en ese instante – yo no soy como los demás… en más, me importa una mierda con quien vayas o dejes de ir – la conversación estaba subiendo de tono por momentos - yo no te voy a juzgar por eso, te lo dije una vez y te lo vuelvo a repetir… es más… te vuelvo a hacer la misma pregunta… ¿qué buscas de mí?... – en ese instante si que la miró a los ojos. - Sabes que busco de ti Maca… - la pediatra le dijo con un gesto que no lo sabía – busco una persona con la que no sentirme sola, odio sentirme sola – en ese momento Maca vio como la enfermera comenzaba a llorar – odio que la gente me juzgue… odio tener que buscar cosas en los demás para sentirme viva… odio que la gente sólo vea en mí a alguien con quien echar un buen polvo – a Maca se le estaba rompiendo el corazón viendo a la enfermera llorar y abrirse con ella – en ti he visto algo que nunca había sentido con nadie…contigo me he sentido segura, arropada… contigo no he sentido miedo por primera vez en mi vida – en ese instante Maca intentó abrazarla, pero la enfermera se alejó de ella. - ¿Y qué puedo hacer yo por ti Esther? – sintió que estaba a punto de echarse a llorar, se levantó de la mesa y se acercó a la enfermera que seguía llorando. - Que no me dejes nunca Maca… que pase lo que pase… no me dejes nunca – y Maca la abrazó con todas sus fuerzas dejando que Esther se desahogara con ella. Había pasado ya algunas horas desde que tuviera esa conversación tan trascendental con Esther, nunca hubiera imaginado que toda la sociabilidad de la enfermera era producto de sus miedos, del miedo a sentirse sola, a sentirse poco deseada, parecía que continuamente buscaba en los demás su aceptación, dependía mucho de la gente y quizás había visto en ella a una persona que no se dejaba llevar por la opinión de los demás, que ante todo era fiel a sus principios, que había sido capaz de abandonarlo todo por encontrar la felicidad y que no la juzgaría, nunca lo haría, nunca. Al entrar en sala de médicos, para coger una carpeta que se había olvidado allí, se encontró allí con la pareja del momento, tanto Javi como Laura parecían una pareja feliz, en realidad Maca envidiaba la relación de ambos, a pesar que por unos meses estuviera prácticamente rota, habían sido capaces de dejar sus diferencias y acabar en boda. - Felicidades a los dos – les dijo apoyándose en la mesa principal de la sala. - Gracias Maca – le contestó Javi. - ¿Cuándo es la boda? – la pediatra de lo único que se había enterado esa mañana era de que se casaban, nada más. - No me puedo creer que no te hayas enterado ya de todos los detalles – se sorprendió Laura con la pregunta de la pediatra. Maca negó con la cabeza. - Laura cariño… – se dispuso Javi a dar una explicación sobre el comportamiento de la 45 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) pediatra – Maca nunca se entera de las cosas, es la persona menos cotilla que he conocido en la vida… creo que ni se enteró en su día de la cancelación de su propia boda… - Javi no te pases – le dijo Maca riéndose – sólo que no me gustan estas cosas… prefiero enterarme de primera mano… además ya tengo bastante con lo mío. - Pues veras… es dentro de un mes… aquí en Madrid… y bueno ya iréis recibiendo las invitaciones – le informó Javi por fin. - Pues me alegro… nos veremos por allí… y me alegro mucho por vosotros – cogió la carpeta que había ido a buscar y se dirigió a la puerta para irse. - Maca… - Javi la llamó, así que se volvió para saber que quería – no se si te va a gustar lo que te voy a decir… pero… tu sabes… - Javi arranca… que es para hoy. - Que he tenido que invitar a tus padres y hermanos a que venga… - la miró con cara de no saber muy bien que excusa poner para no incomodar a la pediatra. - No te preocupes… lo había supuesto ya… por mí no hay problema… y si por ti no hay problema, entonces estupendo – les sonrió a ambos y se marchó. Su familia estaría en la boda, intentó no darle más importancia de la que tenía, hacía meses que no sabía nada de ellos, sólo a través de su hermano Jero conocía como estaban sus padres, como iba el negocio, como iba todo. En más de una ocasión, había intentado verlos, había intentado que comprendieran su decisión de anular la boda, pero sobre todo su madre se había cerrado en banda, si ella era cabezota, su madre lo era aún más, pero ella se había propuesto pasárselo lo mejor posible en la boda de su dos amigos y aunque se tuviera que morder la lengua para no pelearse con ellos, los ignoraría, como ellos habían hecho con ella, ni más ni menos. Salió del hospital como cada día, sin prisas, en realidad no la esperaba nadie, le apetecía coger la moto y perderse por unas horas, no quería ver a nadie, incluso después de la conversación con Esther, lo que menos le apetecía era verla, pero cuando ya estaba a punto de arrancar la moto, vio como se le acercaba, no sabía que le iba a decir, no sabía como es iba a enfrentar a ella después de todo lo que había pasado, pero también sabía que lo mejor que se podía hacer con la enfermera era esperar a ver en qué actitud se acercaba a ella. - ¿Tienes algo que hacer? - Maca suspiró cuando la vio llegar. - No, pensaba en ir a dar una vuelta con la moto. - ¿Puedo ir contigo? – la enfermera la miró con una cara un poco triste, así que le dio un casco para que se lo pusiera – necesito que me saques de aquí. La ayudó a subir a la moto y se dirigió hasta el parque en el tantas veces había acudido para pensar. Nunca había llevado a nadie allí, pero pensó que la enfermera se sentiría bien allí, por lo menos tomarían el fresco. Antes de entrar en el parque una vez aparcada la moto, Maca le indicó a Esther que iba a acercase al bar de enfrente para comprar unos bocadillos para comer. Durante todo el camino hasta que llegaron al lugar especial para Maca, no hablaron, Esther miraba 46 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) hacia todos los lados, al estanque, al paseo. Se sentaron junto al árbol de la pediatra y comieron en silencio, ninguna de las dos quería romper el momento y aunque cada una estuviera un poco en su mundo, ese silencio para nada les resultaba incómodo, de vez en cuando se miraban y se sonreían, pero no pasaba nada más. Cuando terminaron con sus bocadillos, Maca se echó todavía más sobre el árbol para ponerse más cómoda y Esther en ese momento, se levantó de su lado y le indicó si se podía sentar entre sus piernas, entonces las abrió y la enfermera se recostó sobre ella, colocando su cabeza en cuello de esta, para Maca ese momento no lo hubiera cambiado por nada del mundo, ese silencio entre las dos, esas sonrisas, le estaban proporcionado más información sobre la enfermera de lo que ninguna de sus anteriores conversaciones lo había hecho, además sentir a la enfermera apoyada en su pecho, tocar su mejilla, sentir su respiración y como esta finalmente se relajaba, la hacían muy feliz. No sabían el tiempo que llevaban así, a Maca se le iba a salir el corazón, pero intentaba que la enfermera no se diera cuenta, respiraba profundamente, como si le estuviera faltando el aire por momentos, pero es que le estaba faltando el aire por momentos, y en ese instante sin saber por qué se rió, lo que despertó la curiosidad de la enfermera que hasta ese momento seguía en su mundo. - ¿Por qué te ríes? – le preguntó levantando un poquito la cabeza para verle la cara a la pediatra. - No lo se… - no iba a decirle nada más, pero vio en los ojos de Esther que quería que le dijese la verdad – me encuentro bien aquí contigo. - Yo también Maca… - le sonrió en ese momento – además…- ya en ese momento la enfermera volvió a mirar hacía el lago – es la primera vez en mi vida que estoy con alguien tanto tiempo sin hablar… - ¿Y te molesta?. - Ni mucho menos… el silencio es una de las cosas que más me gustan de ti – se lo dijo volviéndose y haciéndole cosquillas a la pediatra, que comenzó a reírse – bueno… y también me gusta cuando te ríes… ¿te han dicho que tienes una risa preciosa alguna vez? – Maca en ese instante se puso un poco triste. - Si… mi abuela me lo decía constantemente… - la enfermera la miró a los ojos, pues sabía que con esa pregunta a la pediatra la había invadido la nostalgia – murió hace tres años… pero la sigo echando de menos muchísimo… ella quiso que me quedara con su casa… es la de la sierra, pensaba que era la única persona de la familia que sabría disfrutar de ella. - ¿Por eso el día que estuvimos en la casa dijiste que preferías no tenerla? – la pediatra asintió en ese momento, se acordaba perfectamente de esa conversación, en principio tan inocente pero que a ella le había traído tantos recuerdos – lo siento, si te hice recordar. - No te preocupes no pasa nada… no sabías nada – le hizo una señal a Esther para que se levantara, se estaba haciendo de noche ya – venga te invito a mi casa a cenar…¿te apetece? – la enfermera con un gesto le dijo que sí. 47 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Llegaron rápido al piso de Maca, habían sorteado todos los coches habido y por haber hasta meterse en el garaje de la pediatra a dejar la moto. Ya en el ascensor, ambas se miraban de vez en cuando, pero ninguna se atrevía a entrar, abrieron la puerta del piso y entraron directamente hasta el salón. Maca dejó los cascos en un mueble cercano a la puerta y le indicó a Esther que se sentara en el sofá. - ¿Te apetece comer pizza, chino o dime tú?. - Lo que tu quieras Maca… pero yo preferiría pizza – y Maca empezó a reírse, pensó que era muy propio de la niña hacer esas cosas. - ¿Es que tú no te tomas nunca nada en serio? – diciéndole esto se tiró literalmente sobre el sofá al lado de la enfermera, muerta de risa. - No, si con eso consigo sacarte una sonrisa o logro que te rías – en ese momento estaban una encima de la otra, haciéndose cosquillas mutuamente Comenzaron entonces una pelea de cosquillas para ver quien dominaba a quien, para ve quien conseguía que la otra se rindiera. Sin saber cómo, en un momento determinado, después de tener prácticamente atrapada a la enfermera, con un impulso, esta consiguió atrapar a Maca con todo su cuerpo y aunque la pediatra intentaba moverse, no podía, ya que Esther había conseguido inmovilizarla. Por un momento se quedaron las dos mirándose mutuamente, sin intentar hacer nada, pero Esther rompió el silencio. - Nunca te dejas dominar, eh!. - Es algo que no me gusta… eso es todo… - Claro… como lo tienes que tener todo bajo control… la razón, los sentidos… - en ese instante suspiro para terminar de decir lo que tenía que decir – siempre sabes qué tienes que hacer en cada momento… - Es la costumbre, nada más – Esther seguía sentada sobre ella mirándola fijamente y Maca intentaba mirar hacia todos los lados menos a los labios de esta. - Por cierto, ¿te has dejado llevar alguna vez follando? - en ese momento la enfermera le había quitado todo el encanto a la situación. - No seas basta, anda… - se la quitó de encima con un leve empujón que la enfermera entendió que no era de broma precisamente. - Ui, si que las pijas no follan, hacen el amor – vio como Maca se ponía de pie y se iba a por el teléfono para pedir la comida. - Si… buenas noches… pues si… quería una pizza familiar de tres quesos…si esa es la dirección… no tranquilo tengo cambio… a usted – colgó el teléfono y se volvió a sentar en el sofá al lado de Esther - ¿Qué voy a hacer contigo? – le dijo poniéndose las manos en la cara y suspirando. - Pues quererme… que vas hacer – Maca la miró con una cara como diciendo, no puedo contigo, me vas a matar. Después de toda esta conversación, cenaron tranquilamente, estuvieron viendo una película de miedo en la tele, pero cada dos por tres, ambas tenían que hacer algún que otro comentario, se escucharon risas, bromas, en definitiva complicidad entre las dos, 48 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) como si nada hubiera pasado entre ellas, era un silencio como pactado, sacado de la nada, pero que tenía tanto valor como si lo hubieran estado discutiendo durante horas. Las semanas pasaron, los encuentros entre ambas se iban convirtiendo en cada vez en más frecuentes, pasaban mucho tiempo juntas tanto en el hospital como fuera de él, su amistad se había hecho cada vez más estrecha y para Maca esas semanas fueron sencillamente maravillosas, lo único malo es que Esther seguía viendo a Carlos cuando a ella le apetecía y aunque al principio la pediatra se negara a salir con la pareja y los amigos de esta, al final, comenzó a hacerlo, más por la enfermera que por otra cosa. Con los días se empezó a dar cuenta de que no le caía demasiado bien a Carlos, no sabía si Esther le habría contado algo, o bien él se había dado cuenta de cómo se trataban mutuamente incluso estando rodeadas de gente, conociendo a Esther sabía que no era nada descabellado pensar en aquello, pero en todo momento intentaba mantenerse al margen, disfrutar de la compañía de su amiga e intentar disfrutar del momento. En el hospital todo el mundo preparaba la boda de Javi y de Laura, hablaban de los modelitos, de con quien iba a ir, qué harían en la cena, muchas cosas que a Maca ni le iba ni le venían, suficiente tenía ella ya con saber que se iba a reencontrar con sus padres después de tanto tiempo y no tenía ganas de verlos. Una tarde, estando con Esther en su casa, le contó con profundidad todo el problema que había tenido con sus padres, lo que pensaba de todo eso y las pocas ganas que tenía de verlos. Esa noche, Esther le prometió que estaría en todo momento con ella en la boda y a pesar de que Maca sabía que eso no sucedería, se lo agradeció. Y el gran día llegó, afortunadamente a Maca no le tocó trabajar ese sábado por lo que se dedicó a prepararse física y psicológicamente para enfrentarse a sus padres, tenía que verla feliz, radiante y a la misma vez darles a entender que había elegido bien respecto a cómo llevar su vida. Llego hasta la iglesia en taxi, al bajarse la vio a lo lejos, estaba acompañada de Carlos y a Maca le pareció lo más bello que había visto en su vida, en un momento se le habían caído todo su propósito de ir dejando de querer a Esther, pero sintió que eso era prácticamente imposible, por lo menos ese día, se acercó hasta ellos y los saludó, al igual que al resto de sus compañeros y amigos. Pero pronto volvió a la realidad ya que a lo lejos divisó a su familia, a la cabeza iban sus padres y detrás sus dos hermanos, Jero y David, suspiró y disculpándose con el resto de sus acompañantes, se dirigió hasta ellos. Por el camino estuvo dándole vueltas a cómo iba a enfrentarse a esto, pero decidió que lo mejor era dejar que sus padres fueran los que rompieran el hielo, ella simplemente sería correcta y educada y nada más. - Hola papá... – le dio un beso – hola mamá – le dio otro beso - ¿Qué tal estáis?. - Hola hermanita…- se le acercó Jero sin detenerse a esperar a que sus padres le 49 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) respondieran a su hermana – que alegría tenía de verte niña. - Yo también hermanito – se dieron un gran abrazo los dos – ven aquí no David… ¿no te alegras de verme, enano?. - Claro que si que me alegro – aunque se llevaba muy bien con los dos, David por ser el más pequeño era su debilidad – pero ya soy más alto que tú. - Bueno, pero siempre seguirás siendo un enano para mi – en ese momento sus padres seguían estando al margen. - Macarena – odiaba cuando su madre la llamaba así - ¿has venido sola?. - Si mamá he venido sola… no he venido con ninguna mujer para que te puedas avergonzar de mi… aunque bien pensado me podría haber traído unas cuantas porque pretendientas no me faltan. - No seas grosera con tu madre – le replicó su padre. - Pues que me deje tranquila papá… esto es una boda… venimos a pasárnoslo bien… pues ya está… vosotros por vuestro lado y yo por el mío y todos contentos – les dijo a sus hermanos que ya se verían después de la ceremonia y se fue. Ya dentro de la iglesia, vio como Cruz le hacía una señal de que se sentara con ellos y así lo hizo, de todas maneras, al mirar hacia el banco en el que estaba sentada Esther con Carlos, vio que no había sitio. La ceremonia le resultó un poco larga, tuvo mucho tiempo para meditar, para observar a Esther como de vez en cuando también la miraba y le sonreía, y ella a su vez le devolvía esa sonrisa, estaba radiante, en ese momento sólo existían ellas dos y nadie más, por ella que se hubiera caído el mundo en ese momento que no le importaba si tenía a Esther a su lado. El salón donde se iba a celebrar el banquete de bodas era amplio, muy amplio, las mesas se distribuían a lo largo de todo el salón. Como buena boda pija que se precie, los invitados se fueron distribuyendo por las mesas anteriormente asignadas. A Maca le tocó estar en la mesa de los médicos y a Esther en la de las enfermeras y Rusti. En su mesa como no el tema principal era el hospital y Maca lo único que hacía era mirar para la mesa de Esther, no habían tenido mucho tiempo de hablar, Carlos se había encargado de ello, con excepción del saludo al llegar a la iglesia, no habían intercambiado ninguna palabra más. Al lado de Maca se encontraba Cruz, que aunque en un principio había entrado en la conversación sobre el tema principal, al final, viendo como Maca estaba en realidad en otro sitio, se acercó hasta su oído para preguntarle lo que le pasaba. - Maca… ¿estas bien?. - Si claro, estoy bien…sólo es que bueno… supongo que ya te habrás dado cuenta de que han venido mis padres y no me ha resultado nada cómodo verlos – pensó que con esa contestación Cruz se quedaría tranquila y volvería al tema que se estaba tratando en la mesa. - Ya… pero eso no es lo que realmente te preocupa…¿me equivoco?. - No te equivocas… - Te he visto mirar durante toda la ceremonia a Esther, Maca… y ahora me he fijado 50 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) hacía donde se dirigía tu mirada y es hacía ella, verdad – Maca asintió y Cruz siguió hablando – Os he visto estas últimas semanas en el hospital y estás distinta, aunque creas que no, me preocupo por ti. - Lo se Cruz… pero no tienes por que preocuparte… en realidad no pasa nada… ella está con Carlos y yo no estoy con nadie. - Supongo que no tienes muchas ganas de hablar del tema, pero espero que sepas lo que haces… - Gracias Cruz… por preocuparte por mí – realmente lo decía de corazón, Cruz era una mujer increíble y desde el principio habían conectado muy bien. El banquete siguió como estaba previsto, con sus platos, sus charlas, los discursos de los novios, el padrino y todo lo que se puede esperar de una boda. Pero como todo, ese acto social ya había llegado a su fin, a partir de ese momento, llegaba la hora de disfrutar de verdad, de celebrar de verdad la boda de sus dos amigos, sin ceremonias, así que se fueron una sala convertida en discoteca para la ocasión, era la mejor manera de que la gente no se perdiera por el camino. Por un momento Maca perdió de vista a Esther, pero no hizo ningún intento de ir a buscarla, simplemente se fue con sus compañeros de mesa hacía la discoteca, porque sabía que allí se encontrarían. Al llegar a la barra, se pidió un cubata, al principio estuvo hablando con Cruz, Vilches y compañía, pero pronto vio como sus hermanos se acercaban a ella para charlar un rato. De vez en cuando, echaba un vistazo alrededor de al misma para encontrar a Esther, estaba en una esquina con Carlos colgado de su brazo y riéndose con las ocurrencias de Rusti y el resto del personal. Cuando ya había hablado un rato con sus hermanos, decidió irse al servicio, no quería seguir viendo como Esther se lo pasaba bien con Carlos delante de ella, estaba harta ya de todos esos numeritos, estaba harta de mantenerse ahí para cuando a la enfermera le diera la gana, estaba harta. Pero al salir chocó con alguien, levantó la mirada y ahí estaba Esther mirándola fijamente. - ¿Dónde te has metido Maca? - Pues por ahí… hablando con Cruz y Vilches y con mis hermanos… ¿y tú? – no quería admitir delante de la enfermera que la había estado observando durante todo el tiempo. - Pues con Carlos… me lo estoy pasando muy bien…Nos estamos riendo mucho con Rusti y el resto. - Yo también… Bueno te dejo que me están esperando y tú tendrás que entrar en el servicio… - Si hasta luego… - Maca salió hacía la sala y Esther entró en el aseo. La noche poco a poco fue avanzando, algunos ya se iban retirando y otros estaban ya bastante contentillos por todo el alcohol que habían estado consumiendo. Maca intentó todo el rato evitar a Esther y a su Carlos particular, odiaba a ese tío, no le daba muy buena espina, nunca se la dio, pero Esther no entraba en razones y de ese tema no se podía hablar con ella, además donde quedaba la promesa que le había hecho 51 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Esther en su momento de que no la dejaría estando sus padres en la misma ceremonia que ella, tenía que pasar de ella, por su salud mental y física, no podía seguir con ella en esta situación. Estando hablando con Cruz y con Vilches, se le acercó una chica acompañada de su hermano Jero, no la conocía de nada, pero pensó que quizás tuviera algo con su hermano. Se la presentaron como Andrea, era una chica muy bonita y con unos ojos azules impactantes, al principio hablaron los cinco animadamente, pero en un momento determinado, Jero se disculpó y se fue de la reunión, no sin antes decirle a su hermana al oído que le iba a merecer la pena conocer a Andrea. Poco a poco, comenzaron a hablar, Andrea era una chica muy interesante, también era médico y todos los veranos dedicaba sus vacaciones a irse como voluntaria al tercer mundo para curar a los niños. A Maca le fascinó como Andrea hablaba de su trabajo, le recordó a ella misma cuando al principio se ilusionaba con cualquier proyecto, como por cualquier cosa ella asistía para ayudar como la que más, pero en ese último año todo había cambiado, todo se reducía a su trabajo en el hospital, a intentar llevar su vida como mejor sabía, sólo eso. Le estaba empezando a gustar Andrea y notaba cómo esta con algún que otro gesto, poco a poco se iba ganando su confianza, al menos había conseguido que se olvidara de Esther por unos segundos. En un momento dado, se disculpó con Andrea y se dirigió a la barra a pedir otra copa, esa noche se dejaría llevar, normalmente no le gustaba beber mucho, pero se dejaría llevar, era lo único que le quedaba para por lo menos para olvidarse, de sus padres, de Esther, del resto del mundo. Al volver de la barra, vio como una Esther un poco bebida se acercaba rápidamente a ella, sorteaba como podía a la gente que se encontraba a su paso y en un momento se plantó justo a delante de ella, la miró a los ojos y comenzó a besarla con desesperación, sintió como todo el mundo la estaba mirando, como se hacía un círculo a su alrededor, pero tenía que hacer algo. - Cuanto te he echado de menos Maca… cuanto… - seguía besándola y la pediatra intentaba que la mirara a la cara. - Esther… ¿qué haces?... estas bebida… - la enfermera seguía besándola desesperadamente. - No lo estoy…¿te he dicho alguna vez que besas muy bien?... - Esther déjalo ¿vale?... –intentaba decirle todo esto al oído para que nadie la escuchara… - venga que te llevo al lavabo para que te despejes… - ¿Te vas a marchar con ella?... he visto que no te quita ojo…se que le gustas – la cogía del brazo para llevársela de allí, cuando pasó al lado de Andrea, se disculpó con un gesto. - Esther… no me montes numeritos… - entrando ya en el servicio e intentando acercarla al lavabo. - Maca… es que no ves que no puedo vivir sin ti … - comenzó otra vez a besar a la pediatra y esta vez Maca le correspondió por un momento, la enfermera estaba 52 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) llorando. - Ya… no sabes lo que dices – le dijo separándose y alejándose de ella. - Es verdad… tu no me crees… nunca me crees – Esther no dejaba de llorar. - Te creo… pero a mi no me necesitas para nada… tienes a Carlos ahí contigo… que es con quien te voy a llevar ahora mismo. Después de alguna que otra pataleta por parte de Esther, intentó ver si Carlos se encontraba por algún sitio, pero al no verlo, se acercó Rusti que Carlos se había marchado un poco enfadado, pero que como ellos se iban ya, se encargarían de llevar a Esther a su casa. Maca se lo agradeció muchísimo y también se marchó a su casa, Andrea también había desaparecido, habían montado el numerito y, bueno, en realidad ya le daba lo mismo, sólo quería llegar a su casa y dormir, ya llamaría al día siguiente a Esther para pedirle explicaciones. El domingo amaneció tranquila, cuando despertó era ya mediodía, la cabeza le estaba a punto de estallar, se notaba que no estaba acostumbrada a beber tanto, se desperezó todo lo que pudo, se dio una ducha bien fría y se preparó algo de comer, no tenía mucha hambre pero sintió que por lo menos tenía que meterse algo en el estómago. Al terminar se tiró en el sofá a ver la tele, intentaba volver a quedarse dormida, en realidad, no le importaba mucho lo que había pasado la noche anterior, lo recordaba todo, su conversación con Andrea, que no le extrañaría que no la quisiera volver a ver, lo que había pasado con Esther, seguía sin entenderla, sin encontrarle una explicación los suficientemente razonable para poder justificar su comportamiento en la boda, poco a poco analizando todo lo sucedido, consiguió dormirse un buen rato. Cuando despertó, decidió que tenía que ir a hablar con la enfermera de lo sucedido, tenía que dejarle todo claro, decirle lo que sentía, aunque la mandara a la mierda, estaba decidida a decirle que la quería, que a pesar de todo lo que había pasado, de todo lo que le había hecho pasar, la quería, y necesitaba demostrárselo día a día. Se vistió deprisa y en pocos minutos llegó al portal de la casa de Esther, en un principio se esperó un buen rato, no sabía si se estaba arrepintiendo o no de ir hasta allí, pero necesitaba respuestas y no le valían las excusas, tenía que decirle a la cara todo. Al bajarse de la moto aprovechó para entrar la salida de un vecino, subió por las escaleras para darse un poco de tiempo y allí vio su puerta en la penumbra, se paró delante, respiró profundamente y por fin llamó al timbre. En seguida escuchó unos pasos que se dirigían a la puerta y la abrían. - Hola Carlos… ¿esta Esther en casa? – le había sorprendido encontrarse allí al novio de Esther, pero después pensó que en el fondo era lo más normal. - Si… si está – la miraba desconfiado – pero no se encuentra bien. - ¿Quieres que pase a ver que tiene? – se interesó en ese momento por ella – soy médico, si lo recuerdas. - Se que eres médico… pero ahora mismo está durmiendo y es mejor que no se despierte… - Carlos quería que Maca se fuera de allí – además, te digo una cosa… no quiero que te vuelvas a acercar a ella… ¿me entiendes? – sintió que ese tío la estaba 53 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) amenazando - ¿hablo claro? – el tío se había puesto todo chulo. - Eso será si ella no quiere verme – intentó mostrarse segura ante él. - No… eso será que yo no quiero que te acerques a ella… eso es todo – y diciéndole esto, le cerró la puerta en las narices. En principio quiso quedarse allí plantada y ponerse a llamar al timbre, pero al final comprendió que sería mejor que se fuera, ya que al día siguiente vería a Esther en el hospital y podrían aclararlo todo. Cuando llegó al hospital ese lunes después de la gran boda, iba con todo el convencimiento de pillar a Esther aunque fuera de la orejas y llevársela para aclarar todo lo que había sucedido en la boda, su encuentro con Carlos el día anterior, quería aclararlo todo. Se acercó al mostrador donde como siempre estaba Teresa al pie del cañón, con la antena totalmente desplegada para enterarse de todos los cotilleos de la boda, se paró un instante y le preguntó a Teresa por Esther. - ¿Teresa ha visto a Esther?... ¿ha llegado ya?. - Ay! hija ¿no te has enterado? – le dio Teresa algo sorprendida, pero al ver la cara de Maca, cambió su contestación – ah, es verdad si tu acabas de llegar. - Si, acabo de llegar Teresa…¿qué le ha pasado a Esther? – no quería parecer preocupada - Pues que ha llamado esta mañana diciendo que se encontraba mal y que no iba a venir a trabajar hoy. - Bueno ya la llamaré para preguntarle como está… no se preocupe… ¿tengo algún niño?. - Todavía no pero ya te aviso si eso. La mañana fue bastante intensa, había tenido que atender a varios niños que habían tenido una intoxicación alimenticia y no paró en todo el día, no le dio tiempo ni tan siquiera para sacar unos minutos para llamar a Esther, pero pensó que ya lo haría al llegar a casa. Cuando al final quiso darse cuenta, era hora de irse a casa, en principio pensó en pasarse por casa de Esther, pero después pensó que no quería volver a encontrarse con Carlos, no antes de que pudiera hablar con esta. Llegó a su casa, comió algo ligerito y se durmió en el sofá, esperaría a que fuera más tarde para llamar a su amiga. Al despertar sintió un dolor en el pecho, al principio se asustó pero se le pasó pronto, había sido en realidad un dolor extraño, un dolor que no era propio de ningún malestar físico, estaba nerviosa porque tenía que llamar a Esther para ver como se encontraba, pero no sabía como se lo tomaría esta, durante unos minutos estuvo sujetando el teléfono, acordándose de todo lo que le había sucedido con Esther durante ese tiempo, se le estaba produciendo un nudo en el estómago y decidió que esa intranquilidad se la tenía que quitar cuanto antes, marcó el número de teléfono de su amiga y espero a que descolgara. 54 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Si.. ¿quién es? – le respondió con una vocecita muy débil. - Hola Esther, soy yo Maca… - en ese instante se hizo un silencio enorme – te llamaba porque esta mañana no has ido a trabajar y quería saber cómo estabas, me lo dijo Teresa. - Estoy bien Maca… sólo es que me duele muchísimo la cabeza y estoy muy cansada – parecía que de un momento a otro se iba a poner a llorar. - ¿Quieres que vaya a tu casa y hablamos? – Maca no la creía, pero tampoco quería forzarla a nada. - No tranquila estoy bien…además Carlos estará a punto de llegar y… - Vale, no te preocupes… no quiero que tengas problemas por mi culpa… ya nos veremos en el hospital. - Si claro, ya nos veremos – y colgó el teléfono. Maca se quedó muy triste, sabía que su amiga seguro que había tenido problemas con Carlos y más después de su encuentro la noche anterior cuando fue a verla a su casa, pero si no la veía cara a cara no podía hacer nada, sabía que no podía hacer nada. Esa semana fue muy lenta, Maca intentaba tener siempre un ratito libre para hablar con Esther pero esta hacía todo lo posible por no encontrarse con la pediatra, por lo menos a solas. Cada día iba a recogerla Carlos al hospital y Maca se quedaba mirando como se iban juntos. Por un lado no quería presionar a Esther, quizás se hubiese arrepentido de toda la escenita, pero también pensaba que al fin y al cabo había sido ella la que había quedado más dañada, no sabía si sus padres la habían visto, aunque no le preocupaba del todo, no había hablado con sus hermanos desde esa noche y tampoco los iba a llamar para preguntarles, le había roto la posibilidad de seguir conociendo a Andrea, le gustaba esa mujer, tenía algo, pero Esther se había encargado de espantarla con sus tonterías, definitivamente no era de su propiedad, no podía permitir que hiciera con ella lo que le diese la gana, es que esa mujer no se daba cuenta de que la amaba, de que lo daría todo por ella, se había convertido en un perrito faldero de una persona que en el fondo hacía lo que le daba la gana, pero si por lo menos Esther fuese feliz, si al menos la viera feliz con Carlos o con quien fuera, ella la dejaría marchar, lo sentiría mucho, le rompería el corazón, pero la dejaría marchar. Pero cada día observaba como cuando Esther se acercaba a Carlos, una tristeza invadía su alma, había intentado hablar con ella, que le contara todo lo sucedido, qué tal le iba con Carlos, pero la enfermera se había negado a hacerlo y ella se limitaba a verla marchar. Ese sábado no iba a ser distinto, a la salida se acercó al mostrador de recepción para despedirse de Teresa, vio como esta miraba atentamente hacía la puerta del hospital, se volvió y allí estaba Carlos, con su cara de prepotente, de niño rico, esperando a Esther. A los poco minutos salió la enfermera, se acercó al mostrador, se despidió de Teresa y de Maca y se fue en busca de Carlos para irse a casa. - Maca…¿tú la ves feliz? – Teresa no pudo contenerse más. - No se Teresa… ya no se ni como la veo. - La veo muy triste Maca… ya no quiere hablar conmigo… 55 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Tampoco quiere hacerlo conmigo… y ya me he cansado…- la voz de Maca era de resignación. - No hagas eso hija – Maca se quedó con la boca abierta, no sabía a qué se refería esa mujer – era feliz contigo… se la veía tan bien. - Teresa somos amigas… bueno por lo menos lo éramos. - Pero yo te lo tengo que decir Maca… - la pediatra se quedó mirándola atentamente – Te aprecio mucho como persona, aunque no hayamos tratado mucho…- Maca con un gesto le indicaba que ella también apreciaba a la recepcionista – me da igual que seas como eres… - ¿Cómo soy Teresa? … - Bueno que… bueno que… te gusten las mujeres – Maca se rió en ese momento – hija no te rías que es muy serio – a la pediatra en ese instante le cambió la cara por completo – para nada me gusta ese Carlos - A mi tampoco Teresa… pero mientras ella no quiera decir lo contrario… tendremos que respetarla… no podemos hacer otra cosa. - Lo se… pero se la veía tan bien contigo… se os veía tan bien juntas… pensé que había dejado de ser esa cabeza loca… - Yo lo único que he hecho es darle lo mejor de mí… pero sus razones tendrá… - se estaba poniendo muy tristes después de toda esa conversación con Teresa – tengo que irme Teresa, hasta el lunes.. - Hasta el lunes hija – la recepcionista se quedaba también muy triste. Maca no pudo hacer otra cosa que irse sin poder hacer nada, sin saber lo que realmente sentía Esther, la estaba alejando de su lado, pero su corazón le decía que volvería a encontrarla, pasara el tiempo que pasara, se volverían a encontrar. Ese lunes llegó al hospital un poco más temprano de lo normal, no había pasado buena noche, hacía día que no dormía bien, ese sentimiento de vacío tan grande que sentía sólo le producía llanto y desesperación, le faltaba el aire, pero también se autoconvencía de que tenía que ser fuerte, que en el fondo había pasado por cosas peores y se había levantado, ella siempre se levantaba, era fuerte, una persona muy fuerte y esto no la iba a hundir. Al acercarse al mostrador, vio como Teresa estaba llorando y Rusti la abrazaba, Maca entró en la habitación, se sintió muy asustada y se fue rápidamente a ver a Teresa. - Teresa…¿qué pasa? – la recepcionista al verla se echó en sus brazos para seguir llorando – Rusti ¿qué pasa? – cada vez se preocupaba más. - Es Esther… es Esther – Maca se quedó paralizada, pero reaccionó de inmediato. - ¿Qué le ha pasado? – Teresa seguía llorando en los brazos de Maca, que la iba calmando acariciándole la espalda. - Anoche la trajeron al hospital – Maca lo miraba atentamente – por lo visto el tal Carlos el muy… está mal Maca, muy mal – Rusti también estaba a punto de echarse a llorar. - ¿Dónde está? – la pediatra montó en cólera en esa momento, ninguno le contestó ¿me podéis decir donde coño esta Esther? – lo dijo tan alto que por un momento se 56 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) quedó todo el mundo callado mirándola. - Ven conmigo Maca – de repente y como salida de la nada apareció Cruz, que la cogió de los brazos y se la llevó de allí. - ¿Qué le ha pasado Cruz?...yo lo mato… yo lo mato – la rabia que tenía en ese momento no la dejaba pensar con claridad. - Venga, cielo… ven conmigo al despacho y te lo explico – Cruz intentaba calmarla por todos lo medios. De camino al despacho todo el mundo se quedaba mirando a una Maca llena de rabia, de odio, que a pesar de estar muy entera, de un momento a otro podía derrumbarse. Entraron al despacho, Cruz le dijo se que sentaran, pero Maca prefirió quedarse de pie, por lo que ambas se apoyaron en la pared casi al mismo tiempo. - Cruz no me engañes…¿cómo esta? – estaba más serena, la rabia de hacía unos minutos había dejado paso a una serenidad y a una calma total - No te voy a engañar… ha sufrido mucho… tiene hematomas por todo el cuerpo… - a Cruz le estaba costado decirle todo eso – una brecha en la frente… y… - Y qué más Cruz… - Ha perdido al bebé – Cruz en ese momento le resultó extraño que Maca no supiera nada del bebé, al fin y al cabo eran amigas. - Bebé…¿qué bebé? – Maca no terminaba de creérselo. - Estaba de dos meses Maca… ya veo que no te lo había dicho - No Cruz… hay cosas de la que no hablábamos nunca… es muy cerrada…¿sabes?. - En eso sois iguales – Cruz en ese momento la abrazó, pero Maca se lo negó. - ¿Puedo ir a verla? – la pediatra mostraba una seriedad que a Cruz le daba miedo. - Claro, ha preguntado por ti… te acompaño. Juntas subieron hasta la planta donde estaba ingresada Esther, durante el camino no hablaron nada. A Maca se le iban pasando miles y miles de cosas por la cabeza, pero en ese momento, si Esther se lo pedía, lo único que le importaba era ella, nada más, tenía que ser fuerte, más fuerte de lo que nunca había sido para ayudar a su amiga. Cruz la dejó delante de la puerta de la habitación, le dijo que si necesitaba algo que la llamara, la pediatra contestó que lo haría, había subido con mucha fuerza, muy entera, pero ahora se encontraba sola delante de la puerta de la habitación en la que estaba Esther, su Esther y no sabía qué hacer. Para calmarse un poco dio unas cuantas vueltas a la planta, quería serenarse, quería parecer lo más serena posible y cuando se sintió preparada para entrar, suspiró muy profundamente con las manos sobre su rostro y lentamente abrió la puerta, esperando que le dieran permiso. Lo que Maca vio en aquella habitación hubiera derrumbado a cualquiera, se encontró con una Esther, totalmente inmóvil, con la mirada perdida y con un vendaje que le cubría casi la totalidad del rostro, el resto del cuerpo permanecía debajo de las sábanas y desde esa posición la pediatra no podía ver en qué estado se encontraba. Pero eso no le preocupaba, los daños físicos a la larga se curan, el problema son los psicológicos, no sabía como iba a reaccionar Esther ante ellos, lo mismo caía en una profunda 57 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) depresión y se podría pasar todo el día llorando, que lo mismo podía hacer ver a todo el mundo que estaba estupendamente y se cerraba en banda, pero eso lo sabría con el paso de los días, desde luego en ese momento la tenían bajo los efectos de una pequeña sedación que la mantenía con la mirada un tanto perdida. Lentamente se acercó hasta la cama, se sentó al lado de Esther y en ese momento, la enfermera se volvió y le sonrió. Maca hizo lo mismo y aunque durante un buen rato no hablaron para nada, la pediatra le indicó con un gesto a Esther que si podía cogerle la mano y esta le dijo que si. Pasaban tantas cosas por su cabeza, tenía tantas cosas que decirle a Esther, mostrarle su apoyo, comprensión, pero de momento seguían sin hablar, con la mirada, con los ojos se estaban diciendo la una a la otra todo lo que se necesitaban realmente. Pasaron las horas, los minutos, lo segundos más amargos de la vida de Maca, Esther seguía sin hablar, de vez en cuando la miraba y lograba sonreír a la pediatra, y esta hacía lo propio, intentaba no parecer preocupada por la salud de su amiga. En ese instante llamaron a la puerta, Cruz se asomaba con ella, le pidió a Maca que saliera un momento, la pediatra le dio un beso a Esther en su mano y le dijo que volvería en un minuto. Al salir se encontró con que Cruz venía acompañada por una pareja de policías, venían a hablar con Esther acerca de todo lo que había sucedido, ya tenían el informe médico y les faltaba la declaración de la enfermera. Cruz se marchó, no sin antes decirle tanto a los policías, como a Maca que si había algún problema que la llamaran. Antes de que entraran todos en la habitación, Maca les indicó a los policías que ella hablaría primero con Esther para que supiera que estaba ahí, los policías asintieron y esperaron a que la pediatra los llamara. Entró muy despacito, casi sin hacer ruido, se sentó al lado de la enferme y cogiéndole de nuevo su mano, intentó llamar su atención lo más suavemente posible. - Esther… - vio como en ese momento la enfermera la miraba y le sonreía – fuera hay una pareja de policías que quieren hablar contigo – la enfermera seguía sin pronunciar palabra – me han dicho que te quieren ayudar y para eso tienen que preguntarte lo que ha pasado – entonces se quedó muda por un momento para a los pocos segundos decirle – Esther, les dejo que pasen – la enfermera por fin asintió. Maca se levantó entonces de la silla y se acercó a la puerta, antes que nada estuvo hablando un momento con los policías, para que tuvieran cuidado con la enfermera y para decirles que ella estaría fuera por si la necesitaban. Entonces entraron los tres, Maca se acercó a la cama y le dijo a Esther que la dejaría por unos minutos, que ella iba a estar fuera por si la necesitaba y que los policías le harían preguntas para ayudarla y entonces se levantó para irse, pero Esther no dejaba de sujetarle la mano y entonces la pediatra les preguntó a los policías si podía quedarse para darle apoyo, a lo que le dijeron que si la enfermera quería podía quedarse, así que los policías comenzaron con sus preguntas. 58 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¿Qué fue lo que ocurrió anoche Sta. García? – Esther miraba a Maca, que a su vez la miraba a ella y a los policías – estamos aquí para ayudarla y cuando usted se sienta preparada la escucharemos atentamente – le dijo la agente de policía cuando vio que no reaccionaba. - Venga Esther, cariño… están aquí para ayudarte – Maca la miraba y le sonreía mientras le acariciaba la mejilla, en ese momento un llanto doloroso broto de los ojos de la enfermera y comenzó a hablar. - Maca… mi niño… mi niño… me ha quitado a mi niño – a la pediatra se le desgarraba el corazón y sabía que Esther tenía que desahogarse, pero en ese momento tenía que colaborar con la policía, tenía que hacerlo. - Lo se mi amor…pero ellos están aquí para ayudarte, vale – intentó convencer a la enfermera de que hablara, entonces la Esther intentó ahogar sus lágrimas como pudo y comenzó a hablar. - El sábado cuando salí del hospital, me vino a recoger como todos los días – mientras narraba todo lo sucedido tenía la mirada perdida – nos fuimos a casa por la noche, sin saber cómo, tuvimos una pelea, pero se calmó la cosa. - ¿Eran continúas esas peleas, Sta. García? – la policía seguía con su interrogatorio. - Sí, la verdad es que si, Carlos … - al pronunciar su nombre unas lágrimas le brotaron de sus ojos y Maca sintió rabia – es un hombre muy celoso y no quería que hablase según con quien más de la cuenta – Esther miró a Maca como queriéndole contar con la mirada que sobre todo se refería a ella. - Continúe Sta. García. - Ayer, cuando volvió de estar con sus amigos, no venía de humor y tuvimos una pelea muy gorda acerca de mi amistad con Maca… y la necesidad de que me mantuviera alejada de ella por el bien mío y de mi hijo… en todo momento le dije que sólo éramos amigas, nada más – entonces volvió a llorar, a ponerse la mano que tenía libre a la altura de los ojos para limpiarse las lágrimas – pero por mucho que se lo decía… no me creía… me decía que le estaba engañando, que le había dejado en ridículo… - Maca se acordó de la boda y de cómo Rusti le había dicho que Carlos se había ido muy enfadado – delante de la gente y que eso él no se lo podía permitir. - ¿Y entonces le pegó? – Esther afirmó. - Si, tuvimos una pelea que finalmente llegó a las manos… hubo un momento… – seguía sujetando fuertemente la mano de maca – en que me tiró al suelo… y comenzó a pegarme patadas y puñetazos, sobre todo en mi estómago – comenzó otra vez a llorar – mi niño… hijo de puta… mi niño… me ha quitado a mi niño – Maca se levantó un momento de la silla y se acercó a ella, le dio un beso en la mejilla a la enfermera y la ayudó a limpiarse las lágrimas que le inundaban completamente. - Muchas gracias, Sta. García… gracias por su colaboración… ya nos pondremos en contacto con usted conforme se vaya tramitando todo esto. - Gracias agentes – les dijo Maca que se levantó un momento para acompañar hasta la puerta a la pareja de policías – Vuelvo enseguida cariño, no te preocupes. Salieron de la habitación los tres, los policías le dijeron a Maca que ya lo habían detenido y que a partir de ese momento todo se pondría en funcionamiento, que esperaban que a su amiga le fuera todo bien, les volvió a dar las gracias y entró en la habitación, se acercó a la cama y se sentó tal y como había estado desde que había 59 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) puesto el pie en esa habitación por primera vez y el silencio se volvió a apoderar de aquella habitación de hospital tan llena de dolor y rabia. Ya era prácticamente de noche, Esther hacía un buen rato que había podido conciliar el sueño, pero Maca seguía ahí, mirándola, intentando que sintiera que no estaba sola, gracias a Cruz, a Maca le habían permitido que estuviera allí con Esther todo el día, al fin y al cabo la enfermera tampoco tenía ningún otro familiar en Madrid que pudiera estar con ella. Ya habían llamado a su madre, que se encontraba en el pueblo, pero esta no iba a poder llegar a la capital hasta el día siguiente, así que Maca decidió que ella se quedaría esa noche haciéndole compañía a su amiga. Sin saber cómo, un ruido la despertó de repente, no tenía conocimiento de que se hubiera quedado dormida, pero pensó que en realidad el cansancio la estaba pudiendo. Miró a hacía la puerta y se encontró con que la enfermera de noche venía a hacerle una visita a la enferma, ver que todo iba bien. Antes de irse le preguntó a Maca que cómo la veía ella y le dijo que se pondría bien, que esperaba que pronto le dieran el alta, la pediatra le dio las gracias a la enfermera y cuando esta se fue, se levantó a ver si Esther seguía durmiendo, al menos ella podía dormir, sabía que lo más seguro es que lo estuviera haciendo por efecto de los calmantes pero estaba bien, tenía que descansar, había pasado por mucho y tenía que descansar. Lentamente se sentó de nuevo en esa butaca tan incómoda que tenían las habitaciones de los hospitales e intentó quedarse dormida, tenía que relajarse, tenía que descansar para poder ser capaz de atender a Esther al día siguiente, no quería que se quedara ni un segundo sola, por lo menos hasta que llegara su madre y tenía que intentar dormir, cerró lo ojos, pero en vez de descansar, lo único que hizo fue llorar y llorar y llorar, en ese momento comenzó a descargar toda la rabia, toda la impotencia, todo el sentimiento de culpabilidad que no la dejaba vivir, se preguntaba tantas cosas, por qué Esther le había ocultado el embarazo, por qué, si se lo hubiera dicho ella la hubiera dejado marchar y no hubiera pasado nada en la boda, ni hubiera ido al días siguiente a su casa, dios para que habría ido a su casa, le había dado la excusa perfecta a Carlos para que se ensañara con ella. Se incorporó un poco del sillón y puso su cabeza prácticamente pegada a su regazo, no quería que Esther se despertara por su llanto, tenía dejarla dormir, tenía que descansar y ella tenía que ser fuerte, esa era la única manera de ayudar a la enfermera, la única. Poco a poco su llanto se fue calmando y volvió a recuperar la compostura, inspiró profundamente y levantándose se dirigió al cuarto de baño a lavarse la cara, no quería que cuando despertara la enfermera notara que había estado llorando, acercó un poco más el sillón hacía la cama de la enfermera, se sentó, le cogió la mano Esther como había hecho durante todo el día, se inclinó sobre la cama y apoyando su cabeza por fin consiguió dormirse y descansar un poco, pensó que el día siguiente sería más duro y tenía que estar preparada para todo. En realidad aquella postura la estaba matando, no sabía como la gente podía quedarse durmiendo ahí para acompañar a los enfermos, tenía una jaqueca de caballo y le costaba abrir los ojos. En ese instante sintió como una mano le acariciaba la mejilla lentamente, así que poco a poco fue abriendo sus ojos y se encontró con la sonrisa más 60 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) bonita del mundo, esa sonrisa que pasara lo que pasara, siempre le alegría el día, así que sonriéndole a pesar del dolor de cabeza, le sonrió también. - ¿Qué tal has dormido? - Mejor de lo que esperaba… la verdad es que teniéndote a ti a mi lado no puedo dormir de otra manera - la pediatra no dejaba de mirarla embobada y no podía parar de sonreírle, siempre sabía como sacarle una sonrisa. - Me alegro por ti - ¿Por qué te has quedado aquí esta noche? – sabía que la enfermera lo decía preocupándose por ella - tendrías que haberte ido a descansar a tu casa. - He preferido hacerlo… no quería dejarte sola por si necesitabas a alguien hasta que llegara tu madre. - ¿Mi madre va a venir? – Esther se sintió un poco sorprendida al respecto. - Si, la llamó la propia Cruz, pero hasta hoy a media mañana no se va a poder acercar al hospital… tendrás que quedarte conmigo – esto se lo dijo con una sonrisa en la cara y cogiéndole la mano suavemente. - No hace falta que me digas eso Maca… se que siempre estarás conmigo… y yo contigo…lo que me ha pasado me ha abierto un poco los ojos y… - Tranquila ya hablaremos en otro momento, vale – en ese instante a la pediatra se le estuvieron a punto de saltar las lágrimas y no podía permitirse eso – cuando te pongas bien tendremos miles de horas para hablar de ello, ¿de acuerdo?- la enfermera asintió y comenzó a mirar hacía la ventana de la habitación, mientras Maca se daba una vuelta por la misma para liberar tensiones acumuladas e intentar que se le fuera el dolor de cabeza. A media mañana, la puerta de la habitación se abrió y apareció Cruz con la supuso que era la madre de Esther. La cirujana le indicó a Maca que saliera un momento, le presentó a la madre de la enfermera, Encarna y cuando esta entró a ver a su hija, Cruz le dijo a Maca que la invitaba a tomar un café. Entraron en la cafetería las dos buscando un poquito de tranquilidad, la jaqueca la estaba matando. Se sentaron el la única mesa que encontraron libre, Cruz le indicó que ella le traía el café y que se sentara tranquila. Durante todo el tiempo que estuvieron allí, no pudieron hablar prácticamente nada, ya que todo el personal de urgencias se le acercaba a ella para preguntarle por el estado de salud de la enfermera, Cruz se estaba sintiendo un poco una mera acompañante en ese momento, pero le dio igual. Se dio cuenta de que todos le tenían mucho cariño a Esther y se preocupaban por ella. Al terminar el café Cruz le dijo que dejara a solas un poquito más a Esther con su madre, que se fuera con ella a su despacho para hablar tranquilamente de todo, al principio Maca no le agradó la propuesta, pero ante la insistencia de la cirujana al final accedió a su propuesta, entraron en el despacho y se sentaron alrededor de la mesa de la jefa de urgencias para lo que presentía Maca que iba a ser una charla llena de sentimientos. - ¿Me han dicho que Esther ha pasado bien la noche? – preguntó Cruz para romper un 61 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) poco el hielo. - Si, ha dormido bien – Maca no hacía otra cosa que frotarse los ojos y tocarse la cabeza, le estaba doliendo bastante. - ¿Y tú cómo estas? - Estoy bien… me duele un poco la cabeza pero estoy bien. - ¿Y no te has tomado nada todavía? – Cruz empezaba a poner ya cara de enfado - No hace falta… estoy bien…sólo algo más cansada de lo habitual… eso es todo – intentaba escurrir el bulto como fuera, pero con Cruz eso le iba a ser prácticamente imposible. - Maca… escúchame – la pediatra en ese momento la miró atentamente, las palabras de la cirujana se iban volviendo cada vez más duras – se lo que significa esto para ti… y también se que necesitas estar bien para ayudar a Esther…así que haz el favor de cuidarte… o … - O qué Cruz… entonces qué me vas a hacer – no le gustaba que la amenazaran, nunca lo había soportado, aunque supiera que Cruz se lo estuviera diciendo por su bien. - Pues te mandaré de patitas a tu casa a descansar… que lo sepas… no digas después que no te lo he advertido – la mirada de esta fue muy dura cuando le dijo estas palabras a la pediatra, y esta decidió entonces levantarse para irse del despacho – Maca… no te vayas todavía que tengo algo que decirte… - Dime lo que me tengas que decir Cruz – lo dijo ya una expresión de pasotismo que a la cirujana le dolió mucho. - Antes que nada soy tu amiga – la pediatra asintió – desafortunadamente…. yo he pasado por esto…la pérdida de un hijo es un trauma muy grande…se que quieres ayudar a Esther… que quieres mantenerte fuerte ante ella porque lo va a necesitar… pero quiero que sepas… que en cualquier momento caerás y tú también necesitaras apoyo… - ¿Que me quieres decir con eso? – necesitaba que Cruz fuera al grano con lo que quería decirle. - Vengo a decirte… que si te derrumbas… que aquí estaré para escucharte… ¿entendido?. - Claro… lo tendré en cuenta… no te preocupes por mí que se lo que hago… - ya estaba a punto de abrir la puerta, pero se volvió para decirle a la cirujana – Gracias… de verdad que se que puedo contar contigo y disculpa si antes me he puesto un poco borde… - Cruz le dijo con un gesto que no importaba y la dejó salir del despacho. Al salir pensó que Esther estaría todavía con su madre hablando, así que decidió irse a su despacho a descansar un poco e intentar que se le quitara el dolor de cabeza. Así que al llegar allí, se sentó en su sillón y sin saber por qué, comenzó a llorar desconsoladamente ya sin tener la necesidad de controlarse, porque nadie la oiría, nadie. Prácticamente a la hora del comer, después de tomarse un sándwich sin mucho apetito, decidió ir a ver a Esther, sabía que su madre seguiría allí, pero necesitaba verla, sentirla, tocarla, ver esa sonrisa. Subió todo lo rápido que pudo como si se le fuera a ir la vida en un segundo, mientras corría subiendo la escalera a toda velocidad, esquivando a la gente que se encontraba a su paso, que simplemente se quedaba 62 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) mirándola asombrados de que Maca, la chica tan formal, tan seria, fuera corriendo por los pasillos de esa manera, simplemente les chocó. Cuando por fin llegó a la puerta de la habitación, antes de entrar, se sentó en el banco que se encontraba en frente para coger un poquito de aire antes de entrar. Una vez lista, lentamente fue abriendo la puerta, Esther se encontraba despierta y al verla la brindó con una gran sonrisa, cosa que Maca le devolvió con una de esas sonrisa que cautivaban a la enfermera, en ese momento parecía que no existía nada más, ni tan siquiera Maca se dio cuenta de que Encarna seguía en la habitación, hasta que Esther se dirigió a ella. - Pasa no te quedes en la puerta… Mamá, esta Maca la chica de la que te hablé – la madre de Esther se levantó en ese momento y Maca fue a darle dos besos. - Mi hija me ha estado hablando mucho de ti… tenía ya ganas de conocerte… te fuiste muy rápido antes de la habitación y no pude agradecerte lo que has hecho por mi hija. - Yo no he hecho nada… sólo compañía. - Si, que lo has hecho… has pasado la noche aquí con ella… eso sólo lo hace la familia o amigas muy cercanas – Encarna quería seguir con la conversación. - No me tiene que agradecer nada – la cara de la madre de Esther le estaba diciendo que no entendía el comportamiento de la pediatra. - Mamá – Esther llamó la atención de su madre – qué no va a dar su brazo a torcer… que es muy cabezota – en se instante Maca se río por lo bien que la conocía la enfermera. - Bueno hija… yo sólo quería darle las gracias. - No se preocupe Encarna… que las acepto… pero le vuelvo a repetir que lo he hecho con todo el gusto del mundo – no quería quedar mal con la madre de Esther. En ese instante, Esther le pedió a Maca que se acercara hasta su cama y lentamente se fue acercando hasta ella y se sentó a su lado. Encarna ya se había vuelto a sentar en el sillón de la habitación y miraba a su hija con una leve sonrisa en su cara, realmente le estaba muy agradecida a aquella chica de rostro amable y gran sonrisa que hubiera ayudado a su hija. - Maca… ¿no vas a darme la mano? – le dijo Esther muy bajito. - Claro… como tú quieras – le sonrió en ese momento, pero no quería que Encarna pudiera sospechar nada, pero tampoco quería disgustar a Esther que al fin y al cabo sabía lo que estaba haciendo. - ¿Qué has estado haciendo tanto tiempo con Cruz? – empezaron a hablar muy bajito para que la madre de Esther no las escuchara. - Hemos estado charlando… me ha dicho que te darán el alta pronto y que te recuperaras en poco tiempo… - al recordar todo lo que había estado hablando con Cruz se puso un poco seria. - Maca… me gusta que sonrías… me hace sentir bien… me cura el alma – en ese momento le tocó la mejilla a la pediatra para que la mirara. - Claro que sí… entonces ya sabes lo que tienes que hacer… tú me haces sonreír y yo te curo el alma… ¿qué te parece? – le dijo finalmente acariciándole la cara, puso una cara de pillina que hizo que la enfermera comenzara a reírse. - Ay!... no me hagas reír que me duele… 63 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Lo siento… no era mi intención pero es que me lo has puesto a huevo…. y… - No pasa nada cielo… no te preocupes – a Maca le chocó un poco que la hubiera llamado cielo delante de su madre, pero también pensó que lo haría normalmente con sus amigas y no le dio importancia. Encarna seguía sentada en el sillón bastante metida en sus pensamientos y con un poco de sueño y Maca deseó que no hubiera escuchado nada de la conversación, de momento sólo tenía que aparecer ante ella como amiga de Esther, sólo eso, le dolía, pero no iba a ser de otra manera. Cuando llegó la noche decidieron que era bastante absurdo que se quedaran las dos con ella, al principio Maca no quiso, quería que Encarna descansara, pero al final entre madre e hija la convencieron de que tenía que irse a dormir a su casa, ya que al día siguiente tendría ya que trabajar. Antes de irse, les pidió que si pasaba cualquier cosa que llamaran con lo que fuera, no importaba la hora, pues en un momento podía coger la moto y plantarse en el hospital en poco tiempo. Sin mucho ánimo finalmente se despidió de Esther dándole dos besos en la mejilla y a Encarna otros dos, no era como se hubiera despedido normalmente, pero necesitaba sentir a Esther como fuera y transmitirle su cariño. En un principio por mucho que le hubiera prometido a Esther que se iría a casa, pensó en ir a dar una vuelta, no era demasiado tarde y la necesitaba, pero cuando se subió en la moto, sintió como el cansancio le podía y pensó que lo mejor sería irse a su casa y descansar en su cama lo mejor que pudiera, porque desde luego lo iba a necesitar en los días sucesivos. Durante el resto de la semana para Maca las cosas fueron bastante intensas, la madre de Esther se había tenido que ir ya que en el pueblo tenía que cuidar de su hermana que estaba impedida y muy mayor y al ver que su hija evolucionaba favorablemente, habló con la pediatra para que le prometiera que cuidaría de su hija, que no la dejara volver a su casa hasta que estuviera preparada y que la ayudara mucho. Para Maca no le hacía falta que Encarna le hubiera hecho prometerle eso, ella de todas maneras desde el principio, desde la primera noche que había pasado con Esther en el hospital, se lo había prometido así misma. Ese viernes, iban a darle ya el alta a Esther, se encontraba mejor de las heridas de su cuerpo y las de su alma, de momento estaba un tanto estancadas, ella había querido hablar con Maca de todo lo que le había pasado pero la pediatra consideró que era mejor que lo hicieran cuando estuvieran tranquilas fuera del hospital. A media tarde por fin le dieron el alta, Esther bajo con algunas magulladuras, pero antes de irse quiso pasarse a despedirse de sus compañeros, se había portado muy bien con ella y habían hecho turnos para ir a verla para que no se encontrara sola mientras Maca estuviera trabajando, gracias a ellos había podido llevar mejor su convalecencia, durante todo el rato se mantuvo bastante entera pero al llegar a Teresa, se puso a llorar desconsoladamente, la recepcionista no fue menos y ambas se 64 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) consolaban mutuamente. Mientras Maca permanecía alejada de todo aquello, no le gustaban esas cosas pero por respeto a Esther, se mantuvo al margen de todo aquello. Cuando Esther fue a despedirse de Cruz, Vilches, Javi, Laura y el resto del personal médico, Teresa se acercó a Maca de repente. - Maca cuídamela… ¿vale? – le dijo casi susurrándole al oído a la pediatra. - Claro que si Teresa… no se preocupe que se la devolveré entera… - cuando ya creía que la recepcionista ya le había dicho todo y se iba a acercar a sus compañeros para irse, esta la cogió del brazo para que se parara. - Maca hija… ella te quiere… te quiere mucho… pero tú sabes como es… tú sabes que a ella le cuesta demostrar el cariño como hay que demostrarlo… pero quiero que lo tengas siempre presente – la pediatra le hizo un gesto a Teresa de que ya lo sabía y que no pasaba nada, que ella estaría siempre ahí. Al poco tiempo terminaron de despedirse de todo el mundo y pusieron rumbo al piso de Maca, que ese día se había traído el coche, en vez de la moto para que la enfermera fuera más tranquila y no se tuviera que mover mucho. Durante el camino no hablaron mucho, sólo de lo agradecida que estaba la enfermera por el comportamiento de sus compañeros y sus muestras de cariño, Maca lo único que hacía era escucharla y estar pendiente del tráfico de Madrid, que la desesperaba. Esa noche cenaron algo ligero que encontraron en casa de la pediatra, la verdad es que ambas estaban muy cansadas del ajetreo de todo el día y se acostaron pronto. Al principio Maca pensó en dejar que Esther durmiera en su cama y ella hacerlo en el sofá, no quería molestarla, pero la enfermera no se fue hacía el dormitorio muy conforme, Maca la dejó en el dormitorio para que se pusiera un pijama y ella se fue hacía el cuarto de baño a cambiarse también. Cuando volvió al dormitorio se encontró con que la enfermera estaba sentada al borde la cama, se acercó hacía un armario para pillar unas sábanas para irse al sofá a dormir. Antes de marcharse miró a Esther y le deseó buenas noches, pero cuando estaba a punto de salir de la habitación escuchó como la enfermera le hablaba y se volvió para mirarla. - Pero Maca, ¿por qué no quieres dormir conmigo? – la enfermera empezó a ponerse una cara de de puchero – venga no seas así… - No soy de ninguna manera Esther… sólo que creo que es mejor que duermas sola… eso es todo… y no me pongas esa cara anda… que no vas a conseguir nada… - la pediatra empezaba a sonreír, como intentando decirle a la enfermera que no iba a convencerla de lo contrario. - Anda, di que si Maca… es que además si no duermo contigo se que no voy a dormir bien… - le dijo acercándose a ella y cogiéndola de las manos. - ¿Te han dicho alguna vez que eres una chantajista profesional? – en ese momento se acercó hasta una silla y dejó las sábanas en ella, para acto seguido sentarse al lado de Esther en la cama – esta bien… dormiré contigo – la enfermera le mostró una gran sonrisa, pero te duerme en seguida, ¿vale?... ahora mismo vuelvo. 65 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Maca salió de la habitación un momento, no sin antes hacer que la enfermera se metiera de una vez en la cama. Se fue hacía la cocina y se puso un vaso de agua bien fría, respiró profundamente y se volvió hacía el dormitorio, no quería que Esther se preocupara por su tardanza. Cuando llegó al dormitorio se acercó lentamente hacía la cama, parecía que la enfermera podría ya estar quedándose dormida, así que se metió en ella. En un primer instante se colocó boca arriba, con la mirada pérdida en el techo de la habitación y cuando ya estaba a punto de cerrar los ojos, sintió como Esther se volvía hacia ella y se apoyaba en su pecho y comenzó a hablarle. - Te echaba ya de menos… creía que te habías echado atrás y que iba a tener que ir yo a buscarte al sofá. - No… he estado bebiendo agua… pero ya estoy aquí contigo – con su mano le estaba ya acariciando la espalda a la enfermera que poco a poco parecía relajarse entre sus brazos. - ¿Qué siente una persona cuando está enamorada? – a la pediatra le pilló esa pregunta de sorpresa, pero quiso reaccionar de la mejor manera posible y de manera muy serena. - ¿Nunca te has enamorado, Esther? – la enfermera la miró en ese momento a los ojos. - Creo que no… no por lo menos como a veces me ha descrito la gente… y tú, lo has estado o lo estás - La verdad es que supongo que lo que se siente es necesidad… creo que al principio es más una atracción física, querer estar con esa persona todo el tiempo…- Esther la escuchaba atentamente y la miraba fijamente a los ojos a pesar de que la pediatra hacía tiempo que tenía la mirada pérdida - porque cuando no está contigo te falta hasta el aire… pero creo que al final, es sólo necesitar a una persona… que eso es precioso… ojalá todo el mundo lo consiguiera tener en su vida - Ojalá lo consigas alguna vez Maca… te mereces lo mejor – en ese momento la pediatra después de mucho tiempo la miró a los ojos. - Quien te dice que no lo he conocido ya – en ese instante hubiera besado a la enfermera le hubiera hecho el amor, pero sabía que no era el momento y que debía descansar – venga duérmete, que debes de estar muy cansada y ya es tarde. Poco a poco se quedaron dormidas, Esther seguía apoyada en el pecho de la pediatra y esta lo único que hacía era intentar descansar todo lo posible, aunque supiera que con la enfermera encima de ella no pudiera descansar del todo. Los días pasaron poco a poco, Esther seguía en el piso de Maca, sus hematomas prácticamente eran invisibles ya, cada día se encontraba mejor físicamente y eso a la pediatra le encantaba, su relación se había estrechado muchísimo, se habían acostumbrado a vivir juntas y aunque al principio a Maca le resultaba extraño eso de tener continuamente una persona en su casa, poco a poco se volvió cotidiano y le alegraba llegar a casa de trabajar y encontrarse una compañía tan gratificante para ella. 66 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Era feliz, estaba viviendo los mejores momento de su vida, había logrado vivir con Esther prácticamente como si fueran pareja, con momentos dulces, con momento amargos, como cuando a la enfermera le daba por llorar al recordar todo lo sucedido, pero a Maca eso le encantaba, le encantaba tenerla cerca, aunque lo único que le faltaba para ser una pareja de verdad, era el sexo. Como cada día, al despertar sintió a Esther dormir entre sus brazos, le encantaba despertarse todos los días, sentirla tan cercana a ella, mimarla hasta llegar a la locura, era su vida, su deseo, su ilusión, se levantó despacito, intentando no despertarla y se fue directa a la ducha. Al salir del cuarto de baño, iba cubierta por una toalla, volvió a la habitación para vestirse, abrió el armario, cogió algo de ropa y con mucho cuidado la puso encima de la cama para vestirse tranquilamente. Cuando ya estaba a punto de terminar, sintió como Esther se movía en la cama y de repente, sintió como sus ojos se posaban en ella y la miraban fijamente. - Deberías estar durmiendo. - Maca… acércate un momento – la pediatra la miró en ese instante y se sentó en la cama. Mientras la enfermera se acercaba hacía ella. - ¿Por qué nunca me besas? – las preguntas de la enfermera siempre conseguían sorprenderla. - Nunca dejarás de hacerme esas preguntas tan… - no sabía como definirlas en ese momento. - ¿Embarazosas?... – la pediatra asintió – Pues supongo que cuando tu dejes de comportarte tan formalmente conmigo - Está bien… dejaré de comportarme así contigo… de acuerdo… - entonces hizo el intento de levantarse para irse a trabajar. - Pero ven aquí y dame un beso… y no te vayas… que si no, no puedo seguir durmiendo En ese instante Maca rodeó la cama, se acercó a la enfermera, se sentó a su lado y cogiéndole suavemente la mejilla, la besó, con un beso dulce, en un principio, casi inofensivo pero que la enfermera al profundizar con él, lo convirtió en una necesidad. Estuvieron así durante unos minutos, los justos para que Maca no llegara tarde al trabajo. Antes de irse, cuando la pediatra ya tenía su casco y su cazadora puesta, Esther se acercó por su espalda, la agarró por la cintura y al volverse esta, la besó para dejarla marchar a los poco segundos. Cuando cerró la puerta de su casa, la sonrisa con la que iba a trabajar fue la más increíble que había mostrado en su vida. Esa tarde después de trabajar, salió de trabajar como mucha ilusión, todo lo que había sentido esa mañana al besar a Esther, todavía no podía creer que eso le estuviera pasando a ella, se sentía llena, plena y por supuesto con unas ganas locas de volver a besar a la niña de sus sueños. Al entrar en su casa, no escuchó ruido alguno, al principio se asustó un poco, se acercó a la cocina, pero Esther no estaba allí, decidió entonces ir al dormitorio por si estuviera durmiendo. Cuando entró se la encontró sentada en el suelo, con la cabeza entre sus piernas llorando amargamente, llorando con muchísimo sentimiento. Maca se acercó 67 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) para ver si podía hacer algo, para intentar consolarla, así que se sentó junto a ella y la abrazó para que sintiera Esther que no estaba sola. - ¿Qué te pasa cariño?... – le dijo susurrándole al oído – ya estoy aquí… no te preocupes. - Maca, no me dejes… no me dejes nunca… - en ese momento se le iba a partir el corazón viendo así a la enfermera. - No te preocupes, no te dejaré nunca… siempre que tu quieras tenerme a tu lado, ahí estaré… - ¿Por qué tuvo que hacer eso?... me ha quitado a mi niño… a mi niño… Aunque los episodios de este tipo se habían distanciado en el tiempo, de vez en cuando seguían apareciendo en la vida de la enfermera. Al principio Maca intentó consolarla de todas las maneras que se le iban ocurriendo, pero llegó un momento en el que sólo se limitaba a abrazarla para que llorara en su hombro y poco a poco ese llanto se iba apagando y la enfermera volvía a ser la misma de siempre. Pero ese día parecía que tenía ganas de soltarlo todo y comenzó recordando cosas. - Maca… ¿recuerdas el día que me llevaste al parque a comer? – cómo no iba a recordar ese día la pediatra, ahí en realidad comenzó a sentirlo todo por Esther ¿Podrías cogerme como lo hiciste ese día?. - Claro que me acuerdo… lo pasamos muy bien… - Maca apoyó su espalda en la pared, abrió sus piernas y Esther se colocó entre ellas apoyando su cabeza en el hombro de la pediatra que no dejaba de acariciarle las manos, mientras Esther seguía llorando más pausadamente. - Te dije que me sacarás del hospital porque… ese día me habían dado los resultados del test de embarazo y no sabía como enfrentarme a Carlos… - Maca simplemente escuchaba en ese momento, cómo odiaba a ese individuo, cómo lo odiaba – Pasé una tarde muy bonita contigo y… al llegar a casa… pensé que por qué las cosas no podrían ser más fáciles… que por qué no se paraba el mundo y sólo existiéramos tú y yo… me haces sentir tan bien… tan querida… tan… especial… que durante días sentí que en el fondo no quería tener a ese niño… porque en realidad quería estar contigo… sólo quería estar contigo… - Cariño tranquila… aquí me tienes… ahora me tienes y estás conmigo – en ese momento le dio un beso en la sien muy dulce. Esther mientras tanto seguía llorando sin consuelo. - Cuando se lo dije a Carlos… al principio me dijo que no lo quería… que abortara… pero con el paso de los días… lo fue aceptando y decidimos seguir juntos… aunque no habláramos de boda… sólo por el bien del niño…yo no era feliz… pero por lo menos cada vez que nos veíamos sentía que iluminabas mi vida… hasta el día que tuvimos aquel encuentro en el aparcamiento del hospital…¿lo recuerdas?. - Claro que lo recuerdas… iba con mi amiga Ana… habíamos quedado para comer y te acercaste deprisa… la verdad es que no sabía a qué estabas jugando… y claro, también recuerdo que Carlos andaba por ahí… - Si… y lo escuchó todo… al volver a casa me dijo que no quería que te volviera a ver… le dije una y mil veces que no pasaba nada… que sólo eras mi amiga, pero… no me 68 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) creyó… ese lo único que me pasó fue que me moría de celos al verte con ella… - ¿Con mi amiga Ana?... – una pequeña risa salió de su boca – si es lo más hetero del mundo. - No te rías que es verdad… además yo no sabía que era tu amiga Ana – se volvió y le dio un beso a la pediatra – Al principio le hice caso… y dejé de verte… no quería problemas con él… pero en la boda… no pude más Maca… no pude más… tenía que buscarte… te necesitaba… por eso me acerqué de aquella manera… además después de verte toda la noche con aquella chica… no lo pude aguantar más, por eso te besé. - No pasa nada… aquello pasó y ya está… - Siento si te he causado algún problema… lo siento. - No te preocupes por mí… - la volvió a besar en ese instante – no llores y venga vamos a comer algo que tienes que estar hambrienta – ambas se levantaron del suelo en ese momento. - Si… me comería un caballo… o quizás dos… - bromeó un poquito la enfermera. Ambas se dirigieron a la cocina para prepararse algo de comer y después se sentaron en el sofá, donde Esther ya se relajó y apoyando su cabeza en el hombro de Maca se durmió por fin, por fin lo había soltado todo, por fin Maca sabía y comprendía el comportamiento de la enfermera y también se durmió al poco tiempo. Cuando Maca abrió los ojos, la tarde estaba ya a punto de irse, Esther seguía durmiendo apoyada en su hombro, se la veía tan bonita, tan frágil, tan necesitada y se sintió afortunada de estar en aquel momento junto al ser más extraordinario que se había encontrado en la vida, la mujer que había logrado que abriera su corazón de tal manera que era totalmente suyo. Sabía que podría pasarse horas y horas, observándola y que conforme fueran pasando esas horas, más enamorada estaría de ella, más la necesitaría, más la adoraría. - Esther cariño… despierta – la enfermera intentaba desperezarse un poco – venga mi vida… que si no después no vas a dormir - Es que sigo cansada Maca… - la pediatra sonreía al ver que a su niña hacerle la remolona. - Bueno… pues después nos acostamos pronto… - Vale… - entonces se levantó con mucha energía y le dio un breve beso a la pediatra, que se quedó algo tirada en el sofá sin saber que hacer. Lo que quedaba de tarde, lo pasaron tiradas en el sofá viendo un película malísima de esas que tenía Maca en la estantería. Esther se pasó toda ella, metiéndose con Maca, ya que según ella, tenía un pésimo gusto para las películas, cosa que al final acabó en una pelea de cosquillas muy intensa y que ambas sabían donde las llevaría. Poco a poco, Esther empezó a provocar a Maca para que se lanzara a besarla, pero cada vez que lo intentaba la pediatra, esta se retiraba y la dejaba con las ganas, hasta que Maca se cansó de ir detrás de ella, la cogió de la mano y se la llevó al dormitorio. Al llegar a él, sintió un impulso tremendo de desnudarla en ese preciso momento, pero 69 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Esther se resistía, se había escapado de sus manos y se encontraba de pie en la cama y cada vez que Maca intentaba agarrarla de nuevo, salta de ella, para dejar que la pediatra se estrellara contra el colchón. - Por mucho que quieras no te vas a escapar Esther… - le amenazaba Maca. - Pero que malísima que eres para estas cosas… pero, claro a ti hay que dártelo todo hecho, como eres una pija – odiaba cuando le decía esas cosas, pero le daba más morbo al aumentar sus ganas de atraparla. - Te estás pasando… y ya te he dicho que yo no soy una pija… - le soltó riéndose e intentando pillarla otra vez, pero la enfermera otra vez estaba en el otro lado de la habitación - está visto que no puedo contigo… venga Esther me rindo… - le dijo ya cogiendo el camino y echándose en la cama, rendida. - Pero que poco aguante me tienes… - diciéndole esto, saltó encima de la cama y se sentó a horcajadas sobre la pediatra, muerta de risa. - Ya, pero a ti te gusta más atraparme así en la cama… y yo me dejo. - Me encanta… cuando te tengo toda para mí. Lentamente y después de la pelea, Maca le quitó la camiseta a Esther, quería sentir sus manos sobre los pechos de la enfermera, mordérselos, intentar, sentir como estos se ponían duros al contacto de sus labios y de sus manos. A Esther esto le encantaba y la volvía loca, siempre le estaba pidiendo a Maca que no parara, que la quería sentir siempre ahí. Poco a poco se fueron despojando de la ropa, muy lentamente, para hacerlo una tortura tan excitante como dulce, querían sentir el contacto de su piel la una con la otra, llegar hasta las estrellas, juntas, siempre juntas e intentando olvidarse de del mundo, tal y como Esther siempre había querido. Después de pasar toda la noche haciendo el amor, de llegar mil veces hasta las estrellas, la dos cayeron totalmente rendidas. Aquella mañana ambas dormían plácidamente, como siempre Esther se encontraba durmiendo apoyada en la pediatra, tal y como le gustaba hacerlo desde que estaban por así decirlo juntas. Hacía un mes que había pasado todo y todavía no se habían acercado al piso de Esther por miedo a que esta pudiera recordar otra vez todo lo sucedido. Poco a poco Maca se despertó, le alegró saber que ese día no tenía que ir a trabajar al hospital y que podrían pasarlo juntas, hacer lo que le apeteciera a la enfermera, lo quisiera su niña, ella estaba allí para hacerla feliz y lograr que por fin estuviera tranquila. Entonces comenzó a acariciarle la espalda, tal y como lo venía haciendo desde entonces, como sabía que le gustaba a ella, con una sonrisa en su rostro iba rememorando todo sus encuentros con ella, la primera vez que hicieron el amor en la casita de la sierra, la de veces que habían estado a punto de hacerlo después, le encantaba recordarla, le encantaba saber que después de todo, Esther estaba ahí con ella. Siguió acariciándole la espalda suavemente, muy suavemente, dibujando círculos cada vez más pequeños, intentando que la mayor parte de su mano la acariciara. Poco a poco sintió que la enfermera abría sus preciosos ojos y la miraba con una sonrisita 70 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) picarona, se incorporó un poco y se puso a la altura de los labios de la pediatra. - ¿Qué pasa que anoche no tuviste bastante? - Maca se reía al recordar otra vez todo lo que había pasado esa noche. - No se…¿tú tuviste bastante? – sus manos abrazaban a la enfermera por la cintura, mientras esta le acariciaba el rostro. - Bueno… no es para que te lo creas… que no quiero que se te suba a la cabeza… pero… he tenido el mejor sexo de mi vida – cuando le dijo esto, se avergonzó un poco y apoyó su rostro en el hombro de la pediatra. - Ya… lo suponía…- le dijo dándole un beso dulce en la parte de su cara que no estaba oculta. - ¿Te han dicho alguna vez que tienes el ego tú muy subido? – en ese momento comenzaron otra guerrita de cosquillas. - ¿Y a ti te han dicho alguna vez que es usted una mujer muy peligrosa? – las dos reían mientras intentaban ver quien se rendía antes, hasta que Maca se cansó un poco de las cosquillas y se rindió – Anda, ven aquí, preciosa – la acercó hasta ella y le dio un beso tan profundo que se le iba a salir el alma por la boca. - Cielo, ¿qué te pasa hoy?… - le dijo mirándola a los ojos atentamente. - Nada, ¿es que una no puede ser un poco más cariñosa de lo normal?... - Maca… a mí no me engañas – la pediatra entonces se puso un poquito seria. - Vale… te lo diré… pues que hoy no tengo que ir a trabajar… y voy a pasar el día con la mujer más preciosa de la tierra… eso es todo – se la volvió a acercar y la besó. En ese instante Esther se abalanzó sobre ella y comenzó a besarla por todos lados, con ansía, con deseo, con desesperación. Poco a poco se iban dejando llevar como la noche anterior, poco a poco iban recorriendo sus cuerpos, explorándolos como si fuera la primera vez que lo hacían, tenían momentos llenos de pasión con otros calmados y serenos, en los que la ternura hacía acto de presencia. Lentamente, después de bastante tiempo, los besos se fueron distanciando, ambas estaban muy cansadas y permanecían en la cama, con las piernas entrelazadas y el rostro muy junto. El silencio se había vuelto a apoderar de la estancia una vez que habían acabado de llenarlo de gemidos y excitación, en ese momento sólo se escuchaba la respiración de dos personas que hasta hacía muy poco tiempo habían estado dándolo todo. Maca no quería romper con ese silencio, pero si querían aprovechar el día, tendrían que ir moviéndose ya. - Cariño… ¿qué te apetece hacer hoy?... – esperó unos segundo a que la enfermera le contestara, pero como vio que no lo hacía siguió ella hablando – venga dime que te apetece hacer… lo que sea… - la enfermera la miró un poco triste y Maca le cogió la cara para que la mirara a los ojos y le sonrió. - Maca… no me apetece nada.. – la pediatra la miró con cara seria. - Cielo… no podemos quedarnos todo el día en casa – Esther en ese momento se levantó de la cama un poco enfadada y se sentó en la cama. - Si, que podemos…yo no quiero salir de casa – Maca se acercó a ella, abrió sus piernas y se colocó detrás de la enfermera para que esta se apoyara en su hombro. 71 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Llevas un mes sin salir para nada de aquí… tienen que venir tus amigas aquí a verte… y no es que yo tenga nada en contra… que no es así… pero creo que lo mejor es que vayas saliendo poco a poco al exterior… - desde que se había colocado en esa postura, no había dejado de darle besitos en el pelo y cogerle las manos y en ese instante la enfermera se echó a llorar otra vez. - Maca… no puedo… no puedo… todavía no… no me hagas salir a la calle, por favor – esas pequeñas lágrimas se habían convertido en un llanto ahogado y sin consuelo. - Shhhhhh, mi niña, no llores… - sabía que no estaba haciendo bien, pero tampoco podía obligarla en ese estado a salir – esta bien, nos quedaremos en casa… pero prométeme que la próxima vez que tenga día libre, salimos… ¿vale?. – comenzó entonces a besarle la espalda muy despacito, mientras con los brazos la rodeaba y la atraía hacía ella. - Maca… ¿qué haría yo sin ti? – en ese momento se quedó la pediatra un poco parada, pero se acercó hasta el oído de la enfermera y le dijo susurrándole. - No, Esther… ¿qué haría yo sin ti? – y se apoyo en el hombro de la enfermera suavemente y lo besó, mientras unas lágrimas comenzaba a asomarse por sus ojos. Se quedaron así un rato, sin hablar, Esther sólo buscaba consuelo en Maca, y Maca, sólo quería que estuviera bien, que no lo pasara mal, sabía que tarde o temprano se tendría que enfrentar a sus temores y ella tenía que ser fuerte para sujetarla, para que pudiera enfrentarse a ellos de la mejor manera posible. Ese lunes cuando entró en el hospital no llevaba la mejor cara del mundo, durante el día anterior había estado pensando muy seriamente la forma de hacer que Esther saliera nuevamente a la calle, con ayuda, poco a poco, pero que ese miedo que la amenazaba pudiera dominarlo cuanto antes. Se acercó al mostrador donde estaba Teresa como todos los días, la saludó, ésta le pregunto por Esther y se despidieron a los poco minutos, no sin antes, avisarle a Teresa que la llamara al busca si había alguna urgencia para ella. Se cambió lentamente, sin mucho ánimo, intentando encontrar una solución para curar las heridas psíquicas de su niña, pero no encontró ninguna, quizás fuera porque se encontraba metida de lleno en ellas y por nada del mundo quería que sufriera. Decidió que hablaría con Cruz del asunto, por lo menos podría contar con la opinión de otra persona con la que tenía mucha confianza y que además se trataba de su jefa. Después de preguntar donde se encontraba, le dijeron que estaría en su despacho arreglando papeles, se acercó lentamente y llamó a la puerta, una voz le dio permiso para entrar, así que cerró la puerta con cuidado y se acercó a una de las sillas para sentarse, en ese momento Cruz levantó la mirada para ver de quien se trataba y sonrió. - Hombre Maca… ¿cómo tu por aquí? – le dijo en plan broma – mi pediatra favorita se ha dignado en venir a verme – en ese momento Maca se rió un poco pero la miró con cara seria – Uiuiui, que no tienes un buena día… venga cuéntame. - Veras… no se si me podrás ayudar pero en fin tampoco sabía a quien acudir y… parecía que no iba a arrancar nunca. 72 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Es Esther… ¿verdad? – Maca asintió. - Resulta que como sabrás hace un mes que está en mi casa… se encuentra bien… al menos físicamente – Cruz la miraba atentamente y Maca sólo miraba al suelo sin parar de mover las manos – El otro día intenté que me dijera qué le gustaría hacer y … - ¿Tiene miedo de salir de tu casa? … - Eso es… y no se cómo convencerla de lo contrario… se que tengo que obligarla – seguía moviendo continuamente las manos y con la mirada un poco pérdida – pero se me pone a llorar con un sentimiento… y no puedo Cruz, no puedo… - en ese momento Cruz juntó sus manos a la altura de su boca e intentó entrelazar todos los datos que le había dado la pediatra. - Veamos… me estás diciendo… que cada vez que le dices que tiene que salir de casa… se te echa a llorar – Maca afirmaba con un gesto – y claro… tú estas muy implicada en el asunto y no te ves con fuerzas de obligar a hacerlo… - Eso es, Cruz… de verdad que no se que hacer… estoy perdida… totalmente perdida. - Y ¿cómo es su trato contigo? – Maca se quedó un poco parada cuando le preguntó eso. - Pues no se… - Cruz la miró como diciendo sí lo sabes – bueno si, lo sé… al principio normal… como dos amigas, pero… poco a poco hemos ido intimando más y bueno… que ella y yo… - Ahora sois más que amigas… vamos diciéndolo en plan suave – Maca suspiró y asintió de nuevo – y claro tú no quieres que sufra… - Joder Cruz… es que no sabes cómo se pone… empieza a llorar que parece que se le va a romper el alma y… - A ti la tuya con ella… - ambas se quedaron en silencio un momento, parecía que Cruz podría estar encontrando alguna solución - ¿Recuerdas algún sitio en el que estuvieras con ella que pueda resultarle tranquilo?. - Creo que si… espera que piense… si, si… mi casita de la sierra… supongo que para ella será algo especial, al igual que para mí… – Maca sonrió en ese momento al recordar ese fin de semana y Cruz la miró como queriendo saber qué fue lo que pasó cuando ellos se fueron de la barbacoa – Veras Cruz… fue en el primer sitio en el que… bueno tu ya sabes… - en aquel momento se puso un poco colorada. - Ah!, así que al final las dos pasasteis muy bien el fin de semana… - Maca se volvió a reír – y parecían tontas las dos… pues llévala allí… la montas en el coche para que esté segura y la llevas a pasar un fin de semana allí… creo que le sentará muy bien… de verdad. - Gracias Cruz… te lo agradezco mucho – se levantó del sillón y le dio dos besos, que en un principio sorprendieron a la cirujana, pero que al salir Maca por la puerta, le agradeció, no era algo muy habitual en su amiga. Durante el resto de la mañana, entre paciente y paciente, trató de pensar en la mejor manera de convencer a Esther de que pasaran un fin de semana en la sierra y salió de trabajar llena de ilusión y de esperanza de poder conseguir que su niña volviera a ser la misma de siempre. Al llegar a casa, se encontró con que Esther le había preparado el almuerzo y la esperaba sentada en el sofá con una cerveza en la mano. Cuando la vio aparecer, la 73 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) enfermera se levantó rápidamente y fue a su encuentro, ni tan siquiera la dejó despojarse de la chaqueta y dejar el casco en la entrada como hacía siempre, ya que se abalanzó sobre ella y empezó a besarla. - Esther cariño… - la pediatra se había quedado un tanto confundida por su reacción, acostumbrada a encontrársela cada día prácticamente metida en la cama cuando llegaba del hospital – déjame que me quite la chaqueta… - ¿Es que no te alegras de verme?... ¿es qué no me has echado de menos? – la miró con carita de pena – porque yo a ti sí…– y le mordió el labio. - Claro que me alegro de verte… y yo también te he echado de menos – intentaba quitarse la chaqueta como podía, porque se estaba agobiando un poco. - Ay! Maca que desastre eres… al final te la tengo que quitar yo… - la pediatra se quedó un poco asombrada, pero le respondió hábilmente - ¿qué haría yo sin ti, preciosa?... – y le dio un beso, mientras Esther le terminaba de quitar la dichosa chaqueta. - Pues supongo que te morirías… - se rieron las dos con la respuesta de la enfermera. - ¿Está usted muy creída últimamente Sta. García?... – las manos de Maca estaban ya cogiéndole la cintura a su niña - ¿a qué se debe ese cambio tan espectacular? – la besaba con mucha dulzura. - A que te tengo a ti… y que soy feliz… ¿qué más se puede pedir?. – las manos de ambas no dejaban de moverse para intentar excitar a la otra. - Pues no lo se… pida usted por esa boquita que se le irán concediendo los deseos… pero venga preciosa vamos a comer que se enfría lo que has preparado… Se acercaron las dos hacía la mesa para comer, no sin antes juguetear todavía por el camino, con alguna que otra cosquilla, algún que otro beso más profundo de lo normal, hasta que se sentaron a comer tranquilamente. Durante la comida hablaron de cosas del hospital, Esther siempre le preguntaba por cómo le había ido en el trabajo, le preguntaba por sus compañeros y Maca con todo detalle se lo iba describiendo lo mejor que sabía, ese era uno de los puntos por lo que sabía que podría lograr que la enfermera volviera a su puesto, su amor por su trabajo, por sus compañeros, por ayudar a los demás. - Hablando de amigos – le dijo Maca cambiando de tema - ¿te parece bien que vengan las chicas a tomar café?... les he dicho a Laura, a Eva y Cruz que pasaran una tarde con nosotras… ¿te parece bien? – miraba atentamente a Esther mientras le contaba todo esto. - Claro que me parece bien…– se levantó en ese momento para ir quitando los platos de la mesa, Maca vio que no estaba muy convencida de que vinieran todas a la vez, hasta ahora sólo habían ido a verla de una en una, por miedo a que se agobiara, y siempre había sido cuando Maca había estado trabajando. - Si quieres les digo que no… como tú quieras… - se le acercó por la espalda, ya que la enfermera se había quedado parada en el fregadero al poner allí los platos de la comida, y la abrazó – como tu quieras preciosa… - No está bien… diles que vengan una tarde de estas… me tengo que acostumbrar a estar con más de una persona a la misma vez… además tú eres un poquito aburrida – diciéndole esto se dio la vuelta le pegó un pico a Maca y salió corriendo de la cocina 74 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) huyendo de ella. - Ah!, me parece muy bien… así que te parezco aburrida… estupendo – avanzaba con semblante serio la pediatra hacía el salón donde se había refugiado la enfermera ¿pues sabes lo que te digo? – poco a poco se iba acercando más y más– que más aburrida te voy a aparecer… los mimitos te los va a dar la vecina del al lado… - Esther la miraba extrañada – si, si, esa que está todo el día cotilleando, porque lo que soy yo… conmigo no cuentes – ya la tenía prácticamente encima, así que la abrazó y la besó tiernamente. - Mira que te picas con estas cosas Maca… - ambas se rieron. - Es que a mi me encanta como una princesita como tú… intenta meterse conmigo y al final resulta que es que soy irresistible – una sonrisa picarona por parte de la pediatra, apareció en su rostro – y te encanto… y no puedes vivir sin mi… - la enfermera en ese momento le dio un empujoncito que hizo que se zafará de ella – ¡eh! ¿donde vas? – en ese momento Esther se dirigía al dormitorio y Maca se quedaba con una sonrisa de picara que no podía con ella, sabiendo que su niña le estaba pidiendo guerra. En un primer momento decidió hacerle rabiar a la enfermera, así que a pesar de que estaba a punto de estallar, se sentó en el sofá del salón a esperar a que su niña moviera ficha. A los pocos minutos, esta apareció por la puerta para ver que estaba haciendo Maca, que seguía sentada como quien no quiere la cosa y hacía que leía una revista. Poco a poco Esther se acercó a ella y le retiró la revista de las manos lanzándola por el salón, se sentó encima de ella y le dio un muerdo en los labios que hizo que la pediatra gimiera de pasión y que esa tarde se convirtiera en una de esas tardes de locura que tanto le encantaba a ambas. Finalmente ese miércoles fue el día acordado con las chicas para que fueran a tomar café a casa de Maca. Desde que había llegado la pediatra del hospital había encontrado a Esther un poco nerviosa, intentaba tenerlo todo preparado para la hora del café, pero con lo nerviosa que estaba no estaba atinando mucho. Maca intentó ayudarle, pero aunque al principio se negó la enfermera a que lo hiciera, finalmente consiguió que por lo menos la dejara colocar las tazas y los platos para el café en la mesa, cosa que le hizo mucha gracia a Maca. Antes de que llegaran sus amigas, la pediatra logró que se sentara con ella en el sofá a esperar, simplemente para tranquilizarla, para que no estuviera tan nerviosa, le acariciaba la cara, las manos, de vez en cuando le daba algún que otro beso. Pero sabía que algo le preocupaba a su niña y quiso que si ella quería, se lo contara antes de que comenzara todo. - Cariño ¿qué te preocupa?... pensé que esto te vendría bien… - le acariciaba las manos mientras la refugiaba entre sus brazos. - Lo se Maca… lo se… pero estoy muy nerviosa - Pues dímelo… estoy aquí para escucharte… - Verás… ¿tú les has dicho algo de lo nuestro a ellas?. - Lo único que te puedo decir es que Cruz lo sabe… - Esther la miró con una cara seria – pero ella no dirá nada… Eva y Laura no lo se… por mi parte no desde luego. 75 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Es que Maca… no se cómo comportarme contigo y con ellas en la misma habitación… - Pues hazlo como te salga de corazón… como tú quieras… si te sale sentarte conmigo, pues te sientas… si no quieres que te toque… yo no te toco… respeto tu decisión – Maca se entristeció un poco, pero tenía que decírselo de esa manera. - Es que por un lado quiero estar contigo de la misma manera en la que estamos ahora mismo en casa y por otra… no quiero que no les siente bien que… - Tú… la devoradora de hombres esté conmigo… ¿no? – se sentía un poco herida con la actitud de Esther. - No, no es eso Maca… - intentaba explicarse pero no sabía como hacerlo. - No te preocupes Esther… haremos como que sólo somos amigas y ya está – de momento céntrate en divertirte estando con tus amigas, ¿vale?. – en ese momento sonó el timbre del porterillo y Maca se levantó a preguntar quién era. Mientras sus amigas subían hacía el piso, Maca se acercó a Esther y le dio un beso para que supiera que no estaba molesta con ella, que la comprendía, tenía que estar preparada para afrontarlo todo y tenía que hacerlo poquito a poco. Se las escuchaba cómo subían por las escaleras, ya que el ascensor se había roto hacía unos días, y las risas y las bromas corrían por parte de todas. Cuando llamaron al timbre, antes de que abriera Maca, sintieron como alguien las observaba por una de las mirillas de las puertas vecinas, así que al abrir esta la puerta, entraron con paso firme hacía el salón, Maca se quedó en la puerta unos segundos y saludó a la vecina cotilla que rápidamente cerró la mirilla de su puerta. Entró en el salón suspirando pensando en cómo lo pasaría Esther esa tarde y también por cómo se sentiría ella al no poder estar al lado de su chica delante de sus amigas, de momento se la encontró que saludabas a las chicas con bastante alegría y efusividad y se alegró por ello. - Vaya espécimen de vecina te has echado Maca – le dijo Eva, sentándose ya en el sofá. - Eso es lo que pasa cuando una se junta con el pueblo llano – en ese momento todas empezaron a vitorearla, mientras que ella no dejaba de reírse. - Ya habló la Wilson… - soltó Cruz al fin – siempre con la casta por delante – estaban ya todas sentadas alrededor de la mesa central del salón, Cruz, Laura y Eva en el sofá y Esther y Maca, cada una en uno de los sillones de los lados de la mesa. - Qué queréis que os diga… yo no decidí nacer ahí… me lo impusieron… - intentaba poner excusas para que el resto no parara de reír, al menos si conseguía eso, no pensaría tanto en Esther. - Anda cállate ya… que nos sabemos tus sermoncitos de memoria… - le volvió a soltar Cruz, la verdad es que ambas se lo pasaban muy bien teniendo conversaciones de ese tipo – que si el pobre pijo… que si una cosa, que si la otra… la cuestión es siempre sacar a relucirlo. - Anda, cambiemos de tema ya… – insinuó Maca, ya que se encontraba en desventaja – que no tengo a Javi aquí para defender nuestra causa común. - Bueno, ¿pero aquí no hemos venido a hacerle una visita a nuestra enfermera favorita? – dijo por fin Laura, que en estas cosas siempre se mantenía un poco al margen. - Para la cuenta que me echáis… - hizo un poco de puchero – pero vamos que me he acostumbrado ya a que cuando está Maca… sea ella el centro de atención… así que no 76 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) os preocupéis por mi – en ese instante le echó una sonrisita a Maca que la miraba embobada desde el otro lado del salón. - Anda ya no digas eso mujer… - le soltó Eva – es que la Wilson es la Wilson y si no nos metemos con ella un poquito entonces… uf, compréndelo… - Ya, no es lo mismo… - le volvió a mandar una sonrisa a la pediatra que la derritió. - Claro que no es lo mismo… lo que yo no se es lo que haríais vosotras en este momento sin mí… - soltó Maca tocándose a la vez que lo decía la cabeza – es que soy irresistible… – en ese momento se levantó para irse a la cocina a poner el café a hervir. - Yo no se cómo puede tener el ego tan subido… - dijo Cruz riéndose – por dios… no se que voy a hacer contigo Maca… - que se asomaba en ese momento por la puerta de la cocina. - Es que mi abuela decía siempre que si los piropos no te los echas tú, quién lo va a hacer… era muy práctica la mujer – se metió de nuevo en la cocina y decidieron cambiar de tema. - Si que debía serlo – soltó Esther en ese momento, que sabía realmente a qué abuela se refería Maca. - ¿Y usted como se encuentra señorita? – le preguntó Cruz para cambiar ya de tema. - Pues la verdad es que bien… cada vez paso mejor los días… y bueno… aquí estoy bien… - en ese momento Maca salía del la cocina con la cafetera. - Si, la verdad es que se te ve muy bien – le dijo Laura – parece que aquí la Wilson te trata muy bien. - Me trata más que bien… - soltó Esther mientras miraba con Maca repartía el café entre todas – aquí donde la veis es más buena que el pan. - Esther mi reputación… - empezaron todas a reírse por el comentario de la pediatra – que llevo años ganándomela a pulso para que vengas tu a ahora fastidiármela. - Que te crees tu eso… - le replicó Esther – lo que pasa es que eres una borde y más arisca que nada – parecía que estuvieran las dos solas en vez de estar con el resto de sus amigas. - ¿Y qué pasa?... me gusta ser como soy – soltó sentándose ya en el sillón que había estado ocupando antes – además ese aire de misterio hace que ligue muchísimo, que lo sepas… - el resto parecía que estaban en un torneo de tenis, iba a la velocidad del rayo mirando de un lado hacía el otro para no perderse detalle. - Será para lo que has ligado tú últimamente – Maca la miró con cara de ofendida. - ¿Qué yo no he ligado últimamente? – Esther temía que dijera algo sobre ellas, pero ya se había metido en un punto en la pelea que sabía que podría llegar a eso – serán porque me han ligado últimamente… pero no digo quien – Esther suspiró en ese momento y sus amigas notaron que allí pasaba algo raro. - Pues por mí no será – la enfermera seguía intentando defenderse como podía. - Bueno, mejor vamos a dejar esto… que después me toca a mí aguantarte… - en ese momento se hizo el silencio y mientras ellas dos se miraban que se iban a comer con los ojos, el resto intentaba asimilar lo que acababan de escuchar, aunque Cruz ya lo supiera de antemano, hasta que Eva lo rompió. - ¿No me digas que estáis juntas?... – lo dijo con mucha alegría y pegándole un codazo a Laura que la miraba embobada por lo que acababa de decir – eso es fantástico – Esther en ese momento se puso muy colorada y Maca no sabía donde meterse. - Joder acabo de presenciar una pelea de un matrimonio – dijo Cruz seriamente. 77 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Cuando la cosa ya se quedó más tranquila tras el asombro inicial y la alegría inicial, empezaron a contarle a sus amigas como había surgido todo. Sin querer fue el tema de la tarde, cosa que a Maca le encantó, porque además ese miedo que había sentido Esther al principio de la tarde, se había ido por completo al comprobar que sus amigas le daban todo su apoyo y comprensión. Cuando se fueron sus amigas y se quedaron ellas dos solas, el silencio se apoderó de toda la casa, se sentaron en el sofá muy juntitas y como siempre, la enfermera buscó refugio en brazos de la pediatra. - ¿Al final no ha sido tan malo no? – no dejaba de acariciarle la cara – se lo han tomado bien. - Si… menos mal… - en ese instante le dio un beso muy suave a la pediatra – gracias… - No tienes que dármelas… ha surgido sólo… además creo que es mejor así. - Tienes razón… así por lo menos cuando vuelva a trabajar será más fácil - Me alegro de que pienses eso, porque te echo muchísimo de menos en el hospital… - Yo también te echo de menos… - Esther… - Dime… - la enfermera la miró a los ojos y después la besó. - Sabes que me resulta difícil hablar de ciertas cosas, y… - se estaba poniendo nerviosa, no sabía si hablar de ello con Esther, pero lo necesitaba. - No te preocupes cielo… dime lo que quieras… que yo te escucho – las manos de ambas no dejaban de tocarse. - Esta tarde me has definido como borde y arisca… – en ese momento Esther intentó interrumpirla pero Maca no se dejó – sólo quiero que me escuches…- la enfermera entonces asintió dándole la palabra – en estos días que hemos pasado juntas…me has contado muchas cosas… te has abierto a mí… y te lo agradezco mucho… para mí estas cosas me resulta muy difíciles… no estoy acostumbrada a ellas… nunca he sido una niña cariñosa…en realidad tampoco me han educado para ello… y se que contigo al principio me costaba mostrarte las cosas… - Si pero eso ya paso… ya no es así. - Lo se… lo se… me has enseñado a que no sean así…pero quiero contarte y decirte tantas cosas…lo que siento… lo que significas para mí… pero… pero no se hacerlo. - Cielo cada día me lo demuestras con hechos… y no con palabras… eso es lo que más me gusta de ti… quiero que sepas que me has sanado… que sin ti… no estaría superando todo esto… que te lo debo todo… - No me debes nada… lo he hecho de corazón… lo he hecho por que me ha salido del alma… porque no podía dejarte que pasaras por esto sola… yo… - en ese momento le tapó sus labios con sus dedos para que no siguiera hablando. - Tranquila… el día que estés preparada para decírmelo me lo dirás… yo lo se… no te preocupes… - con las manos entrelazadas, se levantó del sofá para hacer que la pediatra la siguiera hasta la habitación, para ella había terminado esa conversación tan intensa para ambas y para Maca, a pesar de no haber podido decirle todo a Esther, sintió que la comprendía y la aceptaba mejor de lo que había pensado en un principio, era su ángel, su diosa, su vida. 78 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Ya en la habitación, lentamente acabaron encima de la cama, las dos boca arriba, mirando al techo, pero sintiéndose la una al lado de la otra. Parecía que contemplaban las estrellas, esas estrellas que velaban por ellas cada día, esas estrellas que en realidad hicieron que se encontraran hacía relativamente poco tiempo, pero con una intensidad tal que por mucho que ocurriera, por mucho que las separaran físicamente, nadie en el mundo podría romper esa vinculación que tenían la una con la otra. El resto de la semana pasó deprisa, Maca intentaba por todos los medios encontrar la forma de decirle a Esther que ese fin de semana se irían a la casita de la sierra, habían hablado de muchas cosas, de lo que pensaba Esther en hacer con su futuro, en qué tarde o temprano tendría que pasar por su piso para ver todo lo que había quedado allí, ya que Eva y Laura se habían encargado de ordenarlo un poco, llevarse las cosas pereceredas de la casa, cuando todavía Esther había estado ingresada. Hablaron sobre le trabajo, sobre cómo comportarse con los compañeros, pero para nada, sacaron el tema de cómo iba a seguir su relación, si realmente tenían algo o no, si el hecho de que Esther se retomara su vida iba a cambiar algo, Maca no lo quería saber, temía preguntar, temía que al hacerlo Esther se agobiara y decidiera dejarlo todo. Nunca había estado enamorada de nadie, simplemente había sentido un cierto cariño y atracción por alguna de las chicas con las que había estado, pero no hasta el punto de necesitarlas como quien necesita respirar, como quien sabe que sin esa persona sería imposible vivir, porque sin ella ya no tendría vida. La noche del viernes al sábado, al fin tuvo el valor de decirle a Esther que pensaba que lo mejor sería irse al día siguiente a la casita de la sierra, para pasar la noche y volverse el domingo a media tarde. Al principio como siempre, puso mala cara, le seguía aterrando la idea de salir, pero poco con mucho mimo y con todo el cariño del mundo consiguió que aceptara la idea. Esa noche se durmieron pronto, Maca pensó que sería mejor salir temprano para que no hubiera mucho tráfico y Esther no se desesperara por ello. A las 8 de la mañana el despertador sonó sin previo aviso, desperezándose un poco alargó la mano hacía la mesita de noche y lo apagó. Esther seguía apoyada en su pecho como siempre, notaba como su respiración era pausada, se la veía tan tranquila, que le dio pena tener que despertarla. Suavemente fue haciéndolo con pequeños besos y caricias, que la enfermera como cada mañana recibió con agrado, aunque se hiciera la dormida. - Venga mi vida… que se nos hace tarde – le dijo Maca susurrándole al oído - Maca… no tengo ganas de ir a ningún sitio – le soltó volviéndose a hacer la dormida. - Me lo me prometiste anoche… - le dijo suavemente pero con un poco de tristeza, al pensar que no le había servido de nada toda la conversación de la noche anterior. - Si, pero es que se está tan bien en la cama… aquí contigo – en ese momento la miró con ojitos tristes para que la pediatra no la obligara a salir. - Pero allí hay otra cama… y yo voy a estar en ella también – le sonrió para después darle un beso en la frente – además esa cama es muy cómoda y lo sabes… 79 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Sí, que es cómoda… pero no es por la cama… es porque estás tú en ella… y eso es lo que hace que sea cómoda – todavía conseguía la enfermera ponerla colorada cuando le decía ese tipo de cosas. - No seas pelota Esther… que no me vas a convencer… venga cielo vamos a la ducha… para irnos prontito… - hizo intención de levantarse, así a lo mejor conseguía que se levantara de la cama. - Esta bien… pero ¿puedo ducharme contigo? – Maca ya estaba prácticamente desnuda para entrar en el cuarto de baño, se volvió a oír la pregunta de su niña y con un gesto le dijo que sí. - Pero con una condición eh!... que no nos demoremos vale… que después hay mucho tráfico para salir de Madrid… - se acercó a la cama, le ofreció sus manos para ayudarla a levantarse y cuando la llevaba ya para el cuarto de baño le dijo – venga, quítate esa ropa o quieres meterte así en la bañera - Quítamela tú… - le puso un pequeño puchero que sabía que derretía a la pediatra, que pacientemente le fue quitando poco a poco la ropa. Una vez que estuvieron las dos desnudas, Esther se enganchó a la pediatra que la llevó hacía el cuarto de baño, se metieron en la ducha. Al final, después de todo, tardaron más que nunca en ducharse, a Esther le había entrado la vena cariñosa y consiguió que poco a poco Maca entrara en el juego y que la ducha se convirtiera en una pequeña batalla campal por ver quien hacía estallar a quien. Cuando salieron de la ducha y Maca vio la hora que era, se puso muy nerviosa e intentó que Esther no se demorara más en vestirse, pero la enfermera seguía igual de cariñosa que en la ducha, pero esa vez Maca logró convencerla de que cuando llegaran a la casita seguirían por donde lo había dejado. Salir de su casa en el fondo no supuso muchos problemas, no se encontraron con ningún vecino mientras bajaban hasta el garaje. Allí metieron las cosas en el maletero del coche de Maca y salieron despacito hacía las calles de Madrid en pleno apogeo. A Maca todo eso la ponía muy nerviosa, no le sentaban muy bien los atascos, pero intentó no poner a Esther más nerviosa de lo que estaba y puso la radio para que por lo menos esta pudiera centrarse en las canciones para no estarlo tanto. De vez en cuando la miraba de reojo para asegurarse de que se encontraba bien y observó que no dejaba de mirar hacía todos lados fijamente y con cara de susto, de momento no lo estaba llevando del todo mal, pero Maca empezó a preocuparse cuando sin darse cuenta tuvo que pegar un frenazo porque una moto se le había metido por medio sin mirar. Respiró profundamente y se dio cuenta de que Esther estaba llorando. - Cielo ¿estas bien? – en ese momento le cogió la mano para calmarla, pero Esther no le contestaba y empezó a sentirse culpable al pensar que a lo mejor no estaba preparada para eso – Dime algo cielo. - Estoy bien Maca… sólo que me he asustado con el frenazo pero estoy bien… no te preocupes y vamonos para la casita… tengo ganas de ir… - Maca de reojo vio que le sonreía en ese momento y aunque no se lo creyera del todo, le devolvió la sonrisa a la enfermera – de verdad que tengo ganas. 80 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Está bien… esperemos que pronto salgamos a la carretera porque está el tráfico imposible. El silencio volvió al coche, Maca se centró en conducir y Esther a mirar por la ventana, parecía que ya se había calmado y aunque la pediatra le cogiera de vez en cuando la mano para sentirla y que sintiera que estaba ahí con ella, no dejaba de estar preocupada por cómo se tomaría Esther ese fin de semana y esperaba que todo saliera bien. A media mañana llegaron por fin a la casita, el resto del trayecto una vez que habían cogido la carretera había sido tranquilo, Esther había estado más tranquila al salir ya de Madrid y Maca respiraba por fin después del agobio inicial. Aparcaron el coche dentro de la propiedad y lentamente, tras sacar todas las cosas del maletero, se dirigieron a la casita. Al entrar, Maca dejó todo en el salón y Esther se quedó un poco parada en la puerta, la pediatra se acercó a ella, la cogió de la mano, la ayudó a entrar muy despacio y la acercó hasta el sofá para que se sentara. - Cielo ¿cómo estás? – se sentó a su lado, sin dejar de acariciarle la mano todo el tiempo. - Bien, estoy bien… es que me estoy acordando de este sitio… - ¿Y son buenos recuerdos? – intentó saber Maca. - Claro que son buenos recuerdos – los ojillos de la enfermera la delataron, junto con la sonrisa que le brindó en ese momento – aquí fue donde nos encontramos la primera vez… donde empezamos a jugar realmente… - se reía al recordar todo aquello. - Donde me volviste ya loca del todo – la pediatra también se reía al recordarlo todo. - ¿Yo te volví loca? – cada vez se iba acercando más a Maca que no dejaba de mirarla embobada – ¿yo a ti?... creo que fue al revés… aunque ya me traías loca de antes… además la primera noche estuve deseando prácticamente desde el principio que se fueran todas a dormir para quedarme a solas contigo… - Que bicho eres mi amor – no pudo resistirse más y la besó. - Por eso al no verte aquí abajo… pues decidí salir a buscarte… y mira tú por donde la niña estaba metida en la casita pequeña… ¿en qué pensabas allí?. - En qué hacer contigo… Ambas se quedaron pensativas un momento recordando la conversación que había tenido en la casita pequeña aquella noche. “Al entrar las dos en la casa, Maca se dirigió al armario para darle a Esther una manta para que no tuviera frío y le indicó a la enfermera que se sentara en la cama, como así hizo. Por otro lado, la pediatra fue a sentarse en el suelo de madera de la habitación, pero Esther le hizo una señal de que se sentara con ella en la cama y la obedeció. - Siento lo que te dije antes en la casa cuando estuvimos a solas. - No te preocupes, estoy acostumbrada a que me digan esas cosas… al menos no me insultaste… cosas peores me han dicho – le contestó la enfermera. 81 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Por mi parte puedes estar con quien quieras… te voy a considerar mi amiga igual, me caes muy bien Esther… y me siento bien contigo – demasiado bien diría yo, pero no Maca es tu amiga, sólo eso. - Yo también estoy muy bien contigo Maca… se que me entiendes… que puedo contar contigo para las cosas… parece como si lleváramos años conociéndonos y realmente sólo llevamos algunas semanas. - A mi me ocurre lo mismo… pero creo que hay cosas que no se pueden explicar, que pasan y ya esta… y bueno, por medio de otra persona, tú y yo nos hemos encontrado eso es todo… por cierto, siendo amiga de Blanca, porque has querido conocerme ahora y no cuando llegué al hospital. - No lo se, pero hace mucho tiempo que te observo… incluso antes de saber lo tuyo con Blanca – en ese momento ambas se miraron a los ojos y durante un tiempo no pudieron dejar de mirarse. - Por cierto cómo está – le dijo Maca desviando la mirada – hace tiempo que no se nada de ella. - Está bien… ha conocido a otra chica y parece que las cosas van como ella quiere. - Me alegro mucho… aunque poquito le ha durado su perra conmigo – en ese momento ambas se rieron. - Sabes, Maca. - Eres exactamente como me contó Blanca que eras. - Ah si – la pediatra se llevó en ese momento una grata sorpresa, así que Esther había sentido curiosidad por conocerla porque Blanca le había hablado de ella. - Eres más cercana de lo que la gente piensa, eres amable, inteligente, graciosa, nada pija y por supuesto – Maca estaba ya colorada – una persona increíble, me encanta como tratas a los niños… que sepas que te he observado en más de una ocasión. - Gracias, por la parte que me toca – no sabía ya donde meterse – pero no se que más decir… – Esther le puso la mano en la boca para que dejara de hablar - Ah y se me olvidaba… y físicamente estas de miedo, ahora que lo he podido comprobar mejor – la pediatra sonrió como hacía siglos que lo hacía y pensó que la enfermera estaba tratando de ligar con ella. - Anda no digas tonterías y vamonos a la casa grande a dormir, que cuando se despierten estas no van a saber encontrarnos – era la mejor manera que sabía de quitarle tensión al asunto. - ¿Tienes miedo de mí? - pensó en por que la enfermera no había dejado de provocarla desde que habían llegado a la casa esa noche. - No, no tengo miedo, pero no comiences algo que no vas a terminar – se lo dijo ya levantándose y acercándose a la puerta de la casita para irse.” Poco a poco Maca se había tumbado en el sofá y Esther se había echado en sus brazos apoyando su cabeza en el hombro de Maca, se habían quedado en silencio rememorando esa conversación, hasta que Esther rompió ese silencio para nada incómodo. - ¿Me tenías miedo Maca? – en ese momento la pediatra se rió al pensar en aquello – dímelo…. - Miedo, miedo… no… tan sólo te tenía pánico…. – las dos se rieron ante la contestación 82 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) de la pediatra y Esther comenzó a hacerle cosquillas - Venga… te voy a llevar a un sitio… - se levantaron del sofá, Maca la cogió de la mano y la llevó fuera de la casa. Lentamente se fueron acercando a la casita pequeña, entraron en silencio y se sentaron en la camita pequeña como aquella noche, se miraron a los ojos y entonces Maca habló, quería darle una explicación a la enfermera que esta no había pedido para nada. - Te traigo aquí… porque aquí fue donde por primera vez quise hacerte el amor – Esther se sonrojaba - Después de todo lo que te dije… ¿pensaste eso?... - Claro… por eso me levanté de aquí tan rápido… - Bueno… pues ahora espero que no huyas de mí… porque ya no te puedes escapar… te lo digo en serio – ambas se rieron en ese momento. Poco a poco, la situación comenzó a caldearse cada vez más, empezaron con unos simples besos al terminar con aquella pequeña conversación, para pasar a comerse con la mirada, a desearse con pasión, con angustia, con desesperación. Maca fue quitándole poco a poco la ropa a Esther, primero la camiseta y apoyándola en la cama comenzó con los zapatos y los pantalones, la enfermera estaba ya que no podía más, intentaba quitarle también la ropa a Maca, pero esta no la dejaba, quería verla desnuda a ella, contemplar ese cuerpo que la traía loca, hacerla disfrutar como nunca, amarla con pasión y deleitarse con cada centímetro de su cuerpo saboreando cada rincón de su piel. El resto de la mañana la pasaron en esa casita que tantos recuerdos les traía a ambas, parecía que se le fuera la vida en ello, no pararon de hacer el amor, cada vez que hacían un alto, salía alguna conversación que volvía a caldear el ambiente y ambas comenzaban como si no hubieran hecho nada anteriormente, les encantaba estar juntas, disfrutaban de su mutua compañía y eso cualquiera lo podía comprobar con sólo observarlas un segundo. 16/Sep/2005 16:45 El resto del día fue maravilloso, se bañaron en la piscina, donde por su puesto dieron rienda suelta a la locura que las dos estaban sufriendo. Maca le hizo una cena a Esther para chuparse los dedos, dejó que esta se fuera a dormir después del baño y bajó para prepararlo todo e impresionarla. Cuando bajó la enfermera de dormir la siesta, a pesar de que había echado muchísimo de menos a Maca en la cama, se encontró con que esta había organizado una cena de lo más romántica. La mesa principal del salón mostraba una organización exquisita, con unas flores en el centro y unas velas que demostraban el gusto de la pediatra. Para amenizar la velada, había puesto música lenta muy bajita en el aparato de música del salón, para que no las molestara al hablar y por último había colocado unas velas aromáticas por todo el salón para darle ya un toque de lo más romántico a la velada. 83 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Al no ver a la pediatra en el salón intentó averiguar donde se encontraría y al escuchar un ruido en la cocina se acercó, se apoyó en la puerta y la miró fijamente. Maca se encontraba de espaldas a ella, intentando mirar en el horno si ya estaba listo lo que había preparado y al volverse se asustó. - Eh! ya te has despertado preciosa… – le dijo después de haber pegado un pequeño bote del susto – me has asustado…te esperaba más tarde. - Te he echado muchísimo de menos en la cama Maca… - le dijo con tono triste. - Lo siento mi vida… pero quería darte una sorpresa… - se acercó a ella para abrazarla. - Ya lo he visto… ¿has organizado todo esto por mí?... – su expresión era seria y dura, mientras le hablaba a la pediatra. - ¿Por quien si no?… - en ese momento a la pediatra se le caía el mundo encima ante la reacción de la enfermera. - Yo me conformaba con bien poquito… una cena ligera… - Sí pero… me apetecía hacerte una cosa así… en casa nunca te lo había hecho… - puso cara de tristeza. - Lo se cariño… - le dijo besándola – lo único es que no pensaba que a ti te gustaran estas cosas… – le dijo ya en broma – me parece que me queda todavía bastante por conocer de esta niña… vamos a disfrutar de todo esto – la volvió a besar para que quitara esa cara de tristeza que se le había puesto desde que había entrado la enfermera en la cocina – Maca se volvió al escuchar que el horno comenzaba a sonar indicando que estaba ya listo. Se sentaron en la mesa en silencio, Maca seguía con esa cara triste por el encuentro que había tenido en la cocina con su niña, pensó que quizás había metido la pata y no debería haberle hecho la cena de esa manera, pero es que le había salido del alma, del corazón hacerla y parecía como si no le hubiera gustado en realidad, como si su relación fuera a cambiar por el hecho de habérsela hecho y entonces al ver que la pediatra seguía triste, Esther se decidió romper el silencio. - Esto está buenísimo Maca… - lo dijo con un sonrisa, que la pediatra esta vez no le devolvió - ¿dónde aprendiste a cocinar?. - Me enseñó Carmen, la cocinera de la familia – lo dijo en tono serio, mientras comía lo que había preparado con tantas ganas – me pasaba el día con ella en la cocina y aunque me llevaba más de una bronca por parte de mi madre…- una pequeña sonrisa apareció entonces en su rostro- la verdad es que nunca consiguió que me separara de Carmen para nada… así que me enseñaba a cocinar… bueno, cuando no estaba por la finca montando a caballo o peleándome con mis hermanos… - Maca, lo siento… no quería que te pusieras triste… no quería… - intentó cogerle la mano, pero la pediatra se la retiró, así que ella la retiró también para ponerla en su regazo. - No te preocupes Esther… no pasa nada… - intentaba no mirarla a los ojos, aunque en realidad tuviera que hacer grandes esfuerzos para no hacerlo - en mi familia me enseñaron que hay que agradecer las cosas que hacen por uno mismo… - la enfermera intentó hablar, pero Maca la miró de una manera que a Esther la asustó, tenía una 84 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) mirada entre dolor y de odio así que decidió guardar silencio – si bien aunque no se agradezcan con detalles y con presentes… si al menos que se hagan con gestos y con el corazón – parecía que en cualquier momento se iba a poner a llorar – Yo no pretendo que me agradezcas las cosas… no pretendo que hagas nada por mí… es más, no quiero que hagas nada por mí… si te he traído aquí hoy es para intentar que te encuentres mejor… ni más ni menos… - Lo se Maca, lo se… – Esther si que iba a echarse a llorar en ese momento escuchando las palabras de la pediatra, nunca la había visto de esa manera, nunca con esa expresión en los ojos. - No he terminado aún… - sin levantar la voz para nada, la volvió a mirar con esa cara odio que tanto le había impactado a Esther – De ti lo único que he esperado es cariño, nada más… ni siquiera he esperado acostarme contigo… eso ha ido surgiendo poco a poco… pero soy idiota… - ¿Por qué dices eso? – la enfermera ya estaba llorando al otro lado de la mesa, las palabras de Maca eran muy duras. - Por hacerme ilusiones… eso es todo… - en ese instante se levantó de la mesa y salió de la casa dando un portazo. 16/Sep/2005 17:20 Al principio sintió rabia, sintió como se le había desgarrado el corazón al recordar la conversación que había tenido con Esther hacia tan sólo unos minutos. Un llanto ahogado había aparecido finalmente en su rostro mientras que poco a poco se iba alejando de la casa, en ese momento su mayor empeño era salir de allí cuanto antes, adentrarse un poco en esa sierra que conocía a la perfección, a esa sierra a la que respetaba y a la que temía en la oscuridad, pero que en ese instante no le pareció tan importante. A lo lejos se veían las luces de la casa, entonces pensó en Esther, en que quizás se hubiera pasado un poco con ella y más por necesidad que por ganas de salir corriendo, se sentó en una roca que encontró al lado del camino de tierra que estaba cerca de su casa. Las piernas le empezaba a flojear y ese llanto ahogado pasó a ser un llanto sin consuelo, la había cagado, siempre terminaba alejando a la gente de ella por miedo a que le hicieran daño y se preguntó la razón por la que era así desde pequeña y no tenía solución, no la tenía, no sabía ser de otra manera y siguió llorando sin consuelo. No sabía el tiempo que llevaba sentada en aquella roca, pero desde luego en ese momento le pareció una eternidad. Sin mucho ánimo se levantó sin ganas y volvió a paso lento hacia la casa, a lo lejos vio que las luces estaban apagadas ya y pensó que Esther se habría acostado hacía rato. Entró muy despacio en la casa, estaba a oscuras pero a pesar de ello, se dio cuenta de que Esther se había dedicado a recogerlo todo. Subió lentamente las escaleras y sin encender la luz del dormitorio intentó coger sus cosas para irse a dormir a una de las otras habitaciones, al fin y al cabo, pensó que la enfermera, que aparentemente dormía profundamente, la rechazaría si se metía en la cama en ese momento. Intentó 85 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) salir de la habitación de la misma manera en la que había entrado, sin hacer ruido, pero de repente escuchó cómo Esther se movía en la cama y de repente encendía la luz. Bajó su cara, sentía que no tenía fuerzas para mirarla a la cara, pero en ese momento Esther comenzó a hablarle. - Maca… creo que ni siquiera te mereces que te hable – le dijo sentándose en ese momento en la cama y mostrando un semblante muy serio – No se donde has estado todas estas horas… y si no quieres… no tienes por qué decírmelo… – la pediatra seguía en la puerta de la habitación sin saber donde mirar – pero te lo tengo que decir… poco a poco a Maca le empezaron a salir de nuevo unas lágrimas llenas de sentimientos – siento lo que ha pasado esta noche… no quería herirte por nada del mundo… - estar seguía hablando seriamente – pero no se por qué me has hablado así… no se que es lo que pasa en cada momento por tu mente… no se porque tienes ese impulso de huir de todo cuando sientes que te han hecho daño… pero no te consiento que me trates así… - en es instante empezó a resbalar en la pared de la entrada al dormitorio para quedarse sentada con las piernas encogidas en el suelo. - Lo siento… lo siento… - en ese momento se levantó del suelo como pudo y decidió salir de la habitación tal y como tenía planeado. - Maca no te he dicho que te vayas… - la pediatra se paró en ese momento pero se quedó de espalda – es más, quiero que duermas conmigo… - se dio la vuelta en ese instante y se quedó mirando a la enfermera con cara muy triste – ven aquí anda… Lentamente la pediatra se metió en la cama tímidamente, temía que la enfermera cambiara de opinión, así que en un principio, simplemente se acostó pegada al borde de la cama, mirando hacía la puerta del dormitorio. Así estuvieron durante unos minutos, hasta que Esther con mucha suavidad, se acercó a ella, le dio beso en los labios y consiguió que se pusiera boca arriba para apoyarse en su pecho y dormir lo que quedaba de noche. 16/Sep/2005 18:10 La pediatra no pegó ojo en toda la noche, no dejaba de darle vueltas a todo lo sucedido, se sentía mal, mal por ella, mal por Esther, mal porque al final siempre lo estropeaba todo, no le gustaba enfadarse, nunca le había gustado, sabía que cuando se enfadaba podía llegar a decir cosas que realmente hacían daño, esa furia que mostraba en sus ojos, en su manera de comportarse la convertían en aquella persona que no quería ser, pero que realmente era parte de ella, por eso la evitaba. Sin darse cuenta la luz del amanecer entraba por la ventana y ella seguía con los ojos como platos, no tenía ánimos de dormir. Esther seguía durmiendo, tenía razón en todo lo que le había dicho, pero ella no podía evitar huir y lloró, no le gustaba hacerlo, pero últimamente después de todo lo que le había ocurrido a Esther, estaba más sensible de lo normal, pensó que la enfermera no la escucharía, pero nuevamente se equivocó, poco a poco Esther abrió sus ojos y se fijó en las grandes ojeras de Maca, le acarició la cara para que la mirara e intentó consolarla. 86 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Cariño… ¿no has dormido nada?... – la pediatra con un gesto le dijo que no – no llores más… no ha pasado nada… no te preocupes… - Tranquila… - en ese instante se limpió la lágrimas con una de sus manos – ya se me pasa…lo siento… - No tienes que sentir nada… llorar es lo más normal del mundo… y tú tienes sentimientos como todos… otra cosa es que te cueste más mostrarlos… - la atrajo hacía ella, le besó en los párpados para secarle las lágrimas y Maca se avergonzó - ¡Maca!, qué estas conmigo, no tienes que ponerte así, que nos conocemos… - Lo se… lo se… pero es que no estoy acostumbrada a que me consuelen – se rieron la dos. En ese momento comenzó a besarle toda la cara a la enfermera, las lágrimas seguían fluyendo pero más pausadamente, tenía los sentimientos a flor de piel y quiso demostrásemos a Esther haciéndole el amor de la forma más tierna del mundo. 16/Sep/2005 18:58 Poco a poco, cayeron rendidas, porque a parte de que se pasaron prácticamente la mitad de la mañana recuperando el tiempo perdido la noche anterior, se habían puesto muchos sentimientos sobre la mesa y para la pediatra esto no era a lo que estaba acostumbrada, pero con Esther era distinto, esa mujer había logrado que hiciera cosas que hasta ese momento le eran impensables, había logrado que se abriera a ella, que llorara delante de ella, cosa que nunca había consentido en su vida. Llevaban un rato las dos con los cuerpos entrelazados y en silencio, Maca tenía unas ojeras de aupa y Esther sólo intentaba no separarse de ella, no parando de hacerle mimitos, besándole el cuello, Maca por su parte, no dejaba de mirarla con una expresión ya menos triste pero todavía sin reírse como le gustaba a la enfermera que lo hiciera y se decidió a preguntarle por algo que siempre había tenido curiosidad. - ¡Maca! – en ese instante la enfermera había llamado su atención y esta la miraba - Dime – una pequeña sonrisa apareció por fin en el rostro de la pediatra. - Cuéntame cosas de tu infancia – comenzó entonces a acariciarle su pecho para intentar que la pediatra se sintiera cómoda. - Vale… ¿qué quieres saber?... porque si te cuento desde el principio quizás te aburras… - Pues cómo era tu vida en Jerez… qué hacías más de pequeña a parte de cocinar con Carmen e ir a montar a caballo… no se… esas cosas… - Si te aburres me lo dices… - la enfermera se rió en ese momento y le atrapó el labio a Maca, que le respondió el gesto – somos tres hermanos, uno mayor que yo, Jero y otro más pequeño que se llama David, así que soy la hermana de en medio, la que ni sale ganando por un lado ni por el otro… de pequeña me gustaba ser como ellos… menos cuando estaba con Carmen cocinando como ya te conté – en ese momento recordó la conversación de la noche anterior, pero siguió contándole a la enfermera un poquito de sí misma. - Sigue cariño… - le dijo dándole otro beso muy tierno. 87 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Recuerdo que siempre andaba por ahí perdida en la finca… y mis padres tenían que mandar muy a menudo al marido de Carmen, Paco, a buscarme porque era incapaz de estar en la casa mucho tiempo… pero es que yo no era muy sociable… no me gustaba mucho la gente… - Y te siguen sin gustar… - Bueno, más o menos… - le volvió a dar otro beso – me perdía con un buen libro y me podía pasar horas y horas en la bodega o en alguno de los rinconcitos algo perdidos que existen allí, sólo a veces, cuando había alguna fiesta en mi casa, me escondía en una habitación en la que había un pequeño agujero y me llevaba horas y horas escuchando y observando todo lo que hacía la gente que estaba invitada a mi casa… hasta que me obligaron a asistir a ellas… entonces me negaba en rotundo, siempre me buscaba alguna excusa para no aparecer por allí… casi siempre la implicada en todo era mi amiga Ana… ¿la recuerdas?... - Claro la chica del aparcamiento… - Exacto… mi madre le tenía y supongo que le tendrá especial manía… ya que pensaba que era ella la que inventaba todas las movidas para sacarme de mi casa… no podían pensar que me las inventaba yo claro… su niña no podía ser… era muy formal para esas cosas…. - ¿Y cómo te decidiste a hacer medicina?... – quiso cambiar un poquito de tema y centrarse ya en una Maca más mayor. - Pues mi padre tenía un amigo que vivía cerca que era médico… alguna que otra vez había tenido que ir a casa porque alguno de mis hermanos o yo misma nos habíamos puesto enfermos y me gustaba como nos trataba… era la única persona que con ocho años me trataba como a una adulta… me pedía mi opinión… hablábamos sobre libros que habíamos leído, me recomendaba unos cuantos… aquí donde me ves… mi infancia fue corta… - No digas tonterías… seguro que hacías cosas de críos… - le empezó a hacer cosquillas y la pediatra le sonrió. - Bueno… alguna que otra sí… alguna trastada con mis hermanos para fastidiar a mi madre… y buenos esas cosas normales… pelearnos en la piscina… supongo que algunas si que haría claro… pero no creas que muchas… - Pues yo no paraba… tenía a mis padres a los pobres cansaditos de todas las cosas que se me ocurrían a mí de pequeña… - Claro tuvieron a una bicho… pues cómo van a estar si no – en ese instante se llevó una medio colleja de Esther en plan cariñosa – eh!, que me despeinas – ambas empezaron entonces a reírse. Entre risas y bromas, terminaron igual que habían empezado esa mañana, las dos intentando disfrutar del cuerpo de la otra, intentando recorrer cada centímetro de sus respectivos cuerpos, intentando alcanzar las estrellas y olvidar por un momento todo lo que había ocurrido aquel fin de semana en la sierra. 17/Sep/2005 16:37 Al final, el fin de semana de la sierra había terminado bien, a pesar de la pequeña pelea, a pesar del enfado, les sirvió para conocerse un poquito mejor, Esther consiguió 88 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) ver a una Maca más humana, más vulnerable, más niña y Maca por su parte, comprobó que Esther era una persona más dependiente de lo que realmente mostraba al resto del mundo, que esa sensación de mujer loca que tenía en el hospital, en realidad lo único que buscaba era cariño y comprensión, eso era todo y de momento ambas se habían encontrado para paliar esos problemas de soledad que siempre habían tenido y se llevaban bien y se comprendían realmente bien. Las semanas iban pasando, Esther poco a poco comenzaba a llevar una vida normal, y de salir siempre acompañada de Maca a todos sitios, empezó a bajar ella sola a hacer algún recadito a las tiendas del barrio. De vez en cuando, seguía teniendo las crisis, pero con mucha fuerza de voluntad y con el apoyo incondicional que seguía proporcionándole Maca, lo iba superando día a día. En cuanto al tema judicial con Carlos, todo quedó en una orden de alejamiento de su agredida; hasta ese momento no habían vuelto a tener noticias de él, Maca se encargó de dar de baja todos los teléfonos de la enfermera y el piso de esta seguía sin rastro de Esther, no había vuelto desde que había comenzado todo, y que Maca se había encargado de ir llevando poco a poco todas las cosas de Esther a su piso para que no tuviera que ir a él. Para Maca, esos dos meses compartiendo su piso con Esther, estaban siendo los mejores de su vida, estar con la persona que más amaba en la vida, tenían la culpa de ello. Pero desde hacía unos días, se despertaba en mitad de la noche, se levantaba de la cama con mucho cuidado de no despertar a Esther y se iba al salón para estar a solas durante un tiempo, le encantaba estar con ella, se sentía como nunca, pero también había perdido en cierta medida esa independencia por la que siempre había luchado en su vida, había perdido ya toda la costumbre que había adquirido de salir cuando le apeteciera a dar una vuelta en la moto sin saber la hora de regreso, Esther no le había prohibido nada, pero a veces la sensación de huir, le volvía al alma, necesitaba esos momentos de soledad de los que siempre había disfrutado. 17/Sep/2005 17:14 Una mañana temprano notó como la despertaban suavemente, abrió los ojos vio como Esther se encontraba al lado de ella agachada, al principio no se dio cuenta de nada, pero al intentar levantarse comprobó que se había quedado dormida en el sofá y Esther al no notar su presencia en la cama se había levantado para comprobar donde se encontraba. - Cariño… ¿desde cuando estas durmiendo en el sofá? – su cara era de extrañeza. - Joder… me he quedado dormida… - intentaba restregarse los ojos para espabilarse lo antes posible – lo siento… - en realidad le dolía todo el cuerpo - ¿qué hora es? – le dijo ya sentada en el sofá con su cara tapada por sus manos. - Las siete… ha tocado el despertador y cómo no lo apagabas, intenté hacerlo yo… y al no verte en la cama me asusté – se sentó a su lado para intentar averiguar algo más – fui al cuarto de baño y no estabas… entonces me vine hasta aquí y te vi durmiendo en 89 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) el sofá. - Debí quedarme dormida anoche cuando me acosté aquí … perdona si te he asustado – en ese instante se levanto para irse al cuarto de baño a darse una ducha, mientras Esther se quedaba sentada en el salón pensando en lo que podría estarle ocurriendo a la pediatra. Ya en la ducha, comenzó a darle vueltas a la cabeza, se había dormido sin querer y Esther se había dado cuenta, el agua le caía a chorro en la cara para intentar despertarse y comenzó a dar un pequeño discurso para sí misma muy bajito. - Joder Maca… te has quedado dormida en el sofá… te ha pillado…. tú intentando que no se enterara de nada y vas y te quedas frita en ese horrible sofá que no en que estaba pensando cuando lo compré… - realmente estaba cabreada consigo misma bueno si lo sé… en que desde luego que nunca iba a tener la necesidad de dormir en él… porque te recuerdo que te compraste una cama muy grande… para ti sola… y mira, al final la estas compartiendo… pero es que la quiero compartir… ella lo es todo, joder… pero Maca reconoce que necesitas aislarte un poco…- intentaba reflexionar sobre todo lo que le estaba pasando y esas conversaciones en voz alta la ayudaban a dejarlo todo claro - no lo jodas Maca no lo jodas… que ella es todo lo que siempre habías soñado… así que no la jodas con tus agobios y con tus tonterías de siempre… tengo que hablar con Ana… tengo que hablar con ella - al terminar de decirse así misma todo esto, se enjuagó y salió de la ducha para vestirse. Cuando llegó al salón olió un aroma muy familiar, un aroma que le encantaba, Esther le había hecho café, se acercó lentamente hacía la cocina y la vio, tan bonita como siempre, terminando de preparar el desayuno. Se acercó a ella y la besó, cómo le gustaban esos besos, esos dulces besos que le daban cada día la vida y le devolvían la ilusión, se puso una gran taza de café en una taza y se sentó en la mesa de la cocina, Esther se sentó en frente de ella. - ¿Me vas a contar por qué te has despertado esta mañana en el sofá? – era el momento propicio para sacarle el tema antes de que se fuera a trabajar al hospital. - Cielo… no pasa nada… me desvelé anoche y no podía dormir y me fui al sofá… - en parte era cierto, no era toda la verdad, pero tampoco le estaba mintiendo. - Ya… ¿y por qué no podías dormir? – no estaba muy conforme con la explicación de la pediatra. - No lo se… simplemente me desperté… nada más Esther… - no quería empezar una discusión. - Pues la próxima vez que no puedas dormir… me despiertas… - sabía que lo que le estaba diciendo lo decía con el corazón, pero no podía hacer eso. - Pero es que tú tienes que dormir… - Me da igual Maca… me paso el día entre estas cuatro paredes y cuando tu te vas a trabajar tengo todo el tiempo del mundo para dormir… - Esta bien mi vida… la próxima vez te despertaré – se levantó y le dio un beso muy dulce, dejó sus cosas en el fregadero y se volvió para despedirse de ella – cielo me voy a trabajar que llego tarde… - la beso otra vez – después cuando venga hacemos lo que 90 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) te apetezca… ¿vale?. - Vale… que tengas un buen día. Ya en la moto, se prometió así misma que tenía que hablar con Ana, siempre le había venido bien hablar con ella cuando algo la preocupaba, y no porque no tuviera capacidad de decidir, si no que el buen juicio de su amiga le hacían ver las cosas de otra manera y le aclaraba las cosas. 17/Sep/2005 18:01 Sabía que Esther esa mañana se había quedado mosca con su explicación, pero no quería pelearse con ella, otra vez no y pensó que ya hablaría con ella cuando llegara de trabajar. La mañana había comenzado muy ajetreada y a pesar de que le seguía doliendo la espalda por culpa del dichoso sofá, no paró durante toda la jornada. Seguía pensando en hablar con Ana, en un pequeño hueco que tuvo la llamó a su despacho, no le contó mucho por encima, sólo que hacía tiempo que no se veían y tenía ganas de charlar con ella, al final quedaron para el día siguiente a la hora del café. Al colgar se quedó más conforme y siguió con su tarea, parecía que todos los niños de Madrid se habían puesto de acuerdo para ir al hospital ese día, no terminaba con uno cuando aparecía otro, y ni siquiera le había dado tiempo a tomar un café, el cansancio le estaba pudiendo y deseaba llegar a casa y echarse una siesta, pero en la cama, estaba decidida a darle el pasaporte al sofá, estaba decidida a decírselo a Esther en cuanto llegara. Cuando terminó su jornada, decidió que se cambiaría lo más rápido posible y para así poder irse antes de que alguno de sus compañeros la entretuviera, realmente no podía con su cuerpo, no quería hablar con nadie, así que salió deprisa del vestuario con sus cosas, la chaqueta puesta, el casco en la mano al igual que su bolso y con paso decidido intentó pasar desapercibida, pero al llegar al mostrador de recepción se encontró a Teresa de frente con una carta en la mano y la estaba llamando. - Maca… Maca… ha llegado esto para ti… - se la dio y vio como Maca ponía una cara extraña al leer el remitente - ¿de quien es?... porque aquí ha venido un mensajero a dejarla, así que tiene que ser importante, era un chico muy guapo… – ya se estaba montando su propia película Teresa como siempre. - Teresa vale… gracias, pero no me interesa la vida del mensajero que ha traído la carta – tenía muchísimas ganas de irse y la peor de todas la había cogido por banda. - ¿Pero es importante?... - No, no lo es… venga hasta mañana… - se dio la vuelta para irse, pero escuchó que Teresa le volvía a hacer otra pregunta y se volvió. - ¿Cómo está Esther? – desde luego tenía ganas de hablar la mujer esa mañana. - Esta muy bien, gracias… le daré recuerdos de tu parte Teresa… perdona pero es que tengo prisa… 91 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Por fin se dio la vuelta, por fin llegaría a casa y podría dormir, pero alguien le tocó el hombro y con un suspiro y un tanto resignada, se dio la vuelta, se trataba de Cruz. - ¡Eh!... no te escapes… - la miró en ese instante a los ojos – pero que mala cara tienes… ¿estás bien?... - Si, sí, estoy bien… sólo estoy un poco cansada… no duermo mucho últimamente… - ¿Va todo bien con Esther?... – se intentó interesar como amiga que era de las dos, aunque sobre todo de Maca. - Sí estupendamente… está avanzando rápidamente… la verdad es que está muy bien… - lo dijo con una sonrisa en la cara que tranquilizó algo a Cruz. - Me alegro… venga vete para casa y descansa y dale recuerdos nuestros… que esperamos que se reincorpore pronto… - se despidieron con un saludo y se fueron. Cuando se acercó a su moto, en un principio iba a arrancarla y a irse pero se acordó de la carta que le acababa de entregar Teresa, pensó en abrirla cuando llegara pero sabía que no era buena idea teniendo a Esther allí, no sabía que podría querer en ese momento su hermano Jero y necesitaba estar sola, respiró profundamente y la abrió para comenzar a leerla tranquilamente. “Hola Maca, espero que te acuerdes de que tienes dos hermanos que te quieren mucho. La verdad es que he tenido que mandarte la carta al hospital porque no sabía muy bien la dirección de tu casa, espero que no te haya importando. Te conozco bien hermanita y se que estarás preguntándote la razón por la que te he escrito esta carta y no te he llamado por teléfono para decírtelo, pero no te preocupes que pronto lo sabrás. Dentro de quince días es el aniversario de papá y mamá, ya se que tu relación con ellos no es la mejor, pero hemos estado hablando tanto David como yo de que lo tenéis que arreglar, que no podéis seguir así, así que el enano y yo pensamos que lo mejor era escribirte una carta para que por lo menos supiéramos que nos ibas a escuchar, vente a Jerez, a ellos en el fondo les hará ilusión verte y a nosotros también. Venga hermanita que no se diga que una Wilson no sabe perdonar, esperamos tu contestación, que esperemos que sea afirmativa, llámame con lo que sea” Cuando terminó de leerla, la guardó en su bolso y se fue en dirección a su casa, no sabía que decisión tomar, en el fondo sus hermanos tenían razón, pero no sabía que iba a hacer. 17/Sep/2005 18:42 Al abrir la puerta del piso se dio cuenta de que las luces estaban apagadas, pensó que Esther estaría en le habitación, pero al entrar vio la cama hecha y todo en silencio, en ese instante empezó a impacientarse, esperaba que no le hubiera pasado nada, que simplemente hubiera salido un momento a por algo, tampoco quería que esa incertidumbre que sentía cada vez que sabía que la enfermera iba a pisar la calle 92 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) hicieran mella en su progreso, se quitó la chaqueta y la dejó en el perchero de la entrada al igual que el casco y se sentó en el sofá a esperarla. Pero Esther no llegaba, llevaba ya casi media hora sentada en el sofá y no había aparecido, esa impaciencia se fue convirtiendo en miedo, pero tenía que tranquilizarse, seguro que no le había pasado nada, seguro. Se levantó para ir a la cocina a prepararse algo que comer, no quería llamarla al móvil para no asustarla, pero realmente no sabía el tiempo que llevaba fuera de casa. Mientras abría el frigorífico para sacar algo para comer, pensó con quién podría estar, cuando se vino a dar cuenta, al final había abierto el frigorífico pero no había sacado nada, entre el cansancio, la carta de su hermano y la desaparición de Esther, estaba que no podía, no podía, así que volvió al sofá para intentar tranquilizarse. Hacía una hora que había llegado a casa, había puesto la tele, la había quitado, había vuelto a leer la carta de sus hermanos, había ido al servicio a mojarse la cara para despejarse y cuando volvió al salón, escuchó como se abría la puerta del piso y entraba Esther con una sonrisa en la cara. - Hola cariño… ¿hace mucho que has llegado a casa? – le dijo soltando las bolsas que llevaba en la mano y acercándose a ella para darle un beso. - Más o menos una hora… - Perdona cielo… se me ha hecho tarde… – Maca se había sentado en el sofá y la miraba fijamente – he ido a comprar unas cosillas para esta noche… me he encontrado con una antigua compañera de colegio… y se me ha ido el tiempo volando… - No te preocupes… pero al llegar y no verte… me preocupé un poco – se levantó del sofá para ir a la cocina y coger por fin algo de comer - ¿qué tal te lo has pasado?... - Súper bien… hacía siglos que no la veía… iba con sus hijos… un bebé más guapo… esto último lo dijo con un poco de tristeza – tiene una familia estupenda Maca… - ¿Estas bien cielo? – salió de la cocina para ver si su chica se encontraba bien después de eso. - Sí estoy bien… lo único es que me ha traído recuerdos… eso es todo… - Maca sabía que eso no era así, sabía que estaba mal. - ¿Me acompañas mientras como?… - Esther asintió y se fue hasta la cocina para acompañarla. Durante la comida se mantuvieron en silencio, Maca intentó comer lo más rápido posible, para sentarse a hablar con ella, estaba viendo a una Esther muy ida, muy en su mundo y no le gustaba nada de nada, se levantó en cuanto hubo terminado de comer y recogió todo lo que había utilizado, le ofreció su mano a Esther para que se levantara y poco a poco se la fue llevando hasta el dormitorio, seguía muy cansada, pero en ese momento lo más importante era su niña, el resto, ya lo solucionaría. 18/Sep/2005 16:15 Ayudó a Esther a echarse en la cama, mientras poco a poco le iba quitando la ropa para que estuviera más cómoda, bajó lentamente la persiana, se desnudó y se echó al lado 93 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) de su niña. Ya en la cama, la acercó para sí, Esther seguía con la mirada perdida, mientras Maca le acariciaba y le acariciaba suavemente el rostro. Poco a poco se dio cuenta como se iba quedando dormida, pensó que ya tendrían tiempo de hablar cuando despertaran de todo lo acontecido, por su parte, ella seguía muy cansada, muy cansada, así que sin darse cuenta también acabó durmiéndose. Cuando finalmente despertó, se encontró sola en la cama, una vez que se espabiló un poco más, se levantó muy despacio, se puso una camiseta y se fue hacía el salón. Allí se encontraba Esther sentada en el sofá, con la tele encendida, pero con la mirada pérdida, parecía que la siesta no le había apaciguado ese sentimiento que le estaba rompiendo el alma. Se acercó hasta ella, se sentó a su lado y con un gesto dulce la atrajo hacía sí, no le gustaba verla así, ni por supuesto sentir cómo podía volver a alejarse de ella, después de tantos progresos. - Cielo, ¿cómo estás? – en ese momento levantó un poco la mirada y le sonrió a la pediatra – venga dime que te preocupa – se mostraba calmada, aunque no sabía por donde le podría salir la enfermera. - ¿Crees que alguna vez podré tener algún niño? – Maca respiró profundamente, realmente sabía que alguna vez saldría el tema. - Claro que si, mi amor – le dio un dulce beso en los labios en señal de apoyo, al que Esther respondió. - ¿De verdad que lo piensas?... – unas lágrimas empezaron a brotar de sus ojos. - Si mi amor, se que tendrás hijos… los que quieras… porque serás una madre maravillosa… - con sus dedos había comenzado a limpiarle las lágrimas que salían de sus ojos con tanto sentimiento. - ¿Y tú estarás conmigo?... – al oír eso a Maca estuvieron a punto de saltársele las lágrimas a ella también. - Esther ya te dije que mientras tu quisieras que yo estuviera a tu lado… estaría a tu lado… pasara lo que pasara – le volvió a dar otro beso muy dulce – y tener hijos contigo sería lo más maravilloso del mundo… de verdad – en ese instante si que ya no pudo contener las lágrimas, que intentó limpiárselas rápidamente para que Esther no las notara, pero no le dio tiempo. - Cielo no llores… te lo he dicho de corazón… porque se que estarían con la persona más increíble que he conocido en mi vida – le besó en los ojos para limpiarle las lágrimas – además… aquí quien tiene la exclusividad de la lloreras soy yo… - ambas rieron ante la ocurrencia de la enfermera. - Lo se, lo se… pero lloro de alegría… sólo eso… ven aquí… - la atrajo hacía sí y comenzó a besarla por toda la cara. - ¿Te he dicho alguna vez que eres mi ángel? – se miraron fijamente en ese instante. - Mira que me echo a llorar otra vez bicho… y al final no te quejes si te quito la exclusiva… - en ese momento Esther se incorporó del sofá y se sentó encima de ella y comenzaron a besarse con mucha dulzura. 18/Sep/2005 16:50 La tarde pasó realmente volando, entre la siesta, la conversación, lo que vino después, 94 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) no se dieron cuenta de que era prácticamente la hora de cenar. Maca se levantó lentamente y se fue a la cocina a mirar lo que había en el frigorífico, de lo vacío que estaba se podía jugar allí un partido de fútbol y lo malo de todo eso era que no iban a poder hacer la compra hasta el día siguiente, puesto que ya era muy tarde para eso. Salió al salón, se acercó a su niña, se agachó y mientras la besó. - Cielo, no hay nada en la nevera, así que vamos a tener que pedir algo para cenar… ¿qué te apetece? – Esther sólo producía pequeños gemidos al notar como entre cada palabra de la pediatra, esta le había estado dando pequeños mordisquitos en su labio inferior. - Lo que tu quieras Maca… y no me tortures… - ambas se miraron y sonrieron a la vez – que después siempre te quedas a medias… - Si claro… habló la señorita fogosidad… no te jode… - se levantó en ese momento de la posición en la que estaba y se fue para el teléfono. - Pero no te enfades… - se acercó hasta la pediatra que acababa de coger el teléfono y la agarró de la cintura – ven aquí… - Maca le hizo un gesto de que se callara que le habían cogido ya el teléfono. - Si… pues póngame…- Esther empezó a darle besos en el cuello - dos rollitos… - se volvía y miraba a la enfermera para que se estuviera quieta, pero esta no le hacía caso arroz tres delicias… - comenzó con los mordisquitos en una de las orejas - si… si… y…y ternera… sí, si… - la miró con cara de enfadada, que cambió rápidamente a una media sonrisa - ¿Cuánto tardará? – se aguantaba la risa como podía – estupendo… gracias… y en ese instante colgó, miró a Esther seriamente y le dijo poniéndose las manos en la cabeza mientras se reía – quien me mandaría a mi dar con semejante bicho… - y se lanzó como una posesa hacía Esther, besándola por todos lados. - Sí si… bicho… pero estas loca por este bicho… Poco a poco, mientras se besaban de forma compulsiva, se fueron acercando hasta el dormitorio, antes de llegar, Maca ya le había quitado la camiseta a Esther, se estaba convirtiendo en una experta en desnudar a su chica, verla desnuda era un placer con el que afortunadamente se podía deleitar cada día. Se la estaba comiendo literalmente, Esther no podía más, estaba a punto de llegar al cielo y Maca, Maca no era responsable de sus actos, no era quien para impedirle a su chica tocar las estrellas tantas veces como fueran necesarias, tanto sus manos como su boca recorrían todo rincón de su piel, la exploraban con ansía, con desesperación, con necesidad, tanto es así que de repente, cuando Esther estaba a punto de estallar, tocaron el timbre. En principio se quedaron las dos medio paradas y entonces, a la vez se acordaron de la comida china, Maca le dio un beso a Esther, le dijo al oído que no se moviera que en un instante volvía, se puso una bata y se fue a abrir la puerta y tan rápido como pudo, le pagó al chico, dejó la comida en la cocina tal y como se la habían traído y se volvió a la habitación, al entrar vio a Esther en la misma postura en la que la había dejado, esperando a que ella volviera resolver ese pequeño impedimento que la había dejado a medias. Maca se tumbó a su lado y con un medio impulso se volvió a colocar encima de la enfermera y con mucho cuidado y con mucho cariño, consiguió que esta vez si, que esta vez, su chica llegara a las estrellas. 95 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) 18/Sep/2005 17:34 Era tarde ya cuando ambas se encontraron tumbadas en la cama, estaban en silencio después de estar haciendo el amor, se habían olvidado de la cena, se habían olvidado de todo lo acontecido ese día, incluso a Maca se le habían ido esos miedos que tanto le habían atormentado durante esos días y de momento sintió que debía dejarlos aparcados, por lo menos hasta la siguiente crisis. - ¿En qué piensas mi vida? – le preguntó al fin Esther que se dio cuenta de que la pediatra estaba en su mundo. - En ti… siempre pienso en ti… - Esther en ese instante le dio un beso en los labios muy dulce – en que no me podrían ir mejor las cosas… - Sabes Maca… - la pediatra le dio otro beso y le dijo con un gesto que siguiera – es la primera vez que estoy con alguien y siento que me quiere… - No me lo creo… - con sus dedos acariciaba el rostro de su niña. - Pues créetelo… es la primera vez que siento que me quieren realmente… que me aman… - ¿Y te arrepientes?... – Maca la miraba con los ojos de una niña que siente como se atreve a preguntar algo que no debe. - ¿Arrepentirme de estar contigo Maca?... ¿cómo puedes pensar algo así? – se estaba echando las manos a la cabeza por la pregunta de esta. - No lo se… las personas pueden cambiar de opinión… pero en esencia siguen siendo las mismas. - Puede ser… pero desde luego te digo una cosa… contigo ha sido cuando me he encontrado realmente… cuando he descubierto quien soy… sólo contigo – se abrazó en ese instante fuertemente a Maca que hizo lo propio – Maca… Te quiero – el corazón de la pediatra explotó en ese momento al escuchar esas dulces palabras de labios de su niña y sonrió es lo único que pudo hacer. Se abrazaron las dos fuertemente y permanecieron así durante un buen rato, al oír esas palabras de Esther, sintió que la podría haber defraudado, pero es que no se sentía preparada para decirlas, pensó que en el fondo era un tontería, pero nunca habían salido de sus labios, al menos de la manera en la que se le dice a alguien a quien amas como pareja y se las diría, claro que se las diría, en el momento en el que realmente estuviera preparada para que salieran de sus labios lo haría, simplemente porque la amaba y la amaría toda la vida. En ese instante el teléfono de su casa comenzó a sonar, le dio un beso a Esther que se quedó en la cama y se dirigió al salón para ver de quien se trataba, al mirar la pantalla del teléfono para ver quien se trataba, vio que era un número con prefijo de Jerez, pero no lo conocía de nada. - Si… ¿Diga? – al principio escuchó una voz masculina que no le resultó familiar para nada – Ah! hola Jero… sí me llegó esta mañana al hospital… no te preocupes… ¿qué quieres?.. – pensó en que su hermano no le había dado ni un día para llamarlo para 96 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) darle una contestación – todavía no te he dado una contestación porque no lo he pensado todavía – el tono de voz subía por momentos – no… no…me da igual… necesito tiempo… no me des la brasa Jero… que no quiero oírlo… esta bien… me lo pensaré… si, si… te llamo cuando decida que hacer… besos para David… hasta luego. 18/Sep/2005 18:11 Se dirigió otra vez al dormitorio con cara de enfado, su hermano había acabado por fastidiarle el día, había logrado olvidarse de su familia, Esther había logrado que hiciera eso, pero por otro lado su hermano tenía razón, era la oportunidad de por lo menos terminar con esa absurda pelea. Se tumbó al lado de Esther y suspiró, volvió a suspirar, en se instante la enfermera se preocupo y se decidió a preguntar. - ¿Ha pasado algo en tú casa? – se tumbó encima de ella y la miró dulcemente. - Bueno… se me olvidó contártelo… pero esta mañana me llegó al hospital una carta de mis hermanos… - Esther la escuchaba atentamente – dentro de dos semanas es el aniversario de mis padres… y han pensado que sería buen momento para hacer las paces con ellos… - ¿Y qué piensas hacer?... – Maca miraba al techo con expresión seria. - De momento no lo se… por un lado se que sería un buen momento… pero por otro no tengo ganas de ir a una fiesta que no me interesa y encontrarme con gente que no quiero ver… - intentaba explicarle a Esther sus dudas. - Lo se cariño… pero no pierdas esa oportunidad… seguro que a ellos les gusta… - Por parte de mis padres no lo se… - al decir eso se entristeció mucho - pero mis hermanos los pobres se sienten en medio… - Pues hazlo por ellos… si no quieres hacerlo por tus padres… - Joder… lo se… pero es que tú no sabes cómo se han portado conmigo… no comprendo como se le puede hacer eso a una hija o a un hijo… - Claro que no lo se porque yo no estaba ahí… - le acariciaba el rostro – pero piénsalo ¿vale?... y no te pongas triste anda… - le dio un beso. - Pero cielo… si yo tuviera una hija o un hijo… por muy poco que me gustara la forma de vida que hubiera elegido… lo apoyaría… no lo dejaría de lado para impedir los cotilleos de mis amigas las pijas del club – Esther sonrío en ese momento y Maca se quedó mirándola – y mi padre… ya podría ser un poquito menos dependiente de mi madre… pero claro el que dirán es el qué dirán… y eso ellos no lo pueden permitir… ¿y tú por qué te ríes?. - Porque te pones muy sexi cuando te enfadas… - Maca la miró con cara de extrañeza. - Vale cielo… yo aquí con una duda existencial y metiéndome con mi familia y a la niña sólo se le ocurre reírse… - No te enfades… - Si no me enfado… - le dio un beso – contigo es imposible enfadarse… - Pues no lo hagas… - beso. - No lo hago… - beso - Si lo haces… - beso. - Que no lo hago… - beso. - Bueno… no lo haces… no voy a discutir contigo por eso… - al final Esther se había 97 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) rendido – y venga vamos a dormir que mañana madrugas. - Está bien… cielo… intentaré dormirme. 18/Sep/2005 22:04 Esa mañana el despertador no sonó durante mucho tiempo, hacía ya unos minutos que Maca se había despertado y Esther seguía durmiendo plácidamente, intentó salir en silencio de la cama, pero la enfermera se despertó en seguida, la besó para darle los buenos días e intentó de nuevo levantarse de la cama. - Maca… ¿puedo ir contigo hoy al hospital? – la pediatra al escuchar la petición de su niña se quedó quieta a la altura de la puerta del dormitorio. - ¿Quieres ir al hospital? – se volvió para mirarla. - Si, quiero hacer una visitilla a Teresa y al resto… además tengo ganas de ir… - No si yo no te estoy quitando las ganas… de verdad – se volvió y se fue para la ducha – pero si quieres venir… ve preparándote que si no llegaré tarde. - Vale… voy preparando el desayuno… - escuchó ya desde la ducha que decía Esther. Cuando salió se la encontró en el dormitorio terminando de sacar la ropa y preparándose para irse a la ducha. Se dieron un beso cuando se encontraron e intentaron prepararse lo más rápidamente posible. Ya en la moto, Maca recordó que Esther hacía siglos que no se montaba con ella y sonrío cuando se dio cuenta de que se había subido sin poner ningún impedimento, simplemente se agarró fuertemente y disfrutó del paseo. Llegaron al hospital a tiempo, Esther iba un poco nerviosa, se iba a encontrar con sus compañeros después de tanto tiempo, seguía estando de baja, pero Maca pensaba que ya el sólo hecho de decidir por ella misma ir a hacer una visita al hospital era todo un logro y se sintió muy orgullosa de su niña. Entraron por el muelle las dos juntas, se miraban con complicidad, Maca dándole apoyo a Esther en todo momento y está sonriendo para tranquilizarse. Se acercaron lentamente hasta el mostrador de recepción y esperaron a que Teresa se diera cuenta de su presencia, al ver como la recepcionista no lo hacía, Maca le hizo un gesto a Esther. - Teresa… - esta seguía sin levantar la vista que la tenía puesta en unos papeles – buenos días. - Bueno días Maca – en ese momento levantó la vista un segundo y se quedó parada – Esther, ¿eres tú?. - Pues claro que soy yo Teresa… - la recepcionista se fue hacía el otro lado del mostrador y comenzó a abrazar a Esther – Cuantas ganas tenía de verte. - Y yo a ti… ¿cómo estas?... – le dijo mirando a Maca de reojo – veo que te han tratado muy bien… - La verdad es que no me puedo quejar, es un sol Teresa… - Maca en ese momento hizo como que no se había enterado de nada y entró a firmar. 98 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Aquí entre tú y yo… - le dijo ya golpeándole la mano para que se enterara bien - la pija siempre me había caído a mi muy bien… lo que pasa es que no habíamos podido intimar mucho… - Bueno Teresa… - Maca se acercó a ellas un momento – que me voy para adentro… que me la cuide… ¿vale? – le echó una gran sonrisa a Esther y se fue tocándole en el brazo en señal de apoyo y cariño – Te veo luego, para tomar un café, ¿vale Esther?. - Sí claro… dentro de un rato te busco y ya te cuento… - le dijo devolviéndole la sonrisa y mirando como se metía para dentro. Cuando Maca se fue a cambiarse, pensó que a Esther se la veía muy bien, el encuentro con Teresa le había demostrado que su chica era más fuerte de lo que parecía y quizás, aunque todavía no lo tenía decidido, pero sólo si al final se decidía a ir a Jerez, le pediría que fuera con ella al aniversario de sus padres. 20/Sep/2005 16:07 Esa mañana fue de locos en el hospital, parecía que todos los niños se habían puesto de acuerdo para ir a urgencias esa mañana. Eran ya cerca de la una de la tarde cuando tuvo un pequeño respiro, se acercó a recepción por si estaba Esther allí con Teresa, pero esta le dijo que estaba en la cafetería con Eva y con Laura, por lo que se acercó hasta allí. Al entrar las vio a las tres en una mesa un poco apartada, desde la puerta observaba como a Esther se la veía alegre y le sonreía continuamente a sus dos amigas. Decidió entonces darle un pequeño susto, se acercó por la espalda de la enfermera, tan sigilosamente que al llegar hasta la mesa, las tres pegaron un bote. - Maca por dios… - le dijo Laura pegando un medio grito. - ¿No te han dicho nunca que acercase así a la gente es malo para la salud?... – le soltó Eva. - Ya veo que habéis tenido el día tranquilito… - les dijo a las tres mientras se sentaba al lado de Esther y le brindaba un sonrisa – a mi se me han puesto todos los niños de acuerdo para ponerse malos hoy… ¿te han tratado bien estas o me las tengo que comer?... – le dijo a Esther riéndose. - Ya está la Wilson… como ella es doña perfecta se cree que aquí nadie la va a tratar como ella – le dijo Eva entre risas. - No digas tonterías… me han tratado estupendamente… - le dijo Esther tocándole levemente la mano y sonriéndole dulcemente – Me he puesto al día de todos los cotilleos… - Esa es mi niña… haciéndose una culturita… aquí entre vosotras y yo… - dirigiéndose a Eva y a Laura – ella no echa de menos el trabajo… no, ella echa de menos los cotilleos con Teresa, que lo se yo… – todas se rieron en ese momento, menos Esther que le pegó un pequeño golpe en el brazo para que se callara – que yo sólo digo la verdad… - Venga chicas, que nosotros os dejamos que tenemos que trabajar… no como otras… – dijo Laura, mientras ella y Eva, se levantaban. - Bueno… ya nos vemos – le dijo Eva a Esther – ya estamos deseando de que vuelvas al 99 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) trabajo… - Y yo también quiero hacerlo ya… espero que dentro de poco pueda ser… - le sonrió a ambas y se centró en Maca. - ¿Estas bien?... – ante todo quería que Esther le confirmara su mejoría. - Estoy perfectamente… echaba de menos esto Maca… - Lo se, lo se… yo también te echaba de menos aquí en el hospital… de verdad. - ¿Tienes mucho que hacer ahora?... - No, me iba a pediatría un ratito a ver a los niños… que hoy los he tenido abandonados… ¿me acompañas?... - Claro que te acompaño… - se acercó hasta el oído de Maca y le dijo – en pediatría fue la primera vez que me fijé en ti… - Maca le sonrió pero no le dijo nada, se levantaron las dos y se fueron para pediatría. 20/Sep/2005 17:45 El resto de la mañana pasó volando, a Maca sólo la tuvieron que llamar para una urgencia, por lo que pudieron estar en pediatría con los niños bastante tiempo. De vez en cuando Maca miraba a Esther para ver como se encontraba y la veía feliz mientras ella le contaba unos cuentos a los niños. En realidad esa chica la traía tan loca que sería capaz de hacer cualquier cosas para que se mantuviera a su lado, era feliz, muy feliz, aunque en el fondo de su corazón el estar así con sus padres le produjera un cierto vacío en el alma. A la hora de la salida, se despidieron de todos los del hospital, le desearon a Esther que volviera pronto al trabajo y se fueron a casa a descansar, ya que la enfermera le confesó a Maca que el estar toda la mañana fuera de casa la había cansado muchísimo y necesitaba una siesta, así que una vez que comieron, decidieron irse a la cama a dormir un poco. Maca se encontraba aquella tarde en los siete sueños cuando de repente empezó a sonar su teléfono móvil, se levantó sin muchas ganas, pero con decisión para buscarlo dentro de su bolso. Al ver de quien se podía tratar se acordó en seguida, había quedado con su amiga Ana a tomar café y ya iba con una hora de retraso. - Maca cariño... ¿dónde estas?... llevo una hora esperándote en la cafetería... – le dijo Ana en tono cansado. - Perdona Ana... me he quedado dormida... – no sabía que decirle, había sido ella la que había quedado y al final no era quien no se presentaba a la cita – esta mañana he tenido un día muy agitado... y ... - Si estás ocupada quedamos otro día... – le dijo Ana al ver que en realidad se notaba cansada. - No, no... si me das quince minutos estoy allí contigo... – intentaba por todos los medios no dejar tirada a su amiga – de verdad ¿vale?. - Bueno aquí te espero... pero no corras con la moto... que yo te espero aunque tardes veinte... - De acuerdo... ahí estaré... un besito – en ese instante colgó y se fue rápidamente a 100 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) vestirse al dormitorio. Lo primero que hizo al entrar fue comprobar que Esther seguía durmiendo, así que cogió su ropa de la silla y comenzó a cambiarse. De repente cuando ya se estaba poniendo los zapatos, notó como Esther se le acercaba por detrás, le subía la camiseta que se había puesto y le besaba la espalda. - ¿Dónde vas cielo?... – en ese momento la tiró para detrás para que se quedara tumbada en la cama y sus cabezas quedaran encontradas. - Me ha llamado Ana... había quedado con ella y al final me he quedado dormida... - ¿Y no ibas a decirme nada?... – le dijo Esther con pena. - Claro que te lo iba a decir... te iba a dejar una nota si cuando me fuera seguías dormida... - le dio un beso. - Pues menos mal que me he despertado... – Maca la miró fijamente – porque no quería perderme un beso tuyo de despedida... - Esther que no me voy al Congo... – le sonrió – que dentro de un ratito me tienes aquí otra vez contigo... - Está bien... me quedaré aquí en casita esperando a que vengas... – le dijo con voz triste. - Bueno, llamo a Ana y le digo que lo dejamos para otro día... – le apetecía ver a su amiga, tenía mucho de que hablar, pero por otro lado no quería dejar sola a Esther en la casa. - No... Maca no... si has quedado con ella... ver a verla... – se dieron otro beso. - Esta bien... – se incorporó en ese momento – pero si te aburres o lo que sea, me llamas y vengo... – se dieron un beso de despedida - Acuérdate de que te echo de menos... ¿vale? – le dijo una Esther que seguía tumbada en la cama mientras Maca salía por la puerta del dormitorio para irse a ver a su amiga Ana. 20/Sep/2005 19:00 Aparcó la moto donde pudo y se fue prácticamente corriendo hacía la cafetería en la que estaba Ana, así que cuando entró, echó una visual a todo el loca y la vio en el fondo sentada, se acercó a ella, casco en mano y chaqueta puesta con cara de perdón y se sentó como si hubiera corrido la maratón de Londres. - Por fin... creía que no ibas a llegar nunca – le dijo Ana con tono de reproche – el camarero ha venido a visitarme tres veces ya... y claro me ha dado cosa y me he bebido un café, una coca-cola y un zumo – Maca empezaba entonces a reírse – así que si ves que mientras hablas salgo corriendo al servicio... lo siento... pero la necesidad es la necesidad... - Perdona... es que cuando ya estaba a punto de terminar de vestirme, se despertó Esther y claro... tú sabes... – miraba a su amiga Ana con esa medio sonrisa de niña traviesa. - Ya... me imagino... – la miró muy seria y le dijo – a mí intimidades no... – y ambas se rieron escandalosamente. 101 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - No se te puede traer a ningún sitio Anita... – la miró con cara de guasa. - Ya habló la que nunca ha roto un plato... – le replicó sacándole la lengua – ¿qué es lo que te preocupa?... - Pues muchas cosas Ana... – le puso cara trágica que quitó en seguida cuando su amiga la miró con cara asesina – el otro día me mandó mi hermano Jero una carta al hospital para que fuera al aniversario de mis padres al finales de mes... – Ana se quedó con la boca abierta – si, si... como te estoy contando... pero eso no es todo... ayer mismo, me llamó para presionarme... - ¿Y que le dijiste a Jero?... - Lo mande más o menos a la mierda... es que el tío no me deja ni un día para pensármelo... - Ya pero no sabría si la habías leído y esas cosas... que tu eres muy tuya Maca... - Lo se... pero que me deje respirar... que cuando lo decida se lo diré... lo llamaré y se lo diré... - ¿Y que piensas hacer?... – Ana la estaba escuchando atentamente. - Tengo un dilema Ana... verás... por un lado quiero ir... se que es lo mejor... aunque me tenga que morder la lengua.... pero no quiero estar más tiempo así... pero por otro lado... tengo aquí a Esther que no está bien del todo... y claro no quiero dejarla sola.... - Pues llévatela... – le dijo Ana sinceramente. - ¿Crees que es buena idea que venga conmigo?... - Y por qué no... no es que la vayas a presentar como a tu novia... pero pienso que a ti te vendrá bien... y ella también... y por tus padres... pues si lo ven bien... estupendo... pero si no... por lo menos tienes a alguien para que te consuele... - Ya claro...que me consuele... – puso cara un poco triste. - ¿Qué te pasa con Esther? – Maca sabía que no podía ocultarle nada – y no te pongas colorada... - No si no me pongo... es que Ana... – su amiga la miraba atentamente mientras Maca intentaba explicarse – estoy muy bien con ella... soy feliz de verdad... pero a veces es como si me ahogara... - Pero eso es normal cariño... tu eres muy independiente y de buenas a primeras metes en tu casa a una persona que te necesita las veinticuatro horas del día... y ya se que la adoras y todo lo demás... pero es normal que te sientas así... - No lo veo yo así Ana... - Maca... ¿le has dicho lo que sientes por ella?... - A mi manera.... – Ana la miró fijamente – pero vamos si te refieres a que si le he dicho que la quiero... no, no se lo he dicho aún... pero ella si me lo ha dicho... - Y te sientes culpable... - No... culpable no... siento que a lo mejor no voy a ser capaz de decírselo nunca... - Ya se lo dirás... cuando menos te lo esperes... pero te lo digo ya... nunca te había visto con esos ojos que tienes desde que estás con ella... así que no seas tonta y no la pierdas.... - Eso espero... – se sonrieron y decidieron marcharse ya de la cafetería. 21/Sep/2005 20:47 Cuando se despidió de su amiga Ana y mientras conducía hacía su casa, sintió que 102 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) realmente su amiga tenía razón, no podía perder a Esther por nada del mundo, demasiado le había costado el poder estar a su lado para estropearlo por una tontería, y qué si se ahogaba, y qué si necesitaba su espacio, la oportunidad de estar con ella enviaba lo más lejos posible esos sentimientos que de vez en cuando la atormentaban. Al llegar a su aparcamiento y dejar la moto, pensó en salir un momento a la calle para llevarle un sorpresita a Esther, se fijo en la floristería de la esquina, le compró un ramo de rosas rojas y le llevó una tarta de chocolate de las que a la enfermera le gustaba. Subió lo más rápido posible hasta su casa, tanto, que estuvo a punto de tirarlo todo al intentar entrar en el ascensor, el casco, la tarta, el ramo, incluso a ella misma, pero al final como pudo consiguió subir sana y salva hasta su casa. Se plantó delante de la puerta de su piso y llamó al timbre, al instante escuchó unos pasos que se acercaban hasta la puerta. - ¿Quién es? – se escuchaba la voz de Esther al otro lado de la puerta. - Soy la vecina del quinto… venía a pedirle un poquito de sal… bueno y si tiene también un poquito de harina… - en ese instante Esther abrió la puerta sin mucho ánimo, pero al ver quien se trataba chilló – veo que te alegras de verme cariño…. – le dijo con una sonrisa en el rostro que lo decía todo. - ¿Es para mí?... ¿es para mí? – la enfermera estaba toda nerviosa pero no se apartaba de la puerta para dejar pasar a Maca. - Claro que es para ti preciosa… para quién si no… - en ese instante Esther reaccionó y entonces le cogió el ramo de rosas para olerla. - Que bien huelen… son preciosas… - Digo yo que esto por lo menos se merece algo… - le dijo la pediatra acercándose a la cara de Esther para que esta le diera un beso – al final me he portado bien y he venido temprano como te dije… - al ver que la enfermera se resistía a darle ese beso puso una cara de niña buena que hizo que esta al final no se pudiera resistir. - Voy a ponerlas en agua… - en es instante dejó a Maca plantada y con ganas de seguir recibiendo besos y se fue a la cocina a coger un jarrón para colocar el ramo. - Si, si… tranquila si yo espero… - se acercó entonces también a la cocina para meter la tarta en la nevera, cuando lo hizo se acercó a Esther que estaba toda entusiasmada con el ramo y la rodeó con sus brazos para acercarse también a oler las flores. - Son tan bonitas Maca… muchas gracias… - se volvió en ese instante y la besó – pero todavía no me has dicho a que se deben estos regalitos. - ¿No le puedo hacer un regalito a la chica más guapa y dulce que conozco?... – empezó a besarle lentamente. - Claro que puedes… pero nunca me habías regalado flores… - Pues porque no se me había ocurrido… pero vamos si no las quieres la devuelvo a la floristería… no pasa nada eh…- la miraba medio sonriéndole. - No… no… ni se te ocurra… - la rodeó con sus brazos en ese instante y la besó – me encantan las flores… y me encanta que me las regales tú… - Esther… - en ese instante se miraron fijamente. - Dime… - He estado pensando mucho en lo de mis padres… y la verdad es que Jero tiene razón… es una buena ocasión de calmar las cosas con ellos… 103 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Me parece muy bien cielo… - Pero ¿puedo pedirte una cosa?... – Esther se quedó un poco parada sin saber qué le iba a preguntar Maca – no te estoy presionando, ni nada de eso…sólo que…bueno que… ¿quieres venir conmigo a Jerez? – la enfermera en ese momento se quedó muy seria, no sabía que decir – bueno, a lo mejor me he precipitado… pero no quiero que te sientas con la obligación… - No Maca no… no pienses eso – antes de que siguiera hablando la pediatra Esther le tapó la boca para que la dejara hablar con un beso – sólo es que no me lo esperaba… pero me apetece mucho ir contigo a Jerez… de verdad cielo… - Gracias preciosa… de verdad que no se que haría sin ti… - ambas se besaron para celebrar la decisión de ir a Jerez a arreglar las cosas con los padres de Maca. 21/Sep/2005 21:10 Esas dos semanas pasaron muy lentas, con forme se iba acercando la fecha en que irían a Jerez, Maca se ponía todavía más nerviosa, sobre todo cuando estaba en casa, y Esther lo notaba, veía como su chica en ciertos aspectos estaba más susceptible de lo normal, a veces no le apetecía comer e incluso se desvelaba con frecuencia, pero ella intentaba animarla. Maca se decía continuamente que el ir a Jerez no tenía por qué afectarle tanto, ya que al fin y al cabo iba a su casa, a esa casa que le traía tantos recuerdos tanto bueno como malos, pero una corazonada le decía que a pesar de todo, las cosas no saldrían bien. Tres días antes del viaje por fin consiguió que se lo dieran de vacaciones, era lunes y el jueves de esa semana se iría con su chica a Jerez, quería mostrarle tantas cosas, que conociera donde había nacido, crecido, odiado, amado, sentido, llevarla a montar a caballo, sabía que a pesar de todo, Esther podría sentirse incómoda al no estar en su ambiente, pero sabía también que a pesar de todo, la ayudaría a llevar mejor las cosas, a sentirse mejor. El día antes de irse de viaje, llegó al hospital temprano, Esther esa mañana se iba a dedicar a recoger los billetes de avión, a comprar los pequeños detalles, habían hablado de la vuelta de la enfermera al trabajo y esta le dijo que depende de cómo volviera de cansada del viaje, así se incorporaría antes o después. Desde que entró, supo que iba a tener uno de esos días en los que andaba por la vida un tanto zombi, uno de esos días en los que tendría que concentrarse al máximo para no darle mil vueltas a lo mismo, el viaje, dichoso viaje pensó en ese instante. Se acercó al mostrador de recepción donde Teresa se estaba peleando con un paciente. - Ya le he dicho que espere en la sala de espera que un médico le atenderá en seguida… - Pero señora es que me duele mucho… - Buenos días Teresa… - Ay Maca, buenos días – le contestó dejando al paciente con la palabra en la boca, lo que hizo que se fuera a la sala de espera - ¿y Esther?... – cuando Maca la miró con ojos 104 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) de que estaba en otra parte lo supo Teresa – Ui, tienes unos de esos días… - ¿Cómo? – realmente no se había enterado de nada. - Nada hija… que te aviso cuando tengas un paciente… - Eso mismo Teresa… me voy para dentro… – lo dijo sin saber muy bien lo que acababa de decir, por lo que se quedó un tanto parada y a los pocos segundos se alejó del mostrador para irse al vestuario a cambiarse. 22/Sep/2005 16:37 Ya en el vestuario se encontró con Laura que se estaba poniendo la bata en ese momento, le dio los buenos días y se fue a por su bata. Estaba de espaldas a la residente cuando esta se le acercó e intentó llamar su atención. - ¿Te apetece un café? – en ese instante Maca se volvió para mirarla, la residente estaba apoyada en la mesa esperando la respuesta. - Si claro… vamos a la cafetería… porque la verdad es que lo necesito… – le sonrió a Laura, terminó de coger sus cosas y se fueron juntas para la cafetería. Al entrar, se dieron cuenta de que en una de las mesas estaba Eva terminándose el desayuno. Se acercaron las dos hasta la mesa, Laura se sentó junto a Eva y Maca fue a por los cafés para ambas. Cuando volvió, las dos amigas estaban hablando de algo que a ella no le llamó para nada la atención, seguía como en su mundo, saboreando su café, su mayor vicio desde que se habituó en la facultad. - Pues como te digo Eva… pues no va esta mañana… y me dice que su madre ya le ha preguntado que cuando vamos a tener los niños… - lo decía muy indignada – pero que se cree que soy una coneja o qué… - Laura no te preocupes… tú tranquila… los que tenéis que pensar en eso sois los dos, no la madre de Javier… - intentaba Eva que su amiga no se sintiera mal – ¿verdad Maca?... – y Maca no contestaba, estaba en su mundo particular, pensando en mil cosas, así que Laura le puso una mano en le brazo para llamar su atención mientras Eva ya estaba al ataque – Wilson, despierta… ya se que no te interesa el tema de los niños de estos dos… pero vamos disimula un poco… - ¿Qué?... – en ese momento volvía a la realidad. - Ui, si tenemos uno de los días Wilson… - soltó Eva con gracia. - Maca… ¿estás bien? – le preguntó Laura ya un poco preocupada. - Si, si… es que mañana nos vamos Esther y yo a Jerez porque mis padres celebran su aniversario y estoy un poco liada… - Se como te sientes… - le dijo Laura, mientras Eva escuchaba a las dos – cada vez que Javi y yo vamos a ver a su familia, le doy mil vueltas a todo… y es que no soporto a mi suegra… no la soporto… - Sí… la madre de Javi es un tanto particular… - le contestó Maca. - Particular dice… - soltó Eva un tanto indignada - ¿ahora los llamáis así?... - Bueno… yo que se Eva… lo de particular lo he dicho por decir… - parecía que no quería seguir con el tema – yo he venido a tomarme un café no a hablar de esa señora… 105 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Ay, que la Wilson tiene el día completo… – protestó Eva que cogió el camino, se despidió y se fue – hasta luego chicas… yo me piro. - ¿Quieres que hablemos Maca?... – Laura se ofreció para que la pediatra soltara lo que fuera y se relajara. - Si tú quieres… - Laura asintió – esta bien… la verdad es que llevo semanas dándole vueltas… y creo que he metido a Esther en esto y a lo mejor la cago… ¿sabes?... - ¿Te arrepientes de haberle dicho que vaya contigo a Jerez?... - Arrepentirme no… lo que pasa es que no quiero que lo pase mal cuando vea en el plan que está mi familia conmigo… - miró a Laura seriamente en ese instante – es que mis padres son peores que los de Javier… así que no se… - Ella va también para ayudarte… para que sientas que por lo menos alguien te va a apoyar… - Si yo eso lo se… - en ese instante suspiró – esperemos que las cosas vayan bien… o si no es así… que por lo menos ella no lo pase mal… - No te preocupes que ella no lo pasará mal… mientras esté contigo… todo irá bien… en es instante las dos se levantaron de la mesa para irse a trabajar un rato. - Esperemos… 22/Sep/2005 17:08 El día Wilson, como lo denominaba Eva en plan broma, le duró el resto de la jornada en el hospital, estaba deseando llegar a casa y ponerse a preparar todas las cosas, deseaba estar con Esther, bueno eso era poco, deseaba a Esther, quería llegar, abrazarse a ella y mandar todo lo más lejos posible, sólo necesitaba sentirla tan cerca, llenarse de su aroma, de sus caricias, de sus besos, por eso cuando se subió a su moto, sintió como sus problemas, por lo menos durante unas horas pasarían a mejor vida, Esther le daba la vida y ella, sólo se limitaba a alimentarse de ella. Entró despacito a su casa, quería sorprender a Esther con su llegada, dejó con cuidado el casco en el mueble de la puerta, se quitó la chaqueta y lentamente se fue a investigar donde estaba su chica. Primero miró en la cocina, pero no estaba, miró en el dormitorio y tampoco, pero cuando iba a salir, escuchó como el agua de la ducha comenzaba a correr. Comenzó a imaginarse a su chica metida en la ducha e intentando que no se le escapara la risa, se fue hacía la habitación y se desnudó despacito. Antes de entrar en el cuarto de baño, respiró profundamente, abrió la puerta y la cerró tras de sí, allí vio a una Esther ajena a todo lo que le iba a pasar en ese momento, una Esther que suavemente se iba mojando el pelo y se lo removía de espaldas a la puerta, se sintió afortunada, se sintió increíblemente feliz y con una sonrisa en el rostro imposible de borrar, se introdujo en la ducha y comenzó a besarle la espalda a su chica. Al principio Esther se asustó un poco, pero en un segundo, ese miedo inicial se convirtió en pequeños gemidos cuando Maca comenzó a bajar beso a beso por su espalda mojada, como iba bebiendo de su chica, saboreando su piel, llenándose de ella completamente, era todo lo que necesitaba, esos pechos, ese cuerpo desnudo, besarlo, comerlo, disfrutarlo, sentirlo, era todo lo que esperaba de ese momento y 106 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Esther lo sabía, sabía que era la forma que tenía Maca de decirle que la quería, que la deseaba, que la necesitaba en lo más profundo de su corazón, había aprendido a descifrar lo que la pediatra le quería decir a gritos sin hablar y se dejó hacer como tantas otras veces en los que le entraba ese tipo de arrebato a su chica. 22/Sep/2005 17:39 Despertaron a media tarde, después del encuentro en el cuarto de baño, habían seguido en la habitación, las dos mojadas, desnudas, deseándose mutuamente, hasta que las fuerzas habían hecho mella y poco a poco se habían quedado dormidas enredadas la una a la otra, así que como siempre, la primera en hacerlo fue Maca, Esther seguía dormida en su pecho, en su alma, por ello se quedó mirando al techo, esperando a que su chica abriera por propia iniciativa los ojos. Le dio tiempo a pensar y pensar en todo lo que se iban a encontrar en Jerez y respiró aliviada al convencerse a sí misma que lo mejor era no hacerse ideas preconcebidas, ya que lo que tuviera que pasar pasaría sin que ella lo tuviera en cuenta. - ¿En qué piensas cielo? – Esther abría en ese momento los ojos y miraba a Maca con una sonrisa de infarto. - Pues en que no tengo que obsesionarme tanto con las cosas… que lo puedo tener todo controlado… - Ni tú ni nadie Maca… si fuera así, todo sería muy aburrido… - le acariciaba el pecho lentamente. - Tienes razón… lo que tengo que hacer es disfrutar contigo el momento… llevarte a los sitios que te quiero llevar y nada más… - se dieron un beso profundo. - Claro que sí… esa es mi niña… - en ese momento se puso encima de Maca y comenzó a hacerle cosquillas. - Esther para… - pero la enfermera seguía y seguía – Esther que sabes como termina esto… - Y que pasa ¿no quieres o que?... – se paró en ese momento un instante, para después seguir con sus cosquillas. - Si que quiero… pero creo que tenemos cosas que hacer… - la miró un poco seria para que parara. - ¿Y quien te ha dicho a ti que no está todo solucionado y todo listo para salir mañana temprano para Jerez?... – Maca la miraba alucinada – sólo queda hacer tu maleta… parece mentira que no te hayas dado cuenta de que en el salón estaba todo listo. - Es que yo venía con otros pensamientos bicho… así que no me he fijado… - riéndose mientras atraía a Esther hacía sí para besarla y esta se resistía un poco – ven aquí anda… no te escapes que sabes que no puedes… eres adicta a mis besos… - se rió y le atrapó el labio inferior. - Pero que creída eres… - se lo dijo mientras le daba un golpe en el brazo y Maca se quejaba – y no te quejes tanto que cobras más… - Me encanta cuando te pones así de pillina… si es que me puedes… - Lo se… en el fondo no puedes vivir sin mi… - Maca la miró con cara de no saber si reírse, comérsela o qué hacer, pero su mirada lo decía todo y en segundos se lanzó a 107 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) sus labios para no dejarla escapar en lo que restaba de tarde, tenía hambre de Esther y no sabía cuanto iba a tardar en tenerla en la misma situación en los próximos días. 22/Sep/2005 19:25 Esa noche, después de dejarlo ya todo más que listo, se fueron pronto a la cama, al día siguiente salía su vuelo a las diez de la mañana y sabía que le costaría bastante que Esther se despertara tan temprano, era por así decirlo su marmotilla particular, pero ya pensaría algo para hacerlo. Se despertó un poco intranquila por si no había sonado el despertador, siempre que viaja le pasaba lo mismo, temía quedarse dormida y no llegar a tiempo, pero en realidad eso nunca le había pasado, ya que normalmente se despertaba incluso antes de que el dichoso despertador le anunciara que era la hora de levantarse, encendió la luz de la mesilla de noche para mirar la hora y desesperada se dio cuenta de que todavía eran las seis de la mañana, le quedaba hora y media de sueño, así que antes de apagar la luz, miró a Esther que dormía placidamente e intentó quedarse otra vez dormida, aunque sabía que sería prácticamente imposible conseguirlo, su cuerpo le había dicho que ya había terminado de dormir, le dolía ya todo, hasta el cielo de la boca, necesitaba levantarse pero tenía el impedimento de que Esther estaba encima de ella, así que no le quedó más remedio que intentar por lo menos cerrar los ojos y esperar a que fuera la hora. Cuando finalmente tocó el despertador suspiró, esa hora y media se le había hecho interminable, no había conseguido dormir nada, se había limitado a escuchar el sonido de la respiración de su chica que por lo menos conseguía relajarla y mantenerla en un mundo tranquilo y sin problemas. - Cielo… es hora de levantarse… – se incorporó los suficiente para quedarse a la altura de los labios de su chica y atraparlos con los suyos. - Maca no… no puede ser… estas loca… seguro que es de noche todavía – le decía sin abrir los ojos. - Venga preciosa… que vamos a llegar tarde al aeropuerto – le acariciaba suavemente la cabeza. - Con lo bien que se está en la camita contigo… - por fin abrió los ojillos y la miró con una amplia sonrisa. - Anda ven aquí… - le cogió la cara para atraerla hacía ella y la besó con dulzura – venga vamos para la ducha… - ¿Juntas?... – la sonrisa de Esther delataba su interés en introducirse junto a la pediatra en la bañera. - Sí me prometes que va a ser todo muy rápido… - le decía mientras le hacía cosquillas y la enfermera se reía – que vas a ser una niña muy buena… y todo lo demás… te dejo… - se reía mientras miraba como su chica saltaba de alegría como una niña pequeña y se iba rápidamente hacía el cuarto de baño. - No sé que voy a hacer contigo… - se dijo más así misma muy bajito, ya que de todas maneras Esther ya se había ido al cuarto de baño, dejándola en la cama muerta de risa. 108 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Por suerte para la salud de Maca, más que por ganas, no se demoró mucho la ducha esa mañana, por lo menos había conseguido con ello que su niña se levantará de la cama sin muchos problemas. Cuando estuvieron listas, Maca llamó un taxi para que fuera a recogerlas y llevarlas al aeropuerto, así que en cinco minutos bajaron todo el equipaje como pudieron en el ascensor, parecía que Esther llevaba todo su armario metido en esa maleta descomunal que por sí misma, pesaba más que todo lo que pudiera llevar dentro, menos mal que Maca decidió llevarse una maleta bastante más pequeña, total sólo iban a estar cuatro días escasos en Jerez. Ya en la calle, vieron como el taxi se paraba delante del portal y como el taxista, todo majo él, intentaba al principio sin mucho éxito, meter la maleta de Esther en el maletero de su coche y poner así rumbo al aeropuerto. 22/Sep/2005 20:06 La llegada al aeropuerto fue de todos menos tranquila, primero porque parecía que a esa hora de la mañana todo el mundo se había puesto de acuerdo para ir por su ruta y por otro lado porque Barajas la ponía siempre de los nervios, no sabía cómo en un espacio tan corto de tiempo podían despegar y aterrizar tantos aviones sin que hubiera ningún accidente, eso si que era magia y no lo que hacían algunos magos en la tele. Antes que nada intentaron encontrar el mostrador de su vuelo, Maca intentaba ir deprisa para poder localizarla y que Esther no tuviera que ir arrastrando ese maletón más de lo necesario, pero la enfermera cada vez que veía que esta se alejaba un par de metros la llamaba desesperadamente al creer que se perdería, así que después de un par de intentos por parte de Maca, no tuvo más remedio que Intercambiarle la maleta y tirar de ese peso muerto que había empezado a odiar. Cuando finalmente llegaron hasta ella, Maca comenzó a respirar entrecortadamente por el esfuerzo de arrastrar la maleta por todo el aeropuerto, así que cuando les tocó, colocó la maleta en la cinta para pesarla y puso los billetes encima del mostrador, la azafata comenzó a mirar los billetes y mientras ellas dos se miraban con una media sonrisa de felicidad, escucharon que alguien les hablaba. - Disculpen… pero la maleta que ha puesto en la cinta tiene sobrepeso… - le dijo la azafata con tono de desgana. - Bueno… pues dígame que tengo que hacer… - Maca miró a Esther, no quería problemas, no merecía la pena pelearse con aquella mujer que simplemente hacía su trabajo. - Pues tendrá que facturarla y pagar la diferencia… - De acuerdo… pero la otra maleta podría ir en cabina… – quiso saber Maca – es que me gustaría controlarla un poco. - Si, claro… no va muy lleno el vuelo… - le puso la pegatina de facturación a la maleta de Esther, les dio los billetes a las chicas y les indicó que podían pasar. 109 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Gracias… - soltaron las dos a la vez. Entraron con una hora de antelación, tal y como a Maca siempre le gustaba cuando tenía que viajar en avión, encontraron la puerta de embarque sin mucha dificultad y para hacer tiempo decidieron ir a tomarse un café en una de las cafeterías insulsas del aeropuerto, se sentaron en una mesita. - Maca… siento lo de la maleta… pero es que no tengo otra – intentó disculparse la enfermera. - No pasa nada… son cosas que ocurren y ya está… pero recuérdame que te tengo que regalar una más pequeñita, así como la mía – la miró y le sonrió dulcemente a la vez que mantenía la taza de ese seudo café , que tenía entre manos - ¿estas bien cariño?... - Si estoy bien… sólo un poco intranquila por el vuelo… pero bien… - No te preocupes que llegamos prontito… además mis hermanos vendrán a recogernos… - le cogió la mano a su chica cuando vio que cada vez estaba más nerviosa – son buena gente… - Si son como tú… claro… - en ese momento le cogió la mano a su chica que estaba que no paraba de moverla por la mesa. - Bueno… como yo como yo… más o menos… Jero a veces ejercer de hermano mayor y a veces es un poco cargante y David… es el pequeñajo… así que en realidad es un consentido… - Vamos que tú siempre te has quedado en medio para todo… - Pues sí… entre que uno hacía lo que le daba la gana y el otro también… - se reía al recordar alguna de las trastadas de sus hermanos – al final las broncas me las llevaba yo… que siempre estaba bajo las faldas de Carmen… pero bueno… también hacía mis cosillas… - Seguro que sí… lo que pasa es que tú eras la niña… y eso se nota… - Supongo… - intentó en ese instante cambiar de tema - ¿Sabes de lo que tengo ganas de desayunar mañana?... - Ya estas pensando en desayunar mañana y acabamos de hacerlo… - la enfermera no podía comprender esa especie de devoción que le tenía la pediatra por el desayuno, no lo perdonaba por nada del mundo. - Tengo unas ganas locas de desayunar unas tostaditas con manteca colorá de Carmen… – mientras decía eso se le estaba haciendo la boca agua – te va a encantar cuando las pruebes… - Desde luego no hay quien puedo contigo y con tus desayunos… - diciendo esto escucharon como llamaba a los pasajeros de su vuelo para embarcar, así que se levantaron de la mesa y se fueron hasta la cola que se había formado en la puerta. 22/Sep/2005 21:13 El trayecto hasta Jerez fue muy tranquilo, Maca intentó tranquilizar a Esther en el momento del despegue, ya que es puso un tanto nerviosa mientras el avión se acercaba hacía la pista de despegue, durante todo el tiempo fue susurrándole palabras cariñosa al oído, cosa que a la enfermera le encantó. Ya en pleno vuelo, Esther había comenzado a mirar por la ventana atentamente, así que poco a poco fue apoyando su 110 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) cabeza en el hombro de su chica, hasta que se durmió, desde pequeña había tenido una facilidad pasmosa para quedarse dormida en todo medio de transporte, lo que la ayudaba a pasar el viaje lo más relajado posible. Estaba en los siete sueños cuando notó como le acariciaban la cara, así que abrió los ojos lentamente y se encontró con que su chica la miraba con mucha dulzura, se incorporó e intentó desperezarse un tanto disimuladamente. - Buenos días cielo… - le dijo Esther mientras le cogía la mano para besarla. - La verdad es que lo necesitaba… no he pegado mucho ojo esta noche… - Tranquila… yo también he intentado dormir un poquito… aunque no tanto como tú – le dijo riéndose. - Es que siempre se me ha dado bien dormir en estos bichos… a mi madre siempre le daba coraje que lo hiciera… - seguía bostezando mientras le contaba todo esto - decía que me estaba perdiendo mundo… aunque yo creo que más bien era envidia por su parte más que otra cosa – se rió al recordar esos vuelos familiares que tampoco le gustaba. - Venga cielo… que parece que vamos ya a aterrizar… - notó como Esther se volvía colocar el cinturón, se mantenía firme en el asiento y con cara de susto. - Cariño tranquila… venga dame la mano… - puso su asiento en posición vertical, se puso el cinturón y se acercaba a su chica para susurrarle como antes en el oído para tranquilizarla. Ya en tierra intentaron llegar lo antes posible a la cinta para recoger la maleta de Esther, esperaba que no la hubiesen perdido, así que se plantaron a un lado de la cinta a esperar que saliera, pasaban los minutos y nada de nada, Maca estaba ya un poco mosqueada, pero de repente salió, se prepararon para cogerla al vuelo entre las dos y entre risas y bromas, consiguieron que por lo menos no volviera a entrar de nuevo en la cinta por el otro lado. Al salir, Maca empezó a mirar entre la gente que se agolpaba en la puerta de salida del aeropuerto esperando a sus seres queridos, no tardó mucho en divisar como sus dos hermanos estaba colocados estratégicamente justo a la salida de la terminal y como estos, en seguida comenzaron a hacerle señales para llamar su atención y que no se despistara. - Ven y dame un abrazo… ¿no? – se acercó Jero corriendo hasta su hermana – porque beso ya se que no… pero un abracito a tu hermano mayor no te negarás… - No, no me niego… - Jero era un hombre grandísimo y con ese abrazo parecía que la iba a ahogar, cosa que a Esther le hizo mucha gracia – Anda ven aquí enano… - le hizo mucha ilusión ver a su hermano pequeño, a su ojito derecho, así que se abrazaron efusivamente. - Tenía muchas ganas de verte Maca… - le dijo David mientras estaban abrazados. - Yo también tenía ganas de verte… - en ese instante se deshizo del abrazo del pequeño de los Wilson y se dio cuenta de que Esther seguía allí parada a su lado mirando toda la escena familiar – Bueno… os presento a Esther… - le dijo a sus hermanos apartándose 111 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) un poco para dejarlos que fueran a saludar a la enfermera. - Encantado Esther… - Jero la miró de arriba abajo, en ese aspecto parecía tan seductor como su hermana cosa que le gustó mucho a la enfermera – soy Jero y este enano que está aquí es David… - se dieron un par de besos entre ellos para saludarse. - Encantada… vuestra hermana me ha hablado mucho de vosotros – tanto Jero como David miraron sorprendidos a su hermana, y pasaron de tener una cara de no saber de lo que estaba hablando Esther en ese momento, a estar totalmente enfadados con su hermana que también se encontraba muy seria - ¿Qué le has contado de nosotros?... – soltó David muy serio. - No si no ha sido nada malo, eh… - dijo de repente Esther toda nerviosa, en ese momento Maca no pudo más aguatarse la risa y estalló en una carcajada escandalosa – serás… yo toda preocupada aquí para intentar salvarte de tus hermanos y tu vas y te meas de la risa… - le dijo mientras se acercaba a darle un capón para que se estuviera quieta, cosa que a los hermanos de Maca si que les sorprendió de verdad. - Venga si ha sido sólo una broma… - intentaba Maca que Esther no siguiera enfadada con ella, así que la cogió de la cara y la atrajo hacia ella – te recompensaré… - esto último lo dijo muy bajito para que sus hermanos no se enteraran de nada, así que Esther se alejó de ella y la miró con una media sonrisa para que Maca supiera que tendría que hacerlo. Salieron del aeropuerto por fin, primero los hermanos de la pediatra y detrás de ellos nuestras chicas, en el camino Maca observó como sus hermanos hablaban muy bajito, quizás sospechaban ya algo de lo suyo con la enfermera, pero no le dio importancia. Llegaron como pudieron hasta el coche, ya que Maca se había empeñado en llevar ella la maleta de Esther, así que cuando por fin llegaron, Jero intentó levantarla para meterla en el maletero, pero le fallaron las fuerzas y estuvo a punto de caérsele en el pie, en ese momento, tanto Maca como David comenzaron a reírse de su hermano mayor y a meterse con él, hasta que este se cabreó y consiguió por fin cerrar el maletero con la maleta de Esther. 22/Sep/2005 21:43 Ya dentro del coche se sentaron en la parte de atrás para ir más tranquilas, ya que si no habían cambiado la cosa, en cualquier momento sus dos hermanos comenzarían a pelearse por la forma que tenía cada uno de conducir. - Venga Jero no vayas pisando huevos hombre… que así vamos a llegar mañana a casa…- en el asiento de atrás Esther observaba la escena mientras que no le quitaba ojo a Maca que miraba a su vez por la ventana para intentar recordar todo aquello – no se puede ser más lento que tú… pareces papá… - No digas tonterías… además ahora estoy conduciendo yo… y lo hago como a mi me de la gana… en tu coche… tu haces lo que quieras – en ese momento Maca atrajo a Esther hasta ella para enseñarle un poco aquello. - Ven cielo… mira que bonito… - se lo dijo casi susurrándole para que sus hermanos no la pudieran escuchar. - ¿Se pelean siempre así? – Maca asintió y le acarició la mejilla 112 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Si… pero después no pueden estar el uno sin el otro… - en ese instante le cogió la mano a su niña, no le importaba sus hermanos para nada. - Pero niño… que me dejes conducir…- Jero estaba ya desesperado - que no me digas… nada hombre… céntrate en la calle… de verdad que no te comprendo tío… - Pero si no he dicho nada… es que vas muy lento… - en ese momento Jero que le iba a replicar se quedó callado, ya que por el espejo retrovisor había visto como su hermana y Esther estaban muy juntas y se cogían de la mano, así que le hizo un gesto a su hermano para que mirara de forma disimulada, pero en ese instante, Maca los pilló. - ¿Qué miras enano?... – en ese instante Esther se separó rápidamente y se puso derecha en el asiento de atrás, mientras Maca miraba con cara de asesina a su hermano pequeño que le había fastidiado el momento. - No, nada… no miro nada… - a David no le gustaba nada esa mirada de su hermana, sabía que cuando la ponía era porque le había sentado algo muy mal y por primera vez desde que había comenzado el trayecto se mantuvo callado y mirando al frente. - Pues ala… no miro nada… sigue peleándote con tu hermanito y olvídate de mi un ratito guapo… - en realidad no estaba acostumbrada a que sus hermanos la vieran en actitud cariñosa con nadie, ni siquiera con su prometido, aunque para ella ser así en ese momento de su vida le había salvado de muchas cosas. - Maca… - por fin Jero después de un incómodo silencio. - Dime Jero… - Cuando nos bajemos del coche puedo hablar contigo… - se lo dijo muy suavemente, conocían de sobra el carácter de su hermana. - Claro… de lo que quieras… - Esther durante todo el tiempo que duró ese silencio, se mantuvo mirando por su ventana, pocas veces había visto así a Maca, desde el fin de semana en la sierra, no había vuelto a aparecer esa Maca dura e impenetrable que tan poco le gustaba. El resto del trayecto lo pasaron totalmente en silencio, Esther seguía mirando por su ventana, los chicos se mantenían atentos a la carretera y Maca de vez en cuando miraba a su chica para intentar descifrar lo que quería decir lo poco que podía llegar a ver de su cara, pero no le gustó mucho, sintió que no le había gustado para nada la actitud de la pediatra con sus hermanos en el coche. 23/Sep/2005 10:39 Cuando por fin se adentraron dentro de los límites de la finca de los Wilson, a Esther se le encendieron los ojillos, no podía creer que la familia de Maca pudiera poseer ese terreno, miraba y miraba por la ventana y Maca desde el instante en que había traspasado la verja de entrada, no paró de mirarla, parecía una niña que acababa de ver algo precioso y se emocionaba al verlo. A lo lejos, en lo alto de una pequeña colina se apreciaba una gran casa de dos plantas, y poco a poco se fueron acercando a hacía ella. Maca notaba como cada vez estaba Esther más nerviosa y ella estaba más intranquila, esperaba que las cosas salieran bien. Se bajaron delante de lo que parecía la entrada principal de la vivienda, mientras David y Esther se quedaban a un lado del coche hablando, Maca y Jero se dirigieron hacía el 113 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) maletero para sacar las maletas. - Creo que te has pasado un poquito con el enano… - le recriminó Jero susurrando para que Esther y David no se enteraran de la conversación. - Lo se… no tendría que haberme puesto así… pero sabes que hay cosas que no puedo soportar… y una de ellas es que me espíen… pero me disculparé con él… - le dijo Maca - Cambiando de tema Maca… - Jero se ponía en plan serio – Esther y tú tenéis algo ¿verdad?... – Maca asintió – pues ya sabes que no es muy prudente que… - Ya lo se… lo he pensado… así que entre nosotros cuatro… Esther sólo es una compañera de trabajo… no te preocupes que por mi parte no van a saber nada que ellos no quieran saber… - Eso espero… - las maletas ya estaban en el suelo, pero ellos seguían hablando – pero otra cosa Maca… no te vayas… – Maca ya se iba a acercar a su chica, pero su hermano la paró – espero que estés en la fiesta y no te escapes… - Maca se rió, no había pensado todavía que iba a hacer en la cena, pero ya pensaría que hacer – lo digo en serio… - Ya se que lo dices en serio Jero… tú siempre has sido el hijo ejemplar… así que no te preocupes por mí… que ya haré yo lo que estime oportuno… - y diciendo esto se marchó en busca de Esther que hablaba animadamente con David… - ¿Qué le cuentas enano?... - Un poco de la historia de la casa… - en ese instante ambos hermanos se sonrieron, señal de que estaba todo totalmente zanjado entre los dos – es muy simpática hermanita… - Claro que lo es… - en ese instante tenía unas ganas enormes de besarla, pero se contuvo, ahora estaban en territorio enemigo y lo sentimientos en la casa de los Wilson no estaban bien vistos en público – es la mejor… - Esther le sonrió a su chica. - Me alegro de que estés con alguien tan simpática y tan guapa… - Maca se puso un poco colorada, al igual que Esther, no era muy común ese tipo de afirmaciones en su familia. - Gracias enano… - atrajo hacía ella a su hermano pequeño y se abrazaron – tú ya sabes que yo tengo buen gusto… - en ese instante miraron para la puerta de entrada de la casa y vieron que una señora ya un tanto mayor estaba en el porche esperando que se acercaran y entraran en la casa. 23/Sep/2005 11:31 Subieron las escaleras de la casa, Jero con la maleta de Esther y Maca con la suya, delante iba David abriendo la comitiva. Desde que la había visto aparecer por la puerta de su casa a Maca le cambió el rostro, comenzó a sonreír con esa amplia sonrisa que le encantaba a la enfermera, que no hacía otra cosa que mirar como se acercaba prácticamente corriendo hacía esa mujer, dejando la maleta justo al terminar de subir las escaleras. - Ay mi niña… - dijo abrazándola aquella mujer de rostro envejecido a causa del trabajo realizado, esa mujer con aspecto de querer realmente a esos niños y que Maca quería con toda su alma. 114 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Carmen… que alegría de verte – le dio dos sonoros besos en la mejilla cuando se separaron después del abrazo – que ganas tenía de verte… - Mi niña… he estado toda la mañana muy nerviosa esperando verte… - Carmen miraba alrededor y en ese instante se dio cuenta de la presencia de Esther, así que Maca se la presentó. - Ven Esther… - le hizo un gesto de que se acercara – esta es Carmen… Carmen está es Esther una compañera de trabajo de Madrid… - Encantada de conocerla Carmen… - le dijo Esther mientras se daban dos besos. - No me llames de usted Esther… que si eres amiga de mi niña… hay confianza – se rieron todos. - Mis padres están Carmen… - le preguntó Maca con cara seria. - No mi niña… no están… tú padre no vendrá hasta la noche y tú madre está con sus amigas en el club… y tampoco vendrá a comer… - Maca suspiró, por lo menos hasta la noche no tendría que enfrentarse a ellos, tenía una tregua para pensar como hacerlo. Esther notaba como Maca estaba feliz al reencontrarse con Carmen, la mujer que realmente la había criado a ella y a sus hermanos, aquella mujer que se había encargado de darles el cariño a los tres niños para suplir el de sus propios padres. Entraron en la casa, Esther estaba como alucinada, era enorme, con un gran salón estilo andaluz, con motivos de decoración acordes con la vendimia, al fondo una escalera que comunicaba a las habitaciones por la cuál subieron todos para acompañar a las niñas a dejar sus maletas, Maca ocupó su habitación de niña y a Esther la pusieron en la de al lado de invitados, se despidieron de Carmen y de los hermanos de Maca y quedaron que comerían todos juntos. La habitación de Maca estaba tal y como la recordaba, su cama, sus cosas, sus libros de niña, le alegró ver allí su ropa de montar a caballo, su recuerdos colgados de la pared y ese precioso póster de un caballo salvaje que se había comprado una tarde de compras con su amiga Ana y que presidía aquella habitación. - Te trae recuerdos, ¿verdad?... – Esther acababa de entrar en la habitación de Maca y se dio cuenta de que estaba recordando muchas cosas. - Si muchos… me pasaba muchas horas metida en esta habitación… leyendo, escribiendo… - cerró la puerta de su habitación y atrajo a Esther hacía ella para besarla y abrazarla muy fuerte – pensando… - Y en qué pensaba esta niña… - seguían abrazadas. - Supongo que por qué era un bicho raro… - mientras decía esto revivía alguna de aquellas conversaciones de niña – por qué no era como las demás niñas… siempre solitaria… siempre metida en mis cosas… no se… hasta que no tuve quince o dieciséis años no tuve una verdadera amiga… Ana… - le dio un beso a Esther – y también porque empecé a sentir algo que se escapaba de mí… cuando todas la chicas de la clase hablaban de los chicos… - se rió en ese instante así que Esther hizo lo mismo – yo me limitaba a meterme en mi mundo, a pensar que no me interesaban los chicos para nada, que yo tenía otros intereses en la vida… - Supongo que eso yo no lo viví… yo si hablaba de chicos con mis amigas… 115 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Eso era por así decirlo, lo normal… - le dio otro beso rápido – Sabes, creo que desde siempre supe que quería ser médico… pero que me iría a países de tercer mundo a ayudar a los niños… - Lo que haces ahora también es muy importante Maca… - Lo se… pero a veces lo sigo pensando… quizás me haría falta irme unos cuantos meses… - Esther la miró con ojos un poco tristes y Maca se dio cuenta – pero no te preocupes que de momento no voy a ir a ningún lado preciosa… voy a estar contigo… Siguieron en la habitación de Maca abrazadas durante un buen rato ya que la pediatra comenzó a enseñarle a Esther todas sus cosas, sus fotos de pequeña con sus hermanos, montando a caballo, de viaje con su amiga Ana y el resto de sus amigas. Se les hizo muy corto ese momento, en realidad era uno de los pocos que iban a tener a lo largo del fin de semana para estar las dos solas y permanecieron abrazadas sentadas en la cama todo el tiempo que tuvieron hasta que Carmen subió a avisarlas de que era la hora de comer. 23/Sep/2005 12:01 La comida resultó de lo más entretenida del mundo, estaban los cuatro muy relajados contando anécdotas de cuando eran pequeños, sobre todo Jero y David, que no pararon de contar cosas sobre Maca, que de vez en cuando los miraba con cara de medio cabreo por contar ciertas cosas que la iban a dejar un poco mal delante de Esther, parecía enteramente que sus hermanos y su chica se habían compinchado para dejarla en evidencia. - Enano te acuerdas de aquel día… - saltó Jero en ese momento mirando a David que había empezado a reírse – en que vinieron todos aquellos amigos de papá… - Jero eso no… - intentaba pararlo Maca, aunque sabía que era imposible, cuando empezaban a contar anécdotas no había quien los callara. - Como que no… venga hermanita si fue muy bueno… - comenzaron todos a reírse, mientras Esther no sabía que hacer si reírse también o quedarse seria al ver como su chica se ponía cara de cabreo fingido – resulta Esther que vienen los amigos de mi padre… ellos todos muy puestos con sus esposas a juego… ya sabes como es papá… estricto como el que más… ya lo conocerás… - se paró un momento para seguir contando la anécdota – total que montan una cena… uf, no veas la cena… así que no se por qué se le ocurrió que estuviéramos los tres acompañándolos esa noche … llegó el momento y tanto el enano como yo todo trajeados para la ocasión y la niña que no aparecía… - miraba de vez en cuando a Esther que se encontraba escuchando muy atentamente – total que mandaron como siempre al marido de Carmen a buscarla… era el único que sabía donde encontrarla en cada momento… mis padres de los nervios… este y yo muertos de risa… y esta desaparecida… a la hora de comenzar la búsqueda… vemos como unas luces de un coche se van acercando… y al momento como entran el marido de Carmen y la pequeñaja esta de barro hasta en el cielo de la boca… mi madre no sabía que hacer… mi padre menos aún… cuando ya consiguen que llegue Carmen para que la acompañara a su cuarto,… resulta que del bolsillo de la chaqueta vaquera que llevaba salió un ratoncillo de campo que empezó a correr por 116 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) todo el salón… - empezó a hacer el gesto del ratón corriendo con las manos y Esther se imaginó en aquel momento Maca en esa situación, así que comenzó a reírse, al igual que los tres hermanos – las señoras no sabían donde meterse… todas ellas tan puestas, tan arregladas y estaban histéricas por un ratón que estaba más asustado que ellas… cuando se arregló todo le cayeron… ¿Cuánto fue el castigo Maca?... – se dirigió a su hermana que intentaba recordar ese dato. - Creo que un mes… sin montar a caballo o algo así… - miró a su chica que la observaba con unos ojillos de enamorada – pero vamos que yo no tenía intención de montar aquello… sólo había ido a dar una vuelta… me había caído en el barro y salvé al ratoncillo que se estaba medio ahogando… - No si pintar de haber sido una rebelde sin causa tiene… - soltó Esther en ese momento. - La verdad es que no se a quien he salido yo… porque en esta familia son todos unos pijos de mucho cuidado… - soltó la pediatra para meterse con sus hermanos. - Venga ya Maca… - soltó David en ese instante – tú también has sido pija…has montado a caballo, has tenido coche, moto… y todo lo que has querido… y tus amigos también lo era… - Joder David… porque era lo que tenía a mi alrededor… y podré ser cualquier cosa… pero tonta no… - se estaban riendo todos cuando Carmen trajo el postre a la mesa ¿verdad Carmen?... – la mujer decía que sí sin haber escuchado nada de la conversación. - Que va a decir Carmen… si siempre te ha preferido a ti… - dijo Jero en plan de reproche. - Eso no es cierto… - dijo Carmen guiñándole el ojo a Maca – siempre os querido a todos por igual… - Di que sí Carmen… que mis hermanos son unos desagradecidos… La comida terminó tal y como había empezado, con muchas risas y con ganas de seguir de tertulia, pero tanto Jero como David habían quedado con sus amigos, así que las niñas decidieron irse a descansar a sus cuartos. Por las escaleras iban en plan cariñoso, no había peligro de que las vieran, los padres de Maca no estaba y Carmen estaba en la cocina recogiendo todo lo de la comida, así que se fueron a la habitación de Maca a descansar. 26/Sep/2005 16:18 Ambas dormían placidamente encima de la cama de Maca, vestidas, pero abrazadas de la misma manera en la que lo hacían en Madrid. Todo estaba en calma, sólo se veían pequeñas entradas de luz permitidas por una persiana sin echar el todo. De repente se escuchó un ruido muy leve que hizo que Maca se despertara en un principio algo desorientada, para después acudir hacía la puerta, ya que en realidad provenía de allí. Ya en ella, echó un vistazo hacía la cama y vio que Esther seguía durmiendo y que no se había despertado con el ruido, así que abrió la puerta y se encontró con una Carmen un tanto apurada por tener que llamar a su puerta y despertarla. 117 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Hola Carmen… - le dijo frotándose los ojos de sueño y con la puerta entre abierta. - Hola mi niña… siento tener que despertarte, pero tu madre ha llegado y dice que bajes a verla… - le dijo Carmen con mucho apuro. - No te preocupes Carmen… además ya era hora de despertarme… - intentaba que Carmen no se sintiera mal por eso – dile que bajo en seguida… - Esta bien hija… yo se lo digo… - ya se iba a ir cuando se dio la vuelta para decirle algo más – está en el estudio… - Estupendo… pero Carmen… si Esther se despierta… acompáñala al estudio… ¿Vale?... - Claro que si…yo la acompaño…. – en ese instante vio con Carmen desaparecía poco a poco iba desapareciendo por el pasillo y la perdía de vista. Maca volvió a cerrar la puerta y se dirigió hasta la cama para cerciorarse de que Esther seguía durmiendo, esperaba que no se despertara hasta que ella hubiera hablado lo suficiente con su madre y saber que podía esperar de ella. Salió de la habitación muy nerviosa, parecía mentira que su madre le provocara ese sentimiento, ese miedo que ella misma se había encargado de imponer a sus hijos desde pequeños, no sabía cuál sería la reacción de su madre al verla después de tanto tiempo, ni tan siquiera sabía si se alegraría de su visita, pero allí estaba y desde luego intentaría por todos los medios apaciguar las cosas entre sus padres y ella. 26/Sep/2005 17:06 El camino hacía ese estudio le traía muchos recuerdos, sobre todo malos recuerdos, ya que cada vez que sus padres querían hablar con alguno de sus hijos, ese era el punto de encuentro, de peleas, de reproches, pero ahí estaba, camino de esa habitación odiada por todos los hermanos Wilson por igual. Antes de llamar a la puerta, se paró un instante y respiró profundamente, necesitaba todas las fuerzas posibles para afrontar la más que probable discusión con su madre, así que una vez que estuvo preparada llamó levemente a la puerta esperando contestación para así poder entrar. - Adelante… - escuchó la voz autoritaria de su madre dándole permiso. - Me ha dicho Carmen que me estabas buscando… - le dijo entrando y cerrando la puerta suavemente para no hacer ruido, los modales, eran los modales en la casa Wilson. - Siéntate… - le dijo mostrándole el asiento que debía ocupar, así que Maca se sentó en él – Me alegro de que te hayas decidido a venir… - Yo también… - de momento prefería mantenerse alerta por lo que pudiera suceder. - ¿Qué tal tu trabajo?... – en ese instante se dio cuenta de que para su madre estaba siendo igual de incómoda esa conversación que para Maca, ya que no solía preguntarle por su trabajo. - Muy bien mamá… - tampoco iba a darle más detalles al respecto, sabía que a su madre que le hablara de su trabajo no le gustaba nada. - Me ha dicho Carmen que has venido acompañada… - Si, he traído a una compañera de trabajo… no conocía Jerez… y le dije que me 118 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) acompañara… - se lo dijo de la manera más tranquila que le dejaban los nervios que en realidad sentía. - Lo único que espero Macarena… es que te comportes como es debido en la fiesta… vienen muchos socios de tu padre y no queremos más escándalos… - No te preocupes mamá… me limitaré a posar y a ser esa hija que vosotros queréis que sea… - en ese momento, por primera vez se atrevió a mirar a su madre a la cara e intentar desafiarla. - Macarena… - el tono de su madre subió levemente – te lo digo ya… no quiero que vayas a montar uno de tus numeritos… que no viene a cuento… para eso prefiero que no estés presente… - Vale, pues me voy… - intentó levantarse en ese momento, pero su madre que se había puesto a su lado se lo impidió poniendo su mano en el hombro de su hija. - No le hagas esto a tu padre… - No mamá… yo no le estoy haciendo nada a papá… no te escudes en que es lo que piensa él… dime qué es lo que tu piensas… - Eso no tiene nada que ver… ya tuvimos bastante con lo de tu boda… - Vamos que te avergüenzas de mi… - esta vez si que se levantó y se dirigió a la puerta – me parece estupendo mamá que prefieras que tu hija esa infeliz a quedar mal con tus amigas de pacotilla… - No consiento que me hables así… y no te vayas que todavía que no he terminado… - Yo si he terminado… - en ese instante abrió la puerta para irse, pero cuando ya estaba prácticamente fuera se volvió – que sepas que me quedaré... Al decir esto se marchó cerrando la puerta fuertemente, sabía que eso lo odiaba su madre y en ese momento se sentía herida, no podía comprender cómo su madre podía ser así, le importaban más las apariencias que lo que pudiera sentir su hija, como le hubiera gustado pertenecer a una familia más cercana, en el fondo eran cinco desconocidos que durante un tiempo habían vivido bajo el mismo techo pero que en realidad no se conocían y eso le dolía más que el hecho de que sus padres no la apoyaran tanto en su vida personal como en la profesional. 26/Sep/2005 17:51 Al terminar de hablar con su madre, lo único que le apetecía era salir corriendo de allí para calmarse, no quería que Esther la viera con esa rabia que sentía en ese momento, se acercó a la cocina para decirle a Carmen donde se encontraría si la enfermera se despertaba y salió corriendo de esa casa que en el fondo tanto odiaba. Lentamente pero con decisión se fue acercando hasta la cuadra donde se encontraban todos los caballos de la familia, quizás eso fuera lo único que seguía vinculándola con ese lugar, el poder montar a su yegua y pederse entre tanto campo sin que nadie la molestara para nada, en su pasado fue su mayor vía de escape y realmente lo echaba de menos. Al entrar la vio comiendo al fondo de la cuadra, estaba tan bonita como siempre y sonrió como tantas otra veces en las que necesitó verla, sabía que aunque no la 119 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) comprendiera, la escuchaba, siempre la escuchaba, era su confidente, su amiga, su compañera más fiel y se acercó a ella lentamente mientras le hablaba muy bajito. - Hola preciosa… - ese color grisáceo seguía siendo impactante – cuanto te he echado de menos… pero ya estoy aquí contigo… - en ese instante se entristeció un poco al pensar en lo poco que iba a disfrutarla – por lo menos estos días… - en ese instante suspiró – he estado hablando con mamá… no ha ido bien la cosa… ya sabes como es… pero de verdad que intento darles gusto, no se que hacer ya… no lo se… – comenzó entonces a cepillarla lentamente como sabía que le gustaba – pero no puedo dejar de ser yo… sabes que me ha costado mucho trabajo aceptarme… pero hace muchos años que se como soy… y no quiero cambiar… no me gustaría tener que romper del todo con ellos… pero tampoco puedo permitir que no me dejen ser feliz… - unas lagrimas empezaron en ese momento a recorrer sus mejillas – he conocido a alguien… ha venido conmigo… estoy muy bien con ella… es muy especial… y me encantaría hacerla feliz… en ese instante escuchó unos pasos que se acercaban hasta ella, se volvió y vio a Esther con cara triste - ¿llevas mucho tiempo ahí? – quería saber si había escuchado o no su monólogo en voz alta. - Supongo que el suficiente para saber que no te ha ido bien con tu madre… - se acercó poco a poco centímetros de la pediatra, que agachó la cabeza para que no viera que se había puesto roja al saber que Esther lo había escuchado todo – eh, no agaches la cabeza cielo… lo que has dicho es muy bonito… - Ella es Lyra mi yegua… y mi compañera de viaje… - le dijo a Esther acercándose a ella y acariciándole la mejilla, no quería seguir hablando del tema y la enfermera lo supo. - Es preciosa… - le dijo mientras Maca le cogía su mano para acercarla lentamente para que acariciara a la yegua. - Me alegro de que te guste… porque mañana te vas a subir en ella para dar una vuelta… - Esther puso cara de susto – no te asustes… - le dio un beso para que la enfermera se calmara – que vas a venir conmigo y yo nunca voy a dejar que te caigas… - No me gusta mucho la idea… pero me montaré contigo… - Así me gusta preciosa… - en ese momento se besaron. 26/Sep/2005 19:43 Esa noche tal y como les había comunicado Carmen a ambas, tenían cena familiar, era el momento para presentarles a Esther y esperaba que la cosa saliera bien, sabía que sus padres la mirarían de arriba abajo, intentarían sonsacarle si era algo más para Maca o sólo una compañera, en ese momento no deseaba estar en la piel de la enfermera, ya que no sabría como enfrentarse a una familia así, pero durante todo el tiempo en el que estuvieron a solas, intentó calmarla todo lo posible, le dijo que ante todo tenía que ser ella, ya que en realidad no la estarían juzgando a la enfermera si no a ella misma, había pasado ya anteriormente por la misma situación, cada vez que se le ocurría llevar a alguien a su casa, sus padres intentaban por todos los medios sacarla de quicio. Cuando bajaron, sus hermanos se encontraban en la entrada al salón, hablaban tranquilamente de alguno de sus conocidos comunes y se hacían varias bromas entre ellos, pero al verlas bajar por las escaleras a las dos, se miraron cómplices, sabían la 120 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) vinculación de su hermana con la enfermera y lo radiante que parecía cuando estaban juntas, para sus hermanos eso era muy importante ya que sabían todo lo que había sufrido la pediatra durante los últimos dos años y estaban con ella en todo. - Ven aquí hermanita… - le dijo Jero en cuanto terminó de bajar el último escalón – ya me he enterado que has tenido charlita con mamá. - No me ha servido de nada… pero bueno… aquí seguimos… - en ese instante Esther se acercó a David y comenzaron a hablar de su trabajo en el hospital - ¿A qué no sabes a quien me he encontrado esta tarde en Jerez?... – Jero la miró con una media sonrisa, Maca no supo que decir así que siguió – a Andrea… - Maca puso cara de póquer – pues ella si se acuerda mucho de ti… - ¿De mí?... – no sabía quien podía ser esa tal Andrea. - Te refresco la memoria… ¿recuerdas la boda de Javi?... – Maca se rió, como para no acordarse de la que montó Esther en ella, así que asintió para que su hermano siguiera – pues no se como no te acuerdas… pero te la presenté allí… estuvo hablando contigo de su trabajo en la ONG. - Si ahora la recuerdo… - en ese momento Maca se dio cuenta de que Esther no se había perdido detalle de la conversación con su hermano – creía que no tendría un buen recuerdo de mí. - Pues si que lo tiene…- Maca intentaba que su hermano no siguiera hablando, pero este no se dio cuenta y siguió – le diste una muy buena impresión… es más… me ha dicho que quiere volver a verte ya que estás aquí. - Jero… hombre… - le puso cara seria para que dejara de hablar y se acercó mucho a él – que Esther te ha escuchado… - le dijo susurrando. - Ui lo siento… - se giró en ese momento y comenzó a hablarle a Esther – ¿qué te ha parecido todo esto?... - Pues de momento muy bien… aunque tu hermana no me ha llevado a ningún sitio todavía… - le dijo mirándola con una gran sonrisa. - Mañana te llevo a donde tú quieras… - le guiñó el ojo y le tocó levemente la mano. - Chicos… por ahí vienen los progenitores… - le avisó David en ese momento y se separaron. - Hola papá… - dijo Maca acercándose a él para darle dos besos. - Hola mi niña… me alegro de que hayas venido… - Yo también me alegro… - dijo mirando a su madre y poniendo cara de seria – no me lo podía perder… - en ese instante se dirigió a Esther para que se acercara, cosa que hizo – mira papá esta es Esther… Esther mi padre…. y está de aquí es mi madre… - les dio dos besos a cada uno y se separó al instante, estaba muy nerviosa - Encantado de conocerte Esther… - Papá, Esther es una compañera de trabajo de Madrid… es la enfermera jefe del hospital… - la madre de Maca en ese momento la miró con una expresión altiva como si el hecho de ser enfermera fuera de menor categoría social. - Me alegro mucho de estar aquí acompañando a Maca… me ha hablado mucho de ustedes… - estaba realmente nerviosa, pero lo estaba llevando muy bien. - Tutéanos Esther… - le dijo el padre de Maca – yo soy Jerónimo y mi mujer se llama Mercedes… y nos agrada mucho que estés aquí… - Señora ya está lista la cena… - se acercó Carmen con mucho sigilo para avisarlos de 121 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) que podían pasar al salón. Tranquilamente entraron los seis en el salón para sentarse a la mesa, a Esther la dejaron al lado de Maca, que suspiró tranquila, al menos la tendría cerquita en el caso de que se pusiera más nerviosa de lo que estaba. La cena transcurrió con tranquilidad, Maca y su madre de vez en cuando se miraban directamente, pero afortunadamente no abrió la boca en toda la cena, eso corría a cargo de su marido que en todo momento se mostró muy amable con Esther, incluso elogió su trabajo de enfermera aunque supiera que para su mujer no fuera muy digno. Poco a poco Esther se fue tranquilizando y a Maca se le calmó la tensión del momento, por lo menos no tendrían bronca durante la cena. Al final todo fue mucho más fácil que lo que habían pensado en un primer momento, ya que cuando finalizaron la cena, decidieron irse a tomar una copa y entablar una conversación entre todos, aunque la madre de Maca al poco tiempo se fuera a su habitación a descansar, Maca sabía que estaba molesta con ella, que podría liarla en la fiesta de aniversario, lo que no sabía es que Maca había decidido pasar de una vez de ellos y más por Esther que por si misma, se portaría bien en la fiesta, se limitaría a estar en su papel y a irse temprano a descansar. 27/Sep/2005 10:24 Era ya tarde cuando decidieron irse a dormir, la charla con sus hermanos y su padre se había alargado más de lo acostumbrado, Jerónimo padre era un hombre muy hablador, sobre todo cuando no estaba su mujer por medio, y es que en el fondo sentía un cariño muy fuerte por sus hijos, aunque no se los supiera demostrar y es que en el fondo estaba totalmente orgulloso, Jero había seguido sus pasos y en un futuro, su primogénito se encargaría del negocio, David era un chico todavía muy joven, hacía poco que había cumplido los veintiuno y había decidido estudiar económicas en Sevilla y de Maca, qué podía decir de la niña de sus ojos, nada más y nada menos que médico, en el fondo a él le daba lo mismo lo que hiciera su hija, con tal de que fuera feliz, pero nunca se había metido en la educación de sus hijos, eso siempre fue tarea de su esposa, que a su vez delegaba en Carmen porque lo que le gustaba a ella era estar con sus amigas de la clase alta de Jerez, había nacido para eso y ejercía como nadie. Esa noche la presencia de Esther no le pasó desapercibida al patriarca de los Wilson, había notado como su hija la miraba con unos ojos como nunca la había visto mirar a nadie, pero no quiso decir nada, sobro todo para no llamar la atención de su mujer, ya que sabía que si se enteraba de ello, montaría en cólera, su hija llevando a su amiguita a su fiesta de aniversario, pero esa noche Jerónimo padre durmió profundamente, estaba contento de tener a sus hijos allí y sobre todo, estaba contento por ver a su hija feliz después de todo, ella se lo merecía. En un primer momento, cada una se fue a su respectiva habitación, pero antes de eso, Maca había quedado con Esther que se acercaría al dormitorio de la enfermera para dormir con ella esa noche, al principio Esther no quiso que se arriesgara, no quería que pudiera tener algún altercado con sus padres, pero Maca la tranquilizó diciéndole que 122 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) sus padres dormían en el otro ala de la casa y que no se iban a enterar de nada. Maca se tumbó encima de su cama, esperando a que pasara un tiempo prudencial para ir a visitar a su chica, en ese instante al pensar en lo que iba a hacer se le aceleró el corazón, en realidad nunca le había pasado con nadie, esa intranquilidad, esa sensación de angustia, esa alegría que le entraba por el cuerpo cada vez que pensaba en ella, se sentía en una nube, estaba embriagada por ese sentimiento tan profundo que le provocaba la enfermera, era una mezcla de cariño, compresión, amistad, protección, era todo lo que siempre había necesitado. Poco a poco sintió que el sueño se iba apoderando de ella y dio una cabezada de tan sólo unos segundos, los suficiente como para no esperar más e irse hacía la habitación de Esther. Salió despacio, cerrando su puerta tras de sí y se fue hasta la siguiente puerta que se encontraba en el pasillo, no quería que sus hermanos pudieran oírla, en ese instante se había acordado de que su hermano pequeño podría estar jugando con el ordenador y por lo tanto tendría que ir todavía más en silencio, la abrió suavemente y la cerró de igual manera, así que una vez dentro, se acercó hasta la cama, allí estaba su niña, se había quedado totalmente dormida, se veía tan guapa, tan tranquila, decidió entonces meterse en la cama muy despacio, hacerse un hueco al lado de su niña y así dormir junto a ella como todas las noches anteriores, era un vicio del que no quería desprenderse por nada del mundo. Cuando ya estaba metida en la cama, notó como Esther se movía, creía que ya la había despertado, pero fue así, ya que la enfermera lo único que hizo fue abrazarla como hacía siempre y suspirar al encontrarla junto a ella. 27/Sep/2005 10:55 Esa mañana se despertó con el sonido del canto de los pájaros del lugar, le encantaba despertarse así, le traía recuerdos de esas mañanas de verano en las que se levantaba temprano para irse a dar una vuelta a caballo por la finca con su padre antes de que calentara más el sol. Se desperezó como pudo, ya que Esther le impedía moverse, la tenía atrapada como si temiera que se fuera a escapar, miró la hora que era en el reloj de pulsera que la enfermera había colocado en la mesita de noche y sobresaltada, intentó levantarse de la misma, no quería que la pudieran pillar, aunque sabía que eso era poco probable. - Maca… no te levantes… quédate aquí conmigo… - escuchó como Esther medio dormida le pedía que se quedara con ella. - Mi amor… ¿sabes donde estamos?… - en ese instante la enfermera abrió los ojos de para en par, se acababa de dar cuenta de donde se encontraban y se asustó – cielo no pasa nada… tranquila… que no nos va a pillar nadie… sigue durmiendo… yo voy a mi cuarto de vestirme y a bajar a desayunar… - en ese momento se levantó de la cama y se sentó en ella. - No, no… yo me levanto contigo… - hizo intención de hacerlo, pero Maca la detuvo. - Pero si tú quieres dormir más… para ti es muy temprano todavía… - Maca… - se quedó mirando a la pediatra muy fijamente, que a su vez le acariciaba el pelo – quiero estar contigo todo el tiempo… además, no me has dado ni un beso… ¿por 123 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) qué eres tan arisca?... - No lo se… supongo que es porque me he criado así… ya viste ayer que en mi familia no somos para nada cariñosos… para nosotros el cariño se demuestra cuando te echan la bronca… - Pero tu no eres así en realidad… conmigo no es que seas súper cariñosa, pero me lo demuestras… siempre. - Verás Esther… - la enfermera la miraba fijamente, mientras Maca, todavía sentada en la cama intentaba hacerle comprender su actitud – de pequeña yo era una niña muy cariñosa… siempre le estaba dando besos a toda mi familia pero sobre todo a mi madre… mi padre era más lejano en ese sentido… pero al cumplir los seis años, comprendí que tenía que madurar… y que esos cariños no se los podía seguir demostrando, a mi madre no le gustaba y mi padre estaba siempre trabajando… así que me propuse que tenía que ser tan independiente como mi hermano Jero… y ya sabes, uno es según lo que ve, lo que le enseñan… y tú eres una persona muy cariñosa, por eso contigo se que puedo serlo… - Pero Maca… ¿tú has tenido infancia?... – Esther estaba muy extrañada por la explicación de su chica. - Claro que la he tenido… a mi nunca me ha faltado de nada… - eso lo dijo con un poco de tristeza – siempre tenía de todo… me lo daban todo… menos lo que realmente necesitaba… que era ese cariño del que hablabas antes… pero eso ahora no lo puedo cambiar… soy como soy… y no voy a cambiar… podré acostumbrarme a serlo un poco más… pero la esencia de cada persona siempre queda ahí por mucho que te quieran cambiar… - Lo se cariño… y eso a mí no me importa… lo importante es que estés a mi lado… porque tu me demuestras lo que sientes por mí con tus detalles… y no quiero que lo hagas de otra forma… porque yo me he enamorado de ti por lo que eres… por como me tratas… no por lo que me gustaría que fueras… eso tenlo muy claro… - Esther la miró fijamente y le levantó la cabeza, sabía que cada vez que Maca trataba el tema de sus sentimientos se sentía insegura, como si fueran a castigarla por demostrar o decir lo que siente y vio como una lagrimas salían de esos ojos tan preciosos que la miraban con ternura. - Gracias cielo… - Maca en ese instante asintió, se besaron y se levantó para salir de aquella habitación para vestirse y bajar a desayunar – te espero para desayunar… estoy en mi cuarto… entra cuando estés lista… - Esther asintió y vio como Maca salía de aquella habitación. 27/Sep/2005 11:35 Entró en su habitación rápidamente, se sentía mal, en el fondo no le gustaba que Esther la viera así, ella no era así, ella era fuerte, sabía hacerle frente a las cosas, no demostraba sus sentimientos en público, era algo que en su familia no se aprobaba para nada, que le pasaba con esa mujer, que le pasaba, las lágrimas no dejaban de asomarse por su rostro, pero sabía que cada vez que hablaba de sus sentimiento se apoderaba de ella una tristeza difícil de calmar, su amiga Ana lo sabía, era la única persona, a parte de Esther, que la había visto de esa manera, respiró profundamente y consiguió vestirse con ropa cómoda, intentaba calmarse, no quería que Esther la viera 124 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) así cuando viniera a buscarla a su habitación. Esther no tardó en aparecer por allí, llamó suavemente a la puerta y entró, Maca estaba al lado de la ventana viendo el paisaje, se le acercó por detrás y la abrazó, meciendo a la pediatra que seguía mirando al infinito. Durante unos minutos no hablaron, para ellas esos silencios nunca habían sido incómodos, se respetaban mutuamente y Maca necesitaba silencio en esos momentos y Esther lo sabía, sabía que se encontraba en su mundo interior, ese que ni tan siquiera ella había conseguido penetrar, la pediatra conseguía abstraerse del mundo con una facilidad pasmosa, pensaba y pensaba sin parar, pensaba en ella, pensaba en Esther, pensaba en su familia, pensaba en el aniversario de sus padres, pensaba en el hospital, pensaba en todo lo que tuviera algo que ver con su relación con Esther, sentía miedo de perderla, por primera vez en su vida ese sentimiento había llegado hasta ella y no sabía si iba a poder controlarlo, la necesitaba demasiado y sólo se le ocurría respirar y respirar, sintiéndola abrazada a su espalda, que bien le venían esos abrazos de su chica, la reconfortaban muchísimo, la calmaban y le hacía sentir bien, era como un bálsamo que le iba sanando todas las heridas y ayudaba a que desaparecieran las cicatrices más profundas de su alma. - Gracias… - en ese momento se volvió para encontrarse cara a cara con su chica y sonreírle como sabía que le gustaba a ella. - No tienes que darme siempre las gracias Maca… lo hago de corazón… - le dio un beso a su chica en ese instante. - Lo se… pero siento que te las tengo que dar… así que déjame dártelas… - Esther asintió en ese momento, sabía que era importante para ella – nunca nadie me había dado tanto… nunca nadie había querido pasar tanto tiempo a mi lado… - la enfermera intentó hablar pero Maca se lo impidió – cielo, escúchame es importante… - Esther asintió, mientras que no dejaba de abrazar a su chica levemente – nunca nadie había comprendido mis silencios… y por eso te doy mil gracias cariño… por ser como eres, por sanarme… y porque por nada del mundo te quiero perder… hoy por hoy eres lo más importante en mi vida… - en ese instante a Maca se le volvieron a saltar las lágrimas y Esther comenzó a limpiárselas suavemente – y si tu eres feliz… yo también lo soy… - Claro que soy feliz Maca… más que en toda mi vida… ven aquí… - se la acercó hasta quedar totalmente abrazadas, intentaba que el llanto de de su chica fuera desapareciendo por completo. Se quedaron abrazadas unos cuantos minutos, mirando por esa ventana desde la que se veía gran parte de las propiedades de los Wilson, una gran extensión de viñedos cuidados con mucho más cariño de lo que en realidad se demostraban el resto de la familia entre sí, siempre había sido lo más importante, era el sustento de la familia y todos los sabían y todos habían aprendido a amarlos como si les fuera la vida en ello, era lo único que importaba en esa familia, junto con las apariencias entre el resto de las familias pudientes del lugar, el resto, simplemente no existía y eso a Maca desde siempre le había desgarrado el alma. 125 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) 27/Sep/2005 12:35 Bajaron a desayunar cerca de las once de la mañana, entraron en la cocina donde Carmen preparaba ya el almuerzo como todos los días. Cuando las vio entrar juntas sonrió, le gustaba ver a su niña alegre, en el fondo era la más alegre de toda la familia, esa sonrisa podía llegar a curar de todo mal a cualquiera, hacía mucho tiempo que no la tenía a su lado, que no podía disfrutar de su compañía, desde la pelea con sus padres, no había vuelto a aparecer por allí y aunque de vez en cuando la llamaba por teléfono, ella necesitaba que su niña estuviera con ella, verla sonreír, verla feliz, para ella era más que una hija, en realidad era y sería el motor de esa familia, la que había conseguido con mucho esfuerzo mantenerla unida, la que siempre se ofrecía a todo, aunque para ello tuviera que sacrificar parte de su independencia, sabía que el alejarse de esa tierra había hecho que su niña poco a poco se fuera metiendo más en si misma, Maca era una niña muy solitaria, pero con un corazón más grande que todas esas tierras por las que tanto había luchado su familia y se merecía ser tan feliz como la estaba viendo en ese instante con esa mujer de la que no conseguía apartar su vista. - ¿Que horas son estas de bajar a desayunar?… - le dijo Carmen riéndose. - Pues nada Carmen… que aquí la niña… es muy dormilona… y claro no quería dejarla sola… - le dijo Maca con una sonrisa que iba dirigida a ambas. - Es verdad… la marmota soy yo… por ella estaría levantada desde hace horas… - Esther le sonrió a Maca también y se sentaron en la mesa que había en la cocina, habían decidido desayunar allí y no en el salón. - Recuerdo que cuando era pequeña… - Maca la miró riéndose, sabía ya la anécdota que le iba a contar a Esther esa mañana – tenía que hacer el menor ruido posible… cerraba la cocina, apagaba todas las luces… porque como me descuidara un poco… ahí te la veías aparecer por esa puerta… - dijo señalando la puerta de la cocina – diciendo que ya había terminado de dormir y a lo mejor eran las siete de la mañana de un sábado… dime tú que pintaba una niña de cuatro años a las siete de la mañana por aquí danzando… - Pero Carmen es que se me quitaba el sueño… - intentaba justificarse – y ya no me podía volver a dormir… además me entraban ganas de desayunar… - Otra cosa no… pero el desayuno no lo perdona nunca… le encanta… - en ese momento Esther se dio cuenta de que a lo mejor no tenía que haber dicho eso, pero Maca le dijo que no importaba, que estuviera tranquila. - Si… me encanta… porque aquí esta mujer que tienes a tu vera Esther… me acostumbró a ello… así que si no desayuno no soy persona… sea lo temprano que sea… - Carmen ya les estaba preparando el desayuno a ambas. - Esa es mi niña… si es que es la alegría de esta casa… - le soltó Carmen de repente – qué me gusta verte así… - le soltó mientras esperaba a que se hiciera el café y saltaran las tostadas. - Carmen… que tenemos invitada… - le dijo riéndose y señalando a Esther con la mirada. - Qué poco le gustan los piropos… - soltó Carmen después de plantarle un beso en la mejilla a su niña – además ella ya es de la familia, así que da igual que me oiga decir una verdad como un templo… – las dos se miraron extrañadas de que Carmen hubiera 126 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) dicho eso pero esta siguió hablando mientras ponía las tostadas en unos platos y echaba los cafés en unas tazas – vamos Macarena, que me he dado cuenta de cómo os miráis… - se pusieron rojas las dos en es instante, mientras les colocaba el desayuno en la mesa – y que sepas Esther… que me alegro mucho de que hagas feliz a mi niña… pero cuídamela… - le dijo a la enfermera sentándose en una silla que había libre a su lado. - Claro que si Carmen… la cuidaré muchísimo… como ella lo hace conmigo… - consiguió contestarle Esther mientras Maca permanecía sin decir nada. - Si es que te llevas a un sol… si es que mi niña vale más que nadie… - Maca seguía colorada como un tomate, no sabía donde meterse, así que se limitó a concentrarse en el desayuno, en el fondo se alegraba de que Carmen aprobara su relación con Esther, para ella era muy importante – es lo mejorcito de esta casa… - Carmen… no exageres tanto… - Maca intentó para aquello como fuera, pero parecía que las dos se habían compinchado ya, así que decidió que sería inútil y que suspiró – bueno como quieras… no puedo contigo… así que haré como que no estoy presente… Esther la miró y le sonrió, en el fondo quería conocer todo lo posible a su niña y con ellas estaba presente la persona que la vio crecer y la que mejor la conocía. - Carmen, cuéntame más cosas de Maca de cuando era pequeña… - Pues aquí donde la ves, cuando era pequeñita era de lo más cariñosa, siempre estaba pegada a mis faldas… y a su madre no le gustaba eso nada de nada… pero qué iba a hacer la pobre… si no le echaban cuenta… vaya padres que ha tenido… pero en fin esa es otra historia… después creció… nació su hermano David… y tendrías que haberla visto… estaba todo el día con él… lo cuidaba como nadie… jugaban siempre juntos… es su ojito derecho ese niño… por mi parte nunca le habría dado tanta responsabilidad a una niña tan pequeña respecto al cuidado de un hermano… - Y qué querías que hiciera Carmen… - en ese instante Maca saltó, después de haberse mantenido un tiempo en silencio – era lo que me ordenaron… además no quería que pasara por lo mismo que yo… un niño nunca debería de criarse como me tuve que hacer yo… menos mal que tenía a Carmen para que me calmara cuando estaba enferma, pero bueno, eso no viene a cuento ahora… sentí que era mi deber, he hice lo que estimé oportuno… - Pero no para una niña de apenas diez años Maca… - Esther escuchaba atentamente todo lo que estaba descubriendo en aquella mesa. - Es lo que había Carmen… y mejor así a que se hubiera criado solo… además tú me ayudabas siempre… - Lo se mi niña… bueno yo voy a seguir con la comida… que si no hoy no almorzáis ninguno… - se levantó y se fue hacía el fogón a seguir con sus tareas. - Carmen… ¿mis padres estarán aquí para almorzar?... - Si… en principio no me han dicho lo contrario… así que estarán…. - Esta bien… - le dijo a Carmen acercándole ya los platos y las tazas del desayuno al fregadero - Todo ha estado buenísimo… gracias Carmen… - le dijo Esther para agradecerle aquel momento y se dirigió hasta la puerta de la cocina, Maca se quedó un segundo al lado de Carmen y empezó a hablarle en susurros. - Mi niña… no la dejes escapar… esa chica te quiere de verdad… - le dijo Carmen mientras le daba un beso en la mejilla a Maca. 127 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Lo se Carmen… eso espero poder hacer… - le devolvió el beso y se fue junto a Esther, pensó en llevarla a dar una vuelta en coche por la finca y acercarse un momento a Jerez para que lo conociera un poco, así que salieron entre risas hasta el garaje de la casa. 27/Sep/2005 13:48 Esther se quedó con la boca abierta, en ese garaje había por lo menos quince coches distintos, al igual que varias motos de distinta cilindrada, sabía que para Maca las motos eran su pasión, pero no que compartiera tal afición con su familia. Se subieron a un todoterreno negro que a Esther le pareció enorme, pero que para Maca era una delicia conducirlo, el rostro al arrancarlo lo decía todo. - Bueno preciosa… preparada para dar una vuelta…. – le tocó la pierna para ver el grado de nerviosismo que tenía su niña, pero al notar que lo estaba, paró el motor otra vez. - Claro… pero no corras… que te veo yo muy entusiasmada con este coche… - Como no voy a estarlo… si es mi coche… - Esther la miró extrañada. - Entonces el que tienes en Madrid, ¿de quien es?... - Mío… - vio como la enfermera la seguía mirando fijamente – cariño… es que no puedo tener todos los coches y todas las motos en Madrid… ¿Dónde las meto?... - ¿Pero cuantos coches y cuantas motos tienes?... – Maca se rió. - ¿Ves ese deportivo negro, ese Mercedes gris de ahí y ese pequeño todoterreno azul?... – Esther asentía – pues son míos…. y esas motos de allí también… ya te dije que siempre he tenido lo que he querido… - Ya, pero yo no creía que fuera hasta ese punto… - Lo se… pero era la forma de demostrarme el cariño… además tonta no soy y a mi los coches y las motos me gustan demasiado como para no querer disfrutarlos… - Ya veo ya… - estaba totalmente alucinada y miraba hacía el salpicadero del coche - Cariño… mírame… - le volvió la cara para que la mirara a los ojos – para mí ya no significan nada… con lo que tengo en Madrid estoy más que servida… para qué quiero yo tantos coches y tantas motos… - Pues tú sabrás… que son tuyas… - Esther… nunca me ha gustado esta vida… es más… ahora es cuando realmente tengo lo que quiero y lo que necesito… esto sólo es mi pasado… pero me apetecía dar una vuelta contigo… - No te preocupes… es que todavía tengo que asimilar muchas cosas de tu vida… es que creo que todavía estoy soñando… - Pues entonces no te enseño lo que te quería enseñar en Jerez… - se rió al ver la cara de susto de Esther – tranquila… no es nada… sólo es una pequeña casita que me regalaron mis padres… - Si, claro… sólo es una casita, dice… como a quien le compran un jersey en la rebajas… - Maca se rió al escucharla – dios mío, realmente estoy con una pija y no lo sabía.... como lo iba a saber, si está encubierta… ay madre… Javi tenía razón… - se ponía las manos en la cabeza. - Eres muy graciosa Esther… - le encantaba ver a su chica así, estaba realmente guapa – 128 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) ven aquí anda… - la atrajo para sí y le dio un beso muy dulce en los labios, en ese momento le daba igual si la veía alguien, simplemente le apetecía hacerlo y no se había reprimido a hacerlo – venga vamonos a dar esa vuelta, que después se nos hace muy tarde. Recorrieron toda la finca despacito, en ella se veía grandes extensiones de viñedos y gente cuidándolos con mucho mimo, el camino de tierra daba hasta una casa bastante más pequeña que la anterior, se trataba de la casa original, la que construyó el bisabuelo Wilson cuando compró parte de esas tierras que poco a poco fue ampliando, estaba bien conservada, aunque ya no vivía nadie en ella. Durante todo el trayecto por la finca, Maca fue saludando amablemente a todos los trabajadores que se iba encontrando e incluso se paró a hablar con alguno de ellos, que le mostraban su cariño, en realidad se había criado más con esa gente que con su propia familia, en el fondo echaba de menos a esos compañeros o compañeras de correrías, se había llevado tan bien con ellos, entre ellos se encontraban los hijos de Carmen, verdaderos hermanos para ella y para David. Cerca de la una de tarde salieron en dirección a Jerez, Maca quería enseñarle esa casita que le habían regalado sus padres con motivo de su boda, o mejor dicho, su no boda, ni siquiera había pasado una noche en ella, en realidad no la quería para nada, pero a lo mejor con Esther a su lado le sacaba algún provecho en algún momento de su vida. Cuando finalmente se acercaron a ella, se pararon delante de una gran puerta que las llevaría al garaje, que se abrió lentamente al accionar el mecanismo Maca con un mando a distancia. Entraron y dejaron el coche en un pequeño aparcamiento cubierto que se encontraba a un lado del chalet, así que se bajaron para poder verla tranquilamente por dentro. - Así que una pequeña casita… sin importancia claro… - le dijo Esther fijando su vista en la fachada de la misma, era un chalet de dos plantas, con un pequeño porche y con mucha vegetación - La verdad es que ya no recordaba como era… - en ese momento Esther la miró fijamente – fue el regalo de bodas de mis padres… y hace dos años que no he vuelto a pisarla… - Cariño lo siento… no lo sabía… - se acercó a ella y la besó. - No importa… sólo quería enseñártela… venga vamos para dentro – el cogió la mano para que viera la casita por dentro. Entraron en un gran salón, totalmente equipado, con la cocina a un lado del mismo y unas escaleras que subían a las habitaciones, así que subieron de la mano, Maca sintió por primera vez que en ese instante estaba en esa casa con quien verdaderamente le hubiera gustado compartirla, se acercaron hasta el dormitorio de matrimonio donde una cama enorme las esperaba a ambas, era de estilo sencillo, sin muchos adornos, le recordó a Esther mucho a la casita de la sierra, donde cada detalle estaba colocado en su lugar, donde ni faltaba ni sobraba nada. 129 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Poco a poco Maca la acercó para sí y comenzó a besarla con impaciencia, como si se le fuera a ir la vida en ello y mientras desnudaba a su chica, fueron acercándose hasta la cama, donde poco a poco, sin prisas, fueron dando riendas sueltas a ese deseo de tenerse la una a la otra que había nacido de un juego y había terminado en una realidad. 130 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Parte II 28/Sep/2005 10:47 Le encantaba la tranquilidad que se respiraba en ese momento, su chica y ella tumbadas en la cama, abrazadas después de más de un momento de pasión, disfrutando de esos minutos tan mágicos en los que el silencio se apoderaba de toda la estancia. Esther sentía como las manos de Maca le iban acariciando la espalda formando círculos cada vez más pequeños, a la pediatra le encantaba hacerlo, siempre le había gustado hacerlo, lo único era que con Esther había llegado a serle necesario para llegar a relajarse y dormirse cada noche. - Maca… - en ese instante Esther quiso romper ese silencio. - Dime preciosa… - Maca seguía mirando hacía la puerta del dormitorio, mientras Esther se encontraba apoyada en ella. - ¿Te puedo hacer una pregunta?... – Maca en ese momento la miró para que la enfermera se la hiciera, pensaba que a esas alturas no tenía que pedirle permiso para hacerle la pregunta que le diera la gana – vale… a lo mejor te parece un poco tonta, pero es que siento mucha curiosidad por saberlo… - Pues dilo, ya te diré yo si me parece tonta o no… - ¿Por qué te llamas Macarena?... – en ese instante Maca se rió, no pensaba que fuera a preguntarle por eso en ese momento. - Yo te lo cuento preciosa… - le sonrió para contarle la histórica de su nombre – pues verás cielo… resulta que mi abuela por parte de padre era sevillana, hija de una familia bien de allí, conoció a mi abuelo, que por aquel entonces ya tenía gran parte de los viñedos que tenemos ahora… se casaron y se vinieron a vivir aquí… - Esther la miraba embobada – pero todos los años por Semana Santa mi abuelo tenía que llevarla a Sevilla para ver a su Macarena durante la Madrugá… entonces nací yo, mi madre no quería que me llamara como ella… así que mi abuela sugirió ese nombre… y ya está… por eso me llamo así…. - ¿Y a ti te gusta tú nombre?... - Bueno… he tenido momentos en los que he llegado a odiarlo, por eso no me gusta que me llamen Macarena… es no se… muy de multitudes… y a mí como que eso no me va… pero con el tiempo he aprendido a quererlo… simplemente porque me lo puso mi abuela y eso es ya suficiente razón como para aceptarlo… pero eso sí… - en ese momento se rió – sigue llamándome Maca… - Claro que sí cariño… - se besaron en ese momento. - ¿Alguna curiosidad más cielo?... – ya que estaban pensó que sería buen momento para que Esther resolviera sus dudas. - ¿Por qué nunca habías utilizado esta casa?... - Pues porque iba a ser en la que iba a vivir cuando me casara… y la verdad no me apetecía estar aquí… no tenía ninguna razón para venir a ella… - ¿Y que sientes ahora?... – por un momento Maca se quedó en silencio pensado en qué le iba a decir a Esther al respecto, pero tardó poco en hacerlo, tenía claro lo que sentía en ese momento. - Me siento bien… siento que es la primera vez en mucho tiempo en los que no he 131 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) odiado esta casa… así que señorita, usted tiene la culpa de que esto me pase… - le hizo cosquillas a Esther para que se riera. - Si vamos… ahora voy a tener yo la culpa de eso… - Pues sí… no se lo que usted provoca en mí… que me siento la persona más serena y tranquila del mundo… - la miró en ese momento seria - Esther… no se que es lo que me pasa contigo… pero me haces sentir en paz conmigo misma… respiro cada mañana y una sonrisa invade mi cara… - Esther la seguía mirando mientras un sonrisa iba apareciendo en su rostro – cuando no estoy contigo, sólo tengo que pensar en ti y mis males se disipan… - en ese instante empezó a tartamudear un poco – no, no se… no, no se… - respiró profundamente – no se donde nos llevará esto… pero hoy por hoy y sintiendo lo que siento… se que por primera vez en mi vida soy feliz…. – Esther en ese momento la besó fuertemente. - Yo también lo soy… no podría haber encontrado una persona mejor que tú… Maca… eres el motor de mi vida, mis ojos, mis manos, mi corazón y me moriría si alguna vez te separarás de mí, de verdad… - Maca la besó dulcemente, para que no siguiera hablando con esa tristeza en los ojos. - No te preocupes cielo… que hoy por hoy… nada me va hacer que me separe de ti… siempre que tú quieras que siga a tú lado… - Siempre voy a querer que sigas a mi lado Maca… no digas tonterías… - se miraron fijamente a los ojos. - No Esther… yo se lo que me digo… ahora estás bien conmigo… pero no te puedo asegurar que siempre sea así… tengo mis cosas malas… mis momentos amargos, que hasta ahora no han aparecido… pero nadie me garantiza que no volverán a aparecer… ojalá no lo hagan… porque quiero que te quede claro desde ya… que nunca… pero nunca querré hacerte daño… al menos conscientemente… y quiero que lo entiendas bien… - Esther en ese instante asintió, Maca en sus ojos vio que en realidad no comprendía que pudiera tener esos momentos amargos, lo que vio Esther en la sierra aquella noche, no fue nada en comparación con lo que podía llegar a suceder, y no quería por nada del mundo que pasara, pero nadie se lo garantizaba, nadie. Se quedaron en silencio un rato más, pero al ver Maca la hora que era, más de las tres de la tarde, le hizo una señal a Esther de que tenían que volver a la finca para comer, ya que no quería dejarle plantada la comida a Carmen. Por el camino no hablaron del tema, ni tan siquiera abrieron el pico, Maca vio que Esther estaba un poco triste e intentó cogerle la mano para tranquilizarla en el coche, pero sus ojos estaban tristes y en ese instante lo mejor que podía hacer era dejarla tranquila. 28/Sep/2005 11:54 La comida fue tranquila, al final comieron ellas dos solas en la parte de atrás de la casa junto a la piscina. Esther estaba muy seria, la conversación que había tenido anteriormente la había dejado muy pensativa y Maca lo sabía, en el fondo no le gustaba ver a su chica así, le encantaba su sonrisa, esa ilusión que le ponía a todo y que al final siempre le contagiaba. - Lo siento Esther… - la miró a buscando los ojos de su chica, pero sólo encontró un 132 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) rostro que no le quitaba la vista al plato que tenía delante – lo siento… - No tienes nada que sentir Maca… - en ese instante levantó finalmente la mirada. - Pues lo siento… - ¿Qué sientes?... el haberme dicho que no me ilusione contigo porque puede que el día de mañana ya no te tenga a mi lado… - la expresión de Esther era muy dura en ese momento y Maca agachó la cabeza, no podía mirarla a la cara – Maca… joder… eres una persona muy complicada… no te entiendo… no entiendo como me puedes decir que eres feliz conmigo y al instante siguiente… me insinúes que puedes salir corriendo y dejarme con un palmo de narices… ¿qué pinto yo en todo esto Maca?... ¿qué pinto yo en tú vida?... – se lo decía con rabia. - Lo pintas todo Esther…. todo… - Pues menos mal que lo pinto todo… porque ya me pensaba yo que en realidad no estaba siendo muy diferente a cómo tratabas a Blanca…es más… ¿piensas que si no sintiera lo que siento por ti, habría venido a acompañarte?... – poco a poco iba levantando el tono de voz y Maca le hizo un gesto para que se tranquilizara – no tengo ganas de callarme Maca… estoy muy enfadada en este momento… pero si me da la gana puedo gritarle al mundo que te quiero Maca… te quiero… te quiero… te quiero… y me da igual que se entere tu madre o el mismísimo Papa, me da igual… y ti te debería dar igual también…. - Ya… - bajó la cabeza en ese momento – pero no me da igual, ojalá fuera así… pero no lo es… - se levantó de la mesa y se fue con paso firme, dejando a Esther sentada en la mesa. En ese momento lo único que necesitaba era correr, alejarse de allí, perderse entre los árboles que rodeaban parte de la casa, respirar profundamente, pensar en todo lo sucedido, hasta que llegó a una fuente que es encontraba en el centro del pequeño jardín, se sentó en ella y un pequeño susurro comenzó a salir de sus labios. - Maca… Maca… Maca… porque eres tan infantil… ella te quiere… se ha atrevido a gritarlo… y vas tú y te vas huyendo como siempre… que tonta eres… - en ese instante respiró profundamente – ella se merece ser feliz… se lo merece… pero joder… tengo miedo de que yo no pueda hacerla feliz… es que no lo comprende… yo no puedo hacer feliz a nadie… - se levantó del borde del fuente y comenzó a dar vueltas alrededor de ella - Maca… joder… necesitas ayuda… no puedes seguir así… demasiado te han hecho pasar ellos… toda la vida haciéndote sentir inferior… como te odio mamá… como te odio… has hecho de mí una persona que no sabe ser feliz… pero tengo que ser fuerte… realmente me da lo mismo lo que pienses, tú y tu amigas de pacotilla… lo único que pido es que me dejes ser feliz, es lo único que te he pedido en la vida… no te necesito mamá… nunca te he necesitado en realidad… porque eras de todo menos una madre… pero no te culpo… no te culpo por ello… te criaron así… y para tu desgracia… no has podido hacer lo mismo conmigo… tengo que volver… espero que siga allí… Salió con decisión siguiendo el mismo camino que había tomado a la ida, esperaba encontrarse a Esther, pedirle perdón, no se merecía lo que había hecho. Una vez que empezó a ver de lejos la piscina, se sintió más tranquila, puesto que Esther se encontraba en el mismo sitio en la que la había dejado, así que se acercó lentamente. 133 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¿Puedo?... – le pidió permiso para sentarse. - Claro que puedes… es tu casa… - seguía enfadada con ella, así que se sentó en el mismo lugar que había ocupado antes. - Siento haberme ido así… - No pasa nada Maca… - parecía que se le había suavizado el enfado – pero no me lo vuelvas a hacer… quiero que te enfrentes a las cosas de cara… no quiero que salgas huyendo cada vez que te sientas atrapada… yo estoy contigo… yo te quiero… y lo que más deseo en este momento es que me dejes entrar en tu mundo… que me dejes comprenderte… conocerte… porque yo estoy aquí para ayudarte… - Maca agachó la cabeza en ese instante – Maca mírame… y atiende lo que te voy a decir… - tímidamente la pediatra levantó la cabeza y la miró a los ojos – por nada del mundo voy a permitir que sigan tratándote así… me da igual tu familia… te mereces ser feliz como todo el mundo y yo voy a estar a tu lado les guste o no les guste…¿entendido?... - Lo siento… lo siento… lo siento… - Esther se levantó en ese momento del asiento que ocupaba, se acercó a ella y la besó. - Me da igual si nos ven… - la volvió a besar y Maca respondió a ese beso – no hago nada malo por demostrarle a la persona que más quiero en el mundo que quiero pasar el resto de mi vida a su lado… - en ese instante se sentó encima de Maca y se besaron con dulzura y la pediatra sonrió. 28/Sep/2005 12:32 Entre risas entraron en la casa de la mano, a cada dos pasos se paraban y se besaban durante unos minutos, parecía que Maca había comprendido perfectamente todo lo que le había dicho Esther anteriormente y lo único que hacía era dejarse llevar por sus verdaderos sentimientos. Ya estaba a punto de subir las escaleras para llegar al dormitorio de la pediatra cuando escucharon un ruido que provenía del salón. -Macarena… ¿puedes venir un momento?... – la voz de su madre retumbó en toda la casa, así que cogió a Esther de la mano y aparecieron de esa manera en el salón - ¿a qué se debe ese griterío?... – la cara de la madre cambió de repente al verlas a las dos cogidas de la mano y sonriendo sin parar. - A que soy feliz mamá… ¿no te alegras por mí?... – la miró con cara desafiante. - No digas tonterías… - su madre estaba totalmente indignada al verlas a las dos en esa actitud. - ¿Para ti es un tontería que tu hija sea feliz?... – en todo el tiempo no dejaron de tener las manos entrelazadas, necesitaba el apoyo de Esther, no quería que tuviera que enfrentarse a su madre, pero la necesitaba allí – ah, ya… - le dijo afirmando con la cabeza- es que tú nunca has sido feliz mamá. - No te consiento que me digas eso y menos delante de una extraña…. – le dijo su madre. - No es una extraña mamá… es mi novia… te guste o no te guste… lo apruebes o no lo apruebes es lo que hay… - en todo momento Maca había mantenido un tono sereno, no quería perder los papeles – y ahora si me disculpas… me voy con mi novia… - esto último lo dijo recalcando el término novia – a mi habitación a descansar… - en ese instante se volvieron para salir del salón dejando a la madre de Maca sentada en el 134 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) sillón con cara de espanto, pero antes de terminar de salir, se volvió para decirle algo más – o lo que surja mamá… vamos… simplemente lo que hacen dos personas cuando realmente se quieren… - se lo recalcó con un gesto con la mano que mantenía libre y después decirle eso se besaron, para salir finalmente de allí riéndose como dos adolescentes. Subieron las escaleras entre risas, Maca no se creía que hubiera hecho eso delante de su madre, pero lo mejor de todo es que le daban igual las consecuencias, tenía a Esther a su lado y era lo único que le importaba, así que entre risas y besos, por fin consiguieron llegar hasta la habitación de la pediatra, nada más atravesar la puerta, comenzaron una lucha para ver quien desnudaba antes a quien y entre risas, Maca perdió el equilibrio y ambas acabaron encima de la moqueta que cubría todo el suelo de la habitación. - Maca… ¿viste la cara que puso tu madre cuando nos besamos?.... - La verdad es que no… al final me la perdí… ¿qué cara puso?... – mientras hablaban seguían intentando desnudarse la una a la otra. - Creo que se quedó bajo shock… a lo mejor tienes que bajar e ir a verla… - entre risas. - Joder… ¿tú crees que le habrá pasado algo?... – Maca se quedó en ese momento un poco seria. - No te preocupes cielo… que si le ha pasado algo Carmen nos avisará… - le dio un beso a su chica en ese momento para que se tranquilizara. - También es verdad… además tengo que acostumbrarme a pasar de ellos… así que ven aquí y dame muchos besitos… que me los merezco… - Esther se acercó y empezó a besarla con mucha dulzura, con besos cortos. - Claro que te los mereces… y que nadie diga lo contrario… porque se las verá conmigo… - sentenció Esther al ver la sonrisa de su chica y esos ojos que poco a poco iba consiguiendo descifrar lo que querían decirle a cada momento. Al final a su madre no le había pasado nada y pudieron pasar una tarde encerradas en el dormitorio de la pediatra dando rienda suelta a sus deseos. 28/Sep/2005 13:13 A la hora de la cena cuando Maca bajaba las escaleras de la mano de Esther, pensó que al día siguiente tendrían la casa llena de personas insoportables, pero eso era lo que tenían ese tipo de fiestas aburridas y sin sentido para ella. Debajo de las mismas, como la noche anterior, se encontraron con sus hermanos, que percatarse de la forma en la que bajaba su hermana y Esther las escaleras, no pudieron contener una sonrisa que Maca supo que le salían del corazón, así que se acercaron hasta ellos con una amplia sonrisa por ambas partes. - Veo que por fin te has decidido hermanita… - le dijo Jero a su hermana al oído. - Gracias…. – miró a sus dos hermanos mientras les decía esto – gracias por comprenderme y ser pacientes conmigo… - No hay de qué hermanita… - le dijo David mientras se daban un abrazo y después se 135 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) acercó a Esther para darle otro – ven aquí cuñadita… me alegro mucho por vosotras… - Gracias David… - le contestó Esther al pequeño de los Wilson. - Macarena… - en ese instante su padre había hecho acto de presencia y la llamó la atención de los cuatro - ¿puedo hablar contigo?... - Claro papá… ya voy… - se acercó a sus hermanos, ya en ese instante también había aparecido su madre en escena – quiero que me la cuidéis… que mamá no tenga ninguna oportunidad de hablar con ella… no me fío… - No te preocupes que así lo haremos – le dijo Jero para que se tranquilizara. - Mi amor… - se acercó entonces a Esther – voy a hablar con mi padre… mis hermanos estarán todo el tiempo a tu lado, me lo han prometido… - la enfermera le sonrió para mostrarle su apoyo – en un momento estoy otra vez contigo… - se acercó mucho a su chica y la besó delante de todo el mundo. Entonces junto a su padre, se dirigieron al despacho, suponía que se abría enterado del encuentro con su madre y le echaría la bronca, pero estaba dispuesta a mantener la calma y a hablarle de una vez a su padre como tendría que haberlo hecho hacía mucho tiempo. Entraron en el despacho y cada uno ocupó un lado del sofá que se encontraba al lado de la puerta. - Veras… Macarena…. supongo que sabrás para qué te he llamado… - Maca asintió, su padre estaba serio pero parecía tranquilo – me he enterado del numerito de esta tarde con tu madre… - Maca intentó hablar pero su padre no la dejó – no te estoy echando la culpa… déjame terminar y después hablas tú… - la pediatra asintió – veras hija… tú madre me ha venido diciendo que te has enfrentado a ella delante de Esther… estaba muy alterada porque me ha dicho que os habéis besado delante de ella… quiero que sepas que nunca me he metido en tu vida… os dejado libertad para hacer lo que siempre habéis querido tanto a tus hermanos como a ti… y lo único que te pido es un poco de respeto hacía tu madre… sólo eso… - Perdona papá… - estaba muy tranquila, pues sabía que con su padre aunque prácticamente no había estado presente en su vida, era un hombre con el que se podía dialogar – puede parecer que he sido irrespetuosa, pero es que no sabes como es mamá con nosotros… no se a qué acuerdo llegaríais cuando os casasteis, pero mamá y yo siempre hemos chocado… puede que haya mil razones… pero es así… y ojalá que te hubieras metido más en nuestra educación papá… - su padre la escuchaba en silencio y la miraba serenamente – no recuerdo haber hablado contigo de esta manera… siempre estaba ella presente y era la que decidía que era lo mejor para nosotros… sin entendernos papá… porque nunca nos ha entendido… - No digas eso Maca… es tu madre… quieras o no quieras… os ha querido a su manera, al igual que yo a vosotros… - Y lo sé papá… me parezco demasiado a ti para no saberlo… pero mamá nunca aceptará como soy… - se miraron a los ojos como cuando Maca era pequeña, siempre se habían comunicado de la misma manera, por eso la pediatra sabía que era lo que le estaban transmitiendo esos ojos que tenía delante suyo – y yo lo único que quiero es ser feliz… sólo eso… - Lo se mi cariño… ya se que eres feliz con Esther… - Maca en el fondo no se había extrañado de ese comentario por parte de su padre – tus ojos no me lo pueden negar… 136 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) desde anoche en la cena lo se… - a la pediatra se puso un poco roja de vergüenza – eh, no te avergüences de sentir eso Maca… es lo más bonito que le puede pasar a una persona y por mi parte… quiero que sepas que me parece una chica encantadora, que te quiere mucho y que haría todo lo posible por ti, incluso ha venido… a conocer a tu familia, que valor… - en ese momento se rieron los dos. - Si la verdad es que tiene mucho… - sonrió al recordar el rostro de Esther. - Así que lo único que te pido es que intentes que tu madre te comprenda… sin enfrentamientos… que yo haré todo lo posible para convencerla…. ¿entendido?... y venga que nos están esperando para cenar y ya sabes como es tu madre… - Claro papá… - en ese instante se levantaron para irse a cenar con el resto de la familia. Cuando llegaron los dos al salón, no pudieron dejar de sonreír, se sentaron en sus respectivos asientos e intentaron meterse en la conversación que en ese momento tenían en la mesa y aunque la madre de Maca estaba muy seria, el ambiente en general era de lo más distendido e incluso se permitió cogerle la mano a Esther por debajo de la mesa para confirmarle que todo había ido bien con su padre. 28/Sep/2005 14:25 Al final de la cena, cedieron ir a tomarse algo al porche de la piscina, poco a poco fueron saliendo todos, pero como la noche anterior, la madre de Maca decidió retirarse pronto, pero no le dieron mucha importancia, era lo solía hacer y estaban acostumbrados, a Maca le parecía que le a su madre le daba coraje que tuvieran esa relación con su padre cuando de pequeños prácticamente no lo había tratado para nada. - Bueno Jero… cuando te vas a casar y me vas a hacer abuelo… - le preguntó Jerónimo padre a su primogénito. - Papá ya estas chocheando… - logró decir Jero en ese momento – además si no tengo ni novia… como te voy a dar un nieto… - Que antiguo estás Jerónimo… parece mentira que seas mi hijo… - en ese momento se rieron todos – no te estoy diciendo que te cases… te estoy diciendo que me des un nieto… - Menos mal que no te ha escuchado mamá… - Jero se echó en ese momento las manos en la cabeza para exagerar aún más el momento. - Pues por eso te lo he dicho ahora… qué te crees que soy tonto… - se volvieron todos a reír con la contestación su padre – Macarena tu no te rías que ahora voy a por ti… - sus hermanos entonces se rieron todavía más y Maca puso cara de pocos amigos un principio para después cambiarla al instante – además Jero, necesito saber que dejo en buenas manos el negocio… - Y las vas a dejar papá… - le contestó Jero – no te preocupes por eso, hasta ahora no te he dejado en la estacada… - Pues no… pero quiero que la cosa siga por el mismo camino… que te veo yo muy poco dispuesto al compromiso… - guardó un poco de silencio para decir lo siguiente – pero vamos que tus hermanos también son iguales que tú… 137 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Papá… que tenemos invitados… - saltó David en ese momento. - Que invitados ni que invitados… Esther ya es de la familia… así que como tal lo tiene que saber… ¿verdad hija?... – lo dijo dirigiéndose a la enfermera que le sonrió en ese momento. - Pero papá no digas esas cosas que me la espantas… - le dijo Maca en broma. - Macarena… sólo le digo la verdad… que sepa dónde se ha metido… - Creo que ella es totalmente consciente de dónde se ha metido… ¿no es cierto preciosa?... – le dijo a su chica mientras le cogía la mano y se la acariciaba. - Claro que soy consciente… y me gusta lo que veo… - le sonrió a su chica para mirar justo después Jerónimo padre – que es un trasto… lo se… pero me encanta este trasto que tengo a mi lado… no lo cambiaría por nada… - Di que si Esther… - le dijo el patriarca de la familia – que todos tenemos nuestros defectos y se que es complicada para muchas cosas, pero es buena gente… - Venga papá… que ya va siendo hora de irse a dormir – se había puesto colorada por lo que acababa de decir su padre delante de Esther y se lo quería quitar de en medio antes de que dijera alguna otra burrada. - Deja a tu padre Maca… que diga lo que tenga que decir… - Esther la paró en ese momento – además me encanta que me cuenten cosas tuyas… - Esta hija mía… es imposible Esther… ya te darás cuenta de que es lo más cabezota que te puedes echar a la cara… - Si ya sabemos a quien sale papá… - soltó Jero en ese momento indicando la planta de arriba para referirse a su madre. - No me digas eso Jero… que no nos parecemos en nada… - pero los tres hombres de la familia Wilson asintieron para dejar claro que si que se parecía a su madre – vale, está bien… me parezco, pero sólo un poco… - se rieron todos – Esther… - la enfermera en ese momento la miró con una sonrisa enorme – si llega un momento en el que llego a ponerme como ella… dímelo y me suicido… - se volvieron a reír todos, ya que Maca hizo el gesto cómo si se apuñalara en plan broma. - Si es que no puedo contigo cielo… - le dijo Esther mientras se acercaba y le daba un beso en los labios – en el hospital es igual… siempre llega ella toda seria… se sienta en la cafetería… - todo el rato estuvo interpretando con gestos lo que iba contando – y por dios, que nadie le vaya a quitar su café… - todos se reían con la interpretación de Esther – así que todas seguimos con nuestros cotilleos, hasta que al verla toda despistada le pedimos su opinión… no hay ni una sola vez que sepa de que estamos hablando… pero le da igual… ella da su opinión y nos deja al resto con un palmo de narices… ella está en su mundo y al resto que le parta un rayo… - Eso no es verdad… es que al principio no tenía mucha confianza con vosotras… - Mi hermana siempre ha sido así… - saltó Jero en ese momento – nunca ha dado un ruido… siempre se sentaba y no se le escuchaba el tono de voz… se limitaba a escuchar… - Y qué quieres… si no tenía nada que decir… para decir tonterías mejor no decir nada… - Lo que no sabe mucha gente… - Esther se decidió a seguir hablando con conocimiento de causa – es que ahí donde la veis… es una de las personas más inteligente que conozco… sabe de todo… y tiene opinión sobre todo… - Sólo me defiendo… - intentó meter baza Maca. 138 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - No sólo te defiendes Maca… la manera en la que tienes de tratar a los niños… de escucharlos… eso no lo tiene cualquiera… y te lo dice una que ha estado con muchos pediatras trabajando… - Es mi trabajo Esther… lo único que me pasa es que me gusta lo que hago… eso es todo… - el resto de la familia seguía atentamente la conversación entre ambas. - Ojalá todo el mundo trabajara en lo que realmente le gusta… porque así todo nos iría mucho mejor… - soltó Esther finalmente. - Buenos chicos… yo me retiro ya que mañana va a ser un día muy movidito… - dijo Jerónimo padre en ese instante – vosotros quedaros si queréis… y a ti Esther… - se acercó hasta ella, que se levantó en ese instante – gracias por venir a mi fiesta y espero que esta sólo sea tú primera visita a Jerez, porque espero verte muchas veces más… - Gracias a usted… por invitarme y por aceptar mi relación con su hija… - No me llames de usted… que no soy tan viejo… - Esta bien… - se dieron dos besos para desearse una buena noche y se fue lentamente hacía su habitación. Los chicos se quedaron un rato más, la conversación había sido muy interesante para todos y Maca se sintió muy orgullosa de su chica, había estado espectacular, como siempre, se había ganado a su familia en un instante y eso la llenaba de orgullo, de una satisfacción tal que sintió que la vida merecía la pena sólo por llegar a conocer a su chica. 29/Sep/2005 11:11 No tardaron mucho en irse cada uno a sus respectivas habitaciones y por supuesto, la noche había sido mágica, para Maca el hecho de que Esther hubiera encajado tan bien con su familia, exceptuando a su madre, la llenaba de alegría, cada día la sorprendía más y más, cada día estaba más enamorada de esa mujer con la que no tuvo un buen comienzo, pero que poco a poco se había apoderado de su corazón. Entraron en la habitación de Maca cogidas de la mano, se miraban fijamente y una gran sonrisa se apoderada de sus respectivos rostros, se desnudaron mutuamente para meterse en la cama, no sin besarse mientras lo estaban haciendo y se acostaron entre risas, caricias y besos robados, en ese instante no necesitaban más, estaban cansadas de todo el día. - Cielo… pues si que te fue bien con tu padre… - le dijo Esther al oído. - Si… en el fondo ya habrás visto que es encantador… lo que pasa es que mi madre lo anula totalmente… toda la vida ha sido así… supongo que es porque tiene que seguir muy enamorado de ella… - Tienes a quién salir… - le dijo Esther dándole un beso muy rápido – tienes su encanto, su sonrisa, su mirada… - Maca sonreía, le gustaba en el fondo parecerse a su padre, desde pequeña siempre lo había admirado, por como se entusiasmaba con su trabajo, por como a su manera se había interesado por ellos, era un gran hombre, con sus defectos como todo el mundo, pero un gran hombre - y sobre todo un gran corazón… - Eso lo dices tú que me miras con buenos ojos cielo… - se rieron en ese momento. 139 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Qué poco te gusta que te digan ese tipo de cosas… - Maca hizo un gesto de que no podía hacer nada por evitarlo – pero conmigo te vas a aguantar y las vas a escuchar… simplemente porque son ciertas… - en ese momento se besaron nuevamente. - Que le vamos a hacer, ese es el impuesto revolucionario que tengo que pagar por estar contigo… - cuando dijo eso, Esther le pegó un golpe en el brazo y se rieron las dos. - Serás… si que no se que es lo que tienes… que no puedo dejar de quererte… - en ese momento Esther vio como Maca sonreía pero no decía nada, así que el silencio se apoderó de la habitación por unos instantes. - Yo también te quiero… - fue sólo un susurro que salió de sus labios, pero Esther se echó las manos a la cara y Maca vio como se le saltaban las lágrimas, en ese momento, al decirle eso su corazón comenzó a latir muy deprisa, nunca le había dicho esas palabras a nadie hasta ese momento, pero al decirlas, se confirmó así misma que lo sentía de verdad, que no tenía miedo de sentirlo, se abrazaron, se besaron y se amaron como desde hacía tres meses que lo estaban haciendo. Esa noche durmieron a pierna suelta, Maca se sentía tranquila, todo lo que le había pasado durante ese día habían apaciguado ese miedo que siempre había tenido de entregarse a una persona, pero Esther simplemente era perfecta, era por así decirlo su complemento, su otra mitad, su vida. 29/Sep/2005 11:43 Desde prácticamente el amanecer, Maca comenzó a escuchar cómo terminaban de montar las carpas en el jardín para la fiesta de esa noche, a veces envidiaba cómo Esther podía permanecer dormida aunque se cayera un avión encima de ella, siempre le había pasado lo mismo, tenía mucha capacidad para dormir, en realidad nunca había tenido una verdadera noche de insomnio, pero cuando escuchaba algún ruido cercano a la hora de levantarse, sin querer, su cuerpo le indicaba que ya no podía dormir más. Pero ese día lo tenía que intentar, tenía que dormir un poco más si quería aguantar para la fiesta, además Esther seguía durmiendo a pierna suelta y no quería dejar de estar así con ella, cerró los ojos e intentó imaginarse una vida al lado de su chica y poco a poco lo fue consiguiendo, aunque le doliera ya todo el cuerpo de estar en la misma postura. Seguía durmiendo plácidamente cuando notó como unos pequeños besos comenzaban a recorrer todo su cuerpo y gimió al notar esos labios, esas manos rozando sus pechos, esas caricias que la volvían loca, en ese momento entre abrió los ojos y se encontró con una Esther preciosa, era la mejor visión de su vida, la mejor manera de despertar y se rió, era fantástica, era su ángel. - Cielo… ¿no vas a darme los buenos días?... – le dijo Esther mientras le devolvía esa sonrisa y le hacía cosquillas. - Cómo te voy a dar los buenos días bicho… si me has dejado sin habla… - se incorporaba y le atrapaba los labios entre los suyos – así da gusto despertarse… ven aquí anda… - Esther en ese instante se echó sobre ella y se abrazaron fuertemente - me 140 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) encanta sentirte así… - Y a mi me encanta estarlo… - se quedaron un buen rato abrazadas. El ruido en el jardín seguía inundando el ambiente, pero a ellas les dio lo mismo, en ese instante abrazadas estaban en la gloria, la tranquilidad y la calma reinaba entre esas cuatro paredes, daba lo mismo que en ese momento el mundo se estuviera rompiendo o que la fiesta de esa noche fuera un fracaso, lo único que importaba eran ellas dos, abrazadas, sintiéndose las personas más afortunadas del mundo por haberse encontrado, por estar amándose cada día. - Cielo… - Esther llamó su atención incorporándose en ese momento y quedándose sentada en su abdomen. - Dime cariño… - Tienes que disculparte con tu madre… - le soltó Esther en ese momento, Maca suspiró, pero asintió – es que creo que nos pasamos ayer un poco con ella… - Lo haré cielo… lo haré… espero que no se haya movido de la casa con esto de supervisar todo el trasto que están montando en el jardín… es que no puedo comprender cómo le puede gustar todo esto… - Es tu madre… y es lo que ha hecho toda la vida… compréndela tú también…es lo único que conoce… - También es verdad… - le sonrió a su chica, sabía que esta tenía razón y que su madre se merecía una explicación por su parte, tal y como le había dicho su padre la noche anterior - ¿nos vestimos cielo?... – intentó incorporarse pero Esther le dio un empujoncito que hizo que volviera a caer sobre la cama. - Déjame estar así un poquito más contigo… no seas mala… - le dijo con esa expresión de niña pequeña caprichosa que consigue siempre lo que quiere y no se pudo negar, la atrajo para sí y se besaron durante un largo tiempo, sin prisas tenían toda la mañana para estar así y no lo iba a desaprovechar. 29/Sep/2005 12:34 Cuando por fin salieron de la habitación eran prácticamente la una de la tarde, en la planta baja de la casa se encontraron con unos cuantos operarios, que entraban y salían de la casa, al igual que vieron entrar un montón de bandejas con el catering de esa noche, Esther se quedó con la boca abierta al ver todo lo que había allí montado, pero para Maca era de lo más normal, todas las fiestas en su casa eran de la misma manera, todo a lo grande, bandejas y bandejas de comida, que después eran para tirarlas, estaba comprobado que la mayoría de la gente en ese tipo de fiestas no come, simplemente beben y beben, menos mal que la asociación en la que se encontraba su madre, también se dedicaba a recoger ese tipo de comida y llevarla a una institución social, las cosas de los ricos, pensó Maca, de alguna manera tienen que acallar sus conciencias. Se acercaron entonces a la cocina para buscar a Carmen, ella sabría si su madre se encontraba en la casa o no, así que entraron una detrás de la otra y allí la vieron, en la mesa de cocina sentada intentando mantenerse en calma, Maca sabía que no le 141 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) gustaban para nada ese tipo de fiestas, nunca lo habían hecho, simplemente porque no le gustaba que nadie se metiera en su cocina y se la pusiera patas arriba. - Hola Carmen… - en ese momento se sentaron las dos en la mesa para quitarse de en medio, seguían apareciendo gente llevando bandejas para guardarlas – buenos días… - Hola mis niñas… ¿cómo habéis dormido?... – Carmen sabía ya que con aquel ruido Maca se abría despertado hacía muchas horas. - Bien… si tenemos en cuenta que a las siete de la mañana me he despertado con el ruido… - le dijo Maca a Carmen y Esther se quedó mirándola extrañada. - Eso lo sabía yo… - le dijo Carmen – mi niña y los ruidos… - Pero no te preocupes Carmen… después he dormido un poquito más… - le sonrió a ambas en ese instante – lo único es que hemos intentado no bajar antes por quitarnos un poquito de en medio… - Di que si hija… esto está imposible… - suspiró en ese momento – pero vamos como todos los años… - ¿Has visto a mi madre?... – le preguntó Maca al fin. - Sí, creo que está en el jardín intentando que todo quede como a ella le gusta… ya sabes como es… - Si, lo se… nunca cambiará… - dijo levantándose de la silla en la que estaba y dirigiéndose hasta su chica - pues voy a ir a hablar con ella… Esther quédate aquí con Carmen… - Muy bien… aquí te espero… que Carmen me tiene que contar mucha batallitas tuyas… - Maca se rió, menuda dos había juntado y Esther le cogió de la mano – suerte cielo… esta asintió y le sonrió buscando apoyo moral para lo que se le avecinaba. Tal y como le había dicho Carmen y como ella había supuesto esa mañana, su madre se encontraba en el jardín supervisándolo todo, se la veía tan metida en su papel de anfitriona de la alta sociedad que espera a cientos y cientos de personas que en el fondo no conoce, pero que se siente con la obligación de invitar, que a Maca le dio pena que su vida se limitara a eso. Se acercó hacía ella lentamente, pensó que a pesar del tiempo, su madre seguía teniendo la misma belleza que en su juventud, siempre había sido una mujer muy guapa, la envidia de sus amigas, la que todos los hombres en el fondo deseaban, pero ahí estaba, fiel a su padre, fiel a su familia, a sus creencias y amistades. - Bueno días mamá… - llegó hasta su vera, su madre pegó un respingo y Maca se quedó parada. - Macarena hija… siempre me haces lo mismo… - Mamá perdona… pero no lo puedo evitar… mi intención no era asustarte… ¿estás ocupada?.... - Pero Macarena por dios… no me ves… llevo aquí desde las siete de la mañana y no he parado… - ya había empezado con su retahíla de siempre – es que no se les puede dejar solos y tu padre como siempre por ahí… - Sólo quería hablar contigo y disculparme por lo de ayer… pero ya veo que no puede ser… - se volvió para irse pero su madre la detuvo. 142 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Venga… vamos a sentarnos allí… - se dirigieron hacía unas sillas que todavía no habían colocado dentro de las carpas para la fiesta. - Mamá… lo siento… - mientras le decía eso miraba hacía el frente – fue muy brusca ayer y… - No te preocupes Maca… - se asombró, su madre no la llamaba nunca Maca y en ese momento lo había hecho – quizás durante estos años me he pasado contigo, no he sabido entenderte… y tu vida es tu vida… y a un hijo hay que aceptarlo como es, te guste o no… - Lo se mamá… pero sólo buscaba tu compresión… como lo he hecho a lo largo de mi vida… - Anoche… cuando me subí a mi habitación… os vi a todos por la ventana, hablando tan animadamente que sentí envidia… - Maca se sorprendió, nunca había visto así a su madre – así que escuche como esa chica… - Esther… se llama Esther… - quiso corregir a su madre - Bueno si Esther… cuando hablaba de ti, lo que decía…. lo decía de verdad… y me recordó a tu padre y a mi cuando nos conocimos… ella te quiere Maca… y me alegro mucho por ti… - Gracias mamá… yo también la quiero a ella y soy muy feliz… - no podía evitar sonreír, se levantó y le dio un beso en la mejilla muy suave, pero que transmitía mucho cariño, su madre sonrió al notar como su niña la besaba. - Echaba de menos esos besos tuyos… - Maca se quedó parada, su madre la estaba sorprendiendo desde que habían empezado a hablar – recuerdo como de pequeña venías corriendo a darme besos y de derretía con ellos… - Pero mamá… te recuerdo que fuiste tú quien me los fue prohibiendo poco a poco porque querías que me comportara como una niña mayor… - Maca… tu siempre fuiste una niña mayor… nadie tuvo que obligarte a serlo… y yo solo pretendía que fueras independiente… que en la vida fueras tú… y mira al final… cuando realmente consigues serlo… estoy a punto de obligarte a cometer el mayor error de tu vida… - No pasa nada mamá… no dicen que rectificar es de sabios… pues ya está… afortunadamente no lo cometí y ahora soy feliz, que es lo único que importa… - Anda vete… que Esther te estará esperando… no vaya a creerse que te he secuestrado… - se rieron tanto madre como hija – y dile que cuando pueda que venga a verme… tengo que disculparme con ella… - Se lo diré mamá… - se le volvió a acercar a su madre y le dio dos besos profundos en sus mejillas. - Macarena… no me babees la cara hija… - Mamá no cambiarás nunca… - se rieron las dos y se fue a buscar a Esther que ya estaría nerviosa después de esa conversación tan larga con su madre. Antes de entrar en la casa, se volvió para ver a su madre, ya se había levantado de la silla y volvía a sus obligaciones como anfitriona, en el fondo no tenía mal corazón. 29/Sep/2005 14:13 Por fin estaba todo arreglado, por lo menos su madre al final había rectificado y la 143 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) había notado muy sincera en sus palabras, suspiró profundamente antes de entrar en la cocina para buscar a su chica, pero cuando fue a entrar decidió quedarse un poco en la puerta, estaba viendo que Carmen y Esther estaba riéndose mucho y no quiso romper ese momento, se apoyó en la pared de al lado de la puerta y espero el momento para entrar. - Pues la verdad es que sí Esther… en realidad siempre ha hecho lo que le ha dado la gana, porque cuando está de buenas… es muy buena y te hace las cosas en seguida, pero como a ella se le meta en la cabeza que no quiere hacer algo… ya puedes decirle mil veces que lo haga… que siempre te pone la excusa de que se le ha olvidado… pero en realidad te está diciendo que no lo va a hacer porque no le da la gana… - Si lo se, no quiere quedar mal contigo de palabra… pero te lo dice con su actitud, que a veces no se sabe que es peor… - Maca seguía escuchando lo que estaban hablando de ella – pero tampoco puedo decirle nada Carmen… se ha portado siempre muy bien conmigo… verás… – parecía que Esther quería sincerarse con Carmen - hace tres meses tuve un problema… y me acogió en su casa… desde ese día vivimos juntas… nunca me ha dicho lo contrario… es más… me ha dejado que poco a poco me apodere de su casa Carmen… - Esther gesticulaba con las manos mientras le iba contando todo esto a Carmen - que es su casa al fin y al cabo… y yo sólo soy una ocupa que le ha quitado su espacio… cuando lleguemos a Madrid no se que voy a hacer… - Esther tenía expresión de preocupación. - No te preocupes mi niña… - Carmen intentaba tranquilizarla – si Maca sigue a tu lado es porque quiere estarlo… - Eso lo se Carmen…. lo que no comprendo es cómo se ha dejado invadir con lo independiente que es… - Porque quiere lo mejor para ti… por alguna causa se siente responsable de ti… ella sabe que no tiene que fallarte porque simplemente sabe que ya te falló en algo anteriormente y no lo quiere volver a hacer… - no se sorprendió de que Carmen la conociera tan bien, pero es que en ese momento se estaba enterando de cosas que Esther no le había contado nunca. - Pero yo no quiero que esté conmigo porque sienta que me debe algo… - Carmen le cogió la mano a Esther para que se tranquilizara, se había alterado un poco – ella no tuvo la culpa de nada… es más Carmen… le debo la vida… ¿tú sabes lo que eso?... – en ese momento Carmen le sonrió en señal de que la comprendía y Maca poco a poco se fue deslizando por la pared en la que estaba apoyada desde que llegó, hasta que llegó al suelo – ella fue la que quiso salvar mi corazón y mi alma… me porté muy mal con ella y lo quiso hacer… - No te preocupes por eso… ella te quiere y mucho… y se que hoy por hoy daría su vida por ti si fuera necesario… siempre ha sido muy dada a entusiasmarse con las cosas y con la gente… por eso también se ha llevado tantos palos… pero no te creas que a ella la hundían esos desengaños… ella se volvía a levantar aunque se estuviera muriendo por dentro…. hasta que volvía a ilusionarse con otra cosa… - a Maca ya se le habían saltado las lágrimas al escuchar todas esas palabras, simplemente porque eran ciertas, así que cogió el camino y se subió a su habitación, ya la encontraría Esther de alguna manera, pero no podía seguir ahí, se sentía sucia de escuchar una conversación que en 144 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) la vida tendría que haber escuchado, aunque el tema fuera ella, se tumbó en la cama y se puso a llorar pausadamente. 29/Sep/2005 15:47 No sabía el tiempo que llevaba en su habitación, en ese momento después de llorar durante un buen rato, se había calmado y se encontraba boca arriba mirando al techo. Su respiración era tranquila, pero no dejaba de pensar en el hecho de que Esther se sintiera una ocupa en su casa, había intentado que se sintiera lo más cómoda posible, incluso había dejado pasar algún que otro momento de agobio por estar con ella, pero en esa conversación con Carmen había escuchado que realmente, en ocasiones no se sentía cómoda y eso le dolía muchísimo, que Esther no le hubiese sido totalmente sincera, le dolía en el alma. En ese momento escuchó cómo llamaba a la puerta para pedir permiso para entrar. - Adelante… - alzó la voz para que la escuchara quien estuviera detrás de la puerta, en ese momento apareció Esther con cara de preocupación. - Cariño llevo un buen rato esperándote… - se acercó lentamente hacía la cama y buscó un hueco para sentarse – menos mal que Carmen me ha dicho que podrías encontrarte aquí en tu habitación… - Si, aquí estaba… - le dijo en tono serio. - Te ha ido mal con tu madre… cielo… - se lo dijo esperando que Maca afirmara, porque no pensaba que pudiera ser otra cosa. - No, con ella me ha ido estupendamente… me ha dicho que quiere hablar contigo para disculparse… - Eso es estupendo cariño… - le cogió la mano, pero Maca no le respondió al gesto – ¿entonces que te pasa cielo?… - la miró con mucha ternura. - ¿Sabes ya lo que vas a hacer cuando lleguemos a Madrid?... – la pregunta de Maca, hizo que cambiara la expresión de la cara de Esther, que no supo que contestar – no quiero que te sientas como una ocupa en mi casa… - ¿Cómo sabes tú eso?... – se sorprendió al recordar la conversación con Carmen de hace un rato - ¿lo has escuchado todo?... – no le hizo falta que Maca asintiera, porque sabía ya que si la había escuchado. - No sé cómo puedes pensar que estoy contigo porque me siento en la obligación de protegerte… - Esther intentó hablar pero Maca, con una de sus duras miradas hizo que no abriera la boca – para mí eres más que eso y creía que lo habíamos dejado claro en estos días Esther… - su voz sonaba apagada – eres mi vida… y lo que hice lo hubiera hecho por cualquier persona a la que considerara mi amiga o simplemente que pidiera mi ayuda sin más… no porque quisiera acostarme contigo… te respeté, aunque me muriera por abrazarte y por decirte lo que sentía, me guardé el dolor durante mucho tiempo… y cuando por fin, me abriste tu corazón, me sentí como el ser más afortunado de la tierra… - Lo se cariño… han pasado muchas cosas y al igual que tú, yo también he sentido mucho miedo… al principio no sabía si realmente me había enamorado de ti o simplemente me sentía tan agradecida contigo que mis sentimientos sólo se encontraban confundidos… pero hace tiempo que se que no… se que te quiero… que 145 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) quiero pasar mi vida contigo… y Carmen lo único que ha hecho es confirmarme muchas cosas desde que llegamos aquí… ella te conoce muy bien y eso es lo que yo quiero hacer Maca… conocerte, de la misma manera en que te amo, sólo eso… - No pasa nada cielo… tranquila – se levantó y le dio un beso muy dulce que Esther agradeció mucho en ese momento – piénsate lo que quieres hacer cuando lleguemos a Madrid… - en ese instante estaban sentadas la una al lado de la otra. - Ayúdame a tomar una decisión Maca… - se lo dijo un poco desesperada, pues realmente no sabía que iba a hacer. - No puedo… quiero que la tomes tu sola… no quiero retenerte si tu no quieres realmente ser retenida a mi lado… quiero que lo hagas tú… yo estaré bien con la decisión que tomes… de verdad… - le sonrió a su chica y la besó nuevamente, para finalmente atraerla hacía ella y abrazarla. 29/Sep/2005 16:43 Para quitarse de en medio, decidieron dar una vuelta por Jerez, al fin y al cabo el día anterior sólo habían tenido tiempo de visitar la casita de Maca, así que intentó enseñarle a Esther alguno de los sitios en los que había pasado su infancia y adolescencia, lo cuál le encantó mucho a la enfermera. Cuando ya era hora de comer, entraron en un típico bar de andaluz en el que Maca se sintió en todo momento en su salsa, lo echaba muchísimo de menos ese encanto de la gente del sur, ese bullicio de quien pasar un buen momento entre amigos con alegría, se sentaron en una mesa un tanto alejada de la puerta, en realidad a Maca le hubiera gustado quedarse al lado de la barra, pero pensó que Esther no estaba acostumbrada a esas cosas y decidió que sería mejor pillar una mesa y estar cómodas. - Quédate aquí cielo… voy a por unas cañitas y por un jamoncito y quesito… que te vas a chupar los dedos… - Esther ser rió ante el comentario de su chica que mostraba esa alegría que tanto le gustaba en los ojos. Maca se acercó a la barra y rápidamente la atendió un chaval, que le puso todo lo que había pedido, primero fue a llevar las bebidas a la mesa, para después coger los platos con el jamón y con el queso. Durante todo el tiempo no había dejado de mirar a su chica poniéndole diferentes caras para que ésta se riera y lo consiguió, desde la barra había visto como Esther se ponía un poco colorada por sus gestos y con sus manos le indicaba que se iba a enterar cuando volviera a la mesa. Cuando por fin llegó a la mesa, se encontró con una Esther que rebosaba alegría, sintió que por lo menos en ese momento había logrado que olvidara o dejara aparcado la decisión que tenía que tomar. - No sabía que pudieras ser tan payasa Maca… - le dijo Esther con una sonrisa en los labios. - Es que usted todavía no me había visto en mi salsa…. – y empezó a mover las manos, a sacarle la lengua, guiñarle un ojo en plan exagerado, Esther a su vez intentaba que parara, aunque se lo estuviera pasando muy bien. 146 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Maca… ¿quieres comer ya y dejar de hacer el payaso?... – en ese momento puso cara triste y comenzó a comer despacito – cielo… que es broma… que me gusta que estés así… - le cogió de la mano disimuladamente y se la acarició. - Si ya lo se cielo… estoy de broma… - en ese momento Esther vio como un chico se acercaba hacía ellas con paso decidido. - ¿Maca?... – en ese momento se volvió para ver quien la había llamado. - ¿Fernando?... – se quedó un poco parada, desde luego no había pensado en encontrarse allí con su ex, pero intentó parecer tranquila, sobre todo estando Esther delante – Cuanto tiempo… - en ese momento se levantó para saludarlo – no te hacía aquí en Jerez… - Yo si que no te esperaba… creía que no vendrías al aniversario de tus padres… - Esther estaba alucinando con lo que estaba pasando. - Si al final he venido con una amiga… - miró a Esther en ese instante para que se levantara – Esther, Fernando… Fernando, Esther. - Encantada de conocerte Fernando… - le dijo Esther un poco seca. - Igualmente Esther… - en todo momento vio como Fernando no le quitaba ojo a Maca. - ¿Cómo te va?... – Maca intentó cambiar un poco de tema para apaciguar el encuentro. - Pues muy bien… ¿recuerdas Isabel?... – Maca asintió, era una de las chicas del grupo – pues nos vamos a casar… esta allí en el grupo ese de la barra… - Me alegro mucho… además ella siempre había ido detrás tuya…. – Maca sonrió, en realidad se alegraba de que Fernando estuviera bien, se lo merecía - lo sabía todo el mundo…. - Lo se… lo se…y tú, ¿estas con alguien?... – en ese instante ambas se miraron, por instante se le ocurrió saltar y decírselo a Fernando pero buscó el apoyo de Esther, que asintió. - La verdad es que sí… - Fernando cambió de expresión, como si esperara confirma algo – estoy muy bien… - en ese momento cogió a Esther de la mano, que sonreía toda orgullosa - bueno estamos muy bien… - en ese instante Maca supo que Fernando había confirmado los rumores que corrían entre su círculo de antiguas amistades. - ¿Y con tus padres que tal?... - Muy bien… hemos tenido sus más y su menos… tú lo sabes… - Fernando asintió – pero ahora estamos muy bien… aprecian mucho a Esther… - Me alegro por ti Maca… y por ti también Esther… bueno yo me voy ya con la gente… se dieron unos besos de despedida y vieron como se acercaba a su círculo de amigos que lo esperaban en la barra. - ¿Estás bien cielo?... – le preguntó a Esther que se había quedado parada mirando como Fernando se alejaba de la mesa. - Claro que si… así que ese era el famoso Fernando… - Si… por… - se quedó extrañada el comentario de su chica. - Porque es muy guapo Maca…. – la pediatra se quedó sin poder decir nada, no esperaba para nada que su chica dijera eso – pero tú lo eres más… tonta… - se rieron las dos después de eso. - Anda Esther… que tienes un peligro… 147 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Siguieron comiendo entre risas, incluso se habían olvidado ya del encuentro con Fernando, que en realidad no había tardado mucho en irse con sus amigos a otro sitio, se alegraba por él, en el fondo era un buen chico y en su momento habían cancelado juntos la boda, algo que le facilitó a Maca su decisión. 29/Sep/2005 19:46 Al volver a la finca cerca de las ocho de la tarde, vieron como toda la gente corría de un lado para otro para ultimar detalles, dejaron el coche como pudieron en el garaje y entre risas intentaron entrar en la casa lo antes posible. Por el camino se encontraron a su hermano Jero, que como un loco entraba y salía de la casa ayudando a su madre a dirigir todo aquello, lo saludaron desde lejos y subieron las escaleras corriendo, tanto que Esther estuvo a punto de caerse casi al llegar arriba, menos mal que Maca pudo cogerla a tiempo para poder evitarlo. - Cielo no te me mates… por favor… - Maca empezaba a reírse al acordarse del tropezón que acababa de dar su chica en las escaleras y se retorcía ya muy cerca del suelo por la risa. - No tiene gracia Maca… eres muy mala… - se echó encima de su chica y entonces si que terminaron las dos por el suelo muertas de risa. - Si es que no sabes la cara que has puesto… tendrías que haberte visto… - se puso las manos en la cara porque estaba ya llorando de la risa, después de intentar mostrarla a su chica la cara que esta había puesto. - Vaya día que llevas hoy cielo… - la cogió de la mano en ese momento para levantarse del suelo e irse hacía el dormitorio. Entraron en el dormitorio sin parar de reír, sabían que dentro de poco tendrían que bajar y hacer acto de presencia, pero querían aprovechar cada segundo que les quedaba de estar sola, se tumbaron en la cama y empezaron a hacerse carantoñas sin parar de sonreír. - Mi niña… ven aquí… si es que es lo más bonito de mundo… es más guapa mi niña… Esther cada vez sonreía más y más al escuchar a su chica decirle todo eso - si es… - le dio un arrebato de cariño incontrolado. - Maca… Maca… estas fatal eh… que mal te ha sentado la comida… - Cielo… si te digo porque te digo… y si no te digo porque no te digo… me vas a volver loca… - comenzó a gritar, así que Esther no tuvo más remedio que empezar a besarla para que se callara. - ¿Te vas a duchar conmigo preciosa?... – le preguntó Maca con carita de pena y afirmando a la misma vez - Maca… que sabes que después tardamos un montón en salir… - esos ojitos le podían a la enfermera y Maca se aprovechaba de ello – está bien… pero pórtate bien… y esas manos quietas… - Cariño no fastidies… ¿qué gracia tiene ducharse contigo si no te puedo tocar?… - le dijo ya levantándose de la cama de un salto para irse corriendo al cuarto de baño a pillar sitio – eres una aguafiestas… - le sacó la lengua desde la puerta de este. 148 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Eh… no te escapes… espérame… - Salió corriendo Esther detrás de ella para meterse juntas en la ducha. Al final, por culpa de Maca, se entretuvieron un buen rato en la ducha, cuando se dieron cuenta, tuvieron que vestirse corriendo, ya que sabía que sus padres y hermanos llevarían ya un buen rato esperando a que llegaran los invitados. - Venga Esther… que no llegamos… - le dijo seriamente mientras por fin se metía el vestido que había elegido para la fiesta. - A mi no me metas prisa… que has sido tu la de la idea de la ducha… - Esther seguía en el cuarto de baño maquillándose. - Como quieras cielo… - dijo ya poniéndose los zapatos y cogiendo el bolso para irse – al fin y al cabo soy yo la que tiene que estar abajo con ellos… no te preocupes que ya bajo a tranquilizarlos. - Maca… - la pediatra ya tenía la puerta del dormitorio abierta de par en par – no te vayas… ven y dame un beso… - así que no tuvo más remedio que acceder a la petición de su chica y acercarse a darle un leve beso en los labios. - Venga cielo… no tardes… - en ese momento si que salía ya por la puerta, así que levemente escuchó lo último que le estaba diciendo Esther desde el baño. - No me pongas nerviosa Maca… - y cerró la puerta con cuidado y suspiró antes de enfrentarse al clan Wilson al completo. 30/Sep/2005 16:38 Bajó las escaleras pausadamente, no quería que después de todo, con esos dichosos tacones pudiera llegar a caerse, se rió al imaginarse a ella tirada todo lo larga que era en la escalera, a su madre le daría un ataque si pasara eso. Salió al jardín para dirigirse hasta la carpa principal donde supuso que estaría su familia ya esperándola, pensó en Esther, en que ésta finalmente no tardara demasiado y sobre todo en que diera con aquello, se le había olvidado indicarle hacía donde tenía que ir, pero sabía que su chica tenía muchos recursos y ya le preguntaría a alguien del personal. Cuando pisó la carpa por fin suspiró, sabía que estaría la mayor parte de su familia expectante para ver cómo se comportaba en la fiesta, la fama la precedía y eso era algo que por mucho que quisiera ahora enmendar no iba a poder hacerlo. Al fondo vio a sus padres junto a sus hermanos y a sus tíos, hablaban animadamente de cualquier cuestión de negocios, así que se acercó primero a su madre y le dio dos besos para indicarle que ya estaba allí. - ¿Y Esther?... – le preguntó su madre en un susurro, no quería que se enterara nadie más de esa conversación. - Se está arreglando todavía mamá… ahora bajará… - no sabía por qué su madre tenía tanto interés en ver a Esther. - Es que tus tías están deseando conocerla… - ¿Qué le has dicho?… - en ese momento sintió que a su madre se la habían cambiado, 149 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) no podía estar diciendo lo que acababa de soltarle. - Les he dicho que es una muy buena amiga tuya… que ha venido de Madrid… y que es muy buena chica… - Maca no se quedó muy conforme con la contestación de su madre, no sabía por qué pero no les habría dicho solamente eso, así que la miró seriamente para que le confesara lo que había estado contando por ahí – ay, hija, me han preguntado si estabas con alguien… y no se, se me ha escapado… tú sabes que a ella no les puedo ocultar nada… ¿qué quieres que haga?... - Ay mamá… no hay quien te entienda… de verdad… no te preocupes… voy a hablar con ellas, ¿vale?.... – se volvió hacia sus tías que estaban hablando muy cerca de allí, en ese instante pensó en que la fulminarían a preguntas. - Hombre Macarena… cuanto tiempo sin vernos… no me vas a dar un beso… - le dijo su tía Pilar, mujer de uno de los hermanos de su padre. - Hola tita… - se acercó a ella y le plantó los dos besos de rigor- si mucho tiempo… el trabajo no me deja mucho tiempo… - ¿Nos ha dicho tu madre que has venido acompañada?... – le preguntó su tía María, hermana de su madre, mientras le plantaba otros dos besos. - Sí, he venido con una compañera de trabajo… no conocía Jerez y le dije que se viniera… - Ay Maca, como me alegro por ti… - le dijo su tía Pilar, siempre había sido más abierta que su madre - ¿Y por Madrid entonces bien no?... - Si muy bien tita… mucho trabajo… un poco caótica la ciudad, pero muy bien… - Sobre todo cuando se está en buena compañía… - dijo en ese momento su tía María. - Maca… Maca… - en ese momento alguien la llamaba, era su hermano Jero intentaba llamar su atención, odiaba esos momentos familiares, tanto beso, tanto saludo, tanta tontería, pero parecía que a su pesar iba a ser el centro de atención de toda su familia. - Dime Jero… - se acercó hasta él y sus primos que se encontraban también cerca de allí – hola chicos… - saludó en ese instante a sus primos Pablo, José, Lidia y Marta, que a su vez la saludaron animadamente y atendió a su hermano para ver que quería. - Creo que viene por ahí Esther un poco despistada… - efectivamente, a lo lejos vio una Esther que no sabía donde ir y buscaba un tanto desesperada a alguien que le dijera donde tenía que dirigirse. - Voy a por ella… ahora nos vemos… - les dijo tanto su hermano como a sus primos que se quedaron mirando como se iba en busca en de Esther. Se acercó en un principio lentamente a su chica, desde que la había visto a lo lejos, pensó que estaba realmente preciosa, se rió al pensar que en ese momento tendría que sacarse el pañuelo para limpiarse las babas, así que suspiró y acelerando finalmente el paso, llegó hasta el porche donde la enfermera comenzaba a poner una expresión de agobio en la cara. - Preciosa… - le dijo susurrándole al odio y sonriéndole en ese instante – he venido a salvarte…. - Ay Maca… no sabía donde ir… ni a quien preguntar… - un poco nerviosa todavía al haberse sentido perdida entre tanto desconocido. - Bueno pero ya estoy yo aquí… - la cogió de la mano y la acercó hacía ella para abrazarla – venga que nos esperan…- Esther puso en ese instante cara de sorpresa y 150 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Maca de corderito degollado por lo que le iba a decir - mi madre te quiere presentar a toda la familia… - Pero Maca… qué me estás diciendo… - se puso las manos en la cara. - A mí no me mires… he llegado y he puesto la misma cara que tú cuando me lo ha dicho…- haciendo un claro gesto con las manos para indicarle a su chica que no había tenido nada que ver en eso - y claro ya mis tías se han puesto a hacerme el tercer grado… - Me imagino… si son tan peligrosas como tú… no me extraña… - se rieron las dos y decidieron acercarse donde estaba el resto de la familia Wilson, no sin antes abrazarse para ir tranquilas a ese encuentro. 30/Sep/2005 17:43 De forma tranquila fueron acercándose hasta la carpa en la que ya estaba todo el mundo ocupando sus sitios en sus respectivas mesas, así que al entrar, Maca se dio cuenta de que su hermano Jero le hacía un gesto para que se acercaran a la mesa en la que debían sentarse, en ella se encontraron con caras conocidas y caras menos conocidas. - Maca… ¿te acuerdas de Andrea?... – le dijo su hermano Jero cuando se sentaron la una junto a la otra en la mesa, no esperaba que estuviera en la fiesta, pero pensó que tampoco pasaba nada. - Claro que me acuerdo… - le sonrió y la saludó acercándose hasta la silla en la que estaba sentada para darle dos besos muy rápidos – de la boda de Javi y de Laura… encantada de verte por aquí… - Yo también me alegro de volver a verte… me dijo tú hermano que estarías en la fiesta…. - Mira esta es Esther… - la enfermera se acercó en ese momento con cara de circunstancias para darle dos besos también. - Encantada de conocerte Esther… - se miraron directamente las dos. - Lo mismo digo… Andrea… ¿no? – Maca se quedó mirando a su chica, no sabía que podría estar pasándole por la cabeza y en ese momento se acordó de la conversación que tuvo el día que llegaron con su hermano Jero. - Bueno vamos a sentarnos en la mesa… - dijo Maca cogiéndole a su chica de la mano para volver a sus respectivos sitios. - Si claro… - dijo Jero a su vez. Durante el resto de la cena, intentó estar lo más pendiente posible de su chica, pero también, a veces no podía evitar sentir cómo Andrea, que se encontraba justo enfrente de ella, no le quitaba ojo de encima. Le estaba molestando que la mirara pero también lo estaba haciendo que Esther estuviera todo el rato pendiente de si ella le estaba o no devolviendo las miraditas a Andrea y que a su vez mirara a la amiga de su hermano cómo dándole a entender que no tenía nada que hacer con ella y se estaba empezando a cansar. - Cariño… ¿qué te pasa?... – en ese momento había suspirando tan fuerte que Esther 151 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) no tuvo más remedio que acercarse a ella y preguntarle. - No me pasa nada Esther… - en ese momento iba a estallar, pero intentó calmarse. - Sí que te pasa… - seguía hablándole susurrándole al oído – te conozco ya Maca… y no me engañas… - Vale… pues si me conoces tan bien… deja de jugar… - volvió a suspirar para descargar su ese agobio que le estaba entrando. - Yo no estoy jugando… - le respondió la enfermera un tanto indignada, Maca ante la contestación de su chica, se cansó del todo, se levantó y la cogió de la mano, se disculpó con el resto de la mesa y se la llevó de allí. 30/Sep/2005 18:33 Maca intentó llevarse a Esther lo más lejos posible para hablar con ella, no le había gustado para nada su actitud, era algo que siempre le había molestado, no soportaba que alguien tuviera ese comportamiento con ella, los celos no los soportaba, no los entendía y por supuesto, no los aprobaba y necesitaba hablar con ella. - Maca, me haces daño… - en ese momento se dio cuenta de que no había soltado la mano de Esther desde que se habían levantado de la fiesta. - Perdona cariño… no pretendía hacértelo… - la soltó en seguida y se acercaron a la mesa que se encontraba a lado de la piscina para hablar. - No pasa nada… pero dime… ¿Qué te pasa Maca?... – le preguntó la enfermera cuando vio que su chica se apartaba un poco de ella para sentarse al otro extremo de la mesa. - Simplemente me he sentido agobiada… no… - intentaba explicarse de tal manera que no le hiciera daño a su chica – no podía estar más en esa mesa… me estaba sintiendo incómoda… y… - ¿Pero por qué?... – parecía que Esther no estaba comprendiendo la actitud de su chica. - Me sentía observada… por Andrea… - Maca se sentía muy nerviosa - por ti… no se… entre que ella no dejaba de hacerme una radiografía completa y que tú me mirabas de esa manera… - Esther puso cara de extrañada - como si yo le estuviera siguiendo el juego y… - Tengo que reconocer que no me ha gustado nada esa tal Andrea… no soy tonta Maca… - Se que no eres tonta… pero confía en mi… - no sabía ya como sentarse en la silla que estaba ocupando - hasta ahora no te he dado ningún motivo para que no lo hagas… y los celos no me gustan Esther… no me gustan nada… - Pues te aguantas… eso son cosas que no se pueden evitar… yo soy así… y tu eres de otra manera… pero eso no quiere decir que no confíe en ti… sólo que no me gustan las pedorras como esa… - en ese momento se rieron las dos, por la ocurrencia de Esther y Maca se levantó por fin de la silla para acercarse a su chica – además de alguna manera tiene que saber que eres mía… - Qué posesiva eres cariño… - lo dijo en un tono serio, pero con una gran sonrisa en los labios. - No… sólo lucho por lo que es mío… así que ya sabes… si no te gusta… te buscas a otra… - le dio un golpe a la pediatra en el culo 152 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - No… no… - Maca se rió y la cogió de la cintura para besarla – de momento tengo suficiente contigo… por la cuenta que me trae… - Y que yo me entere de lo contrario que te la ganas… - Venga… volvamos que nos estarán echando de menos… Lentamente volvieron a la fiesta, se sentaron e intentaron entablar una conversación amena con el resto de los invitados y aunque Andrea seguía con su jueguecito, cada vez que esto pasaba, Maca recordaba la conversación que habían tenido, se miraban y se reían las dos sin disimular absolutamente nada. 30/Sep/2005 19:56 Poco a poco la cena terminó, no sin antes escuchar el discurso que el padre de Maca había preparado con tanto esmero, en él le dio las gracias a su mujer, a su familia y a sus amigos por todo el apoyo recibido durante todos esos años, a sus antepasados y por supuesto a su madre, que se encontraba sentada junto a su hijo con una cara de orgullosa que no le cabía en el pecho. Esther en ese momento se había acercado mucho a Maca para que le fuera contando quien era cada uno, puesto que aunque hasta ese momento se había librado de conocer a toda esa gente, sabía que cuando empezara ya la fiesta no iba a poderse librar. - Cielo no me habías dicho que tu abuela estaba aquí… - le dijo susurrándole al oído a su chica. - Mi abuela no se pierde una… tiene más marcha que tú y que yo juntas… - Maca se rió al recordar a su abuela Reyes en todo su apogeo – ahora te la presento… seguro que le gustas mucho… - No se Maca… no se… me da un poco de apuro… - No te preocupes cariño… que de verdad que le vas a gustar… simplemente porque me gustas a mí… - Eso espero… - Esther respiró un poco más tranquila, pero tenía una duda - ¿esa es tu abuela la que te puso tu nombre?... – Maca asintió con una dulce sonrisa. - Hace ya muchos años que vive en Sevilla… pero yo sabía que no se iba a perder algo como esto y menos de su primogénito… - ¿Te imaginas tú y yo celebrando nuestro cuarenta aniversario de boda? – en ese instante Maca la miró fijamente con cara de sorpresa, su chica le estaba hablando de matrimonio. - Pues no se… me dejas un poco… – realmente no sabía que decir. - ¿Sin saber que decir?…- Maca asintió - ¿No crees en el matrimonio?... – le preguntó Esther en ese momento. - No es que no crea en el matrimonio… es que no le doy importancia… es un contrato entre dos personas y nada más… no te garantiza la felicidad…además te recuerdo que dejé plantado a mi ex novio… - esto último lo dijo recalcándolo un poco – así que no soy la más apropiada para hablar del significado del matrimonio. - Cariño… que no te estoy pidiendo que te cases conmigo… - lo dijo un poco molesta 153 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) pero vamos… si alguna vez se me ocurre, tranquila que por mi parte no vas a tener problemas. - Joder cariño… no te he dicho eso… pero no se… me ha resultado extraño que hayas saltado con eso… - Maca es un decir… acabamos de empezar y no en realidad no sabemos lo que durará esto… lo mismo termina mañana que lo mismo estamos como tus padres… es sólo una manera de hablar… - Si ya lo se cariño… pero hoy por hoy no le tengo mucho aprecio a ese termino… - Anda cambiemos de tema… ¿Quiénes son los que están sentados con tus padres?... quiso saber Esther para zanjar el asunto. - Pues… - Maca intentó seguir como si no hubiera pasado nada, aunque sabía que lo ocurrido le traería más de un quebradero a esa cabecita que tenía tan inagotable – verás… para que no te pierdas te lo digo de izquierda a derecha… la primera es mi tía Pilar, que está casada con el hermano pequeño de mi padre, Francisco, que está sentado a su lado… seguimos, después viene mi abuela Reyes y después mis padres que ya los conoces… - Esther se rió al escuchar eso – y para terminar, al lado de mi madre, están su hermana María que está casada con otro hermano de mi padre, Tomás… - Vamos que todo queda en casa… - le soltó Esther de repente. - Si… - echó tal carcajada que los que estaban en su mesa la miraron de repente – eran del mismo grupo de amigos y bueno, ya sabes… - ¿Y tus primos?... - Pues están en esa mesa… allí están, ese es Pablo, a su lado está su hermano José … estos son los de mi tía Pilar y aquellas dos son Lidia y Marta que son de mi tía María… pero falta mi primo Víctor que está en Estados Unidos trabajando de médico… - Una familia muy interesante si señor… pero vamos no me he enterado de nada… así que cuando me los presentes… haz como si yo no los conociera… que por supuesto no los conozco de nada claro… - se estaba enrollando un poquito ya y Maca le tocaba la mano para que dejara de hacerlo – y es que después la que queda mal soy yo… - Cariño para… - en ese momento dirigió una mano hacía la boca de su chica que cuando notó sus dedos, no hizo otra cosa que besársela y no tuvo más remedio que sonreír. El discurso no tardó mucho en acabar, así que todos los invitados se fueron levantando de sus respectivas mesas y acercándose a otra carpa que se había levantado justo detrás, donde se podía encontrar dos barras a los lados totalmente abastecidas y un pequeño escenario al fondo con una orquesta que en ese instante había comenzado a tocar para atraer a la gente hasta allí. 30/Sep/2005 20:22 Todo el mundo había abandonado ya las mesas, pero Maca pensó que como Esther estaba un poco nerviosa, sería mejor tranquilizarla primero y después irse con el resto del personal, los camareros iban recogiendo todos los platos poco a poco, les quedaba una larga noche por delante para dejarlo todo en condiciones para desmontarlo a la mañana siguiente. 154 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Desde que se habían quedado a solas, Maca no le había soltado la mano a su chica, no hablaban, simplemente escuchaban la orquesta que estaba amenizando la velada y en ese momento, mientras sonaba una canción lenta, se levantó y con un gesto, le pidió a Esther que bailara con ella, se dirigieron hacía una parte sombría del jardín y comenzaron a bailar lentamente, mirándose a los ojos bajo las estrellas. - Lo que daría por estar contigo así siempre… - le dijo Esther al oído. - Yo también…. – Esther la miró en ese momento – de verdad… - Maca suspiró en ese momento y con seriedad le dijo susurrando – Esther, vamonos de aquí… - Maca no podemos… tus padres se van a enfadar… - le recriminó Esther ante la petición de Maca – y tú familia que va a decir… - Me da igual lo que diga mi familia… me quiero ir de aquí contigo… - en ese momento dejaron de bailar y se quedaron mirándose agarradas de sus manos – no quiero verlos… por favor… - le dijo con cara de súplica. - Y ¿dónde nos vamos?... – le preguntó Esther sin mucho convencimiento. - A mi casita de Jerez, allí no nos molestará nadie… - se acercó a ella muy despacito y volvió a susurrarle al oído – quiero hacerte el amor cariño… quiero tenerte para mi esta noche… quiero demostrarte lo que eres para mi… me vuelves loca cariño… me vuelves loca… - esa voz de deseo que ponía la pediatra derretía a Esther sin piedad y Maca lo sabía. - Yo también lo estoy deseando… mírame… - le cogió la cara para que la mirara – me tiemblan las piernas cada vez que me dices cosas como esas… - sus manos temblaban muchísimo - ahora mismo accedería a tu petición con los ojos cerrados… pero sigo diciendo que tenemos que hacer acto de presencia… - Esta bien… - en el fondo sabía que tenía razón su chica, pero nada podía hacer que se le quitara de la cabeza lo que le acababa de proponerle – pero nos vamos en seguida… - Esther asintió para hacerle ver que lo había entendido todo - Te lo prometo cariño… de verdad… - en ese momento se besaron con ansía, como intentando que la proposición de Maca no se quedara en el olvido. 30/Sep/2005 21:16 En ese instante, como por arte de magia apareció Jero que venía de la carpa y Maca supuso que iría con intención de buscarlas a las dos, lo abría mandado su madre para que llevara a Maca hasta la fiesta por la oreja si era precioso, siempre había sido igual. - Creía que os habríais esfumando ya tortolitas… - les dijo Jero mientras se acercaba hasta ellas dos. - Pues casi Jero… he tenido que sujetar a tu hermana un poquito, porque ya se quería ir… - le dijo Esther a su cuñado. - Maca por dios… ¿no cambiarás nunca?… - con un gesto, Maca le dijo que no. - Te manda mamá, ¿no?... – Maca había decidido ser directa. - Si que me manda… la abuela ha pregunta por ti muchas veces y ya no sabía que decirle… además quiere conocer a Esther… - la enfermera lo miró en ese momento con cara de susto ante lo que se le avecinaba. 155 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Te dije que nos fuéramos cariño… - le recriminó Maca al ver la cara de su chica – así que ahora ya sabes… a conocer a la familia Wilson al completo… - Esther le dio un palo en el brazo – eh, que no es mi culpa… yo he intentado salvarte, pero tú no has querido… así que ahora te aguantas… - Maca… - se acercó Esther para susurrarle al oído a su chica – no me dejes sola… - Eso nunca mi amor… aunque tenga que aguantar a toda mi familia unida… - le dio un beso en la mejilla y otro en los labios. Así que con más resignación que por otra cosa, se dirigieron hasta la carpa seguidas de Jero, que no las perdía de vista por si decidían en el último momento escaparse de allí. Al llegar, a lo lejos vio como su madre le hacía señas para que se acercaran, así que no tuvo más remedio que hacerlo. - Ven aquí Esther… te quiero presentar al resto de la familia… - le dijo la madre de Maca a la enfermera ya dándole dos besos – mira estás son Pilar y María, las tías de Maca… - Encantada… yo soy Esther… - las tías de Maca la miraron de arriba abajo y con un signo que parecía de aprobación, dejaron que la chica se alejara un poquito de ellas. - Que alegría conocerte por fin… Mercedes nos ha estado hablando mucho de ti durante la noche… - le dijo Pilar – enfermera jefe del hospital… eso debe de ser duro… - Bueno… tiene sus días buenos y sus días malos… como todo… - intentó Esther salir del paso, no sin buscar en todo momento los ojos de su chica. - Y ¿cómo os conocisteis?... – le pregunto María - Pues en el hospital… resulta que teníamos una amiga común… - miró a Maca y sonrió – y una cosa llevó a la otra… - Si es que está niña en el fondo siempre ha tenido muy buen gusto… - soltó su tía Pilar, Esther en ese momento parecía que estaba escuchando a Teresita pero en estéreo – yo siempre te lo he dicho Mercedes… - Gracias por la parte que me toca… - en ese momento se había colocado estratégicamente detrás de su chica y de vez en cuando le ponía una mano en el culo para recordarle a su chica que tenía que cortar pronto – bueno titas… me la llevo a ver a la abuela… - Esther la miró con cara de asesina en serie, pero en el fondo se alegraba de que la sacara de allí. - Encantada Esther… - le dijo su tía María, mientras le soltaba otros dos besos. - Igualmente… - lo mismo hacía su tía Pilar. - Macarena… - reconoció en ese momento la voz de su madre – no os perdáis… - No te preocupes mamá… - le dijo eso para callarla, pero en fondo Maca pensaba que se iban a esperar sentadas si iba a volver junto a su madre y a sus tías. - Cariño… te llevo ahora con mi abuela… y nos vamos… - le dijo a su chica mientras le hacía un besito en el aire para que supiera lo que le esperaba. Llegaron donde estaba su abuela sentada, la encontraron con el resto de sus nietos escuchando alguna de sus innumerable batallitas que tanto le habían gustado a Maca cuando era pequeña, era una mujer con una vida muy interesante, afortunadamente había viajado mucho con el que fue su marido y abuelo de Maca en una época en la que se habían producido muchos cambios y habían pasado tantas cosas. 156 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Hola abuela… - le dijo Maca, plantándose delante de ella para darle dos besos de lo más cariñoso. - Ay mi Maca… - parecía que lo que tenía delante había sido una aparición – pensaba que tu madre ya me había engañado cuando me dijo que estabas aquí… - No abuela… estoy aquí de verdad… - se agachó al lado de ella para hablarle – mira te presento a Esther… una buena amiga y compañera de trabajo… - Hola Esther… encantada de conocerte… - en ese momento la enfermera se agachó para darle dos besos a la abuela Reyes. - Abuela es la enfermera jefe del hospital en el que trabajo… - Maca sabía que para su abuela que Esther fuera enfermera era muy importante. - Enfermera… - la abuela entonces tomó un sorbo de la bebida que tenía en la mano y comenzó a hablar – de joven yo quería ser enfermera… pero no pudo ser… su abuelo me pilló antes… - se rió al recordar aquello – y yo no podía dejar escapar ese buen mozo… - Anda abuela… sabes que de todas maneras no te hubieran dejado… - Maca sabía como había sido de estricta la familia de su abuela y en aquella época no estaba bien visto que una niña bien hubiera tenido que trabajar. - Ya lo se… pero hubiera hecho todo lo posible por llegar a serlo… pero llegó tu abuelo y ya sabes el resto de la historia… - bebió otro sorbo del vaso y siguió hablando – Maca, ¿hace cuanto tiempo que no vienes por Sevilla a verme?... - Mucho, abuela, mucho…más del que quisiera, ya sabes que a mi me gusta mucho estar allí… - Pues ya sabes… la próxima vez… te lo piensas y vienes con Esther a verme… ah y de paso me llevas a ver a la virgen… que parece mentira que te llames como te llamas y ni siquiera tengas interés en hacerle una visita… - en ese momento Esther se rió ante el comentario de la abuela Reyes. - Claro que si abuela… yo te llevo todas las veces que haga falta… - Maca sabía lo importante que era para su abuela que viera a su virgen y se prometió así misma que la llevaría – bueno abuela… voy a ver a mi madre otra vez… - se levantó en ese momento con un poquito de dolor en las piernas de estar tanto tiempo agachada. - Bueno… pero no te vayas que te conozco… - dijo la abuela al fin- bueno Esther encantada de conocerte y que sepas que te tiene que traer a hacerme una visita a Sevilla… - Yo se lo recordaré… me ha alegrado mucho conocerla… - Esther le dio dos besos y se fueron las dos riéndose mientras se alejaban de allí, dejando a su abuela rodeada de sus nietos más pequeños – Maca… - la pediatra la miró en ese momento – que manía tiene tu familia con decirte que no te escapes… menuda eres… - se rieron las dos. - Es que cariño… cría fama y échate a dormir… - en ese momento ya estaba buscando el sitio propicio para quitarse de en medio y llevarse a su chica a su rinconcito privado. 01/Oct/2005 13:41 Se acercaron a la barra, ante todo tenía que disimular para que su madre no mandara de nuevo a Jero para evitar que se fueran, así que allí estaban en la barra pidiendo un par de cubatas para matar un poco el tiempo y esperar a que pudieran irse. 157 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Cielo sigue sin parecerme bien que nos vayamos así como así… - le dijo Esther mientras después de pegarle un sorbo a su cubata – no quiero quedar mal con tu familia… se han portado muy bien conmigo… - Cariño, con la única que se pueden molestar es conmigo… - le dijo Maca mientras disimuladamente le iba poniendo la mano en la cintura a su chica. - Pues quedémonos un poquito más y después nos vamos donde tú quieras… - Maca en ese momento supo que en ese aspecto no tenía nada que hacer con Esther, la enfermera había decidido quedarse y tendría que hacerlo – además mañana no tenemos que madrugar… - Vale Esther, vale… nos quedaremos… - en ese instante vio la sonrisa de su chica en los labios y se rindió, por primera vez en su vida iba a aguantar una fiesta completa de los Wilson, pero se le ocurrió algo – ven que te llevo a un sitio… - Maca eres de idea fija… - le respondió Esther creyendo que su petición no había servido de nada. - No cielo… ¿ves aquel jardín que está allí?... – la enfermera asintió – pues no vamos a sentar en un fuente preciosa que está en su centro… - Pero eso es como si nos fuéramos… - poco a poco se fueron acercando hasta donde estaba su hermano Jero con sus amigos. - No, verás… ¿Jero ven?... – en ese instante llamó a su hermano para que se acercara y este lo hizo en un momento. - Dime Maca… - Si mamá o alguien pregunta por mí… - Jero puso cara de pocos amigos – diles que voy a enseñarle a Esther el jardín… ¿vale?... - Claro yo se lo digo… - Jero al decir esto volvió hasta donde se encontraban sus amigos y dejó a las chicas – pero si no te encuentran es cosa tuya… – se volvió en ese instante para volver a dirigirse a su hermana. - Siempre ha sido cosa mía… otra cosa es lo que diga tu madre… - le recriminó a su hermano – pero ya soy muy mayorcita para hacer lo que quiera… - Yo no digo nada… pero no quiero problemas con mamá, eso es todo… - Que vale Jero, que vale… que no me cuentes más rollos de los tuyos… - se estaba empezando a enfadar con su hermano y en ese instante notó como su chica la cogí de la mano para tranquilizarla – pues eso… que ya sabes donde estaré… Poco a poco fueron adentrándose en el jardín, recordaba a un jardín muy bien cuidado, lleno de flores y árboles de multitud de especies, mezclado, eso sí con aquel maravilloso sonido del agua que recordaba mucho al estilo de los Reales Alcázares de Sevilla, donde conviven caracteres árabes, renacentistas y modernos, se notaba que su abuela Reyes había tenido mucho que ver en él y había querido tener un recuerdo de su tierra, aunque no fuera en realidad tan bello como el original y a Maca le encantaba ese jardín que parecía que la transportaba en el tiempo. Cada vez más el sonido de agua iba teniendo más protagonismo y Maca observaba como su chica estaba cada vez más alucinada, miraba hacia todas partes intentando percibir todos los sonidos, todos los olores que la estaba impregnando en ese instante, así que cuando por fin llegaron a la fuente, Maca la cogió de la cintura, se sentó en la fuente e hizo que Esther se acomodara, no sin antes pasar por alguna dificultad que 158 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) otra, entre sus piernas. - Maca te voy a romper el vestido… - le dijo Esther cuando vio en la postura en la que estaban. - No te preocupes cariño… que le vayan dando al vestido… - se rieron las dos y se miraron a la cara, a Maca cada vez que tenía a Esther en esa postura, recordaba aquel día en el parque en el pudo disfrutar por primera vez totalmente de la compañía de su chica. - Esto es precioso cariño… - Pues el original lo es todavía más… - le dio un beso a su chica en el cuello – te voy a llevar a Sevilla para que lo veas… se que te va a gustar muchísimo… tanto como a mí… - ¿Por eso te gustan tanto los parques?... - Claro… siempre que podía estando allí durante la carrera, me acercaba al Alcázar y me pasaba allí la tarde o la mañana… me relajaba mucho así… - ¿Te he dicho alguna vez que me encanta estar así contigo?... – le preguntó Esther mientras con una de sus manos acariciaba la cara de Maca y la posaba en los labios de la pediatra - Nunca… - en ese momento la miró a los ojos y vio como la pediatra se reía y le besaba la mano que todavía le acariciaba sus labios. - Pues te lo digo ahora… me encanta cuando estoy así contigo… y me encanta decirte que te quiero… - Ven aquí anda… - le cogió la cara y comenzó a besarla con mucha dulzura – que haría yo sin ti… - Pues la verdad es que no lo se… - se rió cuando Maca la miró con esos ojos de deseo que le llenaba el alma - No haría nada Esther… nada… - se besaron apasionadamente, Esther se puso de pie para quedarse de cara a su chica y comenzaron a demostrarse lo que tanto había querido Maca hacer desde que la había visto ese noche perdida en el porche de su casa y había tenido que ir a rescatarla. 01/Oct/2005 16:11 Llevaban ya un rato las dos abrazadas apoyadas en la fuente pero comenzaba a hacer un poquito de frío y ambas lo notaron, aunque era pleno mes de junio, todavía refrescaba por las noches y allí en la jardín, todavía más. - ¿Estás bien?... – le preguntó Maca a su chica cuando de repente le notó como se le erizaban los bellos de los brazos a su chica. - Si, sólo tengo un poquito de frío… - entonces Maca la abrazó todavía más fuerte para intentar que entrara en calor. - ¿Nos vamos?... – le sugirió la pediatra a su chica al verla que no entraba en calor con su abrazo. - Si, aunque no creo que con la hora que es quede mucha gente en la fiesta… - Maca se encogió de hombros para indicarle a su chica que eso no lo iba a saber hasta que no llegaran. - A lo mejor nos llevamos un sorpresa y están todos allí esperándonos para hacernos el 159 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) tercer grado… - se rieron al recordar lo que acababan de terminar de hacer en ese lugar y Esther se sonrojó – eh, cariño… si lo que hemos hecho es lo mejor del mundo… además, lo único que puede sentir alguien es envidia de mí por tener a la mujer más maravillosa del mundo a mi lado… - No me digas esas cosas Maca… que me pongo nerviosa… - seguían agarradas la una a la otra mientras poco a poco iban saliendo del jardín. - Sólo digo la verdad cariño… y llevo muchos años esperando poder decirle todo esto a alguien, para callarme ahora… que lo sepas… - se besaron de nuevo en ese instante. - ¿No te habían dicho nunca que eres una aduladora y que te sabes vender muy bien?... - Será que como nunca he sabido ligar, pues de alguna manera tenía que ir ganándome puntos y la labia es la labia… - Esther le dio un pequeño golpecito en el brazo y Maca protestó – pero que pegona es mi niña… me vas a dejar el brazo tieso esta noche… - No seas exagerada… además que no me creo que consideres que no sabes ligar… entonces ¿que hiciste conmigo?... porque vamos… – Maca se quedó mirando con los ojos muy fijos a su chica y le sonrió – ¿y todavía no sabes que hiciste?... no me lo puedo creer… - ¿Hablar?… - se rió todavía más cuando vio la mirada de asesina en que ese momento le estaba echando su chica. - No seas payasa Maca… - suspiró en ese momento - sabes que no tienes razón… y me parece muy fuerte que hables así de ti cuando sabes que no es verdad… - Cielo sólo es una táctica para conseguir llevarme a la chica más guapa de la fiesta a la cama… sólo es eso… - en ese instante se separaba de su chica para evitar otro golpetazo en su ya dolorido brazo. - Mira que te la estás ganando y al final hoy vas a dormir sola… - le amenazó Esther sin mucho convencimiento. - No digas algo que no vayas a hacer cariño… sabes que no puedes dormir sin mi… - en ese momento se le había subido la chulería encima y Esther le volvió a dar otro golpe. - Un día te voy a dar una sorpresa que te vas a enterar… - Maca en ese momento se la acercó y se besaron durante y instante. - Sorpréndeme mi vida… - se volvieron a besar, pero notó como Esther se separaba de ella y miraba un poco confundida hacía un lado, se volvió ella también y se encontró con que parte de la gente que quedaba en la fiesta lo había visto todo – dios, lo que me faltaba… - en ese momento se le cambió radicalmente la cara, se dio cuenta como Esther se ponía colorada e intentaba llevarse a una Maca de allí que se había quedado como paralizada. 01/Oct/2005 17:45 En ese instante vio como su madre le hacía una señal para que se acercaran, por nada del mundo quería pasar por delante de toda esa gente, desde que había tenido uso de razón, cada vez se le había ocurrido llevar a alguna de sus ligues a su casa por la noche, había sido tan discreta que a veces había rozado incluso la obsesión por ser descubierta en esas circunstancias, incluso entre los grupitos que quedaban en la fiesta, había conseguido divisar a alguna de esas chicas, tan heteros desde siempre, con sus novios o maridos tan formales, totalmente enamoradas de ellos, ya algunas 160 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) casadas y con algún que otro niño, que en el pasado habían sucumbido a los encantos de la pediatra y que en su día renegaron de su relación con ella, aquellas misma que ahora disimuladamente las miraban con una mezcla que Maca entendió entre sorpresa y envidia hacía Esther, la verdad es que había sido la única mujer que había conseguido que se olvidara del resto del mundo. Esther la cogió en ese momento de la mano para dirigirse hacía su madre, que las miraba con cara de sorpresa, en realidad no estaba acostumbrada a ver a su hija en esa situación y Maca no conseguía saber descifrar del todo esa expresión, lo mismo la recriminaba como siempre, que lo mismo, la estar allí sus tías y el resto de la gente, no le daba importancia al mismo. - Macarena… ya creíamos que os habíais ido… - le dijo su madre en el momento en el que se acercaron las dos. - Hemos estado en el jardín todo este tiempo… creía que te lo había dicho Jero… intentó comprender un poco más lo que podía venírsele encima, mientras Esther se mantenía en un segundo plano. - Ya, pero de eso hace ya dos horas y pico Maca… - su madre parecía después de todo tranquila – además, tus tías no querían irse sin despedirse de Esther… - en ese instante se dio cuenta de que su chica estaba un poco apartada de su lado, así que le ofreció su mano para acercarla hasta su madre. - Esther, creo que te van a adoptar… - le dijo a su chica en plan broma. - Macarena… no le digas esas cosas a la chiquilla… no te da vergüenza… - era ya lo que le faltaba, su madre de parte de su niña, le parecía ya increíble. - Pues la verdad mamá ya no se que pensar… ¿es que te han abducido esta noche y te han devuelto con la mente más abierta?… - Maca… no le digas eso a tu madre… - le recriminó Esther tirándole también de la mano. - No hija tranquila, que esta niña siempre ha sido igual… - le dijo Mercedes a Esther, sabía que su hija era imposible cuando se ponía así – anda id a despediros de tus tías y del resto… a ti si que no hay quien te comprenda hija… - se volvió en ese instante hacia Esther - Esther hija, gracias por venir a la fiesta… si no nos vemos mañana, decirte que me alegro de haberte conocido y que no tengo que decirte que vuelvas cuando quieras… - Gracias Mercedes… yo si que me alegro de haber venido a la fiesta y por supuesto de conocer a la familia de Maca… y claro que vendré a visitaros en otra ocasión. - Eso espero hija… - se dieron dos besos y la madre de Maca se alejó de ellas, así que se quedaron solas unos instantes. - Pero bueno Maca… ¿cómo le puedes decir eso a tu madre?... no te entiendo… tú familia se ha portado muy bien contigo y tú le hablas así a tu madre… - Soy idiota, ¿verdad?... – en ese instante se tocó el pelo para intentar recapacitar. - Muy idiota Maca… - Esther le estaba echando una buena bronca – es que no debería ni de mirarte a la cara… - Pero… - la pediatra intentaba defenderte. - Pero nada Maca… ellos ya han cambiado su actitud hacia ti… perdónalos y ya está, cada uno con su vida… 161 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Tienes razón… quizás todavía estoy un poco resentida pero tengo que cambiar… son muchos años así Esther… - no dejaba de tocarse el pelo mientras seguía hablando – y me cuesta comprender todavía ese cambio de actitud… son muchos años ocultándome y mintiendo a todo el mundo sabes… - Maca, mírame… - la pediatra había desviado la mirada y Esther con un gesto la obligó a mirarla - te quiero… y no me importa que la gente lo sepa… no me importa gritarlo si es preciso… no me importa besarte… no me importa tocarte delante de toda esta gente… es más… ven aquí… - en ese momento la abrazó y buscando sus labios se dieron un beso muy largo y dulce que hizo que ambas se olvidarán del mundo hasta que Esther pensó en que deberían de despedirse del resto de la familia Wilson – ven cielo… vamos a despedirnos de tus tías y del resto… - Maca asintió y de la mano fueron hasta donde se encontraba toda la familia que por otra parte había presenciado toda la escena desde lejos. La despedida fue muy tranquila, Esther le había caído bien a toda la familia es más, para Maca, aunque pudiera parecer que por un momento se sintiera celosa de que hubiera pasado eso, en el fondo sentía una profunda admiración hacía su chica por la capacidad que había tenido de llegarle al corazón a todo el mundo y ganarse un hueco en esa familia tan complicada con la que se había topado sin querer. Esa noche durmieron a pierna suelta, en realidad estaban las dos muy cansadas, no habían descansado en todo el día, tanto para la una como para la otra había sido un día lleno de buenos momentos que perdurarían en sus memorias para siempre. 01/Oct/2005 18:22 Al día siguiente se levantaron a la hora de comer, ya que su avión no salía hasta las siete de la tarde hacía Madrid, así que aprovecharon para estar un poco más de tiempo con la familia y por supuesto con Carmen, disfrutar del almuerzo recordando anécdotas de la fiesta que tanto Maca como Esther se habían perdido e intentando recuperar el tiempo, que durante los prácticamente dos años anteriores no habían disfrutado en compañía de los suyos, Maca se disculpó con su madre y con su padre por su actitud de esos días y los invitó a todos que fueran a Madrid a hacerles una vistita a las dos cuando pudieran. A media tarde, Jero las llevó hasta el aeropuerto y se despidió de ellas, la despedida de ambos hermanos fue muy tierna, en el fondo siempre se habían llevado muy bien y a Maca siempre le había dolido mucho que hubiera decidido mantenerse al margen entre la relación de sus padres y su hermana, pero en ese instante no le importaba nada, ese viaje le había sentado bien, su niña conocía donde se había criado, conocía a su familia y estos habían respondido de la mejor manera posible, en ese momento, sólo una preocupación le quedaba en su cabeza, que Esther decidiera qué hacer, todavía estaba esperando su respuesta, pero no la iba a presionar para nada. Cuando llegaron a Madrid después de un vuelo muy tranquilo, cogieron un taxi para llegar hasta su casa, allí subieron como pudieron, ya que la maleta de Esther parecía que pesaba más que cuando se fueron. Al llegar ya a la puerta del piso, entraron como 162 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) si vinieran de la guerra después de muchos años, porque dejaron las maletas casi en la puerta y las dos como locas se dirigieron al sofá para tirarse en él. - Cielo la idea ha sido mía… - dijo Esther cuando vio que la pediatra se le adelantaba y que había caído encima de ella. - Se siente… la rapidez es la rapidez… además no te quejes… que estás mejor que quieres… - en es momento la enfermera se acomodó como pudo encima de una Maca que estaba tirada en el sofá cuan larga era. - Es verdad… - en ese instante se quedaron mirándose fijamente sin saber que más decir, hasta que Esther se decidió a hablar – Maca… he estado pensando en ir al hospital mañana para pedir el alta ya… me encuentro muy bien y creo que es hora de que haga algo en la vida… - la pediatra le sonrió sabía lo importante que era para su chica volver a su vida normal. - De acuerdo… mañana te vienes conmigo… - la abrazó para darle todo su cariño - y te haces las pruebas que te hagan falta… seguro que están deseando que vuelvas al trabajo… - le dijo de todo corazón, aunque en el fondo estuviera un poco triste. - Yo se de una que le va a dar un jamacuco cuando me vea… - se rió en ese momento, mientras Maca no dejaba de acariciarle el pelo – porque le va a sentar fatal que vuelva a mi puesto… - Pues lo tendrá que aceptar como todo el mundo… además es tu amiga, ¿no?... - Eso ya no lo se tanto… porque estoy segura de que se ha enterado de lo nuestro y ya sabes como es Blanca… no quiero ni pensar en cómo se lo habrá tomado… - Pero me dijiste que ya estaba con alguien… - quiso saber Maca. - Si, pero no se como le sentará que su mejor amiga y su ex, ahora estén juntas… sobre todo cuando su amiga ha presumido siempre de ser totalmente hetero… - Eso también les ha pasado a otras… - le dijo Maca para quitarle hierro al asunto, lo que no contaba es con que Esther le haría el tercer grado a ella. - Ah, que no es a la primera vez que consigues que una hetero dude de su sexualidad… - Maca negó con la cabeza - ¿Cuántas heteros te has llevado a la cama?... y quiero que me seas sincera… si no sabes lo que te espera… - Déjame contar… - replegó todos los dedos para contar y cada vez que subía uno a Esther se le iba poniendo la cara cada vez de más enfado, porque además Maca iba recordando poco a poco los nombres de las susodichas – si no recuerdo mal… creo que entre Jerez y Sevilla… - en ese momento se ponía las manos en la cabeza para terminar de recordarlas a todas – como unas siete creo… - Y ¿no heteros?... - Cielo, ¿qué más da eso?… - Pues si que da… a mí mucho, así que dímelo… - sabía que su chica en ese momento se había sentido muy celosa – ya se que a ti te da igual con cuantos chicos haya estado en mi vida, pero a mi no me da lo mismo saber con cuantas has estado tú, te recuerdo que es distinto… - No se que tiene de distinto… pero esta bien… unas quince creo… no estoy segura… en ese momento miró a su chica con dulzura para conseguir que sonriera – que quieres que le haga, si no puedo evitar que me gusten las mujeres… - en ese instante sintió que se iba a ganar otro palo de los propio de su chica, así que se defendió como pudo antes de recibirlo - pero ahora sólo tengo ojos para ti… de verdad… 163 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Eso espero… - se estrecharon fuertemente en el sofá – Ay, madre… me he topado con una profesional de cambiar de acera a las niñas buenas… - se rieron y no dejaron de besarse hasta que el estómago de Esther decidió que ya era hora de cenar. - Venga mi vida… que miro que tenemos en la nevera y cenamos… - Esther se negaba a dejar ir a Maca – venga mi amor que se que tienes hambre… - No te voy a dejar escapar… y que alguna pelandrusca de esa te quite de mi lado… Maca se reía. - De verdad cielo… si hubiera sabido que eras así de celosa… - Esther no dejó que terminará de hablar. - No estarías ahora conmigo… - se quedó callada ante la respuesta de su chica que seguía encima de ella sin dejarla incorporarse. - No es eso… lo único que quiero es que te quede claro que hoy por hoy… sólo quiero estar contigo, con nadie más… y que confíes en mi… así que no te preocupes por el resto de las mujeres de la tierra… que yo voy a estar contigo… - le sonrió a su chica para que cambiara la cara. - Venga vamos a cenar… - en ese momento se levantó de encima de la pediatra como si no hubiera ocurrido nada, como si esa conversación hubiera pasado al subconsciente de su chica, así que le hizo caso y se fueron a prepararse algo de cenar. Durante la cena no hablaron mucho, se limitaron a comerse lo que había preparado finalmente la enfermera y ver un poquito la tele tiradas en el sofá, hasta que Maca vio como a su chica se le caían los ojos de sueño y se la llevó hasta la cama para dormir. Esa noche por la mente de Maca pasaron muchas imágenes de ese fin de semana largo en Jerez, muchas de las reacciones de su chica cuando había salido la conversación de con cuantas chicas habían estado antes que con ella, era una mujer muy celosa y creía que había quedado claro todo eso en la conversación que habían tenido durante la cena de aniversario de sus padres, con otra mujer hubiera estado segura de no aguantar mucho tiempo en esa situación, pero con Esther era distinto, en el fondo era una mujer que siempre había querido que la quisieran y ese fin de semana no sólo había conseguido que ella misma terminará confesándole sus sentimientos, sino que se había traído el cariño de toda la familia Wilson. 01/Oct/2005 20:00 Al día siguiente, cuando llegaron las dos al hospital por la tarde, no pudieron evitar entrar con la mejor de sus sonrisas, Maca pensó que por fin su chica iría cada día con ella hasta el lugar donde se habían conocido, a ese lugar al que en el fondo le debía muchas cosas, le debía sobre todo el haber encontrado la felicidad que tanto había estado buscando a lo largo de su vida, en ese instante se miraron con una gran sonrisa, antes de dirigirse al mostrador donde Teresa les preguntaría hasta por el carné de identidad. - Bueno días Teresa… - le medio gritó Esther desde mitad del muelle del hospital. - Esther hija… que alegría de que estés por aquí… - en ese momento Teresa salió para recibirlas y darles un par de besos a cada una – que bien os veo a las dos, el aire del sur 164 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) os ha sentado muy bien… - Y tan bien Teresa… cuando te cuente no te lo vas a creer… - le dijo Esther, mientras Maca pensaba en dejarlas ya a solas e irse a lo suyo. - Bueno Esther… - su chica en ese momento la miró con una sonrisa - te dejo… que tengo que ponerme al día… cuando sepas los resultados, avísame, vale… - Claro… yo te busco y nos tomamos un café… - le dijo a Maca que en ese momento le estaba acariciando la cara para despedirse. - Hasta luego preciosa… - ambas se sonrieron, Maca se paró un momento a firmar para irse hasta el vestuario a cambiarse, pero a lo lejos escuchó a Teresa. - ¿Son tan pijos los Wilson como la gente cuenta ?... – se rió y pensó que esa mujer no cambiaría en la vida y ya se metió hacia el vestuario. Cuando entró allí, se encontró con que Cruz estaba con Javi y con Laura charlando un poquito sobre un paciente, así que intentó no hacer mucho ruido pero le fue en vano, porque en seguida la jefa se volvió hacía donde se encontraba. - Maca… - la pediatra se volvió a mirar a su jefa – antes que nada, me alegro de verte por aquí y segundo, no te vayas que quiero hablar contigo… - Ven aquí Maca… - le dijo Laura toda interesada en su presencia - ¿qué tal por Jerez?... - Pues mejor de lo que creía… la fiesta muy bien… y mi familia muy bien… ¿qué más puedo pedir?… - les dijo la pediatra para abreviar la cosa con una leve sonrisa en la cara. - Ui que raro… Maca haciendo las paces con la familia Wilson, quien la ha visto y quien la ve… - soltó Javi. - Que gracioso eres Javi… - le recriminó Laura. - Tranquila, si es verdad… yo sigo igual de alucinada todavía… pero al final ha pasado… en ese momento se encogió de hombros. - Y Esther… ¿cómo está?... – le preguntó Cruz. - Ella estupendamente… mejor que tú y que yo… la he dejado cotilleando con Teresa en la entrada… supongo que tendrán para unos cuantos meses por lo menos… - Me alegro mucho Maca… - soltó Laura en ese momento – si me permites voy a ir a verla… ¿te vienes Javi?... – en ese momento Javi también la miró para ver su reacción. - Claro Laura… le gustará mucho que vayáis a verla… - le sonrió a la pareja que no tardaron en salir de la sala y cerrar la puerta. - ¿Estas bien?... – le preguntó Cruz al verla un poco decaída en ese momento. - Ha venido a pedir el alta… así que todo volverá pronto a la normalidad… supongo… intentó sonreír pero sabía que a Cruz no podía engañarla. - No te alegras demasiado por lo que veo… - en ese instante se apoyó encima de la mesa de la sala para descansar, su embarazo le estaba pasando ya mella. - No digas eso… - puso cara medio tristona - me alegro muchísimo por ella… de verdad… no hay nada que me haga más feliz… - Pero… - Supongo que ahora querrá volver a su casa… recuperar su vida… no se… - ¿Por qué no le dices que se vaya a vivir definitivamente contigo?... – Maca suspiró antes la pregunta de la cirujana. - No puedo hacerle eso… ella tiene que recuperar su vida, sus amistades, su mundo… 165 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) no puedo obligarla a eso… ella tiene que decidir qué es lo que quiere hacer… yo ahí no me meto… - Maca no digas tonterías… me parece muy bien que no quieras obligarla y todo lo demás… pero supongo que ella quiere una señal para tomar esa decisión… no que te quedes con los brazos cruzados esperando que ella piense que tú quieres que se vaya a vivir contigo… - Simplemente le estoy dando tiempo Cruz… no puedo hacer que se venga conmigo sin que esté totalmente segura de que eso es lo que realmente quiere… además para mí este paso es muy importante, demasiado importante diría yo… - Ah ya… espera es que soy tonta y no contaba con que no estás dispuesta a dejar escapar tu independencia por una persona que puede ser que a los tres días se arrepienta de vivir contigo… pues sabes lo que te digo Maca… que en esta vida para encontrar la felicidad hay que renunciar a algunas cosas… pero a quien está dispuesto a luchar por ello, eso no le importa… así que te recomiendo que hagas examen de conciencia y piensa lo que realmente significa Esther para ti, porque le estarás haciendo un favor a ella y por supuesto a ti misma… - Tú que sabrás es que es lo que yo siento Cruz… - Maca la miró con dureza, sabía que las palabras de la cirujana le habían llegado muy hondo – tú no sabes lo que es desear que la persona de tú vida un día se digne a mirarte a la cara… no sabes lo que es que un día te digan que esa persona por tu culpa ha estado a punto de pasarle algo grave de verdad… no sabes lo que es estar cuidándola noche y día durante meses sin poder expresar ni un ápice de tus sentimientos hacía ella… ni tampoco sabes como se reacciona cuando un buen día, esa persona finalmente te corresponde… porque simplemente no sabes si lo hace porque verdaderamente siente algo por ti o porque te agradece tus cuidados… yo te lo voy a contar Cruz – la cirujana no se había atrevido casi ni a parpadear ante el discurso de Maca – lo que sientes es miedo, es pavor… - en ese momento suspiró profundamente - a desilusionarte… a que te hagan daño, a darte cuenta de que vives en una mentira… y yo no estoy dispuesta a vivir en una mentira… a esta alturas de mi vida no… - Yo no creo que vivas en una mentira Maca… - en ese momento Cruz se había atrevido a dar su opinión – creo que ella te quiere… - Yo se que me quiere Cruz… de eso estoy segura… de lo que no lo estoy tanto es de que realmente pueda llegar a ser feliz a mi lado… eso es lo que más me dolería en esta vida… no soy una persona fácil de querer… - No digas eso… eres una persona extraordinaria… y qué si eres bastante independiente o algo borde a veces… - en ese instante se rieron las dos ante el comentario de la cirujana - creo que eso no le importa a Esther… - Ojalá sea así Cruz… pero ya te digo… es ella la que tiene que decidir si quiere vivir conmigo o no… yo la voy a esperar con los brazos abiertos, no me importa el tiempo que tarde en decidirse a hacerlo… siempre intentaré darle lo mejor de mí… - Como seguro que le has estado dando hasta ahora… - en ese momento la cirujana se levantó de la mesa en la que había estado apoyada y abrazó a la pediatra que se encontraba a su lado. - Eso que te lo cuente ella… - Maca agradeció mucho tanto esa charla con Cruz como aquel abrazo, le había venido muy bien desahogarse con alguien ajeno a todo aquello, sobre todo porque tanto Cruz como Ana, siempre le habían dicho las cosas a la cara y 166 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) eso era algo que ella apreciaba de verdad. El resto de la tarde fue bastante tranquila, no había mucho papeleo, ni niños a los que atender, así que no se le ocurrió otra cosa que ir vagando por el hospital pensando en todo aquello, hasta que sin pretenderlo se dio cuenta de que estaba en la cafetería, aunque se quedó en la puerta para mirar si en alguna de las mesas se encontraba o no su chica, la divisó en un momento, allí estaba sentada con Laura, Teresa, Eva, supuso que les estaría contando su fin de semana y no quiso interrumpirla, ya hablaría a la salida, por lo que decidió volverse a su despacho a pasar un poco el tiempo hasta que llegara la hora de irse a casa. 01/Oct/2005 20:58 Cuando por fin terminó su turno en el hospital, se cambió todo lo rápido que pudo, tenía ya ganas de salir de allí, de irse a casa y echarse a dormir hasta el día siguiente, sin que la molestara nadie, pero en ese momento pensó en Esther, al final no había ido a buscarla en toda la tarde, pero en realidad eso era lo de menos, sabía que necesitaba estar con sus amigas, contarle los cotilleos y nada más, era lo lógico después de tanto tiempo de baja. Llegó a recepción lo antes que pudo con el casco ya en la mano a punto de coger puerta, no podía evitar tocarse los ojos en señal de cansancio, realmente necesitaba dormir, pero ese momento, sin saber cómo, Esther apareció a su lado como salida del cielo, tocándole el hombro para que supiera que estaba allí. - Hola cielo… tenía ya ganas de verte… - le dijo con una sonrisa en la cara. - Yo también preciosa… - le sonrió sin poder quitar esa cara de cansancio que tenía. - Venga cielo, vamos a irnos a casa… que estás muy cansada… - le dijo Esther con mucha dulzura. - ¿Qué te han dicho al final?... – se acordó de las pruebas en ese momento. - Pues que dentro de dos días estoy ya por aquí… - la alegría en los ojos de Esther la llenaron de ternura, pensó en cómo podía tener esas tonterías en la cabeza. - ¿Y que les has dicho para que te dejen volver?… - Pues que tú has sido el mejor antitodo para mi cabeza… - en ese momento Esther salió corriendo hacía el parking del hospital para coger la moto. - Espera no corras… - la pediatra tuvo que salir corriendo detrás de ella y al final no la alcanzó hasta que no estuvieron al lado de la moto - ¿eso les has dicho?... - Claro… me han visto muy bien, feliz… - poco a poco le iba cogiendo de la cintura a la pediatra que se iba acercando cada vez más a ella - con ganas de volver a mi trabajo y yo les he dicho que ha sido gracias a ti y sabes que no miento en esas cosas… - Me alegro preciosa… así que dentro de dos días te vienes conmigo… ¿tendremos que celebrarlo no?... – le preguntó Maca. - Pero hoy no cielo… que estás cansada… ya vamos mañana donde tu quieras… - Maca asintió, se subieron a la moto y se fueron camino de su casa 167 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) 02/Oct/2005 13:22 Eran alrededor de las diez de la mañana, un ruido de mudanza las despertó en ese preciso momento, aunque Maca llevaba ya un buen rato en un duermevela, en realidad seguía un poco cansada, la noche anterior al final se habían acostado tarde después de estar parte de la noche celebrando íntimamente entre risas, confidencias y por supuesto, pasión y deseo, la vuelta de Esther al trabajo. A pesar del ruido, a pesar de sentir como si le estuvieran moviendo toda la casa a ella, se sentía bien, siempre había sido el mejor momento para ella, encontrarse con una Esther durmiendo abrazada a ella, le hacía sentirse bien, le hacía olvidarse de todos esos pequeños problemas que siempre le rondaban la cabeza y no la dejaban seguir tranquilamente con su vida. Volvió a recordar la conversación con Cruz, tenía razón, no podía estar toda la vida esperando a que Esther adivinara lo que ella pensaba con respecto a su relación, pero ella no sabía ser de otra manera, siempre había dejado que las cosas llegaran a ella como por arte de magia, sin preocuparse de luchar por nada. En realidad todas esas chicas de las que había hablado con Esther la noche que llegaron de Jerez, habían entrado y salido de su vida de la misma manera, sin hacer ruido, unas porque descubrieron que no iban a poder hacer cambiar a la pediatra y otras porque en el fondo encontraron a otras personas que sí le habían proporcionado lo que sabían que no conseguirían nunca de Maca, su corazón y simplemente se cansaron de esperar, la pediatra nunca pretendió hacerles daño, siempre recordaba esa frase que rondaba su corazón cada vez que se había producido alguna situación de ese tipo, “yo no puedo retener a nadie a mi lado que no quiera ser retenido”, se autoconvencía de que en el fondo había sido lo mejor para ella y para la chica en cuestión y recordó una historia que en su momento le caló en lo más profundo de su corazón y una frase que siempre le pareció sacada de su propia vida “si enjaulas a un animalillo salvaje, seguro que morirá; pero si lo dejas libre, el 90% de las veces volverá a casa” (Tomates verdes fritos) y que razón tenía esa frase, por primera vez en su vida, con Esther se había sentido como en casa, porque simplemente ella era su casa, su hogar, que más da lo que pasara o donde estuvieran. - Cielo ¿cuanto tiempo llevas despierta?… - le preguntó en ese momento Esther que acababa de abrir los ojos con mucho trabajo. - Un buen rato supongo… no se cómo puedes dormir con la que están liando arriba… le dijo Maca acariciándole la cara. - Yo tampoco… - se rieron las dos al mismo tiempo – esperemos que tarden mucho en vender ese piso… porque otro día como el que nos espera y me da algo… - dijo Esther suspirando. - Sabes… por un momento, he estado pensando en comprarlo hasta yo y hacer un duplex… - Esther se le quedó en ese momento mirándola fijamente. - Maca para eso cómprate un chalet… que estos son pisos viejos al fin y al cabo… - Lo sé… pero me gusta este sitio… y es una manera de ampliarlo y hacerlo más acogedor… - Claro… y ¿dónde nos metemos mientras tanto?... – Maca la miró fijamente a los ojos. 168 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Esther, está tu piso… - en ese momento la enfermera puso carilla de susto – cariño… te pudo asegurar que no va a pasar nada… tu piso está limpio y arreglado… - Esther seguía sin quitar esa cara – pero vamos que lo que te he dicho sólo ha sido una idea en la que he pensado hace un momento… sólo eso… - en ese instante la abrazó muy fuerte contra su pecho y empezó a acariciarle el pelo. - No quiero volver a ese piso Maca… - le dijo con una voz muy triste. - Vale cariño… - intentó por todos los medios que su chica se calmara - pero algo tendrás que pensar en hacer con él… - ¿Venderlo?.... – la enfermera hizo esa pregunta sin saber claramente lo que pensaría su chica. - ¿Y dónde te vas a ir a vivir?... – la pediatra bajó la cabeza en ese momento esperando una respuesta. - Maca… - le dijo con tono serio - vivo contigo desde hace tres meses… - la enfermera la obligó a mirarla – y no quiero que cambien las cosas… quiero vivir contigo… quiero pasar el resto de mi vida contigo… creía que te había quedado claro durante el viaje… se miraron fijamente en ese instante. - Necesitaba escucharlo de tus labios cariño… eso es todo… - en ese instante le brindó a su chica con una de esas grandes sonrisas que tanto le encantaban de ella. - Pues ya lo sabes… - se besaron en ese momento. - ¿Sabes que me apetecería hacer en este momento?... – la miró con ojos de deseo y alegría desmesurada mientras la enfermera negaba con la cabeza que lo supiera – me gustaría saltar de alegría… me gustaría gritarlo… - en ese momento comenzó a gritar hasta que Esther hizo que se callara con un beso tan profundo que pensó que le faltaría el aire. - No hace falta que grites payasa… - le dijo Esther una vez que se separaron al faltarles el aire – sólo dime que es lo que más te gustaría del mundo… con eso me conformo mi vida… - Lo intentaré preciosa… - sonrió mientras veía la cara de su chica mirarla fijamente esperando su respuesta – te quiero… y claro que es lo que más me gustaría del mundo… - a pesar de todo lo que habían pasado, de todo lo que se habían dicho, seguía avergonzándose un poco al decirle esas cosas a su chica – pero piénsate lo que te he dicho antes… podríamos tener un piso de lo más acogedor… sería maravilloso… - Para, para… es que no puedes pensar en otra cosa cielo… - le puso las manos en la boca para que dejara de hablar - como se nota de donde vienes hija… ves negocio en todos sitios… - Cielo es que con eso se nace… me sale sólo… - se rieron de nuevo las dos y así pasaron el resto de la mañana, haciendo planes y Maca intentando que Esther comprendiera lo que quería hacer con ese piso. 02/Oct/2005 15:20 Era ya la hora de comer y Maca seguía con lo mismo, Esther se había metido en la cocina a preparar la comida, había incluso puesto la mesa para intentar que se le pasaran las ganas de hablar de lo mismo, pero no lo había conseguido. Cuando a Maca se le metía algo en la cabeza no había manera de hacerla callar, ni por supuesto cambiar de opinión. 169 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Maca… vale ya… - le dijo Esther cuando se sentaron por fin en la mesa a comer. - Cielo es que sólo quiero que veas las posibilidades de la obra… - le dijo mientras cogía el vaso que tenía delante para beber agua. - Si lo se… pero cálmate… - intentaba no incomodar a su chica, pero estaba empezando a estar cansada del monotema. - Bueno… no te doy más la brasa… - le dijo un poco molesta al notar a su chica de esa manera. - Maca no es eso… siempre te tomas todo a la tremenda… - Y qué quieres que haga… si parece que te ha parecido una mala idea desde el principio… pongo todo mi empeño en que te parezca bien y te pones así… pues ya está, no hablo más del tema… si no pasa nada… - Sólo te digo que eso tendrás que hablarlo con un arquitecto para que vea si es posible o no hacerlo… - Lo se… lo se… - en ese momento la Maca cambió radicalmente de tema, sabía que no iba a conseguir nada de Esther poniéndose así - ¿qué vas a hacer esta tarde?... - He quedado con Eva y con Laura para ir de compras… - le dijo seria, si para la pediatra era normal cambiar de tema tan radicalmente como si no hubiera pasado nada, para Esther era todo lo contrario, siempre había necesitado unos minutos para calmarse y serenarse. - Me parece muy bien… - le sonrió intentando sacarle una sonrisa a su chica, pero parecía que no lo iba a conseguir – cielo… - Dime Maca… - en ese momento se iba a levantar para llevar su plato a la cocina, pero al oír a su chica llamarla se volvió. - No te enfades vale… que no me gusta verte seria… - le dijo poniéndole una carilla de esas que sabía que derretía a la enfermera. - Si no me enfado Maca… pero me sorprende que te tomes las cosas así… es que siempre tengo la impresión de que no te importan las cosas… - Si me importan… lo que pasa es que no me gusta que peleemos… además no merece la pena… ven aquí… - en ese momento Esther se acercó a su chica y se sentó en su regazo y comenzó a besarle el cuello para intentar calmar a su chica. - Es que Maca tienes la virtud de sacarme de mis casillas y después pretendes que me lo tome como si nada… - en el fondo la pediatra sabía que a su chica le estaba encantando esos pequeños besitos que le estaba dándole en el cuello y en su cara. - Lo siento preciosa… - se disculpó nuevamente la pediatra – te prometo que no me voy a poner así más… - No prometas cosas que sabes que no vas a poder hacer… - se levantó de su chica para terminar de recoger la mesa – y lo sabes… - Bueno cielo, voy a ir vistiéndome… - se levantó de la mesa, llevó las últimas cosas de la mesa a la cocina y se fue a vestirse, no tenía más ganas de seguir hablando. Cuando salió ya arreglada, se encontró con que Esther estaba sentada en el sofá mirando la tele, estaba seria, no le gustaba verla así, pero sabía que su chica necesitaba tiempo para olvidarse de los enfados, así que con expresión triste, se quedó parada al lado de la puerta que comunicaba el dormitorio con el salón mirándola fijamente durante unos segundos. 170 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¿Por qué te quedas ahí parada?... – le dijo Esther desde el sofá sin mirarla. - No se… - se encogía los hombros en ese momento. - Si lo sabes… lo que pasa es que no me lo quieres decir… - a Maca le pareció que en ese momento empezaba la ronda de reproches - como nunca me dices nada… - No tengo necesidad de hablar en este momento… - se movió por fin para coger su bolso y su casco e irse a trabajar – me voy… que te lo pases bien… - Si claro… - escuchó a su chica responderle mientras ella abría la puerta y se marchaba a trabajar. 02/Oct/2005 16:05 Esa tarde tuvo más trabajo de lo normal, un par de accidentes de tráfico donde había niños implicados y alguna que otra cosilla más, habían logrado que no pensara en la pequeña, por así denominarlo, que había tenido con Esther antes de ir a trabajar, aún así en ese instante, al quedarse libre, se acordó de todo, no sabía por qué se ponía su chica de esa manera, su intención sólo había sido la de planear estar lo mejor posible, pero estaba visto que ella no pensaba de la misma manera. En ese momento decidió ir a la cafetería a tomarse algo, al no encontrar a nadie para tomarse ese último café del día, se sentó sola en una mesa que estaba algo alejada de la puerta, no sabía si tenía ganas en realidad de estar con alguien o no, pero recordó la conversación por la que todo había comenzado y una sonrisa apareció en su cara en ese instante, Esther quería vivir con ella y en el fondo esa lo único que importaba en ese momento y todos los momentos del mundo, sabía que el enfado ya se le pasaría, sólo era cuestión de tiempo y esperaba que su salida de compras con Eva y con Laura, hubieran logrado que se olvidara. - ¿Molesto?... – una voz que iba dirigida hacía ella, hizo que levantar a la cabeza para ver de quien se trataba. - Para nada… - le dijo a Cruz al verla con una botella de agua en las manos – siéntate… - ¿Te han ido mal las cosas con Esther?... – quiso saber la cirujana al verla tan seria. - No que va… ¿recuerdas lo que hablamos ayer?... – la cirujana asintió – pues me ha dicho que quiere vivir conmigo… - Pero eso es fantástico Maca… - Cruz le mandó una sonrisa, pero al ver que la cara de Maca seguía con la misma expresión no pudo contenerse y le volvió a preguntar - ¿por qué tienes esa cara entonces?... si tendrías que estar saltando de alegría… - Y me alegro, Cruz me alegro…. pero es que después de todo… esta mañana nos hemos peleado…. bueno, ella se ha peleado conmigo por una tontería… - ¿Qué les has hecho o no le has hecho?... porque nunca se sabe… - Maca se sonrió levemente al escucharla. - Resulta que esta mañana los vecinos de arriba se han mudado y claro… venden el piso… así que se me ocurrió decirle a Esther que por que no lo compraba y los unía… - Esa es muy buena idea… - Díselo a ella… porque no he logrado convencerla… - Cruz puso cara de que no se lo podía creer - yo con toda la ilusión del mundo… contándole las cosas… lo que 171 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) podríamos hacer… y ella va y se enfada conmigo porque dice que me estoy entusiasmando demasiado con ello… y encima cuando intento cambiar de tema para no seguir con la discusión… resulta que se enfada todavía más… porque dice que he logrado que se enfade y encima actúo como si no hubiera pasado nada… que todo me da igual… - Ya… - le dijo Cruz en ese momento. - Se que puedo llegar a ser un poco cansina cuando se me mete algo en la cabeza… pero vamos, no creo que sea para enfadarse… - Cruz se rió en ese momento, conocía ya cuando la pediatra se ponía de esa manera. - Creo que lo único que ha pasado es que la has agobiado un poco… verás como cuando llegues a casa se le ha pasado… - Eso espero… se iba con Eva y con Laura de compras, así que por lo menos habrá podido desahogarse con ellas… - lo dijo con un poco de tono de reproche. - ¿Y eso te molesta?… - le preguntó Cruz al escucharla – porque ella puede decir lo mismo de ti cuando vienes a hablar conmigo o con tu amiga Ana… - Me parece muy bien… es lógico y normal querer desahogarse con alguien cuando tienes problemas con tu pareja… son amigas… - dijo riéndose un poco. - Anda no te preocupes por eso… - Si yo preocuparme no me preocupo… si se le va a pasar… la cuestión es saber cuando… - lo dijo ya con un poco de cachondeo, era la única manera que tenía para no ponerse a tirarse de los pelos – a veces de verdad no la comprendo… - suspiró en ese momento. - Pues piensa que ella a ti tampoco cuando te pones de esa manera… - concluyó Cruz que en ese momento se levantaba para volver al trabajo – no te enfades con ella… - Cruz no puedo enfadarme con ella… eso es imposible… - se sonrieron las dos y Maca se quedó un instante más sola en la cafetería intentando encontrar la manera de que las cosas se calmaran cuando llegara a casa esa noche. 02/Oct/2005 17:00 Ya parada delante de la puerta de su casa, decidió respirar profundamente antes de entrar, no sabía de que humor estaría Esther y tenía que estar preparada para cualquier cosa, si una cosa sabía Maca desde el principio es que a su niña carácter no le faltaba. Entró como si fuera cualquier otro día, dejó su casco en la entrada y colgó su chaqueta y el bolso antes de aparecer en el salón, allí estaba, sentada en el sofá mirando la tele y muy seria, la única diferencia que hizo darse cuenta de que sí había salido con Eva y con Laura, fue que encontró unos cojines que estaba segura que no habían estado en esa casa en la vida. - Hola cielo… - no lo dijo con mucho entusiasmo, ya que no sabía como se encontraría su chica. - Hola… - esa contestación hizo que se percatara de que seguía enfadada con ella a pesar de la salida con sus dos amigas, así que decidió sentarse a su lado y entretenerse con cualquier cosa, pero de repente Esther volvió a abrir la boca – si quieres algo de 172 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) cenar en la cocina tienes lo que quieras… - le dijo con indiferencia. Se levantó en ese momento para ir a la cocina, sabía que esa noche cenaría sola y se preparó una ensalada, ya que tampoco tenía mucha hambre por las circunstancias, a los pocos minutos se sentó en la mesa del salón a cenar o mejor dicho, a hacer como que cenaba, pensaba en cómo se podía ser tan cabezota, no quería mirarla, tenía que resistirse, ella lo había querido así y tenía que ser así, pero en ese momento levantó la cabeza y vio que estaba triste, muy triste y le dio un vuelco el corazón, así que decidió terminar de cenar y volver al lado de su chica. - Cielo… - se volvió a sentar a su lado en el sofá y le cogió una mano, que por lo menos Esther no rechazó - ¿qué te pasa?... - ¿Todavía me preguntas qué me pasa?... – la miró con una expresión muy dura en su rostro - ¿o es que ya no te acuerdas de esta mañana?… - vaya que si se acordaba de esa mañana, pero no tenía ganas de hablar así que se quedó en silencio, un silencio que su chica se encargó de romper – es que Maca me maravillo de lo rápido que se te pasan las cosas… lo único que haces es callarte y dejar pasar el chaparrón y las cosas no son así… - Que quieres que te diga que tienes razón… pues vale yo te lo digo… si así te quedas más tranquila - A mi no me des la razón como a los locos… - Yo no he dicho eso… - la conversación seguía subiendo de tono – lo único que te he dicho es que te doy la razón, porque sencillamente la tienes… me puse muy pesada esta mañana y lo siento… ¿qué más quieres que te diga?... – en ese momento Maca se levantó del sofá y se puso a dar vueltas por el salón con gestos de rabia contenida. - No es eso… es que si empiezas con una discusión después eres incapaz de terminarla… y yo no soy así… - Vale… tú eres de una manera y yo soy de otra…que más da eso… yo te acepto como eres… ¿has aceptado tú como soy yo?... porque a veces lo dudo… - Es muy cómoda tu postura… pero no se puedo estar toda la vida huyendo de los conflictos porque a ti no te gusten… - Lo siento… pero no tengo ganas de seguir hablando… no vas a conseguir que me enfade contigo… me voy a la cama… - salió del salón con mucha rabia y se fue al dormitorio para estar en ese momento lejos de su chica. Ya en la cama, intentó no darle importancia al asunto, pensó que Esther no tardaría en acostarse con ella y que todo se arreglaría cuando se le pasara el enfado, pero no fue así, no recordó el momento exacto en el que se le cerraron los ojos y se quedó dormida, pero en ese instante al despertar y no encontrarse a Esther a su lado, se asustó, se levantó rápidamente y se dirigió al salón. Allí estaba, tumbada en el sofá muerta de frío intentando ahogar las lágrimas que le iban saliendo de sus ojos. Maca se acercó a ella muy despacito y se colocó de rodillas a la altura de su cara, al principio no le dijo nada, se limitó a limpiarle las lágrimas suavemente con sus dedos, pero parecía que era imposible que se le pasara el llanto en ese momento. 173 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Venga cielo ven a la cama… - le dijo susurrándole al oído, pero Esther no hacía ningún movimiento, simplemente lloraba, así que muy suavemente fue intentando convencerla para que se fuera con ella a dormir – cielo, no puedes quedarte en el sofá, te vas a hacer daño… - en ese momento, comenzó a limpiarle las lágrimas con besos no te preocupes… que las cosas no tienen importancia… - y le sonrió. - Lo siento Maca… - logró decirle Esther entre sollozos – siempre la cago… siempre hago las cosas mal… - No digas eso cielo… a mi eso no me importa… de verdad… - le dio un beso en los labios en ese instante. - No se como puedes tener tanta paciencia conmigo… - Porque te quiero… - Esther la miró – y porque en la vida podré enfadarme contigo... simplemente porque es imposible que pueda llegar a hacerlo… - en ese momento la enfermera se abrazó a ella y se besaron dulcemente. Poco a poco se la fue llevando hasta el dormitorio, donde logró que se pusiera el pijama para meterse en la cama y una vez hecho, la atrajo hacía ella hasta que consiguió que se durmiera. 02/Oct/2005 17:54 Aquella mañana notó como algo le hacía cosquillas por sus mejillas, por sus orejas, por sus labios y escuchaba una risa contenida inundando la estancia, y sin abrir los ojos todavía, sonrió y suspiró al saber ya que su chica se había despertado de buen humor, que por fin su enfado había pasado al olvido. Abrió los ojos y la vio cómo sonreía juguetona mientras se subía encima de ella y se escondía por debajo de las sábanas. - Cielo… ¿qué haces?... – notó en ese momento como su chica le iba subiendo la camiseta y le bajaba un poquito los pantalones del pijama, para comenzar a besarla. - ¿Tú que crees?... – esa voz la descolocó totalmente, pero no se quería dejar llevar. - Ah pues no se… ahora mismo no tengo ni la más remota idea…- le dijo riéndose, mientras pegaba un respingo a notar como su chica seguía en sus trece - no se si estás buscando algo o es que tienes muchas ganas tú de jugar esta mañana… - Ambas cosas… - le respondió Esther con voz pillina y riéndose a la vez. - Ven aquí anda… y no andes por las partes bajeras que no te controlo… que eres muy peligrosa. - Y para qué quieres controlarme… - parecía que la enfermera se resistía y seguía haciéndole lo mismo – si lo que yo quiero es volverte loca… - en ese momento le había quitado ya completamente los pantalones. - Joder Esther… - sabía que en ese momento ya no tenía remedio la cosa, su chica había comenzado con la tortura y ya no acabaría hasta que ella quisiera. Tenía que reconocer que en la vida había disfrutado tanto con el sexo como desde que la enfermera había llegado a su vida, nunca se había dejado llevar como lo estaba haciendo con su chica en ese momento, todo por intentar llevar siempre el control, por hacer disfrutar a todas las chicas que habían estado con ella sin pensar en su propio 174 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) disfrute, siempre decía que ella realmente disfrutaba haciéndolo así y que le gustaba, en realidad no engañaba a nadie, disfrutaba muchísimo sabiendo que tenía el poder de hacerlas llegar al cielo cuando ella quisiera, haciéndolas gemir y gritar cuando menos se lo esperaban y con Esther hacía lo mismo, pero en ese momento le tocaba a ella llegar a eso y desde luego no se iba a resistir. 02/Oct/2005 19:16 Los siguientes dos meses pasaron muy rápido, intentaban pasar el mayor tiempo posible juntas, aunque a veces no coincidieran sus turnos en el hospital, su relación iba mejor que nunca. Al final se había decidido a comprar el piso de arriba y desde hacía un mes, estaban realizando las obras de remodelación del mismo, así que en ese momento estaban viviendo de Esther y aunque habían tenido alguna que otra pelea por ello, al final fue lo mejor que habían podido hacer, ya que la enfermera poco a poco fue perdiendo el miedo a quedarse sola en aquella casa. En cuanto a Esther, le iba muy bien en su vuelta al trabajo, al final Blanca no se lo había tomado tan mal después de todo y eso se estaba notando en su relación, que habían reanudado desde el momento en el que dejaron las cosas claras en una conversación en la cafetería de lo más tranquila. Por el hospital iban las cosas bien, al final Cruz había tenido un niño y Laura ya estaba dando la noticia de que ella y Javi iban a por el primero. Esa tarde, Cruz había invitado a sus compañeras a que le hicieran una visita para volver a ver al niño, ya que se habían encargado ya de ir a visitarlo diariamente mientras había estado en el hospital ingresado con su madre. Como siempre, habían salido tarde de su casa, Maca seguía sin comprender cómo siempre llegaban tarde y eso que ella ponía todo su empeño en que su chica terminara lo antes posible de arreglarse, pero hacía ya tiempo que había considerado que era imposible meterle prisa, así que con toda la paciencia del mundo, la había estado esperando en el salón a que terminara y se habían salido hacía la casa de Cruz y de Vilches lo más rápido que habían podido. Aparcaron como pudieron entre dos coches y a pesar de que a Maca no le gustaba dejar la moto así por miedo a que le dieran, no tuvo más remedio que hacerlo ya que no había otro sitio donde dejarla. - Maca que no mires más la moto que llegamos tarde… - le dijo su chica mientras la cogía de la mano para llevársela hasta la casa. - Es que no me gusta mucho el sitio y se que no voy a estar tranquila… - No se cómo puedes estar así por una moto… ni que fuera un niño… - Esther… no te consiento que hables así de mi moto… - por fin la enfermera logró hacer que se moviera, aunque su cara le decía que no estaba del todo conforme. - Si como quieras… pero vamos… 175 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Llamaron al timbre y les abrió Eva la puerta, ya que el resto se encontraba en el salón rodeando tanto a la madre como al niño, haciéndole carantoñas. Maca se paró en ese momento en la puerta de la salón mientras Esther ya se había acercado a Cruz para darle dos besos e intentar coger el niño de las manos de Laura que parecía que no quería soltarlo para nada. - Maca… ¿no pasas?... – le dijo Cruz cuando la vio allí plantada con cara pensativa. - Si voy… - se acercó hasta su amiga, que le hizo un hueco a su lado y le dio dos besos. - ¿Qué te pasa?... – le preguntó Cruz al notar que no cambiaba el gesto. - Que ha dejado la moto en un sitio que no le gusta… - soltó Esther antes de que su chica pudiera abrir la boca – y ya no tiene otra cosa en la cabeza que n o sea eso… - Pues si no te gusta te dejo la llave del garaje y la metes allí… - le dijo Cruz para intentar solucionar el problema. - No le dejes nada Cruz… ni que fuera un niño esa moto… - Maca le hizo un gesto a Cruz de que no insistiera porque si no la enfermera se la liaría. Durante ese tiempo, Esther se había adueñado de todo lo que tenía que ver con el crío, Maca pensó que en realidad su niña podría estar pasando por una etapa en la que le apetecía ser madre, sobre todo después de lo ocurrido, lo único que esperaba era que contara con ella si es que se decidía a tener alguno. - ¿La pediatra del niño no lo va a ver hoy?... – le preguntó Eva, al notar como Maca seguía manteniéndose un poco al margen de todo. - No, está en muy buenas manos… - dijo en ese momento, ya que literalmente se le estaba cayendo la baba al ver a su chica con el niño en brazos, no quería romper ese momento. - ¿Cómo lleva el embarazo Laura?... – le preguntó Esther en ese momento a su amiga. - Pues por ahora bien… sólo es el comienzo… pero bien… el que está fatal es Javi… no me deja hacer nada… - protestó la residente. - Lo mismo hacía Rodolfo conmigo hija… si es que son imposibles estos hombres… se creen que estamos enfermas… - se rieron todas al escuchar el comentario de la cirujana. - Yo espero que esta no me haga lo mismo… - se quedaron todas en silencio al escuchar como Esther decía esto. - ¿Os habéis decidido ya?... – dijo en tono de sorpresa Cruz mirando a una Maca que no sabía que decir. - Todavía no… - contestó Esther con toda la ilusión del mundo – pero todo se andará… todas miraron a Maca decía con un leve gesto que ella no sabía nada al respecto. - Pues vais a ser unas madres maravillosas… - dijo Laura en ese momento. - Maca seguro que lo es… yo no se si podré serlo… - Seguro que tú también lo eres Esther… - le dijo Laura mientras le tocaba la espalda en señal de apoyo. 04/Oct/2005 12:53 La visita a Cruz al final duró hasta bien entrada la tarde, se despidieron de la cirujana y 176 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) de Eva y Laura, se lo habían pasado muy bien, el niño era precioso y la madre estaba estupenda, Maca pensó que Cruz tenía mucha suerte de poder volver a experimentar esa sensación que por otro lado no es que ella no quisiera pasar por ello, es que simplemente, ese aspecto de su vida no se lo había planteado en su vida. Llegaron hasta la moto y para su gran alivio, no le había pasado nada, entonces se volvió hacía su chica extrañada de que no le hubiera hecho ningún comentario acerca de su obsesión por la moto, y la vio bastante pensativa, en su interior quería ayudarla, quería hacerle ver que tarde o temprano tendría a ese bebé tan esperado por ella, pero en ese momento decidió que lo mejor sería no darle demasiada importancia e irse a casa, como hicieron finalmente. Después de cenar, se sentaron en el sofá a mirar la tele, Esther se acurrucó entre sus brazos como hacía siempre, pero esa vez no intentó ponerla nerviosa como hacía cada día, esa vez seguía manteniendo la mirada pérdida en algún lugar del salón. - Cielo... ¿estás bien?... – le preguntó Maca mientras le acariciaba las mejillas - Si estoy bien... - Es que te veo muy pensativa desde que salimos de casa Cruz... y bueno... lo que sea sabes que me lo puedes contar... – le dijo con mucha suavidad a su chica. - Es que he estado pensando y me he acordado de que si no hubiera pasado lo que pasó, ahora mi niño tendría más o menos el mismo tiempo que el de Cruz... – le dijo con voz muy triste. - Cariño... – le dijo dándole un beso en la frente – ya se que tú y yo no hemos hablado mucho de ese tema... pero no te debes obsesionar con eso... - Lo se... pero no logro olvidarme y pensar en lo que podría haber sido... – Maca se entristeció mucho al verla así. - A mi pesar, no se cómo te puedes sentir... ojalá pudiera yo aliviarte ese sufrimiento, pero no puedo... no he pasado por ello... – en ese momento suspiró y le cogió de la mano – te he visto cómo te has puesto cuando has tenido entre los brazos al niño de Cruz... he sentido como intentabas decirme que te faltaba algo y que ese algo tenía que ver mucho con ese sentimiento... - Es que no se cómo en un instante se le puede coger tanto cariño a un ser tan indefenso y pequeño... – lo dijo cuando unas lágrimas comenzaba a recorrerle el rostro. - Lo se cariño... – sabía que en ese momento por mucho que le doliera ver a su chica así, esta tenía que llorar y desahogarse, era lo mejor ante esos casos – pero sabes que puedes tener todavía muchos hijos... no hay nada que te lo impida... - ¿Tú quieres tener hijos?... – le preguntó mientras la pediatra intentaba limpiarle la lágrimas que caían ininterrumpidamente de sus ojos. - Te voy a ser sincera cariño... – en ese momento suspiró antes de seguir hablando – en mi vida anterior... – Esther la miró un poco sorprendida – si cariño... antes yo era de una manera y desde que estás conmigo soy de otra... pero déjame terminar... en mi vida anterior sin dudarle te hubiera dicho que no... nunca he descartado el hecho de ser madre... pero tampoco tenía una vida lo suficientemente plena para llegar a ser una realidad... no se si me explico cielo... 177 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Claro que te explicas cariño... tu siempre te explicas muy bien... - Ahora es distinto sabes... – se encogió de hombros y le sonrió a su chica en ese momento – desde que estás conmigo siento que soy una persona totalmente nueva... es cómo si la anterior Maca nunca hubiera existido... – su niña la miró fijamente – no me mires así que es verdad... – en ese momento la beso y la enfermera le sonrió por su gesto – y te mentiría si te dijera que tener un niño es mi prioridad... pero te puedo decir... que haré todo lo posible para que tu deseo se haga realidad.... y que si quieres tener un niño... que estaré contigo en todo... En ese momento se besaron, parecía como si las palabras de la pediatra hubieran caído del cielo, porque a Esther le volvió la sonrisa y la expresión de su cara demostraba que desde ese momento, podría hacer su sueño una realidad. 04/Oct/2005 18:03 Los días pasaron y el tema no volvió a salir a la luz, ambas trabajaban mucho, puesto que estaban en pleno mes de agosto y faltaba mucho personal que estaba de vacaciones, el único consuelo es que les quedaban a las dos quince días de vacaciones por coger y habían decidido que se irían a la playa a descansar y relajarse después de que consiguieran inaugurar su nuevo piso a principios de septiembre. Maca estaba cada vez más de los nervios, no sabía como podían llevar tanto tiempo para hacer una obra y que encima las escalera de comunicación con la planta superior se la hubieran hecho de esa manera, durante días pasaba más tiempo supervisando las obras que con Esther y la enfermera empezaba a estar ya un poquito cansada por ello. Ese día tenían las dos turno de mañana y como siempre habían quedado a la salida para irse juntas a casa. Hacía unos días que Teresa, como todos los agostos, se había ido de vacaciones con su familia de camping, aunque ese año había tenido más problemas de lo normal con su hijo el mayor que le había dicho que no iría este año con sus padres y Teresa se había tomado muy mal la noticia, así que cuando llegaron a recepción, se despidieron de Ana amablemente y se fueron a coger la moto. Ya en el aparcamiento, Esther vio que su chica traía mala cara así que no tuvo más remedio que preguntarle la razón por la cuál estaba así. - Cielo, ¿que te pasa? – le preguntó mientras la cogía de la cintura antes de que se subiera en la moto. - Pues lo de siempre Esther... – su chica la miró seria pues ya sabía que era lo de siempre – resulta que me han llamado hace un rato que han roto una tubería del cuarto de baño de arriba y nos ha puesto el de abajo todo el techo chorreando... así que esta tarde tengo que ir para ver los desperfectos... - ¿Quieres que vaya contigo?... – se lo había preguntado con toda la intención, ya que sabía que Maca le diría que no. - No te preocupes... – se tocaba la cabeza en señal de que le estaba doliendo – debes de estar muy cansada... - Cielo te duele la cabeza... ¿por qué no les dices que vas mañana?... 178 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - En este momento me cargaría a más de uno que está en esa dichosa obra... – la cara de cabreo era monumental, pero sabía que Esther le podría decir con razón que no tendría que haberse metido en todo ese follón, pero la enfermera no dijo nada, bastante había tenido con aguantar con el problema de la escalera de acceso, pues le había costado conseguir a Maca que la diseñaran como quería una enfermedad, para después hacerla como le había parecido a ellos – es mejor que me tranquilice porque no tú tienes la culpa de nada preciosa... - Despídelos... - Esther por dios... cualquiera consigue una cuadrilla en pleno mes de agosto... – suspiró en ese momento tanto que a Esther le dio la impresión de que iba a echarse a llorar. - Pues cielo ten paciencia... – en ese instante la enfermera le dio un beso en los labios – la obra se terminará cuando se tenga que terminar... simplemente no les pagues hasta que no lo hagan... – Maca se rió en ese momento. - Pues eso es lo que tendría que hacer... y que les fueran dando por... – hizo el gesto pero se rió y miro a su chica ante la burrada que había estado a punto de decir por esa boquita de niña de colegio de pago - pues eso que les vayan dando... – en ese momento Maca se subió en la moto, le hizo a Esther el gesto de se subiera ella también. - Di que sí cielo... – Esther se rió en ese momento mientras su chica arrancaba la moto y ponía rumbo a casa. 04/Oct/2005 18:46 Cuando esa noche volvió Maca después de haberse peleado con todo el mundo, llegó a su casa como pudo, se le había hecho eterno el tener que estar lidiando con los problemas de las obras, así que entró en su casa, tiró las llaves encima del mueble de entrada, el casco lo puso como pudo y todavía con la chaqueta se fue hacía el salón donde por el momento se tiró en el sofá esperando a que Esther apareciera en cualquier momento por la puerta del mismo, pero pasaron los minutos y su chica no aparecía por ningún sitio, miró el móvil y se encontró con cuatro llamadas perdidas de Esther y dos de su madre, por un momento sin querer empezó a asustarse, así que lo primero que hizo fue llamar a su chica, el teléfono comenzó a sonar pero Esther no lo cogía, espero un par de minutos y volvió a llamar, pero nada, no había manera de que su chica se lo cogiera, así que llamó a su madre para ver que era lo que quería, en seguida escuchó cómo le descolgaba el teléfono. - Maca hija... ¿dónde estabas que te he estado llamando toda la tarde?... – la voz de su madre le resultó un poco extraña. - ¿Ha pasado algo mamá?... - Tu hermano David.... – Maca se asustó muchísimo al escuchar el nombre de su hermano menor. - Dime que le ha pasado mamá... – por momentos se estaba enfadando con su madre. - Maca hija que disgusto más grande... - Pero me quieres decir que le ha pasado mamá... – en ese momento se dio cuenta de que en el teléfono le había entrado una llamada en espera, miró y era Esther – mamá 179 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) que Esther me está llamando... espera... no cuelgues... – en ese momento pasó la llamada de su chica – hola cariño... ¿dónde estas?... - En casa de mi vecina Toñi... te llamé pero no me lo cogías para decírtelo...– la voz de Esther sonaba un poco apurada. - Es que no escuché el móvil cielo... – estaba muy nerviosa, por un lado tenía al teléfono a su chica y por el otro su madre que le iba a contar algo que le había pasado a su hermano David – cielo tengo a mi madre en el teléfono... creo que a mi hermano David le ha pasado algo.... - Tranquila... que ya bajo... – le contestó Esther y le colgó el teléfono una vez dicho aquello. - Mamá... ¿sigues ahí?... – en ese momento no escuchaba ningún ruido de fondo así que miró el móvil por si se hubiera colgado pero vio que no. - Claro hija... claro que estoy aquí... – le reprochó su madre. - Perdon mamá es que estaba esperando la llamada de Esther... – le dijo a su madre para disculparse. - Bueno Macarena da igual... el caso es que tu hermano nos ha dado un disgusto muy grande... - ¿Me quieres decir cuál es ese disgusto mamá, todavía no soy adivina?... – cuando su madre se ponía así era de lo más cansina. - Es que no se como decírtelo... - Pues diciéndolo mamá que es para hoy... - Tu hermano ha dejado embarazada a una chica... – la voz de su madre era de estar muy disgustada y Maca se quedó sin habla por un momento pero reaccionó en seguida. - Y qué quieres que te diga mamá... creo que ya es mayorcito... – quería mucho a su hermano pero consideraba que cada una tenía que cargar con sus propios problemas. - Es que me ha dicho que la chica no sabe que hacer... por lo visto no es su novia ni nada... - Este niño siempre igual por dios... - Macarena no blasfemes... – le dijo su madre regañándola. - Mamá que me dejes decir lo que a mi me de la gana... es mi hermano... – en ese momento Esther entraba por la puerta y se quedaba extrañada de la conversación entre madre e hija. - Tu padre y yo tenemos un disgusto muy grande... - Me imagino mamá... pero ya te digo que es mayorcito... – en ese instante Esther hizo un gesto para preguntarle a su chica si era grave lo de su hermano y la pediatra le contestó que no y le lanzó un beso. - Habla tú con él Macarena... no puede arruinar su vida así... - Pues que se lo hubiera pensado... – Esther se había acercado tanto que estaba ya cogiendo a su chica por la cintura e intentaba besarla. - Pues si no es por él... hazlo por nosotros... sabes que él te hace caso siempre... – su madre era la mayor chantajista que había conocido en su vida. - Esta bien mamá... dile que se venga a Madrid... ya que está de vacaciones y ya hablamos... – en ese momento Esther comenzó a darle besitos el cuello y Maca intentaba quitársela de encima poniendo cara de espanto. - Ay menos mal hija... ya verás como te hace caso... 180 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Que si mamá... – ese mamá le salió un poco fuera de tono ya que su chica le acababa de meter mano y con sus manos frías le estaba tocando el abdomen. - ¿Te pasa algo Macarena?... – su madre se asustó al escucharla. - No que va... no pasa nada.... que bueno dile que me llame y lo arreglaremos.... - Se lo diré... ah y dale recuerdos a Esther... – cuando dijo eso su madre, miró a Esther y se rió al pensar en lo que hubiera dicho su madre si hubiera sabido donde estaba Esther en ese momento. 04/Oct/2005 21:19 - Niña que manos más frías tienes… - Esther en ese momento estaba de rodillas y empezó a besarle para que entrara en calor – recuerdos de mi madre… - Es que Toñi tenía el aire a toda pastilla y me he quedado helada… - en ese momento se levantó y llevó a su chica hasta el sofá. - ¿Y que quería ahora?... – para Maca aquello no era ninguna novedad, desde que se habían mudado allí, Toñi no hacía otra cosa que ir a buscar a Esther para contarle sus problemas. - Nada mujer que su novio la ha dejado… - Maca la miró con cara de qué pesada es tu vecina - si te sabes la historia ya.... ¿qué ha hecho tu hermano David?... – le dijo cambiando de tema. - Pues nada cielo… que me va a hacer tita… - miró a su chica que puso una cara rara para asimilar lo que le acababa de decir la pediatra. - ¿Pero eso niño es tonto?... – la pregunta de Esther hizo que Maca se riera, seguía siendo tan directa como siempre. - Yo que se cielo… encima para colmo me dice mi madre que se venga a Madrid para hablar conmigo y demás… - en ese momento cogió a Esther y la atrajo hacía ella y se quedó tumbada encima de la pediatra. - ¿Y tú que tienes que ver en esto?… - Esther no se podía creer lo que estaba escuchando en boca de su chica. - Pues supongo que querrán que le ayude a tomar la decisión más adecuada para él… no se… mis padres son así… - Pues yo que quieres que te diga… parece más tu hijo que tu hermano… - Y si es así… qué le hago yo… ¿lo mando a paseo como están haciendo mis padres?... – pensó en la situación que se había metido su hermano por su mala cabeza. - No desde luego que no cielo… no lo digo por ti, lo digo por tus padres… - Ellos con tal de que no llegue a ser un escándalo se conforman… y la chica… pues no se quizás querrán que mi hermano se olvide de ella y darle el dinero que sea para que haga lo que ella quiera… - Cómo se puede ser así cielo?... - Esther lo dijo con una expresión de asombro que dejó helada a su chica. - Eso querría saber yo preciosa… de momento hablaré con él y que me cuenta su versión de los hechos… porque yo ya de mi madre no me creo nada… - ¿Y que tal con los albañiles?... – Maca en ese momento la miró con cierta cara de enfado que aunque no iba dirigida a su chica, hizo que Esther se hubiera arrepentido de preguntarle. - Mal cielo… muy mal… no saben hacer las cosas… al final me voy a tener que meter yo 181 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) a hacer la maldita escalera… - intentaba explicarle sin extenderse mucho – está todo por medio… ha puesto los azulejos que se van a caer dentro de un mes… el cuarto de baño está chorreando y todo tirado… el salón… ni te hablo de salón porque lloro… de verdad que no me he echado a llorar porque tu sabes como soy yo en público que si no… - Ay mi niña… pobrecita… lo que le gusta que hagan las cosas bien hechas y lo mal que se portan con ella… - la miró con tal cara de pena que Esther no tuvo más remedio que cogerle la cara y besársela entera. - Pero es que encima… llegue el presidente de la comunidad y me dice que están demasiado tiempo haciendo ruido y que me va a denunciar… - en ese momento se puso las manos en la cara e hizo como si llorara y se derrumbó en el sofá totalmente. - No te preocupes cielo que eso es de boquilla nada más… además si te dicen algo… les regalas botellas de vino y verás como sois tan amigos… - Esther se lo dijo con la mejor de sus sonrisas y Maca en ese instante sonrió, lo que no lograba su chica con ella, no lo hacía nadie. - Menos mal que te tengo a ti bicho… que me das unos consejos de escándalo… - se rieron las dos, sobre todo porque la pediatra hizo un gesto de comerse a su chica que a Esther le hizo mucha gracia. - Venga cielo… vamos a cenar… y nos vamos a la cama temprano… ¿te apetece?... - Si por dios… que cuando llegue a la cama no me lo voy a creer… - se levantaron del sofá corriendo y se fueron para la cocina a prepararse algo de cenar. 06/Oct/2005 18:17 El calor de esos días de agosto comenzaba a ser ya insoportable, cada vez acudían más urgencias de personas aquejadas de problemas respiratorios producidos por el aire acondicionado, cada día Maca se encontraba con varios casos de niños que, a parte de presentar los síntomas de un resfriado común, también acudían con episodios de alergias leves por el uso indiscriminado de esos aparatos, así que ese día se le presentó igual de ajetreado que los anteriores. Cuando por fin pudo encontrar un hueco para tomarse un café, fue a buscar a Esther para que fuera con ella, pero la enfermera seguía muy ocupada, los periodos vacacionales eran lo que tenían, más trabajo para todos, por eso acabó ella sola en la cafetería bebiéndose un café que le hacía falta como el comer. La cafetería no estaba muy llena y había podido sentarse en una mesa sin más compañía que ella misma, en realidad, desde la conversación con su madre acerca de su hermano, no había parado de darle vueltas a lo mismo, por más y por más que intentaba buscarle una solución al problema de su hermano, llegaba siempre a la misma conclusión, tenía que hablar con él. Al principio, esperó unos cuantos días a que fuera su hermano el que la llamara para decirle que iría a Madrid, pero al ver que no hacía eso, había llamado a casa de sus padres y para su sorpresa, se enteró por su madre que su hermanito se encontraba de viaje con unos amigos en Ibiza, de eso hacía ya una semana. En cuanto al piso, después de muchas peleas y de muchas amenazas tanto hacía los albañiles, como hacía el presidente de la comunidad de vecinos, por fin parecía que la 182 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) cosa iba marchando y según palabras del jefe de todo aquello, terminarían entrado el mes de septiembre, así que sólo se retrasaría un par de semanas a lo sumo. Al terminar el café salió sin mirar de la cafetería, así que sin darse cuenta, se dio de bruces con Blanca, que entraba en ese momento con muchas prisas. Hacía mucho tiempo que no hablaba con la enfermera, desde que lo habían prácticamente dejado, ni siquiera se interesó mucho por Esther cuando se enteró de que se había ido a vivir con ella a su casa. - Ui lo siento… - le dijo Maca, cuando se dio cuenta de con quien se había chocado – no te he visto… - en ese instante Blanca la miró muy fijamente a los ojos. - Podrías tener un poquito de más cuidado… - le recriminó la enfermera que le sonrió con una sonrisa muy falsa. - Ya te he dicho que lo siento… - Maca se encogió de hombros y desvió un segundo la mirada desafiante de ella. - Ya, hay cosas que nunca cambian… - el comentario de la enfermera la pilló con la guardia bajada, pero no quiso quedarse callada. - ¿Qué son esas cosas que nunca cambian Blanca?... – esta vez fue ella quien miró a la enfermera fijamente. - Que va a ser Maca… - la pediatra se dio cuenta de que ésta quería evitar ya la conversación porque no sabía por donde salir. - Pues no lo se… - le hizo un gesto con la mano para que se lo dijera, pero Blanca se quedó callada - pero en fin, la verdad es que no me importa… - la miró a la cara en ese momento - así que, si no me vas a decir nada, me voy que tengo prisa… - intentó irse, pero notó como Blanca la paraba agarrándola del brazo. - El borderío no hay quien te lo quite… - le dijo con un gesto como dolido. - Pues es lo que hay… pero vamos, para ti eso no es nuevo… - estaba vez si que se fue dejando a la enfermera con la palabra en la boca. Durante el resto del día siguió como si no hubiera pasado nada, porque en realidad no había pasado nada, pensó que la enfermera tendría un día malo como lo puede tener cualquiera y no le dio la mayor importancia. 06/Oct/2005 20:46 Habían pasado tres días desde el encontronazo con Blanca en la cafetería del hospital, ni siquiera se lo comentó a Esther, ni tan siquiera se lo había comentado a su chica, al fin y al cabo Blanca había sido su amiga y no quería que pudieran enemistarse por su culpa. Ese día había sido igual que el resto de la semana, mucho trabajo y poco tiempo para verse en hospital, así que hasta que no llegaron a casa, no pudieron disfrutar la una de la otra, así que comieron lo que encontraron en la casa y se echaron una gran siesta juntitas en la cama. Era bien entrada la tarde cuando escuchó que alguien llamaba al porterillo de la casa, pensó que su sería su hermano que por fin había ido a verle después de su intensas vacaciones en Ibiza, así que fue a abrirle la puerta. 183 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¿Sí?... - Maca abre soy yo… David… - Voy… - en ese momento le dio al botón para abrirle la puerta del edificio. Mientras esperaba a su hermano, se fue hacía la cocina, ya que Esther estaba allí preparándose algo de comer, si una cosa le seguía asombrando a Maca respecto a su chica, era el pico que tenía con la comida, cuando entró se la encontró toda concentrada preparándose un sándwich vegetal de esos que tanto le gustaba, se acercó silenciosamente y sin que la enfermera se diera cuenta, le quitó un trocito de atún del sándwich. - ¡Maca!... – le gritó un poco molesta. - Cielo… ni que te lo hubiera quitado todo… - la cogió de la cintura y empezó a darle besitos en el cuello para que no se enfadara con ella. - Mira que te he preguntado si querías uno y me has dicho que no… - seguía con cara de enfado mientras cogía el plato para irse al salón a comérselo. - Es que a mí el que me gusta es el tuyo… - la miró una carita de niña buena que hizo que Esther se la quitara de encima, se fuera al salón para sentarse en una silla con su sándwich. - Tú lo que tienes es un morro que te lo pisas… fresca… - en ese momento se acercó por su espalda y la abrazó – ¡que no me engatuses más!… - en ese momento sonó el timbre de la puerta - ¿Quién es?... - Tú cuñado… - Maca le hizo un gesto de pues tu sabrás lo que haces al ver la cara de sorpresa de su chica – voy… En ese momento, antes de abrir la puerta, Maca se dio la vuelta para ver como su chica en ese momento salía de la cocina donde había dejado su sándwich y se metía en el dormitorio toda avergonzada y se rió. - Hola hermanita… - le dijo David mientras se le abrazaba cuando Maca le abrió. - Hola enano… - le devolvió en saludo – venga pasa, no te quedes en la puerta…. - ¿Y Esther?... - Creo que está en el dormitorio… ahora saldrá… - le cogió la maleta para dejarla en el cuarto de invitados – voy a dejar esto en la habitación y le digo que salga… - Vale… - le contestó David. Así que se metió por el pasillo para dejar la maleta en la habitación de invitados y después se fue a su dormitorio. Allí se encontró con Esther sentada en la cama sin saber que hacer, por lo que la pediatra se sentó también a su lado. - ¿Qué te pasa cielo?... – le dio un beso en la mejilla. - Pues que me va a pasar, qué está tu hermano ahí fuera y no me has dicho que iba a venir… - se lo dijo un poco enfadada. - Te lo dije cielo… - en ese momento Maca intentó recordar la conversación en la que supuestamente se lo había contado a su chica. 184 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - No me lo dijiste… - en ese momento Maca se puso las manos en la cara porque se dio cuenta de que su chica tenía razón, habían hablado del tema, pero no le había dicho cuando iba su hermano exactamente. - Es verdad… tienes razón… - Esther la miró con cara de medio enfado - te dije que venía pero no cuando… - Maca es que no me cuentas las cosas… - le reprochó Esther y Maca agachó la mirada siempre me tengo que enterar cuando no tengo más remedio… igual me hiciste cuando invitaste a tu amiga Ana a cenar… me pillaste sin saber que hacer… - Lo se, lo se y lo siento… - le cogió la mano a su chica y la miró con cierta pena. - No se que voy a hacer contigo… - la enfermera se levantó en ese momento de la cama y se fue hacía la puerta, ya allí vio que Maca seguía sentada en cama, así que se volvió a acercar hasta donde estaba, la cogió de las manos e hizo que se levantara - venga que está tu hermano esperándote y mi sándwich en la cocina… - así que juntas salieron del dormitorio camino del salón para ver a David. 06/Oct/2005 21:25 Al llegar al salón se encontraron con que David no estaba y se extrañaron, pero en ese momento escucharon un ruido procedente de la cocina y se asomaron para ver que hacía el niño. - David ven a saludar a Esther anda… - le dijo Maca justo en el momento en el que se asomó a la cocina y vio a su hermano comiéndose el sándwich de Esther - ¿pero que haces niño?... - se puso las manos en la cabeza y su hermano se asustó al ver a Esther aparecer detrás de la pediatra. - ¿Qué he hecho?... – preguntó con la boca medio llena todavía. - Ese sándwich era de Esther… - le recriminó Maca mientras David prácticamente se lo había liquidado en cuatro bocados. - Joder… he venido a por agua y lo he visto tan solo… - No si estaba visto que esta noche un Wilson me dejaba a mí sin mi sándwich… - dijo por fin suspirando. - Perdona Esther es que me estaba diciendo… cómeme… cómeme… - intentaba ponerle un poco de teatro al asunto. - Y tú le has hecho caso… - le dijo Maca – tienes un morro tío… - No pasa nada Maca… - dijo Esther para tranquilizar a David que se había puesto rojo como un tomate. - Si claro… no pasa nada… - en ese momento no se sabía quien era más teatrero, si Maca o su hermano - te quito yo un trocito de atún y por poco te divorcias de mí y llega este y dices que no importa… - Es que yo tengo enchufe con mí cuñada… ¿verdad Esther?... – se dirigió por fin a darle dos besos a la enfermera que se abrazó a él con mucha alegría. - Es que eres el Wilson que más me gusta… - le soltó Esther mientras seguía abrazada a él. - No cariño… tu no te cortes… - le decía Maca - para que… la verdad ante todo… y yo como si no estuviera… - en el fondo se alegraba de que su chica se llevara tan bien con sus hermanos, se los había ganado a pulso – tranquilos que os dejo solos… - en ese 185 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) momento hizo el intento de irse para el salón y Esther la cogió de la cintura y la besó. - Tú no vas a ningún sitio… - se volvieron a besar varias sin darle importancia a que David se encontraba delante. - ¡Que bonito es el amor!… - soltó de repente David casi en un susurro que sin embargo no pasó desapercibida a las dos. - Mejor no digas nada que tu y yo tenemos que hablar muy seriamente… - le dijo Maca mientras le daba un pequeño golpecito en la espalda. - Venga vamos a cenar algo y ya después habláis del tema… de momento vamos a disfrutar de su visita… - dijo Esther mientras abría ya la nevera para sacar alguna cosilla para picar. 07/Oct/2005 18:03 La cena fue bastante distendida, David les constaba cosas sobre la facultad, sobre sus vacaciones en Ibiza, de cómo estaban las cosas por Jerez. De vez en cuando Maca miraba a su chica que no había parado de sonreír desde que había visto a David en la cocina, por supuesto se sintió aliviada de que Esther no se hubiera enfadado con ella, en realidad tenía razón, entre los líos de la obra del piso, del hospital y de su familia, tenía la cabeza en cualquier sitio menos en lo que lo tenía que tener, pero también tenía que reconocer que era su forma de ser, nunca había estado acostumbrada a tener que contar con alguien hasta ese punto, incluso con Fernando cada uno había hecho su vida y se veían cuando podía o no tenían más remedio y no es que no le gustara tener que hacerlo, le encantaba tener a una persona a su lado con la que compartirlo todo, pero hasta cierto punto, ante todo no quería perder esa independencia que tanto le había caracterizado hasta hacía unos meses. - Pues por Sevilla estupendamente hermanita… - les siguió contando David. - ¿Sigue igual de bonita que siempre?... – le preguntó Maca, siempre le había gustado esa ciudad, para ella tenía cierto encanto. - Más que bonita… tenéis que venir… - le contestó David. - Si iremos, la abuela nos dijo que fuéramos a visitarla… - La verdad es que yo no la conozco… - soltó Esther en ese momento. - No me lo puedo creer… - dijo David sorprendido – si tienes el AVE ahí al lado… Esther negó con la cabeza y David se dirigió entonces a su hermana – tienes que hacer algo con ella Maca… esto no puede ser… - Eh! yo no me hago responsable… - dijo negando a la vez con las manos – lo que hiciera antes de conocerme eso no es culpa mía… - Ay Maca… es que a mí nunca me ha gustado mucho viajar… - dijo Esther después de darle un manotazo en el brazo a su chica. - No me extraña, si para pasar un día te llevas el maletón ese… - se rió al decir esto esperando la respuesta de Esther, que no llegó. - Pues por eso mismo… - No te preocupes cielo… - le dijo la pediatra levantándose en ese momento y poniéndose detrás de su chica para darle un besito – yo te regalo todas las maletas del mundo para que vayas bien cómoda de viaje… - Si pero con eso no basta… - le dijo Esther riéndose y mirando para arriba para ver 186 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) como Maca ponía cara de sorpresa – si no van acompañadas de regalos no se como voy a ir de viaje… - entonces Maca le dio otro beso, pero esta vez en los labios. - Si es que es lo más bonito del mundo… - le dio otro beso – si es que no le puedo negar nada hermanito… no se que me ha hecho… - se rieron los tres ante el comentario de la pediatra. - Ya veo… aunque yo creo que es una camela Wilson… porque vaya tela como se quedó el resto de la familia con ella en la fiesta… - dijo David mirándola a las dos que seguían en la misma posición – las titas no hacían otra cosa que decir… que si Esther esto, que si Esther lo otro…. que suerte ha tenido la niña… - Maca miraba a su chica embobada mientras su hermano lo contaba – además no veas mamá… niña parece otra… - en realidad Maca si había pensado que a su madre la habían cambiado durante ese fin de semana, pero no hacía falta que su hermano le contara nada de lo que opinaba su familia de Esther, simplemente porque la admiraba y cada día más – el otro día escuché por casualidad como hablaba con su amiga Silvia… - en ese momento empezó a mover los brazos para que supieran que se trataba de la amiga más pija y más de la jet de su madre - y le decía que tenía que venir a Madrid a visitaros… me tuve que tapar la boca para no reírme… - Me lo imagino… porque yo todavía no me lo creo… - dijo Maca por fin mientras empezaba a quitar la mesa, Esther hizo intención de levantarse, pero Maca no la dejó – no te preocupes cariño… yo recojo… - y se fue a la cocina a dejar los platos. - ¿A qué no sabes con quien pillé el otro día a Jero?... – preguntó David a su hermana que lo miró en ese momento desde la cocina para indicarle que no lo sabía - ¿te acuerdas de Mª Victoria?... – en ese momento Maca salió de la cocina con cara de asombro. - ¿Esa no es la hermana de Julio el del club de campo?... - Esa misma… pues los vi en el club dándose el lote la otra noche detrás de los setos de la piscina… - Pues vamos los dos son muy pijos y refinados para ir escondiéndose detrás de los setos… - Esther se rió ante el comentario de su chica – además yo a esa no la quiero de cuñada ni de coña… que me salen sobrinos que en vez de pipi van a mear Chanel nº 5… - No seas basta Maca… - le recriminó Esther ante su comparación. - Pero si es verdad cariño… si tu la vieras como es… esa si que es una pija… - esto último lo dijo con toda la rotundidad del mundo. - Bueno chicos os dejo que supongo que tendréis que hablar… - dijo Esther levantándose ya de la mesa y dándole dos besos a David para despedirse – que mañana madrugo… - se acercó después a su chica para darle un beso – ya sabes donde estoy… - Mira que mando al niño a la cama y me voy contigo… - le dijo al oído. - Maca… - en ese momento la pediatra suspiró, besó a su chica y vio como con algo de pereza se iba hacía el dormitorio. 07/Oct/2005 19:10 Antes de hablar con su hermano, recogió lo poquito que habían utilizado en la cena, ya en la cocina intentó planificar cómo podría ir al conversación con el pequeño de los 187 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Wilson, quería ser ante todo una hermana compresiva aunque por dentro se dijera a si misma que lo tenía merecido, pero el chico tenía ya suficiente con la postura de sus padres, había terminado al guerra con ella y la habían comenzado con el chaval y eso la pediatra no lo podía consentir. Cuando salió estaba sentado en el sofá del salón con la televisión encendida, así que cogió el mando para apagarla y se sentó al lado de su hermano. - Creo que tenemos que hablar… - le dijo a su hermano. - Supongo que si… ¿qué te ha contado mamá?... – quiso saber David. - Qué más da lo que me haya contado mamá… quiero que me lo cuentes tú… - le dijo a su hermano mirándolo a los ojos. - ¿Y por donde empiezo?... - Por donde tu quieras… es tu historia, así que cuéntamela que yo te escucho… - Verás… fue antes de la fiesta de aniversario de mamá y papá… - Maca notó como su hermano estaba muy nervioso y como avergonzado – una noche salí en Sevilla con unos compañeros de a una fiesta que organizaba la facultad antes de que empezaran los exámenes… ya sabes como son esas fiestas… - Maca asintió, las recordaba perfectamente – pues allí me encontré a una chica de clase que iba con sus amigas y bueno, una cosa llevó a la otra y ya sabes por mamá que pasó al final… - ¿Has hablado con ella de todo esto?... - Con María… si hemos hablado… no soy tan cabrón como en un principio pueda parecer… - le dijo David un poco dolido. - Yo no he dicho que seas un cabrón… - se lo dijo de forma muy suave, en realidad sólo quería escucharlo - sólo te he preguntado si habíais hablado… - en ese momento suspiró - ¿y qué pasó?... - Ella no quiere saber nada de mí, me dijo que ya vería lo que hacía, pero que yo no me metiera en ese asunto… - ¿Y tú que es lo que quieres hacer?... - No lo se… - en ese momento los ojos de David se pusieron rojos y Maca se dio cuenta de que comenzaba a llorar. - ¿Estás enamorado de esa chica?... – David la miró extrañado en ese instante. - Ni siquiera se lo que siento… en realidad siempre me ha gustado… pero hasta ese día no habíamos tenido nada… simplemente pasó Maca y no sabes lo que me arrepiento de lo sucedido… - Lo que pasó, pasó David…y tienes que aprender a comportarte como un adulto… no se pueden cambiar las cosas por mucho que tu quieras y cada uno tiene que ser responsable de su propios actos… no vale irse de vacaciones con tus amigos a Ibiza para olvidarte de tus problemas… ni vale aparentar que no ha pasado nada… - en ese momento David lloraba a lágrima viva y a Maca le recordó a cuando era pequeño y le contaba siempre sus problemas – esa chica lo estará pasando mal… muy mal… porque aunque te sientas responsable de lo que has hecho ella… - en ese momento por un instante se paró para no decir lo que tenía en mente. - Qué Maca… - David la miró fijamente y la pediatra no pudo mirarle a los ojos – ¿no pensarás que ha podido hacerlo?... - No lo se David… no se lo que habrá hecho… pero tampoco la culparía por ello… es su cuerpo y es su alma… y no se puede juzgar a nadie por hacer ese tipo de cosas, sus 188 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) circunstancias son sus circunstancias y es muy joven para echarse esa responsabilidad encima… - en todo este tiempo, siguió mirando hacía el frente para no ver la cara de su hermano al decirle esas palabras tan duras - como intentaba decirte antes… tu puedes sentirte responsable de lo que has hecho, pero al fin y al cabo puedes rehacer tu vida… ella en cambio, tanto si decide hacerlo como si no, se arrepentirá toda la suya por lo que pasó una noche con un tipo que simplemente le molaba… - Pero… - David… no la estoy juzgando, no soy quien para hacerlo… y tampoco lo estoy haciendo contigo… sólo te digo la verdad… y creo que deberías hablar con ella… interesarte por ella… y apoyarla en su decisión si la tiene clara… es el único consejo que puedo darte… por lo que a mi respecta, la decisión que toméis, para mí, será la correcta… - Gracias Maca… - en ese momento David se abrazó a ella como cuando era niño. - Venga… vamos a dormir que mañana madrugo… - le dijo Maca levantándose del sofá. - Yo voy a quedarme un poquito más en el salón… - le dijo David. - Vale… buenas noches… - le dijo a su hermano y cuando ya estaba a punto de meterse en el dormitorio se acordó de algo y volvió al salón – en el cajón de allí hay una llave por si cuando te levantes quieres dar una vuelta… y si pasa algo, ya sabes donde trabajo… - se sonrieron y Maca se fue al dormitorio. Al llegar allí, intentó hacer el menor ruido posible, Esther se encontraba de lado mirando a la pared del dormitorio, así que pensó que estaría dormida. En silencio se cambió y se puso el pijama, se tumbó al lado de su chica, la abrazó y pensó en lo diferente que puede llegar a ser la llegada de un niño para cada persona, unos se mueren por tenerlos y otros no los querrían tener ni en pintura, que injusta era la vida, que injusta había sido con su chica. 07/Oct/2005 20:18 Esa mañana cuando se despertó para su sorpresa se encontró con que Esther ya se había levantado y supuso que estaba en la ducha por el ruido, así que se acercó hasta el cuarto de baño, se desnudó en cuanto que entró y se metió en la ducha, una vez dentro, comenzó a besar a su chica por todo el cuerpo, a la vez que buscaba rozarse lo máximo posible con ella, necesitaba sentirla, amarla, tocarla, besarla, respirar su aroma como cada mañana, era como una droga de la que por supuesto por nada del mundo querría desengancharse. - Maca… ¿qué te pasa hoy?... – le dijo Esther mientras notaba las manos de la pediatra rozando sus pechos, le acariciaba el vientre y la besaba con pasión. - Te he echado mucho de menos cuando me he despertado… - le dijo entre beso y beso. - Maca que está durmiendo tu hermano ahí al lado… - le dijo Esther sin mucha convicción. - Me da igual mi hermano y en el fondo a ti también… - ambas sonrieron a la vez – pero no me puedes negar que necesite beber de tu piel cada mañana… - esas palabras hicieron que la enfermera gimiera cuando se las susurró en el oído. 189 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - No me digas esas cosas a estas horas que no llegamos a trabajar… - se lo dijo con una voz a penas perceptible. - Da igual… llamamos al hospital y decimos que estamos enfermas… y nos quedamos en la camita… ¿no te parece buena idea?... – en ese momento se miraron a los ojos, la una frente a la otra. - Me parece fantástica… pero eso lo hacemos esta noche… - en ese momento la enfermera salió de la ducha para secarse. - Que aguafiestas eres cariño… - la miró comiéndosela con los ojos mientras se secaba su chica y se enjabonaba el cuerpo. - Date prisa que llegaremos tarde al final… - Voy… - le dijo mientras se enjugaba con agua muy fría y miraba al techo con una media sonrisa al pensar en su chica. - Voy preparando el desayuno… - en ese instante la enfermera salió del cuarto de baño, mientras Maca salía y se empezaba a secar. Cuando llegó al dormitorio se encontró con que su chica estaba prácticamente lista, cosa extraña en ella, intentó acercase a darle un beso pero esta le rehuía, así que cogió la ropa del armario y comenzó a vestirse. - Cielo que no te voy a comer… - le dijo mientras se ponía los pantalones sentada en la cama. - Pues eso no era lo que decían tus ojos hace un instante en el cuarto de baño… Esther ya había empezado a peinarse y se miraba en el espejo. - No te preocupes que ya se me ha quitado con una ducha fría… - se acercó a su chica por detrás y le robó un beso en el cuello. - Maca que no me puedo peinar… ¿me puedes decir que te pasa hoy?... - Nada no me pasa nada… venga no tardes que voy preparando el desayuno… - en ese momento salió del dormitorio para irse hasta la cocina. Preparó el café y las tostadas como cada día y esperó a su chica de pie en la cocina, sabía que si se sentaba en la mesa podría tardar horas en desayunar y ese placer sólo se lo podía dar cuando no tenía que ir al hospital o entraba de turno de tarde. Su chica tardó poco en salir ya toda arreglada, se acercó hasta ella y le dio un beso en los labios, pero no abrió el pico, se había acostumbrado a que la pediatra le contara las cosas que le preocuparan cuando ella quisiera, no porque ella la obligara a hacerlo, así que pronto salieron del piso rumbo al hospital. 07/Oct/2005 20:58 La primera parte de la mañana en el hospital fue bastante ajetreada para las dos y no pudieron coincidir en ningún momento, pero en ese momento Maca se encontraba en su despacho mirando unos informes que llevaban dos días encima de su mesa y a los que ni siquiera había hecho ningún caso. En ese momento llamaron a la puerta y vio como Esther entraba con una sonrisa en los labios, a pesar de los meses, todavía se sorprendía de lo que podía lograr hacer una sonrisa de su chica en su estado de ánimo, así que también le sonrió. Poco a poco la enfermera se fue acercando hasta la mesa y 190 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) consiguió llegar hasta ella hasta que consiguió sentarse encima de Maca. - ¿Estas ocupada?... – le dijo al oído. - Ahora ya no… estoy esperando a una niña que me tiene loquita y que no había logrado ver en toda la mañana… - le dijo mientras le besaba el lóbulo de la oreja. - ¿Y yo la conozco?... - Tal vez… es la jefa de enfermeras… pero no le digas que yo te lo he dicho… - Vale, lo mantendré en secreto… - Echaba de menos el olor de tu pelo… el tacto de tu piel… el sabor de tus besos… - Maca… ¿tienes fiebre?... – le tocó la frente en ese momento y la pediatra asintió. - De ti… - le respondió dejando a la enfermera sin saber que decir. - ¿Qué te contó tu hermano anoche?... – le preguntó Esther para cambiar de tema. - Pues que ha sido con una chica de clase con la que tuvo un rollo de una noche… lo típico… - ¿Y qué piensa hacer?... - La chica no quiere saber nada de él… pero le he dicho que contacte con ella y que por lo menos sepa que él está ahí… - La pobre… - Ojalá en una de estas noches pudiera dejarte embarazada… - Esther se la quedó mirando unos instantes. - Lo se cariño… si pudiera ser… tendríamos ya cinco chiquillos por lo menos… - la pediatra le sonrió ante su comentario, pero en el fondo, de momento tendría clavada esa espinita en el corazón. - Ya sabes que cuando tu quieras podemos empezar a pensar en ello y ver todas las posibilidades… - la enfermera asintió. - No hay nada que me gustaría más de verdad y lo sabes… - Maca asintió en ese momento y le dio un beso a su chica. - Sabes que yo lo soy con verte feliz a ti… - Ya se que esto lo haces por mí… pero me gustaría que lo desearas igual que yo… - Y lo deseo… pero me da miedo… - Esther puso cara de sorpresa. - ¿De qué tienes miedo?... - Son muchas cosas cariño… es muy bonito lo que tenemos pero eso no quiere decir que no lo sienta… - Pues dímelas… - Maca asintió en ese momento. - ¿Eres consciente de todo por lo que vamos a tener que pasar?…. – Esther asintió – pues tengo miedo de que te desanimes, de que no salga bien… - Verás como salen bien las cosas cariño… se que es difícil, pero si estás conmigo seguro que todo es más llevadero… - en ese momento se besaron y zanjaron la conversación. 08/Oct/2005 12:59 Cuando llegaron a casa, Maca esperó encontrarse con David allí, pero el piso estaba totalmente vacío, fue hacía la habitación de invitados, pero sus cosas estaban recogidas, así que al volver al salón vio como Esther tenía una nota en la mano, se acercó hasta ella y Esther se la dio, en seguida supo que era de su hermano por la letra, miró a su chica que la abrazó en señal de apoyo y con un gesto le dijo que se quedara 191 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) con ella mientras leía la nota. “Hermanita, he decidido volver a Sevilla, tenías razón en todo lo que me dijiste anoche y no soy un cobarde, se que no puedo volver atrás, pero por lo menos puedo intentar estar con ella para lo bueno y para lo malo, ya que no la pienso obligar a nada, sólo quiero que sepa que cuenta con mi apoyo, al igual que yo se que cuento con el tuyo incondicionalmente. En realidad no se que hubiera sido de mi vida si no te hubiera tenido a mi lado desde que nací, con tus consejos y con tus broncas de hermana mayor, pero ahora mismo necesito aprender a andar sólo en la vida, tal y como tu hiciste en su momento y espero encontrar algún día a una persona como Esther, que te sabe querer y a la quieres con locura. Por cierto dale recuerdos de mi parte, dile que es maravillosa. Un beso para ambas. David.” Mientras leía todo aquello unas lágrimas comenzaron a recorrer sus mejillas, cerró los ojos un instante para asimilar todo lo que le decía su hermano en aquella nota y sintió como Esther se abrazaba a su espalda e intentaba por todos los medios acompañarla en silencio, estaba muy orgullosa de su hermano pequeño, aquel niño de cuerpo inquieto que necesitó tanta atención y mimos por su parte, aquel niño realmente se había hecho ya mayor y se sintió como aquella madre que deja a sus hijos volar a pesar de necesitar seguir teniéndolos bajo sus alas, como aquella madre sabedora de haber transmitido a su prole sus valores respecto a la vida y saber que estarán en buenas manos, en ese instante supo que en realidad sus propios hijos, los hijos que le diera Esther, se llevarían lo mejor de ella misma, lo mejor de esas dos personas que se estaban mirando en ese instante a los ojos y que se querían sin condición 08/Oct/2005 15:34 Comieron como tenían por costumbre algo ligerito para después irse a dormir un rato hasta bien entrada la tarde, durante la comida Maca se dio cuenta de que Esther intentaba no sacar el tema de la nota de su hermano y la pediatra se lo agradeció, tenía los sentimientos a flor de piel y necesitaba colocarlos en su sitio. De vez en cuando la miraba y veía como su chica le sonreía, transmitiéndole todo su apoyo y sintió como un escalofrío recorría toda su espalda, sus piernas, su corazón, su alma, que bonita era su niña y que afortunada se sentía de tenerla a su lado. En ese momento alargó su mano hasta encontrarse con la de ella y comenzó a acariciarla, lentamente, suavemente, como sabía que le gustaba a la enfermera, que no tardó mucho en hacerle saber con un gesto que quería que se acercara a ella y así lo hizo, se levantó muy despacio, intentando desesperarla un poquito ante su tardanza, cuando llegó hasta ella, Esther ya estaba temblando, sus ojos le decían que era totalmente suya, que lo único que tenía que hacer era ofrecerle su mano para llevarla al cielo, a esa cielo particular en el que cada noche entraban ellas dos para hacerlo suyo, para amoldarlo a su imagen y semejanza, así que Maca se agachó para quedarse a la altura del oído de su chica. - ¿Le gustaría acompañarme hasta el cielo señorita García?… - le dijo susurrándole muy 192 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) suavemente al oído, notó como a Esther le entraba un escalofrío como al que a ella le había entrado con sólo mirarla segundos antes e intentaba pronunciar algunas palabras que se negaban a salir de su boca. - ¿Cómo?... – respiró fuertemente al ver que no podía seguir hablando – Maca… ¿cómo?... - ¿Cómo qué… preciosa?... – la pediatra seguía agachada a su lado con las manos de su chica entre las suyas. - ¿Cómo logras hacerme estremecer con sólo percibir que te tengo cerca?... – por fin había podido decirlo de carrerilla. - No lo se… es algo que no tengo en mi mano, simplemente te pasa… - le dio un beso a su chica en una de sus manos y notó como esta la miraba fijamente – lo que si te puedo decir es que tengo miedo de que todo esto sólo sea un sueño y un día despierte y no te tenga a mi lado… - y bajó la cabeza para mirar al suelo. - Cielo… - le levantó la cabeza para que la mirara a los ojos – no se si esto es un sueño o no… pero de lo que si estoy segura es que tanto si lo es, como si no… nadie me va separar de ti… te lo aseguro… - en ese momento se besaron. En ese momento Maca se incorporó, levantó a su chica tirando de sus manos y del impulso notó como sus rostros por poco habían estado a punto de rozarse, durante un instante sus miradas iban desde sus ojos hasta los labios de ambas, la tensión se respiraba entre esas cuatro paredes, así que la pediatra no pudo contenerse más y comenzó a besar a su chica apasionadamente, como si le fuera la vida en ello, se saborearon mutuamente durante un buen rato, no tenían prisa, pero sus manos decían lo contrario, habían comenzado a no estarse quietas, subían y bajaban por el cuerpo de ambas sin control, notaron como sin querer habían comenzado a desnudarse ahí mismo, sin saber cómo, sus camisetas habían ido a parar al sofá del salón, así que Maca torpemente, intentó apilar los platos que estaban en la mesa como pudo, cogió a su chica e hizo que sentara en la mesa con las piernas abiertas para introducirse entre estas y recorrer todo su cuerpo con sus labios, con sus manos y susurrarle al oído todas esas cosas que sabían que volvían la volverían loca. - Me encanta como hueles siempre… - le dijo mientras sus manos intentaba desabrocharle el sujetador – pero me gusta más cuando estás tan excitada como ahora… me vuelves loca… - Maca… Maca… - era lo único que salía en ese momento de sus labios. Le encantaba cuando dejaba a su chica sin habla, era algo que la volvía loca, le gustaba todo de ella, pero sobre todo le encantaba sus pechos, le encantaba tocar su pelo, impregnarse de ese olor tan particular que la excitaba tanto, le encantaba hacer que se corriera una y otra vez, escucharla gritar y retorcerse de placer, saber que en el fondo ella tenía el poder para volverla loca. Poco a poco había conseguido quitarle toda la ropa a su chica, que se encontraba encima de la mesa a su merced, disfrutando de aquel momento tan íntimo pero a la vez tan necesario tanto para ella como para su chica, sabía que estaba a punto de tener el primero, que lo deseaba, lo veía en su cara, lo sentía en sus manos, en el resto de su 193 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) cuerpo, notaba como se retorcía de placer, así que decidió parar en seco en ese instante y se retiró de su lado. - ¿Qué haces?... – en ese momento Esther se incorporó un poco enfadada con ella por haberla dejado así. - ¿Tú que crees?... – le dijo desafiándola. - No me dejes así cabrona… - le encantaba cuando su chica le decía esas cosas porque sabía que le daba más poder en ese momento. - Pues pídemelo… - se acercó hasta ella para darle un beso en los labios, así que su chica intentó atraparla pero se volvió a alejar – no cielo así no… te he dicho que me lo pidas… - Que te gusta hacerme rabiar… - le dijo con cara de pocos amigos – pero que me excita que te pongas así… cacho perra… - se volvió a acercar para darle otro beso e intentar alejarse, pero esa vez si que se quedó. - Me vuelves loca cariño… - sabía que sus ojos en ese momento estaban inyectados de deseo hacía su chica – además sabe usted que siempre estoy a su merced y hago lo que usted ordene y mande… - hizo un pequeña reverencia, y acto seguido dirigió una de sus manos hacía el lugar indicado logrando en pocos segundos llevar a Esther hasta ese cielo que tanto le gustaba a ambas y dejarla sin habla durante un instante. - Dios… - gritó Esther en ese momento en cuanto pudo pronunciar palabra – que dedos tienes cariño, me vuelven loca… - Y a mi me encanta que te vuelvas loca… - le dijo besándola en los labios – joder, me encanta cuando te corres… - la volvió a besar - pones una cara tan… no se… - no sabía explicar el placer que le producía cuando era capaz de llevar a su chica hasta ahí. - Esa es la cara que tu me haces poner… así que tú eres la culpable… - en ese momento se rieron las dos, pero rápidamente Maca volvió al ataque, sabía que era el momento propicio para seguir llevando a su chica a lo más alto hasta que las fuerzas le abandonaran a ambas. 08/Oct/2005 16:55 El mes de agosto había llegado a su fin, en el fondo Maca se alegraba de que poco a poco se fueran incorporando sus compañeros ya que eso significaba dos cosas, menos trabajo para ella y que pronto podría contar con dos semanas de vacaciones para llevar a Esther al mejor sitio del mundo. Por otro lado, parecía que las obras del piso estaban a punto de terminar, en realidad no quería creérselo, por lo menos hasta que no pasaran la primera noche entre las cuatro paredes de ese dormitorio y se despertara junto a su chica a la mañana siguiente, no terminaría de hacerlo. Esa mañana cuando llegaron al hospital las dos juntas, Teresa le comunicó a Maca que Dávila quería verla en su despacho y que se pasara lo antes posible, no sin antes intentar sonsacarle a la pediatra donde iba a llevar a Esther de vacaciones. - No me creo que todavía no lo sepas Maca… lo que pasa es que no me lo quieres 194 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) decir… - le dijo Teresa toda indignada. - Pero si no me lo ha dicho ni a mí… - soltó Esther en ese momento – está de un secretismo últimamente… - Maca cogió a su chica de la cintura en ese momento y vio como Teresa la miraba algo incómoda, aunque no decía nada, todavía no se había acostumbrado a la relación tan abierta que llevaban las dos. - Simplemente quiero darte una sorpresa preciosa… - en ese momento iba a darle un beso a su chica en la mejilla, pero al ver la cara de la recepcionista decidió mejor guardárselo para después. - Venga que Dávila te espera cielo… - Maca puso una cara de circunstancias y de pena que hizo que Esther sonriera al verla. - Si es que Teresa, la tengo que querer… con esas carillas que me pone… si es que en el fondo es más tierna… - en ese momento la pediatra sintió como se le subían los colores y bajó la cabeza para que no la viera Teresa… - Bueno cielo… yo me voy… - se acercó a su chica y esta vez si que le dio un piquito en los labios para despedirse de ella – te busco para un café… - Esther asintió en ese momento, así que Maca se fue de allí dejando a su chica cotilleando como siempre con Teresa. En realidad no quería subir a ver a Dávila ya que tenía una leve idea de para qué quería verla y es que en verdad no le apetecía nada ir a ese congreso de Barcelona, cada vez le aburrían más y más esas concentraciones de médicos en los que cada vez se sentía más fuera de lugar, además no tenía muy buen recuerdo del último que se había celebrado en Bilbao hacía algo más de un año, así que fue preparada para darle todos los motivos posibles al director del hospital para no ir, había otros pediatras que estarían encantados de pasar cuatro días en Barcelona con todo pagado, así que cuando llegó al despacho de Dávila, vio como este con la mano le decía que se sentara en una de las sillas que se encontraban delante de su escritorio, así que hizo lo propio y se sentó tranquila en una de ellas, mientras él hablaba por teléfono con alguien. Durante ese tiempo, muchas cosas pasaron por su cabeza, pero todas se centraban en Esther, en la decisión que había tomado de empezar el tratamiento hormonal cuando volvieran del viaje, pensó en que antes de que llegara el posible niño al mundo, lo lógico sería pedirle matrimonio y hacer todo el tramite para la adopción, Esther sabía que nunca había sido partidaria de pasar por el altar, pero por nada del mundo quería que ni su niña ni el futuro niño quedaran indefensos en el caso de que a ella le pasara algo, era algo que tendría que estudiar con su abogada cuando volvieran de ese viaje que le había prometido a Esther desde hacía un mes que ni tan siquiera ella sabía a donde sería al final. - ¡Maca!... – en ese momento sintió como una voz intentaba captar su atención desde hacía unos segundos, así que miró hacía el frente, más por intuición que porque realmente supiera de donde procedía esa voz - ¿estás bien?... – le preguntó Dávila un poco preocupado. - Si, sí… es que estaba pensando en mis cosas… perdona… - se disculpó con él. - ¿Sabes para qué te he llamado?... - Creo tener una ligera idea… - sonrió sin mucha convicción. 195 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - El Congreso de Pediatría de Barcelona… no has echado la solicitud… - Maca asintió, no le quedaba más remedio que hacerlo - ¿puedo saber la razón?... - No estoy para congresos ahora mismo… - intentó poner un excusa lo suficientemente superficial para que no intentara indagar más en las posibles causas. - Eso a mi me da igual… sabes que tiene que ir alguien de este hospital, siempre ha sido así… - ¿Y tengo que ser yo?... – Dávila asintió. - Si… me interesa mucho que vayas tú… sabes que la media de edad del servicio de pediatría no es la más adecuada… - Maca en eso estaba de acuerdo, la verdad es que era la más joven del servicio, el resto entre que estaban a punto de jubilarse unos y otros que era mejor no mandarlos como representantes del hospital, ella era la única opción que tenía el hospital. - Lo se…si yo no digo que no Dávila… pero es que en esas fechas me voy de vacaciones… - intentó gastar su último cartucho de excusas para no ir – y ya las tengo preparadas… - Pues las cancelas… porque por lo que a mi respecta… las coges cuando vuelvas… suspiró profundamente – además seguro que Esther puede esperar… - eso ya le había llegado al alma. - Está bien… si no tengo más remedio iré… pero sólo pienso hacer acto de presencia… no me hagas preparar nada para el congreso… - ese era su única exigencia en ese momento, ya que iba a ir obligada, era lo único que le pedía a su jefe. - Esta bien… aunque no me gusta eso mucho… se quedarán con las ganas de oírte más de uno… - Maca hizo un gesto con las manos para indicarle que eso a ella le daba lo mismo que eran sus condiciones – ya le digo a mi secretaria que lo prepare todo y que esté en contacto contigo cuando todo esté listo, así que dentro de quince días te quiero ver allí, no me falles… - esto último lo dijo con toda la intención del mundo, sabía que la pediatra podía llegar a ser muy cabezota cuando algo se le metía en la cabeza. - Lo intentare… - en ese momento se levantó de la silla en la que había estado sentada para irse ya a trabajar, pero la voz de Dávila hizo que se volviera. - Intentarlo no Maca… no me falles… - no tuvo más remedio que asentir. Salió lo más rápido posible de aquel despacho, todo aquello le recordó el último congreso y todo lo que pasó en él y la verdad, hubiera sido mejor no volver a recordarlo, así que espero que Esther no se lo tomara muy mal y deseo que fuera ya el día de su vuelta a Madrid después del dichoso congreso de pediatría 08/Oct/2005 17:44 Lo que restaba de mañana no paró de pensar en todas esas cosas, en cómo le diría a Esther que tendrían que posponer su viaje unos días, cómo intentar que su chica no indagara mucho en las razones por las que no quería ir al congreso, no se sentía muy orgullosa de ello, es más, en lo más profundo de su alma, pedía no encontrarse con aquella mujer en Barcelona, así lo esperaba de todo corazón. Se acercó a la cafetería por si su chica se encontraba tomando ya café con alguien y efectivamente, allí estaba, hablando con Laura y con Eva que habían vuelto de sus 196 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) vacaciones de verano. Se acercó hasta la mesa con una silla que encontró por el camino y se sentó después de ir a por un café. - Hombre Wilson, ya estábamos preguntado por ti aquí a tu chica… - le dijo Eva cuando se sentó por fin. - ¿Qué tal las vacaciones?... – les preguntó a ambas. - Pues muy bien, con Javi y con su familia en la playa… así que de lo más insoportable, él todo el día encima mía por el embarazo y su madre peor que él… no se… - la verdad es que se le notaba ya bastante la tripita a la residente y Maca pensó que estaba preciosa. - Si es que se creen que estás enferma Laura… - le contestó Eva. - Enferma me ponen ellos… no pensaba que me iba a alegrar tanto de volver al trabajo… - dijo suspirando, así que las cuatro terminaron por reírse ante el comentario. - Cielo Eva se ha ido a los Pirineos… tiene que ser aquello precioso…- le dijo Esther a su chica mientras le tocaba la pierna por debajo de la mesa. - Si que lo es… - primero miró a su chica para después dirigirse a Eva - ¿te lo has pasado bien?... - Si muy bien… he hecho muchas excursiones y la verdad es que he desconectado bastante… - respondió la chica del Samur. - ¿Dónde vais a ir vosotras?... – en ese momento Maca estuvo a punto de atragantarse, Esther lo notó e intentó darle unos golpecitos en la espalda que ella rechazó diciéndole que estaba bien. - No lo se… me tiene algo preparado y todavía no me ha dicho nada… - dijo Esther con toda su buena intención a sus dos amigas y entonces notó como Maca le tocaba la pierna para llamar su atención así que la miró. - De eso tenía yo que hablarte cielo… - no sabía como se lo tomaría, pero esperaba que no muy mal teniendo en cuenta que estaban allí Laura y Eva – verás Dávila me ha llamado para que dentro de quince días me vaya cuatro días a Barcelona al congreso de pediatría… - esperó que su chica le dijera algo, pero la mesa permaneció en silencio durante unos segundos. - ¡Pero si tu no querías ir!... - Y sigo sin querer ir… pero me ha obligado… - la miró a los ojos y entonces supo que sería para ellas la primera vez que pasaran unos días la una alejada de la otra y sabía que Esther tenía miedo a eso. - No te preocupes cielo… - Esther intentó en ese momento tranquilizarla para que no se preocupara por ello – además faltan quince días para que te vayas… - No te preocupes Maca aquí estamos nosotras para entretenértela… - en el fondo pensaba que poco podrían hacer dos mujeres embarazadas, ya que pensó en Cruz, y una chica un tanto alocada por su chica, pero no quería preocuparla y asintió ante el ofrecimiento por parte de la residente. - Eso aquí estamos nosotras… - dijo Eva, apoyando la idea de Laura. - No es eso chicas… es que no quiero separarme de ella… - en ese momento vio como su chica le echó una mirada de enamorada y las otras dos miraron a la enfermera como con envidia. - Me parece que me equivoqué de bando… - soltó Eva – no hay tíos así que lo se yo… - Todavía estás a tiempo… - le dijo Maca para provocarla. 197 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Eso lo veo muy difícil… - dijo Laura – le gustan demasiado los tíos para cambiarse… - Yo cambié y mirad… me he llevado a una joyita… - dijo Esther mientras se acercaba mucho a Maca para darle un beso. - No estoy preparada para estas muestras de cariño tan bonito, me dan envidia… - dijo Eva levantándose de la mesa para salir de la cafetería – además nos tenemos que ir a currar un poquito que ya es hora… - Si claro… - respondió Maca, así que todas hicieron lo mismo y se fueron a trabajar, no sin antes darse un beso de despedida con su chica. 08/Oct/2005 18:50 Cada día que pasaba, más nerviosa se ponía ante la idea de la cercanía del congreso, intentaba disimularlo pero sabía que Esther se había dado cuenta de ello, su chica no era tonta y cada vez le resultaba más difícil que no le preguntara por ello, a pesar de saber que en fondo no le estaba mintiendo, se sentía fatal, fatal por dejarla por primera vez sola desde que habían comenzado, por no decirle toda la verdad sobre las verdaderas causas por las que había querido renunciar al congreso, cada vez que pensaba en aquello, un escalofrío recorría todo su cuerpo sin poder llegar a controlarlo nunca y sin querer, estando en su despacho rellenando informes, retrocedió en el tiempo y sintió como volvía otra vez a Bilbao, a aquel hotel en el que había pasado la mayor parte del tiempo en el que estuvo allí, huyendo como siempre de todo contacto con el resto de los asistentes al congreso, recordó la primera vez que sus ojos se encontraron en la barra de aquel salón tan lujoso al que llamaba bar y que a ella le parecía sacado de una película de los años ´30. - ¿Te molesto?... – sintió como un escalofrío le recorría todo el cuerpo al sentir como una voz de mujer se dirigía a ella. - No claro… - dijo sin mirar a la persona que le había pedido permiso para sentarse a su lado. - Vengo observándote desde ayer y no he podido evitar acercarme… - por primera vez levantó la cabeza para verla, así que sus ojos se encontraron en ese momento y sintió como en un segundo la atrapaban. - Bueno pues ya estás aquí… - en el fondo no quería que nadie la molestara pero por otro lado pensó que no estaría mal tener un poco de compañía – quédate… - Sabes… me ha gustado mucho tu ponencia… de verdad que ha estado muy interesante… - en ese momento le pidió al camarero que le pusiera lo mismo que a Maca. - Gracias por la parte que me toca… - le dijo sin mucho convencimiento. - Me llamo Alicia y soy pediatra del Clínico de Barcelona… - Encantada… soy Maca y trabajo en el Central de Madrid… - Que pena que trabajemos tan lejos… - le mandó una sonrisa que a Maca le impactó tanto como el comentario que le había hecho esa mujer. - Siempre hay un AVE que parece de todo menos un AVE, así que no está tan lejos después de todo… - ni siquiera sabía la razón por la que había hecho ese comentario, así que la miró más atentamente y se dio cuenta de que a pesar de ser una mujer algo más mayor que ella, era guapísima, en realidad siempre se había sentido atraída por 198 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) mujeres que le sacaban algunos años, eran su debilidad. - ¿Siempre eres así de directa?... – le dijo Alicia sonriéndole. - ¿Y tú siempre te acercas así a mujeres desconocidas?... – se quedaron mirándose en ese instante sin saber que decir ninguna de las dos y le devolvió la sonrisa. - Ya te he dicho que llevo observándote desde que apareciste por la puerta del hotel ayer… así que no eres del todo desconocida… - Ya, eso dicen todas… - Ven… - le dijo cogiéndola de una de sus manos y dejando la copa que tenía en la otra en la barra para que la acompañara. En silencio, subieron a la habitación de Alicia, a Maca en ese momento le daba igual lo que fuera a hacer, demasiado tenía ya encima con olvidarse de Azucena, para tener que pensar ahora en lo que estaba a punto de hacer. En cuanto Alicia cerró la puerta de su habitación se lanzó directamente a los labios de la pediatra, literalmente se la estaba comiendo a besos y poco a poco terminaron en la cama. 08/Oct/2005 21:08 Cuando amaneció, se la encontró sentada en la cama con las sábanas enredadas en su cuerpo y fumándose un cigarrillo de espaldas a ella, al principio no tuvo ganas de decirle nada, no se sentía mal por lo que había hecho, pero tampoco necesitaba ninguna muestra de cariño por parte de ella, al fin y al cabo todo el mundo sabe a lo que se va a este tipo de eventos, pero como si en ese instante hubiera percibido que se había despertado, se volvió hacía ella con el cigarrillo todavía en la boca. - Bueno días… por lo menos para algunos lo será… - le dijo con un cierto tono irónico en su comentario. - Buenos días… - le contestó más por educación que por otra cosa – si supongo... - Sabes… te ves preciosa ahí en la cama… - en ese momento Maca se puso las manos en la cara y cerró los ojos a la misma vez, sintió que tenía ganas de desaparecer en ese momento, pero había algo que estaba consiguiendo que no pudiera moverse de esa cama – está noche has estado perfecta… - rodeó la cama, se sentó a su lado y la besó al que Maca no respondió – sabía que me no equivocaría contigo… - Así que desde que me viste pensaste en que te echaría un buen polvo… - intentó retirarse de ella y Alicia se lo impidió atrapándola con sus brazos. - Cariño no hace falta que seas tan borde conmigo... anoche buscábamos las dos lo mismo… si no, no me hubieras acompañado hasta aquí… - en el fondo tenía razón, en el fondo le daba todo igual, con tal de olvidarse de Azucena era capaz de hacer cualquier cosa. - Lo se pero no me gusta que me atosiguen… - en se momento se zafó de ella como pudo y consiguió ponerse de pie en la habitación dejándola tumbada en la cama al tratar de detenerla. - No te voy a comer… - En este momento eso es lo que menos me importa… - le dijo sin mirarla a la cara, sabía que si volvía a mirar a esos ojos volvería a atraparla, pero también le apetecía jugar un ratito – es más, si quieres podemos volver a echar otro… - en ese momento 199 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Alicia la miró con ojos de deseo – total dentro mañana a la hora de cenar tu estarás en Barcelona y yo estaré en Madrid, que más da… - Me gusta esa actitud, sabía que pensabas igual que yo… - en ese momento se levantó de la cama y se fue hasta donde se encontraba la pediatra para atraparla con sus brazos. - No sabía que supieras tanto de mí con sólo mirarme… - en ese momento se besaron bruscamente. - No es que sepa tanto de ti… es que simplemente tengo más experiencia que tú en estas cosas… y sé observar a la gente… - se volvieron a besar y poco a poco Maca la llevó de nuevo a la cama, donde comenzó a besarla por todo el cuerpo, como intentando espantar todos sus problemas con eso. - Pues si también me conoces… demuéstramelo… - Alicia la miró a los ojos y se rió, para luego atrapar con su boca los labios de Maca, que seguía sentada a horcajadas encima de ella. - ¿Qué quieres sexo o una lección de psicología?... – le dijo levantándose para atraerla hacía ella. - Sorpréndeme… - en ese instante levantó los brazos – aquí me tienes… toda tuya… - En este momento sólo quiero tener tu cuerpo, ya tendremos tiempo de que me muestres tu mente… - Maca sonrió en ese momento y se dejó atrapar, en el fondo estaba disfrutando como hacía tiempo que no lo hacía. Una vez que quedaron exhaustas, se tumbaron la una al lado de la otra, Alicia fumándose un cigarro y Maca simplemente mirando al techo con las manos detrás de la cabeza, para la pediatra aquello era como una de las tantas experiencias que había tenido a lo largo de su vida, por alguna razón sabía que aquella mujer no le iba a pedir explicaciones, ni le iba a exigir nada desde el mismo momento en el que cada una cogiera su camino. - ¿Qué es lo que te ha hecho la vida para que estés así Maca?... – le preguntó Alicia. - No lo se… pero siempre he sido así… - pensó que en el fondo qué le importaba a aquella mujer lo que le había pasado. - Seguro que de niña eras una niña muy dulce, al que por alguna circunstancia la vida le dio un buen palo… - la miró a los ojos y Maca no tuvo más remedio que quedarse mirándola fijamente. - Puede ser… - Siempre te han gustado las mujeres… aunque una parte de ti hasta hace muy poco no lo tenía asimilado del todo… - parecía como si la conociera de toda la vida – aparentas ser una persona fría y algo distante con todo el mundo, porque temes que te hagan daño… - en ese momento Maca saltó de la cama y comenzó a vestirse, no quería seguir escuchándola – en las relaciones que has tenido, aunque aparentabas que no te importaban en absoluto, en el fondo siempre se han llevado una parte de ti que te ha resultado difícil de sanar… - en ese momento buscaba los pantalones por toda la habitación – hasta que alguien te ha roto el corazón de verdad… por eso estabas así anoche, sola bebiendo… - cuando consiguió ponérselos, buscó los zapatos – estabas intentando olvidarte de ella… - en ese momento la miró con odio en los ojos – y claro has vuelto a tu antigua vida de mujer fatal que no duda ni un segundo en irse a la cama 200 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) con la primera que pilla… pero te recuerdo querida que esta vez te atrapé yo a ti… - ¿No te han dicho alguna vez que tu psicología es barata?... – en ese momento ya estaba totalmente vestida y Alicia seguía completamente desnuda en la cama como si esperara su arrepentimiento por la idea de intentar irse. - Si, mi marido me lo dice todos los días… - en esos momentos intentó aparentar que nada de eso le importaba realmente, no había tenido bastante con Azucena como para volver a liarse con una mujer casada, estaba visto que no aprendería en la vida, pero había algo que le volvía a impedir que se moviera de esa habitación – veo que te ha sorprendido mi respuesta… así que ya sabes que no te pediré explicaciones… - Nunca busco que me den explicaciones, ni tampoco que me las pidan… y ahora con tu permiso, me voy a mi habitación, no tengo nada más que hacer aquí… - y con esto, abrió la puerta y de un portazo consiguió salir de allí. 09/Oct/2005 14:02 Cuando llegó a su habitación, cerró la puerta fuertemente, se tumbó en la cama y empezó a pensar en toda la conversación que había tenido hacía unos minutos con aquella mujer. En realidad tenía toda la razón del mundo, la había descrito como si se hubiera metido en su cabeza, como si fuera ella misma, en el fondo era así, en ese instante estaba así por Azucena y no es que se arrepintiera de haber roto con ella, era lo mejor que había podido hacer para sobrevivir en esa vida que le había tocado vivir. Azucena para ella fue un error que siempre pensó que podría controlar, una mujer casada con un hijo que no le pediría explicaciones, ni compromisos, sólo encuentros esporádicos en cualquier hotel o en su casa, en los que sobre todo predominaba el deseo y el sexo sin más, pero no contó con el hecho de que poco a poco sin saber cómo, Azucena había ido llevándose poco a poco su corazón, la había inundado de promesas incumplidas sobre el estar juntas cuando ella dejara a su marido, pero eso no ocurrió nunca, habían pasado los meses y ella seguía con él, cada vez se le hacía más difícil tanto los encuentros, como las despedidas con esas promesas que sabía que nunca llegarían a cumplirse. Hacía cuatro meses que lo había dejado con ella, los peores cuatro meses de su vida, por eso, había vuelto a las andadas, como todo el mundo, necesitaba sentirse de vez en cuando deseada, necesitaba el sexo para liberar las tensiones diarias, para intentar olvidarse de ella, para que no volvieran a romperle el corazón, por eso intentaba que cada encuentro fuera con una mujer distintas, una mujer que de antemano supiera que no volvería a tener noticias suyas, no es que esa actitud le hiciera sentirse bien, a veces se sentía sucia, muy sucia por utilizarlas, por considerarlas un trozo de carne que llevarse a la cama para satisfacer sus necesidades, pero de momento las cosas tenían que ser así, tenían que ser así. El resto del día lo intentó pasar acudiendo a alguna de las conferencias del Congreso, al fin y al cabo se suponía que Dávila la había mandado allí para eso y aunque todas les resultaron un tanto aburridas, por lo menos hizo acto de presencia. Cuando terminaron, acudió al comedor del hotel para cenar, no tenía mucha hambre pero si 201 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) quería beber algo de alcohol, tendría que tener el estómago con algo de comida para que no le sentara mal, así que se sentó sola como de costumbre. En la mesa de al lado se sentaron un grupo de médicos que como ella habían acudido al congreso, parecía que se lo pasaran bien, hacían bromas entre ellos y de vez en cuando alguno de ellos la miraba extrañado de que una chica como ella estuviera cenando sola esa noche, pero ella tenía su mecanismo de defensa ante ese tipo de situación, simplemente ponía cara de pocos amigos, con una expresión muy dura, de mujer inaccesible y borde, y al final siempre conseguía intimidarlos. Cuando terminó de cenar, fue al bar a tomarse una copa, intentó relajarse como pudo, pero no conseguía quitarse de la cabeza a Alicia, desde el principio le había parecido una mujer muy interesante, una mujer con mucha experiencia en la vida y muy guapa y sintió que en ese momento la deseaba y esperó que apareciera por la puerta del bar como la noche anterior. Pasaron las horas y no había hecho acto de presencia, copa tras copa, había intentado olvidarse de ese deseo que poco a poco le estaba impidiendo hasta respirar, así que decidió subir a la habitación de ella, cogió el ascensor como pudo, ya que en realidad le había faltado poco para no poder ni tan siquiera levantarse del taburete en el que había estado sentada durante toda la noche, pero sin saber cómo, se plantó delante de su puerta y llamó suavemente a la puerta, a los poco segundos, Alicia abrió la puerta levemente para saber quien podía ser y al verla, se le iluminó la cara, Maca estaba muy pasada y necesitaba entrar rápidamente y descargar todo ese deseo que llevaba dentro, así que empujó un poquito a Alicia para que la dejara pasar y se abalanzó sobre ella para besarla, llegando a tumbarla sobre la cama después de cerrar la puerta de un portazo. - Creía que nunca ibas a volver… - le dijo Alicia susurrándole al oído. - Y yo pensaba que ya habrías seducido a otra inocente chica para que pasara la noche contigo… - le contestó Maca a la vez que iba besándola. - De inocente tienes tu muy poco… y no me ha hecho falta seducir a ninguna chica… porque simplemente ninguna me gusta tanto como tú… - Tú también me gustas mucho… - Deja ya de hablar y fóllame como anoche… - le dijo Alicia empezando ya a quitarle la ropa. 09/Oct/2005 16:12 Al despertar sintió un fuerte dolor de cabeza que sabía que sería imposible de quitar hasta bien entrado el día, esas jaquecas eran cada vez más frecuentes, sobre todo desde que necesitaba el alcohol para atreverse a hacer las cosas que de otra manera no haría en la vida, se había convertido en su vía de escape, se había convertido en una alcohólica social y de fin de semana, porque en realidad esa faceta de su vida le gustaba bien poco. Intentó estirarse, pero sintió como algo se lo impedía, miró a su derecha y se encontró con una Alicia totalmente dormida encima suya que mostraba una cara de felicidad bien marcada en su rostro, por un lado se sintió sucia al recordar cómo había llegado 202 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) hasta allí esa noche, pero por otro lado sintió que por lo menos, en cierto aspecto, alguien de esa cama se iría con un buen recuerdo de aquel encuentro. En el fondo entendía a aquella mujer, entendía como se podría sentir inmersa en un matrimonio del que en fondo no se enorgullecía de nada, pero que socialmente la habría proporcionado mucho, tanto que seguía manteniéndolo a lo largo de los años. Para Alicia los congresos significaban algo más que ir a intercambiar datos con sus colegas de otras ciudades y otros hospitales, significaba poder encontrar a alguna chica con la que poder pasar ese fin de semana y darle alguna razón por la que seguir viviendo, por la que seguir aguantando lo que tendría en casa. A pesar de tener ese rostro de felicidad, a Maca le resultó difícil no percibir todo por lo que habría tenido que pasar esa mujer a lo largo de su vida, simplemente era una superviviente, una de esas mujeres que al final hacen lo que todo el mundo espera de ella sin intentar imponer realmente sus deseos, una de esas mujeres que en el fondo tienen que vivir a escondidas de su propia familia, en ese momento cerró los ojos y sintió pena por Alicia, pena por haberle recriminado a ella ese comportamiento, cuando ella había estado a punto de cometer el mismo error meses atrás, en ese momento notó como Alicia abría lentamente los ojos y le brindaba con una gran sonrisa en su rostro. - Bueno días… - le dijo Maca sin más, mientras Alicia se volvía para quedarse frente a frente con la pediatra. - Si que son buenos… - se acercó en ese momento y le dio un pequeño beso – me voy a la ducha… ¿vienes?... – Maca le sonrió y asintió, pensó que ya que estaba, aprovecharía la ocasión. - Claro… - así que se levantó de la cama y siguió a Alicia hasta el cuarto de baño, donde sin mucho esfuerzo, se dejó llevar de nuevo por el deseo, por la necesidad de sentirla. Cuando terminaron después de dejar correr el agua por sus respectivos cuerpos y disfrutar de una ducha llena de erotismo y excitación, salieron sin hacer mucho ruido, se secaron cada una por su lado y se dirigieron a la cama, donde Maca se percató de que tendría que darse prisa si no quería perder su avión que salía en unas horas, se vistió rápidamente, dejando a una Alicia sentada en la cama, envuelta en un albornoz del hotel y que no dejaba de mirarla mientras la pediatra recogía sus cosas. Antes de que Maca se fuera, ésta la paró y ambas se quedaron mirándose fijamente, a los ojos, para la pediatra había sido un encuentro más y esperaba que para Alicia fuera exactamente igual, en realidad sus ojos reflejaban que ambas tendrían que volver a la realidad esa misma tarde, pero que a la vez necesitaban decirse algo antes de marcharse. - Me ha gustado mucho este fin de semana contigo Maca… - le dijo Alicia mirándola con una sonrisa. - A mi también me ha gustado… - también le sonrió. - Sabes, dentro de año y algo el congreso se celebrará en Barcelona, me gustaría verte allí… - le dijo Alicia. - Pero un año y pico pueden pasar muchas cosas Alicia y yo no te puedo prometer nada… - le dijo Maca intentando no herirla. 203 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Lo se… - se separó un momento de la pediatra y se dirigió a su bolso para coger su cartera para sacar una tarjeta de ella – es mi tarjeta de visita con mis datos… dentro de un mes tengo que ir a Madrid a una conferencia… me gustaría verte allí… - Maca en ese momento no sabía como sentirse, si halagada o molesta, así que cogió la tarjeta que le ofrecía más por educación que por otra cosa y se sintió con la obligación de darle su teléfono. - Llámame cuando estés en Madrid… y nos vemos… - le dijo finalmente apuntándole su teléfono en otra tarjeta que le dio Alicia para que lo hiciera. - De verdad que me gustaría verte… - en ese momento le dio un beso en los labios a Maca que esta aceptó de buen grado - ¿a qué hora sale tu vuelo?... - Dentro de tres horas y tengo que recoger toda la habitación y eso… - dijo como disculpándose. - No te preocupes… nos veremos… - se sonrieron, se dieron un beso y Maca abandonó la habitación acto seguido. El mes siguiente llegó rápido y tal y como había quedado en Bilbao quedaron en verse, pero ese no fue su único encuentro, durante un año aproximadamente, estuvieron viéndose de vez en cuando y aunque Maca durante ese año había tenido relación con varias mujeres más, cada vez que quedaba con Alicia, sus problemas desparecían, esa mujer desde el principio había tenido el poder de embrujarla y llevarla a un mundo distinto que afortunadamente terminaba en cuanto alguna de las dos cerraba la puerta y se volvía a su casa. 09/Oct/2005 17:29 Cuando se vino a dar cuenta, llevaba cerca de una hora recordando ese encuentro en Bilbao con Alicia, todo lo que sintió durante ese año en el que se habían visto esporádicamente, todavía recordaba su último encuentro, había sido en Madrid en enero de ese mismo año, Alicia se había podido escapar de Barcelona como había podido, habían ido a cenar a alguno de los restaurantes a los que siempre iban cuando ella iba a Madrid a ver a Maca, durante la cena, Alicia le contó a Maca que su marido había empezado a sospechar por sus continuos viajes a Madrid y que tendría que dejar de verse durante un tiempo. Al principio a Maca le costó aceptar aquello, pero cuando terminó ese fin de semana, decidieron dejar lo suyo aparcado durante un tiempo lo suficientemente importante como para que el marido de Alicia dejara de sospechar, por lo menos hasta el congreso que se celebraría en Barcelona prácticamente ocho meses más tarde. Durante esos meses, al principio había recibido alguna llamada de ella, llamadas en las que le decía que la echaba de menos y que no podría aguantar tanto tiempo sin verla, pero poco a poco, esas llamadas se alargaron en el tiempo y un día dejó de recibirlas, poco después comenzó lo suyo con Blanca, llevada más por la necesidad que por otra cosa y después vendría Esther, su salvadora, su musa, su niña, la mujer de la que realmente se había enamorado y a la que le debía una estabilidad emocional de la que hasta ese momento había carecido por completo. Más por instinto que por otra cosa, cogió su bolso y en su cartera encontró la tarjeta de Alicia, al final no se había atrevido a tirarla, pero ahora se preguntaba la razón por la 204 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) que la seguía conservando, tenía seguros sus sentimientos hacía Esther, pero ahí seguía, en el fondo había algo que la obligaba a conservar esa tarjeta que tanto le había acompañado en el pasado, si algo no podría negar en la vida, es que Alicia había formado parte de la suya, así que la volvió a guardar en su cartera en el mismo sitio en la que se la había encontrado, recogió sus cosas y salió de su despacho, necesitaba un café para despejarse, aunque en su interior supiera que lo que exactamente necesitaba era coger su moto e irse corriendo de aquel hospital, alejarse un momento de su vida y pensar, pensar en lo que haría en Barcelona para evitar a Alicia, sabía que acudiría a ese congreso, al fin y al cabo era una de las organizadoras del mismo. Ya en la cafetería, se encontró con Cruz, se estaba tomando un zumo tranquilamente, Maca pensó que por fin había vuelto al trabajo después de ese mes y pico de baja por maternidad, así que se sentó a su lado. - ¿Ya te has cansado de estar en casa?... – le dijo mientras ocupaba una de las sillas que estaban alrededor de la mesa. - Nunca creía que iba a echar esto tanto de menos… sobre todo la jefatura de urgencias… - le dijo Cruz con una expresión muy seria. - ¿Qué tal está el chavalito?... – le gustaba llamar al niño de Cruz y Vilches como haría con cualquier niño. - Pues ahí está… con la niñera… - ¿Y con Vilches?… - Pues bien… en el fondo es un pedazo de pan… así que nos la apañamos bien… - Cruz se dio cuenta de que a la pediatra le pasaba algo – Maca… ¿te pasa algo?... - Bueno puede decirse que si… - Cruz la miró con cara seria para que se lo contara – pues que Dávila me ha obligado a ir al Congreso de Pediatría de Barcelona y no tengo ganas de ir… - Pero si en esos sitios se lo pasa una muy bien… - le dijo Cruz con toda su buena intención. - Ya, pero tengo motivos para no ir… y me ha dicho que soy la única del servicio que puede ir en representación del hospital… - Y es cierto Maca… la última vez fuiste tú y se quedaron prendados con tu ponencia… - Pues no quiero ir y punto… - en ese momento su voz sonó claramente como de enfado, no quería tener que contarle a Cruz su problema con Alicia, pero la cirujana era ruda de roer. - A ti te pasa algo muy gordo para que te pongas así… ¿es por Esther?... - No a Esther déjala tranquila que no tiene nada que ver en todo esto… lo único es que se va a quedar sola… pero ya se que cuento con vuestro apoyo para que estéis con ella… - A ti te pasó algo muy gordo en Bilbao, Maca… a mi no me engañas… - la seriedad en el rostro de Maca aparecía más acentuada por momentos. - Joder… últimamente parezco un libro abierto… - Cruz se rió en ese momento – y no te rías que es verdad… -Eso es porque estas enamorada y a las enamoradas se les suaviza el alma… - Será eso, pero vamos que a mi no me gusta nada de nada… - quizás Cruz tenía razón y desde que estaba con Esther, su mirada había aprendido a comunicarse de verdad. 205 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Así que no vas a tener más remedio que contármelo… - Vale, pero no se lo digas a Esther… - en ese momento Cruz se dio cuenta de que se podría tratar de algo gordo – en el congreso de Bilbao… - Maca suspiró antes de meterse de lleno en la historia – conocí a una mujer… - Cruz lo supuso pero siguió atenta a la historia – una pediatra de Barcelona, tuvimos un rollo y por eso no quiero ir a Barcelona, porque me la voy a encontrar… - Pero eso fue hace más de año y pico… - Maca asintió. - Si, hace año y ocho meses concretamente hará justo el fin de semana del congreso… Cruz se quedó sorprendida de que Maca llevar unas cuentas tan exactas. - Tú tuviste algo más que un simple rollo con esa mujer… - Maca asintió, cerró los ojos y decidió contarle la historia completa a Cruz. - Durante un año nos estuvimos viendo en secreto… ella le ponía a su marido alguna excusa para pasar el fin de semana fuera de Barcelona y nos veíamos donde podíamos… - Cruz no se lo podía creer, su amiga había estado llevando una relación con una mujer casada a escondida – no te sorprendas Cruz… mi especialidad son las mujeres casadas de mediana edad… - se rió ante su propio comentario – así que dile Rodolfo tenga cuidado contigo… porque me encantan las mujeres más mayores que yo… - ¿Y Esther?... – Cruz no salía de su asombro, ni siquiera había podido replicarle cuando se había metido con ella. - Con Esther es distinto… en realidad es la primera vez que he compartido tantas cosas con alguien y no encuentros esporádicos de fin de semana, llenos de misterio y secretismo… - la cirujana seguía alucinada ante la historia que le estaba contando la pediatra – se que Alicia, esa mujer va a estar allí, es una de las organizadoras del congreso, hace ocho meses que no se nada de ella, al final su marido empezó a sospechar y lo dejamos… y no quiero verla por nada del mundo… y no se que hacer… la cara de Maca era de total preocupación y realmente necesitaba a alguien que la ayudara a llevar todo eso. - No se que decirte, me he quedado de piedra… pero bueno… supongo que intenta mantenerte lo más alejada de ella y sobre todo…. piensa en Esther cada vez que sientas que puedas llegar a fallarle… - Supongo que esa será la única solución… - en ese momento suspiró y ambas se levantaron de la mesa para volver a sus respectivas tareas. 09/Oct/2005 18:16 Las semanas pasaron más rápidas de lo que a Maca le hubiese gustado, sabía que cada vez tenía más cerca el encuentro no deseado con Alicia, pero por lo menos había conseguido que mientras había estado en compañía de su chica, esos miedos desaparecieran casi por completo, pero de noche, cuando ya sabía que Esther se había dormido, un sentimiento de culpabilidad inundaba su alma y le pedía que por una vez en su vida, por una vez, no la traicionaran cuando viera a esa mujer otra vez. Esa mañana se despertó muy temprano, subía que esa misma tarde, partiría hacía Barcelona y dejaría allí a su niña, durante tres noche y casi cuatro días sola, pero también pensó que en realidad podría considerarse una prueba para saber lo fuerte 206 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) que era su relación con ella, no se habían separado en meses y esa era la oportunidad de pasar un tiempo a solas y pensar en todo lo que tenía y lo que podría perder si por alguna causa terminaba su relación con Esther, ni siquiera le había pedido todavía que se casara con ella, sentía que tenía que estar lo suficientemente preparada para dar ese paso y en el fondo ese fin de semana le serviría para eso. - Cielo ¿ya te has despertado?… - le dijo Esther con voz somnolienta. - Duérmete anda que es muy temprano… - le dijo susurrándole al oído para conseguir que así fuera – y hasta esta tarde no entras en el hospital… - Me gustaría acompañarte al aeropuerto cielo… - en ese momento la enfermera abrió los ojos y miró fijamente a su chica. - Lo se preciosa… pero tienes que trabajar… además no me gustan las despedidas y lo sabes… - desde que había sacado el billete y se habían enterado de que se iría por la tarde a Barcelona y que Esther no iba a poder acompañarla al aeropuerto habían tenido alguna que otra discusión cuando la enfermera había querido cambiar el turno. - Pues al regreso no te libras de que vaya a por ti al aeropuerto que no trabajo… - se lo dijo en un tono burlón que a Maca le hizo gracia. - A mi me gustará que vayas a por mí… - en ese momento se besaron y Esther aprovechó para sentarse encima de su chica. - Prométeme que vas a ser buena en Barcelona… - Maca se quedó un poco desconcertada ante la petición de su chica – que por ahí mucha pelandrusca que va a lo que va los congresos que me las conozco muy bien… - Esther la miró muy atenta esperando a la contestación de su chica, pero como esta no se producía, se lo volvió a repetir - ¿me lo prometes?... - Te lo prometo cariño… - en el fondo esperaba que así fuera y entonces comenzó una guerrita de cosquillas como las que estaban acostumbradas a echar de vez en cuando. - Maca… Maca… – la risa de Esther la dejaba siempre impactada y poco a poco consiguió cambiar las tornas, ahora era Maca quien estaba sentada encima de su chica y se la comía a besos. 09/Oct/2005 18:59 Al terminar de comer un tanto temprano, ya que Esther tenía que estar pronto en el trabajo, Maca se encargó de recogerlo todo, ya que su avión no salía hasta las siete de la tarde y hasta las cinco no se iría hacia el aeropuerto. Esther se había quedado sentada en la mesa y la miraba cada vez que aparecía por el salón para quitar los platos de encima del mantel. - Cariño si me miras de esa manera me voy a gastar… - le dijo en broma. - Es que quiero mantenerte en mi retina todo lo posible… voy a estar casi cuatro días sin verte… - le dijo sin apartar su mirada del cuerpo de su chica. - Pues como me sigas mirando así, no voy… me da igual lo que piensa Dávila… - se lo dijo mirándola muy seria. - No eso no… que no quiero que tengas problemas con él… - Yo sólo tengo un problema en esta vida… - en ese momento se acercó a su chica y se agachó para quedarse a su altura – y es complacer a esta niña tan bonita que tengo 207 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) aquí delante… lo demás no me importa… - y entonces se besaron. - No me digas eso Maca que no voy a trabajar… - las dos comenzaron a reírse. - Te voy a echar mucho de menos preciosa… - le dijo mirándola fijamente a los ojos – además, ya se que no te lo digo mucho… pero quiero que sepas que te quiero… - en ese momento su corazón explotó de la emoción que sentía cada vez que pronunciaba esas palabras, sabía que eran del todo ciertas. - Yo también te quiero mi vida… y también te voy a echar muchísimo de menos… - en ese momento comenzaron a besarse pausadamente, sin prisas, intentando saborearse lo máximo posible ante esa separación momentánea a la que no podían renunciar. - Cielo… que vas a llegar tarde… ¿te llevo al hospital?... – le dijo a Maca viendo que se le había ido el santo al cielo y a su chica sólo le quedaba media hora para llegar al hospital. - No que llegas tu tarde al aeropuerto… - le dijo Esther. - Tengo tiempo de llevarte y volver a casa a tiempo treinta veces nada menos… - la enfermera se rió ante el comentario de su chica y está no tuvo más remedio que preguntarle la razón por la que se reía - ¿de qué te ríes?... - De tu acento… - Maca no sabía a que se refería – sólo te delata que eres andaluza… porque eres una exagerada para todo… - ambas se rieron. - Son cosas que pasan en esta vida preciosa… y yo no tengo la culpa de haber nacido pija… - se acercó a su chica, se besaron y acto seguido cogió su chaqueta y los cascos para llevar a su chica al hospital. 09/Oct/2005 20:52 El viaje a Barcelona le resultó más corto de lo normal, esperaba que por lo menos, durante el vuelo le diera tiempo a tranquilizarse ante lo que se le avecinaba, pero no fue así, sin darse cuenta, estaba ya pagando el taxi que le había llevado hasta la puerta de su hotel, entró intentando respirar profundamente, lo único que deseaba en ese momento era subir a su habitación y encerrarse hasta la hora en la que tendría que acudir al congreso, así que se acercó hasta el mostrador de recepción. - Bueno días… - le dijo al recepcionista – tengo una habitación a nombre de Macarena Fernández Wilson. - Un momentito por favor… - observó como miraba en un ordenador su reserva – si aquí la tiene… me permite su D.N.I. y una tarjeta de crédito… - Maca se quedó un poco parada, pensaba que estaría todo pagado de antemano. - ¿No está todo pagado?... – le preguntó al recepcionista educadamente. - Si que lo está… pero las normas del hotel dicen que a pesar de todo tenemos que pedirle al cliente una tarjeta por si se producen desperfectos en la habitación… - Maca en ese momento le dio ambas cosas al recepcionista, que se dio la vuelta para hacerle una fotocopia al D.N.I. e introducir el número de la tarjeta en el sistema – pues muy bien… aquí tiene, su tarjeta y su D.N.I. y aquí están los datos de su habitación, fírmeme por aquí… - y así lo hizo Maca en cuanto el recepcionista le dio un bolígrafo para hacerlo – pues muy bien… habitación 250… que tenga una buena estancia en el hotel… por ahí están los ascensores… - Muchas gracias… - le dijo Maca antes de retirarse del mostrador con todas sus cosas. 208 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - A usted… Lentamente se acercó hasta los ascensores arrastrando sin muchas ganas su maleta, al final para su alivio no tuvo que esperar mucho para poder subir a la habitación, así que una vez dentro, se quitó los zapatos y se tumbó en la cama, tenía tantas ganas de llamar a su chica para decirle que había llegado bien, pero al mirar la hora vio que todavía le quedaba una hora y pico para que terminara su turno y algo más para que llegara a casa, sintió rabia de no poder ir a recogerla para llevarla a casa. Poco a poco se fue quedando dormida, le pesaban mucho los ojos y no los podía mantener abiertos, para ella había sido un día muy intenso, ya que lo había querido aprovechar desde muy temprano con su chica. De repente, escuchó como una musiquita familiar sonaba muy lejana, tardó unos segundos en darse cuenta de que la estaban llamando al móvil que había colocado en la mesita de noche de la habitación, así que cuando lo cogió y descubrió que era su chica quien la estaba llamando una sonrisa se apoderó de su cara y se apresuró a descolgar. - Hola preciosa… - le dijo con mucha alegría. - Hola cariño, acabo de llegar a casa y pensé que estarías ya en el hotel y eso… - le dijo Esther. - Llegué hace más de una hora, pero me he echado en la cama y me he quedado dormida esperando a que fuera la hora de llamarte… - No te preocupes… ha sido un día muy intenso para ti… - ¿Qué tal en el hospital?... - Pues muy bien… las chicas me han preguntado por ti y ya me han dicho que quieren salir mañana a cenar, en plan tranquilo… - Me parece perfecto… en el fondo son buenas chicas… - en ese momento se rió al recordar alguna de las conversaciones que había tenido sobre todo con Laura y con Eva, eran increíbles y lo más importante, realmente apreciaban a Esther desde hacía mucho tiempo, no como Blanca que hacía meses que no le dirigía la palabra, sólo cuando se trataba de algún problema técnico. - ¿De qué te ríes tú pillina?... – saltó en ese momento Esther. - Que tienes unas amigas muy peligrosas tú… que no me fío de que sólo sea una cena lo que vas a tener con Laura y con Eva… - Que sí, además a Laura ya se le nota mucho el embarazo, así que no puede salir mucho, yo no tengo que ligar y Eva por un viernes que no lo haga no le pasa nada… - Que no me entere de que ligas, ¡eh! cielo… te lo digo en serio… - le dijo Maca en plan broma. - ¿Está usted celosa Sta. Wilson?… notó un tonillo un tanto distinto es su voz al decir eso… - No estoy celosa… es que no me fío de esas dos ni un pelo… - en ese momento comenzaron las dos a reírse. - ¿No vas a bajar a cenar cielo?... – le preguntó Esther con mucho interés. - No me apetece mucho… - la verdad es que no quería encontrarse con nadie. - ¡Maca!... – le dijo regañándola – tienes que cenar… 209 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Cielo no me obligues a eso… no seas mala… - en ese momento cerró los ojos e intentó imaginársela en el piso - ¿dónde estás?... – quiso cambiar de tema. - En el piso, ¡dónde voy a estar!… - le dijo Esther un poco molesta. - No me refiero a eso… me refiero que desde donde me estás hablando… - al otro lado del teléfono escuchó una risa de Esther. - Estoy en el salón sentada en el sofá… - Maca se la imaginó allí tumbada y le entraron unas ganas locas de meterse por el teléfono y teletransportarse hasta el piso en un segundo – lo que daría por estar ahí a tu lado en este momento y poder comerte entera… - Maca no me digas eso… que me pongo muy malita… - le dijo Esther con una risita nerviosa. - Eso pretendo… porque yo tengo el poder de ponerte malita todas las veces que yo me proponga… - Que creída eres cariño… - le dijo ya con un tono un poco más normal. - Reconócelo… estas loquita por mis huesos… - se rió en ese momento ante lo que acababa de decir prácticamente sin pensar. - Vamos como la que no lo está de los míos… no te fastidia con la pija esta… - se escuchó una carcajada que a Maca le hizo mucha gracia. - Yo no sólo estoy loquita por todos tus huesos, estoy loquita por tu risa, por tus labios, por tu pelo, por tu boca, por tus pecho, por todo tu cuerpo… así que ya lo sabes… - en ese momento escuchó un ruido sordo a través del teléfono y se asustó - ¿cielo te pasa algo?... - No, no… es que se me ha caído el teléfono… - le dijo Esther toda apurada. - Que loca estás bicho… - sabía que a Esther le gustaba cuando la llamaba así, eras su manera particular de denominarla cariñosamente. - Loca me vuelves tú… y que no se me olvida que tienes que bajar a cenar… - en ese momento Maca suspiró, es que no se le pasaba ni una, sobre todo con las comidas. - Esta bien me bajaré a tomarme algo… con tal de no escucharte lo hago… - su tono sonó bastante desganado. - Así que en realidad lo haces por no escucharme… muy bonito Maca… eso es lo que se le dice a la novia de una… es que eres de un romántico que no se puede aguantar… - en ese momento se rieron las dos. - Anda bicho que me voy a cenar… que si no me cierran el restaurante… - le dijo Maca apresuradamente. - Eso ahora déjame con la palabra en la boca… eso está muy bonito de verdad… si señor… críe usted novias para esto… para que la dejen a una tirada de buenas a primeras… - De verdad cielo que estás fatal… - le dijo Maca después de escucharla decir toda esa retahíla de cosas. - Falta si que me tienes tú… vamos me tienes contenta… ¿qué voy a hacer contigo?... ¡eh! ¿dime?... - Pues que vas a hacer… pues quererme… - Di que sí… porque tú lo vales… no te fastidia… anda vete a cenar que después de todo… al final te sales con la tuya… - Vale mamá… ya me voy a cenar… - Menos guasa Macarena y venga… 210 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Tú ves, como mi madre… si ya decía yo que nuera y suegra se parecían demasiado… - No si al final me tendré que presentar allí para darte el sopapo que te mereces… Esther se rió en ese momento y Maca hizo lo propio – Venga cielo… hasta mañana entonces… que me voy a dormir ya… en cuantito que coma… - Vale preciosa… que sepas que te echo muchísimo de menos y que se me va a hacer muy extraño dormir sin ti… - Lo mismo te digo almohada particular… Te quiero… - Yo también te quiero preciosa… ya te llamo cuando pueda mañana… - Claro… no te preocupes si no puedes hacerlo… que si no ya hablaremos por la noche… - Que duermas bien… - Tú también y que sobre todo sueñes conmigo… - le dijo Esther para terminar. - Claro… - Venga cuelga… - No… cuelga tú… - le dijo Maca. - ¡Ay que Cruz de novia tengo!... venga hasta mañana…. – dijo Esther después de suspirar. - Hasta mañana preciosa… - en ese momento colgaron el teléfono. En realidad no tenía muchas ganas de bajar al restaurante, así que llamó al servicio de habitaciones para preguntar si le podían subir algo de comer, a la media hora tenía su sándwich y su botellín de agua en su habitación lista para se engullido por una Maca hambrienta y cansada que no tardó en acostarse y dormirse hasta el día siguiente. 11/Oct/2005 17:32 A la mañana siguiente se levantó muy temprano ya que a las nueve de la mañana tenían que estar en la sede en la que se iba a celebrar el congreso para la entrega de la documentación y el resto de las cosas, así que a las siete y media bajó a desayunar. En el comedor se encontró con un buffet libre en el que había prácticamente de todo, pero como en ella era costumbre, cogió pan para hacerse unas tostadas de pan de molde, un café y un zumo de naranja para poder aguantar tranquilamente el resto de la mañana, se sentó en una mesa que vio libre en uno de los laterales del comedor y mientras desayunaba comenzó a observar como la gente se preparaba macros desayunos repletos de toda clase de alimentos, y eso que se suponía que muchos de ellos eran médicos, en ese momento pensó en su niña y en lo que hubiese disfrutado con ello, lo que hubiese dado porque ella estuviera ahí y cuanto la echaba de menos. Lentamente, después de desayunar se dirigió hasta el lugar donde estaban citados esa mañana, el paseo por las calles de Barcelona, la tranquilizó mucho y le dio tiempo de despejarse ante la idea de meterse toda la mañana en una sala de conferencia, llena de sillones cómodos en los que a veces más te apetecía echar una cabezada que estar atento a lo que se estaba comentando en la tarima. No llevaba mucho tiempo andando, cuando a lo lejos vio un grupo de gente concentradas delante de un edificio, así que supuso que se trataba de la sede en la que se iba a celebrar todo aquello y en la que por supuesto, en esos momentos se podía hacer cualquier cosa en la calle, menos 211 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) intentar sortear a toda esa gente para entrar dentro del mismo, así que se paró un momento, pensó que camino podía coger para llegar sin molestar mucho y se dispuso a seguir una senda que estaba dibujada en su cabeza para intentar llegar a su objetivo, la puerta de entrada y por su puesto la mesa de recepción sin tener que levantar la cabeza mucho. - ¿Maca?... – escuchó en ese momento, no había ni iniciado la marcha cuando notó como alguien le tocaba el brazo y la llamaba por su nombre, así que no tuvo más remedio que volverse, cuando lo hizo se quedó extrañada, en ese momento no sabía quien era esa chica que la había llamado como si la conociera - ¿Eres Macarena Fernández Wilson, no?... – la chica al ver su cara, pensó que a lo mejor se había equivocado. - Si claro… - la cara de extrañeza de Maca era un poema, nunca se le había dado bien quedarse con el rostro de la gente y en ese momento, como en tantas otras ocasiones cuando le había pasado lo mismo, se sentía perdida. - ¿No me digas que no te acuerdas de mí?… - la pediatra negó con la cabeza, años antes le hubiera dado vergüenza que la hubieran pillado en así, pero de un tiempo a esta parte, simplemente había decidido ser sincera – Niña, sigues igual de despistada que siempre… - la cara de Maca no cambiaba por mucho que pretendiera aquella mujer que la recordara - niña que soy Olga tu compañera de residencia… - Joder Olga, cuanto tiempo mujer… - en ese momento Maca la reconoció, lo que había vivido con esa niña cuando estaban estudiando la carrera en Sevilla, para ahora no acordarse de su cara – si es que has cambiado mucho… - en ese momento sonrió para salir un poco del bulto. - Si mujer… antes llevaba el pelo más corto y gafas… por eso será que no me has reconocido… porque chica, tú estás igual… - parecía que ya le habían dado cuerda y Maca la miraba con cara de póquer – tan guapa como siempre joia…. ¿dónde estás ahora trabajando?... porque vamos, hace tiempo que te perdí de vista… - Estoy en Madrid en el Central… ¿y tú?... – en el fondo se alegraba de verla, por lo menos pensó que así no estaría tan sola en ese congreso que se lo tenía atravesado desde hacía por lo menos un año. - Yo sigo en Sevilla… en el Virgen del Rocío… para no cambiar… - se rieron las dos, en el fondo se habían llevado muy bien mientras habían estudiado juntas y al final Olga había conseguido quedarse en Sevilla, muy cerquita de su pueblo. - Y para qué vas a cambiar… si allí se está de miedo… ¿sigue por allí María?... - Y tanto… y anda que no se acuerda na de ti la joia… la dejaste muy mal chica… mira que te quería… pero tu na… Maca la dura… - en ese momento le dio un empujoncillo como los que solía darle y Maca sonrió, en ese momento recordó muchos momentos durante la carrera y muchos momentos sobre todo con María. - Pues ya ves niña… aquí estoy… me han obligado a venir… parece que soy la única pediatra del hospital… - lo dijo sin muchas ganas, pero Olga la conocía y sabía qué iba ese comentario. - Anda ya niña… lo que pasa es que de ti es de la única se fían… si ya lo decía Manu cuando estuvimos haciendo la residencia… era un tío que sabía muy bien quien valía y quien no… a parte claro, de que yo sigo diciendo que le gustabas a pesar de… - en ese momento Olga se calló. 212 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Al final no me casé Olga… dejé a Fernando una semana antes de la boda… - por mucha amistad que hubiese tenido con ella, al final se habían distanciado cuando Maca se fue a Jerez para casarse. - La verdad es que fue lo mejor… Maca… - sabía que Olga muchísimas veces le había dicho que no se casara con Fernando, que no podía huir de lo evidente. - Lo se… lo dejé por una chica, por eso me fui a Madrid… - Olga le sonrió, le agradaba mucho que su amiga finalmente hubiera rehecho su vida como tenía que ser – pero la cosa no funcionó… así que me he pasado bastante tiempo a trancas y barrancas, ahora estoy con alguien… - Olga volvió a sonreír – es una compañera de trabajo y bueno, de momento nos va bien… - Cuanto me alegro niña… - en ese momento se abalanzó encima de Maca y la abrazó – pues ya sabes niña… que te vengas de visita a Sevilla, además así conoces a mi niño y a ves a Felipe, veras cuando le diga que te he visto, le va a dar una alegría... – durante años habían salido los cuatro mucho juntos y tenía un buen recuerdo de Felipe era un tío genial. - Pues claro que voy a ir a verte… y espero que con compañía… por cierto, ¿como se llama mi sobrinito?… - en ese momento las dos se rieron al recordar cómo siempre habían quedado en que Maca sería la tita de todos los críos que tuvieran los dos. - Se llama Pablo… ya sabes que nos gustaba a todos ese nombre… además se lo puse también por ti… que lo sepas loca… - Gracias… bueno vamos para dentro que llegamos tarde… - dijo Maca al darse cuenta de que prácticamente se habían quedado solas en la puerta. - ¿Por qué no te sientas conmigo y con el grupito de gente con la que he venido?… - le preguntó Olga. - No quiero molestar, de verdad… - Sigues igual… ¿Cuántas veces te tengo que decir que no moletas boba?... – le dijo Olga, cogiéndola del brazo para que no se escapara. Así que en unos minutos se vio de estar sola entre una multitud de gente, ha encontrarse con su amiga Olga y tener que compartir tiempo con gente a la que no conocía de nada, pero pensó que por lo menos, la ayudaría a llevar mejor el tiempo que durara el congreso. 11/Oct/2005 18:08 Del brazo de Olga y precedida del grupo de gente con la que había ido su amiga, llegaron hasta el mostrado de recepción, no sin antes guardar el correspondiente orden de llegada. Durante el trayecto, Olga no paró de hablar, le contó cosas de la gente que conocían en común y le habló de María, una chica a la que conoció en la residencia y a la que por desgracia no pudo corresponderle como a ella le hubiera gustado, aunque Olga se empeñara en hacer que estuvieran juntas, lo único que consiguió al final es que la pediatra le hiciera daño a esa chica, por la que en el fondo solo sintió mucho cariño y aprecio, no amor. En diez minutos llegaron al mostrador, que se dividía en cinco filas dependiendo de la letra del apellido, así que Maca en ese punto, se tuvo que separar de Olga para dirigirse 213 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) a su fila, cuando se vino a dar cuenta, sólo tenía una persona delante suya que tampoco tardó mucho tiempo en terminar, así que su turno finalmente había llegado. - Bueno días… soy Macarena Fernández Wilson… - cuando le dijo el nombre a la chica que estaba con las listas, se quedó esperando a que le apuntara y le dieran sus cosas. - ¡Lourdes!… - en ese momento escuchó una voz un poco autoritaria detrás de la chica que le estaba atendiendo y algo le dijo que no debía levantar la cabeza – Déjame que yo le atiendo… ve a por más bolsas al almacén… - Claro… - le contestó la chica a aquella voz. - ¡Maca!... ¿Cuánto tiempo?.... – en ese momento no tuvo más remedio que levantar la cabeza – qué alegría de verte… - Hola Alicia… - pronunció su nombre de forma muy seca – no pensaba que estuvieras aquí en la mesa… - Y no estoy… lo que pasa es que me he estado dando una vuelta para ver como iba esto y te he estado observando desde que entraste… - Maca cerró los ojos, no quería escucharla para nada, no quería mirarla a los ojos por nada del mundo. - Ya… - le contestó ya molesta. - Tú igual que siempre… tan borde y tan arisca… - le dijo Alicia ya algo molesta con ella – pero me da lo mismo… sigues estando guapísima… - diciendo eso, la estaba desnudando con la mirada y a Maca eso le sentó muy mal. - Alicia no quiero juegos… - le dijo ya para cortarla. - Maca no estás en condiciones de decir que no quieres jugar… eso ya lo veremos esta noche querida… - Dame ya mis cosas… o me voy sin ellas… - le dijo sin elevar la voz pero muy cabreada. - Aquí las tienes… - en ese momento Maca acercó una de sus manos para coger la bolsa y Alicia aprovechó para tocársela y acariciarla disimuladamente, en ese momento la pediatra estaba temblando aunque no se percatara Alicia de ello – estoy deseando que llegue esta noche… - Maca cogió de malos modos la bolsa y se retiró de la mesa sin mirarla. Ya fuera de la cola, decidió irse para dentro y vio como Olga la estaba esperando en la entrada de la sala, entró totalmente distraída y se sentó sin hacer mucho caso de lo que se iba a hablar allí a partir de ese momento. Llevaba muy mal cuerpo, cómo se había atrevido esa mujer ni tan siquiera a insinuar que se verían esa noche, como si ella no tuviera ni voz ni voto en ese sentido, se acordó de su niña y en su mente durante unos segundo solo se escuchaba “Esther sálvame, no dejes que cometa una locura, sálvame cariño” 11/Oct/2005 18:52 En un momento dado, por los micrófonos comenzaron a llamar la atención de los presentes para que guardaran silencio y escucharan el discurso de apertura, en ese momento Maca levantó la cabeza y miró hacía allí y la vio así que su cara cambió de repente al verla delante del micrófono a punto de dar el discurso que se había preparado como directora del congreso. 214 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) En un principio Maca intentó no mirarla directamente, simplemente comenzó a mirar a su alrededor, miraba a Olga que cada vez que lo hacía le mandaba un sonrisa que Maca le devolvía y miraba al respaldo del asiento de la precedía intentando meterse todo lo posible detrás de la cabeza del chico que estaba delante suyo, pero llegó un momento en el que no sabía que hacer ya con sus piernas, no sabía si echárselas al hombro o cortárselas ahí mismo y Olga en ese instante le hizo un gesto con la mano para que parara de moverse del asiento y estuviera atenta a lo que esa prestigiosa pediatra estaba diciendo, por lo que tuvo que hacerle caso a su amiga y por primera vez desde que había empezado Alicia a hablar, Maca la miró directamente, cosa que hizo que se quedara mirándola atentamente y estuviera pendiente de cada uno de sus movimientos, de cada uno de sus gestos, de cada una de las miradas que le echaba cuando dirigía la vista hasta el lugar donde se encontraba Maca. En el fondo seguía siendo muy guapa, había cambiado un poco el estilo, pero se veía que cuidaba muchísimo su aspecto físico, a Maca le pareció que estaba radiante y seguía siendo la misma mujer que había conocido año y medio atrás en Bilbao y que sin querer, tanto le había cautivado y por un instante se dejó llevar por su imaginación, por los recuerdos, por el momento. Ni siquiera se dio cuenta de cuando terminó el discurso, sólo cuando el sonido de los aplausos se hicieron los suficientemente evidentes como para despertarla de su letargo, vio como Alicia saludaba a todo el mundo desde el escenario y se bajaba de él, no sin antes dar paso a la siguiente ponencia, que comenzó poco tiempo después y a la que Maca, como era costumbre en ella, no le echó hizo ningún tipo de caso. Ya en el descanso, salió con Olga y con el resto de sus acompañantes al pasillo para estirar las piernas, ir al servicio y charlar un rato, en todo el tiempo que estuvieron allí, se mantuvo un poco al margen, no conocía a nadie y desde luego no le interesaba para nada lo que pudieran estar hablando entre ellos, así que en un momento, decidió ir al servicio, necesitaba despejarse un poco y pensar en el cúmulo de sensaciones que había tenido esa mañana, pensó en su chica, pensó en Alicia, pensó en si misma y pensó que en el fondo, no cambiaría nunca, se lo había demostrado así misma durante el discurso de esta, se había olvidado completamente de Esther, le gustaban demasiado las mujeres para dejar de fingir su existencia más allá de la amistad. En el fondo pensaba que desde que su chica se había ido a vivir con ella, no había tenido tiempo de comprobar lo que realmente sentía por ella, sabía que la quería, pero nunca se había puesto a prueba y la primera vez que lo hacía, había caído, de pensamiento, pero había caído, y su chica se merecía ser feliz. 11/Oct/2005 19:37 En realidad se sentía agobiada, en ese momento delante del espejo del cuarto de baño, se miraba a la cara y no se reconocía, intentaba por todos los medios recuperar la cordura, pero había algo que se lo impedía, sabía que realmente no era Alicia la artífice de todo aquello, en el fondo era ella misma la que hacía que todo aquello le pasara, su mente era incapaz de dejarla ser feliz y por eso hacía que los fantasmas del pasado 215 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) fueran apareciendo de nuevo en su vida, se había encontrado con Alicia, pero sabía que tarde o temprano se encontraría con alguna de las demás, con Azucena, con María o incluso con alguna de esas chicas de las que ni siquiera recordaba el nombre y se odió a si misma, se odió por ser tan débil, se odió por no saber conservar las cosas que realmente le hacían feliz, se odió por tener presente que no la haría feliz, se odió por ser tan cobarde y no haberla dejado marchar cuando todavía estaba a tiempo, cuando todavía no conseguiría hacerle daño, sintió que tenía que salir de allí, que no podía meterse de nuevo en aquella sala del demonio, entre esas cuatro paredes llenas de gente que le importaba en realidad más bien poco, así que cogió su bolso y sus cosas y sin mirar hacía ningún sitio salió del edificio sin mirar atrás. Una vez fuera, se puso a caminar sin rumbo fijo, con la cabeza gacha y sin ganas de pensar en nada, hasta que a lo lejos, vio un parque en el que sabía que se encontraría bien y podría dejar pasar la mañana sin muchos problemas. Cuando entró en él, su cara cambió, se acordó de cuando se escapaba para ir a ese parquecito que había encontrado una vez en Madrid y al que llevó aquella vez a Esther, así que buscó un árbol en el que poder sentarse y cuando lo hizo, cerró los ojos y respiró por fin tranquila después de unas cuantas horas y comenzó a hablar con ella misma, mientras no dejaba de tocarse la cabeza. “Maca si es que eres tonta… no te bajo de ahí, incluso me atrevería a decirte algo más pero de momento me quedo con eso, serás… mira que estabas esperando a su reacción… mira que la conocías… mira que sabías que si te la encontrabas iba a hacer eso… y bajaste la guardia… ¿a quién se le ocurre?... a ti pedazo de tonta… más que tonta… y después vas y te pones a mirarla con esa cara de cordero degollado.., así claro que se te va a tirar al cuello…pero vamos… sin pensarse… le falta ya poco, para que encima tu le des carta libre… si es que Maca, si es que no puede ser… joder que se habrá dado cuenta… y ya no por Esther… joder la pobre de Esther… yo aquí comiéndome el coco y ella pensando que me tiene joder… cuando realmente ni yo misma se lo que tengo o dejo de tener…todo el mundo me dice que no sea tonta, que no la pierda… y al final la perderé… la perderé…y lo peor de todo es que le haré daño… y no quiero hacerle daño… joder no se que va a ser de tu vida… ¿cómo vas a hacer feliz a alguien?... si ni tan siquiera te puedes hacer feliz a ti misma porque no sabes lo que quieres…” 11/Oct/2005 20:32 Poco a poco llegó la hora de comer y recordó que Esther ya estaría levantada y preparándose la comida para ir a trabajar, en ese momento pensó que no era el mejor momento para llamarla, pero en el fondo sentía la necesidad de escuchar su voz, así que marcó su número. - Hola cielo… que alegría escucharte… creía que no ibas a tener tiempo de llamarme… escuchó la voz de Esther al otro lado del teléfono, pero Maca no dijo nada - ¿cielo, estás bien?... - Necesitaba escucharte… - fue lo único que le salió en ese momento, porque sabía que 216 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) si hablaba un poquito más se le saltarían las lágrimas y no quería que Esther la escuchara llorar. - ¿Dime que te pasa cielo?... – pero Maca no contestaba – Maca me estás asustando… dime qué te pasa… - No me pasa nada… - su voz sonaba realmente triste, pero había algo dentro de ella que le decía que no tenía que meter a su chica en sus problemas – sólo estoy algo cansada… - Maca… no me engañes… a ti te pasa algo muy gordo y no me lo quieres contar… sabía que la mejor manera era obligar a la pediatra a que se abriera a ella y se lo dijo muy seria. - Sólo que te echo de menos… - seguía estando igual de triste o incluso más que antes. - Maca eso está bien… yo también te echo de menos… pero no es eso precisamente lo que te pasa… - ¿Te he dicho que estás preciosa cuando duermes?... – intentaba cambiar de tema, sólo quería seguir escuchando la voz de su chica – que me encanta esa sonrisa que me brindas cada mañana al despertarte… - No me cambies de tema Maca… - el tono de voz de Esther era cada vez de más cabreo. - Sólo te digo la verdad… - Bueno… esta visto que no voy a poder contigo… así que déjalo… - al escuchar Maca esto intentó reaccionó un poco. - No me dejes… no me dejes Esther… te necesito… - la voz sonaba muy desesperada, muy necesitada en ese momento del cariño de la enfermera y Esther lo sabía. - Cielo… si no me cuentas lo que te pasa no puedo ayudarte… - Yo te quiero… ¿sabes?... - Yo también te quiero… - Lo se… lo se… pero sólo te pido una cosa preciosa… sólo te pido… que no dejes de quererme porque no lo soportaría… - Maca estás muy mal… pero como no me quieres contar lo que te ha pasado, ya te he dicho que no puedo ayudarte… - Esther… ahora mismo no importa lo que me pase… sólo necesito que me prometas que no vas a dejar de quererme… es lo único que necesito… - le dijo muy seria. - Eso lo sabes de sobra Maca… no voy a dejar de quererte… te necesito y lo sabes… - Gracias, preciosa… - suspiró en ese momento - de verdad, no sabes lo que necesitaba que me lo dijeras… - Cielo si estás así no puedo irme tranquila a trabajar… - le dijo Esther que seguía bastante preocupada por ella. - Vete tranquila que no me pasa nada… sólo ha sido un momento de necesidad… sólo eso… - intentó convencer a su chica, aunque sabía que Esther se iría preocupada a trabajar de todas maneras – no sabes lo que he necesitado escucharte… no sabes lo que necesito sentirte…besarte… - A mi me pasa lo mismo cariño… te echo muchísimo de menos… estoy deseando que llegue el domingo para ir a recogerte y achucharte… - Yo también lo estoy deseando… - Bueno cielo que me voy a trabajar… que si te encuentras mal, llama a Teresa y ella me busca en seguida… 217 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Lo se… no te preocupes que ya hablamos esta noche… - le dijo ya más serena a su chica – no olvides nunca que te quiero…. - Tú tampoco olvides que me quieres Maca… - ambas sabía a qué iba la contestación de su chica. - No lo olvido… hasta luego preciosa - Hasta luego cielo… - en ese momento colgaron el teléfono. La conversación con su chica la había calmado mucho, estaba visto que en el fondo no podía pasar mucho tiempo alejada de ella, ya que parecía como si su vida se volviera a trastocar, ella era la que ponía estabilidad y sentido a una vida por la que había pasado con muchas idas y venidas, una vida a la que sencillamente le había tenido pánico al compromiso, una vida de la que había huido infinidad de veces, una vida que en el fondo odiaba, como odiaba esos pensamientos que de vez en cuando le venían a la cabeza y que sólo conseguían amargarle la vida, ser feliz, realmente en ese momento lo era, entonces por qué le daba tanto miedo ser feliz y la respuesta para ella fue simple y directa, porque era algo que no podía controlar, era algo que se le escapaba de las manos, era algo que un día podía tener y al siguiente perderlo sin saber la razón de esa pérdida, era algo que en el fondo siempre había perseguido y ahora que lo tenía, sentía pánico a perderla. 11/Oct/2005 21:26 Una vez que se tranquilizó, una vez que consiguió coger fuerzas para seguir allí y no coger el primer vuelo con destino a Madrid para abrazar y no soltar a su chica en la vida, volvió al hotel, donde subió a su habitación para descansar un poco hasta la hora de irse de nuevo a la sesión de la tarde, que parecía por lo menos más interesante que lo que había tenido esa mañana. Cuando se despertó de una breve pero reparadora siesta, se vistió de nuevo y se fue dando un paseo hasta la sede del congreso, al llegar allí vio como Olga literalmente se le echaba encima y no la dejaba ni tan siquiera intentar meterse en el edificio. - ¿Qué te ha pasado esta mañana chiquilla?... que te has ido al servicio y te he perdido de vista… - Nada… necesitaba dar un paseo me estaba agobiando bastante ahí dentro… - No si eso ya lo vi… no paraste quieta ni un segundo… tanto mover las piernas… y como son chicas las joías… - en ese momento se rieron mucho, su amiga seguía teniendo ese humor que tanto le gustaba. - Me parece que me las llevé yo todas en el reparto… - decía eso, porque Olga era más bien bajita y como siempre iban juntas a la gente le hacía mucha gracia. - En eso no has cambiado… sigues igual de petarda que siempre… - Si es que hay cosas que no cambian nunca Olga… por mucho que queramos… el que nace desastre se muere desastre y tú sabes de sobra como soy yo… - El desastre padre… para que nos vamos a engañar a estas alturas de la vida… por cierto… ¿como se llama tu chica?... – en ese momento a Maca se le iluminó la cara – que antes se me olvidó preguntarte… que cabeza… 218 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Se llama Esther y es la enfermera jefe del Central… - en ese momento no pudo evitar sonreír. - Maquita hija… espera que te doy un pañuelo… - se rieron las dos, se notaba que Olga la conocía – ¿Quién te iba a decir que a la vejez te iba a ver yo así?... que sorpresa se va a llevar Felipe… - Niña que no somos tan viejas… - le pegó un empujón a su amiga en plan cariñoso. - Tu me entiendes… - se sonrieron las dos – pues me tienes que presentar a esa joyita… - la mirada de su amiga fue bastante picarona, era un juego al que siempre habían jugado para darle celos a Felipe. - Cuando quieras… - Chica quién lo diría… señoras y señores, radio macuto informa… nuestra Maca se ha enamorado… - hizo como que elevaba un poquito la voz y ambas se volvieron a reír – ay cuando lo cuente en el hospital… la sorpresa que se van a llevar… - Niña… que me sacas los colores… - le dijo ya roja como un tomate – Olga estás más loca… - Si es que no sabes una cosa… - Maca se quedó mirándola fijamente extrañada – cuando te fuiste, bueno tu sabes… - estaba visto que aunque hubiera pasado lo que pasó con Fernando, Olga seguía siendo incapaz de pronunciar su nombre – pues eso… cuando te fuiste, me contaron que hacían una porra para saber que cuál de tus ligues te atraparía al final… - ¿Qué hacían que?... – eso era ya alucinante. - Que conste que yo me enteré después… - Maca le puso una cara como si le perdonara la vida – eso lo hacían Asun, Yolanda, Toni y Ramón… Maca si es que cada vez que salíamos ibas con una chica distinta… la única que vieron más a menudo fue a María… y después vas y pretendes casarte con ese… - Bueno, pero eso no les da derecho a hacer eso… - Si lo se no te cuento nada… - le dijo Olga un tanto molesta. - No pasa nada… que piensen lo que quieran… total no los veos desde hace siglos… - a esas alturas de la película le daba ya igual todo. - ¿Cómo la conociste?... – Olga estaba ya en plan cotilla total. - Pues de vista del hospital… y después porque era amiga de una chica con la que tuve algo… - Eso… tú para que vas a cambiar… tú a lo complicado y seguro que tenía hasta novio y todo… - Maca puso carita de cordero degollado, no podía engañar a Olga – no si no hace falta que me cuentas nada más… Al final sin saber por qué, cuando se dieron cuenta, había empezado la ponencia y ellas seguía en la calle hablando de sus cosas, así que decidieron irse a alguna cafetería a charlar, así Maca tendría la oportunidad de contarle cosas de Esther y Olga le hablaría más de la gente que había dejado en Sevilla hace ya tres años. 12/Oct/2005 12:21 La tarde al final se le pasó volando recordando anécdotas e intentando seguir poniéndose al día con su amiga Olga, en el fondo, junto con Ana, ella había sido la persona con la que más confianza había tenido durante sus años universitarios, fue a la 219 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) primera persona a la que le contó que le gustaban las mujeres, puesto que a Ana en un principio no se atrevió a hacerlo por miedo a perder a su amiga de toda la vida, aunque después se diera cuenta de que Ana fue su mejor apoyo, sobre todo cuando Olga, se enfadó tanto con ella al dejar Sevilla para irse a Jerez para casarse con Fernando, nunca se enfadó con ella, en realidad siempre había tenido razón respecto a ello, pero en ese momento ella creía que era lo mejor, que era lo que tenía que hacer, hasta que apareció Azucena para impedírselo. - No me puedo creer que pasara eso Maca… - le dijo Olga con cara de sorpresa. - La verdad es que todavía no se me ha quitado del todo el miedo del cuerpo… sólo han pasado cinco meses de aquello… - ¿Pero como pudo hacer eso el hijo de puta ese?... – en ese momento Maca se encogió de hombros y Olga la miró con ternura. - No lo se… a veces me siento culpable de todo… pero otras me digo a mi misma que no podía hacer nada… - suspiró en ese momento – pero en fin… de momento ese el tiempo que llevamos viviendo juntas… he hecho remodelaciones en mi casa comprando el piso que estaba justo encima del mío para unirlo… - Eso está muy bien… me alegro mucho por ti… lo importante es hacer planes de futuro con la persona a la que quieres… mira Felipe y yo… al final nos casamos y nos va muy bien… sobre todo con el niño… es un encanto… - Maca sonrió al pensar en el momento en el que su niña se quedara embarazada. - Si pero vosotros os pasasteis… cuando te conocí llevabais ya diez años juntos… erais la eterna pareja niña… - Si claro pero por mucho que estés con una persona… lo importante es intentar arreglar los problemas y comprenderse… y por supuesto quererse mucho claro… - Eso sobre todo… no te lo creerás… pero la llevé al aniversario de mis padres… - Olga se rió, no podía creerse que ya hubiera presentado a Esther a su familia, que valor tenía la enfermera…. - ¿Y como os fue?.... - Fue increíble… al final se los metió a todos en el bolsillo, hasta a mi madre… - Olga no se lo podía creer. - Entonces ya es la nuera perfecta… niña como se te ocurra dejarla marchar te mato… se rieron las dos - anda con la enfermera camelándose a los Wilson… ¿a qué me voy mañana contigo a Madrid nada más que para conocer a la joyita?... – Olga siempre se había caracterizado por ser una persona súper espontánea que decía lo primero que le venía a la cabeza, sobre todo si era bueno y Maca sabía que no era muy descabellada su idea. - Pues vente… - le dijo toda convencida ella – seguro que Felipe no se enfada… - Si es que es un santo… pobre… si no tuviera a Pablo claro que me iba contigo… pero es que no me fío yo mucho de dejarlo con mi suegra mucho tiempo… que me lo malcría… - se rieron las dos – y después me paso una semana intentando que el niño vuelva a comer lo que tiene que comer… - Espero que a mi no me pase eso… - ¿Pero que me estás contando Maca?... ¿me vas a hacer tía?... – Maca asintió en ese momento. - Pues si… Esther tiene muchas ganas de tener un crío y yo no le puedo negar nada… 220 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) así que lo vamos a intentar… - Toma el pañuelo Maca… no seas tonta… si es que siempre te han gustado mucho los críos… yo a ella no la he visto pero vamos a ti seguro que se te ve más ilusionada que ella… que te conozco y se que cae la baba con la idea… - La verdad es que si… pero sabes como yo que es difícil que salga a la primera y no quiero que se ilusione para que después se quede en nada… - Verás como sale… lo importante es seguir intentándolo… cuando tengas a tu crío en los brazos seguro que se te olvida todo y te entran otros quebraderos de cabeza más grandes… eso si que son para toda la vida ya… Cuando se vinieron a dar cuenta, eran las ocho y pico de la tarde y todavía tenían que pasar por el hotel para vestirse para la cena que organizaba el congreso todos los años y a la que Maca no solía ir nunca, pero Olga la convenció para que fuera con ella y con sus amigos. 12/Oct/2005 13:09 Cuando llegó a su habitación, se tiró literalmente encima de la cama, le quedaba tiempo de sobra para ducharse y vestirse para ir a la cena. Había quedado con Olga que ella misma pasaría a recoger a la pediatra a su cuarto, ya que Olga sabía que era la única manera de que no la dejara plantada en el último momento, en ese instante se acordó de que su niña había quedado con Eva y con Laura para cenar esa misma noche después de que salieran de trabajar, pensó que ojalá estuviera allí con ellas, en el fondo les caía bien, eran buena gente y siempre era bueno tener un grupito bien consolidado de amigos dentro del hospital, así que decidió llamarla antes de saliera del hospital. - Hola cielo… - le contestó Esther después de unos cuantos tonos. - Hola preciosa… tenía tantas ganas de escucharte… así que te he llamado antes de que te fueras con Eva y con Laura a cenar por ahí… - Yo también tenía muchas ganas de escucharte, sobre todo después de lo de antes… - Esta mañana me encontré con una amiga de Sevilla y me he pasado toda la tarde con ella… - ¿Y que tal?... – el tono con el que Esther le había preguntado eso le hizo gracia, sabía que su chica había pensado en la posibilidad de que fuera una ex. - Cielo es Olga… - en ese momento se rió - mi amiga de la carrera… hemos estado hablando de Felipe, su marido… cielo tienen un crío, se llama Pablo… - esto lo dijo con mucha alegría. - Nunca me habías hablado de esa tal Olga… - parecía que seguía un poquito molesta. - Es que hacía casi tres años que no sabía nada de ella… le he contado lo nuestro… - ¿Y qué ha dicho?... - Que se alegra muchísimo por mí… que no te deje escapar… que quiere que vayamos a Sevilla a verla a ella, al niño y a Felipe… - Mucha gente tenemos que ver en Sevilla últimamente… estoy empezando a mosquearme con eso… - esto último lo dijo ya casi prácticamente riéndose. - ¡Cielo!… hasta me ha dicho que no podía esperar y que se iba a venir conmigo a Madrid solo para conocerte… 221 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¿Y eso?... - Porque le he contado lo de Jerez y me ha dicho… que no se puede perder conocer a una persona tan maravillosa como tú que se ha metido a mi familia en el bolsillo… - eso se lo dijo en plan coña. - ¿Eso te ha dicho?... – parecía que la enfermera no terminaba de creérselo de todo. - Olga es así… ya la conocerás… tenemos que ir a Sevilla, ¿vale cariño?... tengo que conocer a mi sobrinito… - Ya te dije que si íbamos a ir loca… - Cielo… ¿qué te vas a poner esta noche para la cena?... – quería imaginarse a su chica en la cena con sus amigas. - Pues no lo se… cuando llegue a casa lo pensaré… - No te pongas muy guapa eh… - Pues ahora que lo dices… a lo mejor me pongo el vestido ese que tanto te gusta estampado… - ¡Cielo!... ¿a qué me vas a tener que pasar con Laura para que te quite los mariachis de encima?… - No seas tonta… y tú… ¿vas a ir a la cena de esta noche?... - No pensaba ir pero Olga me ha convencido… me ha dicho que tenemos que hablar de muchas cosas todavía… además ha venido con un grupito de gente y puede estar bien… - esperaba por todos los medios pasar con ella lo mejor posible la noche. - ¿Y qué te has llevado para ponerte?... ¿No te habrás llevado ninguno de esos vestidos que tienes en el armario?... - No al final me voy a poner el traje ese de chaqueta que me compré contigo… - Bueno vale… pero que sepas que ese es muy sexi también… y que quería que lo estrenaras conmigo… - Lo se mi vida… pero es lo único así que me he traído… además no creo que la gente vaya muy arreglada que no estamos en una boda ni nada por el estilo… - Me imagino pero ya sabes como es la gente… aprovecha cualquier cosa para ponerse de gala… - en ese momento Esther cambió de tema - Bueno cielo… me tengo que ir que Vilches me solicita y ya sabes como es… - Lo se cielo… a veces odio a ese hombre porque te tiene más tiempo que yo… - lo dijo de forma muy trágica, así que al final terminó riéndose. - Ay Maca… pero que… si es que no tienes arreglo… - Lo se… por eso no puedes dejar de quererme… - Mira me voy… que está ya de los nervios… se buena, ¿vale?... - Siempre soy buena cariño… - Eso no te lo crees ni tú… - Cielo… cielo… - ¡Dime!… - se lo dijo ya con mucha prisa. - Que me llevo el móvil… así que si quieres, me echas de menos y todas esas cosas… me llamas… - Que si Maca que si… hasta mañana… - Hasta mañana preciosa… - en ese momento Esther le colgó. En ese momento vio la hora que era y saltó de la cama para ducharse, en menos de medio hora tendría a Olga allí sacándola de las orejas de la habitación para ir a cenar. 222 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) 12/Oct/2005 13:49 Estaba terminando de vestirse cuando tocaron a la puerta de su habitación, miró al reloj y se dio cuenta de que todavía faltaban casi diez minutos para que fuera la hora en la que Olga iba a ir a por ella, pero no le extrañó del todo, a veces, llegaba antes de tiempo, así que abrió sin poner mucha atención en ello. - Estás tan estupenda como siempre cielo… - en ese momento se quedó mirando fijamente a la persona que había pronunciado esas palabras y se quedó de piedra. - ¿Qué haces aquí Alicia?... – le dijo muy seria, así que se dio la vuelta e intentó cerrar la puerta, pero la mano de Alicia se interpuso y no pudo lograrlo. - Veo que te alegras mucho de verme… - le dijo en tono irónico, mientras entraba a la habitación y cerraba la puerta tras de si. - ¿Cómo sabías donde me hospedaba?... – en realidad no le hacía falta hacer esa pregunta pero de todas maneras se la hizo. - Querida… me conozco todos los hoteles de Barcelona y parte del extranjero… el recepcionista me conocía y no me ha resultado difícil saber cual era tu habitación… - en ese momento se acercó a Maca que se encontraba de espaldas mirándose al espejo. - ¡Alicia no me toques!... – con un gesto la apartó de su vera – ¡no me pongas las manos encima!… - Eso no lo decías la última vez que nos vimos en Madrid… - Tú lo has dicho… la última vez… pero ya ha pasado mucho tiempo desde la última vez… - Maca… nunca te prometí nada… y…- en ese momento Maca la interrumpió. - Yo a ti tampoco… ni te lo estoy pidiendo ahora… pero las cosas cambian Alicia… - ¿Estás con alguien?... – en ese momento Alicia se echó las manos a la cabeza y Maca afirmó – lo sabía… una chica como tú no está mucho tiempo sola… - Tú no sabes cómo soy yo… ni tan siquiera me conoces… ¿crees que por echar un polvo cada dos semanas te hace conocerme?... – le dijo muy molesta, mientras cogía ya la chaqueta para ponérsela para salir de allí en cuantito llegara Olga. - Joder Maca… - en ese momento la paró y se quedaron mirándose fijamente. - Ni joder Maca ni nada Alicia… yo no tengo la culpa de que estés como estás… porque si estás así es por tu propia decisión, no porque nadie te obligue… y me parece bien que intentes encandilar a todas las mujeres que quieras, si ellas se dejan claro… pero a mi ya no… además nunca lo hiciste – en ese momento negó también con la cabeza - no lo vas a hacer ahora… - Eso no es cierto… - en ese momento a Alicia se le saltaron las lágrimas. - Alicia… - en ese momento la cogió de los hombros para que la mirara – nos utilizamos mutuamente… para mi eras un polvo fácil… nada más… no compliques las cosas y no me compliques la vida ahora… si me aprecias aunque sea sólo un poquito, hazlo por mi… - No sabes lo que dices Maca… la gente como nosotras no cambia nunca… a ti te sigue gustando todo esto y sabes que no eres capaz de estar con una misma persona mucho tiempo… y caerás… vaya si caerás… - De momento te aseguro que no… y menos esta noche… así que haz el favor de 223 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) marcharte que estoy esperando a alguien… - en ese momento abrió la puerta y prácticamente la empujó hacía el pasillo. - Te guste o no… nos veremos esta noche Maca… - Esta vez no… - en ese momento vio como Olga se acercaba por el final del pasillo y se cruzaba con una Alicia que se iba con una cara de odio que mataría a cualquiera. En unos segundos y con cara de asombro, vio como Olga entraba en la habitación y se la encontraba sentada en la cama con las manos en la cara, así que lentamente se sentó a su lado, le cogió la cara para que la mirara y simplemente se abrazaron. - ¿Estás bien Maca?... – la pediatra la miró con lágrimas en los ojos – no me importa quien fuera esa mujer, pero se ha ido con un cabreo de escándalo… por cierto… no era la que dio la charla de apertura esta mañana… - Maca afirmó en ese momento. - Lo es Olga… - en ese momento se volvió a tocar los ojos con las manos. - Si quieres contarme algo, sabes que soy toda oídos… - Lo se Olga… es una larga historia y tenemos una cena a la que ir… - le dijo levantándose de la cama para acercarse al espejo a mirarse. - No te mires más… que estás muy guapa como siempre… y por lo otro no te preocupes, tenemos toda la noche para hablarlo… mientras llegamos al restaurante me lo cuentas… - Vale… - sabía que lo mejor que podía hacer era desahogarse con Olga, no le había gustado la manera en la que había tratado a Alicia, pero sabía que era la única manera de quitársela de encima, la única manera de que la dejara tranquila, aunque por sus amenazas, intentó no imaginarse lo que intentaría esa mujer esa noche para acercarse a ella, porque sabía que lo haría. 12/Oct/2005 15:59 Cuando llegaron al restaurante, se dieron cuenta de que todo el mundo estaba ya sentado, así que como si no pasara nada, se fueron hasta la mesa en la que los amigos Olga habían dejado dos sitios reservados para ellas, se sentaron, Maca saludó a todo el mundo e intentó pasar lo mejor posible la velada, en realidad la mesa se animó desde un principio y la pediatra, aunque no hablaba mucho, estuvo atenta a todas las anécdotas que estaban contando de sus respectivos hospitales, así que cuando se vino a dar cuenta, estaban tomándose el postre y el café para finalizar la velada. - ¿Estás bien Maca?... – le dijo Olga acercándose a su oído para que nadie más pudiera escuchar nada. - Sí muy bien… pero ya sabes… el problema vendrá cuando nos vayamos a tomarse algo por ahí después… - Pues tranquila… que no te quitaré ojo de encima… - en ese momento Maca le tocó el brazo para darle las gracias y Olga le sonrió. Al terminar el postre, decidieron marcharse de allí a tomarse algo, los organizadores del congreso habían llegado a un acuerdo con una discoteca cercana al restaurante, para que les hicieran un precio especial a la gente del congreso. 224 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Los amigos de Olga se adelantaron y las dejaron solas mientras iban caminando hasta la discoteca, en realidad Maca estaba más animada, su amiga había conseguido tranquilizarla y hacerle ver que tenía que pasárselo bien y dejar de pensar en lo ocurrido antes en su habitación con Alicia, esa mujer no se merecía amargarle la vida de esa manera, así que cuando entraron en la discoteca, se dirigieron rápidamente hasta la barra a pedirse algo de beber. Mientras Olga pedía para las dos, se acordó de Esther y cogió su móvil del bolso, pero no la había llamado para nada, sintió envidia de Eva y de Laura por estar compartiendo la velada con su niña, mientras ella tenía que protegerse de Alicia contando con la ayuda de su amiga Olga y se sintió estúpida, estúpida por tener que estar así, estúpida por pensar en que si no lo remediaba, a pesar de haberle puesto las cosas en su sitio a Alicia, temía no poder contenerse si esta se decidía a atacarla esa noche, quizás tendría razón y la gente como ella no cambiaba de buenas a primera como ella pretendía hacer creer, eso era algo que tendría que probarse a ella misma esa noche, quisiera o no quisiera. - Toma Maca…- en ese instante vio como Olga le ofrecía una copa que cogió en ese momento – vamos con esta gente que nos están haciendo señas… - Claro… - la música estaba muy alta, así que tampoco se podía hablar mucho, por lo que decidió seguir a Olga hasta donde estaba su grupo. Ya allí se intentó dejarse llevar, no pensar en nada, no tener que estar pendiente de esa mujer toda la noche, por lo que sin darse cuenta, se vio inmersa en una conversación con una de las amigas de Olga. - ¿Así que estás en el central, en urgencias?… - al estar la música muy alta no tuvo más remedio que acercarse mucho a Marta, la chica con la que estaba hablando. - Si, llevo allí casi dos años, entre unas cosas y otras… - le contestó Maca subiendo bastante el volumen de su voz mientras intentaba mantener su copa a buen recaudo. - Me han dicho que hay muy buen ambiente allí… que tenéis ahora a un directora de urgencias muy maja… - Si, Cruz es genial… y no lo digo porque sea mi amiga… es que es la leche como jefa… en ese momento se dio cuenta de que Olga la miraba y le mandaba una sonrisa a la que respondió. - Eso es un alivio… nosotros tenemos a un gilipollas como director, se cree ya más político que otra cosa… - Eso les pasa a muchos… pillan un cargo en cualquier lado y ya se creen cualquier cosa… - Pues yo no haría eso ni loca… - Yo tampoco, estoy muy bien como estoy, además compagino urgencias con planta y siempre estoy bastante entretenida… - Esta muy bien eso de seguir a un paciente desde que entra en urgencia hasta que sale… eso es lo suyo, pero ya sabes… no se puede hacer eso en todo los sitios… - Claro… mi caso es distinto… al entrar a cubrir ya una plaza que se creó de esa manera, me tuve que acostumbrar, pero muy bien… la gente es genial… - Eso es muy importante… de verdad… - en ese momento le puso una mano en el 225 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) hombro a Marta para que la perdonara por la interrupción. - Perdona es que voy al baño… ahora seguimos hablando… - Claro tranquila… que tenemos noche para hablar… En ese momento se dirigió al baño, había decidido ir sola y no molestar a Olga que estaba muy animada hablando con le resto y riéndose mucho. Cuando entró, en ese momento salían unas chicas de uno de ellos, así que al ver que no había nadie más, entró sin más. En realidad no tardó mucho en salir, no era de esas mujeres que se llevaban horas en el cuarto de baño, así que abrió la puerta una vez terminado, se dirigió al espejo para darse ánimos y al darse la vuelta, la vio plantada en la puerta del cuarto de baño con cara de pocos amigos. 12/Oct/2005 16:28 Al principio se quedó parada, no quería montar ningún numerito, así que suspiró e intentó acercarse a la puerta con cara de cabreo e intentar que Alicia la dejara pasar ni poner mucha resistencia, pero no lo consiguió, ya que al intentar pasar, se le enfrentó. - Sabía que te pillaría esta noche sola Maca… - le dijo casi sin poder pronunciar bien las palabras. - Alicia estás bebida… - fue lo único que se le ocurrió decirle, mientras la otra se sostenía como podía en el marco de la puerta. - Creía que esa niñata no te iba a soltar en toda la noche… - al principio no supo a quien se refería, pero calló en la cuenta de que se podía referir a Marta, ya que habían tenido que estar hablando muy cerca la una de la otra, así que se rió – no te rías… esa seguro que te quiere llevar a la cama… y tú te dejarás… - Alicia no seas patética anda… - en ese instante comenzó a andar de un lado para otro del cuarto baño para intentar calmarse. - Sólo digo la verdad… me las conozco… - Mira lo que tienes que hacer es que alguien te lleve a tu casa y duermes la mona allí… - intentó cogerla del brazo para llevarla fuera de allí. - Llévame tú… - le dijo a Maca cuando no tuvo más remedio que apoyarse en una pared del pasillo que conducía al servicio para no caerse. - No Alicia yo no te voy a llevar… - en el fondo sabía que por mucho que no quisiera verla, no podía dejarla en ese estado. - Maca yo se que tu me quieres en el fondo… - Te equivocas Alicia… yo no quiero a nadie… - fue lo primero que le salió de sus labios como mecanismo de defensa - yo no se querer a nadie… - ¿Entonces por qué estás con ella?... – en realidad aquella pregunta le calló como un jarro de agua fría y no quiso contestar – Dime por qué estás con ella Maca… - en ese momento Alicia se le echó encima con tan mala fortuna, que Maca tuvo que sujetarla para que no acabara en el suelo. - Eso es asunto de ella y mío… y tú no eres nadie para preguntarme eso… de momento es como quiero estar… y no hay nada más que hablar… - la volvió a coger para llevarla fuera de allí – dime con quien puedo dejarte para que te lleve a casa… - ¡Maca!… - en ese momento se quedó mirándola de frente, así que Alicia aprovechó 226 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) para besarla, en un principio, Maca cerró los ojos e intentó irse de allí, pero Alicia la cogió del brazo y la atrajo hasta ella, para volver a besarla, pero Maca logró zafarse de ella. - ¡Déjeme Alicia!… - ¡Dime que no has sentido nada!… - pero Maca no le dijo nada, lo que la desesperó todavía más - ¡Dímelo!... - No ha significado nada… es más Alicia… nunca significaron nada… - se lo dijo de la manera más seria que encontró en ese momento, sabía que se estaba mintiendo así misma, estaba claro que no había significado para ella nada ese beso robado, pero en el pasado no le hubiera importado encontrarse a esa mujer por la que se quedó prendada en su día para que le hubiese declarado su amor como había hecho esa misma noche, así que cogió el camino y la dejó sentada en un sofá que encontró a la entrada y se marcho de allí. Ni tan siquiera se despidió de Olga y del resto de la gente, se fue directamente al hotel, pensó que cuando se levantara haría todo lo posible para poder estar en Madrid aunque fuera a última hora de la noche del sábado, tenía que salir de allí, necesitaba a Esther como nunca había necesitado a nadie en su vida, así que cuando entró en su habitación se tiró en la cama sin cambiarse siquiera y poco a poco consiguió quedarse dormida. 12/Oct/2005 17:19 A la mañana siguiente, se levantó con un dolor de cabeza impresionante y eso que no había bebido prácticamente nada la noche anterior y entonces fue cuando se le vino de golpe todo lo que le había pasado con Alicia en el servicio de la discoteca. Se levantó de prisa, y fue cuando se percató de que al llegar a la habitación solo se había quitado la chaqueta y los zapatos antes de quedarse dormida, se puso las manos en la cabeza y se desnudó para meterse en la ducha para intentar despejar esa cabeza que le dolía a rabiar. Cuando salió de la ducha ya un poco mejor, llamó al aeropuerto para preguntar si podían cambiarle el billete para esa misma tarde o noche, al principio le pusieron algunas pegas, pero al final consiguió que la dejaran irse en el de las diez de la noche, con suerte a las doce estaría ya durmiendo en su cama con su niña a su lado y se sintió feliz, incluso se había olvidado del dolor de cabeza, como la quería, sabía que esos sentimientos al principio la habían desconcertado, pero es que en realidad se sentía plena, feliz y lo mejor de todo, le estaba gustando muchísimo la vida que había comenzado a crear junto a ella, eso era lo que más ilusión le hacía, así que miró la hora y al ver que eran las doce de la mañana, se decidió a llamarla. - ¿Te he despertado cielo?... – dijo Maca al escuchar unos ruiditos en el teléfono – lo siento preciosa… pero tenía ganas de escucharte… - ¿Es que no me vas a dejar dormir nunca, ni cuando estás fuera?... – dijo Esther con una voz de ultratumba. - Pues no… ya sabes cual es el impuesto revolucionario por querer estar conmigo… - se 227 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) rió en ese momento. - No digas tonterías cielo… ¿ves?... con tus payasadas ya me has despertado del todo… si es que no puedo contigo… - ¿Qué tal te lo pasaste anoche?... - ¡Muy bien!… - su voz sonaba con mucha alegría – que sepas que te puse verde durante toda la cena… - Vamos que te despachaste a gusto… - no pudo evitar reírse también. - Me quedé nueva… que lo sepas… - Me imagino preciosa… - Es más hemos pensado en hacer oficial ese tipo de cenas… a las que por supuesto, tú no podrás venir… - ¿Y eso por que?... - Porque entonces no podremos hablar de ti… así que los respectivos nada de nada… te aguantas… - Pero que más da cielo… si ya os metéis conmigo estando yo delante… - en ese momento notó como Esther se reía ante su comentario. - También es verdad… ¿Y tú como te lo pasaste en tu cena?... - Muy bien cielo… estuve con Olga y con sus amigos… - sabía que lo que había pasado con Alicia tenía que intentar olvidarlo, esperaba no tener que contárselo nunca a su niña, era pasado y en pasado se quedaba – después de cenar nos fuimos a tomar algo, pero me vine prontito al hotel… - Así me gusta… que mi niña sea buena… ¿Y ahora que vas a hacer?... - Pues ya creo que poco… esta tarde es la clausura y después hay una cena de despedida… así que supongo que iré con Olga… - no quería que su chica supiera que esa misma noche se iban a ver, quería darle una sorpresa - ¿Y tú vas a hacer algo esta noche?... - No, pensaba quedarme en casa, bajar al videoclub y ver alguna peli de esas romanticonas que a ti tampoco te gustan… - No es que no me gusten cielo… lo que pasa es que te pones muy… no se… - Ya claro… habló la que no muestra los sentimientos… y yo me pongo sensible, tonta o como quieras llamarlo… - Si yo no lo llamo de ninguna manera… si me parece estupendo que te gusten esas películas… además, en el fondo mis películas favoritas en realidad son románticas… - Venga dime cuales… - Casablanca, la gata sobre el tejado de zinc, desayuno con diamantes… y alguna más que hay por ahí… - Te gustan las películas de amores imposible y trágicos… no se ni por qué sigo sorprendiéndome por eso… - Será porque hasta ahora no he vivido una historia de amor como las que a ti te gustan… es más no se diferencia mucho nuestra historia de alguna de ellas y te lo demostraré muy pronto… - Vale… hazlo… - le dijo en tono desafiante a la pediatra. - Cuando gustes preciosa… ya sabes que estoy a sus órdenes siempre… y por supuesto a sus pies… - No seas payasa… 228 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Se pasaron hablando por teléfono cerca de una hora, en realidad le encantaba estar así con su chica, hablando de todo y de nada, pasando el tiempo entre conversación y conversación, así que cuando finalmente colgaron, Maca se sintió como una mujer totalmente nueva, con enormes ganas de vivir y por su puesto luchar por ser feliz al lado de su niña. 12/Oct/2005 17:59 Esa tarde quedó con Olga temprano, le contó su decisión de irse esa misma noche para Madrid para estar lo que quedaba de fin de semana con su chica, aunque no se enfadó mucho con la pediatra, ya que conocía su forma de ser, no pudo contenerse y el echó en cara que se largara por la noche sin decirle nada en plan broma y al ver la cara de la pediatra, intentó disculparse, así que Maca tuvo que explicarle lo sucedido con Alicia y Olga lo comprendió. Al final se pasaron toda la tarde charlando, intentando prometerse mutuamente que irían a visitarse cuanto antes, y entonces fue cuando Maca se acordó de que en una semana tenía vacaciones con su chica, la última de septiembre y la primera de octubre, y le dijo que intentaría ir y por lo menos pasar un fin de semana en Sevilla, antes de volver a Madrid, a las ocho de la tarde pilló un taxi para estar lo antes posible en el aeropuerto y las ocho y media, hacía entrada en la terminal en la que tenía que pedir la tarjeta de embarque, no quería perder ese vuelo por nada del mundo. Cuando se vino a dar cuenta, se encontraba aterrizando ya en Barajas, en ese instante sintió un fuerte cosquilleo en el estómago, es tipo de cosquilleo que se siente cuando te falta poco tiempo para poder ver a la persona a la que más quieres y se rió por reconocer que estaba nerviosa porque iba a ver a su niña, porque le iba a dar una sorpresa que seguro que ella no se esperaba, se imaginó como estaría cuando llegara a casa y cómo se la encontraría, estaba feliz y nerviosa a la vez. Al bajarse del taxi en su portal, intentó no hacer ruido, no fuera a que Esther la viera por la ventana, así que intentó no hacer ruido con maleta, cogiéndola en peso, se metió en el ascensor y comenzó a temblar como una tonta solo de pensar en la reacción de su chica, así que al llegar a su planta, abrió con cuidado la puerta del ascensor y la cerró lentamente, cogió la maleta y con paso muy silencioso se puso al lado de la pared, para que no viera sombras en la puerta, abrió su bolso y buscó las llaves de la casa, cuando finalmente las encontró, antes de meterla en la cerradura, respiró muy hondo, colocó la maleta al lado de su mano y la abrió con mucho cuidado. Al principio no escuchó ningún ruido, así que dejó la maleta en la entrada y lentamente se fue hasta el salón, allí no estaba y en ese momento miró el reloj, casi la una de la mañana, por lo que decidió ir hasta el dormitorio, primero se paró en el quicio de la puerta y allí estaba, echada en la cama durmiendo tan tranquila, así que se acercó hasta su lado y comenzó a darle besitos muy suaves por la cara y se paraba, veía como su niña sonreía pero no se movía de esa postura, así que volvía a besarla y así varias veces, hasta que en una de esas, Esther abrió lo ojos y la vio a su lado. En ese momento 229 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) se quedó totalmente muda, mirándose fijamente, en ese instante pensó que a lo mejor su chica se creía que todavía seguía soñando o algo de eso, era normal que no se esperara su llegada, hasta que reaccionó y unas lágrimas brotaron de sus ojos de la emoción. - Mi niña no llores… estoy aquí contigo… - se acercó hasta ella y se abrazaron tan fuerte como pudieron. - Cariño creía que era un sueño… - Maca sonrió al escuchar a su niña. - Pues no es un sueño… ya estoy aquí contigo y no pienso moverme de aquí el resto de mi vida… - en ese momento se volvieron a mirar a los ojos. - Te he echado tanto de menos… te he necesitado tanto Maca… - la enfermera seguía llorando. - No llores… ya estoy aquí… yo también te he echado mucho de menos preciosa… - en ese momento cerró los ojos para impregnarse de ese olor tan característico del que hasta ese momento no se percató que había echado tanto de menos. - Ven échate a mi lado… - le dijo Esther toda mimosa. - Claro… espera que me cambio y estoy contigo… - en ese momento se retiró de la cama y se fue quitando la ropa sin mucha prisa, hasta que miró hacía su chica y vio como la miraba atentamente y se rió. - No te pongas el pijama cielo… quiero sentirte así como estás ahora mismo… - Claro… - así que dejó la ropa doblada encima de una silla y se metió completamente desnuda en la cama con su chica, que a su vez en un momento se había desprendido del suyo y ya se acercaba hasta ella para abrazarla. - Esto es vida cielo… - le dijo en ese momento. - Ya lo creo cielo… - fue lo único que pudo decir en ese momento, ya que al volverse para ver a su chica, se dio cuenta de que se había dormido encima suya, tal y como le gustaba hacerlo, así que tampoco tardó mucho tiempo que dormirse, estaba en su hogar, en su cama y con su chica, que más podía pedir. 13/Oct/2005 21:15 Esa noche durmió como una niña, hacía tiempo que no descansaba tanto, normalmente dormía lo justo que necesitaba su cuerpo, pero esa mañana, cuando vino a darse cuenta, eran más de las doce de la mañana, todo un record para ella. En ese instante intentó estirarse con tan mala fortuna que sintió como Esther sin querer, había parado de bruces en la almohada y le protestaba en un idioma que a pesar del tiempo, no había logrado descifrar, así que aprovechó para salir de la cama e ir al cuarto de baño. Cuando volvió a la cama, se encontró a su chica atravesada completamente en la misma, como si ella fuera la única que tenía su monopolio y el derecho a disfrutarla, así que decidió ir a la cocina a preparar el desayuno, su estómago le estaba suplicando que le metiera algo de comida cuanto antes. Intentó hacer el meno ruido posible con el café y las tostadas que fue colocando con cuidado en una bandeja para llevarla hasta el dormitorio para darle un sorpresa a su 230 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) chica, en el fondo le hacía mucha ilusión hacerlo, en realidad siempre le habían gustado esos detallitos, esas muestras de cariño, pero nunca se había atrevido a hacerlas con nadie, nunca había sentido esa necesidad y con su chica en realidad se estaba redescubriendo así misma llevando a cabo ese tipo de cosas que siempre había imaginado que haría en el momento en el que se sintiera plena con alguien, así cogió una de la rosas que antes de irse le había regalado a su chica y la puso encima de la bandeja. Cuando llegó al dormitorio, Esther seguía durmiendo a pierna suelta y desde luego que ya era hora de que se levantara si querían aprovechar el día para ir a dar una vuelta o lo que decidieran hacer, así que se acercó a la cama, se puso de rodillas encima del colchón y comenzó a darle besitos a su chica en una de sus mejillas, al instante sintió como su chica comenzaba a sonreír y supo que en realidad se estaba haciendo la dormida, así que comenzó el ataque de cosquillas que ambas estaba esperando que se produjera. - ¿Así que intentabas engañarme bicho?… - en ese instante saltó literalmente encima de la enfermera y sin para de hacerle cosquillas, esperó a que estas se rindiera. - Si al final me he despertado cuando me he dado de bruces con la almohada, pedazo de bruta… - le dijo Esther sin parar de reír. - ¡Ah!, soy una bruta… pues que sepas que esta bruta no va dejar de hacerte cosquillas hasta que te rindas… - ¡No!... ¡no!... que sabes que no puedo aguatarlas… - Esther seguía retorciéndose en la cama mientras Maca la seguía atrapando con sus piernas - me rindo… me rindo… - pero Maca no paraba – que no puedo… que no puedo… Maca… que me duele ya todo… - Si es que soy la mejor… - en ese momento levantó los brazos en señal de victoria mientras Esther la miraba atrapada todavía entre las piernas de la pediatra. - Payasa… - Pues sabes lo que te digo que esta payasa te había preparado el desayuno y te lo había traído a la camita… pero como soy una payasa, ahora me voy a desayunar yo al salón y tú te quedas aquí… - en ese momento se levantó e intentó bajarse de la cama, pero Esther la cogió de uno de sus brazos y la volvió a tirar encima de ella. - Tú no vas a ningún sitio… - en ese momento la enfermera se abalanzó sobre los labios de su chica y comenzó a devorarlos – eres muy mala cariño… he echado mucho de menos todo esto… - ¿Quién te dice que yo no?... – le dijo con una mirada muy picarona. - Pues parece que no… te has levantado a preparar el desayuno y me has dejado aquí solita en la cama… - se dieron otro pico en los labios. - Es que mi estómago no podía aguantar más… cariño… - se dieron otro beso. - ¿Pero no te valgo yo como desayuno?… - otro beso. - A mi si… pero convéncelo a él de que no va probar bocado… - en ese momento le sonó fuertemente el estómago y se rieron las dos. - Anda venga trae el desayuno del suelo… - en es instante, después de besarse, Maca cogió la bandeja del suelo y la subió a la cama. En ese momento comenzaron a desayunar, mientras intentaban no tirar nada a las 231 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) sábanas, aunque no pararon de darse besos y brindarse con miles de caricias que hicieron de ese desayuno el primero de muchos más que le quedaban por compartir. 15/Oct/2005 12:03 Después de ese intenso desayuno, al final una cosa llevó a la otra, esos besos, esas caricias se fueron convirtiendo en necesidad y finalmente acabaron haciendo el amor como si fuera la primera vez que sus cuerpos se rozaban, se amaron con locura y desesperación, esos días sin estar juntas habían logrado que ambas realmente fueran conscientes de hasta donde podría llegar su relación, una relación que al principio podría haber parecido fruto de la necesidad de compañía, fruto de un agradecimiento mutuo, pero que en realidad se había estado levantando bajo unos cimientos demasiados profundos para que se fueran a pique. En ese momento, Maca se encontraba acariciándole el pelo a su chica, que a su vez, se aferraba al cuerpo de la pediatra como si se la fueran a arrebatar en cualquier momento, Maca se encontraba muy feliz, era realmente feliz y esa mujer que tenía a su lado, era capaz de proporcionarle todo lo que necesitaba con tan solo una sonrisa a tiempo, una caricia, un gesto dulce como lo era ella. - Cielo… ¿Cuándo te diste cuenta de que realmente te gustaban las chicas?... – en el fondo le gustaba que su chica le preguntara esas cosas. - Pues desde siempre… recuerdo que de pequeña me encantaba ver películas antiguas en las que una mujer guapa se encontraba con el galán de turno y terminaban siendo la pareja perfecta… la diferencia supongo, que con respecto a mis amigas, es que cuando salía cualquiera de esas actrices había algo en mí que me decía que yo podría cuidar de ellas mucho mejor que el mequetrefe con quien la habían juntado y me sentía triste… - ¿Y eso por qué?... - Verás cielo… cuando yo veía esas películas… a veces salían actrices… a las que denominaban de carácter… que hacían papeles de mujeres fuertes que tarde o temprano caían también en manos de ese galán que las reconvertían en mujeres hogareñas y sin el más mínimo instinto de independencia y a mi eso me repateaba… - Cielo supongo que era el concepto que se tenía de la mujer en aquella época… era un reflejo de la sociedad… de la mujer de posguerra… - Si eso estaba claro… pero a mí me cabreaban y mira que me gusta ese tipo de cine… en ese momento suspiró recordando esas veladas viendo películas que la transportaban a un mundo distinto al suyo, ni mejor ni peor, sólo distinto – Pero recuerdo la primera vez que me di cuenta de que realmente me gustaba una mujer… - ¿Cuándo fue cielo?... - Una noche estaba en casa de mi amiga Ana… supongo tenía unos quince años creo… pusimos la tele y estaban echando Desayuno con diamantes… - en ese momento sonrió totalmente al acordarse – recuerdo la primera vez que vi Aubrey Hepburn delante de la joyería Tiffany's desayunando después de haberse pasado la noche de fiesta, me pareció un ángel en ese momento y me pasé toda la película con unas ganas locas de abrazarla y besarla… no se, fue distinto al resto… 232 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¿Y cómo te sentiste?... - Me sentí llena, plena… sentí que por primera vez podría haber encontrado mi lugar en el mundo… aunque hasta años después no lo confirmara del todo… - ¡Cielo, eso es precioso!… - Tú si que eres preciosa… y te comería en este instante a cachitos… - en ese instante se besaron dulcemente y Maca comenzó a acariciarle las piernas, los pechos, los labios a su chica, mientras los suyos propios recorrían su cuello. A partir de ahí sus cuerpos se volvieron a encontrar, con la conversación habían repuesto las suficientes fuerzas para poder seguir amándose y recuperar ese corto fin de semana en unas cuantas horas. 16/Oct/2005 21:15 El día poco a poco iba llegando a su fin, en realidad había pasado más rápido de lo que ellas hubiesen querido, finalmente se habían levantado de la cama a media tarde y decidieron arreglar un poquito el piso, entre broma y broma. - Cielo deja el trapo ese y ven para acá a ayudarme a mover el sofá, anda… - esos momentos eran los que menos le gustaba a la pediatra, su chica podía ser la persona más desorganizada del mundo, pero cuando le entraba la vena de limpiar, se convertía en una auténtica maruja. - Voy… - le dijo sin mucho pensamiento de moverse de limpiarle el polvo a la estantería. - No digas voy y ven… que siempre me haces lo mismo… - con Esther había aprendido que siempre tenía que estar en todo y para todo, sobre todo cuando se ponía en plan mandona. - Pero cariño… no ves que estoy limpiando la estantería, espérate un poquito… - Pues deja eso y ven… que no puedo… - Ya voy… - en ese momento dejó el trapo encima de la estantería y fue hasta donde se encontraba su chica para ayudarla – me parece que habíamos decidido arreglar un poquito la casa, no hacerle un sábado… - sin mucho esfuerzo había conseguido retirar el sofá de la pared para que la enfermera pudiera pasar la aspiradora. - ¡Cómo se nota que eres niña de asistenta!... - Ni niña de asistenta ni nada… es que o te pasas o no llegas cariño… es mejor ir recogiendo las cosas poco a poco y no todo del sopetón… - Ya está doña perfecta… - Pero vamos a ver Esther… te he dicho ya varias veces que podemos contratar a una asistenta… las dos trabajamos y nos lo podemos permitir… no se que manía les tienes… - Si no es manía… es que yo siempre he limpiado mi casa y que no me gusta que una extraña anda por ella… - en ese momento encendió la aspiradora por lo que se había acabado de la discusión sin ni tan siquiera empezarla. Maca intentó ignorarla e ir a su bola limpiando y recogiendo lo que iba pudiendo mientras su chica seguía moviendo los sillones, la mesa del salón y demás, pensó que 233 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) menos mal que las estanterías estaban llenas de libros por que si no también le iba a tocar moverlas para que las limpiara a fondo. Estaba la pediatra en la cocina recogiendo todo lo que había por medio, cuando se le ocurrió una cosa que podía hacer que terminara de sopetón esa tarde tan aburrida. Se acercó a su chica, que todavía estaba aspiradora en mano, metiendo más ruido que nadie y de espalda a la puerta de la cocina, cuando ya estaba muy cerquita de ella, la observó unos instante para saber si se había dado cuenta o no de su presencia detrás de ella, pero no lo hizo, así que se acercó hasta ella y sin meter ruido, la cogió de la cintura, la acercó lo máximo que pudo hasta ella y comenzó a darle besitos cortitos por el cuello, pegarle mordisquitos en la oreja, tocarle con las manos sus pechos, hasta que la enfermera no pudo más, apagó la aspiradora y se volvió con una sonrisa muy pícara en la cara y comenzaron a besarse, hasta que se cayeron en el sofá una encima de la otra. - Cielo yo creo que tendríamos que contratar a una asistenta… - Maca sabía que era el momento justo en el que podía tratar de esos temas con su chica, puesto que la pillaba con la guardia bajada, si además la llenaba de besos y caricias. - Maca eres muy mala… - en ese momento gimió al notar como su chica le había metido una de sus manos en su pantalón. - No soy mala… te conozco… - se sonrieron mientras la enfermera seguía como extasiada. - Pues si me conoces… ni se te ocurra parar… - Pues sabes que… ni se me había pasado por la cabeza… pero si con eso consigo contratar a alguien… pues paro… - en ese momento se paró tal y como le había dicho a la enfermera. - Cielo no… vale… contratamos a alguien… de verdad… - en esos momentos sus ojos mostraban cierta súplica para que la pediatra siguiera. - Mira que como después me digas que no… te quedas en abstinencia un mes… yo te aviso… - le dijo todavía sin ponerle una mano encima. - Que no… que no… - le cogía ya la mano a su chica para que comenzara de nuevo a tocarla como lo había estado haciendo antes. - ¡Espera que me levanto a por un papel para levantar acta de esta reunión familiar!... – en ese instante intentó levantarse pero Esther se lo impidió atrayéndola hacia ella, así que sus labios se quedaron a escasos centímetros. - Ni se te ocurra levantarte a por un mísero papel… a la mierda la limpieza y el orden… me da igual lo que quieras hacer para limpiar la casa… por mi como si la incendias… pero de aquí no te mueves ni soñando… así que ya sabes lo que tienes que hacer en este momento… - A sus órdenes mi sargenta… - le hizo el saludo militar y se tiró a sus labios para comérselos literalmente. En el fondo su relación era como un juego en el que cada una sabía mover muy bien sus fichas para conseguir de la otra lo que quisiera, un juego en el que ambas poco a poco ponían las reglas y Maca sabía muy bien jugar sus cartas para que la enfermera, tan cabezota a veces, al final hiciera lo que ella quería, sin rechistar y eso le encantaba. 234 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) 17/Oct/2005 18:17 Después de cenar y con alguna carantoña de por medio decidieron irse a dormir, al día siguiente entraban temprano al hospital, así que recogieron un poquito los restos de la cena, se pusieron los pijamas y se metieron en la cama, casi al instante apagaron las luces e intentaron dormir. Para Maca ese momento del día era el mejor, una vez que sabía que su chica se había dormido, su imaginación volaba hasta tal punto que comenzaba a recordar momentos de su infancia, rememorar sus años universitarios, en el fondo le gustaba hacer todo eso, era su vida y en el fondo se sentía orgullosa de cómo la había estado llevando hasta ese momento, recordó como conoció a Esther y el episodio tan triste que acabó uniéndolas, se imaginó un futuro con su chica con un número indeterminados de niños que corrían a su alrededor, como les enseñaba a motar a caballo, cómo irían a la playa, se imaginó tantas cosas que no se percató de que su chica le estaba hablando, hasta que está la hubo llamado insistentemente durante unos segundos. - ¿Cielo en qué piensas?... - ¿Pero no estabas ya durmiendo?... - Es que no puedo dormir… he encendido la luz y te he visto con los ojos abiertos mirando el techo… ¿en qué estabas pensando?... - Pues en todo un poco… - en el fondo no sabía que contestarle a la enfermera, porque realmente no había estado pensando en nada en concreto. - ¿Por qué siempre te tengo que sacar las cosas con sacacorchos Maca?... - Porque no estaba pensando en nada concreto… simplemente le estaba dando vueltas a muchas cosas a la vez… - Me encantaría poder meterme en esa mente que tienes que no para quieta ni un segundo… - en ese momento la beso en los labios - Pues yo no te lo recomiendo, de verdad… a veces la mandaría a tomar por saco… - se tocó los ojos en ese instante. - Bueno pues entonces te pregunto algo… - Hoy estás especialmente curiosa cielo… - se dieron otro besito, mientras Maca le acariciaba el pelo con mucha dulzura – venga pregunta… - ¿Cómo fue tu primera experiencia sexual?... – en ese momento Maca puso una cara entre de sorpresa y de timidez, ya que se puso un poquito colorada. - No me digas que te da vergüenza contármela… - No, no… lo que pasa es que no esperaba que sintieras curiosidad por eso… - Cielo… siento una curiosidad extrema sobre todo lo que trate de ti… así que poco a poco te las iré preguntando… - De acuerdo… - intentó tranquilizarse, acordarse de esa primera experiencia y simplemente sonrió. - ¿De qué te ríes?... - Cielo pues que fue un poco... no se… patética… - Eso me da igual… la mía también lo fue… mi primera vez fue en un coche con un chico del barrio que ni siquiera me gustaba… así que peor que eso seguro que no fue… - en 235 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) ese momento Maca suspiró para comenzar a contar su historia. - Ya sabes que yo nunca he sido muy buena para ligar… - en ese momento la enfermera se rió – no te rías que es verdad… tenía quince años… al colegio llegó una chica que desde el primer día se me quedó clavada en la retina… no se… no podía dejar de mirarla… - ¿Te enamoraste de ella?... - No se si eso se puede llamar amor o no… pero lo que se es que cada vez que me quedaba a solas con ella… mi cuerpo temblaba… nos hicimos amigas y tanto para Ana como para mí fue una chica especial… al final de ese curso, esa chica… - ¿Cómo se llamaba?... – le interrumpió Esther en ese momento. - Carla… se llamaba Carla… como te iba diciendo… al final de curso nos dijo que lo más seguro es que se fuera a vivir a otro sitio… ese verano lo pasamos prácticamente juntas y una noche, en una fiesta en la playa… como siempre, Ana se había ligado a un chico y nos quedamos ella y yo charlando… ni tan siquiera se cómo pasó… pero de buenas a primeras… se lanzó a besarme… - en todo el tiempo no paró de sonreír al recordarlo. - Que bonito cielo… - En un momento dado… me cogió de la mano, nos fuimos detrás de unas rocas y pasó lo que tenía que pasar… - ¿Y al final se fue?... - Si… después de aquel verano no la volví a ver… de hecho no he vuelto a saber de ella desde entonces… pero guardo un bonito recuerdo… - ¿Y a eso lo llamas patético?... fue súper romántico… ojalá hubiera tenido yo esa experiencia tan bonita… - La verdad es que guardo buen recuerdo de todas las personas que han pasado por mi vida y con las que he tenido algo… y saben que pueden contar conmigo cuando lo necesiten… - Yo no puedo hacer eso cielo… siempre cuando acababa con alguna relación lo que más quería de esa persona era que se mantuviera alejada lo máximo posible de mí… siempre he cortado por lo sano… - en ese momento sonrió antes de decir lo que iba a decir – así que si alguna vez cortamos, ya sabes que no querré saber nada más de ti… - Lo tendré en cuenta… - en ese instante se le vinieron muchas cosas a la mente, sobre todo recordó ese fin de semana en Barcelona y en todo lo que le había pasado con Alicia, menos mal que no fue a mayores y menos mal que no hizo nada de lo que pudiera arrepentirse en un futuro si Esther lograba enterarse de algo. 17/Oct/2005 19:44 La semana pasó más rápida de lo normal, cuando llegó el lunes al hospital, en un ratito que tuvo libre, Cruz le preguntó cómo le había ido en Barcelona, así que le contó todo, desde el encontronazo en la recepción del congreso, hasta el numerito de la discoteca, la cirujana se alegro de que Maca no hubiera hecho nada de lo que hubiera tenido que arrepentirse. Por lo demás, la obra del piso estaba a punto de terminar, se había pasado unas cuantas veces para terminar de perfilar la obra y al final quedó contentan de cómo lo habían dejado, se imaginó estar allí en esa casa con todo ya arreglado y listo para 236 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) disfrutar, estaba feliz por haberse decidido a hacerlo, sabía que a su chica le encantaría vivir allí, en un barrio acogedor, en el que sería agradable crecer. El viernes por la mañana, la llamaron para decirle que el piso estaba ya listo, que habían concluido las obras y que se lo dejarían limpio para que pudieran mudarse allí cuando quisieran, así que salió de su despacho para buscar a Esther y darle la noticia. Iba por los pasillos con una cara de felicidad que hacía que todo el mundo se quedara mirando aunque realmente ella no le echara cuenta a nadie, su objetivo se encontraba en algún lugar de la planta baja de ese hospital, quizás sola o no, la cuestión es que no tardaría mucho en saberlo, así que fue directa a recepción a preguntarle a Teresa donde se encontraba su chica. - ¿Sabes donde esta Esther?... – le preguntó a la recepcionista, que en ese momento estaba toda intrigada viendo una revista del corazón, lo que hizo que la pregunta de la pediatra le pillara de sopetón. - ¡Ay!, que susto… - le dijo Teresa - ¿Por qué vienes con esa cara tan alegre?... - ¡Ay! Teresa… que tenemos el piso nuevo ya… - en ese momento la agarró y la abrazó con fuerza - ¿sabes donde está Esther para darle la noticia?... - Pero que loca estás… mi peinado Maca… que ayer fui a la peluquería mujer… - Ya decía yo que estabas muy guapa hoy… - se quedó mirándola fijamente durante unos segundos. - No seas zalamera tu también… - en ese momento vio como la pediatra se reía. - Teresa… Esther… - le hizo una señal para que le dijera por fin donde estaba su chica. - ¡Ays! que prisas tienes hija… está operando con Cruz… en el quirófano tres… - Maca puso una cara de decepción a lo que Teresa terminó de contestarle – pero creo que ya habrá terminado…. – en ese instante salió corriendo por el pasillo no sin antes darle las gracias a Teresa con un beso en la mejilla. En un segundo se llegó hasta el quirófano tres y miró por la ventana, allí estaba operando con Cruz, la reconocería con mil máscaras, con mil disfraces distintos, así que comenzó a dar vueltas por el pasillo esperando a que saliera de allí. Unos minutos más tarde se volvió a asomar y en ese momento vio como Esther levantaba la mirada, la veía a través de la ventana y le indicaba con dos dedos que la esperara dos minutos que ya terminaban, así que es mismo hizo. A los pocos instantes, vio como salían del quirófano para entrar a limpiarse y fue hasta allí, en realidad no se podía esperar más, así que abrió la puerta y allí se encontraban las dos lavándose y quitándose toda la ropa de quirófano, en ese momento Esther miró hacia la puerta y le preguntó. - ¿Cielo te pasa algo?... – le dijo Esther algo preocupada. - Pues… siento interrumpir – en ese momento miró a Cruz que le devolvió una mirada un poco seria - pero… me han llamado que el piso está ya listo preciosa… - en ese momento se fijo si Esther ya se había quitado limpiado del todo y al ver que así era, se acercó a ella y la besó. - ¿Así que ya está el piso?... – le preguntó Cruz para entrar un poco en la conversación 237 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) de la parejita. - Joder… joder… tenía ya unas ganas locas… - dijo Maca en un arranque de felicidad extrema en la que incluso se había permitido el lujo de pegar un salto y pegarle algún que otro golpecito al mobiliario de la sala. - Maca compórtate y habla bien… - No te preocupes Esther si ya no nos asustamos de nada de lo que pueda decir esta por la boca… - dijo Cruz en ese momento y Maca le sacó la lengua bromeando. - ¿Tú no tenias ganas cielo?... – en ese momento se percata de que la cara de su chica no muestra felicidad alguna. - Claro que tenía ganas… sobre todo ganas de que dejaras de cabrearte por la dichosa obra… - en ese momento sonrió al fin, cosa que hizo que Maca sonriera también después de haberse quedado un tanto seria al no ver reacción alguna por parte de su chica. - Tienes toda la razón Esther… llevaba un tiempo ya inaguantable… todo el día hablando con los de la obra… esa dichosa escalera… - en ese momento se rieron. - ¿Tanta lata os he dado a todos?... - Eso es poco… nos sabemos la historia del piso de arriba abajo… así que no se que pensarás tú… pero aquí nos merecemos una fiesta de inauguración… - dijo Cruz guiñándole un ojo a la pediatra que sonrió. - Pues gracias por aguantarme chicas… de verdad… - en ese momento se abrazó a su chica fuertemente. - No hay de qué pero ya sabéis… fiesta al canto… le diré diciendo a Rodolfo que se quede con los niños… que yo me voy de fiesta… - ¿No se te ocurrirá venir sin él?... – le preguntó Maca - Si hago eso no me lo perdonará en la vida… así que dímelo prontito para saber con quien dejo a los críos… - Claro, claro… nosotras tenemos que aprovechar ahora que podemos… - en ese momento miró a su chica que no había vuelto a abrir el pico desde que regañara a la pediatra y vio que Esther se ponía un poco roja. - Si por un piso te pones de esa manera… no me quiero ni imaginar como te pondrás el día en el que veas a tu hijo por primera vez… - Será inaguantable Cruz… me estoy pensando ya en no dejarla pasar al quirófano… - en ese momento se rieron la tres - ¡No me harás eso cielo!... que sabes que yo me porto muy bien… - le dijo haciéndole alguna que otra carantoña. - No te queda a ti nada para convencerme de lo contrario… así que aplícate el cuento y empieza a hacer méritos… - le dijo Esther dándole un golpecito en el brazo. - ¿Has visto como me trata Cruz?... - Ni más ni menos que cómo te mereces… - dijo Esther al final, cosa que hizo que la tres se volvieran a reír. Ese ratito de conversación había hecho que aunque no dejara de tener ciertos nervios al pensar en todo lo que tenía que hacer a partir de ese momento para tener el piso completo, si que se relajara lo suficiente como para disfrutar de ese momento con su chica y con Cruz. 238 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) 17/Oct/2005 21:52 Quedaba una semana para que se fueran finalmente de vacaciones, durante esa semana, en los momentos libres se habían dedicado a mirar muebles nuevos, a Maca se le había metido en la cabeza que lo quería toda nuevo, costase lo que costase, le daba lo mismo, cosa que a Esther no le gustó para nada, para ella, era mejor ir poco a poco poniendo las cosas, no había prisas, estaban todavía en su piso y el nuevo podía esperar un poquito más, pero cuando a la pediatra se le metía algo en la cabeza era incapaz de cambiar de opinión, así que a marchas forzadas fueron poniendo el piso como querían, no sin antes tener alguna que otra pelea a causa de la tardanza de los muebles que habían elegido. En algo más de una semana, tenían el piso completamente amueblado, así que aunque ya estaban de vacaciones, habían decidido quedarse esa semana en Madrid para celebrar ese fin de semana la fiesta de inauguración y salir pitando el lunes siguiente rumbo al lugar que Maca seguía ocultando a su chica desde hacía ya unas cuantas semanas y que seguía negándose a decírselo. Su primera noche en el piso la quisieron pasar por todo lo alto, Maca se había encargado de hacer la cena, decorar el salón con flores y con velas perfumadas, arreglar el dormitorio para que Esther se llevara una gran sorpresa esa noche tan especial, de alguna manera sentía mucho el haberse comportado durante esos meses de aquella manera un tanto obsesiva con la obra y quería compensarla por todo, ella se lo merecía. Esa noche fue perfecta, cuando Esther llegó de ver a unas amigas se encontró con el salón lleno de rosas rojas y blancas y a una Maca sentada en el sofá que la miraba embobada, llena de ternura y de cariño infinito. En ese instante se levantó cuando vio que su niña se había quedado sin pasar de la puerta, se acercó hasta ella y la abrazó, el piso había quedado de escándalo, el salón ocupaba el antiguo y el dormitorio original, por lo que contaba con dos ambientes distintos, separados por una escalera de caracol que comunicaba las dos plantas, por otro lado habían respetado el cuarto de baño original de ese piso, aunque le hubieran cambiado todos los azulejos. - La verdad es que ha quedado bonito cielo… - le dijo su chica en ese momento. - Si… - le sonrió y la besó. - ¿Y todas estas flores?... - Pues para la niña más bonita del mundo… que se merece lo mejor… - y la besó. - ¿Qué me vas a pedir ahora Maca?... – le dijo con voz pícara. - Yo nada… a mí que me registren… - en ese momento la enfermera comenzó a cachearla mientras ambas se reían. - Cielo… sabes que me encanta… pero para eso ya habrá tiempo… - Esther puso cara de puchero, la pediatra la besó y se la llevó hasta la mesa donde estaba todo colocado con mucho gusto. - Como se nota el pijerio señores… - lo dijo en cuanto que vio que Maca le apartaba la silla de la mesa para que se sentara. 239 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - De algo me tiene que servir el colegio de pago… digo yo… - dijo ya sentándose en frente de su chica. - Sí, sí… la verdad es que se lo curraron contigo… - en ese momento Maca se puso seria y empezó a mirar para todos lados, así que Esther la miró fijamente. - Cielo… ¿qué te pasa?... - No sólo es que estoy buscando una cosa… pero ahora no la veo… ¿me ayudas?... – en ese momento se levanta de la mesa, se acerca a su chica y la ayuda a levantarse ofreciéndole su mano. - Claro que te ayudo… pero no tengo ni idea de lo que tengo que buscar… - Cuando lo veas lo sabrás… - en ese momento la besó y se dejó llevar por la pediatra hasta la otra punta del salón. En ese momento Maca se paró y la dejó a ella sola buscando en una estantería que había llena de objetos de cristal, desde la posición en la que se encontraba observaba como su chica intentaba mirar para todos lados y como de vez en cuando buscaba su mirada para saber si lo estaba haciendo bien, pero ninguna emitió algún sonido para no romper la emoción del momento. En unos minutos, Esther encontró una cajita al lado de una figurita de mujer que se encontraba en una de las esquinas de la estantería, la cogió, miró a Maca y cuando vio que esta sonreía, le devolvió una mirada de niña a la que le regalan algo muy valioso e inesperado por ella, se acercó a su chica y abrió la cajita. Su cara pasó de sorpresa a alegría en un solo instante, sobre todo cuando se dio cuenta de que lo que escondía esa caja eran dos preciosos anillos de oro blanco, con sus respectivas inscripciones en la parte interior. - ¿Qué es esto cielo?... – le dijo sin terminar de creérselo. - ¿Tú que crees?... – en ese momento se acercó la pediatra hasta quedarse muy cerquita de su chica. - No se, dímelo tú… - en ese momento Maca cogió uno de los anillos con una de sus manos y con la otra la mano de su chica. - Cariño…. – en ese momento le tembló hasta la voz – creo que sabes que significa todo esto y… - conforme iba hablando, el nerviosismo hacía que no atinara con las palabras apropiadas - vamos que… quiero que sepas que este es un día muy especial para mí…Esther la miraba con cara de asombrada, en realidad nunca había visto a su chica tan nerviosa como en ese momento y se encontraba esperando a que su chica siguiera con su discurso – he estado pensado en todo esto… en todo lo que tenemos y creo que es el momento idóneo para que… para que demos un paso más… y bueno… que yo quería… - en ese momento los nervios le hicieron reírse – bueno más bien que quiero… eso que quiero pedirte… si quieres casarte conmigo… - en ese momento vio como su chica se quedaba parada sin saber que decir y Maca se quedó paralizada durante unos instantes, hasta que se atrevió a volver a abrir la boca - ¿qué me dices?... - Qué te voy a decir cariño… - en ese momento Esther comenzó a llorar – nunca pensé que me lo pedirías… - ya recorría un río de lágrimas por sus mejillas y Maca intentaba limpiárselas con los dedeos de ambas manos. - No llores cielo… - Cariño… si lloro de alegría… de verdad que nunca pensé que me lo pedirías… tenía tan claro que no querrías casarte que me hice ya a la idea de que no lo haríamos… y ya ves 240 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) ahora me lo estas pidiendo y yo aquí llorando como una tonta… - No te preocupes preciosa… que yo espero lo que haga falta para que me contestes… en ese momento se abrazaron. - Pero no seas tonta… claro que quiero casarme contigo… es lo que más he deseado desde que te conocí… - en ese momentos se besaron y se volvieron a abrazar mientras seguían brotando las lágrimas en los ojos de la enfermera, que se apartó un instante para mirar a los ojos a su chica - ¿qué te ha hecho cambiar de opinión respecto al matrimonio?... – Maca le sonrió y se dispuso a contestarle de la forma más simple que lo había hecho en su vida. - Tú… - en ese momento se abrazaron y no dejaron de mecerse la una a la otra hasta que se hubieron calmado del todo. 21/Oct/2005 22:29 En esos momentos no hacía falta nada más, sólo dos cuerpos abrazados en silencio en medio de un salón que envolvía el mundo que habían logrado crear durante esos meses, esos meses en los que una simple curiosidad por parte de ambas había provocado que finalmente dos personas llenas de miedos se encontraran, se comprendieran y se amaran como si no existiese nadie más en el mundo, como si no necesitasen al resto de los mortales ni en esos momentos, ni en el resto de sus vidas. Poco a poco, sin darse cuenta, Maca fue llevando a Esther hasta la mesa del salón en la que estaba servida la comida que le había preparado esa noche, la ayudó a sentarse y aunque Esther, en un principio se resistiera un poco, finalmente accedió a hacerlo y alejarse así unos metros de su chica. - Venga cielo que sólo es durante la cena… si ya sabes que soy toda para ti… - la enfermera no quitaba esa carilla de pena a la vez que miraba de reojo el anillo con tanta ilusión le había regalado su chica para pedirla en matrimonio - ¿No piensas decirme nada más?... - Es que no me salen las palabras… no se que decirte cariño… - se lo dijo sin dejar de mirar ya el anillo. - Cielo… ¿a quién le hablas al anillo o a mí?... – le dijo con tono burlón. - ¡Ays! es que es tan bonito... – en ese momento miró a la pediatra que la observaba con detenimiento. - No si bonito si que es… pero vamos que con quien te casas es conmigo… - se rió en ese momento. - Si… lo se… pero déjame que lo mire un ratito más… anda cielo no seas así… - le dijo como si fuera una niña pequeña. - Esta bien… tu misma… - en ese momento se acordó de una cosa - ¿Has leído lo que pone dentro?... - ¡Ay! que tonta… con la emoción no me he fijado… - en ese momento se sacó con cuidado el anillo para leer lo que ponía en su interior, cuando ya lo hizo, miró a su chica y le sonrió. - ¿No me lo vas a leer?... – Esther asintió en ese momento y se preparó para leérselo en voz alta. 241 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - “Tú eres mi mundo. Te quiero. Maca”… - en ese momento ambas se sonrojaron, una por leerlo en voz alta y la otra por escuchar algo que había mandado a inscribir hacía ya un mes - ¿Cuándo lo hiciste?... – parecía que en ese momento la enfermera le había leído el pensamiento y Maca se quedó un poco sin saber que decir. - Pues… - no sabía como empezar, pero al final lo hizo – lo pensé hace un tiempo… así que un día en el que fuiste a ver a tu prima, pues fui a encargarlo… - De eso hace un mes por lo menos… - le dijo Esther sorprendida - ¿Has esperado un mes para pedirme matrimonio?... – Maca asintió sin realmente saber que decir, pero la miró de tal manera, que con un solo gesto, Esther captó todo lo que le estaba diciendo la pediatra con la mirada – estabas esperando a que nos dieran el piso… - Maca asintió de nuevo. - Si… lo estaba esperando… ¿ahora comprendes por qué el otro día cuando fui a buscarte al quirófano saltaba de alegría?… - Esther asintió y Maca le cogió la mano para acariciarla - ¿ahora comprendes que haya estado como una loca comprando todo lo necesario para que el piso estuviera listo para hoy?... – la enfermera seguía escuchándola atentamente – pues aquí mi niña… - la señaló a la enfermera - aquí el piso… - hizo un barrido gestual por todo el salón - y finalmente yo misma… - dijo tocándose el pecho levemente - los únicos ingredientes necesarios para pedirte en matrimonio y pasar la velada más romántica que te hayas podido imaginar en tu vida… - en ese momento Esther se levantó de un saltó, se abalanzó sobre su chica que estuvo a punto de caerse de la silla y comenzó a besarla apasionadamente. - Eres la mejor cielo… la mejor… - le dijo Esther entre beso y beso. - No cielo… tú haces que yo sea así… así que tú eres quien tiene todo el mérito… - Si es que eres un sol… ¡ay! que te como… - le dio otro beso profundo. - Tú más… - No tú más… - le dijo negando con la cabeza a su chica. - Mira que a cabezonería ya sabes tú quien gana… - le dijo Maca de broma. - Claro yo… - le contestó una Esther toda convencida de ello, lo que hizo que Maca intentara besarla y que esta saliera corriendo para intentar escapar de ella. - Anda ven aquí… - en ese momento sin moverse de la silla le hacía gestos a su chica para que se acercara hasta ella, ya que está se había colocado en la otra punta del salón. - Ven tú… - le dijo desde allí. - Pues muy bien… te quedas sin una cosita… - en ese momento Esther reaccionó al ver la cara seria de su chica y fue acercándose poco a poco hasta ella. - ¿Qué cosita?... - Cariño la curiosidad te puede… - Si sobre todo si esa curiosidad significa cierto cuerpo de cierta pediatra que anda loquita por mis huesos… - Tú di que si… ante todo la autoestima por las nubes… eso es esencial… - en ese momento estuvo a punto de atraparla pero de nuevo se había alejado de ella. - Tengo muy buena maestra… - diciendo esto, se acercó finalmente a la pediatra, se sentó a horcajadas encima de ella y comenzó a besarla por el cuello, los labios, las mejillas, mientras intentaba introducirle una mano por debajo de su camiseta. - Ummm… cielo… me parece que esta comida se va a quedar aquí para luego… - le dijo besándole fuertemente. 242 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Me parece una fantástica idea… - en ese momento se levantó, le dio la mano a su chica y se la llevó hasta uno de los sofás del salón – vamos a estrenarlo… - Tu si que sabes mi vida… - en ese momento sus bocas se volvieron a encontrar para no dejar escapar esa noche de pasión que sólo había hecho empezar para ellas y que por supuestos iban a disfrutar por todo lo alto. 22/Oct/2005 16:30 Su primera noche en aquel piso fue muy especial, a media noche, les entró hambre y picaron algo de lo que se había quedado encima de la mesa del salón, pero rápidamente subieron para probar la cama, desde luego era la inauguración que se merecía ese piso que tantos quebraderos de cabeza le había llevado a Maca durante todos esos meses. Ya en la cama, se tumbaron la una al lado de la otra y comenzaron a acariciarse con mucha suavidad, el silencio se había apoderado de la habitación, ese silencio que para Maca era tan esencial en su vida y que Esther había aprendido a respetar. En realidad siempre había sido su forma de escapar de la realidad, de pensar en aquellas cosas a las que por su trabajo o por estar rodeada de gente no podía dedicarle tiempo, pensaban en la gente que había pasado en su vida, sus amigos, su familia, pensaba en aquellos años en los que su vida había sido de todo menos aburrida, pensaba en Esther, pensaba en la boda, pensaba en los niños que vendrían y se notaba feliz, contenta de tenerla a su lado y en el fondo contenta de no haberle fallado hasta el momento, por lo menos así lo pensaba ella. Cuando se volvió para su chica, vio que se había dormido tal como a ella le gustaba hacerlo siempre, se sentía bien de tenerla así, de que la tocara y que no la dejara escapar, de que en el fondo fuera capaz de hacerle ver que se merecía en el fondo ser feliz como cualquier otro mortal de la tierra, así que poco a poco se durmió respirando el mismo aroma proveniente de su chica que le daba tanta paz y la reconfortaba tanto. 22/Oct/2005 17:13 Aunque era totalmente consciente de que estaba soñando su mente le estaba indicando que se encontraba muy bien donde estaba, en un principio no reconoció el lugar pero al volverse para mirar a su alrededor lo hizo, estaba en el comedor de su residencia durante sus años de estudio. Estaba confusa, muy confusa, no sabía que hacía allí exactamente, pero se vio cogiendo una bandeja con la comida e ir andando hasta una mesa en la que una chica le hacía una señal para que se sentara, al llegar hasta ella reconoció a Olga, su amiga lo que la hizo tranquilizarse un poco. De repente, alguien se sentó a su lado, una chica a la cuál no podía verle la cara, pero que por alguna razón le resultaba muy familiar, se volvió hacía ella y poco a poco esa cara difuminada iba recobrando la nitidez suficiente para saber de quien se trataba, su sorpresa fue mayúscula al encontrársela a su lado con tanta claridad, pero lo peor de todo fue cuando notó como alargaba su mano y le tocaba la pierna por debajo de la mesa, sintió como su cuerpo se electrizaba y sin saber cómo, pasaba a estar en la 243 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) habitación de Nuria, las dos solas, sentadas en la cama y entablando una de sus conversaciones de antaño, cuando paró de hablar y la miró a los ojos como había hecho siempre. - ¿Por qué nunca me besas?... – sintió como sus palabras se le clavaban en el corazón como habían hecho en el pasado. - No lo se… - fue lo que consiguió sacar de sus labios y en un instante notó como Nuria la besaba con mucha dulzura, como provocaba en ella que un escalofrío le recorriera todo el cuerpo sin poder evitarlo. En ese momento dio un salto y se encontraron en el apartamento que Maca ocupó sus dos últimos años de carrera. En él se encontraba sentada en el sofá de su casa, Nuria se encontraba sentada en uno de los sillones del salón y le estaba hablando sobre algo que en un principio no pudo saber de que se trataba, hasta que escuchó esas palabras que en el pasado le habían hecho tanto daño. - Maca sabes que no puedo estar contigo… lo sabes… no quiero hacerte daño… - en ese momento se levantaba del sillón, se sentaba al lado de la pediatra y comenzaba a hablarle al oído – sabes de sobra que ahora mismo no puedo estar con nadie, lo sabes… no es por ti Maca, no es por ti, soy yo… ¿Créeme?... – en ese momento notó como Nuria se levantaba de su lado y desparecía de su sueño. En ese instante se despertó y notó como las lágrimas recorrían toda su cara, por qué había tenido que volver a soñar con ella, hacía mucho tiempo que no la había vuelto a ver en sueños, hacía tiempo que esos sueños que se repetían casi cada noche no habían vuelto a aparecer y pensó en las razones por las que lo hacía ahora después de tanto tiempo. Intentó limpiarse las lágrimas como pudo, miró el reloj y vio que eran las cinco de la mañana, después miró a su chica, esperaba que no se hubiera despertado con su llanto, no quería que la viera llorar, no sabría como explicárselo, como explicarle a la mujer con la que te vas a casar que lloraba porque había vuelto a soñar con la persona que en el pasado le rompió el corazón en mil pedazos, la persona por la que se convirtió en parte de lo que era y por la que hasta hace poco tiempo hubiera dado todo por tenerla a su lado. A pesar de que sabía que le costaría trabajo volver a dormirse, poco a poco lo fue consiguiendo, en el fondo tenía que intentar que Esther no lograra nunca saber de la existencia de Nuria, no quería que sintiera celos de la única mujer en el mundo que podría llegar a apartar a la pediatra de su lado. 22/Oct/2005 18:04 Esa mañana se despertó temprano, había conseguido conciliar el sueño a pesar del sueño que por cierto no se había vuelto a repetir durante las horas que había dormido. Esther seguía a su lado dormida, le gustaba en el fondo que fuera tan marmotilla, que 244 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) le gustara dormir tanto, aunque todas las mañanas tuviera que hacer el mismo ritual para intentar que se levantara a su hora para no llegar tarde a trabajar, ahora estaban de vacaciones, en tres días se iban rumbo a un lugar que le traía grandes recuerdos a la pediatra de su niñez y después rumbo a Sevilla, la ciudad que le había proporcionado tanto y le había quitado todo, esa ciudad de la que estaría enamorada toda la vida y en la que dejó tanta gente y tantos recuerdos. El tiempo en el que estuvo en la cama, pensó en el sueño, pensó en Nuria, pensó en las razones por las que había soñado con ella después de tanto tiempo, intentó recordar el tiempo que hacía que no sabía nada de ella, para ser exactos, tres años y algo más de dos meses, pensó la razón por la que era tan mala para recordar ciertas cosas y en un segundo era capaz de calcular el tiempo que hacía que no sabía nada de Nuria, su Nuria. Todavía recordaba esa última conversación que tuvieron hace tres años, poco antes de que Maca decidiera irse a Jerez para casarse con Fernando y dejara de tener contacto con Olga y con los demás. Hacía dos años que no había sabido nada de ella, Nuria se había ido a estudiar a Londres y a pesar de haberla recordado cada día, cada noche, cada instante de su existencia, Maca había seguido más o menos con su vida, hasta que un día volvió a Sevilla y se la encontró una tarde en el portal de su casa. En un principio Maca no supo reaccionar cuando la vio, se le paró el corazón, el alma cuando la vio allí sentada en la puerta, no había cambiado nada en todos esos años, en ese instante vio como se levantaba y se acercaba efusivamente hasta ella para darle un abrazo. - Qué pasa no piensas abrazar a una antigua amiga… - le dijo viendo que la pediatra no reaccionaba ante lo que le estaba sucediendo. - Hola… - fue el único sonido que salió de su boca en ese momento. - Sigues igual de seca que siempre… - Maca encogió los hombros sin muchas ganas de responder - ¿No me invitas a tu piso?... – siempre había sido muy directa, sobre todo si se trataba de Maca. - Claro, claro… - en ese momento se dirigieron para abrir la puerta del portal y subir hasta el piso de Maca. Durante el trayecto hasta el piso no abrieron el pico para nada, Maca se limitó a mirar al frente esperando despertarse de un sueño, porque tener a Nuria a su lado, desde hacía tiempo se había convertido en un sueño. Cuando llegaron, abrió la puerta del piso y le indicó que entrara en él, Nuria se dirigió al salón mientras Maca llevaba las bolsas a la cocina. - Sigues igual de sosa que siempre… ya podrías haber cambiado un poquito la decoración… - le dijo Nuria casi gritándole desde el salón, pero Maca no contestaba, en realidad nunca le contestaba a esas preguntas, se mantenía en silencio esperando a que su amiga cambiara de conversación y dejara de meterse con ella, en el fondo era su mecanismo de defensa, la pediatra sabía que Nuria estaba más nerviosa que ella en esos momentos – eso tú nunca contestes Maca… para qué… creía que habrías 245 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) cambiado con los años… - Pues aquí sigo… - se acercó tan en silencio hasta el salón que Nuria al escucharla pegó un respingo. - Joder… había olvidado lo silenciosa que eres… - Lo siento… - fue lo único que pudo decir Maca en ese momento, se sentó en el sofá mientras Nuria seguía de pie moviéndose de un lado a otro de salón y comenzó a observarla atentamente. - ¿Te preguntarás que por qué he venido?... – Maca asintió, en el fondo no le quedaba más remedio que escucharla, quisiera o no – pues es que ya me he cansado de Londres, en el fondo es muy aburrido y todo esto… - Ya… - Necesitaba un cambio de aires y esas cosas que sabes que me pasan… - Ya… - Maca… ¿podrías decir algo más que ya?... me pones nerviosa… - ¿Qué quieres que te diga?… ¿qué me alegro de verte?... – Nuria la miraba fijamente a los ojos – pues yo te lo digo… me alegro de verte y de ver que estás bien… - Joder Maca… no esperaba que me recibieras con los brazos abiertos… pero al menos que te alegraras de verme… - Y me alegro… ya te lo he dicho… - Nuria sabía que como en el pasado, le costaría sacarle a Maca algo que no fueran monosílabos de sus labios. 22/Oct/2005 20:24 En la vida habían hablado de sus sentimientos, a Maca le había costado siempre horrores demostrarle a Nuria lo que realmente significaba para ella, tenían la capacidad de hablar de todo, podían estar horas y horas hablando de la vida, de la muerte, de las esperanzas, de los amores, de los desamores, pero nunca habían hablado de lo que realmente era su relación, para Nuria, seguro que se hubiera tratado de una simple amistad con derecho a roce, tal y como se lo recordaba a cada instante, pero para Maca, para Maca esa relación se había convertido en su vida. Después de dos años sin verla, lo había intentado todo, había intentado rehacer su vida como buenamente había podido, a trancas y barrancas había ido conociendo a alguna que otra chica, había empezado algo con María, la amiga en común que tenían Olga y ella y había conocido ya a un Fernando más maduro del que dejó en Jerez cuando se fue a estudiar a Sevilla. Y ahora la tenía allí, en su salón, en realidad era lo que siempre había deseado, lo que siempre había soñado, en el fondo no había cambiado nada, era la misma mujer que dos años atrás había huido de allí sin mirar atrás, ni tan siquiera se había despedido de Maca. - ¿Qué hay de tu vida?... – le preguntó Nuria ya un tanto desesperada del silencio de la pediatra. - Pues nada aquí estamos… en la misma ciudad… en el mismo piso… con los mismos amigos… y con la misma cara de gilipoyas de siempre… pero claro yo siempre he sido 246 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) una aburrida… - Joder Maca no digas eso… - en ese momentos sentó en uno de los sillones. - Déjalo… - en ese momento le sonrió, en el fondo se alegraba de verla aunque no supiera la razón por la que había vuelto. - Tía me alegro un montón de verte… no sabes lo que te he echado de menos… parecía como si Maca no le hubiera dicho nada, como si no hubieran pasado dos años desde la última vez que se habían visto. - Venga cuéntamelo que lo estás deseando… - sabía que Nuria se comportaba de esa manera cuando quería contarle algo a la pediatra. - Pues qué me va a pasar Maca… lo de siempre… un tío pesado que no me dejaba ya vivir… por eso me he venido… y porque estoy harta de la gente de allí son unos plastas… - Como todo el mundo… ¿Cuánto tiempo te quedas?... – finalmente Maca se había atrevido a preguntárselo. - Supongo que quince días o así… hasta que vuelva a mi casa a ver a mi familia… me han dicho que quieren verme… - Me alegro… - Que va niña… son unos hipócritas… pero ya sabes… la familia es la familia… - Claro… Durante el resto de la tarde estuvieron charlando y poco a poco la tensión fue dejando paso a las risas y a los recuerdos de tiempos mejores. Maca se había propuesto no volver a caer, no dejarla que volviera a trastocar su vida como lo había hecho siempre, aunque le resultara muy difícil lograrlo. 22/Oct/2005 21:29 Dos días más tarde parecía que todo estaba solucionado, en realidad todo volvía a ser como antaño, esa complicidad no había desaparecido, la una sabía siempre donde estaba la otra, se hablaban sin mirarse, incluso Olga, estaba ya de los nervios otra vez y cada vez que veía a Maca le volvía a recordar que le volvería a hacer lo mismo otra vez, que las personas no cambian y mucho menos Nuria, pero la pediatra no le hizo caso, ningún caso. Una noche, en uno de los pubs a los que solían ir y que le traía tantos recuerdos a ambas, no se le ocurrió otra cosa a Nuria que beber cubata tras cubata, por lo que en un alarde de cariño extremo, en un momento determinado se le acercó a Maca y se abrazó a ella, o más bien la pediatra la agarró para que no se cayera al suelo. - Sabes Maca… - le dijo mientras apoyaba su cabeza en su hombro torpemente – te he echado mucho de menos… me hacías tanta falta en Londres… es que no he encontrada a ni nadie que se haya parecido minimamente a ti Maca… Londres es una puta mierda… - Nuria no digas nada… vámonos a casa… - en momentos como ese había sido la única forma de que Maca escuchara algo de ese calibre por parte de Nuria, el resto del tiempo se cerraba a cal y canto, tanto o más que la pediatra y Maca no sabría si se 247 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) acordaba de esos episodios de borrachera o no. - Maca no me dejes nunca… eres la única persona que siempre ha estado a mi lado… la única que no me ha dado la espalda… - Tranquila… - le dijo ya intentando sacarla a la calle para que le diera el fresco, pero antes de lograrlo, Nuria se paró al lado de unos tíos que no paraban de mirarla. - Sabéis pringaos… esta tía que está aquí es la persona que mejor folla del mundo… y ahora se viene a la cama conmigo… - lo dijo toda convencida. - Venga Nuria… deja a la gente tranquila… - intentó disculparla con un gesto. - Ella nunca lo dirá… pero es cierto… es la persona más increíble y que mejor folla del mundo… - esto lo dijo ya gritando en medio del loca, entonces tiró de ella y la sacó por fin a la calle, antes de que la dueña las echara de allí. Como pudo se la llevó hasta el piso y la acostó en su cama, poco a poco le fue quitando la ropa y le puso una camiseta para que no pasara frío. Cuando la acostó, se fue al cuarto de baño a echarse agua fría en la cara, lo necesitaba, estaba visto que había vuelto la Nuria de siempre con una fuerza descomunal y Maca sabía que le costaría horrores no volver a caer. Al rato, cuando pensó que ya se habría dormido, se fue hasta la cama y se acostó a su lado, le temblaba todo el cuerpo, hacía tanto tiempo que anhelaba ese cuerpo a lado del suyo que no se atrevía a tocarla, no se atrevía a moverse de la posición en la que había caído, se sentía atrapada, se sentía inmersa en una sensación que no había vuelto a tener con nadie y que algo le decía que en la vida iba a volver a sentir, como pudo intentó dormirse, pero cuando ya creía conseguirlo, algo le decía que mirara a su lado para ver si Nuria estaba bien, si no se había despertado, pero cada vez que lo hacía veía que su amiga seguía durmiendo la mona y poco a poco fue amaneciendo, la luz entraba por una de las ventanas que no había echado a la hora de llegar aquella noche a su casa, así que se levantó y con mucho cuidado consiguió no hacer ningún ruido que pudiera despertarla. En ese momento se dirigió a la cocina, necesitaba un café que le despejara la mente, había dormido fatal, estaba cansada pero no se atrevía a dormirse, temía que Nuria despertara y se fuera sin despedirse. Dos horas más tarde apareció por la puerta del salón con la camiseta que le había prestado Maca para dormir y con expresión de cansada, parecía que al final ninguna de las dos había dormido lo suficiente esa noche. - ¿Quieres un té?... – siempre recordaría la primera vez que Nuria le dijo que odiaba el café pero que le encantaba el té y se levantó en ese momento del sofá en el que estaba. - ¿Todavía recuerdas eso?... – lo dijo sorprendida. - Hay cosas que son difíciles de olvidar… - le contestó Maca ya desde la cocina. - Ya… - ¿Te preparo algo de comer?... - ¿Sabes lo que me apetece?... – Maca negó con la cabeza – huevo frito con patatas… 248 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Tu como siempre hija… cuanto más sencillo mejor… - Esa es la esencia de la vida… te lo digo yo… - en ese momento comenzaron a reírse las dos - Pues un huevo frito con patatas para la señorita… - le dijo Maca en tono burlón. - ¿Te ayudo?... – le preguntó Nuria. - Claro, como quieras… tendremos que pelar algunas patatas… pero así lo hacemos más rápido… - Por supuesto… el trabajo en equipo es el mejor invento… Se fueron para la cocina, Maca sacó dos cuchillos y unas cuantas patatas para ir cortándolas a pedacitos para freírlas después, se las repartieron un comenzaron a pelarlas mientras hablaban de cualquier cosa, hasta que unos minutos más tarde Nuria empezó a tontear otra vez con Maca. - ¿Te he dicho ya que estás muy sexi?... – le dijo mientras se acercaba a Maca y le daba una palmadita en el culo. - Nuria no empecemos… - en ese momento se hizo el silencio, silencio que rompió Nuria segundos más tarde. - Maca quiero que me folles… que me folles como tú sabes… - Nuria yo… - Maca sabía que si accedía a ello la destrozaría, pero aún así lo deseaba tanto, la deseaba tanto. - Desde que llegué tengo ganas de que me folles… tengo ganas de que me poseas como aquella vez… - de eso hacía casi dos años y medio, en el que en una situación parecida Nuria le había pedido lo mismo, en esa ocasión Maca salió muy maltrecha - ¿Por qué nunca te lanzas Maca?... ¿por qué siempre te tengo que besar yo?... - No lo se… - en ese momento Nuria se abalanzó sobre ella y Maca supo que no pondría resistencia, en el fondo lo deseaba, la deseaba y Nuria lo sabía. Más por empeño que por sentido de la orientación llegaron hasta la cama, por el camino se habían ido desnudando la una a la otra, para Maca aquello era un momento muy íntimo, muy privado, pero sabía que para Nuria aquello sólo significaba sexo, simplemente eso y aún así, se dejó llevar, en el fondo siempre se dejaría llevar. 23/Oct/2005 11:43 Era ya prácticamente de noche cuando Nuria decidió que ya era hora de irse, así que se levantó de la cama, se vistió y prácticamente sin despedirse, Maca escuchó como cerraba la puerta del piso. Esa noche para la pediatra fue desgarradora, fue volver al pasado de una manera bestial, un pasado que se había propuesto olvidar porque le hacía daño, mucho daño, Olga tenía razón, las personas no cambian, las personas pueden llegar a moldearse levemente, ser un reflejo de otra persona, pero en el fondo siempre seguirán siendo las mismas y esta vez tampoco había sido diferente, como siempre que había pasado algo entre ellas, Nuria desaparecería durante varios días, días que sabía Maca que se le harían eternos, pero que tarde o temprano volverían a traerla a su lado. 249 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Esa noche Maca no tuvo fuerzas ni para llorar, recordaba todas esas noches en la que estando en la misma situación un reguero de lágrimas la había inundado mientras notaba como un desgarro en el pecho como si una espada hubiera entrado de repente hasta su corazón, incluso había imaginado lo que sería desaparecer del mundo, desaparecer de esa vida que la estaba matando, pero sólo, como antaño, su mente solo le hacía una pregunta, ¿por qué?, ¿por qué era así?. En el fondo Nuria era una persona tan solitaria como ella, una persona que necesitaba del cariño de la gente, del apoyo incondicional de todo el mundo, una persona que buscaba en el cariño ajeno lo que ella nunca se atrevía a dar, en el fondo eran iguales, dos almas casi gemelas que un buen día decidieron unirse en una relación de amistad marcada con tintes sentimentales difíciles de comprender por parte de todas las personas que conocían la historia. Poco a poco y sin darse cuenta, el cansancio le iba pudiendo y lentamente se fue durmiendo, el caparazón estaba echado, su vida se había vuelto a cerrar de la misma manera en la que lo había hecho dos años antes. Pasaron los días y Maca decidió seguir con su vida, Olga a pesar de enterarse de todo lo que había pasado, la apoyó como siempre incondicionalmente y aunque intentaba que la pediatra se desahogara con ella, la mayor parte del tiempo un silencio inundaba sus encuentros, estaba metida en su mundo interior, en ese mundo en el que ya no sentía nada, en el que nada le afectaba, en el que nada la obligaba a ser lo que no era. A los tres días de su encuentro con Nuria, fue a tomar café con Olga a una cafetería que frecuentaban mucho, en una de las ocasiones que miró por la ventana, le pareció ver a Nuria al otro lado de la calle, en el pasado no había sido extraño que cuando entraba en algún lugar, cualquier chica con el mínimo parecido con Nuria le hubiera causado un vuelco en el corazón, así que pensó que esa vez sería igual. Volvió a mirar y de repente se dio cuenta de que atravesaba la calle y se dirigía hacía la cafetería acompañada de un chico, intentó disimular y mirar a Olga, que en seguida se percató de la situación y ya estaba alerta ante cualquier posible encuentro desagradable con esa mujer. Como si de un imán se tratara, casi de inmediato vio como Nuria se acercaba de la mano de ese chico, así que la pediatra supo que esa era la razón por la que había desaparecido aquella noche y por la que no había tenido noticias de ella durante esos días. - ¡Maca!... que alegría verte por aquí… - le dijo Nuria con una de sus mejores sonrisas – precisamente le estaba hablando de ti a Fran… - Maca nunca supo por qué lo hacía, pero a todos sus novios, acompañantes, amantes o lo que fueran, les hablaba de ella. - Ya… - le dijo Maca intentando calmarse ante otra de las puñaladas de Nuria. - ¿Podemos sentarnos?... – le preguntó más a Olga que a Maca, sabía que nunca le había caído bien a Olga. - Como quieras España es libre… - le contestó Olga sin mucho ánimo. - Así que tu eres la famosa Maca… - le dijo Fran mirándola de arriba a bajo – ya tenía ganas de conocerte después de tres días hablándome de ti… - Si es que es una tía genial Fran… - le dijo Nuria mientras le daba un golpecito al chico en el brazo. 250 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Bueno Maca… yo me voy que Felipe me está esperando… - le dijo Olga mientras se levantaba de allí y se despedía de ella cogiéndole la mano un instante, los besos nunca habían sido el fuerte de la pediatra y Olga lo sabía – si necesitas algo, ya sabes donde estoy… - Maca asintió – Nuria… Fran… hasta otra… - y diciendo esto se marchó dejando a Maca a solas con esos dos. - Nunca le he caído bien… - dijo Nuria rotundamente. - Es mi amiga… - le contestó Maca – además a ti nunca te han caído bien mis amigos… - No me han caído bien porque siempre han intentando separarme de ti… - en ese instante parecía que sólo existieran ellas dos, ya que Fran había desaparecido de repente de esa mesa y se limitaba a mirar de un lado a otro como si se tratara de un partido de tenis. - Yo de eso no tengo la culpa… - Maca se encogió de hombros – ellos perciben las cosas… y quieren lo mejor para mí… - Joder Maca… no empecemos… - le dijo en tono de reproche. - Si yo no he dicho nada… sólo te estoy diciendo por qué nunca te han aceptado, sólo eso… - No me han aceptado porque sabían que cuando yo estaba contigo… desaparecías de sus vidas… que si se trataba de elegir entre ellos o yo… siempre ganaba yo… - Ya pero ellos nunca me han juzgado y los considero mis amigos porque me aceptaron después de todo eso… como si no hubiera pasado nada… - ¿Y yo tengo la culpa de eso?... – le preguntó Nuria ya indignada. - No se, tu sabrás si te sientes culpable o no… - había algo en su mente que le decía que tenía que irse ya de allí, pero por otro lado, ese imán que las unía le indicaba que no podía moverse del sitio, que no la dejaba moverse del sitio. - ¿Te vienes a tomarte una copa luego?... – era increíble la forma que tenía Nuria de cambiar rápidamente de tema cuando de sentimientos se trataba. - Búscame y veremos… - en ese momento Maca consiguió levantarse de la mesa y despedirse – hasta luego Nuria, hasta luego Fran y encantada de conocerte… - Lo mismo digo Maca… nos vemos… – le dijo Fran. Como pudo salió de la cafetería y se fue a dar una vuelta, necesitaba respirar, necesitaba calmarse y en su casa sólo encontraría anhelo y desesperación, tampoco quería acudir a Olga, demasiado tenía ya con aguantarla de vez en cuando. En el fondo sentía pena por Fran, otro chico que seguramente andaría enamoradito de Nuria y que en breve pasaría a forma parte de su agenda de conquistas de quita y pon, pero lo peor no era eso, lo peor era que cuando eso sucediera, Nuria acudiría a ella como siempre y la escucharía contarle todos los defectos y virtudes de ese chico que en el fondo se merecía algo mejor que una mujer como Nuria. 23/Oct/2005 16:20 Finalmente sin saber cómo, esa noche accedió a salir con Nuria y con Fran, sabía a lo que iba, de tercera en discordia, pero en el fondo estaba acostumbrada a eso y a más, por un lado seguía teniendo esa sensación de no quererle fallar como habían hecho otras personas aunque eso significara morirse por dentro a cada segundo que pasaba a 251 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) su lado, en realidad Nuria era como una droga, no sólo para ella, si no para todo el mundo. Esa noche fueron a un pub cercano al piso de Maca, durante todo el tiempo que estuvieron allí, Nuria se mostró muy cariñosa con el chico, mientras la pediatra fingía que se divertía como tantas veces había hecho. En un momento dado miró su reloj y vio que eran las dos de la mañana, en realidad estaba muy cansada y ya no le apetecía seguir allí, sobre todo estando con los dos en ese plan, decidió entonces ir al servicio para quitarse un poco de en medio durante unos minutos. Estando allí esperando a que quedara libre, vio que Nuria intentaba encontrarla, se acercó a ella y la abrazó por la espalda, Maca se quedó paralizada, sin decir nada, sin querer nada. - Te echaba de menos… - le dijo susurrándole al oído. - Ya… - Maca seguía esperando a que saliera la chica que se había metido delante de ella en el servicio. - Maca no seas niña… - la pediatra pensó que quien era Nuria para recriminar su actitud cuando realmente era ella la que se comportaba como una niña. - Nuria déjame… - le dijo intentando deshacerse de ella para entrar al servicio una vez que la chica que estaba dentro había salido por fin – tengo que entrar… - ¿Puedo entrar contigo?... – Maca la miró con cara de pocos amigos, sabía que aunque le dijera que no se colaría dentro de todas formas, así que la dejó pasar y cerró la puerta de ese estrecho baño en el que intentaría moverse como pudiera. - Que pena que no eres un tío… - le dijo mientras se apoyaba en la puerta y veía como la pediatra se bajaba los pantalones e intentaba mear. - Pues no lo soy… - cuantas veces había escuchado ese tipo de excusas por parte de Nuria para echarle en cara la razón por la que no tenía nada más con la pediatra, estaba harta ya de esas tonterías – soy lo que ves… y me alegro de serlo… - De eso no tengo duda… estás muy bien… - le dijo mientras se acercaba a una Maca que ya se levantaba e intentaba subirse los pantalones como podía - añoro tus besos Maca… - en ese momento se acercó tanto que sus labios estuvieron a punto de juntarse – nadie me ha besado como tú… - Eso no me lo creo Nuria… - la tensión era papable dentro de ese pequeño habitáculo. - Esos son todos unos pringaos… no saben ni follar… - Ya… - sólo le salió decir eso, pero en realidad le hubiera dicho “pero tú te los follas y la cría chica soy yo”. - Joder Maca, cuando te pones así no hay quien te entienda… - le dijo enfadada. - No me pongo de ninguna manera Nuria… que nunca te haya juzgado no quiere decir que apruebe tu forma de vida… no se cómo puedes ser así, jugar con la gente de esa manera… - Yo no les prometo nada… saben lo que hay… y se mueren por un polvo… nada más… además en el fondo no sienten nada por mí, son hombres… - Ya… me dejas que salga de aquí… - en ese momento intentó salir de allí, se estaba agobiando, se estaba muriendo, muriendo por hacerle el amor allí mismo a pesar de todo, a pesar de cómo la trataba, a pesar de sus desplantes, pero esta vez no caería, esta vez saldría de allí como pudiera. - Joder Maca eres una cobarde y toda tu vida lo serás… - en ese momento consiguió 252 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) abrir la puerta y dejarla dentro, pero se volvió al escuchar eso. - Nuria soy así… no tengo nada más que hablar… - diciendo esto cogió el camino y se fue hacía la pista donde un Fran comenzaba ya a estar desesperado por la tardanza de Nuria, se acercó hasta él, se despidieron y se fue para su casa. 23/Oct/2005 17:19 Una tarde que había salido con Olga a comprar algo para entretenerse, estaban ya volviendo a su casa para dejar las cosas y tomarse un café juntas, se la encontraron, en un principio Olga la recibió como siempre, muy secamente, nunca le había gustado esa relación, nunca, aunque supiera que en el fondo no podía hacer nada. - Hola Maca… - le dijo Nuria cariñosamente. - Hola… - le respondió la pediatra, mientras Olga la miraba con ojos de odio. - ¿Podemos hablar?... – le dijo Nuria con voz de arrepentida. - No tengo nada que hablar contigo Nuria… - en ese momento se acercó hasta el portal y abrió la puerta, primero dejó pasar a Olga y cuando ya lo iba a hacer ella, Nuria la cogió del brazo e hizo que se girara para mirarla. - Quiero aclarar unas cuantas cosas de una vez por todas Maca y tiene que ser hoy… - ¿Y eso por qué?... - Me marcho… me voy a Nueva York… me ha salido un trabajo allí y me voy pasado mañana… - Está bien… - en ese momento dejó pasar a Nuria dentro del portal y Olga decidió entonces que se iría, en ese momento sabía que estorbaba. - Buenos chicas me voy… - esa vez si que le dio dos besos a Maca – que ya sabes… hasta otra Nuria… - Adiós Olga… - le dijo Nuria despidiéndose. - Venga subamos… - dijo Maca en ese momento. Subieron hasta el piso, la pediatra dejó las bolsas en su habitación y se dirigió al salón donde ya se encontraba Nuria esperándola. - ¿Te apetece algo?... – le preguntó cordialmente. - Agua si tienes… - Claro… - en ese momento se dirigió hasta la cocina y sacó una botella de agua fresquita y dos vasos, se volvió al salón y se sentó – Pues tu misma, dime lo que sea… te escucho… - Tengo presente que eres la persona más importante de mi vida… has sido mi salvadora… mi amiga… mi confidente… - Ya… - No creas que es fácil saber qué pasa por esa mente que tienes… a veces me asustabas Maca… y me asustas… - Yo no me como a nadie Nuria y lo sabes… - Nuria asintió. - Eres la persona que mejor me ha entendido… la que siempre me ha apoyado… - Somos amigas… - atino a decirle la pediatra – para eso estamos… - Y siempre te lo agradeceré… 253 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Pues ya está… me parece muy bien… - en ese momento se levantó de su asiento para irse a cualquier otro lugar del piso que no fuera ese. - No he terminado… - dijo Nuria un poco dolida – Joder Maca… siéntate… - la pediatra obedeció y se volvió a sentar – ¡No lo comprendes Maca!... tanto te cuesta comprender que aunque estuviera contigo no ibas a ser feliz… - Eso no lo sabes Nuria… - poco a poco iba subiendo de tono la conversación. - Aunque nunca te lo haya dicho… por gestos, por respuestas, por cómo me has tratado todos estos años… siempre he sabido lo que sentías por mí… no soy tonta, sólo omitía y no le daba importancia a todas esas cosas… - ¿Por eso me hacías daño?... ¿por eso intentabas ser cariñosa conmigo y después me ignorabas durante días?... vaya manera de darle a entender a una persona que no quieres nada con ella… - Joder Maca… yo te quiero… pero no cómo tu quieres que te quiera… - Yo no pretendo que me quieras, ya no… sólo que seas consecuente con tus actos… - Te mereces a alguien mejor que yo Maca… ¡no te das cuenta de que yo no se querer a nadie!. - Eso no es cierto Nuria… eso te pasa porque te da pavor depender de alguien… porque ni tan siquiera te sientes capaz de ser feliz con una persona que te quiera a tu lado… porque eres una niña y siempre serás una niña a la que complacer en sus caprichos… madura Nuria madura porque un día de estos te llevarás el mayor palo de tú vida y yo no estaré a tu lado para consolarte… - Ojalá pudiera quererte como te mereces… - en ese momento se acercó hasta Maca e intentó abrazarla, pero la pediatra se lo impidió. - No me toques Nuria… no soporto que me toquen… - sus ojos en esos instantes iban a estallar de rabia, así que suspiró profundamente y siguió hablando - no tienes ni la menor idea de lo que he pasado estos años… como me he sentido cada uno de los días que he tenido que pasar sin ti… lo que he llorado, lo que he padecido y por qué … por ti… sólo por ti… no tienes ni idea de lo que es levantarse una mañana y sentir que te falta el aire, que te mueres un poquito más por dentro, que por mucho que tus amigos te apoyen e insistan en que tienes que seguir con tu vida… te dan ganas de mandarlo todo a la mierda… por qué… yo te lo digo Nuria… por ti… por ti… por ti… - en esos momentos su cara estaba totalmente cubierta de lágrimas – que te quiero… eso es más que evidente… siempre lo ha sido… pero tu te empeñabas en tratarme como si nunca hubiera pasado nada… te empeñabas en sonreírme, en mirarme, en besarme, en follarme como si fuera una más de tus conquistas… - Nunca te obligué a ello Maca… - Eso es cierto… nunca me obligaste… pero si me considerabas tu amiga, lo mejor hubiera sido que me hubieses tratado como una amiga… nada más… - en ese momentos levantó dejando a una Nuria arrodillada todavía en el suelo – no te das cuenta de que hubiese dado mi vida por ti… lo hubiese dado todo por estar a tu lado cada noche, cada día, cada instante… ser tu amiga, tu pareja, serlo todo para ti como tu lo eras para mí… ¡no te das cuenta de que con tu marcha me rompiste el corazón!… ¡que me rajaste el alma!… y encima ahora apareces igual, como si no hubiera pasado nada… y yo… Nuria yo me muero… - las lágrimas seguían recorriendo toda su cara sin parar – me muero… me muero… - Nunca perdiste la esperanza de que volviera y las cosas fueran distintas... esperabas 254 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) que con los años hubiera cambiado algo… pero Maca, las personas no cambiamos… seguimos siendo las misma con la misma mierda con la que nacimos… sabes de sobra mi historia y sabes que no puedo llegar a querer… me es imposible querer… y tu no te mereces esto… - ¿Y yo que hago?... - Buscar la felicidad Maca… búscala que te la mereces… seguro que encuentras la mujer que te haga feliz y verás como al final eres capaz de hacerla tu también feliz… no me esperes… - Nunca podré sentir por alguien lo que siento por ti Nuria… y lo sabes… - Eso es cierto… a mi me has querido de una forma… pero hay muchas formas de querer… y seguro que a ella la querrás de una forma totalmente distinta… seguro que cuando la encuentres lo sabrás… sabrás que es la mujer de tu vida… y harás con ella todas esas cosas que hubieses deseado hacer conmigo… En ese momento se abrazaron las dos, Maca sintió que esa era un despedida, en realidad era la despedida que siempre había querido tener con Nuria, le estaba dejando vía libre para ser feliz, para llegar a conocer a esa mujer de la que le hablaba y en ese instante Maca la besó, por primera vez en años, fue ella quien besó a Nuria y no al revés, le gustó ese beso, le encantó, pero era un simple beso de despedida, un beso que recordaría toda su vida, minutos más tarde Nuria salía de aquel piso y de la vida de Maca, aunque siempre la llevara en su corazón, intentaría buscar a esa mujer con la que llegar a ser feliz, a su manera, pero al menos lo intentaría. 23/Oct/2005 18:24 Sin saber cómo volvió a la realidad, volvió de nuevo a estar en esa habitación, en esa cama, miró a su lado y se encontró con su niña y sin saber muy bien la razón, comenzaron de nuevo a brotar las lágrimas en los ojos. Recordar todo esos acontecimientos le había puesto los sentimientos a flor de piel, Nuria había tenido razón, había tardado casi tres años en conseguirlo, pero al final lo había hecho, a su lado descansaba la mujer de su vida, esa mujer con la que en el fondo siempre había soñado y deseado encontrar. - Cielo… ¿qué te pasa?... – en ese momento se dio cuenta de que Esther se había despertado y le estaba hablando - ¿por qué lloras?... - No te preocupes cariño… - ¿Cuánto tiempo llevas así?... – le preguntó la enfermera ya un poco preocupada. - Un rato… - Maca intentaba calmarse para no preocuparla pero sabía que no se cansaría hasta no saber que era lo que le estaba pasando. - Venga dímelo… - le dijo a la vez que le daba un beso en los labios para calmarla. - Soy feliz cielo… sólo es eso… abrázame anda… En ese momento Esther la abrazó con todas sus fuerzas, con toda su alma y Maca hizo lo propio, quería retenerla unos instantes lo más cerca posible de ella, quería recordar ese sentimiento de acogimiento, de paz que su chica siempre le daba, era lo mejor que le había pasado en la vida y eso era lo más importante. 255 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¿Qué te apetece hacer hoy preciosa?... – le dijo a su chica una vez que se había calmado y sus lágrimas ya no recorrían su rostro. - Cariño… no me voy a mover de esta cama hasta que no me cuentes lo que te pasa… le dijo Esther un poco seria. - Está bien… esta mañana cuando me he despertado se me ha venido a la mente las palabras de una amiga que conocí hace mucho tiempo… - ¿Y qué te dijo esa amiga?... - Que algún día encontraría a la mujer de mi vida… - ¿Y la has encontrado?... – le dijo una Esther un tanto ingenua pero a la vez curiosa. - Eres tú… - en ese momento se le iban a volver a saltar las lágrimas – siempre has sido tú… de una manera o de otra, así estaba escrito… - No me digas esas cosas que me derrito… - Te digo lo que siento cielo… tú has destapado esa faceta de mi personalidad tan oculta y ahora te aguantas… - en ese momento se rieron las dos. - Joder Maca… cada vez que creo que te vas a poner romántica tienes que estropearlo con alguna de tus payasadas… - diciéndole esto le dio un pequeño golpe. - Ya deberías de estar acostumbrada cielo… este es el regalito que te has llevado… - Si es que en el fondo eres un trasto… - Si pero un trasto muy tierno y amoroso que se merece tu cariño y tu comprensión… - Ay madre… quien me mandaría decirle que si a esta mujer… - la risas se escucharon en toda la habitación - Porque en el fondo no puedes vivir sin mi… - ¿Y tú sin mí?... – en ese momento se miraron a los ojos unos instantes antes de que Maca contestara. - Ya sin conocerte sabía que no podría vivir sin ti… - en ese momento se besaron dulcemente, cada vez eran más frecuentes esos momentos en los que Maca era capaz de abrirle el corazón a Esther de esa manera y se alegraba de ello. 24/Oct/2005 18:29 Cuando decidieron levantarse de la cama eran más de las tres de la tarde, sus respectivos estómagos le estaban pidiendo que les echaran un poquito de caso, cuando bajaron al salón vieron que todavía encima de la mesa se encontraba parte de la comida de la cena, así que se sentaron a la mesa. - Cielo me comería un caballo… - dijo Esther mirando con ojos de deseo toda la comida que estaba encima de la mesa. - No si ya se que la batalla la tengo perdida cuando se trata de elegir entre la comida y yo… - le dijo la pediatra con cierto tono burlón, en ese momento Esther la miró con cara de asesina – eso tú di que si… tú mírame de esa manera… como si hubiera dicho una mentira… - Es que tengo mucha hambre cielo… - en ese momento la pediatra le sacó la lengua para burlarse de ella. - Tu madre tendría que estar orgullosa de ti de pequeña… comes que da gusto… - le dijo mientras la miraba embobada como estaba comiendo su niña. 256 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Si te dijera que me la tenía que esconder… - en ese momento le sonrió a su chica – estaba desesperada conmigo… me decía que donde podía meter tanta comida con un cuerpo tan pequeñito… mi madre es la leche… - Si que lo tiene que ser si… - le dijo con un poco de envidia, sabía que la relación de Esther con su madre era fantástica, aunque desde que se había vuelto al pueblo no se veían tan a menudo como quieran. - Maca mi madre te adora… - Maca se encogió de hombros, a pesar de que la madre de Esther sabía que vivían juntas, todavía no había llegado a saber la relación que tenían ambas. - Espero que no cambie mucho de opinión cuando se entere de que nos casamos y que la vamos a hacer abuela… - No seas tonta Maca… seguro que sigue teniendo la misma opinión de ti… - en ese momento se rió – aunque hayas llevado a su hija por el mal camino… - Eso no tiene gracia… - le dijo con una cara muy seria. - ¡Cariño!... que es broma… verás como lo acepta… si es que ya la tienes metida en el bolsillo… así que no pienses en eso… ¿vale?... – Maca asintió aunque un cierto miedo le entró por todo el cuerpo al pensar que opinaría tanto su familia como la de Esther de todo lo que iban a hacer. - Ven aquí anda… - le dijo a su chica para que se sentar encima de ella, en el fondo no había probado bocado desde que habían llegado allí. - Cariño si no has comido nada… - Esther se sentó en ese momento encima de ella con cara de preocupación. - No tengo hambre… - ¿Y si te lo doy yo?... – le dijo mientras cogía un trozo de queso y se lo llevaba hasta la boca a su chica que lo mordió al instante. - Si me lo das tu no me puedo negar… pero preferiría comer otra cosa… - en ese momento se abalanzó sobre el cuello de la enfermera para mordérselos. - ¡Maca, no seas bruta!... – le dijo mientras se levantaba de las piernas de su chica y se alejaba – si no comes algo no tienes postre te lo digo ya… - Está bien mamá… te haré caso… - le dijo la pediatra sin mucho ánimo y cogió unos cuantos trocitos de queso más y se los fue metiendo en la boca. 24/Oct/2005 20:31 Al final después de alguna que otra tontería, terminaron de comer y recogieron un poco el piso, llevaban horas en él y parecía que había pasado un regimiento entero por ese salón, así que después de ponerlo todo un poquito más ordenado, se sentaron en el sofá del salón para estrenar la televisión panorámica que se habían comprado y que cubría parte del mueble del salón, para ello Maca cogió de la estantería una película que había comprado hacía poco tiempo, una película que en su momento le había gustado muchísimo pero que nunca se le había ocurrido tenerla en casa, pero que recordó como cuando estaba en Barcelona le dijo a Esther en una de sus conversaciones por teléfono que un día se la verían juntas. - Cielo… qué me vas a poner… mira que te temo con las pelis… - le dijo Esther desde el sofá. 257 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Verás como te gusta preciosa… - en ese momento metió el cd en el reproductor de dvd y se fue corriendo a sentarse al lado de su chica y le dio un beso antes de ponerla en funcionamiento. - ¿Cómo se llama?... – le preguntó su chica. - Ya lo verás impaciente… - en ese momento aparecían las primeras imágenes de la película y se acurrucaron las dos en el sofá para verla. - “Grandes esperanzas”… - fue lo que leyó Esther una vez que apareció el título de la película en la pantalla. - Verás como te gusta preciosa… salen Ethan Hawke, Gwyneth Paltrow, Anne Bancroft y Robert De Niro… es una película muy bonita… - Y a ti te gusta por la Paltrow o como se diga… - En parte, sobre todo porque sale desnuda… - en ese momento Esther le pega un palo en el brazo – cariño no seas bruta… te estoy siendo sincera… - en ese momento paró la película, esta visto que de momento no iban a poder verla. - Eso te lo he dado porque te lo mereces… - Si esto lo haces porque te digo que me gusta una actriz… no quiero ni pensar si te digo que me gusta alguien de la calle… - Eso ni se te ocurra… espero que no te guste nadie y si no es así… espero que yo no lo note… si no te la cargas… - le dio otro manotazo en el brazo bastante fuerte. - Mira que me voy al otro extremo del sofá… ¿nunca te han dicho que tienes las manos muy largas?... – hizo intención de hacerlo. - Pues si… te informo de que de pequeña era el terror del colegio, así que te aguantas… - la enfermera le sacó la lengua en ese momento. - Anda bicho ven para acá y vamos a ver la peli anda… - en ese momento tenía abiertos los brazos y Esther se movió hasta donde estaba su chica y se acurrucó entre ellos. Mientras veían la película a Maca se le pasaron muchas imágenes en la cabeza, mucha de ellas relacionadas con Nuria, en el fondo se parecía tanto el personaje de Estella y su antiguo amor de juventud, eran tan iguales, tan parecidas, que a pesar de los años, seguía pensado que la historia que contaba esa película era muy parecida a la que ella había vivido años atrás. En el fondo ella hubiera hecho lo mismo que Finn, lo mismo, lo hubiera hecho todo por tenerla, porque la dejara amarla, por curar esas heridas que hacían que no pudiera querer a nadie más, por terminar mereciéndose su cariño. Pero eso ya se había acabado, en el fondo Esther era su Estella, viendo la película también encontró ciertas similitudes al comienzo de su relación con la enfermera, cuando al principio sabía que a pesar de quererla ya, no iba a poder estar junto a ella y como habían vuelto a aparecer esos sentimientos que habían estado ocultos desde hacía años, Esther le recordó tanto a Nuria en los primeros comienzos, su forma de hablar, de preguntarle las cosas, sus gestos, pero cuando la conoció un poquito mejor vio en ella que en realidad no era exactamente como Nuria, Esther si estaba dispuesta a encontrar la felicidad, a compartirla con la persona a la que amaba, sabía querer, sabía amar y se lo había demostrado desde el primer día y en ese momento, sin sabe por qué, comenzó a llorar cuando el protagonista está en Nueva York y se entera de que Estella se ha casado y que se va de allí, era una escena desgarradora y a pesar de los años, se lo seguía pareciendo, en ese momento su chica la miró a la cara y vio como 258 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) recorrían las lágrimas en los ojos. - ¿Qué te pasa cielo?... – en realidad esta sorprendida de que Maca llorara con una película, ella que siempre había huido de las películas románticas, a las que incluso le sacaba siempre puntillitas de lo más odiosas para fastidiarla, estaba llorando con esa película. - No me pasa nada… sólo que me ha recordado cosas… - ¿Qué cosas?... – quiso interesarse su chica. - A nuestros comienzos… - Pero cielo… lo nuestro ha terminado bien… - le dijo Esther para consolarla. - Lo se… pero no puedo evitar emocionarme con esta película… - Te pareces demasiado al protagonista… - le dijo la enfermera seriamente mirándola a los ojos. - ¿Qué te ha hecho pensar eso?... – Maca se extrañó mucho. - Porque siempre me esperaste… pasara lo que pasara… siempre supe que te tendría junto a mí… - Ven aquí cielo… - la acercó tanto a su cuerpo que parecía que se iban a unir en ese momento – te quiero… - le dijo susurrándole al oído… y si no te tuviera, hubiera ido a buscarte estuvieras donde estuvieras… - ¿Y si yo no hubiera querido?…. - Eso sería imposible… porque no serías feliz… y yo no lo permitiría… - en ese momento se besaron y decidieron seguir viendo la película. Al final de la misma, Esther también lloró y Maca tuvo que consolarla, el final de la película le había impactado y aunque fuera un final feliz, en realidad había sido una historia muy triste, preciosa pero triste. 27/Oct/2005 17:45 Al día siguiente se levantaron relativamente temprano ya que habían quedado en ir a ver a la madre de Esther al pueblo antes de irse de vacaciones, se lo había prometido a su chica y así lo harían. Antes de salir, sonó el teléfono del salón y Esther fue a cogerlo mientras que Maca se quedaba recogiendo un poquito la casa. - Dime mamá… - escuchó que decía su chica – si salimos ahora… no, no… pensábamos llegar para comer… ah me alegro de que pueda verla… si, si claro… venga mamá que en un ratito nos vemos… si se lo diré… hasta luego… - en ese momento colgó y se acercó hasta la pediatra y la cogió de la cintura – de parte de tu suegra, que es mi madre… que no corras… que no te preocupes si llegamos más tarde que nos deja la comida apartada… - en ese momento recibió un beso de su chica – y que más… ah si… se me olvidaba… que por la tarde viene mi prima Maite para que mi madre y mi abuela conozcan al niño… y que… - en ese momento le sonrió a la pediatra que la escuchaba atentamente y la miraba con ternura – y que ya estás cogiendo el bolso que nos vamos ya antes de pillar caravana… - A sus órdenes… - le dijo una vez que su chica terminó de hablar, en cuestión de la relación de Esther con su familia no se metía en nada y tan sólo se limitaba a intentar 259 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) que su chica estuviera lo más a gusto posible y si tenían que ir a ver a Encarna y a la abuela Lola, ella estaba dispuesta a hacerlo todas las veces que hiciera falta. Así que salieron de casa, cogieron el coche y se dispusieron a salir de Madrid lo más tranquilamente que le dejaran sus nervios y la desesperación, menos mal que era viernes y todavía no era hora punta de la vuelta del trabajo. No sabía por qué, pero su chica estaba un poco seria, bien podía ser porque que su abuela no se encontraba muy bien últimamente, su enfermedad avanzaba ya sin remedio, y aunque entre su madre y su tía se encargaban de cuidarla, el peso de todo ello recaía en Encarna por ser la que estaba más libre y tener menos obligaciones con su familia. Acababan de salir de Madrid cuando Maca, al ver que su chica seguía un poco ausente, bajó el sonido de la radio e intentó sacarle un poquito el tema que le preocupaba. - ¿Qué te pasa cielo?... – le preguntó mientras le ponía la mano en la pierna para llamar su atención. - Cariño me pasa todo… ¿no te fijaste la última vez que vino mi madre a casa?... - Claro… la vi muy cansada… - Exacto… y no es que sea egoísta Maca… pero es que es ella la que está cuidando sola a la abuela y eso no puede ser… - Lo se… pero ella no quiere decirle nada a sus hermanos… - la madre de Esther tenía dos hermanos y una hermana, pero la única que le echaba un poquito la mano era su hermana pequeña cuando el trabajo no se lo impedía. - Pero es que a mí tampoco me escucha… ¿por qué no le dices tú algo?... – en ese momento Maca se quedó un poco asombrada, su chica le estaba pidiendo que hablara con su suegra. - Yo no te estoy diciendo que no… ¿pero por qué piensas que a mí me va a hacer caso?... - Porque te adora cariño… - O es porque soy médico… - Bueno eso también… sabes que a mí no me hace caso porque soy su hija y porque un médico impone más Maca… - le dijo sonriéndole en ese momento a su chica. - No te preocupes que hablaré con ella… ¿por cierto?... ¿Cuándo le vamos a decir que nos casamos?... – Esther se volvió a quedar pensativa – no te estoy diciendo que sea hoy… pero alguna vez se tendrá que enterar… - Lo se cariño… si hoy tengo un ratito se lo cuento mientras te quedas tú con la abuela… ¿vale?... – Maca asintió, no quería presionar a su chica, pero ya habían hablado varias veces del tema y siempre pasaba algo por lo que la enfermera no se atrevía a decírselo a su madre, así que esperaba que ese día fuera la definitiva. 27/Oct/2005 18:25 Poco a poco y después de casi hora y media de camino, comenzaron a ver a lo lejos el pueblo, en ese momento Esther bajó la música un poquito para que su chica pudiera escucharla. 260 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¿Sabes ya por donde tienes que ir?... - Claro cielo… ¿Cuántas veces hemos venido ya?... - Pues creo que diez o así, no llevo la cuenta… - Suficientes para que no me pierda… - poco a poco iban adentrándose en las calles del pueblo y en unos pocos minutos llegaron hasta la puerta de casa de la abuela de Esther, donde Maca paró el coche un instante – venga entre tú primero que voy a aparcar el coche ahí abajo… - le dijo señalando una pequeña explanada en una placita que quedaba un poquito más abajo. - Vale cielo… no tardes… - se bajó en ese instante del coche y cuando estaba ya a punto de cerrar la puerta, volvió a abrirla, lo que hizo que Maca la mirara con cara de sorpresa – cielo… ni se te ocurra irte a ligar con las niñas de la plaza que son unas crías para ti y te conozco… - en ese momento echaron las dos unas risas. - Cielo… ¿todavía estás con eso?... – Esther en ese momento le sacó la lengua y cerró la puerta del coche para entrar en casa de su abuela acto seguido. Así que Maca puso el coche en marcha y se fue para aparcar el coche. Por el camino comenzó a acordarse de ese encuentro tan patético que tuvo la primera vez que fue al pueblo, recordaba como había hecho exactamente lo mismo que en ese momento, se había ido a dejar el coche, hasta ahí todo bien, el problema vino cuando intentó recordar cuál era la casa en la que había dejado a su chica hacía unos segundos, ni siquiera había visto el número, ni se había fijado en el color de la puerta nada, así que su única salida fue preguntarle a un grupito de niñas que estaban charlando en uno de los bancos de la plaza, con tan mala fortuna que le acabó preguntando precisamente a una de las primas de Esther, una chica de unos dieciséis años que la miró arriba a bajo sorprendida porque una mujer claramente de la ciudad y de apariencia un tanto pija, preguntara por su familia. Desde ese día, entre Lucía y Maca comenzó una relación un tanto especial, sobre todo cuando la prima de Esther se enteró de que era pediatra y le contó que quería estudiar medicina en la capital cuando terminara el bachillerato, así que cada vez que iba y Lucía estaba allí, se pasaban el tiempo hablando de la carrera, de las residencias universitarias y de cómo era estudiar fuera de la casa de uno. Se bajó del coche lentamente, a pesar de haberlo dejado en un buen sitio solía mirar si lo había aparcado bien, si estaba en un lugar seguro, todas esas manías que hacía años le había pegado su hermano Jero cuando había aprendido a conducir, cuando de repente notó como dos figuras la estaban mirando fijamente, así que no tuvo más remedio que levantar la mirada para ver de quien se trataba. - Hola Maca… me dijo mi tía que ibais a venir hoy… - le dijo Lucía. - Hola Lucía… hola Eva… -en ese momento pudo distinguir a la chica que acompañaba a la prima de su chica – si el lunes nos vamos de viaje… - Si… ¿a dónde?... – quiso saber Lucía. - Es un secreto… - No me digas que no le has dicho nada a Esther… - Maca negó con la cabeza. - Le he dicho que vamos primero a un sitio y después a Sevilla a ver a mis amigos… 261 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Que suerte… yo casi no he salido de este dichoso pueblo… - Ni yo tampoco… - logró decir una Eva un tanto cortado por la presencia de la pediatra. - Ya saldréis… todo a su tiempo… - en ese momento Maca miró el reloj y pensó que su chica ya estaría preguntándose que le habría pasado esa vez – bueno me voy que me esperan… ¿vienes después a tomar café?... - Claro… allí estaré… además creo que viene mi prima Maite con el crío nuevo… - Si eso me ha dicho tu prima cuando veníamos… pues eso… hasta luego entonces… en ese momento le sonrió a Lucía y se fue caminando hasta la casa de la abuela de su chica. 27/Oct/2005 20:15 Cuando su chica le abrió la puerta respiró profundamente, a pesar haber pasado por eso antes, sabía que nunca se acostumbraría a estar de esa manera, mira que le caía bien la familia de Esther, pero es que precisamente era en esos momentos cuando su vena antisocial salía a flote y se pasaba el resto del día intentando aplacarla todo lo que pudiera, sobre todo para que su chica no se sintiera incómoda. - ¿Dónde estabas?... – le preguntó Esther un poco en broma. - Me he encontrado con tu prima Lucía en la plaza… parecía que venía del instituto… en ese momento Esther le acarició un poquito la cintura aprovechando que nadie las veía. - ¿Por qué te ha dado a ti por mi prima Lucía?... – le dijo de broma la enfermera. - Pues me parece muy buena chica… - esto lo dijo en un tono un poquito provocador – es encantadora… se puede hablar con ella… y es muy guapa… - Ya te vale Maca… eres una asalta cunas… - le dijo Esther un poco enfadada y dándole un golpe en el brazo, su especialidad. - Ays cielo no se puede bromear contigo… - Eso te lo doy porque te lo mereces… - le dio otro de propina – venga que mi madre nos está esperando para comer… En ese momento entró detrás de su chica, respirando profundamente e intentando parecer más sociable de lo que realmente era. En primer lugar se acercó a Encarna y le dio dos besos para saludarla y después se acercó hasta la abuela de Esther con su chica para saludarla también. - Hola… ¿qué tal se encuentra?... – sabía que la abuela Lola se enteraba más bien de poco, pero aún así ella intentaba preguntarle siempre como se encontraba. - Abuela… mira que ha venido Maca a verte… que te pregunta qué como estás… - le dijo acercándose todo lo posible a su abuela, que en ese momento la miró extrañada y con los ojos idos, como si hubiera visto un fantasma. - Pepa te he dicho que tengas cuidado con el niño que mamá va a venir pronto… - en ese momento a Esther se le saltó una lágrima, acababa de confundirla con la hermana pequeña de su abuela que ya había muerto y eso le dolió en el alma. - Esther cariño… - en ese momento se le acercó Encarna y abrazó a su hija, en el fondo 262 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) le dolía mucho ver a su abuela de esa manera, siempre había sido una mujer muy activa y ahora se encontraba sentada en un sillón y con la cabeza ida. En ese momento Maca supo que tenía que dejar a solas a la familia, se retiró del lado de la abuela de su chica y se fue al otro extremo del salón. Durante unos minutos, madre e hija estuvieron llorando desconsoladamente, era muy duro ver como una persona se iba deteriorando, sobre todo para Encarna que día a día estaba con ella y la cuidaba, ya lo tenía decidido de antemano, pero al ver la escena familiar sintió que tenía que hablar con Encarna en cuanto pudiera para que cambiara de opinión al respecto de cuidar todo el tiempo ella de su madre. - Venga, vamos a comer que se enfría todo… - dijo por fin una Encarna totalmente afligida. - Si será mejor que comamos… - en ese momento la enfermera le mandó una sonrisa a su chica que se la devolvió desde el otro lado del salón y ya se dirigían hacía la cocina. - Encarna usted se sienta en la mesa que entre Esther y yo lo traemos todo… - dijo Maca al ver la cara de su suegra. - Eso mamá… Maca y yo lo traemos y tú te sientas a descansar… - Pero es que… - intento replicar la mujer. - Es que nada mamá… hemos venido para ayudarte, así que ya lo sabes… - le dijo una Esther ya más calmada pero igualmente seria. Ya en la cocina Maca aprovechó para hablar con su chica y animarla un poquito, así que se acercó despacito y le dio un buen abrazo para que se sitiera cómoda. - Qué bien me hace abrazarte cuando estoy triste… - le dijo Esther que en ese momento se alejó un poquito para mirarla a la cara. - Para eso estamos preciosa… si no puedo hacer que sonrías siempre, al menos intentaré que lo que te haga estar triste se te pase lo antes posible… - en ese momento se sonrieron las dos y se separaron para ir poniendo las cosas en la mesa tal y como le habían dicho a una Encarna que las esperaba sentada impaciente en el salón. 28/Oct/2005 17:08 En un principio se sentaron en silencio junta a Encarna, en realidad Maca sabía que ni su chica, ni su madre tenían en esos momentos ganas de hablar, así que ella permaneció concentrada en comer lo que tenía en el plato. - ¡Esther!... – intentaba llamar su atención para que su chica la mirara – ¿me pasas la ensalada?... - Esther te están hablando… - le dijo su madre al ver que su hija no atendía a la petición de Maca. - ¡Ah!, si… perdona… - es lo único que pudo decir antes de acercarle la ensalada a su chica, en realidad el ambiente estaba de lo más tenso, por un lado Maca pensaba que podría ser el momento idóneo para contarle todo a Encarna, pero por otro estaba 263 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) viendo tan afectada a su chica que quizás lo mejor para la enfermera sería dejar las cosas de momento tal como estaban. - ¿Qué tal el piso nuevo?... – preguntó Encarna con ganas de conversación. - Muy bien mamá, es muy bonito… - le contestó Esther. - Ha quedado muy bien Encarna… es muy espacioso… - le dijo Maca con una sonrisa, en el fondo estaba orgullosa de cómo había quedado el piso. - ¿Y qué vas a hacer con tu piso Esther?... – quiso saber Encarna – porque si ya no lo vas a usar…. deberías de hacer algo… - Esther en ese momento miró a Maca, que a su vez con los ojos le estaba indicando que no sabía que decir. - Verás mamá… hemos pensado en ponerlo en alquiler… por lo menos así voy pagando la hipoteca sin problemas… - ¿Entonces vais a vivir juntas para siempre?... – la enfermera intentó responderle a su madre pero esta no la dejó – no es que eso sea un problema… me parece muy bien que quieras compañía, pero… no se hija… no se… - Mamá… en realidad tenemos que contarte algo… - dijo Esther mirando a Maca, que le devolvió una mirada de aprobación al instante – bueno, la verdad es que no se como contártelo… - Hija no me asustes… - Si no es malo mamá… en realidad es muy bueno… es lo mejor que me ha pasado en la vida… - Encarna la miró con cara extrañada, no sabía que era lo que quería contarle su hija – mamá… sabes lo que me pasó hace unos meses… - Hija no me lo recuerdes… que lo tengo sobre mi corazón el no haber podido estar contigo… - No te preocupes mamá… han cuidado muy bien de mí… - dijo esto mirando a Maca en ese momento y la pediatra le devolvió la sonrisa. - Eso lo se cariño… no se cómo voy a darle las gracias a Maca por hacer todo esto por ti… - en ese momento la miró, transmitiéndole a la pediatra mucho cariño. - No se preocupe Encarna… para mí ha sido un honor ayudar a Esther y a usted también… - le dijo Maca con mucha educación. - Pero Maca… ¿cuantas veces te tengo que decir que no me hables de usted?... - Lo… siento… supongo que es la costumbre… - en ese momento sonrió tímidamente. - Pues trátame de tú que ya eres de la familia… - Maca suspiró y miró a su chica para que siguiera, parecía que Encarna por lo menos la apreciaba y por lo menos esperaba que no cambiara de opinión cuando su chica le contará lo de la boda. - Pues como te iba diciendo mamá… - en ese momento Encarna volvió a posar sus ojos en su hija – me han pasado muchas cosas desde entonces, pero tengo que decirte que estoy muy feliz, más que nunca en mi vida y tu sabes mamá que nunca se me han dado muy bien eso de compartir mi vida con alguien… - todo esto lo dijo de carrerilla no quería que se le pudiera olvidar nada en ese momento. - Hija… si lo que me quieres decir es que estás con Maca… me parece muy bien… - en ese momento se quedaron las dos con la boca abierta, no se podía creer lo que estaban escuchando de boca de Encarna. - ¿Y tú como sabes eso?... – le preguntó Esther en cuanto pudo pronunciar palabra. - Se lo pregunté a tu prima Lucía… - en ese momento la enfermera miró a Maca esperando alguna explicación, pero Maca la miró con la misma cara de incredulidad que Esther presentaba – la última vez que vinisteis… cuando os fuisteis a Madrid… se 264 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) quedó tu prima un ratito con la abuela y conmigo… y no se cómo salió la conversación que se lo pregunté… - Pero mamá… ¿por qué no me lo preguntaste a mí?... – quiso saber Esther. - Pues porque a lo mejor era una apreciación mía… cuando iba a visitaros… me resultaba difícil entender alguno de vuestros comportamientos… y sentía curiosidad por saber también por qué siempre veníais juntas, que no es que no me guste que vengas Maca, me encanta, pero resulta extraño … eso no es malo, ¿no?... - Claro que no Encarna… lo que pasa es que nos sorprende que se lo haya tomado de una forma tan natural… no se… - le dijo Maca todavía sorprendida. - Y por qué no iba a tomármelo así… tu prima sabe mucho y me estuvo explicando todas las cosas… que tu madre es vieja de edad, no de espíritu… - ¿No te dije Maca que mi madre era maravillosa?… - Sí que lo es… - le dijo Maca con una sonrisa enorme en la cara - desde que la conocí me lo pareció… - ¡Ay! hijas no me saquéis los colores… - Es verdad… desde el principio supe a quien había salido su hija… - en el fondo Maca sentía un apreció muy grande con Encarna, siempre la había tratado como a una hija, con mucho cariño aunque en el fondo fuera una extraña. - Mamá cuidado con ella que es una aduladora… - en ese momento se rieron las tres – te llena el oído de cosas bonitas y al final no hace nada… - No le digas eso a tu madre… - Le digo la verdad… - en ese momento Maca suspiró ante la respuesta de su chica, en el fondo la conocía tan bien – pero mamá… - en ese momento Encarna volvió a mirar a su hija atentamente – tenemos que darte otra noticia… - Sí,… ¿cuál?… - Pues que Maca me ha pedido que me case con ella… - en ese momento Encarna se quedó en estado de shock – mamá ¿estás bien?...- en ese momento la enfermera se levantó de la silla y se acercó más a su madre. - Si, si… estoy bien… es que me ha pillado de sorpresa… - ¿Le doy un vaso de agua?... – le preguntó Maca, pero Encarna con un gesto le dijo que no lo necesitaba. - Mamá… ¿no te alegras?... – le preguntó Esther bastante seria. - Claro que me alegro… - en ese momento reaccionó la mujer – hija si tu eres feliz yo también lo soy… - en ese momento se levantó ella también y abrazó a su hija con mucho cariño, mientras Maca las observaba desde el otro lado de la mesa con cara de felicidad – ven aquí… hija… - le hizo un gesto a Maca para que se acercará también – ven que te de un abrazo… - Claro… - fue lo único que pudo responder, al final había salido todo bien y se alegraba tanto por ello. - ¿Me la vas a seguir cuidando tan bien Maca?... - Por supuesto… es muy importante para mí y le prometo que lo haré cada día igual que ella hace conmigo… - ¿Es que no conseguiré que mi nuera me tutee?... – en ese momento se rieron las tres, en realidad para Maca era muy difícil tutear a alguien con quien no tuviera una relación de igual a igual, para ella Encarna siempre sería la madre de su chica y a ella le habían enseñado que esa era la forma de indicarle a una persona ese respeto que se merecía. 265 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Mamá eso lo hace con todo el mundo… no sólo contigo… fue a un colegio muy pijo… y es difícil que cambie a estas alturas… - Lo intentaré de verdad… pero es que me sale inconscientemente… es la costumbre… intentó disculparse con su suegra lo mejor que supo. - No te preocupes… no pasa nada… eso no es malo… En ese momento estaba ya todo dicho, Encarna se lo había tomado todo muy bien y por lo menos ya podía respirar tranquila, a la primera persona que le habían dicho que se casaban se lo había tomado como esperaban. 30/Oct/2005 15:59 No habían prácticamente ni quitado la mesa cuando sonó el timbre de la calle, así que Esther se fue a abrir mientras Maca ayudaba a Encarna a retirar los platos de la mesa. En ese momento escuchó unas palabras muy dulces que supo enseguida que provenían de su chica, unas palabras muy cariñosas que seguramente iban dirigidas a un niño pequeño y después un saludo efusivo dirigido a alguien más mayor. Poco a poco fueron dirigiéndose hasta el salón de la casa y entrando de uno en uno, primero Esther, después un chico más o menos de la edad de la enfermera, una chica joven y un carrito con un niño pequeño. - ¡Mamá es Maite, han traído al bebé!… - esto lo dijo de una manera muy dulce que enterneció a Maca muchísimo. - Hola tía… - le dijo Maite a Encarna una vez que esta salió de la cocina para saludar. - Hola Maite… hola Rodrigo… - le dijo a ambos dándole dos besos de bienvenida – y este chiquitín… este deber ser Roberto… - le dijo tiernamente a la misma vez que se asomaba al capazo para mirar lo más cerca posible al niño. Hasta ese momento Maca se había quedado quieta en la puerta de la cocina observando la estampa familiar que en esos momentos ofrecía el salón, cuatro generaciones de una misma familia juntos, para Maca eso era un poco embarazoso, se sentía un poco como fuera de lugar, como si se hubiese metido en algo íntimo donde nadie le había dado cabida, sabía que poco a poco encajaría con esa familia, la familia de su chica, pero hasta ese momento sólo sabía comportarse como una extraña a la que llevan a tomar café de higos a brevas y que por lo tanto no tiene derecho a sentirse parte de esa familia. En ese memento Esther la vio allí parada y se acercó hasta ella, le tomó la mano e intentó que se acercara hasta donde se encontraba la prima de la enfermera con el niño para presentarla. - Maite… mira te presento a Maca… - le dijo Esther a su prima, que inmediatamente se acercó hasta la pediatra y le dio dos besos - Encantada de conocerte… - le dijo Maite - Igualmente… - Y este es su marido, Rodrigo… - en ese momento también se dieron dos besos de cortesía. - Me alegro por fin de conocerte Maca… - le dijo Rodrigo amablemente – la tía Encarna 266 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) nos ha hablado mucho de ti… - en ese momento miraron las dos a Encarna extrañadas. - Sí, nos dijo que eras compañera de Esther en el hospital y que eres pediatra… - le dijo Maite un poco cortada. - Lo soy, lo soy… - fue lo único que consiguió decir la pediatra en ese momento. - Es que verás Maite… no sabía que mi madre os hubiera hablado de ella… - dijo Esther para sacar a su chica del paso. - Esther cariño… es que el otro día me estuvieron preguntado por ti y les conté que vivías con Maca y eso… espero que no te hayas sentido molesta Maca… - No, no al contrario… lo único es que me ha sorprendido que les hablará de mí Encarna… eso es todo… pero me alegro… - ¡Cómo no les voy a hablar de ti hija… si eres un encanto… si es que no se qué voy a hacer para agradecerte como te has portado con mi niña!… - No Encarna, no… no me tiene que agradecer nada… ojalá hubiera hecho más de verdad… y que realmente me aprecie es lo mejor que me puede pasar… - le dijo con todo su corazón a su suegra, en realidad era lo único que desde que comenzó todo esto le habría dolido de verdad, que la madre de su chica no hubiera aceptado su relación y no le tuviera el más mínimo cariño. - ¡Mamá!... no te pongas triste anda… que es una tarde muy bonita para que estemos aquí con Roberto y con ellos todos juntos, vamos a disfrutarlo… - le dijo Esther acercándose a su madre que se había emocionado mucho con lo que le había dicho Maca segundo antes. - Si que es verdad… si es una tarde para estar feliz… sobre todo por vosotras hijas… me habéis alegrado el día… - en ese momento Maca vio como tanto Maite como Rodrigo ponían una cara que mostraba que estaban realmente extrañados y que no cogían la conversación que estaban teniendo las tres en ese momento – es que verás hija… - dijo dirigiéndose a su sobrina – es que ellas dos están juntas y bueno… que se van a casar… y a mí me ha dado una alegría muy grande… - en ese momento Maca se fijó en la reacción del matrimonio, que aunque en un principio comenzaron a mirarla tanto a ella como a Esther, finalmente se sonrieron mutuamente y fue Maite quien rompió un poco el silencio del momento. - Me alegro mucho por ti prima... – en ese momento se abrazaron las dos y Maca respiró tranquila, un punto más, por lo menos contaba ya con el apoyo de cuatro personas de la familia de su chica, que siempre viene bien – y por ti también Maca… bienvenida a la familia…. - Gracias Maite… esto significa mucho para mí… - le dijo a la prima de su chica mientras le daba un abrazo - y bueno, ¿nadie me va a presentar a este chiquitín?... – dijo finalmente para cambiar de tema, para ella se estaba poniendo demasiado empalagoso y le era difícil aguantar tanto tiempo siendo el centro de atención de la reunión. - Este es Roberto… - le dijo Maite cogiendo en ese instante a su hijo, que se había despertado con la conversación anterior – eh, te has despertado… - Ui perdona Maite si lo hemos despertado… - le dijo Esther mientras miraba al niño embobada. - No te preocupes le toca la toma ahora mismo… - dijo la madre del niño mientras se lo pasaba a Esther para que lo cogiera un ratito. - ¿A que es precioso Maca?… - le dijo a su chica con unos ojos de felicidad increíble. - Claro que es precioso… ¿a quién se parece?... – preguntó la pediatra. 267 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Este es Ruiz seguro… dijo Encarna sentenciando… como su abuelo que es mi hermano… que lo digo yo… - Mamá… - dijo Esther intentando que no dijera ninguna burrada delante del marido de Maite. - Tranquila Esther… si ya estoy acostumbrado… parece que el niño sea sólo de ella… en ese momento se rieron todos ante el cometario de Roberto. - Después los niños cambian mucho… - dijo Maca mientras cogía al niño, ya que su chica sin previo aviso se lo había dado - ¡verdad chiquitín!... – le dijo haciéndole unas cuantas carantoñas e intentando hacerle una muecas para que se riera. Al final la tarde estaba siendo de lo más entretenida, se alegró de estar allí en ese momento, rodeada de parte de la familia de su chica, se sintió bien, arropada, sobre todo cuando llegó Lucía, sabía que esa chica sentía cierta debilidad por ella y ella por esa niña, quizás eso le pasaba porque en realidad nunca había tenido una hermana con la que tener ese tipo de complicidad, una hermana a la que dar consejos y recibir los suyos y Lucía era un encanto de niña, tanto como su prima. 30/Oct/2005 16:24 Al poco tiempo se fue haciendo de noche y con un gesto, Maca le dijo a su chica que tenían que volver a Madrid antes de que fuera más tarde, así que salieron todos hasta la puerta de la casa y comenzaron a despedirse. - Ay hija… - dijo Encarna – que me llames antes de que os vayáis… que tengáis cuidado en el viaje… y que Maca… que tengas mucho cuidado conduciendo… - Que si Encarna que no se preocupe… si yo voy muy despacito siempre… ¡verdad cariño!..- en ese momento se ruborizó al darse cuenta de cómo había llamado a su chica delante de su familia que al verla, comenzaron a reírse. - Venga no seáis malos con ella… que ahí donde la veis es más cortada que nada… - en ese momento le sacó a su chica la lengua antes su comentario. - No te preocupes Maca esta familia es así ya te acostumbrarás… - le dijo Rodrigo con un gesto de resignación. - No pasa nada… - cambió de tema rápidamente como hacía siempre que algo conseguía ruborizarla - pues bueno… que me ha encantado conoceros… - dijo dirigiéndose a Rodrigo y a Maite – que me lo he pasado muy bien… y que espero que esto se repita… que si vais a Madrid ya sabéis donde encontrarnos… y… - Que si cielo… deja ya tu retahíla de niña pija anda… que mi familia es muy llana… - se volvieron a reír todos de nuevo. - No se que voy a hacer contigo bicho… - en ese momento recibió una pequeña torta en su brazo al decirle esto a su chica y como acto reflejo, la cogió de la cintura, para besarla, pero al darse cuenta de donde estaba se contuvo. - Pues eso hijas… - dijo Encarna por fin para romper ese momento un tanto extraño que había estado a punto de producirse – que me llames cuando lleguéis a Madrid… - Que si mamá… - en ese momento le dio un beso a su madre, a sus primas y a Rodrigo – que espero que nos veamos pronto… y que mamá… que cuando volvamos del viaje nos pasaremos por aquí a verte… 268 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Claro hija cuando queráis… - le dijo Encarna que ya se había acercado a Maca para darle un beso e intentaba decirle algo al oído – espero que cuando vuelvas me llames ya de tu… - en ese momento Maca sonrió, en el fondo le encantaba esa mujer, era tan cercana como su hija y era increíble estar a su lado. - Lo intentaré Encarna… espero que dentro de poco me salga de esa manera… se lo prometo… - A mi sólo me tienes que prometer una cosa hija… que la apoyes en todo y que la hagas feliz, lo demás no tiene importancia de verdad… - Eso si que se lo prometo… - le dijo a su suegra tocándose el corazón para indicarle que lo tenía grabado muy dentro. - Venga cielo… vamonos ya que vamos a llegar tardísimo… - le dijo una Esther que la cogió del brazo para llevársela ya de allí. - Espera, espera… - le dijo a su chica que se esperara y se acercó a Lucía un segundo – gracias niña… - en ese momento se acercó a su mejilla le dio dos besos muy cariñosos y se fueron las dos hacía el coche para dirigirse a Madrid de vuelta. 30/Oct/2005 16:59 El camino de vuelta fue bastante tranquilo, mientras Maca se concentraba en conducir, Esther iba poniendo música que iba encontrando en la radio, eso significaba que iba feliz, tranquila y feliz de cómo había transcurrido el día con su familia. Cuando ya estaban a punto de llegar a Madrid, Esther no puedo estar más tiempo en silencio y le sacó el tema de conversación a su chica. - Al final ha salido la cosa bien, ¿verdad?... - Mejor que bien mi vida… - le dijo Maca poniéndole también la mano encima de la pierna a su chica – siempre me dijiste que tu madre se lo tomaría bien… - Si… aunque yo me he sorprendido un poco de que se lo haya tomado tan bien… pero bueno… supongo que también estaba harta ya de verme como me veía… sin tener nada a lo que aferrarme, sin verme feliz y creo que desde el día que fue al hospital vio en ti algo distinto… me lo dijo cuando te conoció… no podía entender como una amiga podía preocuparse así de otra… - ¿Y qué le dijiste?... - Que no sólo eras mi amiga… que eras mi ángel… que desde que te conocí supe que te iba a tener siempre a mi lado… - Cariño no me digas esas cosas que estoy conduciendo… - No se por qué sigues sorprendiéndote de esas cosas… es la verdad… más quisiera más de una y más de uno tener la mitad del corazón que tu tienes… - Yo lo hago porque soy así… no se hacer las cosas de otra manera… aunque tu ya sabes que también puedo llegar a ser muy cabezota… - Lo se cielo… también se que no se te puede obligar a nada… que eres fiel a tus principios… que eres amiga de tus amigos… y que sobre todo… necesitas tu espacio… todo eso lo se cariño… - Creo que nunca te he engañado en ese aspecto… se que soy una persona bastante complicada y difícil de entender… se que eres una persona muy cariñosa que necesita 269 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) que le estén demostrando siempre el cariño… y no quiero que pienses que porque a veces no te lo demuestro como a ti te gustaría no lo sienta… es que soy así… he mejorado mucho… de verdad… contigo hago cosas que me sorprendo a mi misma… pero se que a lo mejor no puedo llegar a darte todo lo bueno que hay en mi y eso me produce tristeza… - Me lo das todo cariño… no necesito más de lo que me das… en este momento soy muy feliz porque te tengo a mi lado… nos vamos a casar… mi madre lo acepta… no puedo pedir más a esta vida que me ha tocado vivir y que te ha estado esperando toda la vida… así que no te preocupes mi vida… déjate llevar y ya está… eso es lo que importa… - Si pero yo… - en ese momento Esther la interrumpió. - No digas nada más mi vida… centrémonos en estos meses que nos quedan por vivir y aprendamos juntas a vivir el momento sin pensar en el mañana… ¿de acuerdo?... - De acuerdo… - le dijo la pediatra – te quiero mi vida… no se que haría sin ti de verdad… En ese momento ya estaban entrando a Madrid y Maca puso rumbo ha su casa donde sabían que descansarían hasta bien entrada la mañana en la que tendrían que preparar muchas cosas para la fiesta de inauguración de esa noche. 30/Oct/2005 18:24 Esa mañana Maca se levantó relativamente temprano, dejó a Esther durmiendo y bajó a la cocina para ir organizando un poco la cena de esa noche, desde el principio habían llegado a un acuerdo de que sería en plan informal, al fin y al cabo iba ser una cena con los amigos, no un compromiso social. Antes de las doce de la mañana tenía ya llamado al catering para indicarle los últimos detalles y acordar la hora en la que tenían que llevar la comida, también llamó a la floristería en la que solía comprar las flores que de vez en cuando le llevaba a su chica y eligió cuatro ramos de rosas y dos ramos surtidos para decorar el salón, también llamó a una empresa que se dedicaba a la distribución de bebidas para fiestas y pidió de todo un poco, no quería que salieran las cosas mal y por último, ya cerca de las dos de la tarde, llamó al chino de la esquina para que le subiera algo de comida. Durante todo ese tiempo su chica no había dado señales de vida, seguía durmiendo como la mamota que era y ese día iba a ser demasiado largo para que su chica estuviera por la casa dando vueltas y poniéndola más nerviosa de lo que estaba en esos momentos. En ese instante sintió como su chica bajaba ya por las escaleras hacía el salón, así que la miró y le sonrió, al verla se dio cuenta de que tenía cara de cansada, a pesar de haber dormido mucho, su chica necesitaba muchas más horas para estar totalmente descansada que ella. - Ven aquí mi niña… - le hizo un gesto a la enfermera para que se acercará hasta la mesa del salón donde Maca estaba todavía gestionando un poco la organización de la 270 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) cena. - ¿Cuánto tiempo llevas levantada?... - Pues desde hace unas horas… - ¿Y por qué no me has llamado para que te ayude?... - Pues porque mi niña tenía que dormir mucho y a mí no me cuesta trabajo hacerlo… - Duermes muy poco cariño… - No duermo lo que me pide el cuerpo amor… sólo es eso… a ti te hace falta más horas para descansar y a mí menos… sólo es eso… - Pero es que a mí me gusta sentirte a mi lado cuando me despierto… - Y a mi me gusta estar a tu lado… pero hoy tenía que hacer esto… ¿vale mi vida?... – en ese momento se besaron. - Tengo hambre… - dijo Esther en ese momento. - Me imagino… pero no cojas nada que ya he llamado al chino para que nos suban la comida… - Si es que así da gusto cariño… - en ese momento le dio un buen beso a su chica que sonrió al recibirlo. Después de comer, decidieron ver alguna película para matar el tiempo y durante ella, Esther poco a poco fue apoyándose en su chica y se quedó dormida, Maca pensó en cómo podía seguir durmiendo si hacía tan poco tiempo que se había despertado, pero decidió entonces seguir el ejemplo de su chica y finalmente consiguió también dormirse junto a ella. 30/Oct/2005 18:47 Todavía seguían durmiendo en el sofá cuando escucharon el timbre del porterillo del piso, al principio la pediatra se desconcertó un momento pero en apenas unos segundos se acercó hasta la puerta y descolgó el aparto. - ¡Si!… - Somos los del catering… - dijo una voz de chica muy agradable. - Les abro un segundo… - dijo apretando el botón para abrir el portal. Una vez hecho esto, se acercó deprisa a su chica que seguía durmiendo e intentó despertarla – Cariño… cariño… - Esther no respondía – venga cariño… despiértate… - en ese momento le dio un beso en los labios que hizo que su chica abriera levemente los ojos – cariño son los del catering… si quieres sigue durmiendo en el cuarto preciosa… - No pasa nada… - le dijo la enfermera mientras se restregaba los ojos y se incorporaba del sofá. - Vale… - se besaron y cuando Maca escuchó el timbre de la puerta se fue para abrirla – Si por aquí… - le dijo señalándole a la primera chica que entró en su casa… si, si, póngalo encima de la mesa del salón si… - Por aquí Juan… - le dijo la primera chica a un chico que hacía su aparición en ese momento en el piso, así que dejaron las cosas encima de la mesa. - Si no caben entonces pueden dejarlo en la cocina… - dijo la pediatra mientras miraba como su chica seguía sentada en el sofá del salón mirando cómo entraban bandejas y bandejas de cosas a su casa. 271 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Bueno pues esto es todo… - le dijo la chica del catering – espero que esté todo bien… - Seguro que está todo perfecto como siempre… - dijo Maca con una gran sonrisa. - Pues entonces sólo tiene que firmarme por aquí y todo listo… - Estupendo entonces… - en ese momento Maca firmó en la hoja de pedido y acompaño a los dos chicos hasta la puerta del piso – pues muchas gracias… - A usted… - dijo el chico antes de llamar al ascensor para irse. En ese momento Maca cerró la puerta y se dirigió hasta la mesa del salón para ir viendo lo que contenía cada bandeja, la verdad es que desde que había descubierto esa empresa de catering siempre había tenido lo mejor, en eso siempre había sido muy exigente, pagaba por ello y lo exigía también y estaba muy contenta con esa empresa. Llevaba unos minutos mirando las bandejas cuando Esther se acercó por su espalda y la abrazó dulcemente - ¿Crees que se comerán todo eso?... – preguntó una Esther a la que en realidad le parecía muchísima comida la que había entrado en su casa hacía unos minutos. - Claro que si… son cosas muy pequeñitas… en plan tapeo… y eso seguro que la gente se lo come… - en ese instante la enfermera le dio la vuelta y se besaron dulcemente en los labios, a Maca le encantaba cuando su chica se ponía de esa manera, tenía una forma divina de mirarla y por supuesto de conseguir lo que quería de una loca enamorada como era ella -– cielo hay que preparar un poco las cosas, son las ocho cielo… - ¿No quieres besarme?... – le dijo con una carita de niña buena que derretiría a cualquiera. - Claro que quiero besarte… comerte… pero me parece que es hora de que nos vayamos preparando que dentro de una hora tenemos aquí a los primeros… - ¿Quién viene tan temprano?... – dijo Esther con expresión de fastidio. - Ana… le dije que viniera antes… con eso de que no conoce a la gente del hospital pues me pareció bueno que los fuera conociendo conforme fueran llegando… - ¡Pero cielo!... Ana es de confianza… me habías asustado… - le dijo Esther volviéndola a besar apasionadamente. - Pues entonces le diremos que nos ayude… porque yo no me pierdo a mi chica tierna ni en broma… - le dijo Maca atrapándole los labios acto seguido. 30/Oct/2005 19:48 Subieron a la habitación lo más rápido que pudieron, aunque por el camino comenzaron a quitarse la ropa como podían, así que cuando llegaron al dormitorio estaban prácticamente desnudas las dos. En ese momento Maca atrapó a su chica y la dejó sin poder moverse encima de la cama, le encantaba tenerla en esa postura y poder ir besándola por donde a ella le diera la gana mientras su chica protestaba por ello. - Maca no seas bruta… suéltame… - Que no… tú no me has provocado abajo… pues ahora te aguantas con lo que te haga… 272 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Pero cariño…. es que yo también quiero besarte… - Que no… - ¡Ay!... – chilló una Esther ya un tanto desesperada. - Está bien… - en ese momento Maca la soltó, lo que provocó que Esther con un impulso tornara las posturas quedándose la pediatra de espaldas a la cama. - Aja, ahora te aguantas… - le dijo en señal de victoria – si es que soy la mejor… - Esther suéltame… - le dijo seriamente, pero la enfermera no le hacía ningún caso. - Eso ni en sueños… - Te lo digo en serio… sabes que puedo contigo… - le dijo amenazándola e intentando moverse. - Que no lo intentes cariño… que ahora te tengo atrapada y voy a hacer contigo lo que yo quiera… - Sabes que no me gusta estar así… - Pero cielo si sabes que conmigo no te va a pasar nada… - Lo se… ¡pero es que no puedo estar así!… - en ese momento ambas sabían que el juego había terminado, por lo que Esther la soltó y se levantó un poco enfadada de la cama y se dirigió a la ducha a vestirse. Por su lado, Maca se había quedado tumbada en la cama con la mirada pérdida, a pesar del tiempo que llevaba con su chica, a pesar de todo, seguía siendo superior a sus fuerzas el sentirse atrapada, aunque quien lo hiciera fuese su chica, era un sentimiento de impotencia que nunca le había gustado y que nunca se había dejado con nadie, era algo que no podía evitar, sabía que su chica estaría en la ducha enfadada por haberle cortado el rollo, con razón, ella siempre llevaba razón, así que tímidamente se levantó de la cama y se fue hacía el cuarto de baño para ver a su chica. Al llegar se paró en la puerta y la miró, en un principio Esther no le hizo ni el menor caso, pero al ver que la pediatra no se movía, asomó la cabeza por fuera de la mampara de la ducha. - Qué pasa… ¿no piensas decirme nada?... – a pesar de la pregunta directa de su chica, Maca seguía muda, en ese momento no sabía que decir, sentía tan mal – por lo menos discúlpate… es lo menos… digo yo… - pero la pediatra seguía sin abrir el pico – haz lo que quieras anda… - en ese momento se volvió a meter en la ducha y siguió con lo suyo. - Lo siento… - en ese momento un hilillo de voz salía de su boca, pero no fue lo suficientemente alto para que la enfermera lo escuchara, así que salió del cuarto de baño, se puso una bata que encontró en el dormitorio y se fue al cuarto de baño de abajo a ducharse, era ya hora de que Ana se presentara allí. 30/Oct/2005 20:58 Acababa de salir de la ducha cuando sonó el timbre del porterillo, como siempre Ana era de lo más puntual que había en el mundo, quizás por eso eran amigas, se comprendían siempre a las mil maravillas. Rápidamente se dirigió a la puerta y mientras se terminaba de vestir en el salón, esperó a que llamara al timbre de la 273 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) puerta, a los pocos segundos lo hizo, así que abrió la puerta terminando de colocarse los zapatos y le abrió. - Hola Anita… como siempre tan puntual… - Hola mi niña y tú como siempre… tan guapa… - en ese momento se dieron dos besos, hacía algún tiempo que no se veían y entonces, sólo entonces, Ana se permitía el besar a la pediatra todo lo que ella quisiera. - Venga que me llenas Anita… - le dijo Maca de broma. - Ay chica que borde… - le dijo Ana riéndose también – y tu niña donde está… - Arriba vistiéndose supongo… - la contestación de Maca preocupó un poco a Ana que no se pudo contener y le preguntó. - ¿Ya os habéis peleado?... - Bueno peleado no… sólo se ha mosqueado conmigo… pero no hemos discutido ni nada… - Venga ya Maca… tú nunca discutes, tu te callas y ya está… y por lo que veo eso es lo que ha pasado… - ¿Por qué voy a discutir si tiene razón?... además lo único que hago es empeorar las cosas… - Con tu silencio si que empeoras las cosas Maca… estoy harta de decírtelo… ¿no te das cuenta de que ese comportamiento hace que la otra persona se enfade más contigo?… - Yo que se Ana… si ya no se ni como comportarme… - No digas tonterías… - en ese momento notaron como Esther bajaba las escaleras del piso. - Hola Ana… que alegría de verte… - dijo con una de sus sonrisas maravillosas en el rostro. - Ven aquí anda y dame dos besos como dios manda… que aquí tu novia es incapaz de darlos… - Si vais a empezar a meteros conmigo mejor me voy… - Que arisca es la niña esta… no se como la aguantas… - dijo Ana en plan de broma. - Ni yo Ana… cuando se pone así es insoportable… - le soltó Esther en ese momento. - Eso… para que os vais a cortar… ya ni esperáis a que no esté presente… - Y para qué cariño… es mucho más divertido cuando tú estás delante… - en ese momento Maca la miró con dureza. - Venga chicas que haya paz… - dijo Ana viendo que podía ir la cosa a peor. - Si es que aquí la señorita no tiene voz para disculparse cuando mete la pata… - dijo Esther toda mosqueada ya. - ¡Joder lo siento!… - dijo Maca en un tono bastante alto - ¡qué quieres que te diga!... - ¡A mí no me hables así!.. - Chicas, chicas… tranquilizaos que os recuerdo que en media hora tenemos aquí al personal y no es plan de que estéis así – dijo Ana ya para calmar los ánimos. - Vale… perdona cariño… no quise hablarte así de verdad… - en ese momento se acercó a su chica esperando a que le diera vía libra para la reconciliación, pero Esther seguía con la cara larga y a Maca cada vez se le notaba más la tristeza que eso le suponía. - Anda ven aquí… - le dijo Esther al verla de aquel modo y la abrazó. - Siento haberte dicho eso… lo siento mi vida… yo no… - en ese momento hundió la cara en el hombro de su chica ya que estaba a punto de que se le saltaran las lágrimas. 274 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - No pasa nada cariño… venga no te pongas triste y vamos a preparar las cosas antes de que lleguen… ¿vale?... – le levantó la cara y le besó los labios esperando que su chica le enviara aunque fuera una media sonrisa, como así hizo finalmente. - Que escena más tierna… si señor… - dijo Ana aplaudiendo, cosa que hizo que Maca la mirara con ojos de odio que lograron fulminar a su amiga de inmediato – ui que peligro tiene la niña… Esther sálvame… - le dijo mientras se iba corriendo al otro extremo de salón, mientras la pediatra comenzaba a reírse ante la ocurrencia de su amiga, que se volvió a acercar a ellas igual de rápido que se había alejado segundo antes – Niña que anillo… - en ese momento se había percatado del anillo que lucía Esther en su mano y rápidamente miró a su amiga – Maca… yo también quiero casarme contigo… - en ese momento se rieron las tres. - Que payasa eres Anita… - le dijo Maca en ese momento. - La que va a hablar… - el respondió su amiga - ¿y desde cuando es esto?... - Pues desde antes de anoche… - le respondió Esther un poco cortada – me hizo una cena de escándalo y me lo pidió… - ¿Tú hiciste eso Maca?... – en ese momento se volvió a reír de su amiga – no sabía que fueras tan romántica… que escondidito lo tenía aquí la prenda esta… - Joder cariño para que le cuentas nada… y tú Ana, ya te vale… - lo dijo de una forma muy seria mientras comenzaba sacar bandejas de canapés y cosas variadas. - Ea, ea, ea,… la Maquita se cabrea… - en ese momento Ana comenzó a cantar y Esther enseguida empezó a seguirla – ea, ea, ea, la Maquita se cabrea… - Esto me parece ya estupendo… mi novia y mi mejor amiga han unido sus fuerzas para hundirme… - dijo de forma exagerada y Esther miró a Ana buscando una explicación - Es que esa era la canción que le cantábamos cuando se cabreaba de pequeña… anda que no era nadie aquí la señorita Wilson… - Eso tú síguele contando cosas… venga… - dijo Maca poniéndose colorada como un tomate al recordar esas cosas – húndeme ya del todo y mata mi imagen aquí delante de mi novia… - Maca cielo… la imagen que tenía de ti cambió el día en el que te conocí, así que no está diciéndome nada nuevo… - en ese momento se acercó a su chica y se pegaron un señor morreo delante de Ana que decidió que de momento estaba bien de meterse con su amiga, en el fondo era buena gente. 31/Oct/2005 16:30 Casi a las diez de la noche lo tenían ya prácticamente todo listo, incluso habían llegado las flores que la pediatra había encargado esa misma mañana y las colocaron en algunos puntos estratégicos del salón. - Pues nada chicas esto ya está… - dijo Ana suspirando al fin, al final se había hinchado de currar y eso que era una simple invitada. - Ahora sólo queda que vayan llegando estos… que anda que no son pesados… - dijo Esther con cara de fastidio y sentándose en el sofá que tenía al lado, la verdad es que a veces es un poco desesperante esperar a que llegue tus invitados sobre todo cuando lo tienes ya todo listo para empezar la fiesta. - Venga preciosa… ya llegarán… de momento tenemos aquí a Anita para charlar un 275 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) ratito… - le dijo la pediatra sentándose al lado de su chica. - Eso di que si… aquí está la Anita para animar el cotarro… di que si Maquita… - le dijo Ana mientras tocaba un poco las palmas para acompañar a sus palabras. - No seas tonta tía… - le dijo la pediatra metiéndose con ella. - Sabes Ana… ayer fuimos a ver a mi madre y se lo hemos dicho… - dijo Esther para comenzar algún tema de conversación. - Eso es estupendo… me alegro mucho por vosotras… - en ese momento sonó el timbre y Maca se levantó para abrir la puerta, mientras Esther y Ana seguían hablando. - Pues si… se lo ha tomado muy bien… es más… estaban también una prima mía y su marido y se lo dijo como si nada… - en ese momento Maca volvía hasta donde se encontraban ellas después de dejar la puerta del piso entreabierta. - Yo sí que me sorprendí… y eso que Esther me había contado ya muchas cosas de su madre… pero es fantástica Anita… cualquiera firmaba ahora mismo tener una madre como Encarna… es increíble… - le dijo la pediatra a su amiga. - Pero tu madre tampoco se ha tomado mal nuestra relación cariño… - dijo Esther en ese momento. - Ya pero todavía no le hemos dicho nada de la boda… una cosa es que lo acepte extraoficialmente y otra muy distinta es que se haga público… - dijo ya una Maca acercándose a la puerta al notar como esta se abría en ese momento – Hola Cruz… que tal Vilches… - Hola Maca… vaya piso chica… - dijo la cirujana una vez que entraron en el piso y vieron a el salón. - ¿Dónde hay que firmar para tener una cosa así?... – dijo Vilches mientras se acercaba a Esther para saludarla – Hola Esther… - Hola Cruz… hola Vilches… me alegro de que hayáis venido… - dijo Esther mientras le daba dos besos a Cruz y saludaba a Vilches con la mano – Mirad esta es Ana, una amiga de Maca… es que mejor que os la presente yo porque si tenéis que esperar a que lo haga ella vais listo… - en ese momento Maca miró a su chica y sonrió, la verdad es que a veces era así de despistada y no se había dado cuenta de que Ana no era conocida por sus compañeros del hospital. - Ella es así… y no cambiará… - dijo Ana dándole dos besos ya tanto a Cruz como a Vilches. - Encantada Ana… - le dijo Cruz. - No les hagas caso Cruz… que llevan ya una noche buena metiéndose conmigo… - dijo Maca al fin, en ese momento se sentaron los cinco en el sofá y los sillones que estaban a un lado del salón. - Pero si es que no aprendes nunca Maquita… si eres un desastre… asúmelo… yo lo asumí hace muchísimos años… - dijo Ana riéndose, lo que hizo que todos echaran unas cuantas carcajadas. - Mira yo me voy a la cocina a ponerme una copita de vino… - se levantó en ese momento para irse de allí – vaya nochecita me espera… - Cielo no te enfades… - dijo Esther mirando como se dirigía a la cocina y los dejaba sentados a los cuatro. - Déjala Esther que tiene el día tonto… - dijo Ana en ese momento, sabía que tenía que dejar un poquito a su aire a su amiga para que se despejara un poco antes de que el piso se le llenara de gente. 276 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Mientras estuvo en la cocina saboreando su copa de vino, se le vinieron muchas cosas a la cabeza, entre la pedida de mano, la comida en la casa de la madre de su chica y la fiesta, prácticamente se le había ido de la mente el viaje que iban a realizar en menos de dos días, esperaba que le gustar a su chica porque realmente era un lugar que el encantaba, un lugar al que había ido innumerables ocasiones y que tenía muy clavadito en su recuerdos, un lugar tan distinto al resto del país, pero increíblemente bello y estaba dispuesta a enseñárselo a su niña dentro de muy poquito. 31/Oct/2005 17:19 Todavía seguía ensimismada en sus pensamientos en la cocina cuando escuchó ruido de saludos en el salón, así que afinó el oído para saber quienes eran y descubrió por los gritos que eran Teresa, Rusti y Queca, intentó mantenerse en la cocina todo lo que pudiera, tenía que calmarse, ya que sabía que de esa fiesta no se podría escapar como había hecho tantas veces anteriormente, en esa fiesta era ella la anfitriona, le gustara o no le gustara, era algo que tenía que pasar, el hecho de estar con Esther, hacía que su círculo de amistades dentro del hospital hubiera subido como la espuma, era algo que tendría que ir asumiendo poco a poco y aceptándolo también, su chica era muy popular y desde luego que ella fuera antisocial no quería decir que obligara a su chica a serlo. Poco a poco se fue llenando la casa de gente, al final había tenido que salir de la cocina, sobre todo cuando Esther le dijo que la gente empezaba a preguntar por ella, así que la siguió hasta el salón y durante un rato estuvo saludando al resto de la gente, a Eva, Héctor, Laura, que lucía ya una tripita considerable, Javi, Teresa, Rusti, Queca, Aimé y su mujer, Carlos y su novia, Roberto y su mujer, en fin, el grupito al completo de compañeros con los que solía coincidir en el hospital. A todos les encantó como había quedado el piso y felicitaron a Maca por habérsele ocurrido aquella idea en su momento, les causó muy buena impresión la distribución de los espacios que había conseguido con la ampliación y sobre todo, les encantó la decoración casi minimalista de todo el piso que Maca quiso que su chica se llevara todo el mérito en exclusiva, ya que en realidad Esther lo había hecho prácticamente todo, con su ayuda, pero la decisión final la había tomado su chica. Parecía que la gente se lo estaba pasando bien, las bandejas poco a poco se iban vaciando y más de uno le había preguntado a Maca que cuál era el servicio de catering al que le había pedido todo eso. De vez en cuando miraba a su chica hablando con la gente y se alegraba de que en el fondo fuera de esa manera, que fuera tan sociable, esa capacidad para hablar con todo el mundo que tenía la deslumbraba, en el fondo su chica se hacía querer y sus compañeros la apreciaban mucho por ello. En una de esas ocasiones, se encontró sola en un rincón del salón y entonces vio como su amiga Ana, que había hecho muy buenas migas con el resto de los invitados se acercaba hasta ella con una gran sonrisa. 277 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Niña está siendo un éxito… de verdad… - le dijo su amiga ya a su lado. - Me alegro de que te guste Ana… - le dijo Maca que no quitaba ojo de su chica que se encontraba hablando con Laura, con Javi y con Eva. - Tu chica está en su salsa… - dijo Ana al darse cuenta de hacía donde se dirigían los ojos de su amiga. - Si… me gusta que esté así… es maravillosa… - dijo una Maca con una gran sonrisa en la cara. - Me está resultando increíble que hayas estado tan abierta con la gente… esta no es mi Maca… - le dijo Ana mientras le daba un abrazo a su amiga – me tengo que aprovechar… ahora que estás despistada… - Se lo debo a ella… - le dijo a su amiga – y también… supongo que poco a poco también se están convirtiendo en mis amigos… - Así me gusta Maquita… que por lo menos te esfuerces en ser sociable… - Bueno… no creas que no me está costando… - en ese momento se dio cuenta como Esther le enviaba una sonrisa desde el otro extremo del salón y se la devolvió – ella se lo merece… - Anda ya… no digas tonterías… tú también… estás bien Maca… por primera vez en tu vida estás bien… conmigo no tienes que fingir nada… - No finjo Anita… cambiar no voy a cambiar… Esther sólo ha sacado de mí cosas que estaban ocultas… pero sigo siendo la misma persona con un miedo atroz al resto del mundo… aunque ahora sepa que la tengo a ella para calmarme… - en ese momento suspiró profundamente y Ana la miró atentamente, sabía que cuando hacía eso era que le iba a decir algo importante, los años de amistad eran los años de amistad – verás Ana… el otro día soñé con Nuria… - No me digas… - le dijo Ana asombrada, a pesar de no haber vivido esa época de la vida de Maca, la pediatra le había contado toda la historia con Nuria, de principio a fin ¿y qué soñaste?... - Soñé con la residencia… con su habitación… soñé con la última vez que nos vimos… no se… lo único que se es que me desperté llorando Ana… y no se por qué… - No te preocupes… sólo es un sueño… - Pero es que no quiero que influya en mi relación con Esther… - en ese momento estaba enfadada consigo misma y con el mundo – joder… es que no me la voy a poder quitar de la cabeza Ana… - Espera Maca… espera… - le dijo una Ana un poco alarmada al verla así - ¿Sigues sintiendo algo por ella?... - Siento calma… cuando pienso en ella siento calma… pero es que no se por qué ha tenido que volver a mis sueños… - ¿Pero esa calma quien te la da, el pensar en Nuria o el saber qué Esther es la que te la proporciona?... – le preguntó Ana tranquilamente. - Se que es lo segundo… lo se… - volvió a suspirar – es más… por primera vez desde hace años Ana… ¡desde hace años!… - en ese momento estaba gesticulando exageradamente con las manos - entiéndeme lo que te digo… años… me siento en paz conmigo misma… se que hice lo mejor… pero aún así… a veces me pongo triste al pensar en cómo le irá… en si al final habrá encontrado la felicidad… donde estará… no se… es que Ana no puedo odiarla, no puedo… es más… me alegraría mucho saber que es feliz… de verdad… 278 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Pero eso no es malo Maca… es tu forma de pensar… de sentir por las personas que han pasado por tu vida… se que nunca le guardas rencor a nadie… y eso no lo puede decir cualquiera… de verdad… - Lo se Ana… siempre les he deseado lo mejor… lo mejor tu lo sabes Ana… aunque yo no se lo haya podido dar… siempre por una cosa o por otra… aparecen en mi mente y yo sólo puedo desearles lo mejor… - Pues ya está… no te comas más el coco… estás segura de lo que sientes por Esther… si no, no le hubieras pedido matrimonio Maca… pues ya está… no pienses más en eso y disfruta de la vida… que te vuelves a encontrar con Nuria o con cualquier otra… pues nada… le deseas lo mejor y ya está… se feliz de una puñetera vez Maca y deja de intentar salvar al resto de la gente… y mantente tu a flote… - Joder Ana… no se que haría yo sin ti… eres lo mejor del mundo… - le dijo abrazando a su amiga fuertemente, para Maca, Ana y en su momento Olga, habían formado una parte muy importante de su vida, había conseguido mantenerla a flote y para ella eran lo mejor que se podía haber encontrado en la vida. 31/Oct/2005 18:22 Después de su conversación con Ana, se quedó bastante más tranquila, su amiga sabía como animarla a seguir cuando su propia mente le jugaba una mala pasada y comenzó a hablar con la gente, primero con Cruz, con Vilches y con Héctor, y después con Javi, con Laura y con Eva, juntándose así con su chica que desde hacía rato la había estado mirando para que se acercara a su grupo. - Hombre Wilson… por fin te dignas a venir para acá… - dijo Eva. - Anda ven cariño… ¿has visto como está ya Laura?... – le dijo Esther dándole un pequeño beso en los labios. - Si que la he visto… - dijo Maca sonriendo. - Que te parece Javier Sotomayor III… - dijo un Javi todo orgulloso. - Pues parecerme… bien… supongo… - dijo Maca como si eso no fuera lo más importante del mundo – muy en tu línea… pijerio al máximo… - en ese momento se rieron todas las chicas dejando a Javi un poco cortado – y a la madre de la criatura qué le parece… - La madre de la criatura lo único que quiere es que se lo saquen ya… me da ya igual como se llame… - dijo una Laura totalmente desesperada. - Pero que cómodo es para los tíos… - dijo Maca intentando meterse con Javi – como se nota que no tenéis que parir… - Será mejor que te calles Maca… - le dijo su chica antes de que la pediatra comenzara uno de sus mítines defendiendo las causas perdidas – no te metas con él que dentro de poco tú estarás igual que él… - en ese momento se rieron todos – o es que va a ser distinto cuando yo esté como Laura y tú tan fresca como siempre… - Vale me callo… - dijo eso poniéndose los dedos en los labios - no digo nada… - Maca sabía que en el fondo su chica tenía razón, cuando aquello pasara ella iba a estar en la misma situación que Javi, iba a vivir el embarazo de su chica desde fuera. Durante el resto de la conversación permaneció callada, no le apetecía hablar y se 279 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) limitaba a escuchar las tonterías que decían tanto Eva como su chica y como Javi intentaba colaborar en ellas para que Laura no parara de reír en toda la noche. Un rato después le dijo a su chica que se iba al servicio y que volvía en seguida, así que subió las escaleras y se metió en el cuarto de baño de su dormitorio. En realidad no le había sentado mal lo que había dicho Esther, tenía razón, en el fondo qué pintaba ella en el embarazo de su chica ya que sólo iba a ser una mera espectadora porque ni tan siquiera iba a llevar sus genes. Tenía claro que lo hacía por la enfermera, que lo hacía por ella, ya que en realidad no sabía si estaría preparada para tener que cuidar a un crío, sabía curarlos, sabía jugar con ellos, pero no sabía si su experiencia le iba a ayudar a participar en la crianza y en la educación de uno de ellos, era una responsabilidad enorme, una responsabilidad para toda la vida, tal y como le había oído repetir toda su vida su madre y que razón tenía. No sabía el tiempo que llevaba en la planta de arriba pero en ese instante pensó que su chica estaría un poco preocupada y no quería que fuera a buscarla y dejara de estar con sus amigos, sabía que se lo estaba pasando bien y no le iba a estropear la noche con sus tonterías y sus cosas. Cuando bajó por fin las escaleras vio como estaban todos reunidos en el centro del salón, cada uno con una copa de cava en la mano y con su chica en medio. Se acercó extrañada de verlos así, pero en cuanto vio la cara de su chica, supo que al final se lo había contado a todos, así que suspiró profundamente, cogió una copa de cava que le ofreció Rusti en ese momento y se preparó para lo peor. - Pues brindo aquí por Esther y por Maca… nuestras amigas y compañeras… porque sean muy felices y por unirse al clan de los casados… - dijo Vilches en plan guasón, así que en ese momento brindaron todos y comenzaron a recibir felicitaciones de cada uno de sus compañeros, pero Vilches en un segundo logró ponerse al lado de la pediatra para susurrarle en el oído – nunca creí que te atraparían Maca… acabas de dejar de ser mi ejemplo… - en ese momento se miraron los dos como si no hubiera pasado nada y Maca siguió recibiendo las felicitaciones del resto. El resto de la noche se la pasaron hablando de la boda, de los planes que habían hecho, intentaron sonsacarle a la pediatra donde iba a llevar a Esther de vacaciones así como donde irían de luna de miel, la fecha de la boda, muchísimas cosas. En el fondo se lo estaba pasando bien, su chica también y todo estaba siendo perfecto, eran las tres de la madrugada y todos seguían allí disfrutando de la velada. 31/Oct/2005 19:21 Estaban ya todos más o menos sentados en el salón contando anécdotas del hospital e historias varias, las risas eran cada vez más frecuentes, cada vez más escandalosas y Maca por nada del mundo quería que el presidente de su comunidad subiera a llamarles la atención, así que de vez en cuando intentaba calmar sobre todo las risas escandalosas de las que más de uno hacía gala de tener. 280 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Eran más de las cuatro de la mañana cuando Maca decidió levantarse del suelo, no podía más con esa postura, así que le indicó a su chica que la dejara levantarse, puesto que esta se había sentado entre sus piernas. - ¿Dónde vas?... – le preguntó Esther susurrándole al oído para no interrumpir a Rusti que contaba una de sus historias para no dormir. - A la cocina a por algo de beber… - se puso de rodillas junto a su chica. - Venga no bebas más Maca… que después sabes que te sientan mal… - le dijo Esther con cara de tristeza. - Voy a coger un vaso de agua y tomar algo el aire en la terraza… necesito despejarme… - le dio un beso a su chica y se incorporó del suelo. - ¿Quieres que te acompañe?... - No cariño… vengo en unos minutos… quédate con ellos… Así que se fue a la cocina, cogió un vaso de agua, tenía una sed enorme y después se fue hacía la terraza, necesitaba un poquito de aire, aunque no hubiera bebido demasiado, parecía que había perdido la costumbre durante esos meses en los que apenas bebía con algo con su chica. La noche era perfecta, era una de esas noches de finales del mes de septiembre en las que todavía se podía disfrutar de una noche fantástica en la que no corría aire, lo que hacía que se estuviera muy agradable en la terraza. Se apoyó en la barandilla y comenzó a observar la calle, los bloques de pisos de enfrente, la gente trasnochadora volviendo a su casa después de una noche de juerga y también de vez en cuando miraba hacía dentro, donde se encontraba su chica y el resto de sus amigos, los escuchaba reírse y pasárselo bien. No había hecho más que volverse otra vez para mirar hacía la calle cuando notó como la abrazaban por su espalda, así que miró de reojo y se encontró con su chica que le brindaba una gran sonrisa que le llenó el alma en un segundo. - ¿Qué haces aquí tan solita cariño?... - Pues mirar la calle… - le contestó Maca sonriéndole. - ¿Te estás agobiando dentro?... - No que va… es que creo que no me ha sentado muy bien el alcohol… ya no estoy acostumbrada a beber… sobre todo desde que estoy contigo… - Eso es bueno, ¿no?... - Buenísimo… - en ese momento se sonrieron mutuamente y se dieron un beso, ya que sus rostros se habían pegado lentamente desde que habían comenzado a hablar. - Recuerdo la primera vez que me fijé en ti en serio… - dijo Esther en ese momento y Maca se quedó esperando que continuara - ¿recuerdas la fiesta de cumpleaños de Eva?... - Claro… tú ibas con Blanca y con aquel novio tuyo… - en ese momento sus manos entrelazaban sus respectivas caderas y esto hacía que sus rostros permanecieran prácticamente juntos. - Llegaste con Cruz, Vilches y Héctor… pero estuviste poco tiempo con ellos… la 281 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) mayoría del tiempo estabas sola… como si no pertenecieras a ese entorno… como si no quisieras estar ahí… - la pediatra la sonrió a su chica – estuve observándote durante toda la noche… no se ni como no me pillaste… - ¡Ah si!... – Maca se sorprendió – Y eso por qué… - Creo que esa noche me enamoré de ti… parecías a la vez tan dura, tan independiente… pero tan pérdida entre un grupo de extraños… que me dieron ganas de acercarme a ti y abrazarte… - Yo también me fijé en ti… me pregunté la razón por la que estabas con ese chico al que no le hiciste caso en toda la noche… - Blanca y yo nos llevamos toda la noche hablando de ti… desde esa noche supe que me habías atrapado… - Espero que no me pusierais muy verde… - dijo Maca en broma. - No… ya te dije que todo lo que me contó fueron cosas buenas de ti… y también te dije en su momento que se había quedado corta… nunca me dijo que fueras un ángel… que fueras mi ángel… - ¿Y te arrepientes?... – le preguntó la pediatra. - Arrepentirme de qué… de estar contigo o de que Blanca no me lo contara todo… Maca hizo un gesto de que se refería a lo segundo – no… me alegro de haberlas descubierto por mí misma… me alegro de que no se lo hayas enseñado a nadie más… me alegro de que hagas esas cosas conmigo y no con el resto del mundo… me alegro de tenerte… me alegro de que quieras seguir a mi lado… me alegro de tantas cosas Maca… que me es imposible enumerártelas… pero una cosa si te digo… si pudiera volver al principio de mi vida sólo cambiaría una cosa… - ¿Qué cosas mi amor?... - Me hubiera gustado el haberte conocido antes… porque así no hubiera la mierda de vida que he estado viviendo hasta hace unos meses… - No pienses eso mi vida… las cosas han pasado como tenían que pasar… que el destino o como quieras llamarlo ha hecho que nos encontremos en este momento y no en otro… porque simplemente no hubiera sido lo mismo… no te digo que hubiera sido peor… eso no lo sabremos nunca… pero seguro que hubiera sido distinto y yo no quiero vivir algo distinto contigo mi amor… yo quiero estar toda mi vida como estoy ahora y ya está… - en ese momento se besaron y estuvieron así, hasta que una cortada Eva salió a la terraza para decirles que habían decidido marcharse ya. 01/Nov/2005 11:31 Una vez que se marcharon todos del piso decidieron irse al dormitorio, ya recogerían todo al día siguiente cuando se despertaran. La noche había sido perfecta, sus amigos se lo habían pasado muy bien, su chica había estado en su salsa y al final había salido todo estupendamente, hasta lo de anunciar la boda, ahora si que era más real que se fueran a casar y aunque todavía no habían decidido ni cuando iban a ir al juzgado, esperaba que no tardaran mucho en facilitarle la fecha del enlace, no quería que se le juntara todo, la boda, el embarazo, aunque pensándolo mejor, estaría gracioso que Esther se presentar en el juzgado con el bombo, ya estaba imaginando los titulares de la prensa del corazón, “Macarena Wilson deja a su novia embarazada y se casa de penalti” y una foto de Esther embarazadísima con una Maca a su lado con la sonrisa de 282 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) oreja a oreja, en ese momento no pudo contener la risa, no sabía si era producto del alcohol o de otra cosa, pero desde el cuarto de baño donde estaba su chica, se escuchó cómo está le preguntaba algo. - ¿Cielo te pasa algo?... – creyó escuchar. - No me pasa nada… sólo pensaba… - en ese momento se estaba terminando de cambiar para ponerse el pijama. - Mira que temo cuando me dices que piensas cariño… - en ese momento salió del cuarto de baño y se sentó al otro lado de la cama para cambiarse también. - No sólo estaba pensando en algo muy gracioso… - diciéndole esto se echó para atrás y alargando su mano hasta la espalda de su chica, comenzó a acariciársela suavemente. - Pues cuéntamelo… - le dijo su chica mirándola a los ojos mientras se dejaba hacer. - Me estaba imaginando el día de la boda… - en ese momento soltó otra carcajada escandalosa – estaba pensando que como tarden mucho en darnos fecha nos vemos las dos de portada en las revistas… “Foto en exclusiva de la boda de Macarena Wilson con Esther García”… - en ese momento hacia un movimiento con las manos para que su chica se imaginara la foto y el titular de la misma - y se nos ve a ti toda embarazada y a mi mirándote la tripa… estaría buenísimo… - en ese momento se volvió a reír, lo que hizo que Esther se abalanzara sobre ella y se pusiera encima suya para hacerle cosquillas. - Serás payasa… si es que no puedo contigo… - le dijo Esther acercando peligrosamente su cara a la de su chica que se quedó mirándola fijamente. - Sólo te digo lo que puede pasar preciosa… - No si según como lo mires es hasta gracioso… no se como puedes tener esa imaginación que tienes para las cosas… te montas unas películas tú sola que yo alucino… - Es lo que hace la lectura y las pelis… a mi imaginación no me falta… - en ese momento la pediatra puso sus manos en las caderas de su chica y poco a poco le iba levantando la camiseta del pijama que llevaba puesto. - No si eso ya lo veo… - en ese momento se besaron – cielo… - Dime… - ¿Por qué ya no lees?... – Maca puso cara extraña - creo que desde hace meses no te veo coger un libro… y siempre me dices que los devorabas… - Porque ahora mismo no me apetece leer… en realidad siempre he tenido las dos fases o bien los devoraba como has dicho o bien no abría un libro ni por asomo en meses… no se… quizás es cuestión del momento… y en ese momento tengo la mejor compañía que se puede tener en la vida… - le dijo a su chica besándola en ese momento. - No seas aduladora cielo… que ya me conquistaste con tus palabras bonitas… así que eso ya no te vale… - Jo y yo que creía que te encantaban… - le dijo Maca poniendo cara de niña tristona. - Y me encantan… pero ya no se si lo haces porque te resulta es lo más cómodo para ti o porque realmente lo sientes… - le dijo guiñándole el ojo mientras se lo decía. - Por ambas… supongo… - en ese momento se volvió a reír y Esther empezó otra vez a hacerle cosquillas y ella a no parar de moverse – para… para… - Te aguantas… eso por mala… que eres malísima… porque siempre consigues de mí lo que quieres… y encima te ríes de mí lo que te da la gana… 283 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - No si yo no me río de ti… - dijo entre una risa nerviosa que no la dejaba parar de moverse – yo me río contigo cielo… contigo… - No si ya… encima tómame por tonta anda… - en ese momento Esther paró de hacerle cosquillas y se miraron fijamente, lo que hizo que Maca alargara su mano y le tocara el pelo suavemente. - Ven aquí… - le dijo a su chica para que se acercara todo lo que pudiera a ella y la enfermera así lo hizo – no te puedes hacer idea de lo que te quiero bicho… - en ese momento se besaron dulcemente. - Yo también te quiero… - le respondió su chica casi al instante. A partir de ahí, se dejaron llevar como había hecho tantas veces, eran las seis de la mañana y todavía estaban despiertas, pero eso daba lo mismo, tenían que terminar lo que habían dejado a medias antes de que llegara Ana aquella noche y esa era la mejor manera de hacerlo, demostrándose lo que realmente significaba la una para la otra. 01/Nov/2005 12:13 A la mañana siguiente Maca se despertó con un dolor de cabeza increíble, con una de esas jaquecas que le envolvía todo el rostro, así que se levantó intentando no despertar a su chica y se fue a por una aspirina, era lo único que podía quitarle ese dolor de cabeza tan tremendo. Cuando volvió a dormitorio, antes de volver a meterse en la cama, se quedó unos instantes en la puerta para observar a su chica desde allí, se la veía tan bonita, tan tranquila, que si por ella fuera la dejaría dormir el resto del día, pero eran ya las tres de la tarde y tenían que recoger y preparar muchas cosas para su viaje, Maca quería salir temprano de Madrid al día siguiente y no quería que se le echara el tiempo encima, así que volvió a la cama, se tumbó muy pegadita a su chica y comenzó a acariciarle el abdomen y a darle pequeños besitos por todo su rostro. - Cariño qué es muy temprano… - dijo una Esther todavía con los ojos cerrados y con una cara de sueño tremenda. - ¿No te gusta que te de besitos?... - Me encantan… pero es que estoy muy cansada cielo… - Está bien… entonces voy yo recogiendo lo de abajo… - dijo Maca ya apartándose de su chica despacio. - No, no… - le dijo su chica atrapándole la mano que seguía apoyada todavía en la cama – no te vayas… ya lo hacemos más tarde… quiero que te quedes aquí conmigo… - ¿Quién recoge entonces todo eso?… - le preguntó mirando a su chica seriamente, ese dolor de cabeza la estaba matando, así que cerró los ojos un instante. - Cielo… ¿qué te duele?... – le preguntó a la pediatra pacientemente. - No me duele nada… - intentó que su chica, como otras veces no intentara saber más, aunque no pudo evitar ponerse una de sus manos en su nuca. - Si no te duele nada… ¿por qué has cerrado los ojos de esa manera?… - en ese momento se miraron y Maca volvió a cerrar los ojos - ¿ya tienes una de las jaquecas de las tuyas cielo?… - la pediatra asintió - ¿Te has tomado ya algo?... - Si… he ido a por una aspirina antes… - ¿De verdad que te la has tomado?... – Esther por experiencia sabía que su chica podía 284 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) ser muy cabezota para tomarse cualquier medicamento y a veces se hacía la loca y le decía que se había tomado algo cuando era mentira. - Si cielo… es lo único que me lo quita… ya lo sabes… - Anda vente aquí conmigo… - en ese momento Maca se acotó al lado de su chica – cierra los ojitos… verás como dentro de un rato ya no te duele… - Eso espero… porque hay muchas cosas que preparar para mañana y… - en ese momento Esther la interrumpió. - Olvídate de mañana… ahora lo que tienes que hacer es cerrar los ojos… ya lo haré yo si no se te pasa en un buen rato… - Gracias mi vida… - en ese instante le dio un besito en los labios a su chica y se volvió a enterrar su rostro en el cuello de su chica para intentar mitigar ese dolor de cabeza que no la dejaba ni pensar con claridad. - No tienes que darme las gracias cielo… sólo quiero que me dejes cuidarte a ti alguna vez como tú lo haces siempre conmigo… - le dijo Esther dándole un besito en el pelo – así que intenta dormir un poquito anda… - Vale… - esas fueron las últimas palabra que pudo pronunciar ya que en ese instante se durmió, se estaba tan bien en esa postura, no le extrañaba que a su chica le encantara dormirse de esa manera encima de ella, en ese instante se habían tornado los papeles a la hora de dormir y se relajó, vaya si se relajó. 01/Nov/2005 13:29 Cuando por fin despertó se sintió rara, había algo que no le encajaba, así que como pudo abrió uno de sus ojos y miró hacía el lado de su chica, pero ella no estaba, así que volvió a hundir la cabeza en la almohada y a cerrar los ojos, por lo menos había conseguido que se le quitara el dolor de cabeza durante el tiempo que había estado durmiendo. Al rato escuchó como su chica andaba por el dormitorio intentando no hacer ruido, cosa que le hizo mucha gracia e intentó hacerse la dormida cuando notó que ésta se acercaba hasta la cama y se sentaba a su lado para comenzar a acariciarle la espalda. Llevaba ya su chica un ratito tocándola cuando de repente escuchó un pequeño gemido que provenía de la pediatra, así que como si no pasara nada, la enfermera se subió completamente a la cama y se sentó a horcajadas en la espalda de su chica. - Si ya decía yo que no podía ser verdad que siguieras dormida petarda… - le dijo Esther. - Yo no me pierdo esto por nada del mundo y lo sabes… - le dijo intentando ponerse de cara a su chica, pero esta no la dejó - No te muevas… que eres muy peligrosa tú… - le dijo Esther impidiéndole nuevamente que se diera la vuelta. - Pero déjame mirarte cielo… - Ya veo que se te ha pasado el dolor de cabeza… - Siii… la verdad es que me ha sentado de miedo dormir este ratito… - Ratito dice… si son casi las seis de la tarde… - No puede ser… me estás engañando… - Mira el reloj tu misma… - en ese momento la pediatra alargó su mano y cogió el 285 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) despertador, al ver la hora no puede evitar dar con su cara en la almohada. - Joder… ¿y por qué no me has despertado?... – le preguntó a su chica logrando por fin ponerse de cara a ella. - Porque necesitabas dormir… ya he recogido lo de abajo… y cuando comas algo… nos podemos poner a hacer las maletas para que te quedes más tranquila… - en ese instante le dio un beso y le sonrió. - ¿Sabes lo que me apetece ahora?... - Sorpréndeme… - le dijo una Esther un tanto directa. - La verdad es que tengo mucha hambre… - dijo cogiéndole a su chica de las caderas – me apetece comerme a una niña que tengo sentada encima mía… - Y eso… - en ese instante ya tenía sus manos debajo de la camiseta del pijama de su chica y muy despacito iban subiendo cada vez más. - Porque seguro que está muy tierna y sabrosa como a mí me gusta… - en ese momento llegó hasta los pechos de su chica y comenzó a tocarlos – ui sí… están en su punto… que rico… - en ese momento Esther gimió y Maca se rió, ya que le encantaba tener a su chica de esa manera. - Eres muy mala cariño… - en ese momento soltó otro gemido sin querer así que con un gesto consiguió incorporarse un poquito y que su chica se quedara sentada encima suya. - Así está mejor… - le dijo antes de atacarle el cuello y conseguir que su chica soltara un gemido tras otro, mientras ella intentaba quitarle la camiseta. - Estás muy juguetona tú últimamente… - en ese momento se miraron a los ojos y Maca aprovechó también para quitarse la parte de arriba de su pijama. - Como no voy a estarlo si tengo encima mía a un bombón que está para comérselo… le dijo comenzando a besarla por todo su rostro, cuello, pechos, manos. - ¡Maca déjame tocarte!… - con un gesto la pediatra le dijo que no, aunque su chica estuviera un poquito desesperada y seguía con su juego torturándola sin parar. A partir de ese instante, la pediatra siguió con su ritual, le encantaba hacer eso, le encantaba sentir como su chica poco a poco se iba excitando hasta que llegaba al cielo, ella hacía que llegara al cielo, así que con un gesto le indicó que la dejara quitarle la parte de abajo del pijama y cuando la dejó completamente desnuda, ella hizo lo mismo, indicándole a su chica que volviera sentarse encima de ella, lo que hizo que la pediatra soltara un gemido al notar como su chica estaba totalmente mojada y le sonreía. - No te sorprendas tanto cariño… que eso lo haces tú… - le dijo Esther intentando atraparle unos labios que hasta ese momento se le habían resistido. - No lo puedo evitar cariño… - le dijo una Maca totalmente feliz, aunque un poco avergonzada. - Anda ven aquí y no te me pongas colorada cielo… - le dijo Esther al verla de esa manera – y termina lo que has empezado anda… - Claro… - le dijo Maca antes de comenzar otra vez a besarla compulsivamente, cosa que a su chica le encantaba, le encantaba que se dejara llevar, que no fuera tan calculadora cuando hacían el amor, que experimentaran juntas. 286 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) 01/Nov/2005 16:59 A la mañana siguiente se levantaron temprano, a pesar de las quejas de Esther, Maca y su cabezonería habían conseguido que la enfermera estuviera lista para salir a las ocho y media de la mañana con la excusa de la caravana, bajaron hasta el garaje a coger el coche y en pocos minutos se habían plantado ya en la Nacional IV. - ¿Todavía no me vas a decir para donde vamos?... – le preguntó Esther por cuarta vez desde que se habían montado en el coche. - No… - ¿Y eso por qué?... - Porque quiero que sea una sorpresa… y me ha costado mucho estarme calladita todos estos días para joderla en el último minuto… así que ya lo verás… además ya deberías saber que vamos para el sur… hacía mi tierra… - Y a mí de que me sirve eso… como no es grande… - Bueno… te doy una pista… no lo conoces todavía… así que ya puedes ir pensando… que seis horitas dan para mucho… - Pero si es que no tengo ganas de pensar… no seas mala… - Que no… ponte la radio…. cuéntame un chiste o lo que quieras… pero de esta boquita no sale nada… Durante un rato Esther permaneció sin decir ni una palabra, se había enfadado con su chica, pero a Maca esto le daba igual, sabía que cuando llegaran a su destino su chica le agradecería que no le hubiera dicho nada. Llevaban ya más de una hora sin hablar, cuando decidió que su chica llevaba demasiado tiempo sin dirigirle la palabra, tan poco le había dicho nada del otro mundo, pero con su silencio parecía que realmente se había enfadado con ella, así que al ver el cartel de un área de descanso decidió que pararían un ratito para tomarse un café y estirar un poquito las piernas. Una vez que aparcó el coche cerca de la puerta de entrada y paró el motor, se quedó mirando a su chica que seguía sin abrir el pico, así que suspiró, le cogió suavemente la cara para que la mirara y le sonrió. - Venga cielo no te enfades… que no me gusta verte así… - le dijo dulcemente – que estamos de vacaciones… - Todavía no se por qué no me quieres decir a donde vamos… además te has pasado todo el rato sin hablarme ni nada… - le dijo una Esther con una expresión muy seria. - Pero cielo… estaba conduciendo… no es que no quisiera hacerte caso… - Pues no se nota… - Maca suspiró, cuando su chica se ponía en plan borde significaba que no había hecho algo que ella esperaba que hiciera. - Pues ahora te hago todo el caso del mundo… y charlamos de lo que tú quieras… - No ahora ya no hace falta… además tengo sueño… tú y tu manía de tener que salir tan temprano siempre… - Maca volvió a suspirar. - Mira… me voy a tomar un café que lo necesito… si quieres o vienes conmigo o te quedas aquí durmiendo… pero yo necesito un café… así que ya lo sabes… - le dijo ya saliendo del coche y cuando ya iba a entrar en la cafetería escuchó como la llamaban. 287 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¡Maca!... cierra el coche que voy contigo… - en ese momento se acercó un poquito y cerró el coche. Entraron al local sin dirigirse la palabra, se pidieron dos cafés y al rato salieron exactamente igual que entraron, se subieron al coche y a los pocos minutos, Esther se durmió. Maca pensó que quizás era lo mejor, probablemente así se le pasaría ese cabreo tan tonto que había pillado esa mañana y también se le haría el viaje más corto, ya tendría tiempo de despertarla en su momento, todavía quedaba camino para rato y prefería ir tranquila hasta su destino. 01/Nov/2005 18:03 Estaban ya cerca de Guadix cuando llamó a su chica, que había seguido todo el camino frita, no quería que se perdiera las casas cuevas que se podían ver desde la carretera, de verdad que eran todo un espectáculo. - Mira cariño… mira lo que te vas a perder… - le dijo con un tono de voz alegre para que su chica se despertara de mejor humor, en ese momento abrió los ojos y miró a su chica que le indicó hacía donde tenía que mirar. - Son casas… - Claro preciosa… son casas-cuevas… - Son muy bonitas… ¿y la gente vive ahí?... - Si… ahí viven todavía algunas familias desde hace mucho tiempo… pero como todo en esta vida… alguna de ellas las han convertido ya en casas para alquilar, así en plan rural… y eso… ¿pero a que son preciosas?... - ¿Tu has visto alguna por dentro?... - Claro… una compañera mía en la carrera era de aquí… no había entrado en Granada y se vino a Sevilla a estudiar y un verano nos invitó… su abuela me parece que era la que vivía en una de ellas… son muy curiosas… - Que suerte… - le dijo con una sonrisa en los labios. - Veo que te has despertado de buen humor… - Si… me ha sentado bien dormir un ratito… es que anoche nos acostamos a las tantas, cariño y tú sabes que yo necesito dormir mucho… - Me alegro de que te haya sentado bien… y de que estés de mejor humor… - ¿Estas cansada de conducir?... - No que va… ya sabes que a mi esto me gusta y no me cansa… - Me parece que contigo se me va a olvidar a mi ya conducir y todo… - No digas eso… que no se olvida… - le dijo Maca sacándole la lengua. - No me lo digas… es como montar en bicicleta… - en ese momento se rieron las dos. El resto del viaje se lo pasaron entre risas y bromas, contando anécdotas de cuando estudiaban, hablaron de la fiesta del día anterior, del viaje después a Sevilla donde Maca iba a ver a sus amigos y a presentarle a su chica, de cuando volvieran del viaje, de muchas cosas. Poco a poco iban llegando a su destino, prácticamente no se habían dado cuenta de 288 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) cómo el paisaje iba cambiando poco a poco, la vegetación iba cambiando y en el horizonte iban apareciendo ya las típicas imágenes de las películas del oeste. - Me encanta este paisaje… - le dijo la pediatra al observar como su chica miraba por la ventana con la boca abierta. - Maca es desierto… - lo dijo como auto convenciéndose de lo que estaba viendo. - Lo se… - dijo Maca riéndose - ¿recuerdas las películas del oeste que ponían en la tele cuando éramos pequeñas?... – Esther asintió, como no acordarse de esas películas, entre esas y las de Tarzán te llenaban las tardes de los sábados – pues muchas de ellas…sobre todo las más modernas se hicieron aquí… no te puedes hacer idea de lo que había aquí… - ¿Eso no lo sabía?... - Pues si… como era más barato rodar aquí… pues la industria americana se venía para acá y se llevaban aquí meses rodando… ni que decir que se lo pasaban pipa… pero claro… todo lo bueno, llega a su fin… - ¿Vienes mucho por aquí?... – le preguntó ya una Esther llena de curiosidad. - A veces… cuando era pequeña más… nos encantaba venirnos a pasar parte de las vacaciones aquí… disfrutábamos mucho si… - dijo Maca con una expresión de nostalgia. - Yo no salía prácticamente de Madrid cuando era pequeña… a todo lo más… al pueblo a estar con mis primos… - Eso es para que veas que no soy tan pija… - Anda ya… mira si te miro con buenos ojos que hasta se me había olvidado… - en ese momento se rieron las dos. - Bueno cielo… ahora no me distraigas que esto ha cambiado desde la última vez que viene… eso de los Juegos del Mediterráneo ha hecho que cambien mucho las cosas… y hace años que no venía… - ¿Te puedo ayudar?... ¿qué tengo que buscar?... – se ofreció su chica. - Pues vamos dirección San José… así que ayúdame a buscar le desvío anda… 01/Nov/2005 18:50 Cuando por fin divisaron San José eran más de las dos de la tarde, así que preguntando un poquito, llegaron hasta el lugar en el que se hospedarían, un apartamento cercano a la playa del pueblo, un pueblo tranquilo completamente alejado del concepto que se tiene de pueblo de verano en el resto de la costas españolas. Entraron en el apartamento y dejaron todas sus cosas en el dormitorio principal, puesto que tenía además de esa dormitorio, un más con dos camas, el salón, una cocina americana y una terracita de lujo. - No pensé que quedaran todavía sitios como este cariño… - dijo Esther mientras se tumbaba en la cama. - Pues ya ves… te he traído hasta uno de ellos… supongo que el hecho de que se encuentre dentro del parque de Cabo de Gata tiene la culpa o la ventaja de que se haya mantenido así… aunque me parece a mí que ha crecido de todas maneras el pueblo… 289 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) antes no había tanta casa… pero bueno… sigue siendo muy tranquilo… verás como te gusta mucho… - De eso estoy segura… anda ven aquí un ratito conmigo y deja las maletas… y sobre todo de echarme ese discursito tuyo… tan… como decirte… tan académico… - Que tonta eres… encima de que te cuento esto… - en ese momento se tumbó al lado de su chica y empezaron a reírse, hasta que poco a poco volvió la calma. - A lo tonto a lo tonto… nos pasamos el día en la cama… - dijo Esther - Eso es bueno no… quiere decir que estamos de vacaciones y que disfrutamos de nuestra mutua compañía… - Pero que bien hablada eres cuando te da la gana… porque otras veces pareces una barriobajera… vamos peor que alguna de mis amigas del barrio… - Yo también te quiero cariño… - le dijo sacándole la lengua y levantándose de la cama. - Pero si es verdad… - Eso me pasa por juntarme con el pueblo llano… - dijo con guasa. - Si claro ahora échame a mí la culpa de que seas una mala hablada… no te jode… - Ah no queridísima Esther… no sea usted una mala hablada ahora… - le hizo hasta una reverencia para burlarse de ella – que me ha costado mucho el colegio de pago… - ¡Cállate ya!... que no puedo contigo… - le dijo medio gritando totalmente desesperada. - Vale pues me voy… - dijo saliendo del dormitorio aguantándose la risa, le encantaba desesperar a su chica. - ¡No te he dicho que te vayas!... ¡te he dicho que te calles!... – en ese instante vio que su chica volvía y se asomaba levemente al dormitorio. - ¿Firmamos una tregua?... – le peguntó totalmente en serio. - Que tregua ni que tregua… ahora mismo te vienes para acá y me haces mimitos… si no, te la ganas… - le dijo Esther amenazándola, al principio Maca permaneció quieta, pero viendo que su chica se iba desesperando por momento y que tampoco se iba a levantar, decidió acercarse a ella. - A sus órdenes mi capitana… yo hago lo que usted me ordene… - le dijo en plan de guasa y acercándose tanto a ella que logró que ni tan siquiera pudiera hablar al darle un beso bastante largo – venga vamos a comer que nos cierran… - Está bien… - le dijo una Esther que todavía se estaba recuperando del beso que le había dado su chica instantes antes. 05/Nov/2005 12:43 Cuando volvieron de comer en uno de los chiringuitos que encontraron cerca del apartamento entraron riéndose, a Maca como siempre se había acordado de una de las anécdotas que tanto hacían reír a su chica, así que al entrar en el dormitorio, la enfermera se echó en la cama riéndose todavía y Maca entró en el servicio un momento. Mientras permaneció dentro del cuarto de baño, escuchó como su chica llamaba por teléfono, así que supuso que sería a su madre por al conversación que tenía con ella. - No… estoy bien… es que Maca me ha contado una de sus cosas y todavía me dura la risa… pues mamá porque no te había llamado antes… que bueno… que si… que yo se lo 290 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) digo… esto es precioso mamá tendrías que venir alguna vez… no ni mucho menos… si vamos a ir a la playa… creo que por aquí hay unas cuantas que están muy bien me lo ha dicho Maca… si tendremos cuidado… si llevo la protección mamá… venga mamá dale un beso a la abuela de nuestra parte… y descansa… que si… que se lo doy… venga esta noche te llamo… pues porque me apetece mamá… bueno, si puedo te llamo, pero si no, no te preocupes vale… venga hasta luego… un besito… - Tu madre ¿no?... – le preguntó Maca sentándose a su lado y dándole un beso en los labios muy suave. - Te manda muchos besos y me ha dicho que tengamos cuidado con el sol… bueno creo que ya conoces un poquito como es… - en ese momento se tumbaron las dos en la cama, una al lado de la otra. - Es normal… es tú madre y se preocupa por ti… - se dieron otro beso. - Y por ti no te olvides… que me pregunta más como estás tú que cómo estoy yo… - Eso es porque habla contigo siempre y no conmigo… - en ese instante Esther se apoyo en su chica y la miró con ojos - ¿no estarás celosa de mi suegra?... – en ese momento Maca se rió pero vio la cara de su chica y paró de reírse al momento - ¿Por qué siempre tienes que romper estos momentos con tus preguntas?... – le preguntó su chica terminando con un suspiro. - Pues porque soy así… - se lo dijo medio sonriéndole a su chica – no se ser de otra manera… - Sí que lo sabes… no digas eso mi amor… - le dijo dándole un beso muy tierno en los labios - se que has estado huyendo toda tu vida de situaciones como esta… - Lo siento cariño… - No tienes que sentir nada… ven… - en ese momento hizo que Maca se acurrucara en su cuello por un instante - ¿quién te hizo tanto daño?... - en ese momento la pediatra levantó la cara y miró a su chica, su rostro no mostraba sorpresa por la pregunta, era más bien un rostro neutro en el que parecía imposible saber que era lo que estaba pasando por su cabeza en ese momento - Carmen me dio a entender cuando estuvimos en Jerez que alguien te había hecho mucho daño… - logró decirle su chica con un gesto de ternura en su cara para que la pediatra se relajara. - Ya… - en ese momento recordó como había escuchado la conversación escondida en el pasillo y sintió dolor, un dolor como el que había sentido tantas otras veces cuando sabía que lo que iba a responder podría hacerle daño a alguien, aunque fuera la verdad y respiró hondo y se puso las manos en la cara. - No te tapes la cara Maca… mírame… ¿quién te hizo tanto daño?... – le dijo la enfermera retirando las manos de esta de su cara y obligándola a mirarla. - ¿De verdad quieres saberlo?... – Esther asintió en ese momento – te lo pregunto porque quizás no te guste lo que vayas a oír… y no quiero hacerte daño… - Quiero saber Maca… no quiero que me ocultes nada… ni del pasado, ni por supuesto del presente… no me ocultes las cosas… no me protejas tanto… no soy una niña y me gustaría saberlo… - en ese momento Maca se levantó de la cama y se acercó a la ventana de la habitación, no quería por nada del mundo estar al lado de su chica mientras le fuera contando la historia de Nuria y de ella, Esther lo sabía y simplemente no dijo nada, así que esperó pacientemente a que su chica comenzara a contárselo. - Esta bien… te lo contaré… sólo te pido un favor… - en ese instante pensó que era lo justo y tenía que contárselo. 291 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¿Cuál?... - Déjame contarte la historia y después pregunta lo que quieras… ¿de acuerdo?... - Vale… cuando quieras. - Sabes que estudié en Sevilla la carrera… - Maca se sentó en el suelo debajo de la ventana y miraba al infinito, no podía mirar a su chica mientras le contaba todo esto mi primer año allí conocí a Olga… te hablé de ella en el congreso… y nos hicimos amigas… estábamos las dos en la misma residencia… ese año fue estupendo… conocí a mucha gente y Olga y yo nos hicimos grandes amigas… - en ese instante comenzó a mover las piernas compulsivamente de un lado a otro sin llegar a que se rozaran – en mi segundo año… el primer día que estuve allí… recuerdo como una chica se chocó conmigo en el comedor, pero no le di la mayor importancia… hasta que una tarde se acercó a mi y me dijo que había oído hablar de mí y que quería conocerme… ni tan siquiera sabía quien era ella, ni me importaba lo más mínimo… después me enteré de que era la novia o supuesta novia de uno de los de la residencia y no se que más… era mixta, así que ya te puedes imaginar lo que podía ser aquello… - en ese momento se paró y se quedó en silencio uno instantes. - Cariño… ¿estás bien?... – le preguntó su chica que al no verle bien la cara se preocupó un poquito, así que se incorporó de la cama y se sentó en el filo de esta, quedándose enfrente de su chica que seguía en el suelo con la mirada pérdida. - Esto bien cariño… sigo… pues eso… al principio no sabía ni quien era… pero sin saber por qué… día a día fue metiéndose en mi vida… cada vez salía menos con mis amigos por estar con ella… tenía claro que sólo era una amiga… pero había algo en mí que me decía que entre esa chica y yo había algo especial… una conexión difícil de explicar… así que un buen día… después de un incidente sin importancia… se había peleado con su novio… nos metimos en su habitación y comenzamos a hablar… sin saber cómo… me besó… y me dijo que era la primera vez que la habían besado de esa manera… yo desde luego no me lo creía… era una chica que había tenido muchos novios y que seguro que con alguno había estado bien… yo que se… lo único que se… es que no pasó nada más aquella noche… me fui a mi cuarto al rato y estuvimos una semana y pico sin hablar del tema… me horrorizaba tener que enfrentarme a ella… ya tenía clara mis preferencias… pero todavía no quería reconocerlo del todo… no se… me asusté… se lo conté a Olga y me dijo que no tenía importancia… pero que me olvidara de ella que no era de fiar… eso es fácil decir cuando no estás implicado en el asunto… pero yo estaba metida hasta el fondo… me había enamorado de ella… era un sentimiento que no había sentido en mi vida… que me era imposible de controlar… así que cómo me iba a olvidar de ella… 05/Nov/2005 13:10 - Eso es normal que nos pase… - le dijo una Esther totalmente triste al escuchar como su novia le contaba esa historia y de ver como se le estaba desgarrando el alma al hacerlo. - A mi nunca me había pasado… siempre había controlado mi vida… siempre y en ese momento me sentía perdida como nunca lo había estado y no sabía que hacer… - en ese momento suspiró para proseguir con su historia – durante algo más de tres años estuvimos jugando… ya sabes… quiero estar contigo pero no puedo estar contigo… y cosas así… cada vez que se peleaba con alguno de sus supuestos novios… venía a 292 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) buscarme y al final siempre terminábamos en la cama… hasta la siguiente vez… ella era así… Nuria era así… - en ese instante se asombró que hasta ese momento no hubiera pronunciado su nombre, pero intentó no darle ningún tipo de importancia – hasta que un día se marchó de mi vida de la misma forma en la que había entrado… después volvió… al principio me mantuve en mi sitio… idiota de mi pensé que habría cambiado… pero en realidad seguía siendo la misma mujer… y el tiempo que estuvo otra vez en Sevilla no paró hasta conseguir que nos acostáramos… y volvió a desaparecer… y esta es mi historia… - en ese momento el silencio se hizo en la habitación, un silencio incómodo tanto para una como para la otra, así que la pediatra mantuvo su cabeza agachada esperando a que su chica quisiera preguntarle algo, al fin y al cabo, no le había contado mucho de sus sentimientos hacía Nuria, se había limitado a contarle la hechos y no las consecuencias de ellos. - No se que decirte… no se que contarte Maca… me has dejado bastante mal… - le dijo una Esther un tanto nerviosa por lo que acababa de escuchar. - Te dije que no te gustaría… lo siento…. siento si te he hecho pensar otra cosa… lo siento… - Quiero que me contestes a algunas cosas Maca… - Claro… te lo prometí… - ¿Hace cuanto tiempo que no sabes de ella?... - No lo se exactamente… pero supongo que tres años o así… ¿por?... - Ahora contéstame a lo que te pregunte… ¿vale?... limítate a eso… - sabía que en ese momento su chica estaba totalmente celosa, pero tenía derecho a saberlo todo. - De acuerdo… - Así que no sabes de ella desde hace tres años o así… - Maca asintió en ese momento con un gesto - ¿quién más sabe de esta historia?... y no me mientas… - De personas que conozcas o hayas oído hablar… pues Ana, Cruz y Olga… nadie más… - Maca no me mientas… - Te digo la verdad… - ¿Y a ellas también le has contado esa versión tan light de la historia o has profundizado más?… 05/Nov/2005 13:33 - No lo recuerdo… - era lo único que se le ocurría contestarle a su chica, aunque sabía perfectamente que tanto Olga, durante sus años de carrera, como Ana, cuando finalmente se fue a Jerez para casarse con Fernando, le había aguantado esos momentos de depresión y tristeza que tanto la habían acompañado durantes esos años de angustia y desesperación. - No me mientas… - Esther estaba ya que iba a estallar. - ¿Pero por qué quieres saberlo?... – le preguntó Maca con un hilillo de voz a penas perceptible. - Porque tengo derecho a saber de una puñetera vez lo que siente la mujer con la que me voy a casar… por eso… ¿Por ella te ibas a casar con Fernando?... – Maca asintió – claro esa era la razón de peso por la que ibas a cometer el error de tu vida… menos mal que lo se antes de tiempo que si no… - Que si no qué… te he contado esto porque me has preguntado… porque querías 293 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) saberlo… no para que tengas un arma arrojadiza contra mí… no te he mentido nunca… ni sobre lo que te he contado ni sobre lo que siento por ti… eso todo totalmente cierto… ¿quién me mandará a mi contarte las cosas?... – dijo ya Maca un tanto cabreada ante la actitud de su chica. - Joder porque soy tu novia… no podemos tener secretos la una con la otra Maca… ese es el sentido de compartir tu vida con otra persona… me parece a mí… - ¿Aunque sepas que con esos secretos puedes llegar a hacerle daño cuando ya no tienen importancia?… - Esther asintió – entonces no tengo más remedio que contarte lo que sentí y lo que siento por Nuria… así que si quieres sinceridad por mi parte… lo único que espero es que después no lo tengas en cuenta… eso es todo… - Ya veré yo lo que hago… pero venga continúa… 05/Nov/2005 14:12 - Pues si cariño… - esto último lo dijo recalcándolo un poco – fueron los peores años de mi vida… cada vez que me levantaba sentía que me faltaba el aire para respirar… sentía que mi vida no tenía sentido… que prefería morirme y no sentir ese dolor… que vivir me importaba ya más bien poco… - en es momento vio con su chica comenzaba a llorar, pero siguió con ello – pero ahí estaban mis amigas… primero Olga… que me aguantó todos los años que estuve en Sevilla y después Ana… mi Ana… que me hizo recapacitar sobre lo que iba a hacer por despecho… si cariño por despecho… - sus ojos reflejaban odio, dolor, rabia, angustia mientras lo iba soltando todo por la boca - y por lo que Olga dejó de hablarme… por eso me vine a Madrid… por eso me conociste como me conociste… una persona sin alma… porque yo no tenía alma se había quedado en Sevilla en ese puñetero apartamento que llegué a odiar a muerte… - en ese momento suspiró para seguir, de todo lo que quería decir se estaba quedando si aire - que a pesar de saber que estaba haciéndole daño a todas esas chicas… no me importaba nada… ya no me importaba nada… total Nuria se había ido lejos… no me hablaba con mi familia… que podía perder más… nada… no tenía nada… sólo un trabajo que realizar cada día y punto… por eso no quería contacto con nadie… no quería que nadie del hospital me conociera… pero desde un primer momento Cruz no se conformó con ello y poco a poco fue metiéndose en mi vida… poco a poco fue contándole ciertas cosas y me fui abriendo a ella… fue la única persona a la que fui a contarle lo que pasó con Blanca y me apoyó en todo… me escuchó… y eso era lo único que yo necesitaba en ese momento… nunca que quise hacer daño a Blanca… nunca… pero te cruzaste tú en mi camino… el resto de la historia ya la sabes de sobra…. - No me importa… quiero oírla… quiero oírla de tus labios… lo necesito en este momento… - Esther seguía llorando aunque sus lágrimas ya caían con menos intensidad. - Ese día… cuando te pregunté si habías visto a Cruz... te confieso que fue la primera vez que me quedé mirándote… ibas tan metida en tus pensamientos que no te diste cuenta de que te había hecho una pregunta… estaba preciosa… - No seas tonta… si iba con el uniforme… - Para mí siempre vas preciosa… te pongas lo que te pongas… - en ese momento le sacó una leve sonrisa a su chica que hizo que se pudiera relajar un poco - recuerdo que hasta le pregunté a Javi por ti… - en ese momento se puso colorada al recordar esa 294 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) conversación – hacía tanto tiempo que nadie me impactaba de esa manera… hacía tanto que alguien no me hacía pararme a pensar para saber más sobre ella… en ciertos aspectos me recordaste bastante a Nuria… - Ah si… ¿en cuales?... - No lo se… pero me recordaste mucho a ella… - Si lo sabes… lo que pasa es que no me lo quiere decir… - parecía que las cosas se habían calmado un poco – además todavía no me has dicho lo que sientes todavía por Nuria… - Cielo no seas impaciente… ahora estamos en otro punto de la historia… lo único que te puedo decir es que a lo largo de ese día me di cuenta de que por primera vez en años Nuria no estaba en mi mente… porque otra persona se había apoderado de mis pensamientos… y me sentí en la gloria… a pesar de saber que no iba a tener nada contigo… me daba igual… con un gesto… un solo gesto… habías conseguido liberarme… y te convertiste en una droga para mí… sobre todo cuando supe que tú también sentías interés por conocerme… - ¿Y que sientes ahora por ella?... - Cariño… sólo cariño… me siento libre… me siento en paz conmigo misma… siento que solo le deseo lo mejor en su vida… hay cosas que no se pueden cambiar… y por ella ya sólo me queda el cariño que se puede llegar a sentir por alguien que ha formado parte de tu vida… yo no se odiar a nadie… no se hacerlo… quizás ese ha sido mi problema… que nunca la he culpado de nada… simplemente pasó al igual que ahora ha pasado lo nuestro… - se estaba emocionando demasiado, así que intentó quitarle hierro al asunto – así que esa es mi historia y así se la he contado… - le dijo con una leve sonrisa en la cara. - Ven aquí mi vida… siento haberme puesto así… lo siento… - Shhh… no sientas nada… tenías derecho a saberlo… de verdad… yo sólo te he pedido que me creas… - Y te creo mi vida… te creo… - en ese momento se abrazaron fuertemente y se besaron, para poco a poco llegar a tumbarse en la cama y quedarse dormidas, el cansancio de ese día había podido con ellas. 05/Nov/2005 16:28 En el fondo no tenía ninguna intención de despertarse, se encontraba muy a gusto con su chica abraza a ella e intentando descansar todo lo posible ya que seguía sintiéndose muy cansada, entre que la noche anterior no había dormido mucho, todas esas horas conduciendo y todo lo que había pasado después de comer, estaba rendida, al final su chica se lo había tomado mejor de lo que esperaba, pero también sabía que en el fondo le había dado un arma arrojadiza con la que poder defenderse en caso de pelea, la pediatra conocía perfectamente a las mujeres y conocía a su chica, los celos son muy peligrosos y pueden llegar a cegar al más cuerdo. Poco a poco decidió que era ya hora de levantarse, notaba como el sol poco a poco iba bajando y que tendrían que levantarse si querían ir por lo menos a dar una vuelta por el pueblo, ya dejarían la playa para el día siguiente, así que se movió un poquito en la cama para notar la reacción de su chica. 295 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Déjame un poquito más… que estamos de vacaciones… - dijo una Esther todavía con los ojos cerrados. - Cielo venga… vamos a dar una vuelta y después a cenar y te prometo que te dejo dormir todo lo que quieras después… - le dijo mientras le iba besando poco a poco por toda la cara. - Eres una fastidiona… - dijo chica dándose la vuelta para quedarse de espaldas a la pediatra. - Uf… paciencia Maca… paciencia… - se dijo así misma, mientras comenzaba a mover a su chica para delante y para detrás para lograr despertarla del todo – venga mi amor… no seas así… - ¡Ay!... que no se puede ir a ningún sitio contigo… - y volvió a meter la cabeza en la almohada. - Está bien… me voy a la terraza un ratito… si te despiertas del todo ya sabes donde estoy… - dijo ya levantándose de la cama, no quería molestar a su chica, si quería seguir durmiendo que siguiera durmiendo. - Cielo no te vayas… échate aquí conmigo anda… no seas mala… - Preciosa me duele ya todo el cuerpo… necesito levantarme y estirarme un poco… además así te dejo dormir tranquila… - le dijo desde la puerta de la habitación. - Está bien… pero que sepas que entonces no voy a poder dormir bien… y recaerá sobre tu conciencia… - Vale lo tendré en cuenta… - le dijo ya casi riéndose, su chica era imposible cuando tenía sueño. Salió a la terraza y al principio permaneció de pie mirando el horizonte, se veía toda la playa del pueblo, el mar, su preciado mar que aunque era distinto al de su tierra, le encantaba también, era un lugar muy especial que le había calado desde la primera vez que lo vio, tenía por aquel entonces diez añitos y fue el primer verano que unos amigos de sus padres los invitaron a pasar allí unos días, recordó aquellos años como muy felices, llenos de juegos en la playa, de aventuras en el pueblo del oeste, en el desierto, en las calitas en las que había que bajar un camino totalmente empinado, en cómo desde una colchoneta su padre les fue enseñando a cada uno una colonia de erizos de mar en esa agua tan cristalina, las estrellas de mar, los peces pasando alrededor de sus piernas en la playa de las salinas, sin saber cómo, poco a poco se fue dando cuenta de que iba anocheciendo y su chica se lo estaba perdiendo, hasta que notó como unas manos se colocaban en su cintura y unos labios le daban un beso en una de sus mejillas. - ¿Cuánto tiempo llevas ahí?... – le preguntó la pediatra a su chica. - Un ratito… - ¿Y por qué no me has avisado antes?... pensaba que te ibas a perder el atardecer… - Porque no quería perderme la cara que tenías todo este tiempo… esa sonrisa al ver el paisaje… no se… me gusta verte así… a veces yo también te observo… me dices más cosas cuando lo hago… que muchas veces cuando te tengo delante… - Yo no… - Shhh… no digas nada y disfruta de la puesta vale… 296 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Ven… - en ese momento cogió a su chica e hizo que se pusiera delante de ella para abrazarla mientras contemplaban esa puesta de sol tan especial para ambas. 05/Nov/2005 17:28 Pasaron un buen rato sin hablar, disfrutando tan solo de la puesta de sol y de su compañía mutua, a Maca esto le gustaba mucho, siempre había sido consciente que hay momentos en los que es mejor guardar silencio y dejar que las cosas sigan su curso. Ya había anochecido totalmente así que en ese momento le cogió de la mano a su chica y sin hablar todavía, se metieron en la casa, ya en el salón le mandó una gran sonrisa a su chica llena de ternura y cariño que esta le devolvió en seguida y en ese momento se fue acercando lentamente hacía ella y la besó. - Te quiero… - le dijo muy bajito justo después de besarla. - Yo también te quiero… muchísimo… y me da igual lo que haya pasado en tu pasado… tampoco me has pedido tú nunca explicaciones del mío… - No tengo derecho a hacerlo… - sus rostros permanecieron muy juntos mientras hablaban. - Si que lo tienes… todavía no se cómo puedes ser así… los humanos juzgamos a las personas por muchas cuestiones y tú nunca lo has hecho conmigo… siempre te ha dado igual mi pasado… me has tratado siempre de la misma manera… con el corazón… y yo a las primeras de cambio dudo de tus sentimientos hacía mi… no se si soy egoísta, idiota o yo que se… - No pasa nada cariño… eres como eres… y me gusta como eres… y ya está… comprendo que a veces te sientas así… es humano… hace muchos años me di cuenta que no se puede odiar a las personas porque al final quien sale perjudicado eres tú mismo… me di cuenta de que todo el mundo puede cometer errores y que es de sabios saber perdonar a quienes los han cometido… yo siempre he dado lo mejor que hay en mi… siempre… aunque sea consciente de que a lo mejor le he hecho daño a alguien por apartarlo de mi lado… por comportarme de cierta manera… por ser como soy… - Eso ya no importa cariño… ahora estamos las dos juntas y vamos a tener un futuro juntas… y te confieso que me da un poco de miedo… y no porque no vaya a estar bien contigo y con lo que venga… es que en este momento también estoy en una fase de mi vida desconocida hasta ahora por mí y me da miedo no saber hasta donde va a llegar todo esto… - Pues estamos bien… - en ese momento se rieron las dos antes el comentario de la pediatra - yo que creía que tú lo tenias todo claro y ahora me encuentro que tienes tanto miedo como yo… - con un gesto le dijo a su chica se sentaran el sofá y así lo hicieron. - Vaya dilema… - en ese momento se sentaron y se besaron. - Pues nada… seguiremos como estamos y ya está… que sea lo que tenga que ser… - Yo lo único que tengo claro es que quiero estar contigo y que quiero formar una familia contigo… - dijo Esther mirándola fijamente a los ojos. - Y yo también… si no, no te hubiera pedido matrimonio… - en ese momento se besaron - además no quiero que nuestros hijos… - ¡Ah!... ¿pero tu quieres más de uno?... – se rieron las dos ante el comentario de la 297 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) enfermera. - Pues no se… supongo… - dijo Maca encogiéndose de hombros - Yo también quiero más de uno… que ser hijo único es un poquito pesado para todo… - Si aunque te lleves a matar con tus hermanos… siguen siendo tus hermanos… - ¿Y entonces por qué quieres casarte conmigo?... – le preguntó Esther intrigada por el comentario de hacía unos momentos de su chica. - Pues porque yo quiero que todo lo mío se tuyo y al revés… quiero que disfruten de todo lo que yo disfruté de pequeña… y también quiero que si alguna vez me pasa algo… no estéis en la calle… - Cielo no digas eso que me pones mal cuerpo… - dijo una Esther un poquito triste. - Es la realidad cariño… por muy dura que sea… ojalá podamos pasar el resto de nuestra vida juntas… pero por mucho que nos duela… puede pasar cualquier cosa… y yo no quiero que ni tú ni ellos estéis mal… - ¿Piensas que vaya a pasar algo raro, algo de lo que no me hayas hablado?... – le preguntó Esther un poco asustada. - Espero que no… pero no quiero que tengas problemas con mi familia si pasara algo… no quiero… se como son… y todavía no me creo mucho que hayan aceptado lo nuestro… - Pero si se portaron muy bien conmigo… - le dijo una Esther sorprendida. - Lo se y se los agradezco… pero quiero que sepas que llevo un tiempo poniendo todo en orden con mi abogada para que revise todas las cosas que tengo… que esté todo a nombre de las dos… - Pero yo no puedo aceptar eso… yo no tengo nada… sólo deudas… - Quiero que sea así mi amor… y no vamos a discutir por ello… en cuanto nos casemos… todo lo mío será tuyo… - Y lo mío también será tuyo… aunque yo no tenga mucho… - Lo suficiente para mí… - en ese momento la estrechó entre sus brazos y la besó con ternura, lo tenía todo preparado, más que preparado para su inminente boda y para formar la familia de la que tantas ganas tenía su chica y en el fondo, ella misma – venga mi vida… vamos a cenar y a acostarnos tempranito para mañana ir a una playa que te va a encantar… - Vale mi vida… pero que sepas que yo no quiero nada tuyo… - se levantaron del sofá y se dirigieron hacía la puerta de la calle. - Cariño… no voy a discutir contigo por eso… está ya todo listo… así que usted se va a conformar con lo que hay y no se hable más… - se dieron un beso y salieron del apartamento cogidas de la mano. 298 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Parte III 05/Nov/2005 18:21 A la mañana siguiente se levantaron relativamente temprano, eran cerca de las once la mañana cuando salieron por la puerta para coger el coche, en un principio la enfermera no comprendió las prisas de su chica por salir tan temprano, esa obsesión por comprar unos bocadillos, unas cervezas y unos melocotones para meterlos en una neverita de estas ultramodernas e ir a la playa, hacía un día buenísimo y pegaba que iba a hacer bastante calor cuando realmente apretara el sol. - Todavía no comprendo por qué hemos tenido que salir tan temprano… si la playa no tiene que estar ni puesta… - le decía una Esther asombrada de ver como su chica iba metiéndose poco a poco en caminos cada vez más arenoso - ¿Sabes donde nos estamos metiendo?... - Si cielo… - le contestó riéndose - lo se perfectamente… sabes de sobra que no es la primera vez que vengo por aquí… - Pero yo creía que para venir por aquí nos haría falta un todoterreno o algo… mira que te vas a cargar el coche y después no quiero llantos… - Cariño disfruta del momento anda… y al coche no le pasa nada… Poco a poco se iban adentrando más y más en el parque hasta que llegaron a una especie de explanada en la que había ya unos diez coches aparcados, así que se bajaron del coche y Maca se dirigió hasta el maletero para sacar las cosas. - Toma cariño… - le dijo dándole la bolsa en la que llevaban las esterillas y las toallas, para así poder coger ella la nevera en la que tenían las bebidas, los bocatas y la fruta, cerró el maletero y se fue andando hacía la playa, al rato de no ver a su chica, se volvió, iba caminando ensimismada, mirándolo todo atentamente y sin prestar atención a la pediatra que ya se dirigía hacía la roca, así que no tuvo más remedio que gritarle ¡cariño!... – en ese momento su chica la miró y aceleró el paso hasta llegar hasta donde se encontraba ella. - ¿Tú has visto esto?... – le preguntó toda asombrada, así que la pediatra comenzó a reírse. - Claro cariño… te he traído yo… - la enfermera le dio un empujón que hizo que Maca cayera en la arena muerta de risa – eres lo peor… - Anda venga… ayúdame a poner las cosas por aquí… - en ese momento se pusieron a extender las esterillas, a apoyar la nevera en la roca junto con la bolsa de las toallas. - ¿Cómo se llama esta playa?... – le preguntó Esther intrigadísima. - Se llama Mónsul… y no se si te sonará pero se han rodado aquí algunas escenas de películas muy famosas… - Si cuales… - en ese momento Maca se estaba quitando ya la camiseta y los pantalones para quedarse en bikini. - Pues… “En busca del arca perdida", "Las aventuras del barón Münchausen", "Lawrence de Arabia" ó El hombre que perdió su sombra"… - ¡No me digas!… 299 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Ves la roca en la que estamos metida… pues son paredes de lava y como podrás apreciar… la gente se viene tan temprano para poder coger un sitio aquí para resguardarse del sol… por eso hemos venido tan temprano preciosa… - en ese momento sonrió cerrando los ojos para respirar el aire que venía del mar - me encanta esta playa… - Es preciosa cariño… - dijo ya una Esther también sentada en su esterilla y ya sólo con su bikini puesto. - Anda ven aquí que te voy a poner un poquito de crema que después mi suegra me pregona… - Así me gusta… que le hagas caso a tu suegra… - le dijo Esther ya tumbada de espaldas para que su chica le pusiera la crema. - No tienes tu morro ni nada… ays… - le dijo ya como si no tuviera la cosa más remedio y comenzó a masajear a su chica suavemente - ¿Te gusta?... - Me encanta… - ¿Y a ti que es lo que no te gusta bicho?... - De ti todo… - Será pelota la tía… - No hables más que te me desconcentras y no te sale igual… - Eso era ya lo que me faltaba por escuchar de ti… - le dijo una Maca totalmente muerta de risa, le encantaba tener ese tipo de conversaciones con su chica, era geniales como se pasaban la pelota la una a la otra casi sin sentirlo. 05/Nov/2005 19:18 Una vez que se colaron las cremas y dejaron todo listo, cogieron las esterillas y se pusieron un poquito más hacía delante para poder así tomar el sol, si una cosa le gustaba a Maca de esa playa, era que la gente solía ser bastante respetuosa y si debajo de la roca había ya un sitio con cosas, las dejaban allí, así que estaba tranquila. Durante el rato que estuvieron tomando el sol, de vez en cuando la pediatra se sentaba en la esterilla y miraba de un lado para otro de la playa, veía a las típicas parejas dando un paseo, a los niños jugando a las palas y a la pelota, pensó en el día en el que ellas tuvieran que hacer eso, hacía años que no jugaba a las palas, se acordaba de los partidos que jugaba con su hermano Jero, eran partidos bastante intensos ya que a ninguno le gustaba perder y después las peleas con su hermano David que siempre quería jugar y se pasaba el día de playa persiguiéndolos a los dos y pidiéndole a su madre que lo dejaran jugar y cuando por fin lo conseguía no daba ni una. - Cielo si no te tumbas no vas a pillar sol ninguno… - le dijo ya una Esther un tanto cansada de verla sentada pensando en las musarañas. - No si a mi me gusta estar así… - en ese momento estiró un poquito los brazos - ¿Te apetece un baño?... – le dijo a su chica ya poniéndose de pie y ofreciéndole sus manos para que se pudiera levantar. - Claro… yo contigo voy hasta el fin del mundo… - le dijo Esther cuando la pediatra ya la ayudaba a levantarse. - Pues tú verás lo que haces… - le dijo guiñándole el ojo – espérame aquí que voy a 300 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) dejar esto con el resto de las cosas… - Vale te espero… - en ese instante Maca fue hasta la roca y colocó las esterillas de forma que no se pudieran volar y se acercó otra vez a su chica para irse juntas hacía la orilla. De la mano y con una sonrisa en el rostro llegaron hasta la orilla, soplaba una leve brisa que hacía que el día fuera perfecto para estar en la playa, así que poco a poco fueron metiéndose cada vez más. - Maca el agua está muy fría… - Pues entonces nunca te llevaré a mi tierra… el agua allí si que está fría… - en ese instante Maca se agachó y se metió totalmente en el agua, mientras Esther le decía con los ojos que no la obligara a meterse así de sopetón – venga cielo… si después es mucho mejor… ya lo verás… - Déjame a mi manera y tú haz lo que quieras… - Está bien… espera que voy a nadar un poquito… - en ese momento se fue alejando poco a poco de su chica. Cuando por fin se paró la vio todavía sin terminar de meterse en el agua, así que decidió que tenía que obligarla, cogió aire suficiente y comenzó a bucear hacía ella, al instante la tocó y notó como su chica se quedaba paralizada, pero no se pudo resistir y tiró de su cintura hacía atrás para que se metiera del todo, cuando ya estaba dentro del agua se dio cuenta de que quizás no debería de haber hecho eso, puesto que vio como su chica ponía cara de espanto, así que la ayudó a salir. - Venga cariño ya… - le dijo dándole golpecitos en la espalda para que terminara de toser. - Serás bestia… - Lo siento mi vida… - le dijo con una sonrisa en la cara que imploraba clemencia. - Bueno da igual… pero que sepas que estaba mirando una cosa y me has pillado desprevenida y eso no se hace… - Si es que estabas a huevo cielo… y no me he podido contener… - empezaba a hacerle mimitos, a besarla en el cuello mientras ambas permanecía con el cuerpo metido en el agua. - Maca que nos pueden ver… - le dijo una Esther bastante seria. - ¿A ti te conoce alguien?... a mi no… y me da igual lo que puedan pensar… estoy con mi novia… qué tiene eso de malo… - poco a poco se iba acercando cada vez más a su chica y al final la atrapó con sus piernas para que no se le escapara. - Cielo que me ahogo… - le dijo al notar como esta la atrapaba. - No voy a dejar que te pase nada… - Entonces vale… - le dijo dándole un beso intenso en los labios. - Serás perra… - Si es que me quedo contigo como me da la gana… si es que te pico y no te das cuenta… - empezó a reírse de su chica que ya la había dejado libre de ataduras, pero acercándose tanto a ella que supo que la había dejado sin aliento. - Ahora mismo te haría el amor aquí en el agua… haría que te corrieras como nunca lo 301 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) has hecho… pero como te has quedado conmigo… no lo pienso hacer… te quedas con las ganas… - cogió el camino, le dio un beso a su chica y salió del agua lentamente, cuando ya estaba prácticamente fuera, se dio la vuelta y la miró, casi no se la veía, puesto que había sumergido parte de su cara en el agua, pero aún así veía como sus ojos la miraban fijamente, así que sin pensarlo, se tiró de nuevo al agua y en un segundo llegó hasta ella, cuando ya estuvo tan cerca como para poder rozar su cuerpo, se miraron a los ojos y en un segundo comenzaron a besarse, a comerse la boca dentro y fuera del agua, les daba igual quien pudiera verlas, les daba igual todo, se amaba, se deseaban y en ese momento no existía nadie más en el mundo. 05/Nov/2005 21:04 Llegaron al apartamento lo más rápido que pudieron, en realidad habían salido del agua las dos con ganas de más guerra, no habían tenido suficiente con todo lo que habían experimentado bajo el agua, necesitaban más y más, ese día iba a ser perfecto, sin peleas, sin discusiones, uno de esos días que le encantaban a Maca, que los disfrutaba a muerte. Sin darse cuenta se encontraron las dos en el salón completamente desnudas, en un segundo se habían despojado de sus ropas, se habían quitado el bikini y se habían acercado todo lo rápido que pudieron, cuando se miraron a los ojos, ambas sonrieron como si fuera la primera vez que se encontraban en esa situación, como si acabaran de descubrir sus respectivos cuerpos desnudos y tuvieran que empezar a explorarlos, aunque no supieran bien como hacerlo y entonces comenzaron a reírse. - ¿Y ahora que hacemos?... – le preguntó a la pediatra una Esther muerta de risa al ver la situación. - Pues tú verás… yo contaba con tu experiencia de mujer fatal… - le dijo a su chica al oído – joder parecemos dos colegialas a punto de hacer una travesura como la de la playa… que plan… - se ponía las manos en la cara porque no se lo creía. - Anda ven aquí… - le dijo por fin una Esther más atrevida si cabe, así que la pediatra le hizo caso y se acercó a ella todo lo que pudo, hasta que sus pieles se rozaron por instante, cosa que hizo que a ambas se le erizaran todos los bellos del cuerpo. - Joder cielo… no me puedo esperar más… no puedo… te deseo… me tienes loca… - le dijo una Maca ya desesperada ante el juguetito que sin querer ambas habían creado. - Cariño… no se si te has dado cuenta… pero está prohibido tocar… - No… eso es imposible… - le dijo una Maca sorprendida de su chica – tú no quieres eso… lo se… - intentó tocar a su chica sin que se diera cuenta, pero recibió un manotazo que le dolió un poco - Esas manos quietas… - le dijo alejándose de ella y dirigiéndose al dormitorio. - No seas así… déjame que te toque… - su chica le dijo que no – joder Esther no seas así… -en ese momento al entrar al dormitorio vio que esta se había destapado completamente la cama y se había echado encima de ella y con un dedo le decía que ya tenía vía libre. - Anda ven aquí te me mueres… - Maca se rió y se fue acercando poco a poco hasta la cama hasta que se sentó a horcajadas encima de su niña que la miró extasiada al 302 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) notarla encima de ella – no sabía yo que tenía por novia una adicta al sexo… - dijo antes de soltar un pequeño gemido la notar como su chica acariciaba ya uno de sus pecho y lamía el otro lentamente. - No soy adicta al sexo… - le dijo levantando en ese momento la cabeza – soy adicta a ti… - en ese momento la enfermera mostró una cara de satisfacción increíble y la pediatra pasó al ataque, provocando un gemido tras otro, que le llenaron los oídos de una inmensa alegría al escucharla. - Cielo… cielo… cielo… - la voz de la enfermera era cada vez más aguda. - Dime mi vida… - en ese momento había pasado a tocarle poco a poco la entrepierna, se la acariciaba, mientras con la otra mano seguía explorando el resto del cuerpo que tenía delante. - No quiero correrme tan pronto… - Ni yo pretendo que lo hagas… sólo exploro e intento saber hasta donde puedo llegar… - le dijo Maca con una tranquilidad tremenda. - Por mi puedes seguir ahí eternamente… - en ese momento soltó otro gemido al notar como Maca había estado a punto de provocárselo. - ¡Eh!... que todavía queda un rato… no seas impaciente… y no grites que me desconcentras… - le dijo riéndose, sabía perfectamente el ritmo que tenía que seguir con su chica. - Maca no me hagas reír… que no puedo más… - Te aguantas… - en ese momento notó como su chica se agarraba fuertemente a las sábanas, sabía que estaba a puntito de estallar, pero aún así quiso torturarla un poquito más – no querías guerra, pues toma guerra… - le encantaba esas conversaciones que tenían mientras hacían el amor, habían aprendido a comunicarse muy bien y sabían perfectamente las necesidades la una de la otra. - No puedo aguantarlo más… no puedo… - en ese instante la pediatra aceleró un poquito más el ritmo y en un segundo su chica llegó al cielo y lo mejor de todo, mientras lo hacía no pudo para de mirar ese gesto, esa expresión que le brindaba solo a ella y esperó el tiempo suficiente para que se calmara un poco para proseguir. - Venga dame otro cielo… que se que lo estás deseando… - en ese momento volvió a acelerar el ritmo y en un segundo, le brindó con otro, podrían pasarse así toda la noche, ambas lo sabían y a Maca le encantaba estar así con su chica, era sencillamente maravilloso saber que era capaz de hacer disfrutar de esa manera a la mujer de su vida, la mujer de sus sueños. - ¿Qué haces ahora?... – en ese instante se dio cuenta de que su chica desaparecía en un momento del dormitorio y en un instante volvía con algo en la mano, se tumbaba a su lado y con un gesto se lo iba echando por todo el cuerpo - ¡chocolate!... - Muy aguda cielo… como se que eres tan golosa me he traído esto para que puedas practicar tus dos pasiones a la vez… el chocolate y yo… porque ya me he hecho a la idea de que en ese aspecto soy tu segundo plato… - en ese momento recibió un colleja de su chica – lo retiro… soy la tercera…. - Pero serás…. – Esther se subió encima de su chica y comenzó a lamerle todo el cuerpo, muy despacito, lo que hizo que Maca se dejara llevar, cerrara los ojos y se concentrara en sentir como su chica poco a poco iba recorriendo cada rincón de su piel. - ¿Estas bien mi vida?... – le preguntó su chica cuando se dio cuenta de que tenía los 303 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) ojos cerrados. - Estoy bien mi amor… no te pares… - Si no lo hago… - sin darse cuenta su chica poco a poco había ido bajando y sintió como su lengua llegaba a su sexo y comenzaba a lamerlo, a morderlo, cosa que hizo que la pediatra gimiera y abriera los ojos un instante, en solo unos minutos estalló como nunca lo había hecho, como nunca se había dejado hacer y en unos segundos vio como su chica, con el rostro lleno de chocolate se acercaba hasta ella y se besaban. - ¿Qué tal?... - Eres genial preciosa… - en ese instante se abrazaron durante un rato hasta que Maca acabó con el silencio que se había apoderado de la habitación – no te duermas que todavía no he terminado… ahora te toca a ti… - Si ya he tenido bastante… además tienes el cuerpo pringoso y yo la cara fatal… - Primero… - se dieron un beso - tú nunca tienes bastante y segundo… - y después de decir esto, otro - me da igual… nos pegamos un baño y se nos quita todo… así que prepárate que vas tú… - con un gesto hizo que su chica se volviera a tumbar en la cama y comenzó a embadurnarla de chocolate, no mucho para no manchar la cama pero si lo suficiente como para que poder disfrutar de la cosa más dulce del mundo. - Cielo está frío… - Mira que estás caprichosa hoy… espera que te caliento en seguida… - le dijo dejando el bote en la mesita de noche y rápidamente acercándose a ella para comenzar a lamerle los pechos, el vientre, el ombligo, las piernas. - Como me gusta que me hagas estas cosas cielo… eres increíble... - Eso es que me miras con buenos ojos… - acertó a decirle en un segundo que levantó la cara de su chica. - ¡Ay!...¡Ay!...¡Ay!... – fue lo único que escuchó de su chica antes de que se le agarrara al pelo para lograr tener un gran orgasmo, uno que la dejó durante unos segundos que parecieron eternos si habla. - ¿Se encuentra bien la Sta. García?... o le hago el boca a boca… - le dijo acercándose hasta el rostro de su chica, que sonrió al verla encima suya. - Joder… - eso fue lo único que salió de la boca de la enfermera antes de que Maca se abalanzara sobre ella y se la comiera entera. Se llevaron besándose y acariciándose un buen rato más, hasta que decidieron pegarse una ducha rápida, que después no lo fue tanto, puesto que ambas estaban en realidad demasiado juguetonas para peder la oportunidad y una vez que se vistieron salieron a cenar, puesto que se les había hecho lo suficientemente tarde para peder el almuerzo y tener que esperar a la cena para llevarse algo distinto al chocolate al estómago. 06/Nov/2005 12:53 Los siguientes dos días los pasaron recorriendo un poquito más los alrededores, visitaron los poblados del oeste en el Desierto de Tabernas, cosa que a Maca le encantó, pues recordó cuando iba con su familia cada verano. A su chica todo esto le resulto precioso, no podía imaginar como sin salir de su propio país parecía que se había trasladado al lejano oeste, era algo que le llamaba mucho la atención. También fueron a la playa, aunque decidieran no montar ningún otro espectáculo por el bien de 304 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) su propia salud y pasearon por la playa todo lo que pudieron, pero esa mañana tenían pensado ya irse para Sevilla, así que salieron a media mañana para comer por el camino y presentarse en la ciudad hispalense a media tarde. No llevaban mucho tiempo de camino cuando la pediatra se percató de que su chica se había quedado dormida, así que bajó un poquito el volumen de la radio y mientras conducía, comenzó a darle vueltas a algunas cosillas que tenía que hacer en Sevilla durante su visita. - “No, no en casa de la abuela como que no… no quiero que nos controle… además se sentiría un poco mal y no se… aunque también podríamos ir al piso… pero joder… hace tres años que no lo piso y no se como estará… aunque a lo mejor la abuela ha mandado a alguien para limpiarlo… no se, es que soy idiota, debería de haberlo preparado antes… y por su puesto lo que no voy a hacer es decirle a Olga que nos deje un sitito… ni tan siquiera se donde vive ahora… si es que estás falta Macarena… tanto preparar vacaciones y ya ves… ni siquiera te paraste a pensar donde ibais a dormir en Sevilla… joder Sevilla… cuantos recuerdos ahí allí… cuantas ilusiones y desilusiones… cuanta gente dejé allí a la que me apetece ver… es que no lo entiendo… no lo entiendo… es que fui idiota… te has pasado tres años sin pisarla por un tía que en la vida se preocupó por ti… has dejado a tus amigos… a parte de tu familia… por ella… eres tonta… eres tonta… Olga es fantástica… de verdad… cuanto me alegré de habérmela encontrado en el congreso…es la mejor… mírala tan dormidita que está ella… si es que es tan bonita… y esas sonrisita que tiene… es más tierna… es tan dulce… me tiene loca… es que no se que haría ya sin ella… si es que no puedes parar de sonreír cuando piensas en ella…venga Maca saca el pañuelo que inundas en coche con las babas… pero es que es tan bonita… ays… joder que suspiro te ha salido… estás coladita tontorrona… ay quien te lo iba a decir a ti… so pedazo de bruta… y tú que pensabas que en la vida te ibas a volver a enamorar… si es que eres tonta… y mira tú por donde… si es que tenía que llevar uniforme para que te fijaras en ella… reconócelo… a ti es que los uniformes te ponen y ya está… como tonta… no te fastidia…ay si es que te crees que naciste ayer y no te das cuenta de que llevas un mundo corrido… pero es que más tierna…y anda que no tiene que ser bonita una ella en chiquitilla… venga el pañuelo… el pañuelo… bueno ya está… tengo que llamar a la abuela para decirle que vamos… y para que me diga cómo está el piso…porque si está limpio… pues nos quedamos allí y ya está…joder Maca… que son casi las tres de la tarde… en la próxima área de servicio te paras para comer y echarle gasoil al bicho este… que más vale prevenir… que después lo pillas para cualquier cosa… aunque la verdad… yo lo que quiero es mi moto… ay pobrecita… allí tan solita en el garaje… bueno aquí está bien el coche…estará bien en su sitio o no… y yo que se… si hay sitio de sobra… anda vamos a despertar a la niña que ya es hora… si es que duerme más que nadie… no se como puede…” – en ese momento comenzó a tocarle el rostro suavemente a su chica – venga mi vida… que hemos parado para comer… ¿no tienes hambre?.... - ¿Cuánto he dormido?... – dijo Esther desperezándose. - Pues un ratito… - ¿Dónde estamos?... - Ya hemos pasado Granada… dentro de poquito entraremos en la provincia de 305 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Málaga… así que todavía nos queda un buen rato para llegar… - en ese momento se besaron – venga vamos a comer… que te suenan las tripas ya… - Si que me suena… - se rieron las dos y a los pocos segundo se metieron en el restaurante. 06/Nov/2005 13:46 Cuando entraron el salón estaba prácticamente lleno, así que estuvieron que esperar un poquito en la barra, se pidieron una cerveza Esther y una sin alcohol para Maca, ya que tenía que seguir conduciendo. En ese momento la pediatra decidió que era el mejor momento para llamar a su abuela, así que cogió el móvil y buscó el número de su casa. - Voy a llamar a mi abuela para preguntarle una cosa y decirle que vamos para allá… - le dijo a su chica que se le había quedado mirando durante un instante. - Muy bien… yo estoy pendiente de si se queda alguna mesa libre… - Estupendo… - le dijo ya marcando el número, a los pocos segundo descolgaron el teléfono y con cara extrañada preguntó - ¿María?... – desde el otro lado del teléfono no contestó nadie - soy Macarena, la nieta de Reyes… - Ay niña… no le había reconocido la voz – le contestó la mujer. - No se preocupe… ¿Está por ahí mi abuela?... - Si mi niña si… ahora mismo la aviso… - escuchó en ese momento como María dejaba el teléfono en la mesita. - Muy bien aquí la espero… - ese momento le cogió la mano a su chica y se la acarició. - ¿Quién es Maria?... – le preguntó Esther cuando. - Es una señora del servicio que lleva toda la vida con mi abuela… está ya un poco mayor y eso… - le dijo tapando el teléfono. - Ah… - le dijo Esther. - Si dígame Maria… - le dijo al escuchar un ruido al otro lado del teléfono. - ¿Ya no te acuerdas de la voz de tu abuela?… - ¡Hola abuela!... - ¿Dónde estás que hay tanto ruido?... - Pues de eso te quería yo hablar… vamos de camino a Sevilla Esther y yo… y te he llamado para preguntar si sabes algo de mi piso… es que hace siglos que no voy por allí… - Si es que eres un desastre Macarena… no hay quien pueda contigo… - en ese momento puso cara de circunstancias por lo que le estaba diciendo su abuela y Esther la miró riéndose - si lo que quieres saber es si está limpio… si lo está… dos veces al mes va la hija de María a arreglarlo… - Un momentito abuela… - le dijo cuando notó que su chica le tocaba el brazo para que la atendiera, puesto que ya había conseguido mesa para comer – perdona es que ya nos han dado mesa para comer y Esther me estaba avisando… - Pues ya lo sabes… lo tienes limpio y recogido… - en ese momento se sentaron la mesa que le habían asignado, una enfrente de la otra y les traían la carta. - Muchas gracias abuela… cuando lleguemos me paso a por las llaves por tu casa… - ¿Sabes entrar ahora hasta aquí?... – le preguntó su abuela – mira que ha cambiado 306 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) esto desde que no estás y a lo mejor tienes problemas… - No te preocupes abuela… que me se todos los trucos… como siempre diré que voy para el hotel y ya está… - Bueno pero si tienes algún problema… nos llamas y Fermín te las llevas a donde estés en un momento… - Vale abuela… si tenemos problemas yo te llamo no te preocupes… venga hasta luego… - en ese momento Esther le hizo una señal para que le mandara un beso a su abuela – ah… abuela… un beso de Esther… - Mándale otro de mi parte… - en ese momento la abuela colgó el teléfono. - Mi abuela te manda un beso… - le dijo a su chica que la estaba mirando fijamente con una gran sonrisa en su rostro - ¿Has pedido ya?... – en ese momento guardó su móvil en el bolso y miró a su chica. - Claro… si me tengo que esperar a que tu te decidas… me da algo… espero que te guste lo que te he pedido… - Ya sabes que con un huevo frito con patatas yo soy feliz… - Pues por eso te lo he pedido… que te conozco… - Si es que esto no es una novia… es una joyita… - Que zalamera eres jodia… - Una que tiene sus recursos… - en ese momento el camarero les traía los platos que se habían pedido y dos cervezas más, una con alcohol y la otra sin. - Por cierto… ¿has avisado a Olga de que vamos?... – le preguntó Esther en ese momento, aunque supo por la cara que puso su chica que no la había llamado para nada – no ya veo que no… - Cuando lleguemos la llamamos… - le dijo como excusa. - Pero a lo mejor ella ya ha hecho planes o tiene guardia… no se… pueden pasar muchas cosas cariño… - sabía que su chica tenía razón en eso. - Pues no he caído… ya está… además yo siempre he hecho lo mismo… - lo dijo un poco a la defensiva. - Eh… que no te estoy riñendo ni nada por el estilo… así que no me hables en ese tono... - Ya lo se… pero es que siempre he hecho lo mismo y ellos lo saben… no se… supongo que se acostumbraron a ello… - Pues nada… no pasa nada… si no puede ser… pues me enseñas la ciudad y ya está… para que nos vamos a agobiar… - Vale… - le contestó un poquito más calmada, así que siguieron comiendo, si más problemas. 06/Nov/2005 16:20 Una vez que terminaron de comer y se tomaron un cafelillo, prosiguieron con su camino, les quedaba todavía un buen trechillo para llegar hasta Sevilla y lo peor de todo, entrar en Sevilla, si las cosas no habían cambiado, tal y como pensaba Maca, y después llegar hasta su piso, esperaba que las obras del metro estuvieran más avanzadas, porque es según había leído algún que otro periódico se había habido complicaciones en su barrio y los comerciantes estaban que trinaban, pero en fin, cuando llegara el momento lo vería con sus propios ojos, total para que se iba a 307 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) preocupar en ese momento, no estaban todavía ni en Sevilla y ya comenzaba a recordar los problemas de vivir allí, aunque para nada comparado con Madrid, por supuesto, mira que le gustaban las motos, pero cada día, cuando iba para el hospital y se daba cuenta de lo que se ahorraba al no coger el coche, es que llegaba a idolatrarla aunque su niña se metiera mucho con ella. Al final, no tardaron mucho en llegar a casa de su abuela, se camelaron al guardia de turno, y al final, pillando una pequeña calle en contramano, llegaron hasta allí, la pediatra se bajó del coche para avisar de que habían llegado y para que le abrieran el portón de entrada de los coches, así que cuando vio que se abría poco a poco, se volvió a subir en el coche y se metió dentro. - Dios mío Maca… ¿esto que es?... – le preguntó una Esther totalmente sorprendida al entrar en un típico recinto sevillano que en el pasado seguro que sirvió de caballerizas, en el que su niña paró el coche. - Es la casa de mi abuela… - lo decía con toda la tranquilidad del mundo, como si fuera lo más natural que tu abuela viviera en una casa señorial sevillana en pleno centro. - No tonta si eso ya lo se… pero esto es precioso… - Lo se… ven… - le cogió la mano a su chica y se dirigieron hasta una puerta en la que en seguida una mujer de edad avanzada les abrió. - Hola María, cuanto tiempo… - le dijo una Maca muy cariñosa, que le dio dos besos a aquella mujer. - Hola mi niña… si que hace mucho tiempo… como se nota que no quieres nada con la familia… - le dijo la mujer como si la regañara, al mismo tiempo que entraban ya en la casa. - Es que ahora estoy trabajando en Madrid y he venido de vacaciones a visitar a la abuela y a los amigos… - Me alegro mucho… - en ese momento se acercó mucho a la pediatra para decirle algo - porque tu abuela… te echa mucho de menos… aunque ella te diga que no… vino muy contenta de haberte visto en la fiesta de tus padres… - Yo también me alegré de verla a ella… - en ese momento se dio cuenta de que su chica se había quedado parada mirándolo todo detenidamente y la llamó – cariño no te quedes ahí… que te voy a presentar… - así que Esther se acercó un poco avergonzada – mire María esta es mi novia… se llama Esther… - Encantada señorita… bienvenida a esta casa… - le dijo muy educadamente la mujer. - Gracias… - fue lo único que pudo salir de su boca, así que le dio dos besos y le sonrió a su chica. - ¿Mi abuela está sola?... – quiso saber Maca. - No… está con sus amigas merendando y jugando a las cartas… - Vaya… - dijo Maca, que aunque quería ver a su abuela, nunca le habían gustado las amistades de esta. - Me ha dicho que cuando llegara… que pasara a saludar… que ella tenía las llaves de su piso… - Uf… me parece a mí que de esta no me libra nadie… - ¿Les acompaño hasta allí?... – les preguntó María esperando una respuesta. - No déjelo… es en el salón de siempre no… 308 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - El mismo señorita… - Nosotras vamos para allá… espero que no me coman… las amigas de mi abuela son terribles… -dijo mirando a su chica y riéndose a la misma vez que buscaba apoyo moral, pero lo que encontró fue a Esther se quedó algo seria por el comentario y a una María que por un instante no supo apreciar en su rostro si había dicho algo malo o no. - Por lo menos veo que sigue con el mismo humor de siempre señorita… - Si… espero que no perder eso nunca… - le dijo a María que ya se iba a seguir con sus tareas, así que cogió a su chica de la mano para ir hasta el salón donde estaba su abuela. - Cielo… cuando le has dicho que era tu novia se ha quedado igual… - Si… ¿y?... - Pues que me ha resultado extraño… no se ha escandalizado ni nada por el estilo… - Cielo a ella le han enseñado que no debe dar su opinión… que tiene que ser educada con todo el mundo… no sabe hacer otra cosa… - Pues que pena… - Ya… pero esta vida es así… - le dijo a su chica encogiendo los hombros. 06/Nov/2005 17:15 Siguieron andando en silencio por un pasillo lleno de cuadros que recordaban las tareas típicas del campo andaluz, donde también había algún que otro cuadro y recuerdo taurino y sobre todo retratos de caballos preciosos, se notaba de donde le venía la afición por ese bello animal a la pediatra. - Espera un momento cielo… - le dijo Maca parándose delante de una puerta y acercando el oído hasta ella, dentro se escuchaba ruido, por lo menos de cuatro voces distintas, así que miró a su niña, suspiró profundamente y mirándola a los ojos le dijo – pues allá vamos cielo… no te preocupes por lo que escuches allí dentro… hace muchos años que aprendí a no echarles cuenta a ninguna de ellas… no te sorprendas que mi abuela no les diga nada… lo hace por educación aunque le de cien mil vueltas a cada una de ellas… limítate a sonreír… te presentaré como una compañera de trabajo si mi abuela no dice nada antes… diga lo que diga mi abuela sabe perfectamente quien eres… tiene muy buena memoria para todo… que más Maca… piensa por favor… intentaba estrujarse un poco la cabeza para que no salieran las cosas mal. - No pasa nada cielo… se lo que me quieres decir y lo comprendo… así que tranquila…. – en ese momento se acercó a su chica y se dieron un leve beso antes de entrar. - ¿Preparada?... – Esther dijo que si, así que llamó con los nudillo levemente a la puerta esperando a que le dieran paso. - Adelante… - escuchó una voz que se lo daba, así que entraron, primero Maca, que asomó la cabeza un poco y justo detrás de ella, una Esther con cara de miedo. - Hola abuela… - dijo esperando a reaccionar de una manera dependiendo de cómo la recibiera esta. - Hola cielo… estaba ya pensando que te habías olvidado de venir a verme… - miró a su alrededor y vio a las amigas de su abuela que la miraban de arriba abajo y que alejaban la vista para fijarla en una Esther que estaba muerta de miedo. - No hemos venido en cuanto hemos podido abuela… es que hemos estado charlando 309 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) un poquito con María… que hacía mucho tiempo que no la veía… - se acercó a su abuela para darle dos besos. - Reyes esta nieta tuya sigue como siempre…. dándole conversación al servicio… no se a quien ha salido… - dijo una de las amigas de su abuela. - A quien va a salir Pepa… a su padre… - dijo la abuela contestándole a su amiga que la miró como si hubiera nombrado al diablo. - Ya me había olvidado yo de que su padre era Jerónimo… - dijo otra de las amigas de su abuela. - Esther no te quedes ahí… ven a saludarme hija… - le dijo la abuela de Maca a la enfermera cuando vio que estaba totalmente parada cerca de la puerta. - Me alegro de verla… - dijo Esther después de darle dos besos a la abuela. - Yo a ti también hija… ¿habéis tenido buen viaje?... – quiso saber la abuela - Si muy bueno… - le contestó Esther - Maca… ¿te acuerdas de ellas?... – le preguntó la abuela a la pediatra. - Claro como no… ¿cómo estamos?... - Así que tú eres Maca… - dijo otra de las amigas de la abuela. - Si Carmen… Jerónimo sólo tuvo una hija… lo que tiene son dos hijos varones… esta es la al final no se casó… - dijo la tal Pepa. - ¡Ah!... la médico… la que estuvo trabajando aquí… - dijo la tal Carmen. - Si, si… la que se fue a Madrid Lola… - siguió Pepa hablando. - Claro, claro… así me sonaba a mí la cara tanto… - dijo la tal Lola. - Si esa soy yo… ésta de aquí es una amiga… se llama Esther… - dijo con una cara muy seria, las conocía demasiado bien a las tres. - Esther es ya prácticamente de la familia… - dijo la abuela, lo que hizo que la enfermera se pusiera roja como un tomate. - Encantada… - dijo la enfermera, pero no recibió ningún tipo de saludo. - Bueno abuela… veníamos a por las llaves del piso… - dijo Maca, no quería por nada del mundo seguir con esas arpías allí - y no quiero entretenerte más… - Ui por nosotras no hija… - dijo la tal Pepa, la peor de todas y las más enterada – por nosotras os podéis quedar a tomar café… - Claro podéis sentaros aquí con nosotras… - dijo también la tal Lola. - No gracias… tenemos prisa… es que hemos quedado con unos amigos y todavía tenemos que dejar las cosas en el piso… - dijo Maca ya para poder salir lo antes posible de allí. - Toma hija… que no quiero que llegues tarde por culpa mía… - dijo la abuela que sabía perfectamente a que se debía esa espantada de su nieta. - Vale abuela… que ya te llamo y nos vemos otro día más tranquilamente… - ambas sabían que a lo que se refería Maca era a que se verían cuando no estuvieran las arpías delante. - Claro que si hija… me tienes que contar muchas cosas… - Si… - dijo Maca – ¿nos vamos Esther?... – le dijo a su chica mientras le cogía una de sus manos para salir de allí, no sin antes dejarla que le diera dos besos a la abuela. - Encantada... - dijo Esther antes de que salieran de esa habitación como si huyeran de un incendio. Durante el tiempo que tardaron en salir de la casa y subirse al coche, no 310 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) intercambiaron ningún tipo de palabra, permanecieron en silencio, le daba tanta rabia que se las hubiera tenido que topar, las odiaba, siempre las había odiado y su abuela parecía no darse cuenta de que eran todas unas falsas y unas hipócritas, y que ya estarían poniéndola de vuelta y media, es que no lo podía soportar, así que salieron de allí todo lo rápido que pudieron. - Cielo estás bien?... – le preguntó Esther una vez que pasaron los minutos que ella consideró oportunos para guardar silencio - i cielo… es que no las soporto… es que no sabes como se portaban conmigo siempre que venía a ver a mi abuela… me ven como la oveja negra de la familia por no dedicarme al negocio y por no haberme casado o yo que se… porque a estas tías no hay quien las entienda… serán hipócritas… como que sus hijos y sus nietos son mejores… venga ya hombre… lo que no sabe una de ellas es que su nieta se ha acostado con media Sevilla y parte del extranjero… y de otra que su nieto es un drogadicto… pero claro… siempre se ve la paja en el ojo ajeno y no el propio… es más fácil criticar al vecino… no te jode… - Cielo tranquila…. – intentó tranquilizarla poniéndole la mano en su muslo. - Si yo estoy tranquila… sólo es que me estoy desahogando… pero estoy tranquila… pero no va y dice que se nota de quien soy hija… me cago en to lo que se menea… joder… que pasa que mi padre no las aguantaba y claro… entonces sus hijos son de lo peor…. si es que… son unas amargadas… - Venga no pasa nada preciosa… no ha pasado nada… tú abuela ha estado muy cariñosa… no te preocupes… - Si es que una se harta de tanta hipocresía… de tanta idiotez como tienen metida en la cabeza… ¡sabes que te digo!… - Dime… - Que me he quedado con las ganas de decirles que nos íbamos a casar… para que si que tuvieran algo de qué hablar… - ¿Le hubieras hecho eso a tu abuela?... – durante un instante la pediatra permaneció en silencio ante la pregunta de su niña y vio que tenía toda la razón. - No la verdad es que no… ella no se merece eso por mucha amiga de esa calaña que tenga… no tiene la culpa de tener que aparentar, de tener que guardar las formas… la criaron así… y en cierto aspecto a mí también… - dijo suspirando. - No digas eso… no te pareces para nada a ellas… de verdad… en nada… - le dijo Esther sabiendo perfectamente que en ese momento Maca se sentía avergonzada de pertenecer a ese estatus social en el que no había pedido nacer. Inmersas en esa conversación llegaron hasta el piso que tenía Maca, entraron en el garaje y descargaron todo el equipaje. 08/Nov/2005 18:33 Ya en el piso, una vez que consiguieron entrar, dejaron las maletas en la entrada para que la pediatra fuera levantando las persianas y ventilando un poquito el mismo, olía demasiado a cerrado y eso a Maca no le gustaba absolutamente nada. 311 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Cielo… ¿qué hago?... – preguntó una Esther que se había quedado parada sin saber que hacer en el pasillo. - Nada… si termino en un momento… - le contestó la pediatra desde el dormitorio y saliendo ya de allí – venga… vamos a dejar las cosas aquí dentro y nos vamos para el salón… voy a llamar a Olga… ¿te parece?... - Claro mi vida… - Pues vente… - le dijo dándole la mano para que la siguiera hasta el salón – no seas tonta cielo… ¿qué te pasa?... - Es que estoy un poquito cansada cielo… - dijo la enfermera, tirándose de golpe en el primer sofá que vio al entrar en el salón. - No te preocupes que le digo a Olga que quedamos mañana si a ella no le viene mal… ¿te parece bien mi niña?...– le dijo mientras se sentaba a su lado, la abrazaba y le daba un beso muy tierno. - ¡Estás últimamente de un sobón!… - en ese momento se miraron. - Así que te parece que estoy sobona… - se volvieron a besar – pues se aguanta… porque si estoy sobona es por su culpa… que lo sepa… - en ese momento se levantó, le dio un beso y cogió el teléfono – y voy a llamar a Olga que si no después me echarás la bronca como siempre… - Anda si… 08/Nov/2005 19:25 Casi de inmediato marcó el teléfono de su amiga y esperó a que se lo cogiera, mientras tanto miraba a su chica y no dejaban de sonreírse mutuamente, así que se acercó hasta el sofá donde estaba Esther y se besaron. - ¡Ah!... – pegó un pequeño gritito al recibir un pequeño mordisco en el labio de parte de la enfermera – que bruta eres cielo… - Eso te pasa por mala… - le dijo Esther dándole una palmada en el culo en el mismo momento en el que le descolgaron el teléfono. - Si… - escuchó una voz que le respondía al otro lado del teléfono. - ¡Olga!... – en ese momento no reconoció la voz del otro lado del teléfono. - No, soy su madre… ¿quién la llama?... - Soy Maca… - Ahora mismo la llamo… es que está con el niño… un momentito… - Si claro… - en ese momento le sacó la lengua a su chica que ya se había tumbado en el sofá. - ¡Olga!... – escuchó como la llamaban a voz en grito. - Si mamá… ¿quién es?… - Es una tal Maca… - ¡Maca!... – escuchó en la voz de su amiga una alegría que hizo que sonriera ampliamente - ¡eh niña!... ¿cómo estamos?.. - ¡Ehh! Olguita… lo prometido es deuda… para que lo sepas… - ¡No me digas que estáis aquí!.... ¿porque te la has traído?… - Claro que me la he traído… estamos de vacaciones niña… - Que alegría… ya tenía yo ganas de conocer a la joyita…. uff… cuando se lo diga a 312 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) Felipe va a flipar… y Pablo no veas… con lo que le he hablado yo de su tita Maca… - la pediatra sabía que cuando Olga cogía la directa sobre todo por teléfono no había quien la callara – si es que no me lo puedo creer… es genial… - Si Olguita si… por aquí nos tendrás unos cuantos días… así que ya sabes… - ¡Pásamela!... – le dijo Olga en ese momento. - ¿Cómo?... – en ese momento Esther se puso de pie y fue hasta su chica para besarla e incomodarla un poquito mientras hablaba con su amiga. - Que le pases el teléfono niña… que estás empaná… - ¡Ah! vale… te la paso… mira por donde la tengo ahora mismito aquí delante… - le hizo un gesto a su chica indicándole que se pusiera al teléfono pero esta dijo que no con un gesto, así que tuvo que poner cara de niña buena - Bueno me la pasas o no petarda… - Si, si… espera… es que es muy tímida… - le dijo a Olga riéndose, así que Esther no tuvo más remedio que cogerlo y ponerse al teléfono. - Hola… - en ese momento le dio la espalda a la pediatra – encantada Olga… si, si… claro… ya se lo he dicho… me ha costado un montón que te llame… si es un poquito difícil si… si, si cabezota si que es… ni me cuentes… - en ese momento, al no escuchar lo que estaba diciéndole su amiga se temió lo peor, así que intentó quitarle el teléfono a su chica y recibió un manotazo – ¡quita!… no, no es a ti Olga… es que me ha intentado quitar el teléfono… si es que no puedo con ella… si venga… te la paso… encantada… en ese momento le dio el teléfono con una sonrisa pícara. - ¿Qué le has contado Olga?... – le preguntó intentando ponerse seria, pero sin conseguirlo. - Yo… nada… nos estábamos conociendo… nada más… - Mira que eres muy peligrosa… y ella más que tú… - Me gusta Maca… y eso que sólo la he escuchado por teléfono… pero me gusta… - Ya… - no quería que su chica supiera que estaban hablando de ella, aunque lo sospechara. - Bueno… mañana nos vemos… veniros a mi casa… y comemos… así veis al niño y charlamos un ratito… - Claro que si… nos vemos a la hora de comer… ¿a qué hora nos pasamos?... - Salgo del hospital a las tres… pero Felipe estará antes en casa… así que os podéis pasar a eso de la dos o así… vamos cuando queráis… - Pues vale… nos pasaremos más o menos a esa hora… daremos una vuelta y ya está… - Me alegro de que hayas venido Maca… me alegro muchísimo… - Yo también niña… ¿seguís viviendo en el mismo sitio?... - Claro… todavía nos quedan años para pagar la hipoteca… el jardín ya está arreglado… espero que te acuerdes donde era… - Si, si… me acuerdo… espero que no haya cambiado mucho el sitio… - Bueno un poquito… hay más árboles… más gente viviendo… más niños… pero por lo demás… está todo igual… - Pues nada… niña mañana nos vemos… - Claro… dale un beso a Esther de mi parte… - Se lo daré… un beso a Felipe y al niño… hasta mañana… - Hasta mañana… - en ese momento colgaron el teléfono y la pediatra se quedó un poco pensativa, así que su chica se acercó hasta ella y la abrazó. 313 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Venga cielo… vamos a descansar un ratito que estoy muerta… - le dijo la enfermera dándole un beso en ese momento. - Sí… vamos a descansar… - se cogieron de la mano y se fueron al dormitorio, al llegar allí se encontraron con una habitación totalmente recogida, con sábanas limpias en la cama, aunque no viviera nadie allí, durante esos años la habían cuidado mucho para que estuviera perfecta para el día que llegara su inquilina de nuevo. 10/Nov/2005 17:42 Al día siguiente tardaron un poquito en levantarse, querían disfrutar de esa mañana tan tranquila lejos de Madrid y lejos de todas las obligaciones cotidianas, a pesar de haber quedado en ir a casa de Olga a la hora de comer, no tenían prisa ninguna, sobre todo Esther, que con expresión perezosa no se movía ni un milímetro de cuerpo de su chica. - Cariño… que son las doce… tendremos que ir pensando en levantarnos… digo yo… - le dijo a su chica sin mucho ánimo, pero con cierta obligación – si quiere la señorita… claro… porque si mi niña no quiere… nos quedamos todo el día en la cama… que para el caso es lo mismo… y claro… yo estoy así de lujo… y supongo que mi chica también lo está… porque no me ha soltado en toda la noche… pensará que me voy a escapar o yo que se… porque yo no lo entiendo… de verdad… - ¡Ay Maca no me rayes!… - le dijo cambiándose de postura, pero sin dejar de agarrarla para nada – ¡que ya me despierto!... ¡el día que te pases conmigo un día completo en la cama no me lo voy a creer!... eres imposible… con lo bien que se está en la cama… sin tener que ir a trabajar ni nada de nada… - El día que yo me quede en la cama todo el tiempo… será el día que me estaré muriendo… - No digas eso mi amor… - le dijo Esther dándole un beso. - Pero si es verdad… soy una pésima enferma… así que ya lo sabes… - Pues espero no tener que aguantarte enferma nunca… y si no… que venga tu madre a cuidarte… - Eso mi vida… no te preocupes que yo llamo a mi madre que estará contentísima de venir a cuidarme… - No seas tonta cariño… además tienes que estar tiernísima así en la camita…. ays… - se dieron un besito muy tierno - ¿Y ese suspiro?... eh tontita… - en ese momento Esther escondió la cara en el cuello de su chica y esta le levantó la carita y la volvió a besar. - No se… estoy bien… me siento bien… se que esta ciudad significa mucho para ti y voy a conocer a una de tus amigas… y no se… estoy un poco nerviosa y eso… - ¿Por conocer a Olga?... – la pediatra ser rió. - No te rías… que eres muy mala… - Si te has puesto colorada y todo… - ¡Ay déjame!… - en ese momento se dio la vuelta y se colocó de espaldas a su chica que tuvo que asomarse para verle la cara. - ¡Eh mírame!... no seas tonta cielo… - en ese momento la miró levemente y volvió a esconder la cara - anda venga… - en ese momento Maca la miró con una carilla de las 314 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) suyas que sabía que derretían a su chica y esta no tuvo más remedio que sonreírle – así me gusta mi vida… que tienes la sonrisa más bonita del mundo… - en ese momento se besaron durante unos instantes – no te preocupes… vale… Olga es muy buena gente y Felipe también… y el crío… bueno no lo conozco, pero seguro que es un encanto… si en algún momento no te sientes bien… les decimos que tenemos que ir a ver a mi abuela y ya está… ¿vale?... - Vale… - Yo no quiero que te sientas incómoda… son mis amigos y no los tuyos… y es normal que no te sientas bien… y no se… yo no puedo obligarte a ello y… - Anda para ya… estaré bien… no te preocupes por mí… me lo pasaré bien seguro… - Eso espero mi vida… pero ya sabes que si en algún momento no te sientes bien que nos vamos y ya está… - Que sí pesada… venga vamos a ducharnos… - dijo levantándose de la cama para irse a la ducha. - Si es que no te comprendo… pues no va la tía y después de todo se va a la ducha y me deja aquí… si es que increíble… 10/Nov/2005 18:41 Entre unas cosas y otras, eran ya cerca de las tres de la tarde cuando todavía estaban en el coche camino de casa de Olga y de Felipe, tampoco es que lo hubieran planeado así, pero la ducha se había alargado más de lo normal y una cosa había llevado al final a otra. - ¿Pero realmente te acuerdas de donde vive?… - preguntó una Esther un poco cansada de dar ya vueltas a la redonda. - ¡Que si que me acuerdo!… no te desesperes cariño… - Maca intentaba mantenerse con calma y miraba de un lado para otro para intentar recordar algo que le diera una pista de donde se encontraba el chalet de sus amigos. - No si yo no tengo prisa… - en ese momento miró con mirada asesina a su chica. - Espera que ya lo tengo… recuerdo ese árbol de allí… ¿lo ves?... – le dijo a su chica mientras señalaba un gran árbol que estaba en medio de la calle - Si claro que lo veo… - Pues vamos a dejar el coche y ya está… - a los pocos segundos estaba ya dejando el coche cerca del árbol – aquí esta bien… - Está perfecto mi vida… no te preocupes por el coche… - le dijo sonriendo a su chica. - ¿Preparada cielo?... – le preguntó a su chica antes de salir del coche. - Claro… - se dieron un beso, salieron del coche tranquilamente y se fueron andando en dirección a los chalets. - Creo que es esta mi vida… - dijo Maca acercándose a la puerta principal de un chalet de aspecto sencillo pero muy bien cuidado – voy a llamar… - en ese momento presionó el timbre de la puerta del chalet y a los pocos segundos se abrió la puerta de la casa y se asomó un hombre joven. - ¡Maca!... – dijo el chico con una gran sonrisa. - ¡Hola Felipe!… - le contestó mientras se acercaba a la puerta. - Espera que se escapa el perro… - en ese momento un cachorro de bóxer hizo su 315 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) aparición y Felipe lo cogió para que no se escapara – ya podéis entrar… - Claro… venga cariño… - dijo Maca cogiendo a su chica de la mano para que pasara – ¡niño que bien ha quedado esto!… - ¡Has visto!... no veas la pechá de currar que se ha dado Olga para que quede así… - el perro desde que Felipe lo había vuelto a poner en el suelo no había parado de merodearle a las dos buscando atención. - Me lo imagino… - en ese momento se dio cuenta de que no había presentado a Esther a Felipe y se rió – uf niño que cabeza… mira te presento a Esther… - en ese momento Esther se acercó a Felipe y se dieron dos besos – este es Felipe cariño… - Me alegro de conocerte por fin Esther… en mi casa ya eres famosa niña… - se rieron tanto Maca como Felipe y Esther se puso un poco roja. - Es que la niña es un poco tímida… tú sabes Felipe… - dijo Maca en plan de broma. - ¡Maca no digas eso!… - le dijo su chica como regañándola. - ¡Ah no Felipe… la niña no es tímida!... – se rieron los tres mientras seguían notando como el perrillo seguía intentando llamar la atención, así que Esther en ese momento se puso de cuclillas y comenzó a tocarlo. - ¡Eh que bonito!... ¡qué te pasa precioso!... – le dijo al perro mientras lo acariciaba ¿Cómo se llama?... - Rufo… se lo puso el niño… - le dijo Felipe. - ¿Y Pablito donde está?... – preguntó Maca por curiosidad. - En la guardería… a las cinco irá Olga a por él y lo podrás conocer… - le contestó Felipe - ¿Entramos?... - Claro… - dijo Maca mientras Felipe ya se acercaba a la puerta de la casa – cielo si quieres quédate jugando con el perrito… - le dijo a su chica. - No, no… espérame… - dijo poniéndose de pie y acercándose a su chica que ya estaba a punto de entrar en la casa. 10/Nov/2005 19:41 Mientras esperaban a que llegara Olga, se sentaron en el salón y Felipe sacó unas cervecitas y algo para picar, estuvieron charlando mucho, Felipe les fue contando un poco como le iba en el instituto en el que era profesor y lo que habían cambiado los niños, hablaron un poco de la gente en común que conocían y de lo incómoda que se había vuelto Sevilla en cuanto al tráfico se refería. - Pues yo menos mal que tengo la moto para irme al hospital que si no… - dijo Maca. - ¿Todavía tienes la misma moto?... – le preguntó Felipe. - Felipe que soy yo… cualquiera me quita esa moto… ¿verdad cariño?... - A mi me pone enferma… la mira… la remira… la limpia… la vuelve a limpiar… - dijo Esther con voz de desesperada. - Eso no es así… la cuido lo que tengo que cuidarla… - dijo Maca, que miró a Felipe que estaba ya muerto de risa. - Si claro… menos mal que en casa y en el hospital tiene su sitio para aparcarla… pero cuando nos vamos por ahí… menuda es ella… - dijo gesticulando y poniéndole la mano encima de la pierna – no sale veinte veces a ver cómo está la moto porque yo no la dejo… que si no… 316 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Que exagerada eres… tú como siempre… - en ese momento se escuchó como se abría la puerta de la calle y una voz que se anunciaba. - ¡Ya estoy aquí!… - Cariño estamos aquí… - dijo Felipe en ese momento, mientras Maca y Esther se levantaban del sofá. - Veo que habéis empezado sin mí… - dijo Olga entrando en el salón y acercándose a la mesa - ¡Maca!... ven aquí no te me escapes joia… - se acercó hasta la pediatra para acucharla, cuando esta hizo un gesto como si se fuera a escapar, aunque al final no lo hiciera y abrazara a su amiga fuertemente – creía que no ibas a venir… no la tenía yo todas conmigo cuando nos vimos en Barcelona… - Pues ya estoy aquí niña… - en ese momento miró a su chica que seguía de pie mirándolas a las dos con una sonrisa en la cara y le acercó su mano para que se acercara hasta Olga – aquí la tienes Olguita… tal y como te prometí… - Hola Olga… - le dijo Esther acercándose hasta ella para darle dos besos. - Hola niña… que ganas tenía ya de conocerte… - Yo a ti también… tenía curiosidad de conocer a otra amiga de esta cosa que tengo por novia… - Pero bueno… - dijo Maca mientras se reían los cuatro. - Ésta es un peligro… así que ten cuidado Esther… - le dijo Olga riéndose – no te fíes de ella… - No si yo no me fío ni un pelo… - le dijo a Olga dándole un empujón a su chica de cariño. - ¡Felipe sálvame!… - le dijo Maca con tono de pena - que estas dos acaban conmigo en un momento… - Pues vente conmigo a la cocina y déjalas que hablen… ya se cansarán… - le dijo un Felipe que ya se iba a preparar lo que iban a comer. - Va a ser lo mejor… ¡míralas!... – le dijo a Felipe para que se fijara como su mujer y Esther estaban metidas en una conversación de lo más amena – si parece que se conocieran de toda la vida… - Tienen algo en común… tú… así que me apiado de ti Maca… - le dijo Felipe con una gran sonrisa de cachondeo, entrando en la cocina y empezando a cortar algunas cosillas para tapear. - Que malo eres niño… venga en qué te ayudo… - le dijo Maca. - Ve sacando las bebidas y las cosas que están en la nevera… - No me digas que Olga ha hecho su ensaladilla… que bien… - dijo una Maca frotándose las manos al pensar en la de veces que había tomado años atrás esa ensaladilla tan particular que hacía su amiga. - Si… se acordó de que te gustaba muchísimo y la hizo ayer por la tarde… - No tendría que haberse molestado… de verdad… - Ya… pero ya sabes como es y el cariño que te tiene… - Y yo a ella… de verdad que siento lo que pasó Felipe… - le dijo Maca intentando disculparse. - No te preocupes… lo importante es que estás aquí y ya está… no sabes lo que te ha echado de menos… y yo también… cuando nació el niño… no dudamos en el nombre… ella quiso que se llamar así por ti… - Me lo contó en Barcelona… 317 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¿Entonces te va bien con Esther?... - Nos va muy bien… me siento muy bien… es genial… y soy feliz… qué más puedo pedir… - Me alegro mucho por ti… se ve muy buena niña… y se nota que estás loquita por ella… - le dijo Felipe dándole un pequeño codazo mientras terminaba de partir el queso – por cierto… no se si decírtelo o no… no se… - ¿Qué me tienes que decir?... – quiso saber Maca. - Pues hace como un mes, me encontré con Nuria en el centro… - en ese momento le entró de todo por el cuerpo aunque intentó que no se le notara mucho. - ¿Y cómo está?... - Yo la vi bien… iba con un chico… y hablamos muy poco… me preguntó por ti… y le dije que no sabía donde estabas… creía que era lo mejor… es malo remover el pasado… - Hiciste bien… - le dijo Maca – lo que me extraña es que esté en Sevilla… - A mi también me extrañó… pero tampoco salió el tema… así que no le pregunté ni nada… le dije que teníamos un niño y eso… y se alegró mucho… nos despedimos y hasta hoy… - Felipe siempre había sido mucho más diplomático que Olga con el tema de Nuria, así que a Maca no le extrañó que se hubiera parado a hablar con ella durante unos minutos. - Qué más da… bicho malo nunca muere… - dijo Maca intentando suavizar la noticia. - También es verdad… - en ese momento comenzaron a sacar los platos para el salón donde Esther y Olga seguían con su particular conversación. 11/Nov/2005 17:31 - ¿Qué Olga ya te has metido a mi chica en el bolsillo para tramar una conspiración contra mí? – dijo Maca sentándose al lado de su chica y mirando la ensaladilla con cara de deseo. - No me ha hecho falta… te hemos dado un repaso que ni para que… - dijo Olga riéndose y mirando a Esther para que confirmara lo que acababa de decir. - Es cierto… me ha estado contando algunas cosillas y bueno… ya me ha confirmado muchas cosas… - dijo la enfermera. - ¡Ah si!... – dijo Maca un poco sorprendida - ¿Cuáles?... - Eso si que no te lo voy a decir cariño… es un secreto… - dijo Esther acercándose a ella y dándole un beso al que Maca respondió. - Con Ana me pasó igual… cada vez que nos juntamos sacan todos mis defectos a la luz… se meten conmigo… parece más su amiga que la mía… - Pero si es que tú te dejas Maca… si en el fondo te encanta ser el centro de atención… que nos metamos contigo… si disfrutas como una enana… - dijo Olga, que recibió una medio mirada de asesina de parte de la pediatra mientras esta probaba la ensaladilla de su amiga. - Está de lujo… no se como te puede salir tan buena… ¿la has probado cielo?... – le dijo a Esther en ese momento. - ¡Pero mírala Olga!… cuando algo no le interesa mira que pronto cambia de tema… dijo Esther mirando a su chica que estaba concentrada en comerse la ensaladilla. - Es que esto está buenísimo… - dijo intentando excusarse pero sin llegar a conseguirlo. - Y ella tan feliz… igual que el otro… - dijo Olga mirando a Felipe que también estaba 318 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) entretenido en comer – son tal para cual… - Ya estabas tardando en meterme en todo el fregado cariño… - dijo Felipe con tono de resignación. - Eso te pasa por no decir nada… - dijo Olga. - Eso tu metete con el pobre como siempre… - dijo Maca que acababa de terminar de comer – si es que no se como te ha aguantado todos estos años… - Pero serás capulla… ¿y quien te aguanta a ti?... - Ella… - dijo Maca señalando a su chica que se había quedado un poco sin saber que decir. - Que poca vergüenza tienes cariño… - le dijo Esther dándole un toque en el brazo. - Lo se… - le contestó una Maca que se estaba subiendo por momentos. - ¡Encima lo admite!… no me lo puede creer… - le dijo su chica, así que la miró en ese momento y se besaron - Nos la han cambiado Felipe… esta no es nuestra Maca… - dijo una Olga emocionada al ver como su amiga se comportaba de esa manera con la enfermera. 11/Nov/2005 18:25 Después de todo aquello siguieron conversación de manera muy amena, Esther cada vez estaba más tranquila y se reía mucho con las ocurrencias de los otros tres. Para Maca aquello era como volver a sus años de estudiante en los que con cualquier excusa siempre se habían quedado ellos tres para charlar y pasar el rato, eran sus amigos del alma, la pareja perfecta llevaban juntas más de media vida y que allí seguían, tan compenetrados como siempre. - ¡Eh!... que me olvido de mi niño… - dijo Olga en ese momento después de mirar el reloj – pobrecito… si es que Felipe no estás en nada hijo… - ¿Quieres que vaya yo a por él?... – le preguntó el implicado. - No ya voy yo… - dijo levantándose en ese momento- le prometí que me acercaría yo a por él… - ¿Quieres que te acompañe?... – le preguntó Maca en ese momento. - Por mí vale… ¿te vienes tú también Esther?... – le preguntó a la enfermera que se había quedado sin saber bien que decir. - No… mejor me quedo con Felipe y le ayudo a recoger todo esto… - dijo Esther. - Anda vente cariño… así vemos al niño… venga di que si… - se acercó Maca hasta ella y la miró con una mirada muy tierna. - No de verdad cielo… me quedo aquí ayudando… así podéis hablar un poquito vosotras… - Esther vio como su chica ponía una carilla triste, así que le dio un beso – ya lo veré cuando venga a casa…además seguro que no tardáis mucho… - No te preocupes Esther es aquí al lado… vamos a ir andando… - dijo Olga intentando que su amiga se moviera para acompañarla. - Muy bien… - le contestó la enfermera a Olga, mientras Maca se alejaba ya de ella caminando de espaldas y sonriéndole mientras lo hacía. - Niña que te matas… - le dijo Olga. - Ahora vengo cielo… - le dijo por fin a su chica cuando Olga la cogió del brazo para que 319 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) se diera la vuelta. - Anda si… hasta ahora… - escuchó como se despedía Esther de ella. 11/Nov/2005 21:08 Salieron a la calle en silencio, Maca se dio cuenta en seguida de que Olga estaba un poco alucinada ante lo que había estado viendo esa tarde y de esa manera enfilaron la calle para recoger a Pablo. - Es que no me lo puedo creer… - dijo Olga todavía alucinada. - ¿Qué no te puedes creer?... - Verte así niña… - Me imagino… porque a veces no me lo creo ni yo… - Desde luego que estoy alucinada… creía que después de aquello…. no te iba a volver a ver así nunca… con esa ilusión… con esos ojos… no se… tan… - Distinta… - Si eso… distinta… - dijo por fin Olga al encontrar el definición exacta – me encanta tu chica… es más dulce… no se… y como te mira… vamos eso ni Felipe en sus buenos tiempos… - Pues mira que eso es difícil… porque tu Felipe es mucho Felipe… - en ese momento Maca respiró hondo y se atrevió a preguntar por algo que desde que había estado en la cocina no había podido sacar de su cabeza - Por cierto Olga… ¿sabes algo de Nuria?... – en ese momento Olga se paró en seco y miró a Maca sin saber muy bien que responderle. - Te lo ha dicho Felipe… - Maca afirmó – sabía que te lo diría… lo sabía… - se puso las manos en la cabeza como si este hubiera cometido un delito. - Es mi amigo Olga… se ha sentido con la obligación de decírmelo y yo se lo agradezco enormemente… - Con eso me quieres decir que yo no lo soy porque no te lo he dicho… - le dijo Olga un poco ofendida. - No estoy diciendo eso… se que todo lo haces con la mejor de las intenciones… y te lo agradezco Olga… de verdad… pero compréndelo ella también es mi amiga… o algo parecido sabes… y no hay nada malo en que me interese por cómo le va… no se… - no estaba enfadada, realmente no lo estaba, pero intentaba que su amiga comprendiera que ya no la tenía que proteger de Nuria, ya no. - Maca… esa mujer nunca me gustó… nunca… te hizo muchísimo daño… ¿no te das cuenta?... – miró a su amiga a los ojos por un instante - ¿qué te vas a dar cuenta?... si ni siquiera se cómo pudiste salir a flote durante esos años… joder… - Ni yo Olga… ni yo… - ¿Y qué pasa con Esther?... – en ese momento no sabía que contestarle a su amiga, así que permaneció en silencio – No le vayas a hacer nada Maca… que te conozco… - ¿Cuántas veces la has visto?... y dime la verdad… - Olga suspiró antes de decirle nada. - Pues no se la veces… pero últimamente me la encuentro bastante… parece que trabaja cerca del hospital o algo así… me ha preguntado donde encontrarte… al principio le dije que no lo sabía… pero después del congreso… al encontrármela le mentí y no le dije donde estabas… 320 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Así que está aquí… al final está aquí… joder… - empezó a dar vueltas y a ponerse la mano en la cabeza – y ha preguntado por mí… - en ese momento sintió rabia por tantas cosas, por Olga al ocultarle esa información en Barcelona y hasta el día hoy, rabia por Nuria, sabía que odiaba Sevilla, la odiaba y mira por donde había acabado de momento allí y rabia por si misma, por sentir todavía como le había dado un vuelco en corazón cuando Felipe le había comentado que la había visto un día en el centro. - Te lo vuelvo a repetir Maca… no le hagas nada a Esther… no se lo hagas… - le dijo Olga ya un poco nerviosa. - No tiene nada que ver lo que yo sienta por Esther, Olga… me siento bien… y en estos momentos no voy a cometer ninguna estupidez… me voy a casar… ¿no lo entiendes?... – le dijo un poco desesperada a su amiga, que se quedó perpleja ante la noticia sin saber que decir, así que Maca siguió hablando de forma más calmada – si… nos vamos a casar… es lo mejor… no… no quiero que les pueda pasar algo a ella y…y bueno a lo que venga… yo la quiero Olga… la amo tanto… que aunque te parezca una locura que nos casemos… por primera vez siento que es lo que quiero hacer… no es por ella… es por mí… sabes… es la manera en la que ella me facilita las cosas… en la que se preocupa por mi a pesar de mis tonterías… es la paciencia que tiene conmigo… es su dulzura… es todo lo que me hace sentir desde que me levanto Olga… creía que nunca más lo iba a sentir… de verdad… y no puedo… no puedo negarte que no piense en Nuria… te mentiría si te lo dijera… - en ese momento suspiró antes de confesarlodesde hace años… le dedico unos minutos de mis pensamientos al día… te parecerá un tontería… pero es así… me hace sentirme viva… me hace disfrutar de las cosas… me hace darme cuenta de lo que tengo… a Esther… antes lo hacía para no engancharme a nadie más… pero ahora lo hago porque necesito saber lo que me estaría perdiendo si hiciera una locura… y no quiero… no quiero dejarla Olga… no quiero… ni por Nuria ni por nadie… pero necesito saber que está bien… - Cariño si yo te comprendo… aunque no comparta tu forma de ver la vida… no se como puedes ser así… a pesar de todo… no se… - en ese momento se paró delante de lo que parecía un chalet habilitado como guardería – es aquí Maca… - Me imagino… ve a por el enano… yo te espero aquí… - en ese momento Olga entró en el chalet, la puerta estaba abierta porque las madres estaban recogiendo a los niños y Maca se quedó en la puerta paseando de un lado a otro como si fuera a estallar en ese momento. 12/Nov/2005 18:21 Al cabo de unos minutos vio como Olga salía con un niño de la mano y se dio cuenta de que su amiga le estaba contando algo al pequeñín ya que este la miraba con mucha atención. Para ella un niño seguía siendo una gran responsabilidad que en el fondo le seguía aterrando, siempre pensó que a pesar de ser pediatra y tratar con los niños, a pesar de su experiencia y por como los sabía tratar, no se veía capacitada para cuidar las 24 horas del día a uno que además fuera suyo, pero viendo a su amiga, observando como trataba a su hijo hizo que en el fondo le entraran todavía más ganas de formar una familia con su chica, era lo siempre había deseado y lo iba a lograr. - Mira Pablo… esta es Maca una amiga de mamá… - le dijo Olga a su hijo cuando se 321 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) acercaron a la pediatra. - Hola Pablo… - le dijo Maca agachándose para quedarse a la altura del pequeño sin intentar besarlo, ni tocarlo ni nada, sabía que con los niños era mejor ir poco a poco, pero su reacción fue esconderse detrás de su madre avergonzado. - Pablo mi amor… no seas tan vergonzoso… - le dijo Olga intentando que saliera de su escondite. - No te preocupes Olga… no me conoce de nada y es normal… - dijo Maca intentado transmitirle al niño la confianza suficiente para que se comportara naturalmente con ella. - Cariño mira… - en ese momento Olga también se agacho y lo atrajo hacía si para explicarle algo - Maca es una buena amiga de mamá… ¿sabes que te llamas así por ella?... – el niño en ese momento miró extrañado a la pediatra como intentando encontrar una explicación a eso. - Yo quería que el niño más guapo del mundo se llamara Pablo… - le dijo Maca con una sonrisa enorme en su rostro – y mira por donde lo tengo aquí delante mío… que suerte la mía… - ¿Erez amiga de mi mamá?... – le dijo con una vocecilla que Maca no supo como le había salido de ese cuerpo tan pequeñito. - Si… muy amiga de tu mamá y de tu papá también… - le dijo Maca con un tono muy suave - y eso es una suerte… ¿quieres ser tu también mi amigo?.... – en ese momento Pablo con un gesto le dijo que si que quería – pues muy bien… seremos muy buenos amigos… - en ese momento le ofreció su mano para ver si el niño se la cogía o no, por unos segundos Pablo dudó si hacerlo o no, pero poco a poco fue alargando su mano hasta la de la pediatra y se la atrapó – Pablo… ¿cuántos años tienes?... – le preguntó ya Maca que prácticamente lo tenía cogido con ambas manos. - Teno tres años… - le dijo Pablo señalando con sus dedos a la vez que lo decía con cara de felicidad. - Que mayor estás ya… - Zi… - en ese momento Maca se levantó sin soltarle la manita y le sonrió desde arriba al renacuajo. - Venga Pablo vamonos a casa… que papá nos está esperando y Rufo también…- le dijo Olga que lo cogió de la otra mano, así que en ese momento Pablo la tenía a ambos lados a las dos. - Es precioso Olga… - le dijo Maca a su amiga. - Es muy cariñoso… no se por qué se ha avergonzado cuando te ha visto… - No te preocupes… son cosas de los críos… pero al final vamos bien… - le dijo señalando al niño que seguía cogido a ambas manos. - Al final te va a querer más que a mi… que lo se yo… - dijo Olga bromeando. - No creas… me parece que poco nos vamos a tratar… viviendo yo en Madrid… - Pues ya sabes… estáis a dos horas y pico en tren… no es tanto Maca… no te digo que vengáis todos los fines de semana pero de vez en cuando si… tienes casa… si es que no tienes excusa joia… - Lo se… - le dijo sonriendo a su amiga - ¿de verdad que te ha caído bien Esther?... – en ese momento Olga la miró un poco extrañada por la pregunta. - Maca la verdad es que nunca te has dejado llevar por mis preferencias en materia femenina… pero vamos… que me preguntes si me ha caído bien… niña… ¿tú que 322 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) crees?... – le dijo Olga de manera un poco exagerada. - Pues si… creo que te ha caído bien… no se… - ¿Cómo que no se?... esa chica es genial Maca… ¿tiene algún defecto?... – le preguntó Olga en plan de broma. - Si claro… es un poco cabezota… - La que va a hablar… - Es muy dormilona… - Eso no es un defecto… no me vale… - Cuando se enfada deja de dirigirme la palabra… - ¿Y que haces tú?... - Lo mismo… - Pues entonces te callas… encima que tiene que aguantarte… será la niña… - No se… ahora mismo no te sabría decir ninguno… - en se instante se le iluminó el rostro con una gran sonrisa - es alegre, amable, le encanta su trabajo, nunca ha tenido suerte en su relaciones… bueno ahora estoy yo… que tampoco es que sea un buen partido… pero bueno… de momento es lo que hay… se ha adaptado a mi… que eso ya es un triunfo… bueno yo a ella también… no todo es merito suyo… pero en fin… yo soy más difícil que ella… y bueno… que para mí no tiene defectos…. – en ese momento se paró un momento y miró a su amiga a los ojos como buscando la confirmación de algo. - Maca… - le dijo en un tono muy serio – estás hasta lo huesos… vamos… es que más que tú no se puede estar chiquilla… que envidia por dios… - No… si yo tengo muy claro lo que siento Olga… no voy a cometer ninguna estupidez… créeme… quizás lo que dije antes fue no se… una tontería o algo así… no se… tienes razón Olga… ella lo único que haría sería complicarme la vida… Esther sabe la historia… bueno no tanto como vosotras… pero la sabe… y no me gustaría que la conociera… no se… no quiero hacerle daño ni que piense algo que no hay… no se si hice bien en contársela… pero es que no quiero tener secretos de ese tipo con ella… - Está bien que sepa cosas de tu vida… eso no es malo… eso hace que pueda comprender ciertas cosas… ciertos comportamientos que seguro que tendrás… a lo mejor no ahora… pero te conozco Maca… y los tendrás… - en se momento llegaron a la puerta de la casa, pero se pararon un momento aunque Pablo ya estaba un poquito nervioso por entrar – el único consejo que te doy… es que a pesar de todo… nunca dejes de decirle que la quieres… ni por supuesto de demostrárselo… habrá tiempos mejores y tiempos peores… eso es el matrimonio… pero si te paras a pensar… tiene su recompensa… de verdad te lo digo… es lo mejor que he hecho en mi vida y lo sabes… - Si… - le contestó Maca en ese momento mientras Olga ya habría la puerta de la entrada de la calle y Pablo corría hacía la casa. - Ten cuidado… - le gritaba Olga para que no corriera tanto, en ese momento se abrió la puerta y Felipe salió a recibir a su hijo, lo cogió en brazos y empezó a lanzarlo por los aires – Felipe no hagas eso… que un día se te caerá… - Que no niña… que no se me cae… - respondiéndole a su chica. En ese momento Maca vio como su chica se asomaba por la puerta principal, lo primero que hizo fue ver como Felipe jugaba con el crío y después buscó a la pediatra con la mirada, cuando lo hizo, ambas se sonrieron, la pediatra sabía perfectamente lo 323 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) que estaba pensando su chica en ese momento y ella estaba totalmente de acuerdo en ello. 12/Nov/2005 19:20 A los pocos minutos entraron en la casa, Felipe y Olga se fueron a prepararle la merienda al niño y Maca y Esther se quedaron en el salón sentadas en uno de los sofás. - ¿Qué tal te ha ido con Felipe?... – le preguntó Maca a su chica. - Muy bien… es un encanto de hombre… me ha dicho que espera que vengamos más a menudo y eso… - ¿Y tú quieres venir más a menudo?... – ni tan siquiera dejó que su chica le respondiera, pues ya estaba dándole sus argumentos para que este no se pudiera negar bajo ningún concepto - no se… he pensado que no quiero volver a perder el contacto con ellos y que bueno… - no sabía por qué pero estaba un poquito nerviosa mientras le explicaba eso a su chica - y que al menos podríamos venir de vez en cuando y eso… - le dijo la pediatra. - Me encantaría… - le dijo tapándole la boca a su chica y mirándola con una sonrisa preciosa que le heló la sangre a la pediatra por unos instantes. - ¿De verdad?... – le preguntó con cara de felicidad contenida, tanto que se acercó a su chica y se besaron. - Claro mi amor… son tus amigos… pero seguro que dentro de poco también serán los míos… además ahora que estás aquí no puedes perder el contacto con Pablito… ¿no?... – en ese momento el niño hacía aparición en el salón con una especie de dinosaurio feísimo en la mano y se acercaba hasta Maca para enseñárselo. - ¡Eh!... ¿esto que es?... – le dijo al niño con sorpresa. - Ez un dinozaurio… - ¿A ti te gustan los dinosaurios?... – le preguntó Maca, mientras su chica los miraba atentamente. - Zi mucho… - en se momento sale corriendo del salón y desaparece. - ¿Sabes lo que va a hacer cariño?... – le preguntó Esther extrañada. - Ni idea… pero ahora lo veremos… por ahí se escuchan carreras… - y efectivamente, de nuevo a parecía Pablo, pero esta vez con muchos dinosaurios, unos más grandes y otros más pequeños metidos en un cubo. - ¡Anda cuantos!.... – dijo Esther en ese momento. - ¿Tu como te llamaz?... – le preguntó a Esther. - Me llamo Esther… - ¿Y erez amiga de mi mamá y de mi papá?… - Claro que lo soy… y de Maca también… - le dijo Esther, mientras Pablo miraba a la pediatra para que le dijera que si que era su amiga, cosa que Maca hizo en seguida. - ¡Cuantos dinosaurios tienes Pablo!... – le dijo Maca intentando coger uno que el niño le ofrecía. - Muchos… - en ese momento sin que se diera cuenta el niño, Maca cogió uno de los dinosaurios y se lo escondió, entonces a los pocos segundos acercó su mano a la oreja del niño. 324 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Mira Pablo… mira magia… - abrió la mano e hizo como si le apareciera el dinosaurio de su oreja, el niño se quedó aluciado, Maca lo miraba un poco seria y Esther intentaba contener la risa al ver la expresión de ambos, el niño miraba a un lado y a otro, se tocaba la oreja y volvía a mirar a la pediatra sin cambiar la expresión de su rostro. - Cariño me parece que has triunfado… - le dijo Esther flojito a su oído, mientras que esta le robaba otro dinosaurio al niño para hacer la misma jugada que antes, lo que hizo que Pablo otra vez se quedara extrañado. - ¡Anda ven aquí!... – le dijo la pediatra que no aguantaba más ver al niño de esa manera, estaba para achucharlo, así que lo cogió y lo sentó en una de sus piernas - ¿A ti te gusta el cole?... - Zi mucho… - ¿Y haces dibujos?... – le preguntó Esther en ese momento. - Zi… - en ese momento se bajó de la pierna de la pediatra y salió corriendo otra vez del salón. - Me parece a mí que ya se quien va a entretener al niño… - dijo Esther como quien no quiere la cosa y Maca sonrió con cierta timidez – porque se te da de miedo… - Mientras que se porten bien no tengo problemas… así que ya sabes… disciplina sobre todo… - Venga ya Maca… son niños… hacen travesuras y esas cosas… - Lo se… si a mi eso no me importa… lo que yo no soporto son los niños mal educados que hay por ahí… - En eso estoy de acuerdo contigo… a mí tampoco… pero después no me eches la bronca si lo malcrío un poquito… - Tu lo que tienes es mucho morro cielo… yo la mala de la película… y tu la mamá santa… que le consiente todo… - en ese momento suspiró al darse cuenta de que Pablo volvía a hacer acto de presencia en el salón, pero esta vez venía acompañado de su madre. - Pablo hijo… que me destrozas la habitación… - le dijo regañándolo. - Es que nos está enseñando las cosas que tiene y eso… - dijo Esther para disculparlo, en ese momento el niño ponía una carpeta encima de la mesa pequeña del salón, la abría y empezaba a sacar dibujos que había hecho en el colegio. - Son preciosos Pablo… ¿y todos los has hecho tú?... – le preguntó Maca cogiendo uno de ellos para mirarlo bien. - Zi… - le dijo el niño sonriente – es una vaca… - Dile a Maca y a Esther cómo se llama tu seño… - le dijo Olga a su hijo - Lola… - dijo el crío. - Que nombre más bonito… - dijo Maca con una sonrisa - ¿y te gusta la seño Lola?... - Zi… - era lo único que respondía el crío ante las preguntas que le estaban haciendo las tres, así que en ese momento volvió a salir corriendo. - Pablo hijo cuidado… - le dijo su madre cuando lo vio correr – es que no para… me deja rendía… - ante esa confesión de su amiga, tanto la pediatra como la enfermera no pudieron hacer otra cosa que reírse, tener un crío era eso pero ambas estaban dispuestas a pasar por ello. 12/Nov/2005 21:34 325 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) En ese momento Felipe apareció en el salón con Pablo en brazos y se acercó hasta las chicas para decirles algo, mientras el crío salía otra vez corriendo por el pasillo. - Niña tengo que ir a comprar unos casquillos para arreglar la lámpara… vuelvo en seguida… - le dijo a su mujer - ¿me llevo al crío?... - Si claro… así nos deja un ratito tranquilas a las tres… - le dijo Olga. Así que Felipe cogió al niño y antes de irse le dijo al niño que se despidiera de su madre y de sus amigas. - Hasta luego Pablo… - le dijo Maca cuando lo vio. - Aio… - dijo el crío ya en la puerta. - ¿Y vosotras no os animáis?… - dijo Olga mirando a su amiga para no meter la pata, no quería que Esther se enterara de que habían tenido ya esa conversación y que Olga sabía toda la historia. - La verdad es que nos gustaría mucho… - dijo Esther – es algo que llevo un tiempo pensando… y creo que es el momento… - Reconozco que nunca he sido muy niñera y eso… pero me apetece mucho… - dijo mirando a su chica un poco embobada. - Eso es lo que tu dices joia… pero en fondo te encantan… lo que pasa es que disimulas muy bien… - le dijo Olga metiéndose con ella. - Es que con David tuve más que suficiente para unos cuantos años… - dijo Maca. - Si el chico prometía… - le contestó Olga. - Pues a mí me pareció un chaval de lo más normal… - dijo Esther tímidamente. - Pues de pequeño era como Pablo… muy inquieto… siempre tenía que estar pendiente de él… y no se… me dejó un poco quemada en ese sentido… - Si pero a tu hermano no lo cambias por nada… - dijo Olga. - Bueno… es mi hermano… y desde luego que yo no me entere que alguien le hace algo… - Di que sí… la hermana guerrera… - dijo Olga. - Y tanto… es el niñito de sus ojos… - dijo una Esther con conocimiento de causa – por eso se que va a ser una madre perfecta… - Cariño… no digas esas cosas… - dijo Maca un poco avergonzada. - Anda ya Maca… si es verdad… tienes un magnetismo para los niños increíble… se ha metido a Pablo en el bolsillo en un segundo… - Esther la miró toda orgullosa por ello. - Sólo es psicología infantil… nada más… - dijo la pediatra como excusa – no es otra cosa… - ¿Y para cuando lo vais a dejar?... – preguntó Olga. -Pues para después de que nos casemos… - le contestó Esther. - Lo de casaros me lo dijo Maca cuando íbamos a por Pablo… - Maca la miró pero vio una expresión en la cara de su chica que le indicó que no se extrañaba lo más mínimo de que hubiera sido así. - Es normal sois amigas no… - dijo Esther de la forma más natural – además el otro día estábamos en casa cuando me suelta que nos tenemos que esperar a que sepamos la fecha de la boda porque no quiere que los titulares… - Esther empezó a hacer el tonto mientras lo contaba y Maca comenzó a ponerse colorada – si… como te cuento… los 326 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) titulares iba a decir algo así… ¿Cómo era cielo?... – Maca iba a decir algo en ese momento pero no pudo ya que su chica no la dejó – “Macarena Wilson se casa de penalti”… y no se que cosas más… y ella se reía sola… - Es muy propio de ella… - dijo Olga riéndose. - Pues yo que se… son cosas que se me ocurren y tú me preguntas… pues te las cuento… - le dijo Maca aguantándose la risa. - Si es que lo tuyo no es normal cariño… es que te montas unas películas increíbles… o cuando le entran las paranoias esas de salir corriendo… el otro día hicimos una fiesta en casa con nuestros compañeros y amigos y se pasó más tiempo en la cocina o en la terraza que con ellos… es que eres rarita de narices… - dijo Esther. - La verdad es que en Barcelona tampoco es que estuviéramos mucho juntas… pegó la espantá en cuanto pudo… para esas cosas es de lo que no hay… - Y que quieres que le haga… la gente me agobia… no se… necesito desahogarme y eso… y además no le hagas caso… fue solo un momento… - Eso no te lo crees ni tú... – dijo su chica. - Es que yo también la creo a ella Maca… te conocemos… no nos puedes engañar… dijo Olga. - Vale… reconozco que es una mala costumbre… pero es que no lo puedo evitar… intentó decir para zanjar el tema. - Si a mi me da lo mismo cariño… mientras que no huyas de mí… - dijo la enfermera riéndose – no es broma… tu eres como eres y ya está… y a mi me gusta como eres… - Di que si Esther… que todos tenemos nuestros defectos… - dijo Olga de forma reivindicativa – y esta es una cabezota de mucho cuidado… bueno tú lo sabrás mejor que yo… - Bueno algo voy sabiendo si… lo que me deja... - dijo antes de acercarse a su chica y darle un beso en los labios, cosa que hizo que Maca sonriera. 13/Nov/2005 16:37 La tarde terminó muy bien, lo habían pasado estupendamente, durante el trayecto Maca se dio cuenta de que su chica, a pesar de tener aspecto de cansada, se la veía bien, al final se le habían quitado todos los nervios que había tenido antes de la visita a sus amigos, pero durante todo el día, al observarla había sentido como se relajaba, incluso como había jugado con Pablo durante un buen rato mientras la pediatra había estado hablando con Felipe y con Olga de temas diversos. - ¿Estás cansada mi vida?... – le preguntó a su chica que todavía no había abierto la boca desde que habían salido de casa de sus amigos. - Si mucho… - Pues nada… ahora nos vamos a la camita… ¿o tienes hambre?... - Ui que va… a mi no me entra nada… después de la comida, el café, el post café… - le contestó poniéndose las manos encima del estómago y la pediatra se rió ante el gesto ¿por qué te ríes?... - Me ha hecho gracia cuando has puesto las manos aquí… - le dijo poniendo su mano en el mismo sitio en el que las había puesto su chica. - ¿Y eso?... – le preguntó con intriga. 327 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - Me he imaginado como te iba a ir creciendo la barriguita y no se… - le dijo con algo de vergüenza. - Me encanta que te haga tanta ilusión como a mí… - A mi también me encanta… porque me encantas tú… - le dijo ya prácticamente entrando en el garaje del piso. 13/Nov/2005 18:22 Al día siguiente se presentaron en casa de la abuela de la pediatra, tal y como le habían dicho el día que habían llegado a Sevilla. Cuando entraron en la casa las recibió María como siempre, durante unos minutos estuvieron hablando con ella hasta que las pasaron al salón donde se encontraba la abuela de Maca ya esperándolas para almorzar. - Hola abuela… - le dijo Maca acercándose ya hasta ella y dándole dos besos. - Hola hija… - dijo la abuela mirando ya hacía Esther que se había quedado un poco rezagada como la otra vez – acércate Esther… no te quedes ahí… - Si claro… - le dijo la enfermera acercándose en un segundo hasta la abuela y dándole dos besos de saludo. - ¿Qué te ha parecido Sevilla?... – le preguntó la abuela. - Pues es preciosa… aunque no hemos tenido mucho tiempo para pasear y eso… pero me ha gustado lo que he visto… - en ese momento se sentaron alrededor de la mesa en la que María ya había puesto los cubiertos para comenzar a comer. - ¿Y eso Macarena?... traes visita y no la llevas a conocer la ciudad… ¿qué clase de anfitriona eres?... - No es que ayer estuvimos en casa de Olga y de Felipe para conocer a su hijo y eso… no se si te acuerdas… - le dijo a su abuela. - ¿Esa es tu amiga la de la residencia que venía a veces contigo?... – le preguntó la abuela. - No esa era Nuria abuela… Olga y Felipe eran esa pareja que también ha venido alguna vez también… - ¡Ah si ya me acuerdo!... al final entonces se casaron… me parece muy bien… se veían buenos chicos… ¿Y que te han parecido a ti Esther o ya los conocías?... - No, los he conocido hoy… pero son muy majos… el niño es encantador… y ellos geniales… - en ese momento María entraba en el salón con el primer plato y comenzaba a servirles la comida. - Me alegro hija… ¿Y hasta cuando os quedáis?... – le preguntó a Maca. - Pues hasta pasado mañana… el domingo queremos estar ya en Madrid... el lunes entramos a primera hora a trabajar las dos… - le dijo Maca. - Que pena… porque me tenéis todas abandonadita aquí… porque tus hermanos ni aparecen… y tus primos menos… y mis hijos… me estoy olvidando ya hasta de sus caras… - No seas exagerada abuela… tienen trabajo… - dijo Maca para intentar justificar a su familia y así misma también, ya que se había pasado tres años sin ir a ver a su abuela. - No los justifiques Macarena… me parece que me he portado muy bien con vosotros para que ahora me deis la espalda… 328 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) - ¿Quién te está dando la espalda abuela?... – le preguntó Maca un poco enfadada ya, por eso notó como su chica que estaba sentada a su lado, le ponía la mano en la pierna para tranquilizarla. - Esther no te preocupes… - dijo en cuanto vio el gesto de la enfermera hacía su nieta – todos los Wilson son así… sólo les importa ellos mismos… - ¡Abuela!… - le dijo Maca ya bastante enfadada. - Ni abuela… ni nada… con Esther hay confianza… ¿verdad hija?… - en ese momento Esther lo afirmó con un gesto con la cabeza - siempre estáis igual… sólo me queréis para que os apoye en lo que sea… cuando a vosotros os conviene… - Pero vamos a ver… que no me eches la bronca a mí… que yo he venido a verte… - le dijo Maca más calmada – que no me importa lo que hagan mis hermanos, mi padre o mis tíos… que allá ellos… llámalos y échales la bronca… - ¡Ay!... Maca hija que carácter… - dijo la abuela para zanjar el tema – vamos a hablar de cosas más agradables anda… - Yo estoy dispuesta a ello… - soltó la pediatra mientras miraba a su chica y recibía una sonrisa de apoyo. - ¿Y tú familia que tal está Esther?... – le preguntó la abuela. - Muy bien gracias… - dijo Esther. - Háblame de ellos… - Maca sabía que en ese momento había comenzado el interrogatorio de su abuela y se dijo así misma que si en algún momento notaba que su chica se sentía incómoda haría que parara. - Pues soy hija única… mi padre murió cuando yo era pequeña y mi madre desde hace unos años está cuidando de mi abuela en el pueblo… aunque mis tíos también lo hagan a su manera… - Eso está muy bien hija… ¿Ves Maca?... eso es una familia… - ¿A qué se dedicaba tu padre?... - Pues era mecánico de los autobuses urbanos de Madrid… mi madre no ha trabajado nunca… - ¿Y qué le pasó?... – quiso saber la abuela. - Tuvo un accidente laboral mientras intentaba arreglar uno de los autobuses… - en ese momento Maca notó un tristeza enorme en su chica, la verdad es que nunca le había hablado de ese aspecto de su vida, ni se había atrevido a preguntar e intentó buscar su mano para consolarla. - Lo pasaríais muy mal… - La verdad es que si… entre la pensión que nos quedó y la ayuda de la familia y eso… pues pudimos salir adelante hasta que yo empecé a trabajar… - para Maca eso había sido ya suficiente, no podía consentir que su abuela siguiera hurgando en la vida de su chica, así como así. - E hiciste enfermería… - Si… me gustaba esa profesión… - Muy interesante… - ¡Abuela… vale ya!… - le dijo suavemente, antes de que le preguntara otra cosa. - No Maca da igual… - le dijo Esther. - Cariño… eso no es así… no tienes que decir nada que no quieras… - le dijo con mucha suavidad – y a mi abuela no le importa tu vida… - Pero es que es normal que quiera saber algo de mi vida… - dijo Esther – y a mi no me 329 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) importa contárselo… - Macarena déjame continuar… - dijo la abuela al escuchar la contestación de Esther. - Como quieras abuela… - no estaba muy de acuerdo pero si su chica lo estaba, no podía hacer nada. - ¿Cómo conociste a mi nieta?... - Pues cuando llegó a urgencias del hospital… pero no teníamos mucho trato… hasta que una amiga en común nos presentó… - Maca sabía perfectamente que se refería a Blanca, aunque no era del todo cierto que fuera una amiga común de las dos. - ¿Así que desde hace cuanto tiempo vivís juntas?... - Pues cuatro meses más o menos… - dijo Esther intentando recordar las fechas. - ¿Y la quieres?... – en ese momento ambas se miraron ante la pregunta de la abuela de la pediatra. - Claro… - contestó Esther – la quiero muchísimo… - Abuela nos vamos a casar… - dijo Maca en ese momento así que durante unos segundos se hizo el silencio. - Macarena… yo no estoy en contra de eso… sólo quiero saber si realmente te quiere o no… - la pediatra sabía que para su abuela había sido un sorpresa esa noticia, pero como siempre, ante esas cosas, no mostraba ni un ápice de sus sentimientos al respecto. - Yo la quiero mucho… de verdad que la quiero… - dijo Esther en ese momento. - Ya lo veo hija… cuando te conocí en el aniversario de sus padres pensé que tenías mucho valor al presentarte así… y me alegré mucho… por fin alguien tenía las agallas suficientes para enfrentarse a los Wilson… y ahora también te atreves a venir aquí… a visitarme con ella… y eso me gusta Esther… me gusta que la gente sepa luchar por lo que quiere… eres una buena persona… y me gusta que estés con ella… la veo muy bien… es feliz y para mi eso es suficiente… - Gracias abuela… - le dijo Maca sonriendo a su chica, sabía que si su abuela aceptaba aquello sería más fácil que el resto de su familia lo hiciera. - A mi no me agradezcas nada Maca… yo lo único que he pretendido en mi vida es que seáis felices… sólo eso… 13/Nov/2005 21:24 El resto de la comida fue bastante bien, se dedicaron a hablar un poco del trabajo, pero sobre todo de la estancia de Maca en Madrid. Al terminar el almuerzo, pasaron a un pequeño saloncito donde María les sirvió café con unos pastelitos para acompañar y siguieron con la conversación. - Por cierto Maca… ¿qué ha sido de tu amiga Nuria?... – la pregunta de su abuela le cayó como un jarro de agua fría, a qué venía ahora a acordarse de Nuria, por qué le hacía eso. - ¿Y a qué viene ahora eso?... – le dijo Maca - No por si sabías algo de ella… - No…hace mucho tiempo que no se de ella… - le contestó la pediatra intentando que 330 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) su chica no se sintiera incómoda. - Lo digo porque el otro día se pasó por aquí… estuvimos charlando un buen rato como en los viejos tiempos… - ¡Ah muy bien abuela!... ya sabes más que yo… - dijo Maca un poco molesta. - Me preguntó por ti… y pensé que ya la abrías visto… pero ya veo que no… - siguió la abuela hablando. - Perdimos el contacto… - miró a su chica y vio que estaba seria, supuso que se estaba preguntando por qué ese interés de su abuela por saber si la pediatra sabía algo del paradero de una mujer que supuestamente había salido de su vida años atrás. - Pues siempre me pareció una chica muy agradable y que te apreciaba mucho… - Y yo a ella abuela… pero se fue y ya está… - dijo Maca. - Sabes… nunca te conté que a veces venía aquí a verme sin ti… nos llevábamos horas y horas hablando… es una chica con una conversación excelente… - No sabía que erais tan amigas… por cierto… ¿Le dijiste que estaba en Madrid trabajando?... - Me preguntó y se lo dije… lo que me extraña es que no se haya puesto en contacto contigo todavía… pero bueno sus razones tendrá… digo yo… - Supongo… - dijo la pediatra intentando asimilar lo que podría venirle encima por culpa de la conversación que había sacado su abuela en ese momento. - Lo que pasa es que estaba un poco desmejorada… no se… la encontré muy delgada y sin esa alegría que tenía antes… no se… - en aquel instante pensó que ni Felipe ni Olga le habían contado todo lo que sabían sobre Nuria, aunque no se los reprochaba. - Bueno pues si ella quiere… que se ponga en contacto conmigo… - ¡Ay Maca!... esa chica está muy mal… - le dijo la abuela como intentando convencerla de que fuera a verla. - Pues si está tan mal… que venga y me lo diga… no tengo ningún inconveniente en hablar con ella y dile la próxima vez… que no hace falta que venga a verte a ti para dar conmigo… - le dijo ya bastante molesta, pensaba que en la vida iba a poder quitarse de encima a Nuria, por una cosa o por otra siempre tenía que estar dentro de su vida y no le gustaba nada – no sabía que tenía tanto interés por encontrarme… - la cara de su chica llegaba ya hasta el suelo, Maca sabía que estaba incómoda, pero que no diría nada, que no le pediría que se fueran de allí hasta que la pediatra no lo insinuara. - Pues sus razones tiene Maca… - dijo su abuela con conocimiento de causa – pero yo no te las voy a contar… eso que lo haga ella si quiere ponerse en contacto contigo… - ¡Ah!... me parece estupendo abuela… pues nada… si ella algún día quiere ponerse en contacto conmigo… ya sabe donde estoy… si viene por aquí díselo… si puedo ayudarla en algo… - Se lo diré… está viviendo aquí… así que supongo que dentro de poco me visitará… - Me alegro por ti abuela… que te juntes de vez en cuando con personas que tienen otra mentalidad más acorde a la tuya y no con las amigas que tienes… - Si yo no les hago caso Maca… las dejo que hablen y ya está… tampoco es malo tomarse un café de vez en cuando con ellas… - Tampoco está mal codearse con los trogloditas de esta sociedad… que va… total para que van a abrir sus mentalidades de hace tres siglos… para qué… - No es eso Maca… - Venga abuela que no me han tragado nunca… y lo sabes… tampoco han tragado a 331 Como la espuma Gingoo75(bso75 ) papá… y lo peor de todos es que no les dices nada… - Eso es porque te tienen envidia Macarena… porque en el fondo les gustaría que sus nietos fueran como tú… y no unos balas perdidas que lo único que hacen es gastarse el dinero en los saraos esos… a esos no les gusta trabajar… solo vivir de la sopa boba… y lo sabes… - Ya… pero a mi eso me molesta abuela… - Pues que no te moleste Maca… no les hagas caso y ya está… si cuanto menos caso le hagas es mejor para ti… más envidia les das… - Ya lo se abuela… pero siempre me ha dado coraje que me traten así… como si no merecier